Viajar en coche o en tren implica mirar por las ventanillas. Probablemente, no te fijes sólo en el paisaje, sino en todos los elementos del interior del vehículo, siendo el más próximo el borde de esas ventanillas. Un elemento común en el tren y en la luna del coche es un borde negro con un curioso patrón de puntos que se van haciendo más pequeños a medida que aumentan las filas.
No es pintura o un elemento estético, sino algo que cumple una función técnica crucial para proteger la integridad del vidrio. Se llaman ‘frit band’ o ‘frits’, y se trata de uno de los elementos de seguridad pasiva más importante que tienen estos vehículos.
La ciencia de los puntos negros de las ventanas de los coches
Aunque lo parece, estos puntos no son pintura: es cerámica horneada a temperaturas altísimas, que se fusiona con el cristal durante la fabricación del mismo. El proceso es de lo más curioso, ya que primero se aplica la pasta cerámica negra aún caliente sobre los bordes de la luna, y luego se hornea junto al vidrio en el proceso de templado y curvado.
Es un elemento estructural del cristal y este proceso implica una unión permanente que no se desgasta con el tiempo. El motivo del patrón de puntos, conocido como “matriz de degradado”, tampoco es un capricho, sino una solución a algo que podría romper de manera espontánea la luna del coche.
El vidrio negro absorbe muchísimo más calor que el transparente, y esto es algo que puedes comprobar fácilmente en un día soleado: la banda negra va a estar a más temperatura que el resto del cristal. Cuando la temperatura es extrema, y en viajes en los que la luna puede ser golpeada por pequeñas piedras, si hubiera una transición abrupta de temperatura entre el borde negro y la zona transparente, se crearían puntos de tensión que podrían provocar grietas.
Por eso se sacaron de la manga ese degradado que funciona como el disipador de un procesador: crea una zona de transición térmica que distribuye el calor de manera más uniforme. Es algo que aporta una protección al cristal, pero sirven para algo más: ayudar a la unión entre el chasis y el vidrio.
En el perímetro de los cristales hay pegamento que une los elementos, y los ‘frits’ tienen una textura más rugosa que permite una mejor adherencia del vidrio al chasis. También, al ser negros, protegen el pegamento frente a los rayos ultravioleta, maximizando su durabilidad y la seguridad de la unión de los componentes.
Un detalle de Jeep, que introdujo un huevo de pascua en estos frits Al final, lo que podría parecer un simple elemento estético, cumple una importante función de seguridad. En el tren, esa adherencia y disipación térmica, y en el coche, sumado a lo anterior, una mayor resistencia de la luna ante los golpes. En algunos coches se ha utilizado para colocar algún guiño, y que sean círculos y no otro elemento geométrico tiene una parte estética, pero también funcional porque hace que los pasemos por alto durante la conducción.
Es un ejemplo más de toda esa tecnología cotidiana que nos rodea y que quizá siempre nos preguntamos si tendría alguna función, pero una vez pasa esa curiosidad inicial, nos olvidamos de buscar.
Imágenes | Jeep, Abil Saputra
En Xataka | Los coches se han hecho gigantescos. El problema es que nuestras plazas de parking no
-
La noticia Los cientos de puntos negros en cristales de trenes y coches no son un capricho: son un escudo llamado 'frits' fue publicada originalmente en Xataka por Alejandro Alcolea .
☞ El artículo completo original de Alejandro Alcolea lo puedes ver aquí