5 de noviembre de 2026

Bluetooth prepara un salto de velocidad: hasta 7,5 Mbps sin gastar más batería, con los primeros dispositivos en 2027

Un altavoz y un auricular unidos por una cinta representan el aumento de velocidad de Bluetooth HDT.

El Bluetooth Special Interest Group (SIG) ha presentado Bluetooth High Data Throughput (HDT), una mejora que eleva la velocidad máxima de Bluetooth LE de los 2 Mbps actuales hasta 7,5 Mbps, casi cuatro veces más, y sin renunciar al bajo consumo que define a esta tecnología. La adopción formal llegará con la próxima versión de la especificación Bluetooth Core, prevista para finales de 2026, y los primeros dispositivos compatibles se esperan a comienzos de 2027. Lo detalla el blog oficial del Bluetooth SIG y lo recoge Engadget.

¿Qué gana de nuevo Bluetooth con HDT?

Más velocidad y paquetes más grandes, manteniendo la eficiencia energética. Según el SIG, el nuevo modo físico (PHY) de HDT ofrece tasas de 2, 3, 4, 6 y 7,5 Mbps, todas con una velocidad de señalización de 2 megasímbolos por segundo, y los paquetes pueden llegar a unos 8.000 bytes en su modo más grande.

El ejemplo que da el propio Bluetooth SIG lo aterriza: transferir un archivo de varios megabytes que hoy tardaría unos 16 segundos podría hacerse en torno a 4 segundos con HDT. Y la clave, insiste, es que esa velocidad no se paga en batería: al transmitir más rápido, la radio del dispositivo pasa más tiempo en modos de reposo de bajo consumo, lo que alarga la autonomía. En seguridad, HDT suma comprobaciones de integridad (MIC) de 64 y 128 bits y un nuevo mecanismo de programación de claves de cifrado.

¿Para qué sirve de verdad más ancho de banda?

Para audio de alta calidad y sin pérdidas, transferencias rápidas de archivos, wearables que vuelcan muchos datos y dispositivos industriales o médicos que necesitan ráfagas grandes. El SIG cita esos casos de uso, y Engadget añade experiencias de audio espacial y multicanal, aplicaciones de IA que mueven muchos datos y dispositivos de computación espacial.

El terreno más tangible para el usuario es el audio. Hoy Bluetooth LE ya está habilitando funciones como Bluetooth LE Audio y Auracast, que permiten escuchar la tele o los avisos de un aeropuerto con tus propios auriculares; con más ancho de banda, el audio sin pérdidas real por Bluetooth deja de ser una aspiración. Eso importa en un mercado de auriculares cada vez más poblado, donde conviven propuestas como los OnePlus Buds Clip de oreja abierta y el regreso del cable para quienes buscan calidad sin compresión.

Mi lectura es que HDT es una de esas mejoras de fontanería que no dan titulares pero cambian lo que es posible. Cuadruplicar la velocidad sin tocar la batería es precisamente lo que faltaba para que el audio sin pérdidas y los wearables con sensores exigentes funcionen bien por Bluetooth, sin recurrir a códecs propietarios de cada fabricante. El pero es el de siempre con esta tecnología: «en 2027» no significa que tu móvil o tus auriculares actuales vayan a ir más rápido. HDT exige hardware nuevo, así que el salto llegará a cuentagotas, chip a chip, a medida que los fabricantes lo incorporen. La especificación es la parte fácil; que llegue a tus oídos es cosa del año que viene, y con suerte.




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El telescopio Swift se ha desintegrado sobre Sumatra tras 22 años de órbita

El telescopio Swift se ha desintegrado sobre Sumatra tras 22 años de órbita

La NASA hizo todo lo posible para rescatar el Observatorio Neil Gehrels Swift de una caída inevitable. El pasado mes de julio, después de detectar que la reentrada del observatorio espacial era casi inminente, se lanzó la misión Link, cuyo objetivo era sujetar el telescopio e impulsarlo a una órbita más estable. Desgraciadamente, la nave que debía hacerlo sufrió una serie de problemas que la llevaron de vuelta a casa sin cumplir con su propósito. Por eso, como cabía esperar, el Swift ha acabado cayendo en la Tierra sin que nadie pudiese evitarlo. Ocurrió este miércoles, 4 de noviembre, en Sumatra y, por suerte, no ha habido que lamentar daños. Al menos que se sepa.

