1 de noviembre de 2026

Hemos llenado las ciudades de árboles para combatir el calor. Un nuevo estudio advierte que a veces pueden lograr exactamente lo contrario

Hemos llenado las ciudades de árboles para combatir el calor. Un nuevo estudio advierte que a veces pueden lograr exactamente lo contrario

Durante los últimos años hemos escuchado de manera reiterada que plantar árboles era una de las soluciones para combatir el cambio climático y el aumento de las temperaturas en los entornos urbanos. Algo que es bastante necesario, puesto que los datos apuntan a que en 93 ciudades europeas, el 4,33% de las muertes durante el verano de 2015 se atribuyeron al efecto isla de calor. De esta manera, llevar la cobertura arbórea de nuestras ciudades al 30 % enfriaría la temperatura media unos 0,4 °C y evitaría más de 2.600 muertes prematuras.

No es tan fácil. Aunque parece que lo correcto es comenzar a plantar árboles como locos, la verdad es que la realidad es mucho más compleja que la simple suma de ramas y hojas. Aquí una serie de investigaciones recientes advierten que la eficacia real del arbolado depende drásticamente de la humedad, la forma de las calles y el clima. Y lo más llamativo es que en ciertas condiciones el árbol puede provocar una sensación de mayor calor. 

Un caso español. Para entender cómo interactúan los árboles con la ciudad en condiciones límite, un equipo de investigadores del ICTA-UAB y el CIEMAT ha llevado a cabo una exhaustiva simulación centrada en el Eixample de Barcelona. El estudio, publicado en Urban Climate, utilizó una versión modificada del modelo BEP-Tree para enfrentar dos escenarios diferentes, como son la calle Balmes con un arbolado muy escaso y la calle Aribau con muchos más árboles y encima más altos. 

Los resultados. Los investigadores han podido confirmar que, cuando el suelo está húmedo, los árboles van a poder refrigerar el ambiente con una gran eficiencia. En números vieron que se lograba reducir la temperatura del aire una media de 1,2 ºC y rebajaron el índice de estrés térmico en 3,2ºC. Y si nos vamos a pie de calle, en los puntos más críticos la temperatura que percibe un peatón que anda por la calle cayó en picado hasta los 12,3ºC. 

Incluso cuando el suelo se seca y el árbol deja de transpirar agua para protegerse, la pura sombra que proyectan sus copas permite conservar entre el 71 % y el 97 % de este efecto refrescante. 

La mala noticia. La termodinámica guarda diferentes sorpresas y el modelo reveló que, en un escenario de suelo muy seco durante una ola de calor, la calle con arbolado denso quedó 0,3ºC más caliente en temperatura del aire que la calle casi sin árboles. Y esto se explica porque en las densas tramas urbanas, como las cuadrículas típicas de muchas ciudades, el exceso de masa arbórea puede actuar como una "tapa" que frena la ventilación y atrapa el calor que irradian los edificios y el asfalto. 

A esto hay que sumar el efecto sauna que se da en los días de ola de calor a última hora de la tarde, cuando los árboles pueden llegar a aumentar el estrés térmico del peatón. Y la razón es simple porque la humedad que las hojas liberan al aire, sumada a las altas temperaturas, hace que nuestra capacidad de sudar y enfriarnos disminuya.

Un baño de realidad. Estas conclusiones se alinean con lo que se ha visto en diferentes partes del mundo como por ejemplo en Zúrich. En este caso se vió que, aunque los árboles regados eliminan el estrés térmico en un día de verano normal, durante las olas de calor extremas ni siquiera un arbolado denso con abundante riego basta para mitigar el sofoco humano.

A nivel global, la situación tampoco es tan idílica como pintan las campañas de greenwashing. Una investigación publicada en Nature evaluó la cobertura mundial y concluyó que, si bien el arbolado actual mitiga cerca de la mitad del efecto isla de calor, los beneficios reales que experimenta la gente son de apenas 0,15 °C. Además, estos beneficios climáticos son profundamente desiguales, concentrándose de forma aplastante en los países ricos y en los barrios residenciales privilegiados.

Imágenes | Malcoln Oliveira

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Ese kebab después de una noche de fiesta no es casualidad: el alcohol cambia tus ganas de comer

Ese kebab después de una noche de fiesta no es casualidad: el alcohol cambia tus ganas de comer

Es fácil haber escuchado en alguna ocasión que el alcohol tiene "calorías vacías" puesto que solo nos engorda sin aportarnos nada más, pero la realidad es que esto solo es una pequeña parte de la mala nutrición dietética que hay detrás. Y es que, al consumir alcohol, estamos desencadenando una compleja cascada neuroendocrina que altera radicalmente nuestras preferencias alimentarias, haciendo que prefiramos comida mucho más calórica y ultraprocesada que la más sana. 

