15 de junio de 2026

Tritón lleva décadas pareciendo una luna rara y lo peor es que parece tener toda la culpa

Tritón lleva décadas pareciendo una luna rara y lo peor es que parece tener toda la culpa

Neptuno es un planeta raro, tanto por sí mismo como por su entorno. Para empezar, está inclinado de una forma un tanto extraña. Su eje es de 28º. No es una barbaridad si lo comparamos con los 23º de la Tierra. Sin embargo, resulta bastante desconcertante, porque, según los modelos de formación planetaria tradicionales, debería estar mucho más cerca de cero. Por otro lado, la mayoría de lunas de Neptuno son muy distintas a las del resto de gigantes gaseosos. Solo tiene una que podría cuadrar con las predicciones. ¿Pero qué pasa con el resto? Estas preguntas han intrigado durante mucho tiempo a los astrónomos. Ahora, gracias a dos estudios publicados recientemente, hay hipótesis para cada uno de estos fenómenos. Lo curioso es que ambos apuntan a la culpabilidad de Tritón.

Una irrupción violenta. Según modelos realizados recientemente para la publicación de dos estudios distintos, las anomalías de Neptuno pudieron deberse a la irrupción de Tritón en su sistema de satélites. Posiblemente, durante los albores de Neptuno, habría varias Lunas girando a su alrededor, todas en el mismo sentido. Sin embargo, un objeto del cinturón de Kuiper que pasaba por allí se acercó lo suficiente para ser atraído gravitacionalmente por Neptuno. Se desplazaba en sentido contrario, así que irrumpió violentamente en el sistema de lunas, como un coche que irrumpe en la autovía en sentido contrario. 

Muchas lunas salieron disparadas fuera de la órbita de Neptuno. Otras, directamente, acabaron destrozadas. Solo una, Nereid, se quedó allí, pero con una órbita mucho más alargada. En cuanto a Neptuno, su eje sufrió esa nueva inclinación que no cuadra con la de modelos de una juventud planetaria tranquila. 

Pistas que no cuadraban. Neptuno tiene 16 lunas a su alrededor. La más rara es Tritón, porque gira en sentido contrario al de Neptuno y, por su composición, parece más un objeto del cinturón de Kuiper que la Luna de un gigante gaseoso. Luego tenemos Nereid, que se encuentra en una órbita anormalmente elíptica, en la que tarda 360 días en girar alrededor del planeta. El resto son satélites mucho más homogéneos, pero demasiado pequeños y poco masivos para lo que cabría esperar de las lunas de un gigante gaseoso.  

Nereid, al tener una órbita tan rara, ha llamado durante mucho tiempo la atención de los astrónomos. Cuando recientemente se analizó más minuciosamente con la ayuda del Telescopio Espacial James Webb, se vio que tiene una composición más similar a la de las lunas heladas de otros gigantes gaseosos, como Saturno o Urano, que a un objeto del cinturón de Kuiper. Con todo esto en mente, se decidió realizar una serie de simulaciones computacionales, gracias a las cuales ya tenemos una respuesta.

La historia más probable. En un 20% de las simulaciones, el resultado fue un caso desatado por Tritón. Cuando este fue atraído por Neptuno, destrozó el sistema de satélites inicial de este planeta, tal y como hemos visto anteriormente. Nereid aguantó sin destruirse ni salir disparada fuera de la órbita. Sin embargo, su órbita sí que se deformó, dando lugar a esa tan rara que tiene hoy en día. 

En cuanto al resto de lunas, muchas de ellas se convirtieron en escombros que se reagruparon por efecto de la gravedad, para dar lugar a los anillos de Neptuno. Además, algunos de esos fragmentos pasaron a ser las lunas pequeñas que hoy en día giran alrededor del planeta. Tritón, el causante del caos, se quedó en una órbita bastante estable convertido en una luna más. Eso sí, una luna que gira a contracorriente, como pista del caos cósmico que desató en su momento.

Se necesita una sonda para confirmar. Todo esto tiene bastante sentido, pero no deja de ser una hipótesis con un porcentaje no demasiado alto de acierto en las simulaciones. Los autores del estudio insisten en que será necesario enviar una sonda para estudiar Neptuno de cerca y aclarar las respuestas. Aun así, es posible que Nereid sea la única luna capaz de hablarnos realmente del pasado de Neptuno. Es una luna rara, pero porque ha aguantado mucho para poder seguir ahí. 

