Llevamos más de dos décadas viviendo dentro de un ecosistema digital diseñado en Estados Unidos. Las grandes tecnológicas no solo levantaron las redes sociales dominantes, sino que construyeron a su alrededor un entramado de servicios sin sustitutos reales. Desde Europa llevamos años hablando de soberanía tecnológica y de un posible desenganche —aunque sea parcial—. Cada vez hay más propuestas, pero de momento es más un deseo que realidad.
Difícil, pero no imposible. Independizarse por completo de la tecnología estadounidense en software es complicado, pero viable. Nuestro compañero Jose lo relataba hace apenas unos días, dejando de lado gigantes como Google, WhatsApp, Amazon, o Instagram. Los cambios dejaban algo clarísimo: Estados Unidos ha copado los grandes pilares del día a día tecnológico:
- Búsquedas en internet
- Envío de mensajes
- Compras online
- Redes sociales
- Cuentas de correo
- Sistemas operativos
La dependencia es total, y asumirla es incómodo. Países como Francia han prohibido a sus funcionarios el uso de plataformas estadounidenses como Zoom y Teams, para impulsar una plataforma de videoconferencia desarrollada en Francia y bajo el nombre de Visio. El objetivo está claro: reducir dependencia de la tecnología extranjera, minimizar costos y lograr un estándar de comunicación bajo el control legal europeo.
El caso UpScrolled. Tras el cambio de propiedad de TikTok, que pasó de estar principalmente en manos chinas a estar bajo el regazo de grandes empresas estadounidenses, se disparó el uso de redes sociales como Upscrolled, app fundada por el palestino Issam Hijazi como desafío a las grandes tecnológicas.
Durante la última semana de enero, Upscrolled fue la red social más descargada por encima de Threads, WhatsApp y TikTok en la App Store de Estados Unidos. Un caso paradigmático en el que los propios estadounidenses apuestan por alternativas fuera de su país.
El caso Proton. Aunque menos reciente, el caso Proton es uno de los más ambiciosos en los últimos cinco años. De ser protagonistas tan solo por ProtonMail (cifrado de extremo a extremo por defecto, jurisdicción europea e independencia del modelo Big Tech), a toda una suite con alternativas de calendario, VPN y almacenamiento.
Según la compañía, sus apps cuentan ya con más de 100 millones de usuarios. Buena cifra, pero alejada de los más de 100 mil millones de usuarios con los que cuentan los servicios de Google. La distancia sigue siendo enorme, y explica por qué el desenganche tecnológico sigue siendo, de momento, más un gesto político y cultural que una realidad cotidiana.
Preparados para lo peor. Recogía Wall Street Journal a finales de enero un escenario protagonizado por aún más tensión. El caso Groenlandia ha sido la llama necesaria para terminar de prender la mecha, y los principales responsables de los sectores estratégicos europeos quieren trasladar tanto sus sistemas como datos a centros locales.
Pensar en un ecosistema de software 100% europeo no parece del todo realista. Pero imaginar un escenario en el que la dependencia no es completa suena algo mejor.
Imagen | Xataka
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La noticia El mundo llevaba 25 años enamorado de la tecnología de EEUU. Por fin nos estamos desenganchando fue publicada originalmente en Xataka por Ricardo Aguilar .
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