11 de junio de 2026

Las gallinas que entran por las que salen: el asteroide que extinguió a los dinosaurios creó una "sopa primigenia" de nueva vida

Las gallinas que entran por las que salen: el asteroide que extinguió a los dinosaurios creó una "sopa primigenia" de nueva vida

Hace aproximadamente 66 millones de años, un asteroide inmenso, de 10 kilómetros de ancho, cayó sobre la península de Yucatán, en México, causando un impacto tan violento que acabó con tres cuartas partes de las plantas y animales que entonces poblaban la Tierra, incluyendo a todos los dinosaurios no aviarios. Esto es algo bien conocido desde hace mucho tiempo. 

Sin embargo, ahora se acaba de descubrir algo más. Y es que el impacto se produjo en el lugar perfecto para la proliferación de un sistema hidrotermal que sembró las condiciones para la proliferación de vida subterránea durante 8 millones de años. Acabó con los dinosaurios y gran cantidad de animales, pero nos dejó las condiciones ideales para que prosperaran muchos microorganismos nuevos. Dicho de una forma coloquial y extremadamente resumida: las gallinas que entran por las que van saliendo.

4 veces más tiempo del establecido. Un equipo internacional de científicos ha llevado a cabo un estudio en el que se combinan datos de muestras de roca extraídas del cráter que dejó el asteroide y modelos computacionales del comportamiento geológico del impacto. Así, se ha concluido que, cuando este se produjo, se generó un calor inmenso, que fundió las rocas que a su vez se encontraron con el agua también caliente del golfo de México. 

Como resultado, se formó un material poroso lleno de bolsillos de agua, muy propicio para la proliferación de vida microbiana. En realidad, este tipo de estudios se habían llevado a cabo con anterioridad. Sin embargo, tanto los métodos computacionales como los de análisis químico eran menos avanzados, por lo que se infraestimó la duración del sistema hidrotermal resultante. Inicialmente se pensó que pudo durar unos 2 millones de años, pero este estudio apunta a 4 veces más.

La clave está en el feldespato. En 2016 tuvo lugar la Expedición 364, en la que un equipo de científicos se desplazó al cráter Chicxulub, de 200 kilómetros de diámetro, para estudiar el rastro que dejó aquel asteroide hace 66 millones de años. Tomaron varias muestras de roca, incluido un feldespato muy rico en potasio. 

La formación de este tipo de rocas de feldespato es habitual en sistemas hidrotermales como el que se formó con el impacto del asteroide. Por eso, se eligió esta roca para hacer los análisis convenientes. Con el tiempo, gracias a una técnica conocida como datación argón-argón, se ha podido ver que esta roca se estuvo formando en el cráter desde hace 66 millones de años, como cabía esperar, hasta hace 58 millones de años. Por lo tanto, fueron 8 millones de años de sistema hidrotermal.

Las técnicas avanzan. Estos impactos son extremadamente poco habituales, pero es aún menos habitual que den lugar a sistemas hidrotermales tan duraderos. No se conoce ninguno tan extenso causado por un impacto, de hecho. Por eso, gracias a los avances en técnicas de modelización informática, se ha analizado qué condiciones del lugar de impacto favorecieron este fenómeno. Combinando los datos de las perforaciones de la Expedición 364, con datos geológicos extraídos de modelizaciones anteriores, se concluyó que hubo tres factores clave: la alta permeabilidad de la roca, el calor sostenido del impacto y las condiciones geotérmicas naturales del lugar.

Aplicaciones muy interesantes. Entender esto es muy útil por dos motivos. Por un lado, porque nos da información sobre la formación de vida en la Tierra primitiva. Y, por otro, porque también nos ayuda a comprender cómo se originaría esta en otros planetas, en los que este tipo de colisiones son mucho más habituales. 

Buscar vida en el espacio es como buscar una aguja en un pajar. Todos estamos de acuerdo en que es necesario acotar el área de búsqueda. Inicialmente se pensaba que mayormente se debía buscar en planetas que estén dentro de su zona de habitabilidad. Es decir, a una distancia adecuada de su estrella para que pueda haber agua líquida. Pero hoy sabemos que hay otros factores, como la ausencia de agujeros negros cercanos, que pueden ser relevantes. Ahora, también sabemos qué cráteres son los puntos perfectos para empezar a buscar. Todo gracias al asteroide que hace tantísimo tiempo acabó de golpe con los dinosaurios. 

