5 de octubre de 2026

Ya se pueden implantar recuerdos falsos en un cerebro

Lo primero, el conflicto de interés: cero. Ni Stanford, ni Berlín, ni Würzburg me han mandado una caja de bombones (ojalá). Este espacio lo sostienen los subscriptores, así que ellos invitan hoy. ¡Mil gracias!


Hay un bicho en las charcas que no tiene cerebro, ni ojos y que esta mañana ha ganado el Nobel de Medicina. Bueno, técnicamente se lo han dado a tres señores que se pasaron años mirándolo. Pero seamos sinceros, sin bicho no habría premio.

Básicamente robaron una proteina de ese bicho. Hoy en laboratorios de medio mundo se puede encender una lucecita en su cabeza y conseguir que ese ratón beba agua. Sin tener ser. O que se asuste de algo que nunca le ha pasado.

Hoy la noticia estará por todas partes. Pero estoy 100% segura de que nadie te dirá que todo esto empezó con un español, un mando a distancia y un toro de quinientos kilos embistiendo a toda velocidad contra él.

A Cure for Blindness Just Might Come From Algae | WIRED
El bicho de la charca. Sin cerebro. Dos flagelos y una mancha roja que no es un ojo.

El toro que se paró en seco.

Principios de los años sesenta, en Córdoba. Un señor con traje (de normal, nada de luces) sale a una plaza con un capote en una mano y una cajita con antena en la otra. Se llama José Manuel Rodríguez Delgado, nació en Ronda y da clase en Yale, que no es poco para un rondeño de 1915. Al toro le ha metido unos días antes unos electrodos en el cerebro.

Cuando el toro arranca y va a embestirlo, Delgado aprieta un botón. El toro frena, se gira y se va.

The Missing Manuscript of Dr. Jose Delgado's Radio Controlled Bulls - PMC
José Manuel Rodríguez Delgado, de Ronda, en Yale. 1963. Electrodos en el toro, cajita con antena, capote

La foto dio la vuelta al mundo y Delgado se convirtió en el hombre que podía controlar cerebros a distancia (a mí me parece de las cosas más españolas que ha hecho la ciencia jamás: resolver el problema del libre albedrío en una ganadería, y de toros, para más INRI) en el pueblo donde yo me crié, toma ya. Pero había una pega. Nadie sabía muy bien por qué se había parado el toro. ¿Lo había calmado? ¿Le había dado un calambre que le hizo girar?

Esa pregunta, por qué pasó lo que pasó, es exactamente la que han contestado los Premios Nobel de hoy.

El problema de mirar el cerebro desde fuera.

Llega lo duro, tenemos que entender lo que ha pasado, y para eso, nos vamos a tu cerebro. Estás en un piso con doscientos interruptores sin rotular (los que estamos reformando casa sabemos que esto es una pesadilla). Puedes ver qué bombillas se encienden cuando entras en la cocina. Lo que no puedes es saber qué interruptor enciende qué.

Jose Delgado: A controversial trailblazer inneuromodulation | Artificial  Organs
José Delgado. El mismo aparato, antes, en un macaco. Estimula millones de neuronas a la vez.

Con el cerebro hemos estado así un siglo. Con la resonancia funcional vemos qué zonas se iluminan cuando alguien tiene miedo. Pero que se iluminen no significa que causen el miedo; a lo mejor solo pasaban por allí. Y meter un electrodo, como Delgado, es pulsar todos los interruptores de una pared a manotazos: activas millones de neuronas de golpe, las que te interesan y las de al lado.

Entonces llega Francis Crick, sí, el de la doble hélice. Promone a finales de los noventa: ¿y si puedo controlar sólo una neurona cada vez, sólo la que yo quiero? ¿y si para eso uso luz?, es rapidísima y se puede apuntar. Nadie sabía cómo hacer que una neurona obedeciera a una linterna.

Pero la respuesta estaba en una charca…

Un alga, dos alemanes y unos huevos de rana.

Chlamydomonas reinhardtii es un alga verde de una sola célula, con dos flagelos para nadar y una mancha roja que le hace de ojo. Aunque cuidado, no es un ojo de verdad. Vive de la fotosíntesis, así que necesita ir hacia la luz. Esa es toda su ambición vital (un poco de envidia, ¿quizás?)