Efecto aperitivo. Los estudios que hay ahora mismo publicados apuntan a que hay un patrón bastante claro que relaciona la ingesta de alcohol con nuestros hábitos alimentarios, y que puede justificar el clásico kebab que se toma la gente después de una noche de fiesta. 

Por ejemplo, un estudio publicado en 2015 demostró que una dosis de 20 gramos de alcohol aumentaba la ingesta de comida en 11%. Pero lo más interesante de todo es que el alcohol elevaba sobre todo el deseo por los alimentos salados y con mucha grasa, mientras que reducía las ganas de tomar algo dulce. 

Nos estimula diferentes sentidos, como el del olfato, puesto que sabemos que una precarga de alcohol potencia la respuesta del hipotálamo ante los olores de comida en comparación con olores de otros elementos. Esto hace que pasear por la calle con alguna copa de más pueda hacer que estemos más tentados de entrar en algún establecimiento de comida. 

Por si fuera poco, a diferencia de lo que ocurre cuando consumimos alimentos sólidos, nuestro cuerpo no registra bien las calorías líquidas del alcohol. Por ejemplo, un estudio publicado en 2019 concluyó que los adultos no compensan la energía del alcohol comiendo menos en las siguientes horas, sino que se come hasta más. 

¿Por qué? Para entender qué ocurre para que se den estos fenómenos, hay que mirar hacia el hígado y el cerebro junto a los circuitos que se van encendiendo en presencia de alcohol. Con el objetivo de llegar a una conclusión clara, los científicos utilizaron técnicas de interferencia quimiogenética en ratones aislados y vieron que el responsable del amor repentino por los aperitivos salados estaba en una hormona llamada FGF21. 

Esto es algo realmente interesante, puesto que esta hormona se activa cuando el cuerpo necesita proteínas urgentemente. De esta manera, podemos ver que el aumento de los niveles de esta hormona ante la toma de alcohol es una señal de emergencia química lanzada por el cerebro, avisando de que hace falta comer proteína urgentemente. Y nosotros respondemos con una comida hipercalórica.

Se sigue investigando. Esta hipótesis mecanicista ha sido puesta a prueba en la población a través de un estudio publicado este mismo año, donde se han analizado los datos de 9.337 adultos de la Encuesta Nacional de Salud de Australia, cruzando sus hábitos de consumo de alcohol con su registro dietético.

Los investigadores confirmaron a gran escala lo que sugerían los laboratorios, ya es que en los días en que los participantes consumían alcohol, su ingesta de alimentos salados aumentaba y la de alimentos dulces disminuía por cada consumición adicional. Sin embargo, el impacto sobre la energía total diaria era especialmente grave debido al "efecto señuelo" de los alimentos ultraprocesados, y es por ello que se acababa comiendo mucho más de lo que se debía, pudiendo provocar un aumento de peso y otras enfermedades más a largo plazo. 

Imágenes | Airam Dato-on 

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Google, Microsoft, OpenAI y Anthropic aceptarán una sola línea en robots.txt para decir «no entrenes con mi web»

Una barrera común protege una hoja de papel de la prensa, como señal para excluir contenido del entrenamiento de IA.

Google, Microsoft, OpenAI y Anthropic se han comprometido a respetar una misma señal en el archivo robots.txt para que una web pueda negarse a que su contenido se use para entrenar modelos de IA generativa. Hasta ahora había que bloquear el rastreador de cada empresa por separado; con esta propuesta bastará con una regla común. La idea parte de un borrador presentado en el IETF por Kevin Kelley, de Anthropic, el 30 de octubre, y ese mismo día Google, Microsoft y OpenAI anunciaron que la apoyarán. Lo cuenta The Next Web.

La noticia es buena para los editores, pero tiene tres letras pequeñas: todavía no funciona, no obliga a nadie y no incluye ningún pago.

¿Cómo funciona la nueva señal?

Con una entrada nueva en robots.txt dedicada al uso, no a un rastreador concreto. En lugar del nombre de un bot, la web escribe el identificador __usage_ai-training y, debajo, las rutas que no quiere que se usen para entrenar, con las mismas reglas de siempre. El ejemplo del borrador bloquea toda la web salvo la sección de prensa:

User-Agent: __usage_ai-training
Disallow: /
Allow: /press-kit/

El borrador fija varios matices importantes. Una web que no incluya esa entrada no ha expresado ninguna preferencia. Las reglas genéricas para todos los bots (User-Agent: *) no cuentan como una negativa a que se entrene con ella, de modo que nadie queda dentro o fuera por accidente. Y los acuerdos privados entre una web y una empresa de IA pueden imponerse a lo que diga el archivo.