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En Xataka | Ahora puedes descubrir qué dinosaurios fueron tus vecinos gracias a este divertido mapa interactivo


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La noticia Las gallinas que entran por las que salen: el asteroide que extinguió a los dinosaurios creó una "sopa primigenia" de nueva vida fue publicada originalmente en Xataka por Azucena Martín .



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Cuando los frenos saltan demasiado: las quejas por los guardrails de Claude Fable y lo que anticipan

Cuando los frenos saltan demasiado: las quejas por los guardrails de Claude Fable y lo que anticipan

Si ya tienes claro qué es Claude Fable y por qué Anthropic lo ha puesto a disposición del público, el siguiente capítulo es casi inevitable: cómo se comporta cuando intentas usarlo para tareas técnicas cotidianas. La polémica no gira alrededor de su existencia, sino de su “modo prudencia”. Según contó TechCrunch, varios investigadores y profesionales de la ciberseguridad están expresando frustración porque el modelo corta conversaciones con demasiada facilidad, incluso cuando la petición es inocua o educativa.

La sensación que describen se parece a conducir un coche con un sistema de seguridad tan nervioso que, al ver una sombra en la carretera, activa el freno de emergencia. El objetivo es noble, el resultado puede ser desconcertante: te impide llegar a destino aunque no hubiera un peligro real.

Guardrails: el detector de humo que se activa con la tostadora

Los guardrails son barreras diseñadas para evitar que un modelo ayude a causar daño. En el caso de Claude Fable, el temor es clásico: que termine facilitando la creación de malware, técnicas de intrusión o compromisos de software. Por eso, cuando el sistema interpreta que una consulta entra en terreno delicado, pausa el chat y muestra un aviso indicando que sus medidas de seguridad han marcado el mensaje por temas de ciberseguridad o biología.

Aquí está el matiz que irrita a muchos expertos: la activación parece demasiado amplia. Valentina “Chompie” Palmiotti, investigadora en IBM X-Force, afirmó en redes que Claude Fable rechaza peticiones “tangencialmente” relacionadas con ciberseguridad, llegando a bloquear tareas tan básicas como leer un post de blog, según TechCrunch. Si esto se confirma como comportamiento habitual, el modelo actúa como un portero que prohíbe entrar a cualquiera que lleve mochila, aunque venga de excursión escolar.

El problema de los falsos positivos en tareas defensivas

En seguridad, un falso positivo “solo” hace perder tiempo; un falso negativo puede ser un desastre. Muchas compañías prefieren errar por exceso de cautela. El conflicto aparece cuando el exceso se vuelve la norma. Matt Suiche, veterano del sector citado por TechCrunch, apuntó un ejemplo que roza lo paradójico: si pides ayuda para escribir código seguro, el sistema puede asumir que estás haciendo “ciberseguridad” en un sentido sensible y te bloquea o te degrada la respuesta, cuando en realidad estás aplicando buenas prácticas de ingeniería.

Es como pedirle a un entrenador personal que te corrija la postura en una sentadilla y que, al ver una barra de pesas, te eche del gimnasio “por riesgo”. El músculo que querías entrenar era el de la prevención, no el del ataque.

Esta fricción se agrava si los filtros funcionan de forma muy dependiente de palabras clave. Suiche describió que el disparo de los guardrails parece “keyword-based”, activándose por cualquier término del campo léxico de “cybersecurity”, según TechCrunch. Cuando un sistema se guía tanto por vocabulario, los usuarios aprenden a hablarle con rodeos. Y en tecnología, los rodeos suelen ser mala señal: opacan la intención, complican la auditoría y empujan a una comunicación menos clara.

El “plan B” cuando salta la alarma: volver a Claude Opus 4.8

Otro detalle relevante de esta discusión es lo que ocurre después del bloqueo. TechCrunch indicó que Fable está programado para recurrir a Claude Opus 4.8 cuando una solicitud activa un guardrail. En teoría, esto mantiene la conversación viva: no te quedas sin respuesta, solo cambias de “motor”.

En la práctica, se parece a cuando una app cambia de modo sin avisarte bien y tú notas que ciertas funciones ya no están. Puede generar una experiencia irregular: haces una pregunta con un enfoque pedagógico, el sistema la interpreta como riesgo, reduce capacidades, y tú no sabes si el fallo estaba en tu pregunta o en la sensibilidad del filtro. Para perfiles técnicos, esa incertidumbre tiene un coste real, porque obliga a iterar sin entender las reglas del juego.