Crónica de una caída anunciada. El riesgo de que Swift cayese sobre la Tierra antes de que finalizase este año era de más del 90%. Y se ha cumplido. La vuelta a casa ha sido descontrolada. No se pudo calcular dónde caería con exactitud, aunque la NASA hizo un llamamiento a la calma, asegurando que lo más probable era que la mayor parte del observatorio se desintegrase al cruzar la atmósfera terrestre. En los últimos días de seguimiento, se habló de que podía caer sobre algún país cercano al ecuador. Finalmente, ha sido la Fuerza Espacial de Estados Unidos la que ha anunciado el destino definitivo. Swift reentró en la atmósfera el 4 de noviembre a las 12:39 GMT (13:39, hora peninsular española) justo sobre la isla de Sumatra. 

Sin daños. El anuncio se hizo sobre la reentrada en la atmósfera. No hay constancia de dónde han caído exactamente los restos, si es que los ha habido. Buena parte debió desintegrarse, si no todo. Algunos medios de comunicación sí que hablan de fragmentos, que cayeron sin causar daños. Sin embargo, hasta ahora la NASA no ha hecho ningún anuncio oficial sobre esto. Las predicciones anteriores a la vuelta de Swift apuntaban a un riesgo de 1 entre 2.100 de que algún fragmento cayese sobre una persona. Si hasta ahora no ha habido ningún reporte, lo esperable es que finalmente no haya pasado nada.

22 años de trabajo duro. Inicialmente, Swift se concibió para una misión de 2 años. Sin embargo, el observatorio, que pesaba 1.450 kg y tenía el tamaño de un minibus, consiguió alargar su misión mucho más. Durante 22 años, ha estado aportando datos científicos muy interesantes, especialmente en lo referente a los estallidos de rayos gamma. 

Cuando la fricción de la atmósfera, acelerada por una alta actividad solar, comenzó a desorbitar el observatorio, la NASA procedió a apagar algunos de sus instrumentos para intentar disminuir la resistencia y mantenerlo a flote más tiempo. Todo habría ido bien si Link hubiese completado su misión, pero por desgracia no fue posible.

Fallo en la propulsión. Unas semanas después de su lanzamiento, Link comenzó a girar sin control a causa de dos fallos, uno en las ruedas de reacción y otro en su sistema de propulsión mediante gas frío. La NASA intentó recuperar el control, pero no lo logró. La nave volvió a la Tierra sin tiempo ya para enviar otro equipo de rescate hacia Swift. Ante esta situación, la agencia espacial estadounidense optó por volver a encender los instrumentos del observatorio y exprimirlo hasta su último momento. Un momento que ha llegado con su abrupta jubilación este mes de noviembre de 2026. 

Imagen| Laboratorio de Imágenes Conceptuales del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA

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En 2021, unos científicos tuvieron la idea absurda de enseñar a las vacas a ir al baño. 10 días después no daban crédito a lo que veían

En 2021, unos científicos tuvieron la idea absurda de enseñar a las vacas a ir al baño. 10 días después no daban crédito a lo que veían

Enseñar a una vaca a utilizar un retrete parece una ocurrencia propia de una comedia. Sin embargo, en 2021, un equipo de investigadores de Alemania y Nueva Zelanda decidió comprobar si era posible. Lo que descubrieron en apenas diez días no solo puso en cuestión lo que creíamos saber sobre la inteligencia de estos animales, sino que abrió una vía inesperada para reducir la contaminación de las granjas.

Una idea que parecía imposible. Durante décadas, los científicos habían asumido que el ganado bovino apenas controlaba cuándo y dónde orinaba. A diferencia de otros animales, como los perros, que pueden aprender a hacer sus necesidades en lugares concretos, las vacas parecían hacerlo sin prestar demasiada atención. 

Pero Jan Langbein, psicólogo animal del Instituto de Biología de Animales de Granja de Alemania (FBN), se hizo una pregunta aparentemente sencilla: si podemos enseñar a perros y caballos, ¿por qué no a las vacas? Junto con investigadores de la Universidad de Auckland, en Nueva Zelanda, decidió poner a prueba aquella hipótesis. El resultado se publicó el 13 de septiembre de 2021 en la revista científica Current Biology.

Un retrete llamado MooLoo. Los investigadores diseñaron una pequeña zona delimitada, cubierta de césped artificial, que bautizaron como MooLoo. El experimento comenzó con 16 terneros que recibían sesiones de entrenamiento de unos 45 minutos. Primero, los animales permanecían dentro del recinto y recibían una recompensa, como una bebida dulce o cebada triturada, cada vez que orinaban. 