Imagen|NASA, ESA, CSA, STScI, Joseph DePasquale (STScI), Naomi Rowe-Gurney (NASA-GSFC)

En Xataka| Hemos vivido engañados con las distancias del Sistema Solar: el vecino más cercano a Neptuno es Mercurio




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Los cinco errores de seguridad en la nube que empiezan en el diseño, no en la tecnología

Los cinco errores de seguridad en la nube que empiezan en el diseño, no en la tecnología

El problema de seguridad cloud más extendido en las empresas no es que les falten herramientas. Es que construyen la infraestructura primero y la aseguran después. Lo dice Nodir Safarov, Cloud Architect Expert de SOTI Inc. —una empresa que gestiona entornos cloud para miles de clientes en Norteamérica, Europa y Asia— en un artículo publicado esta semana en The Next Web. Safarov repite el mismo diagnóstico en empresa tras empresa: la seguridad se trata como una capa que se añade al final, y eso crea vulnerabilidades que son caras de remediar y fáciles de pasar por alto.

El dato de contexto importa: según informes de la industria revisados en 2026, cuatro de cada cinco empresas han sufrido al menos una brecha de seguridad en sus entornos cloud. El 89% opera ya en entornos multi-cloud. Y el 69% de los profesionales de TI declaran dificultades con la visibilidad de sus propios sistemas. Esos números no hablan de falta de inversión: el gasto en servicios cloud crecerá a un ritmo anual del 19,4% entre 2026 y 2028. Hablan de que se invierte en plataforma antes de haber resuelto la arquitectura de seguridad.


Error 1: Construir la infraestructura antes de diseñar la seguridad

Es el fallo que hace posibles todos los demás. En demasiadas organizaciones, el equipo de infraestructura despliega los entornos de nube —AWS, Azure, entornos multi-cloud— y el equipo de seguridad llega después a evaluar lo que ya está en producción. Para entonces, la arquitectura tiene suposiciones incorrectas horneadas: permisos demasiado amplios porque eran más fáciles de configurar rápido, datos sin cifrar porque «se haría luego», configuraciones de red abiertas que «eran temporales».

El coste de corregir seguridad en producción es desproporcionadamente mayor que el de diseñarla desde el principio. Cada modificación sobre un sistema en activo introduce riesgo de instabilidad. El incentivo para no tocar nada que funcione es fuerte, y así el «temporal» dura años.

Safarov cita un caso real: en una empresa que auditó, una regla de acceso abierto creada durante el despliegue inicial llevaba meses activa, exponiendo APIs internas a internet. Todos los monitores de seguridad mostraban verde. El problema era invisible para las herramientas de observabilidad convencionales porque la configuración estaba dentro de los parámetros esperados.


Error 2: Fallos de aislamiento en entornos multi-tenant

Los entornos multi-tenant son la norma en cloud empresarial: varias unidades de negocio, proyectos o clientes comparten la misma infraestructura con separación lógica. El problema aparece cuando esa separación no se diseña con criterios de seguridad sino de comodidad operativa.

En la práctica, esto significa que una vulnerabilidad en un tenant puede afectar a otros que comparten recursos. Las APIs compartidas sin autenticación suficiente, las redes que no están correctamente segmentadas, los sistemas de logging comunes que mezclan datos de clientes diferentes: todos son consecuencias de no haber planteado el modelo de amenazas multi-tenant antes de desplegar.

La segmentación correcta no es compleja técnicamente, pero requiere tomarla en serio como decisión de diseño. Una vez que la infraestructura está desplegada sin segmentación adecuada, añadirla sin interrumpir el servicio es una operación quirúrgica de alto riesgo.


Error 3: Configuración que deriva con el tiempo

Los entornos cloud no son estáticos. Se actualizan, se amplían, se modifican para adaptar nuevas necesidades. Cada cambio es una oportunidad para introducir una configuración incorrecta que nadie detecta hasta que hay una brecha.

El configuration drift —la divergencia entre la configuración de seguridad documentada y la que realmente existe en producción— es uno de los problemas más comunes y menos monitorizados. Las herramientas de seguridad estándar detectan amenazas conocidas, pero no siempre captan una configuración que ha evolucionado fuera de las políticas establecidas. La solución es la infraestructura como código: tratar la configuración con los mismos controles de versión, revisión y auditoría que el software.


