Ask.com ha cerrado. Desde el 1 de mayo de 2026, la web que durante décadas fue uno de los buscadores más reconocidos de internet muestra únicamente un mensaje de su empresa matriz, IAC: «A medida que IAC sigue enfocando su negocio, hemos tomado la decisión de discontinuar nuestro servicio de búsqueda, que incluye Ask.com.» La frase final del comunicado —»El espíritu de Jeeves perdura»— ha generado reacciones de alarma entre quienes temen lo evidente: que alguien esté considerando relanzar al mayordomo virtual más famoso de los 90 como chatbot de IA. Lo recoge Mike Pearl en Gizmodo el 3 de mayo con un tono que combina la nostalgia con la advertencia explícita de que, por favor, nadie intente resucitarlo.
Breve historia de un buscador que nunca fue lo que parecía
AskJeeves nació en 1996 con una premisa original para su tiempo: en lugar del cuadro de texto genérico de AltaVista o Yahoo, ofrecía a los usuarios preguntar en lenguaje natural a un mayordomo virtual inspirado en el personaje de P.G. Wodehouse. La idea era que internet, todavía intimidante para muchos, tuviera una cara amable y comprensible.
El problema es que la tecnología de 1996 no estaba a la altura de la promesa. Si preguntabas «¿Qué hora es en Tokio?» o «¿Cuántos litros tiene un galón?», a veces obtenías algo útil. Pero la mayoría de las consultas producían simplemente una página de resultados de búsqueda tan mediocre como la de cualquier otro motor de la época. El mayordomo era una ilusión de interfaz sobre una tecnología que no podía cumplir lo que prometía.
Google llegó en 1998 y en pocos años dejó obsoleto a todo el sector. AskJeeves lo intentó: se reinventó como Ask.com en 2006, jubilando al personaje del mayordomo, y sobrevivió durante dos décadas más como un buscador de segunda fila que nadie usaba como primera opción pero que tampoco terminaba de desaparecer. IAC, la empresa de medios digitales de Barry Diller que lo compró en 2005, lo ha mantenido vivo hasta ahora.
Por qué el cierre era inevitable y esperado
Ask.com llevaba años siendo irrelevante en términos de cuota de mercado. Google tiene aproximadamente el 90% del mercado mundial de búsqueda. Bing, la única alternativa con presencia significativa en occidente, lucha por mantenerse por encima del 3%. Todos los demás —DuckDuckGo, Brave Search, Ecosia, Yahoo Search (que usa Bing por debajo), y ahora los buscadores de IA como Perplexity— compiten por el 7% restante. No hay espacio para un buscador sin diferenciación tecnológica real, sin inversión en IA y sin una razón clara para que alguien lo elija.
La ola de los buscadores con IA generativa ha acelerado la obsolescencia de los modelos tradicionales. Perplexity, SearchGPT de OpenAI y los AI Overviews de Google han redefinido lo que los usuarios esperan de una búsqueda: no una lista de enlaces, sino una respuesta directa con fuentes citadas. En ese contexto, un buscador como Ask.com no tenía ninguna ventaja competitiva ni los recursos para construir una.
IAC tiene otros negocios más rentables (Dotdash Meredith, Angi) y la decisión de parar la hemorragia de mantener un producto sin futuro es completamente lógica.
La amenaza del relanzamiento como chatbot
Lo que preocupa a Pearl —y a cualquiera que haya vivido la era de los chatbots de IA de consumo— es la frase final del comunicado de IAC: «El espíritu de Jeeves perdura.» No es un cierre limpio. Es una puerta entreabierta.
El personaje de Jeeves, el mayordomo omnisciente y discreto de las novelas de Wodehouse, está en dominio público. Técnicamente, cualquier empresa podría resucitarlo como interfaz de un chatbot sin pagar royalties. Y la tentación es obvia: en 2026, cuando ChatGPT, Claude, Gemini y Copilot compiten con interfaces casi indistinguibles, un «asistente con personalidad de mayordomo victoriano» suena como una diferenciación de marca barata.