Por qué Anthropic prefiere apretar el cinturón

Aunque las críticas sean comprensibles, también lo es el origen del diseño. Un modelo con músculo para ciberseguridad puede ser un acelerador para quien defiende sistemas, y un atajo para quien intenta romperlos. El mismo conocimiento que sirve para cerrar una puerta sirve para identificar dónde está la cerradura. Desde ese ángulo, la estrategia de Anthropic refleja una preocupación de largo recorrido en el sector: reducir el riesgo de uso malicioso sin bloquear el aprendizaje y el trabajo legítimo.

La parte de biología en los avisos de guardrails refuerza este punto. TechCrunch explicaba que las restricciones también buscan evitar que el modelo ayude en la creación de armas biológicas. Es una pista de cómo están construyendo sus barreras: no solo por “tema”, también por la categoría de daño potencial. El problema es que, si las categorías son demasiado amplias, arrastran dentro cosas que no deberían.

De Mythos a Project Glasswing: el acceso “por capas” y sus consecuencias

Esta historia también es una cuestión de despliegue. Mythos se lanzó con acceso restringido dentro de Project Glasswing, orientado a asegurar software e infraestructuras críticas, según TechCrunch. La semana anterior a la publicación, Anthropic amplió el acceso a Mythos a cientos de organizaciones en 15 países. El patrón es claro: primero, círculos pequeños; luego, expansión gradual; finalmente, una versión pública más acotada como Claude Fable.

Ese enfoque es lógico si lo miras como un laboratorio controlado. El giro llega cuando la versión pública se vuelve tan restrictiva que no sirve para la base de usuarios que se supone que quiere formar, educar o ayudar a mejorar prácticas. Si una herramienta te obliga a evitar palabras como “vulnerabilidad”, “auditoría” o “revisión”, el usuario termina sintiendo que aprende a hablar en clave, no a programar mejor.

Programas de verificación: más libertad para profesionales, menos para el público

En paralelo a los guardrails, Anthropic exige que los profesionales soliciten acceso a su Cyber Verification Program, que ofrece menos limitaciones para uso en ciberseguridad, según TechCrunch. OpenAI tiene un programa parecido llamado Trusted Access for Cyber. Es la misma filosofía que se usa en otros ámbitos: herramientas potentes, permisos escalonados, identidad verificada para reducir riesgos.

La pregunta práctica es qué ocurre con el “término medio”: desarrolladores generalistas, estudiantes, equipos de producto o responsables de TI que no son “ciberseguridad” como cargo, pero necesitan hablar de seguridad cada semana. Para ellos, las barreras demasiado sensibles no son una medida protectora, son un obstáculo operativo. Es como pedir una licencia profesional para poder usar un destornillador, cuando lo único que querías era apretar el tornillo flojo de una silla.

Qué señales conviene vigilar a partir de ahora

Si esta polémica marca algo, es el inicio de un ajuste fino. Suiche, citado por TechCrunch, sugería que es entendible “atrapar a más gente” al principio y relajar luego, a medida que evolucionen las barreras y haya más colaboración con empresas del sector. La lectura optimista es que Anthropic está priorizando seguridad en un primer despliegue público y que, con feedback real, encontrará un punto más útil.

La señal más importante será si el modelo aprende a distinguir intención y contexto. No es lo mismo “revisa este código para que no tenga inyecciones” que “cómo exploto este fallo”. Para un usuario, esa diferencia es tan obvia como entre pedir una receta de pan y pedir cómo falsificar una llave: ambas hablan de “hacer una cosa con herramientas”, pero la finalidad lo cambia todo. Si los guardrails no logran capturar esa finalidad, el producto se queda en un bloqueo constante y el debate se eterniza.




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10 de junio de 2026

Hemos convertido los probióticos en la pastilla milagrosa del siglo XXI. La ciencia tiene algo que decir al respecto

Hemos convertido los probióticos en la pastilla milagrosa del siglo XXI. La ciencia tiene algo que decir al respecto

Están en las farmacias, junto a las vitaminas C y los complejos multivitamínicos. Están en los lineales de los supermercados ecológicos, entre los adaptógenos y los shots de cúrcuma. Ocupan los reels de TikTok con el mismo entusiasmo con el que antes los poblaban los jugos detox. Los probióticos —suplementos con microorganismos vivos que supuestamente refuerzan la flora intestinal— se han convertido en el amuleto de salud del siglo XXI. La promesa es simple y seductora: toma estas bacterias "buenas" en cápsula y tu intestino, tu cerebro, tu sistema inmunitario y tu piel funcionarán mejor.