El caso es que Peter Hegemann, en el Max Planck de Martinsried, se hizo una pregunta tonta: ¿cómo sabe ese bicho sin ojo hacia dónde nadar? En los noventa vio que la manchita roja convertía la luz en una señal eléctrica casi al instante, y encontró el gen responsable. Luego llegó Georg Nagel, que en Fráncfort era de los que más sabían de canales iónicos. Cogió el gen y lo metió en huevos de rana (doscientos años después de que Galvani hiciera bailar ancas de rana con electricidad en Bolonia) Sí, las ranas llevan siglos sacrificando su dignidad por la neurociencia, y eso nos daría para otro artículo.

Pero vamos a centrarnos. Los huevos de rana fabricaron la proteína. Y cuando les daban luz azul, la proteína se abría, entraban cargas positivas y saltaba la corriente. Ahí está el bombazo: la proteína era ella misma era el canal. Un sensor y un interruptor en una sola pieza. La llamaron canalrodopsina, y cualquier célula que la llevara se volvía sensible a la luz.

El psiquiatra que quería entender la tristeza.

Vaya titulazo de apartado. Ahora en serio, falta un nombre: Karl Deisseroth, que es psiquiatra. Este es de los que sigue viendo pacientes, y le frustraba lo mismo que a cualquiera que se enfrente diariamente a cerebros enfermos. No tenía ni idea de qué circuito está roto. En 2005 su grupo de Stanford metió el gen de nuestro bicho protagonista en neuronas de rata. La precisión era de milisegundos. Con luz azul, las neuronas disparaban. Sin luz, silencio absoluto.

Pasaron dos años para el siguiente experimiento: ratones vivos, con una fibra óptica finísima metida hasta el fondo del cerebro. Encendían la luz en un grupito concreto de neuronas y el ratón cambiaba de conducta. Por primera vez, ¡habíamos sido capaces de estimular sólo unas pocas neuronas concretas!

A esto lo llamamos optogenética: óptica porque va con luz, genética porque eliges qué neuronas la reciben metiendo el gen solo en esas. El toro de Delgado, pero con bisturí en vez de mazo.

Por cierto, esta madrugada le han llamado de Estocolmo justo cuando se acababa de acostar después de estar escribiendo un paper.

Lo que ya han encendido y apagado.

Desde entonces, miles de laboratorios lo usan. Se han localizado circuitos de la sed, del miedo, de la ansiedad, de la agresividad y hasta del instinto de cuidar a las crías. Los modelos animales de epilepsia, depresión, adicción y demencia se estudian así. Como dijo hoy Anna Wedell, del comité:

Antes teníamos mapas anatómicos del cerebro, ahora tenemos mapas funcionales.

Venga Inés, lo que me has contado mola, pero… ¿y lo de los recuerdos falsos? Pues va en serio. En el MIT, el equipo de Susumu Tonegawa cogió las neuronas que guardaban un recuerdo de miedo en un ratón y lo reactivó con luz. Al año siguiente, le implantaron un miedo a un sitio donde nunca le había pasado nada. Tonegawa tenía su propio Nobel desde 1987. Murió el pasado julio, a los 86, tres meses antes de ver premiada la herramienta con la que hizo esto. Otro Nobel que no se da por muerte prematura, esto me resulta demasiado familiar.

Stanford engineers develop a wireless, fully implantable device to  stimulate nerves in mice | Wu Tsai Neurosciences Institute
El cable, en la práctica. La luz no atraviesa el cráneo: por eso el ratón lleva la fibra atornillada

No, nadie te va a controlar la mente con una linterna.

A pesar de lo mucho que me gustaría poder controlar la mente de mi jefe, me temo que no va a ser posible… al menos por ahora. Casi todo esto pasa en ratones modificados genéticamente, con un cable de fibra óptica atornillado al cráneo. En humanos, la luz no atraviesa el hueso, y meter genes de alga en tu cerebro no es algo que nadie vaya a hacer (al menos, pronto).

Lo que sí existe ya es una excepción maravillosa: la retina, el único trozo de cerebro al que llega la luz. Toda la vida en oftalmología nos han repetido eso de:

El ojo es la única parte de tu cerebro que puedes ver.

Pues bien, en la retinosis pigmentaria se mueren los fotorreceptores pero quedan otras células vivas. Les metes la proteína, te pones unas gafas que convierten lo que ves en pulsos de luz, y un paciente que no veía nada logró distinguir y coger objetos de una mesa. No es ver como tú y yo. Pero es coger una taza cuando antes no sabías dónde estaba.