Hay otro detalle que conviene entender bien: la señal expresa una preferencia de uso, no una orden de rastreo. Según el propio borrador, no es una directiva sobre si el bot puede visitar o no la página. Para impedir la visita sigue haciendo falta bloquear a cada rastreador por su nombre.

¿Cuándo empezará a respetarla cada empresa?

Ninguna lo hace todavía, y los plazos van de «en los próximos meses» a febrero de 2027. Cada compañía ha dado su propio calendario y sus propias reglas de convivencia con los controles que ya tenía:

  • Anthropic. Kelley escribió en la lista de correo del IETF que la empresa ya ha empezado a implementarla, que complementa sus controles actuales en lugar de sustituirlos y que el despliegue en todos sus servicios llevará tiempo. No da fecha.
  • OpenAI. Según The Next Web, su objetivo es implantarla «en los próximos meses», y sus controles actuales, como el bloqueo de GPTBot, siguen valiendo.
  • Google. John Mueller, Search Advocate de Google, explica en el blog de Search Central que, si una web usa la señal para negarse al entrenamiento y no menciona Google-Extended, Google lo interpretará como si hubiera bloqueado Google-Extended. La compañía apunta a 2027.
  • Microsoft. Es la más concreta: empezará a respetar las nuevas preferencias a partir del 1 de febrero de 2027, y desde el 1 de marzo de 2027 dejará de leer las etiquetas NoArchive y NoCache, las que usaba desde 2023, como preferencias de entrenamiento o de respuestas con IA.

¿Qué pierde una web que diga que no?

Depende de la empresa, y aquí está la parte que más afecta a un medio. La señal común solo cubre el entrenamiento, pero Google la conecta con Google-Extended, que también controla si el contenido sirve para fundamentar las respuestas de la aplicación Gemini. Mueller lo deja claro: las webs que permiten Google-Extended pueden aparecer en esas respuestas y recibir clics.

Microsoft separa las dos cosas. Además del entrenamiento, añade una preferencia propia por página para lo que llama grounding, el uso del contenido para alimentar respuestas generadas. Ofrece tres opciones: permitirlo, prohibirlo o una intermedia, DisallowExtended, que lo permite en productos de Microsoft como Copilot o Microsoft 365, pero no en los servicios que vende a otras empresas. La compañía avisa de que bloquear ese uso reduce la visibilidad de la marca en sus respuestas con IA, pero no cambia la posición de la página en los resultados normales de Bing. Y añade una frase que resume el alcance del acuerdo: ninguna de las dos opciones garantiza inclusión, tráfico ni pago.

¿Por qué ahora y qué papel juega Europa?

Porque los editores y los reguladores llevaban tiempo pidiendo un control común. Google lo dice expresamente en su anuncio y lo vincula al Código de buenas prácticas de la UE para los proveedores de modelos de IA de uso general, que reconoce robots.txt como la vía principal para que los editores expresen preferencias legibles por máquinas. Encaja con otras decisiones recientes, como la orden de la CMA británica para que los editores puedan salir de las AI Overviews. El borrador agradece además la colaboración de personas del Financial Times, la BBC, Bertelsmann y el European Publishers Council.

Meta es la gran ausente. Su responsable de comunicación, Andy Stone, mostró en X su apoyo a una señal común, según recoge The Next Web, pero no dijo si la respetará. Es llamativo después de que la propia Meta se reservara el derecho a rastrear las webs de las empresas que usan sus servicios.

Tampoco conviene exagerar su estatus: es un borrador individual sin el respaldo formal del IETF, y caduca el 3 de mayo de 2027 si no se revisa.

Mi lectura: es el avance más útil en años para quien publica en internet, porque convierte cuatro configuraciones distintas en una sola y deja por escrito qué significa «entrenar». Pero no cambia la relación de fuerzas. Es una preferencia que las empresas se comprometen a respetar por voluntad propia, sin auditoría ni sanción, y que no toca el dinero, que es lo que de verdad piden los medios. Mientras tanto, el problema de fondo, que es que los bots consumen la web abierta sin devolver casi nada, sigue igual de vivo, como se ve en la lucha de Wikipedia contra los agentes de IA. Si en 2027 la señal funciona y las cuatro empresas la cumplen, será un estándar de verdad. Hasta entonces, mi consejo para cualquier web es añadir la línea ya y no quitar ninguno de los bloqueos que tenga.