Cuando aprendieron a relacionar el lugar con el premio, los científicos los trasladaron a un pasillo exterior desde el que podían acceder voluntariamente al retrete. Si entraban y orinaban, volvían a recibir comida. Si lo hacían fuera, recibían una breve pulverización de agua de unos tres segundos. También probaron sonidos desagradables, pero resultaron poco eficaces.

Diez días que cambiaron las expectativas. Lo sorprendente llegó cuando los terneros empezaron a anticipar la necesidad de orinar y se dirigieron por iniciativa propia al recinto. Tras aproximadamente diez días de entrenamiento, 11 de los 16 animales habían aprendido a utilizar el MooLoo, con una tasa de acierto cercana al 77% entre los que completaron el aprendizaje. Los otros cinco no alcanzaron el mismo nivel durante el ensayo, aunque los investigadores consideraron que probablemente necesitaban más tiempo. 

El experimento demostró que los bovinos podían reconocer las señales de su vejiga, controlar su comportamiento y aprender a orinar en un lugar determinado. Según los autores, su rendimiento era comparable al de niños pequeños durante determinadas fases del aprendizaje del uso del baño.

El verdadero problema estaba en la orina. Aunque el experimento parecía una simple curiosidad sobre inteligencia animal, su objetivo era mucho más ambicioso: reducir la contaminación de la ganadería. Una vaca adulta puede producir decenas de litros de orina al día y, con cerca de 1.000 millones de bovinos en el mundo, el volumen acumulado es enorme. En los establos, la orina se mezcla con las heces y favorece la liberación de amoníaco, un contaminante que perjudica la calidad del aire y contribuye a la acidificación de los ecosistemas.

Además, parte del nitrógeno de la orina puede transformarse en óxido nitroso, un potente gas de efecto invernadero, mientras otra parte termina contaminando suelos y aguas. La idea de los investigadores era recoger los residuos antes de que se mezclaran y aprovechar nutrientes como el nitrógeno y el fósforo para fabricar fertilizantes.

Una solución con cifras sorprendentes. Los cálculos citados por los investigadores indicaban que recoger aproximadamente el 80% de la orina del ganado en instalaciones específicas podría reducir las emisiones de amoníaco de los establos en más de un 50%. La propuesta permitiría actuar directamente sobre una de las principales fuentes de contaminación ganadera sin necesidad de modificar la alimentación de los animales. 

Y tenía otra ventaja: al separar la orina de las heces, sería más sencillo tratarla y recuperar sus nutrientes. Sin embargo, aquellas reducciones eran estimaciones basadas en investigaciones previas, no resultados ambientales medidos durante el experimento con los 16 terneros. Lo que el equipo había demostrado era que los animales podían aprender a utilizar el retrete, no que el sistema ya funcionara a escala industrial.

De 16 terneros a millones de vacas. El gran obstáculo era trasladar aquella experiencia a las explotaciones ganaderas, donde puede haber cientos o miles de animales y no resulta viable que una persona supervise cada visita al baño. Por eso, los investigadores plantearon desarrollar sistemas automáticos con sensores capaces de detectar cuándo un animal orinaba correctamente y dispensar recompensas sin intervención humana. Langbein también expresó su interés en comprobar si las vacas podían aprender a defecar en lugares específicos, algo que el experimento de 2021 no había demostrado. 

La investigación dejó así una conclusión tan sencilla como inesperada, una donde unos científicos habían conseguido que 11 terneros aprendieran a utilizar un retrete en apenas diez días, aunque convertir aquella habilidad en una herramienta contra la contaminación requería resolver un desafío mucho mayor. Lo que empezó como una pregunta aparentemente absurda había terminado demostrando que quizá llevábamos demasiado tiempo subestimando a las pobres vacas.

Imagen | lloorraa

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Apple empezará a revisar el contenido de iCloud que compartes con enlaces públicos, y dejará de cifrarlo de extremo a extremo

Una lupa examina una lámina compartida en una carpeta, aludiendo a la revisión de enlaces públicos de iCloud.

Apple comprobará si hay «contenido dañino» en los elementos de iCloud que compartas con el permiso «Cualquier persona con el enlace», a partir de iOS 27.3 y del resto de actualizaciones 27.3. Compartir algo con ese permiso implica, además, que ese contenido deja de estar cifrado de extremo a extremo. Lo adelanta The Verge a partir de un documento de soporte de la propia Apple, difundido antes por 9to5Mac.