Error 4: Monitorización incompleta que solo ve lo que espera ver

El problema de los sistemas de monitorización cloud no es su cobertura técnica, sino su orientación. Detectan lo que se les ha enseñado a detectar. No pueden alertar sobre vectores de ataque que no han sido incluidos en sus modelos de amenaza. Como resume Safarov: si tu monitorización solo te dice lo que ya sabías que podía pasar, no te protege contra lo que no anticipaste.

En entornos multi-cloud especialmente, la visibilidad se fragmenta: herramientas diferentes para AWS y Azure, logs en formatos distintos, correlaciones que nadie ha automatizado. El 69% de los profesionales que reportan dificultades con la visibilidad de sus sistemas están describiendo exactamente este problema. Saben que tienen puntos ciegos; no siempre saben dónde están.


Error 5: Seguridad que depende de decisiones individuales, no de patrones estandarizados

El quinto error es estructural. Cuando la seguridad de un sistema depende del criterio de quien lo configuró ese día, la empresa tiene un problema de escala. Los patrones se repiten con errores. Las mejoras alcanzadas en un equipo no se transfieren al siguiente. Las auditorías encuentran inconsistencias que no tienen origen técnico sino de proceso.

La solución que Safarov recomienda es la estandarización a través de código y automatización: plantillas de seguridad reutilizables, infraestructura como código con controles integrados, procesos de revisión que apliquen los mismos criterios independientemente de quién implemente el cambio. «Los patrones se repiten en organizaciones de todos los tamaños», dice Safarov. «Estos son problemas sistémicos y requieren soluciones arquitectónicas. No se pueden parchar después del hecho.»

Después de revisar incidentes de seguridad cloud durante los últimos años, el patrón que Safarov describe es exactamente el que aparece en el análisis post-mortem de las brechas más costosas: no falló la tecnología, sino el proceso que la rodea.

Mi valoración

Lo que más me convence es el foco en las decisiones de diseño antes del despliegue. La industria de ciberseguridad tiene un sesgo fuerte hacia la detección y respuesta —SIEM, EDR, SOC— y relativamente poco foco en prevención arquitectónica. Las cinco áreas que señala Safarov son todas problemas de diseño, no de herramientas. Y los problemas de diseño son más baratos de prevenir que de corregir.

Lo que más me preocupa es la velocidad de adopción cloud versus la madurez de las prácticas de seguridad en las empresas que migran. El gasto en cloud crece al 19,4% anual, pero las capacidades de seguridad arquitectónica no crecen al mismo ritmo. La brecha entre infraestructura desplegada y seguridad bien diseñada se amplía con cada migración acelerada.

Lo más estructuralmente significativo es que estos cinco errores no son nuevos. Se conocen desde los primeros años de la nube empresarial. Que Safarov los siga viendo en todas las empresas que audita en 2026 dice algo preocupante: el problema no es falta de conocimiento disponible, sino falta de prioridad real por parte de la dirección en hacer la seguridad parte del diseño desde el día uno.

Mi predicción: en 2027, la adopción de IA en la gestión de infraestructura cloud —agentes que detectan configuration drift y proponen correcciones automáticas— reducirá el error 3 significativamente en las empresas que adopten estas herramientas. Los otros cuatro errores seguirán siendo problemas de cultura organizacional más que de tecnología.


Preguntas frecuentes

¿Qué herramientas concretas ayudan a detectar el configuration drift en entornos cloud?

Las principales opciones para AWS incluyen AWS Config y AWS Security Hub. Para Azure, Microsoft Defender for Cloud tiene funciones de gestión de postura de seguridad. Para entornos multi-cloud, herramientas como Wiz, Orca Security y Prisma Cloud de Palo Alto ofrecen visibilidad centralizada. Lo más importante, independientemente de la herramienta, es definir una línea base de configuración segura antes de desplegar y automatizar la comparación periódica contra esa base.

¿Por qué es más difícil remediar los problemas de seguridad en producción que prevenirlos en diseño?

Porque cualquier cambio en un sistema en producción introduce riesgo de interrupción del servicio. Modificar una regla de acceso puede dejar sin servicio a aplicaciones que dependen de ella. Añadir cifrado a datos ya almacenados requiere migración. Segmentar una red que no fue segmentada puede cortar flujos de comunicación necesarios entre servicios. Cada operación de remediación es, en sí misma, un evento de cambio con sus propios riesgos. Diseñar bien desde el inicio es técnicamente más simple, aunque requiere disciplina de proceso.

