Uno de los principales desafíos está en la parte técnica que está llena de preguntas: ¿Cómo deberían ser los tramos? ¿Cuál es la mejor manera de hacer un puente que funcione a través de tirantes? ¿Cómo van a estar resueltos los tramos importantes que serían dos de un kilómetro y dos portales? La única forma de responder a estas preguntas es que los ingenieros, ya sea chilenos o extranjeros, estudien y trabajen en este proyecto con tiempo y mayor presupuesto del que se propone. El presupuesto es de USD$600 millones, pero debería ser el doble.
Otro punto de importancia es poder trabajar con material como el acero, lo que significa salvar más de dos kilómetros y medio de luz. Además, es un puente con varios sistemas de empotramientos y tirantes. Este sistema debe ser pensado para nuestro país de manera especial, ya que los terremotos hacen que el comportamiento del puente ya no sea isoestático, sino que también sea dinámico. Por esto, para que una infraestructura de estas características no tenga problemas, la cantidad de cortes puede llegar a ser más de tres. La altura entre el mar y la vía debe ser de 65 metros, 20 pisos de un edificio. Esto resuelve la altura máxima de la marea, en el caso más desfavorable, podría pasar una embarcación de gran tamaño sin problemas bajo el puente.
El impacto medio ambiental también es un tema que se discute. Un proyecto de estas características emitiría grandes cantidades de CO2, sólo por el uso del acero, a pesar de que este material puede ser reciclado. La zona donde será construido tiene aspectos delicados en cuanto a la naturaleza y el ruido que generará podría afectar al ecosistema. Inevitablemente, no resulta ser sólo un tema de estética, sino más bien de entorno. La morfología también pasaría por un cambio importante, ya que el canal del Chacao tiene grandes diferencias geográficas que deberán ser modificadas.
Por otro lado, se terminaría con el problema de las mareas y con la ausencia del ferri por mal clima. Además, el costo de transporte se reducirá a la mitad.
Este mega puente es, sin duda, un gran proyecto que los ingenieros chilenos sí pueden llevar a cabo con éxito. Para que esto pueda ser realidad debe revisarse con sumo cuidado cada detalle, porque sin una buena programación puede ser un desastre que no tenga vuelta atrás. Aún hay más preguntas de carácter técnico que no se han revelado o simplemente no han sido resueltas.
☛ El artículo completo original de Ignacio Volante lo puedes ver aquí
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