El negocio acompaña a la promesa. Según distintas estimaciones del sector, el mercado global de probióticos fue valorado en alrededor de 114.000 millones de dólares en 2025 y se proyecta que siga creciendo a un ritmo sostenido durante la próxima década. Sin embargo, hay un problema que la ciencia lleva años contemplando: tomados de forma masiva e indiscriminada, los suplementos probióticos no solo no mejoran el microbioma en la mayoría de personas sanas. En algunos casos, pueden bloquearlo activamente.

Un órgano olvidado que regula casi todo. El intestino humano alberga billones de microorganismos —bacterias, hongos, virus— que forman un ecosistema tan complejo y personal como una huella dactilar. Según explica el gastroenterólogo Chris Damman, de la Universidad de Washington, que lleva 20 años estudiando el microbioma, este ecosistema actúa como "la puerta de entrada a la salud global del cuerpo". 

Las dietas con más fibra, fruta y verduras son las que generan la mayor variedad y riqueza bacteriana en el intestino, y las bacterias sanas producen ácidos grasos de cadena corta que sostienen la salud del revestimiento intestinal, según los documentos clínicos del Whole Health de la Veterans Administration de EEUU.

La microbiota no es solo digestión. Una revisión publicada en la revista Nutrients por investigadores de la Universidad de Cassino, en Italia, detalla cómo la microbiota intestinal modula vías neuroquímicas que implican serotonina, dopamina, GABA y glutamato, así como los ejes inmune y endocrino. El desequilibrio microbiano —lo que los científicos llaman disbiosis— contribuye a inflamación sistémica de bajo grado, deterioro de la neuroplasticidad y respuestas alteradas al estrés, factores todos ellos vinculados a trastornos del estado de ánimo y al deterioro cognitivo. 

No obstante, el dato más llamativo es que aproximadamente el 95% de la serotonina del cuerpo se sintetiza en el intestino, no en el cerebro. Que el intestino esté bien o mal no es una cuestión menor. Cuidar la microbiota es clave para la salud, pero para hacer buen uso de los probióticos conviene entender primero su mecanismo real. Y ahí es donde la cosa se complica.

Años de advertencia. El problema con los probióticos no es que no funcionen nunca. Es que los hemos convertido en un recurso de uso general, algo que se toma de forma preventiva y continua, sin diagnóstico, sin indicación médica y sin entender qué está pasando realmente en el intestino de cada persona. Un producto con beneficios reales y muy específicos al que las redes sociales han convertido en solución universal.

Dammam lo explica con claridad: los suplementos probióticos que se compran sin receta no están suficientemente regulados. No sabes realmente qué estás tomando. Los productos varían enormemente en precisión de etiquetado, presencia de adulterantes y legitimidad de sus afirmaciones, según los documentos del Programa VA. Prescribir probióticos es difícil incluso para los médicos: hay miles de productos en el mercado, cada uno reclamando superioridad sobre el otro. Muchos tienen "recetas especiales", cepas patentadas o combinaciones de múltiples organismos que el VA describe irónicamente como "un enfoque de escopeta microbiológica". El problema, en definitiva, no es solo la falta de regulación. Es que partimos de una premisa equivocada.

La ciencia detrás. La doctora De la Puerta, experta en microbiota, lo resume con una frase que no deja mucho margen a la interpretación: "Si quieres una microbiota sana, probablemente no necesites vivir tomando probióticos". Lo dijo en el pódcast del doctor José Abellán en uno de los análisis más compartidos de las últimas semanas sobre salud intestinal.

Su argumento central no es que los probióticos sean inútiles —de hecho, ella misma reconoce que los usa y los prescribe con frecuencia— sino que se están convirtiendo en un hábito permanente cuando están diseñados para ser una herramienta puntual. "Hay que tomarlos para sacarte de un sitio", explica. Y pone su propio caso como ejemplo: "Tengo la microbiota medio bien, pero tengo mucho estrés. Entonces yo a temporadas tomo probióticos". La clave está en esas dos palabras: a temporadas.