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Los romanos hacían vidrio que cambia de color hace 1.600 años. Ahora, por fin, alguien ha conseguido repetirlo

Los romanos hacían vidrio que cambia de color hace 1.600 años. Ahora, por fin, alguien ha conseguido repetirlo

Un equipo de investigadores de la Universidad de Sheffield ha logrado reproducir por primera vez el vidrio dicroico, un curioso material de origen romano que cambia de color según cómo le dé la luz. La única pieza completa que se conserva de este material es la copa de Licurgo, del siglo IV después de Cristo. A pesar de su antigüedad, su ubicación desde entonces hasta el siglo XIX han sido todo un misterio. En cuanto a la forma de obtener el vidrio, comenzaron a encontrarse algunas pistas en la década de 1990, pero no se ha encontrado la receta definitiva hasta que los científicos de Sheffield se pusieron manos a la obra.

Oro y plata. Durante el siglo XX, varios expertos estuvieron estudiando la copa de Licurgo y concluyeron que, posiblemente, el vidrio dicroico se obtenía mezclando partículas de oro y plata. Sin embargo, ninguna de las pruebas que se hicieron dio buen resultado. Los científicos de la Universidad de Sheffield decidieron usar también esta técnica, pero con algunas modificaciones. Partieron de una reproducción de vidrio romano clásico y añadieron nanopartículas de oro y plata. Probaron distintas conformaciones con diferentes niveles de oxígeno y tiempo de horneado y, finalmente, lograron obtener un vidrio igual que el de la copa de Licurgo. Es decir, verde a la luz directa sobre su superficie y rojizo cuando se ilumina por detrás.

La historia. La primera vez que se hace referencia a la copa de Licurgo después de la época romana es en 1845, cuando un escritor francés aseguró haberla visto en manos de un hombre llamado M. Dubois. No se sabe quién era él ni si pasó por más manos hasta 1857, pues es en ese año en el que se conoce su primer propietario oficial: el barón Lionel de Rothschild. Él dispuso de ella hasta 1867, cuando la prestó temporalmente para una exposición en el Victoria and Albert Museum. Después volvió a manos de su familia hasta que su bisnieto, Lord Victor Rothschild, la vendió al Museo Británico en 1958 por 20.000 libras.

Muy buena conservación. Hoy en día, la copa tiene una montura de metal posiblemente fabricada en el siglo XIX. Sin embargo, el cristal que cambia de color debió fabricarse en Alejandría o Roma hacia el siglo IV después de Cristo. A pesar de ser tan antigua, cuando comenzó su ruta por los museos estaba muy bien conservada, por lo que se sospecha que no llegó a estar nunca bajo tierra. Quizás se conservó en una iglesia y fue uno de los tesoros incautados durante la Revolución Francesa. Eso, lógicamente, ayudó también a que pudiese estudiarse mejor y hoy en día se haya reproducido en el laboratorio.

Una estatua para celebrarlo. Los científicos de la Universidad de Sheffield se han asociado con un artista vidriero llamado Elliot Walker para que elabore una escultura con el nuevo cristal dicroico. Su creación está inspirada en el Atlas Farnesio, pues también es un hombre con un gran peso a la espalda. La gran diferencia es que, en vez de un globo celeste, carga con una copa similar a la de Licurgo. Así han querido homenajear la creación gracias a la que ese enigmático vidrio romano ha llegado hasta nuestros días. 

La escultura estará expuesta en la Millennium Gallery de Sheffield del 6 al 15 de noviembre de 2026, dentro del Festival of the Mind, y después pasará al Turner Museum of Glass de la universidad de Sheffield. Allí podrá verse ya de forma permanente. 

Imagen | Copa de Licurgo. Crédito: Wikimedia Commons

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La noticia Los romanos hacían vidrio que cambia de color hace 1.600 años. Ahora, por fin, alguien ha conseguido repetirlo fue publicada originalmente en Xataka por Azucena Martín .



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Sabíamos que el café juega un papel beneficioso para nuestro cuerpo, concretamente para la microbiota

Sabíamos que el café juega un papel beneficioso para nuestro cuerpo, concretamente para la microbiota

Durante años, el café no ha estado demasiado bien considerado. Depende del lugar y del momento histórico, pero el culpable no era tanto el propio café… como la cafeína. Aunque la evidencia ha logrado desmentirlos, sigue habiendo una gran cantidad de mitos sobre la cafeína y sus efectos. Sin embargo, y cada vez más, tenemos claro que el café tiene un efecto beneficioso sobre el organismo. 