¿La seguridad como código realmente funciona para equipos pequeños o es solo para grandes empresas?

Funciona para cualquier tamaño, pero el esfuerzo inicial de crear plantillas reutilizables es mayor que para equipos grandes que tienen más recursos para hacerlo. La buena noticia es que existen frameworks de infraestructura como código open source —Terraform, Pulumi, AWS CDK— con módulos de seguridad preconfigurados que pueden servir como punto de partida. El coste de adopción se ha reducido significativamente en los últimos tres años.




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La NASA tiene un plan para resolver uno de los mayores misterios del cosmos y solo le falta una cosa: dinero

La NASA tiene un plan para resolver uno de los mayores misterios del cosmos y solo le falta una cosa: dinero

Desde el primer hallazgo confirmado de un exoplaneta en 1992, se han descubierto ya más de 6.000 planetas más allá del Sistema Solar. A pesar de que son muchos, y de tener características muy concretas, hay algo que los une a todos. Que pueden tener un radio menor o mayor que 1,8 veces el radio de la Tierra, pero nunca ese. Es como una frontera que puede traspasarse o no, pero que nunca se pisa. 

Los exoplanetas que están por debajo de ese límite son las supertierras y los que están por encima los subneptunos. No se sabe a qué se debe esta brecha, pero hay dos hipótesis. Para confirmar cuál de ellas es la buena, la NASA ha diseñado una misión. El problema es que aún no ha conseguido que se la financien.

En busca de planetas jóvenes. Las dos hipótesis que existen sobre el origen de esta brecha se relacionan con el origen de los exoplanetas. Por eso, la mejor forma de desentrañar el misterio es analizar planetas jóvenes. El problema es que esto no es fácil. De los 6.000 exoplanetas que se han descubierto hasta la fecha, solo 20 tenían una antigüedad menor de 50 millones de años. 

El objetivo de la misión Early eVolution Explorer (EVE) es lanzar una nave cargada con sondas especializadas en la detección de exoplanetas en torno a estrellas jóvenes. Si la estrella es joven, por obligación los planetas a su alrededor deben serlo también, ya que el planeta siempre se forma después de su estrella.

Exoplanetas muy distintos. Las supertierras son planetas rocosos, con un radio menor que 1,8 veces el de la Tierra. Están más cerca de su estrella que los subneptunos, que además son más grandes, con dimensiones por encima del radio prohibido. Por otro lado, los subneptunos tienen un aspecto menos rocoso, más como esponjoso. 

La primera hipótesis. Como hemos adelantado, existen dos hipótesis sobre el radio prohibido de los exoplanetas. La primera apunta a un mismo origen. Supuestamente, todos los exoplanetas nacieron con un núcleo rocoso que fue arrastrando a su alrededor nubes de hidrógeno y helio durante millones de años. La diferencia entre unos y otros sería que las supertierras, al estar más cerca de su estrella, recibirían más radiación, por lo que la capa de gases se acabaría destruyendo. Los subneptunos sí podrían conservarla, de ahí ese aspecto esponjoso.

La segunda. En cuanto a la segunda hipótesis, apunta a la posibilidad de los planetas para aferrarse al agua durante su formación o no hacerlo. Las supertierras se encuentran entre su estrella y la conocida como línea de nieve. Esta es una línea a partir de la cual el agua puede congelarse. En este caso no solo no se congela, sino que el agua recibe tanto calor de su estrella que acaba evaporándose. Si el agua está en forma de vapor, no puede unirse a las “piezas del planeta naciente”. 

Eso los deja únicamente formados por roca seca. En cambio, los subneptunos están más lejos de la línea de nieve. El agua sí que se puede congelar, por lo que se convierte en ladrillitos que se pueden incorporar al planeta en formación. Es más grande, porque no tiene solo roca, también tiene agua. Además, ese agua condensada a su alrededor le da el aspecto algodonoso que le hace diferir de un planeta rocoso.