Investigaciones más profundas. La ciencia más reciente respalda exactamente esta matización. Una revisión publicada en Trends in Microbiology concluye que la composición del microbioma varía enormemente según la geografía, la edad y el estilo de vida, lo que cuestiona directamente la eficacia de los tratamientos probióticos universales y exige que el diseño de cualquier probiótico eficaz tenga en cuenta la diversidad microbiana y la adaptación específica al contexto de cada huésped. El congreso Probiota 2025, celebrado en Copenhague, confirmó esta misma idea: las variaciones geográficas y demográficas revelan perfiles del microbioma tan distintos entre poblaciones sanas que resulta imposible definir un estándar universal de "microbioma saludable".

Hay otro problema igual de grave, que la doctora De la Puerta señala con precisión: no todos los probióticos son iguales, aunque los vendamos como si lo fueran. "Tómate un probiótico, estabilizador, inmunomodulador, neuroactivo, alta carga, baja carga, monocepa, multicepa…", enumera. Algunos tienen más relación con el sistema inmune, otros con la salud digestiva, otros con el estado de ánimo. Las intervenciones con mayor éxito son las informadas por un perfil microbiano previo al tratamiento, que permite predecir la eficacia terapéutica. "Por eso no tiene demasiado sentido comprarlos al azar simplemente porque alguien los haya recomendado en redes sociales", detalla la experta.

El jardín ya sembrado. Existe un error conceptual que late en el fondo de todo este debate. Tomamos los probióticos como si el intestino fuera un terreno vacío esperando ser repoblado. Pero en la gran mayoría de adultos sanos, el ecosistema intestinal ya está establecido y tiene sus propias defensas. Según el Programa VA, continuar tomándolos una vez formado un ecosistema intestinal saludable sería como sembrar un jardín ya sembrado.

El problema real, en la mayoría de casos, no es la falta de bacterias. Es que estamos hambreando a las que ya tenemos. Lo que el procesado industrial de alimentos ha eliminado de la dieta puede estar privando de nutrientes a la microbiota, explica Damman: la gente se centra en los nutrientes que necesita su cuerpo al comer, pero no tanto en los que necesita la comunidad bacteriana que lleva dentro. Y el dato es difícil de ignorar: solo el 5% de los estadounidenses consume las cantidades diarias recomendadas de fibra, con una ingesta media de apenas 16,2 gramos frente a los 21-38 recomendados. En lugar de alimentar el ecosistema que ya tienen, compran cápsulas para uno que no existe.

Lo que sí funciona: el plato antes que la cápsula. La doctora De la Puerta es directa: "De poco sirve gastar dinero en probióticos si la alimentación es pobre en frutas, verduras y legumbres, si dormimos mal o si vivimos permanentemente estresados". La microbiota "depende de la calidad de la alimentación, del consumo de fibra, del descanso, del estrés, del ejercicio físico y de muchos otros factores que forman parte del día a día". Tienes que sentarte y ver cómo comes y cómo vives, insiste. No hay más.

El estudio de Stanford publicado en Cell comparó durante diez semanas a dos grupos de adultos sanos: una dieta rica en fibra y otra en alimentos fermentados. El grupo fermentado registró un aumento significativo de la diversidad del microbioma, una caída en los niveles de 19 proteínas inflamatorias en sangre y menor activación en cuatro tipos de células inmunitarias. El grupo de alta fibra, en cambio, no aumentó la diversidad microbiana, y los participantes con diversidad basal más baja mostraron incluso marcadores inflamatorios elevados. Damman llama a los alimentos fermentados "el probiótico de la naturaleza": las bacterias vienen empaquetadas con los alimentos que les gustan y con las moléculas bioactivas que producen.

No todos los fermentados funcionan igual. Mientras que un yogur convencional suele contener entre 2 y 5 cepas bacterianas con efectos transitorios en el intestino, el kéfir es un consorcio simbiótico que alberga entre 30 y 50 cepas de bacterias y levaduras. Su diversidad microbiológica le permite sobrevivir a los ácidos estomacales e instalarse de forma persistente: las bacterias no están de paso, sino que transforman la flora bacteriana. Su nivel de lactosa residual es también significativamente más bajo, lo que explica que incluso personas con intolerancia a la lactosa lo digieran mejor.

La panacea no está en el bote. La historia de los probióticos es la historia de cómo el marketing consiguió correr más rápido que la ciencia. No es que sean un fraude, es que hemos simplificado en exceso un sistema extraordinariamente complejo, lo hemos envasado y lo hemos puesto a la venta con promesas que la evidencia no puede sostener de forma general. Las estrategias más holísticas y sostenibles son las que preservan el ecosistema intestinal desde dentro, no las que intentan reemplazarlo con suplementos diseñados en sistemas de mercado. 

