El observatorio espacial Swift de la NASA, lanzado en 2004, reentrará en la atmósfera esta semana de forma descontrolada, y aunque la mayor parte se desintegrará, algunas piezas internas podrían sobrevivir y caer a tierra. El riesgo para las personas es bajo, pero no nulo. Lo cuentan Gizmodo y Futurism, a partir de los datos de seguimiento y del blog de la NASA.
Es el final de una misión que debía durar dos años y aguantó casi veintidós.
¿Cuándo y dónde caerá?
Entre martes y miércoles de esta semana, en una franja que rodea el ecuador y que es, en su mayoría, océano. Según el astrofísico Jonathan McDowell, de la Universidad de Durham, que cita los datos de seguimiento de la Fuerza Espacial de EE. UU., la reentrada se espera en esos dos días, aunque el momento y el punto exactos son muy difíciles de predecir al tratarse de una caída descontrolada.
La órbita de Swift se mueve en una banda de unos 20 grados a cada lado del ecuador, así que los restos podrían caer en cualquier punto de esa franja. La mayor parte es mar, el escenario más probable, pero dentro de la zona también hay tierra: partes de África, Australia, India, el Sudeste Asiático y Centroamérica y Sudamérica, incluidas áreas muy pobladas.
¿Cuánto peligro hay de que un trozo caiga sobre alguien?
Poco, pero no es cero. McDowell calcula que las cuentas detalladas suelen situar la probabilidad de que alguien resulte herido en torno a una entre 10.000. La mayor parte del telescopio debería arder en la reentrada, pero piezas más densas y resistentes, como las ruedas de reacción que usaba para orientarse y los espejos y lentes, tienen más opciones de sobrevivir. Según el experto, en un satélite de este tamaño suele sobrevivir alrededor del 10 %, y no sería raro que al menos 100 kilos llegaran al suelo, porque los satélites de astronomía cargan óptica pesada.
Desde la empresa de seguimiento LeoLabs, Darren McKnight rebaja la alarma: considera improbable que suponga un peligro para las personas en tierra y recuerda que Swift es «una porción pequeña» de todo lo que reentra. El telescopio recuerda a otros casos recientes, como el del satélite ruso Kosmos 482, que cayó a la Tierra sin que nadie supiera dónde.
¿Por qué cae ahora y no se pudo evitar?
Porque su órbita llevaba años decayendo y el intento de rescate falló. Swift fue perdiendo altura durante dos décadas, y, según Gizmodo, los recientes picos de actividad solar aceleraron ese deterioro de la órbita; a eso se sumó un regreso de última hora a las observaciones científicas, que aumentó el rozamiento con la atmósfera. El 23 de octubre su órbita había bajado por debajo de los 275 kilómetros, y la NASA reconoció que ya no podía compensar ese aumento del rozamiento.
Hubo un plan para salvarlo. La NASA seleccionó a la empresa Katalyst Space Technologies para elevar la órbita de Swift con una misión que despegó en julio, pero que se frustró cuando la nave de rescate empezó a dar tumbos sin control. Swift deja un legado notable: según la NASA, observó más de 2.000 estallidos de rayos gamma y unas 1.400 supernovas, que alimentaron alrededor de 7.000 artículos científicos. Su caída se suma a un problema que crece, el de la basura espacial y las reentradas, como ya contamos a propósito de los propulsores que prometen limpiar la órbita terrestre.
Mi lectura: el caso de Swift tiene algo de melancólico y algo de advertencia. Melancólico, porque es el adiós de un telescopio que multiplicó por once su vida útil y cambió lo que sabemos de los estallidos de rayos gamma. Y advertencia, porque su reentrada descontrolada, con la lotería de dónde caerán sus cien kilos de piezas, es exactamente el tipo de final que McDowell considera que no deberíamos seguir permitiendo. Una entre 10.000 suena a riesgo pequeño, hasta que recuerdas que, como él mismo dice, se han producido ya unas 10.000 reentradas desde el Sputnik, y que algún día la suerte se acaba. Swift casi con seguridad caerá al mar. Pero el problema de fondo, el de decenas de objetos cayendo sin control cada año, no se arregla con suerte.
☞ El artículo completo original de Natalia Polo lo puedes ver aquí