Mundo Acuatico Concepto artístico de un mundo acuático

El hándicap de las estrellas jóvenes. Ya hemos visto que para desentrañar el misterio del radio prohibido se debe estudiar planetas jóvenes. También hemos entendido que la mejor forma de hacerlo es mirando alrededor de las estrellas jóvenes. El problema es que estas tienen una actividad tan intensa que pueden generarse fluctuaciones de su brillo asociadas a llamaradas, no a un exoplaneta girando a su alrededor. Dicho de forma muy resumida, se pueden producir muchos falsos positivos.

Tres sensores. Para solucionar este problema, EVE iría dotado de tres sensores. El primero analiza luz en el ultravioleta cercano, el segundo en la franja de la luz visible y el tercero en el infrarrojo cercano. El primero se usa para detectar las ráfagas de la propia estrella, ya que estas emiten una gran radiación en esa frecuencia del espectro. Con respecto al segundo, es el tipo de luz que normalmente se usa para detectar planetas en tránsito, la herramienta más usada para la detección de exoplanetas. Finalmente, las estrellas jóvenes emiten mucha luz en el infrarrojo cercano.

Por todo eso, si se detecta un pico en el ultravioleta cercano sabremos que se debe a actividad de la propia estrella. Si vemos fluctuaciones en la luz visible entenderemos que puede haber un planeta orbitando alrededor de la estrella; pero, para asegurarnos, debemos comparar los datos con los de la luz emitida en todo momento por la propia estrella. Para eso está el infrarrojo cercano.

El radio prohibido. Al estudiar los exoplanetas jóvenes se puede saber cómo fue su formación y entender cuál de las dos hipótesis es la buena. Con ello, de paso, entenderemos por qué está prohibido el radio de 1,8 radios de la Tierra. 

30 campos de cúmulos estelares, 30 días. El proyecto EVE se ha planteado para analizar 30 campos de cúmulos estelares jóvenes durante 30 días cada uno. Así, se podrían analizar más de 20.000 estrellas jóvenes y, con ellas, encontrar posibles exoplanetas de formación reciente. De momento, no se puede hacer, porque el proyecto no tiene financiación y mucho menos fecha de lanzamiento. Pero la NASA lo tiene todo bien atado. Solo necesita ese empujoncito para desentrañar el misterio. 

Imagen| Supertierra en portada y mundo acuático en el texto. Crédito: NASA

En Xataka | El Hubble nos hizo creer que este exoplaneta era imposible. El James Webb acaba de explicar por qué nos equivocamos



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14 de junio de 2026

Los estudiantes universitarios están perdiendo rápidamente una capacidad fundamental: leer

Los estudiantes universitarios están perdiendo rápidamente una capacidad fundamental: leer

Mis estudiantes no pueden leer. Es el título de la columna de opinión en la que Tyler Jagt, profesor universitario de literatura, narra la situación que se encuentra en sus aulas actualmente. Muchos estudiantes no son capaces de leer ni mantener el hilo argumental de un texto de 20 páginas. Cree que la culpa es de la IA y de los móviles. 

20 páginas es demasiado. Este profesor cuenta que lleva cinco años asignando la misma tarea a sus alumnos de retórica y escritura: leer un artículo de 20 páginas. Sin embargo, este año ninguno de sus alumnos terminó el trabajo y no eran repetidores, sino estudiantes universitarios que habían pasado las pruebas de acceso. Uno de ellos fue sincero y admitió que el texto era demasiado largo y "perdía constantemente en el tema del artículo". 

Jagt reconoce que la queja de que los estudiantes no saben leer es algo habitual entre los profesores, pero según él esta vez la cosa va en serio y hay datos que lo corroboran.

Las pruebas. Según los resultados de la evaluación nacional de progreso educativo (NAEP, por sus siglas en inglés) de 2024, los alumnos de doceavo grado (equivalente a un 2º de Bachillerato en España) obtuvieron la puntuación más baja en la prueba de lectura desde que se empezó a hacer la evaluación en 1992. Un tercio de los participantes alcanzó el nivel básico, lo que significa que seguramente no sean capaces de "extraer conclusiones generales basándose en conceptos presentados explícitamente en un texto". Los estudiantes más jóvenes están aún peor. Según un estudio de la fundación Annie E. Casey, el 70% de los estudiantes de cuarto grado (como cuarto de primaria) no es capaz de leer con fluidez.