Y un estudio publicado en Nature en 2024 vinculó el café con una microbiota distinta y más abundancia de ciertas bacterias.

La comunidad microbiana del café. Como decimos, diferentes estudios sobre el café han permitido descubrir sus efectos beneficiosos en enfermedades cardiovasculares, la diabetes o su efecto en los riñones. De forma paralela, se había observado una relación entre la ingesta de café con el aumento de ciertas bacterias intestinales, pero los estudios eran a pequeña escala hasta que se publicó la investigación en Nature en la que se analizó la secuencia genómica de los microorganismos intestinales de más de 22.000 personas en Reino Unido y Estados Unidos.

Han descubierto que los bebedores de café tenían una microbiota diferente, con bacterias intestinales como la Lawsonibacter asaccharolyticus ocho veces más abundante en la microbiota de los bebedores de café que en la de quienes no ingieren este alimento.

Y qué implica eso. No se limita a esa bacteria, ya que también se observaron incrementos de Firmicutes, Actinobacterias, Prevotella, Faecalibacterium y Bifidobacterium, todas ellas vinculadas a efectos metabólicos beneficiosos, como una mayor producción de ácidos grasos de cadena corta. Lo que significa esto es que, gracias a sus polifenoles y a la fibra soluble que contiene, el café produce unos efectos prebióticos que tienen una influencia directa en el crecimiento bacteriano beneficioso.

Antes decía que es algo que cumple una función vital, y en este caso no es una exageración. Las bacterias del microbioma intestinal cumplen funciones como la de facilitar la digestión, fortalecer el sistema inmunitario, regular la inflamación o proteger contra patógenos y enfermedades. Efectos muy directos de esto incluyen la producción de vitaminas y enzimas que no se obtienen de los alimentos, el facilitar la digestión de compuestos como fibra y almidón o la regulación del sistema inmunitario para que distinga entre organismos dañinos y benignos.

Ojo, este es un tema que llama la atención de los investigadores y este mismo año, también en Nature, se publicó un ensayo sobre el efecto del café en la microbiota de 62 personas (31 bebedores de café y otros 31 no bebedores), llegando a la conclusión de un auge en la microbiota tras la ingesta. Eso sí, también hay que decir que la investigación estuvo financiada por el Institute for Scientific Information on Coffee.

Cuatro tazas. Tim Spector es uno de los coautores del artículo de 2024 y, como recogían mis compañeros de Directo al Paladar, la cantidad de café óptima sería de entre dos y cuatro tazas al día. Todo depende del organismo de cada uno y la tolerancia, pero algo interesante es que no sólo obtenemos esos beneficios para la microbiota, sino también una cierta cantidad de fibra.

Concretamente, 1,5 gramos de fibra por cada taza de café filtrado (hay muchas maneras de prepararlo, pero filtrado o infusionado es una de las que permite extraer más nutrientes), y es una cantidad similar a la que se obtendría al comer una mandarina.

Y la cafeína, qué. Y esto de la tolerancia que cada uno tiene al café es importante porque hay un “límite” en la cantidad de cafeína que podemos tomar al día para estar en el segmento saludable, pero depende mucho de cada persona. Lo bueno es que esos efectos positivos en la microbiota se han reportado tanto en el café ‘normal’ como en el descafeinado. Si se le añade leche, además, puede disminuir levemente la cantidad de polifenoles, pero el balance sigue siendo positivo. Lo que no habría que añadir es azúcar, ya que ahí estaríamos haciendo más mal que bien.

Pero si se consume café descafeinado, habría que tener un ojo en cómo se ha realizado el proceso. No todos los cafés descafeinados son iguales porque hay varias formas de eliminar (que no se elimina del todo, sino que se reduce considerablemente) la cafeína, y no todas son igual de saludables. Hasta el punto de que algunos métodos estuvieron bajo el radar de organizaciones como la FDA estadounidense y el caso seguía sin resolverse hasta bien entrado 2026.

Una versión anterior de este artículo se publicó en septiembre de 2025

Imagen | justin bhalla

En Xataka | En su desesperada búsqueda de alternativas al carbón, Corea del Sur ha metido café en un reactor de plasma a 900 grados de temperatura

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La noticia Sabíamos que el café juega un papel beneficioso para nuestro cuerpo, concretamente para la microbiota fue publicada originalmente en Xataka por Alejandro Alcolea .



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