14 de agosto de 2019

El lado oscuro de los scooters eléctricos: graves accidentes por los que nadie responderá

Es un hecho: los scooters eléctricos o "eScooters" están dominando las ciudades. Desde Santiago a Ciudad de México, pasando por Bogotá, las grandes urbes estadounidenses, Europa y Asia, todos se visten de los distintos colores de estas máquinas de arriendo, con incluso algunos que han comprado el propio.

Nosotros mismos somos muy fanáticos de estas máquinas y de la adaptación que han tenido algunas entidades municipales al respecto, pero cada vez más escuchamos de accidentes en donde parecieran que las culpas están compartidas y por los que nadie se hará responsable.

Hace poco nos sorprendió de sobremanera una historia anónima que llegó por nuestras redes sociales, donde un joven, al abandonar un recinto deportivo en Santiago, tomó una de estas máquinas. Hasta ahí todo normal, pero el mal mantenimiento de las calles, la mala iluminación vial, en conjunto con la fragilidad que pueden tener estas máquinas de pequeñas ruedas, lo llevó a caerse estrepitosamente sobre su mano. Su sorpresa fue mayúscula cuando, en el servicio de salud donde se atendió, le confirmaron una fractura expuesta del meñique y que perdería parte de este.

El casco

México scooters

Otro tema es el del uso del casco, donde pareciera que a pocos les importa este tópico. Algunas aplicaciones hacen hincapié en utilizarlo, pero no tienen cómo verificar que su uso sea real, mientras que las autoridades tampoco hacen mucho al respecto. En nuestra redacción, un compañero se golpeó contra un tope de una ciclovía, lo que lo lanzó por los aires, salvándose por centímetros de una lesión mayor. Iba sin casco (consciente de su irresponsabilidad), pero por cosas del destino y la suerte, no le pasó nada. La historia pudo haber sido muy diferente: la lección la aprendió de mala manera, pero podría no haber tenido esa oportunidad.

Desde los servicios de urgencia, al consultar con traumatólogos, dicen que la mayoría de las lesiones no suelen ser de cabeza, sino que de pies y manos. Generalmente, fracturas producidas por caídas en donde los responsables son tres factores: desconocimiento del usuario sobre el correcto uso de la máquina, mal mantenimiento de esta y/o problemas viales.

El caso Sternik

Desde el otro lado de la cordillera, nuestra colega periodista de tecnología, Irina Sternik, vivió un caso profundamente traumático. Desde ya le agradecemos por su testimonio y colaboración:

Me accidenté hace un mes y medio estando de vacaciones en Israel. No era la primera vez -quizás la última- que me subía a un monopatín. Primero probé el servicio Lime en Chile, hice unas cuadras hacia un shopping, me encantó aunque entendí que era peligroso por los autos y los transeúntes. Después en Buenos Aires y en Washington, donde probé un nuevo modelo más robusto. Entendí todo en Tel Aviv, donde tomé un Lime que estaba tirado por la calle, como en todas las ciudades.

La ciudad estaba en construcción y era bastante caótico ver por donde ir. Fui muy prudente, cruzaba las calles a pie con el monopatín en la mano, golpeando los tobillos porque es algo pesado. Sin embargo, nada estable. Al llegar a una estación de servicio visualicé el terreno, había unos pozos, pasé por al lado, adonde estaban emparchados los pozos, una pequeña montañita que desconté el vehículo iba a tolerar pero no. Salí volando, caí con la pierna doblada, tan doblada que me desplacé el tobillo y fracturé el peroné.

Desde entonces, más allá de haber tenido que atenderme en urgencias en el extranjero una vez que pude conseguir el dinero para pagar la misma y hacer todo el trámite para volver con un yeso en varios aviones, vino la otra odisea: operarme, ponerme una placa, un clavo y empezar a recuperarme. Desde entonces, no puedo pisar. Es una larga recuperación.

Chile: Usuario de Lime termina con muñeca fracturada luego de extraño accidente en scooter

Tengo entendido que las empresas de monopatines tienen un seguro para este tipo de situaciones, donde, más allá de los gastos médicos, hay gastos colaterales y problemas físicos notables. Pero esa información no está clara y de hecho, nunca me ofrecieron dicha ayuda. Reflexioné mucho si había sido mi culpa y estoy convencida de que no por varias razones:

– El vehículo es inestable, tiene ruedas muy pequeñas, no tiene ningún tipo de prevención o educación vial al tomarlo, no tenés que responder ninguna pregunta: desbloqueas, usas y ¡cuídate!

– He probado otros modelos más robustos, con ruedas más grandes y definitivamente soportan su andar por una superficie levemente sinuosa. El que yo me tomé, un Lime -el mismo que está en Chile-, no.

– Ya son muchas las ciudades del mundo que tienen experiencia con accidentes pero, al ser un fenómeno tan reciente, no es considerado a los ojos de los usuarios como algo de peligro.

– En una bicicleta uno hace equilibrio. En un monopatín a tracción humana también. En este tipo de vehículos, no. Cae sin defensa. Por más que uno use casco, puede fracturarse cualquier otra parte del cuerpo.

– La brutalidad de mi fractura por andar en un monopatín parece inverosímil. En Estados Unidos, ya está comprobado el alto índice de quebraduras por culpa de los eScooters.

– La cantidad de comentarios culpándome a mí por haberme caído en el monopatín, da cuenta de la ignorancia sobre el tema. Cualquiera se puede accidentar, pero poner en la vía pública a disposición de cualquiera un vehículo que es riesgoso, sin ningún tipo de precaución para los clientes, indica claramente de quién es la responsabilidad.

¿En qué quedamos?

Por ahora, la regulación es escasa o simplemente nula. En Estados Unidos, el tema ya se ha vuelto prioritario en algunas ciudades por el incremento de atenciones traumatológicas en salas de emergencia.

Algunas aplicaciones se hacen cargo dependiendo del caso, pero no están en su obligación, y sus condiciones de uso lo aclaran bastante bien. Al final del día, estás a voluntad de quien te toque en servicio al cliente.

scooter bird

¿Es culpa tuya no saber andar bien y que los ofrezcan abiertamente a todos? ¿Es responsabilidad de las empresas o de los municipios regular su uso y el llevar casco? Hay infinitas preguntas y nulas respuestas, que, al final, tal como pasó con la irrupción de las aplicaciones de transporte de pasajeros, se deberán regular en la justicia, a sabiendas que su crecimiento es mucho más rápido que el de las legislaciones. En el intervalo, estamos en terreno de nadie.

Nuestro llamado no es a no usar estas máquinas, pero sí a que tomen las precauciones correspondientes. Que usen casco, que anden con cuidado y a la defensiva.




☛ El artículo completo original de Martín Calderón lo puedes ver aquí.

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