Eso en Estados Unidos, pero en España la situación tampoco es ideal. Según la OCDE, al menos un tercio de la población española tiene una comprensión lectora de nivel 1, lo que significa que "sólo pueden comprender textos muy breves con un mínimo de información que distraiga". Un informe de la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie), los españoles entre 25 y 34 años, que han estudiado más que sus padres, avanzan mucho más despacio en competencias básicas.

La culpa es de la tecnología. O al menos eso es lo que sostiene el autor, concretamente la irrupción de los smartphones y, más recientemente, la IA. La idea de que la tecnología nos vuelve tontos nos lleva acompañando décadas y con la irrupción de la IA el pánico tecnológico se ha intensificado. 

Que los estudiantes están usando IA para hacer sus trabajos es algo que ya sabíamos. Lo que todavía no está claro es qué consecuencias puede tener a nivel cognitivo. No hay evidencia de que la tecnología produzca daño cognitivo (sí cambios), pero también es cierto que hasta ahora no habíamos tenido una tecnología capaz de hacer todo lo que hace la IA. 

Deuda y rendición cognitiva. Son dos conceptos surgidos de estudios recientes. El primero, la deuda cognitiva, viene de una investigación del MIT titulada "Tu cerebro en ChatGPT". Los participantes que usaron ChatGPT tuvieron el peor rendimiento a nivel cerebral al completar una tarea que consistía en escribir ensayos. Los investigadores concluyen que usar IA como sustituto total del esfuerzo mental puede debilitar nuestras conexiones neuronales. 

La idea de la rendición cognitiva es mencionada en un reciente estudio de la Universidad de Pensilvania. Según los investigadores, la rendición cognitiva surge cuando delegamos nuestro pensamiento a la IA y aceptamos sus respuestas con demasiada confianza. Otro estudio de la Universidad de Oxford vio como si usamos IA y después nos la quitan, nuestro rendimiento empeora.

No tan rápido. Hay un matiz importante y es que el concepto de "usar IA" es muy variado. Podemos usarla sin comprobar las respuestas y aceptando todo lo que nos dice o podemos usarla como herramienta en nuestro proceso creativo. De hecho, en varios de estos estudios los participantes que usaron la IA como apoyo obtuvieron puntuaciones muy similares a las del grupo que no usó IA. Por tanto no es si la usamos o no, es cómo la usamos. 

Con todo, los argumentos a favor de usar la IA en entornos educativos son cada vez menos. Había un estudio que decía que usar chatbots como ChatGPT tenía un impacto positivo en el aprendizaje, pero fue retirado hace poco por "preocupaciones respecto a las discrepancias". Vamos, que el mayor argumento de los defensores de la IA educativa se fue al traste.

El otro culpable. Como decíamos, este profesor también señala a los smartphones como responsables de esta situación. Cita un estudio de 2017 en el que comprobaron como la simple presencia del móvil reducía la "capacidad cognitiva disponible". También cita otro estudio de 2022 en el que vieron que leer en el smartphone se asociaba a sobrecarga prefrontal y disminuía la concentración. 

Tiktokizar la escuela. El problema no son los móviles, sino las redes sociales y el doomscrolling que secuestra nuestra atención. Nos hemos acostumbrado a consumir píldoras de información en forma de, tuits, posts, reels y tiktoks. En este contexto, un texto de 20 páginas es mucho, demasiado. Tyler Jagt se está  adaptando a esta realidad dividiendo el trabajo en dos, para que tengan que leer menos, y asignando tareas específicas para que no pierdan tanto el hilo. 

Imagen | Siora Photography en Unsplash

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Resolviendo uno de los mayores retos logísticos de colonizar Marte: la caducidad de los medicamentos

Resolviendo uno de los mayores retos logísticos de colonizar Marte: la caducidad de los medicamentos

Los problemas de equipaje de los astronautas son más que conocidos. No se puede viajar a Marte con una maleta llena de “por si acasos”. Cada kilo de más supone una cantidad enorme de combustible, que a su vez supone más carga. Es importante elegir bien lo que se lleva e intentar extraer la mayor parte de recursos en el destino. Sin embargo, con los fármacos se debería hacer una excepción. Los medicamentos no son “por si acasos”. Son de lo más necesario del equipaje. Por desgracia, muchos medicamentos se degradan en el espacio mucho más rápido que en la Tierra. 