Y ahora, mi terreno.

Porque sí, este juguete también nos sirve a los traumatólogos. Si conoces la electroestimulación de toda la vida, a lo mejor no sabes que tiene un defecto súper importante: activa primero las fibras musculares grandes, las que se cansan antes. Eso es justo al revés de como lo hace tu cuerpo. Él empieza por las fibras más pequeñas y resistentes. Por eso el músculo electroestimulado se agota muy rápido. En el MIT probaron a activar nervios de ratones (otra vez, nuestro segundo bicho favorito) con luz y consiguieron un reclutamiento más parecido al natural. Con eso, menos fatiga. Piensa que eso, para lesionados medulares, podría ser la diferencia entre ponerse de pie diez segundos o un minuto. Pero es que podemos hacer lo mismo con el dolor. En ratones ya se ha apagado y encendido la sensibilidad dolorosa, iluminando nervios periféricos.

Sin embargo, el Nobel solo admite tres nombres. Y esta historia tiene más. Ed Boyden, primer autor del paper de 2005, se queda fuera. Ernst Bamberg que firmó los trabajos de la canalrodopsina, tambien. Dieter Oesterhelt que descubrió la prima bacteriana de la proteína décadas antes… En un mundo donde la mayoría de los descubrimientos científicos se hacen en un equipo, creo que limitar el premio a sólo tres personas es un anacronismo de 1900, pero esa es sólo mi opinión.

Quitando esa última reflexión hoy es un día para la esperanza. Para seguir creyendo en la ciencia. En la de verdad, claro, en la que se revisa a sí misma cada año, no en biohackers descamisados. Y todo empezó por un tío de Ronda, que también hay que decirlo…

Por cierto, es posible que haya decenas de españoles más haciendo cosas revolucionarias. Yo intento contarlas todas por aquí, pero vamos, la mayoría podrás leerlas en primicia, sólo si te suscribes. ¡Buena tarde!

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Fuentes

  • The Nobel Prize. Press release: The Nobel Prize in Physiology or Medicine 2026. 5 oct 2026. nobelprize.org

  • AJMC. 3 Scientists Share Nobel Prize in Physiology or Medicine for Optogenetics. 5 oct 2026. ajmc.com

  • C&EN. Optogenetics researchers win Nobel Prize in Physiology or Medicine. 5 oct 2026. cen.acs.org

  • Nagel G, Ollig D, Fuhrmann M, et al. Channelrhodopsin-1: a light-gated proton channel in green algae. Science. 2002;296(5577):2395-2398. doi:10.1126/science.1072068

  • Boyden ES, Zhang F, Bamberg E, Nagel G, Deisseroth K. Millisecond-timescale, genetically targeted optical control of neural activity. Nat Neurosci. 2005;8(9):1263-1268. doi:10.1038/nn1525



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Sony pierde la paciencia con las canciones creadas con IA y pide retirar más de 260.000 pistas

Sony pierde la paciencia con las canciones creadas con IA y pide retirar más de 260.000 pistas

Durante décadas, reconocer una voz era una de las formas más inmediatas de reconocer a un artista. Hoy esa certeza empieza a erosionarse: podemos encontrarnos con canciones que suenan como si estuvieran interpretadas por músicos conocidos, aunque esos artistas no estén detrás de la grabación ni hayan autorizado la imitación. La inteligencia artificial ha abierto nuevas posibilidades creativas, pero también ha hecho mucho más visible un problema que la industria lleva tiempo intentando contener: distinguir qué pertenece realmente a un artista y qué ha sido fabricado para parecerlo.

260.000 avisos y contando. Esa batalla empieza a entenderse mejor cuando miramos las cifras. Sony Music ha contado al Financial Times que, hasta finales de septiembre, había pedido a las plataformas digitales retirar más de 260.000 pistas generadas con IA que suplantaban a artistas de su catálogo. El ritmo se ha acelerado con fuerza: a finales de marzo de 2026 eran más de 135.000 y, un año antes, habían superado las 75.000. Hay una precisión importante: hablamos de solicitudes de retirada enviadas por la discográfica, no de 260.000 eliminaciones que podamos dar por completadas.