La realidad, como señala Pearl con bastante agudeza, es que si quieres saber cómo sería interactuar con Jeeves como chatbot moderno, basta abrir Claude, pedirle que actúe como Jeeves y hacer una pregunta. El resultado es entretenido durante aproximadamente dos respuestas y luego empieza a resultar vacío. La personalidad de un personaje literario no convierte una búsqueda mediocre en una buena, igual que en 1996.
Mi valoración
Hay algo melancólico pero necesario en el cierre de Ask.com. Melancólico porque marca el fin de una era de buscadores que intentaron diferenciarse con personalidad antes de que Google demostrara que lo que importaba era la relevancia de los resultados. Necesario porque mantener vivo un producto sin uso real es un desperdicio de recursos que podría ir a otro lado.
Lo que más me llama la atención es el arco completo de la historia de AskJeeves. Nació como un chatbot antes de que existieran los chatbots, intentando crear la ilusión de que un ordenador entendía preguntas en lenguaje natural. No pudo cumplir esa promesa con la tecnología de 1996. Treinta años después, esa promesa ya es real —Claude, ChatGPT y Gemini la cumplen con creces— y AskJeeves ya no existe para verlo.
Lo que sería un error es pensar que revivir la marca como chatbot de IA le da una segunda vida. El valor de AskJeeves nunca fue la tecnología: era la nostalgia y el reconocimiento de marca entre personas de cierta edad. Esa nostalgia no es suficiente para competir en el mercado de asistentes de IA. Perplexity, que ya intenta posicionarse como alternativa real a Google, tiene dificultades reales para crecer a pesar de ofrecer algo genuinamente diferente. Un chatbot con sombrero de mayordomo no tiene ninguna ventaja sobre eso.
La pregunta que IAC debería responder antes de hacer nada con «el espíritu de Jeeves» es simple: ¿para quién? No para los millennials que recuerdan AskJeeves con afecto, porque ese afecto no se convierte automáticamente en uso de producto. No para los usuarios de ChatGPT o Claude, porque no les falta ninguna funcionalidad que Jeeves pueda añadir. Y desde luego no para los nativos digitales, que no saben quién es Jeeves. Los motores de búsqueda con IA ya están redefiniendo cómo buscamos en internet, y una marca de los 90 no cambia esa ecuación.
Descanse en paz, Jeeves. Para siempre.
Preguntas frecuentes
¿Por qué cerró Ask.com exactamente ahora?
IAC, la empresa matriz, lo describe como una decisión de «enfocar su negocio». La razón de fondo es que Ask.com no tenía cuota de mercado relevante, no tenía tecnología de IA competitiva y su mantenimiento no generaba retorno suficiente para justificarlo en un mercado donde Google domina el 90% de las búsquedas y los nuevos buscadores con IA (Perplexity, SearchGPT) han redefinido las expectativas de los usuarios.
¿Podría IAC relanzar AskJeeves como chatbot?
El personaje de Jeeves es dominio público, así que no hay obstáculo legal. Pero la probabilidad de éxito es muy baja: la nostalgia por la marca no se traduce en uso de producto, y el mercado de asistentes de IA ya está saturado de opciones con tecnología superior. El comunicado de cierre menciona que «el espíritu de Jeeves perdura», lo que deja la puerta abierta, pero hacerlo sería más un ejercicio de marketing retro que una propuesta de valor real.
¿Cuándo nació AskJeeves y cuándo se convirtió en Ask.com?
AskJeeves fue fundado en 1996. En 2006, tras la llegada de Google y la pérdida de relevancia del modelo de búsqueda con personaje, la empresa retiró al mayordomo Jeeves y se rebautizó como Ask.com. IAC la compró en 2005 por 1.850 millones de dólares. El servicio ha operado durante 30 años antes de este cierre definitivo.
☞ El artículo completo original de Natalia Polo lo puedes ver aquí
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