La frase clave del documento, según The Verge, es que cuando compartes un elemento accesible por «cualquier persona con el enlace» en la versión 27.3 o posterior de iOS, iPadOS, macOS y visionOS, «ese contenido queda accesible para Apple para comprobar si hay contenido dañino». Apple no define en ese documento qué entiende por «contenido dañino».

¿Qué revisará Apple exactamente y cuándo?

Solo lo que compartes con un enlace abierto a cualquiera, no todo tu iCloud. El cambio afecta a los elementos marcados como accesibles por «cualquier persona con el enlace»; esos archivos pasan a ser comprobables por Apple y, en el proceso, pierden el cifrado de extremo a extremo que protege el resto de tus datos. Lo que guardas para ti sigue como estaba.

Según The Verge, Apple lanzó ayer las primeras betas para desarrolladores de las versiones 27.3 y tiene previsto publicar iOS 27.3 en diciembre. La compañía se reserva el derecho a «mover, rechazar, modificar, eliminar o borrar» cualquier contenido dañino que un usuario intente subir, y puede bloquear o inhabilitar cuentas, impedir que alguien cree una nueva o, «si es necesario», recurrir a las fuerzas del orden. Son potestades amplias para una categoría, la de «contenido dañino», que el propio documento deja sin definir. Conviene recordar aquí qué protege y qué no el cifrado de extremo a extremo, y qué apps lo llevan activado por defecto: lo que viaja por un enlace público nunca fue el escenario más protegido, pero ahora Apple lo dice explícitamente.

¿Por qué lo hace ahora y qué tiene que ver con 2021?

Porque llega después de años de presión para que Apple actúe contra el material de abuso sexual infantil almacenado en iCloud. The Verge enmarca el movimiento en esas peticiones, y es imposible leerlo sin recordar lo que pasó en 2021.

Aquel año Apple anunció un sistema para detectar ese material directamente en el dispositivo, comparando las fotos con una base de datos antes de subirlas a iCloud. La reacción de expertos en privacidad y organizaciones de derechos digitales fue tan dura —por el riesgo de convertir cada iPhone en un escáner permanente— que Apple acabó archivando el plan y, en su lugar, amplió el cifrado de extremo a extremo de iCloud. El giro de ahora es distinto en lo técnico: no escanea tu dispositivo ni tu biblioteca privada, sino el contenido que tú decides hacer público mediante un enlace, y lo hace en sus servidores. Para el usuario que necesita el máximo blindaje existen herramientas aparte, como el Modo de Aislamiento del iPhone y la Protección Avanzada de Android, pensadas para perfiles de alto riesgo.

¿Es un problema para la privacidad del usuario normal?

Para la mayoría, el impacto directo es limitado: solo pierde el cifrado lo que haces público a propósito. Un enlace «para cualquiera» ya era, por definición, contenido que pones al alcance de desconocidos, así que el salto de privacidad es menor de lo que el titular sugiere. El matiz incómodo es otro: que Apple no diga qué es «contenido dañino» y se reserve a la vez el derecho a borrarlo, cerrar cuentas y avisar a las autoridades.

Esto no ocurre en el vacío. Gobiernos de medio mundo empujan a las plataformas a vigilar más y antes, especialmente en lo que toca a menores, como refleja el informe de la UE que está dando forma a las restricciones de internet para los más jóvenes.

Mi lectura es que Apple ha encontrado la vía intermedia que le faltaba en 2021: revisar solo lo que se comparte públicamente, en el servidor y sin tocar la biblioteca privada ni el cifrado del resto de iCloud. Es defendible y, seguramente, más proporcionado que escanear el dispositivo de todos. Pero la letra pequeña merece atención: una categoría sin definir («contenido dañino») combinada con el poder de borrar y de avisar a la policía es exactamente el tipo de cláusula que conviene que Apple concrete antes de diciembre, no después. La buena noticia es que la compañía parece haber aprendido del error de hace cinco años. La que queda por ver es dónde traza, esta vez, la línea.