No son canciones cualquiera. Si afinamos el foco, el conflicto deja de ser “IA contra música” y pasa a ser mucho más concreto: quién puede utilizar la tecnología para fabricar una grabación y hacerla pasar por una interpretación de un artista real. Sony está reclamando la retirada de ese tipo de imitaciones no autorizadas, con Harry Styles, Adele, Britney Spears, Queen y Michael Jackson. Eso es lo que entendemos aquí por deepfake: una pieza sintética diseñada para atribuir a una persona una interpretación que en realidad no realizó.

El contenido vuelve a aparecer. El problema para Sony no termina cuando una plataforma elimina una pista denunciada. La discográfica sostiene que esos mismos contenidos pueden reaparecer después, lo que obliga a repetir el proceso y convierte la vigilancia en una tarea continua. Por eso reclama que los servicios no se limiten a responder a cada aviso, sino que impidan también nuevas subidas del mismo material. "Seguiremos haciendo valer los derechos de nuestros artistas y esperamos que las plataformas actúen rápidamente y eviten que el mismo contenido vuelva a aparecer, pero se está convirtiendo en una lucha cada vez más difícil", explicó  la firma.

Sony no rechaza toda IA. La línea que está trazando la compañía no pasa por prohibir esta tecnología en la música, sino por cómo y con qué permisos se utiliza. En 2024 dejó expresamente fuera de autorización el uso de sus contenidos para entrenar, desarrollar o comercializar sistemas de IA, salvo permiso específico, y al mismo tiempo ha avanzado en modelos basados en música licenciada, como los acuerdos alcanzados con KLAY. En julio de 2026, Sony se sumó además a otros grandes grupos musicales para proponer que las grabaciones desarrolladas con IA solo puedan optar a las listas oficiales si utilizan servicios autorizados y legales, son sustancialmente humanas y no plantean problemas de manipulación. 

La escala ayuda a entenderlo. Para medir el tamaño del ecosistema basta con mirar lo que está ocurriendo en otras plataformas. Deezer informó en julio de este año de que durante junio había recibido una media diaria de casi 90.000 pistas completamente generadas con IA, que llegaron a representar más del 50% de las nuevas entregas en los días de mayor volumen. No podemos sumar esas canciones a las denunciadas por Sony ni asumir que sean imitaciones de artistas reales, porque hablamos de categorías distintas. Lo que sí nos indican es la escala que ya ha alcanzado el contenido sintético dentro de las plataformas, aunque solo una parte pueda plantear problemas de derechos o suplantación.

La ley aún va detrás. El siguiente frente ya no está solo en las plataformas, sino también en Washington. Sony respalda la NO FAKES Act, que busca crear una protección federal frente a réplicas digitales no autorizadas de la voz y la apariencia de una persona. El proyecto superó por unanimidad el Comité Judicial del Senado el 18 de junio, pero todavía no es ley. 

Imágenes | Logan Voss

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La noticia Sony pierde la paciencia con las canciones creadas con IA y pide retirar más de 260.000 pistas fue publicada originalmente en Xataka por Javier Marquez .



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En los años 90, unos investigadores descubrieron unas algas que reaccionaban increíblemente rápido a la luz. Hoy son el Nobel de Medicina

En los años 90, unos investigadores descubrieron unas algas  que reaccionaban increíblemente rápido a la luz. Hoy son el Nobel de Medicina

En el día de hoy se ha dado el pistoletazo de salida que inicia una de las semanas en el mundo científico y cultural más importantes de todo el año, como son los premios Nobel. Y como es tradicional, ha dado inicio con la lectura del veredicto del jurado en la disciplina de medicina y fisiología, que este año ha concedido el Nobel a Karl Deisseroth, Peter Hegemann y Georg Nagel.

Hay razones. Detrás de un premio tan importante como un Nobel lógicamente debe haber unas razones de peso para concederlo, y en esta ocasión el hito que galardona es importante por todo lo que ha conllevado a posteriori. Y es que este trío de investigadores puso hace muchos años las bases sobre las que se fundamentan buena parte de las investigaciones actuales en el campo de la neurociencia, llegando hasta el punto de dar alas a la posibilidad de que una persona ciega pueda ver. 

Nuestros límites. Durante gran parte de la historia de la neurociencia moderna, el enorme desafío no ha sido solo observar el cerebro, sino intervenir en él con la precisión suficiente para establecer relaciones de causa y efecto en el comportamiento. Ya en 1979, el científico Francis Crick teorizó que para descifrar el cerebro se necesitaría un método que permitiera encender y apagar tipos específicos de neuronas de forma ultrarrápida, sugiriendo que la señal ideal para lograrlo sería la luz.