La caducidad. En experimentos con fármacos en la Estación Espacial Internacional (EEI) se ha visto que la mitad de ellos caducan en un máximo de 3 años. Probablemente no durarían una estancia completa en Marte, un planeta que está demasiado lejos para enviar suministros regularmente. Por eso, lo ideal sería buscar formas de obtener los fármacos directamente en el espacio. Puede parecer complicado, pero un equipo de científicos de la Universidad de California San Diego ha publicado un método para hacerlo usando a las plantas como aliadas. 

La clave está en los virus. Estos científicos han desarrollado un método en el que se utilizan virus como vectores para fabricar proteínas con potencial farmacológico directamente en las células de las plantas. Esto es doblemente ventajoso, ya que las plantas, a su vez, se pueden usar para reciclar el aire y el agua de las naves. 

Este tipo de métodos ya se hacen en la Tierra, pero normalmente, para extraer los fármacos de las plantas, se necesita aparataje demasiado grande para llevarlo a Marte. Sin embargo, ellos han encontrado la forma de redirigir esas sustancias a un compartimento de las hojas llamado apoplasto y, de ahí, extraerlo sin destruirlas ni utilizar instrumentos complejos. 

Experimentos en la EEI. En los experimentos realizados en la EEI se ha visto que, bajo las condiciones del espacio, hay muchos fármacos que se degradan demasiado deprisa. Es, por ejemplo, el caso de ciertos medicamentos, como la amoxicilina o el levofloxacino, pero también de tratamientos para enfermedades crónicas, como la levotiroxina. 

También se han detectado efectos similares en analgésicos y antiinflamatorios, como la aspirina y el ibuprofeno, o antihistamínicos como la loratadina. Todos ellos son medicamentos que podrían ser útiles cuando se instalen bases de larga duración en Marte, por lo que es importante buscar formas de construir fábricas de medicamentos allí.

Plantas como fábricas. Los autores del estudio que se acaba de publicar recurrieron al virus del mosaico caupí, un virus conocido por infectar algunas plantas, pero también por estimular el sistema inmunitario y atacar a las células cancerosas en modelos de ratón y perros. Para llevar a cabo este nuevo estudio infectaron plantas de Nicothiana benthamiana, que se caracterizan por generar mucha biomasa en poco tiempo. Así, se podían obtener muchas partículas virales. 

Plantas Como Farmacias Imagen de la planta que se usó en el estudio

No todos los medicamentos vienen de virus. Este virus tiene potencial farmacológico, pero es cierto que no todos los medicamentos son originalmente virus. La mayoría, de hecho, no lo son. Sin embargo, lo que se hace en estos casos es modificar genéticamente el virus para que, al sintetizar sus propias proteínas, sintetice también proteínas que puedan ser usadas como medicamentos. Se convierten en fábricas del medicamento que se desee. Cuando esto ocurre, las hojas se trituran y se les extrae el medicamento con instrumentos muy grandes.  Es muy poco viable en el espacio, pero estos científicos han encontrado una alternativa.

Mucho más sencillo. Algunas plantas tienen la capacidad de secretar proteínas en el interior de un compartimento conocido como apoplasto. Estos científicos vieron una forma de verter las proteínas deseadas en ese lugar y, después, sacarlas sin grandes complicaciones. Para ello, las hojas de la planta se introducen en una solución tampón. Después, la mezcla se pasa a un recipiente sellado, al que se aplica un vacío que permite que el líquido del tampón que se ha introducido en las hojas vaya fluyendo al apoplasto. 

En ese proceso, habrá ido extrayendo las proteínas de interés. Una vez hecho esto, las hojas se pasan a viales y se centrifugan, para que el líquido del apoplasto se separe del resto de la hoja. De ahí, ya se puede extraer el fármaco. 

Condiciones simuladas. Este proceso se ha llevado a cabo en Tierra, con más de 50 plantas en menos de dos horas. Muchas de las plantas estuvieron expuestas a condiciones de simulación espacial, como microgravedad, fluctuaciones bruscas de temperatura o estrés oxidativo. Curiosamente, no solo no hubo problema, sino que, además, con algunas plantas se mejoró el rendimiento en casos de estrés oxidativo. Esto se debe a que, por lo general, los virus atacan más eficientemente a organismos sometidos a este tipo de estrés. Suele ser algo malo, pero cuando el virus va con regalo es una bendición. Habrá que seguir investigando, pero este estudio va por el buen camino. 

Imagen | Magnific | David Baillot/UC San Diego Jacobs School of Engineering

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