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Un nuevo candidato a planeta enano aparece en el sistema solar, pero aún habrá que esperar para confirmarlo

Un nuevo candidato a planeta enano aparece en el sistema solar, pero aún habrá que esperar para confirmarlo

Muchas personas consideran que la degradación de Plutón de planeta a planeta enano fue una desfachatez. Hay científicos que creen que, en realidad, fue lo más justo y que no tiene nada de malo, pues el título de planeta enano también es muy especial. De hecho, es tan especial que se han encontrado muy pocos en el Sistema Solar. Hoy por hoy solo hay cinco confirmados: Ceres, Plutón, Haumea, Makemake y Eris. A lo largo de los años se han detectado algunos candidatos más, pero no han llegado a confirmarse. Ahora, un equipo internacional de científicos ha dado con otros candidato gracias a las observaciones realizadas desde el Observatorio Vera Rubin.

Las cifras. El nuevo candidato a planeta enano se llama 2026 ED138. Es un objeto de entre 600 y 1.500 kilómetros de diámetro, ubicado a una distancia equivalente a 46 veces la separación entre la Tierra y el Sol. Está tan alejado del astro rey que tarda 281 años terrestres en dar una vuelta completa a su alrededor y la inclinación de su órbita es de 25º con respecto al resto de planetas.

Ni asteroide ni planeta. A grandes rasgos, un planeta enano es un objeto demasiado grande para considerarse un asteroide, pero no tanto como para catalogarse como planeta. Su masa debe ser suficiente para que, por acción de su gravedad, haya adquirido una forma redondeada, como la de los planetas. Sin embargo, no ha podido despejar su vecindario de otros objetos que crucen su órbita. Este criterio es el último por el que un objeto no puede considerarse como planeta a secas, sin apellido. 

Sabemos que 2026 ED138 tiene un tamaño bastante elevado y que no está solo en su órbita. Lo que no está tan claro es que su masa haya redondeado su forma. Por eso, será necesario analizar el objeto con más precisión, a ser posible mediante análisis de curvas de luz y con infrarrojos. El James Webb, por ejemplo, podría ser una buena opción. 

Descubierto por casualidad. El Observatorio Vera Rubin, ubicado en Chile, lleva unos 16 meses en funcionamiento. Sin embargo, su proyecto más ambicioso comenzó hace poco, en junio de 2026. Este consistirá en cartografiar el cielo del hemisferio sur con más precisión que nunca. Cuenta con una cámara de 3.200 megapíxeles, que toma una imagen detallada cada 40 segundos aproximadamente. El telescopio observa el cielo austral cada pocas noches durante 10 años, por lo que con esta técnica puede recoger datos de cada punto del cielo unas 800 veces. Esto permite detectar eventos sutiles y objetos en movimiento. De hecho, el resultado final no será estático, sino en forma de time lapse.

Un científico llamado Matthew Holman estaba analizando estas imágenes cuando vio algo que llamó su atención. Se trataba de un objeto que, por su brillo y lejanía, debía ser muy grande. Inicialmente pensó que podría tratarse de un error. Volvió a revisar todo, pero esa señal seguía ahí. Al ponerlo en conocimiento de otros compañeros y seguir investigando, se detectó la misma señal en 30 imágenes tomadas por el Vera Rubin entre el 4 de marzo y el 11 de julio de 2026. Estaba claro que no era una casualidad.

Había pasado desapercibido. 2026 ED138 es un objeto transneptuniano; que, como su propio nombre indica, se encuentra más allá de Neptuno. Está ubicado en una región en la que hay una gran concentración de estrellas, de modo que su brillo había dificultado la detección del objeto en las imágenes tomadas de esta región mediante otros instrumentos. Hizo falta cartografiar el cielo con Vera Rubin para sacarlo a la luz. Nunca mejor dicho.

¿Y ahora qué? De momento, el Centro de Planetas Menores de la Unión Astronómica Internacional (UAI) ha confirmado las observaciones de estos científicos. No obstante, hará falta medirlo adecuadamente en el infrarrojo para confirmar si realmente se trata de un planeta enano. Otros candidatos, como el  Sedna, el Gonggong, el Orcus y el Quaoar están también a la espera de una resolución de la UAI. Por eso, debemos tomar estos datos con cautela. Hasta que no se confirme del todo, Plutón sigue estando solo con cuatro planetas enanos en todo el Sistema Solar. Es tan especial que hay incluso menos que planetas comunes. O al menos se han encontrado menos. Puede que la clave sea esa. 

Imagen | Ilustración de Observatorio Vera Rubin. Alice Kitterman & Gavin Flowers/U.S. National Science Foundation

En Xataka | La definición de planeta está mal, y Plutón es la gran víctima de ese caos

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