Y esta idea que para el propio Crick era descabellada, se ha hecho realidad de la mano de una simple alga verde y que ha dado lugar a este premio Nobel. 

La historia de este gran avance comienza como una casualidad fundamental sobre la fototaxia, que es el comportamiento que permite a las microalgas verdes con flagelos orientarse y nadar dinámicamente hacia una fuente de luz. Y aquí, a principios de los años 90, Peter Hegemann estudió las corrientes fotorreceptoras de la Chlamydomonas reinhardtii y descubrió que su reacción a la luz era extraordinariamente rápida, con una latencia de apenas microsegundos.

Esta velocidad sugirió a su equipo que el fotorreceptor y el canal iónico responsable de la corriente debían estar íntimamente unidos en una única proteína, descartando las lentas cascadas bioquímicas que se dan en la visión animal. Y a principios de los años 2000, su laboratorio logró identificar las secuencias genéticas responsables.

Su implantación. De estas algas que pueden ser insignificantes para el ojo humano, sacamos unas proteínas llamadas canalrrodopsinas y lo mejor es que contábamos con la información necesaria para que una neurona de ratón comenzara a sintetizarlas también en su superficie. Y eso es precisamente lo que hizo Karl Deisseroth en su laboratorio. 

La optogenética. Deisseroth demostró que la iluminación con pulsos de luz azul podía desencadenar potenciales de acción neuronales precisos al milisegundo. Y para encapsular esta sinergia entre los actuadores ópticos y la expresión genética dirigida, en 2006 se acuñó formalmente el término "optogenética". Aunque hubo que esperar a la posterior integración de cables de fibra óptica para que los científicos lograran iluminar regiones profundas del cerebro de animales despiertos y en movimiento, permitiendo un control sin precedentes sobre funciones como el sueño, las interacciones sociales y la memoria. 

En la actualidad. Como decíamos, lo importante aquí es la aplicación que puede tener este resultado científico y en cómo va a beneficiar a la sociedad. Y aquí lo vemos con una patología llamada retinitis pigmentosa, que es una enfermedad neurodegenerativa hereditaria que destruye progresivamente los fotorreceptores del ojo. De esta manera, la optogenética puede llegar para introducir una variante de la canalrodopsina sensible a la luz roja llamada Chrimson, directamente en las células viables sobre la retina. 

Aquí el equipo del investigador Botond Roska aplicó recientemente esta terapia en un paciente ciego afectado por retinitis pigmentosa y, utilizando unas gafas especiales de ingeniería que proyectaban pulsos de luz hacia los ojos para activar estas células genéticamente modificadas, el paciente logró una recuperación parcial prolongada de su función visual. Por primera vez en mucho tiempo, esta persona fue capaz de percibir, localizar y distinguir objetos de alto contraste sobre una mesa, un cambio con beneficios reales para su vida diaria. 

Imagen | Bernd Dittrich

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El Premio Nobel de Fisiología y Medicina 2026 es para Karl Deisseroth, Peter Hegemann y Georg Nagel

El Premio Nobel de Fisiología y Medicina 2026 es para Karl Deisseroth, Peter Hegemann y Georg Nagel

El primer premio Nobel que conocemos de este año 2026 es, como ya ha ocurrido en otras ediciones, el otorgado a la disciplina de Fisiología y Medicina. En esta ocasión ha sido otorgado a Karl Deisseroth, Peter Hegemann y Georg Nagel por sus descubrimientos relacionados con "los canales iónicos activados por luz y la optogenética", siendo esto fundamental para comprender cómo el cerebro puede formar recuerdos, sentimientos y comportamientos concretos.

El descubrimiento. Esto que parece tan simple puede parecer que está superclaro, pero en realidad ha sido uno de esos 'santos griales' que tenemos en medicina ahora mismo, puesto que de momento el cerebro sigue teniendo muchos misterios para nosotros. Y estos investigadores van a ayudar a esto gracias a describir un sistema para poder activar o desactivar la actividad de las células nerviosas individuales en un cerebro vivo. 

Y para llegar a descubrir este sistema para "encender o apagar" una célula, se partió de una simple alga unicelular que llamó la atención de un investigador por el sistema que usaba para nadar hacia una fuente de luz. Y a principios de 2020 se descubrió la canalrodopsina, que es una proteína del alga que está situada en su superficie y que, cuando es iluminada por luz azul, el canal se abre para que pasen cargas eléctricas, creando un impulso eléctrico. 

En neuronas. Una vez descrito este sistema tan interesante, Deisseroth introdujo el gen que 'crea' esta proteína dentro de una neurona de rata. A partir de aquí se vio que éramos capaces de controlar las células nerviosas a través de un simple pulso de luz. 

Han sido fundamentales para avanzar en la optogenética y para todo lo que está por venir dentro del campo de la neurociencia, puesto que ahora mismo hay investigaciones para poder entender cómo el cerebro genera recuerdos o emociones. Algo fundamental para poder crear nuevos tratamientos tanto neurológicos como psiquiátricos, y que incluso puede abrir la puerta para que una persona ciega pueda volver a ver.

Primer Nobel del año. El premio a la disciplina de fisiología y medicina es el que clásicamente ha abierto una semana que para muchas personas es apasionante. A partir de este momento se abre la veda para conocer a otros galardonados en diferentes disciplinas como son física, química, literatura o ciencias políticas. Pero además, el premio Nobel de la Paz también se conocerá en esta semana, siendo el año pasado uno por el que hubo una mayor polémica protagonizada por Donald Trump. 

La historia. Como curiosidad, hay que destacar que hasta hoy se han concedido 116 galardones entre 233 galardonados y galardonadas desde que comenzara esta ceremonia en el año 1901, cuando Emil von Behring estrenó la categoría por su desarrollo de sueros terapéuticos para tratar la difteria. 

Imágenes | Sol Invicti

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Un paquete de Internet que viajó en una paloma acaba subastado en Christie’s (va por 2.600 dólares)

Un paquete de Internet que viajó en una paloma acaba subastado en Christie’s

El nivel de geekismo de internet no deja de sorprender a veces. Prueba de ello es que Christie’s ha puesto a subasta uno de los paquetes de internet transmitidos a través de paloma, sí, usando el legendario Carrier Pigeon Internet Protocol o IP sobre palomas mensajeras. El objeto en sí es bastante más tangible que el habitual paquete de datos: una tira de papel de 41 × 210 mm que certifican que una paloma mensajera llevó atada a la pata en aquella prueba en el año 2001.

El paquete IP/ICMP era el equivalente a un «ping» enviado por una red informática, solo que lo llevó la paloma volando atado a una pata. Tiene todavía los dobleces de cuando estuvo sujeta al ave, está enmarcada y lleva una inscripción que acredita que perteneció a David Waitzman. ¡Santa Madonna! Esto sí que es un correo con buen seguimiento.

Este curioso protocolo avícola apareció en 1990, cuando Waitzman lo publicó como RFC 1149, «Un estándar para transmitir datagramas IP mediante portadores aviares». Lo escribió con el tono serio de una especificación técnica, aunque era una broma del Día de los Inocentes anglosajón.

En abril de 2001, el Grupo de Usuarios Linux de Bergen, en Noruega, decidió probarlo empíricamente: imprimió paquetes de datos en hexadecimal, los sujetó a palomas mensajeras y los envió entre dos palomares separados por unos cinco kilómetros. De los nueve paquetes enviados, cuatro regresaron con respuesta. La pérdida da datos fue del 55% y el ping tardó entre 50 y 100 minutos. La conexión tenía una latencia algo peor que la de una tarde de domingo con el fútbol bloqueado por LaLiga.

Posteriormente se publicó otra nota (la RFC 2549) que añadió «calidad de servicio» al sistema, aunque no parece que incluyera negociar con los halcones. Uno de los riesgos es que derriben y se zampen a las palomas, con el consiguiente desastre para los paquetes. Las tormentas también pueden causar pérdida de datos.

El papelito de Christie’s está certificado como uno de aquellos paquetes viajeros, que le entregaron a Waitzman al año siguiente como recuerdo. Es un coleccionable pero a la vez la prueba física de que Internet puede saltar de Matrix al mundo real y viajar incluso en las alas de una paloma. Tras un cuarto de siglo, terminar en una subasta y que vaya a conseguir más de 2.600 dólares, la puja actual, no lo vio venir el bromista de Waitzman.

Las palomas mensajeras siguen siguen teniendo más capacidad que una conexión de Internet, según una prueba empírica

(Esta foto está solo colateralmente relacionada, pero la pongo aquí porque me deshuevo cada vez que la veo.)

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