El foco debe estar en mejorar el ecosistema en su conjunto, para que el individuo no dependa de bacterias en formato de pastilla. La doctora De la Puerta lo dice en los mismos términos, pero con la franqueza de quien lo ve cada semana en consulta: una microbiota sana no se logra únicamente con suplementos. "Se construye cada día con hábitos que alimenten a las bacterias beneficiosas que ya viven en nuestro intestino", concluye.

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Xataka | Cenar a las 22:00 no solo es un problema para el sueño. También altera algo fundamental en tu cuerpo: la microbiota

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La noticia Hemos convertido los probióticos en la pastilla milagrosa del siglo XXI. La ciencia tiene algo que decir al respecto fue publicada originalmente en Xataka por Alba Otero .



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Prada y Axiom Space revelan la ropa interior del traje lunar de la NASA: agua fría circulando por el cuerpo del astronauta durante 8 horas en la Luna

Prada y Axiom Space revelan la ropa interior del traje lunar de la NASA: agua fría circulando por el cuerpo del astronauta durante 8 horas en la Luna

El 7 de junio de 2026 en Nueva York, Axiom Space y Prada presentaron el componente más íntimo del traje espacial que los astronautas de la misión Artemis IV usarán para caminar sobre la Luna en 2028: el LCVG (Liquid Cooling and Ventilation Garment), la prenda interior de refrigeración y ventilación que se lleva directamente sobre la piel. Lo cubre hoy The Verge con galería de imágenes.

La analogía que usa la prensa anglosajona es tan exacta como poco glamurosa: «unas mallas térmicas de alta tecnología». La prenda lleva integrada una red de tubos que recorre los principales grupos musculares del astronauta. Durante la actividad extravehicular, agua enfriada circula por esos tubos extrayendo el calor que genera el cuerpo en movimiento y liberándolo al espacio a través del sistema de soporte vital del traje. El resultado es que el astronauta puede hacer trabajo físico intenso durante hasta 8 horas en el exterior lunar sin sobrecalentarse.

¿Por qué Prada en un traje espacial?

La pregunta tiene respuesta técnica, no solo de marketing. Cuando Axiom Space y Prada anunciaron su primera colaboración en octubre de 2024 para diseñar la capa exterior del traje AxEMU (Axiom Extravehicular Mobility Unit), la asociación fue recibida con escepticismo en algunos sectores: ¿qué tiene que aportar una casa de moda italiana a un traje espacial?

La respuesta es ingeniería de materiales y precisión de fabricación. Prada lleva décadas trabajando con materiales técnicos para ropa de alto rendimiento —desde prendas náuticas hasta artículos de montaña— y tiene experiencia en construcción de capas múltiples con requisitos de durabilidad extrema. La capa exterior del AxEMU anunciada en 2024 debía soportar temperaturas de -170°C en las zonas de sombra del Polo Sur lunar durante al menos dos horas.

El LCVG va en el extremo opuesto: no protege del frío exterior sino del calor interior. El astronauta puede generar hasta 500 vatios de calor durante actividad física moderada. Sin el LCVG, la temperatura interior del traje subiría rápidamente a niveles insoportables. El sistema incluye además una red de ventilación que circula oxígeno sobre la cara del astronauta, eliminando el CO₂ exhalado que se envía al sistema de soporte vital para ser filtrado y reutilizado.

La mejora técnica clave que Axiom Space destaca respecto a los diseños anteriores es el circuito de refrigeración redundante: si el circuito primario falla durante una caminata lunar, el secundario entra en funcionamiento. Los trajes de la era Apolo no tenían esta redundancia.

El contexto: Artemis IV, no Artemis III

Un detalle que conviene clarificar: el LCVG revelado hoy está diseñado para la misión Artemis IV, actualmente programada para principios de 2028, no para Artemis III. Hay cierta confusión en la cobertura porque la primera colaboración Axiom-Prada (la capa exterior) se anunció en el contexto de Artemis III; el LCVG interior es una segunda fase del trabajo conjunto orientada a Artemis IV.

La NASA no ha confirmado la fecha definitiva de ninguna de las dos misiones, que han experimentado varios desplazamientos de calendario. Fox Business señala que «la NASA anunciará tres nuevas misiones lunares mientras la agencia corre para construir una base lunar permanente antes de finales de 2026», lo que añade urgencia al calendario de desarrollo de trajes.

El traje AxEMU completo es el resultado de capas que trabajan en conjunto: el LCVG interior (revelado hoy), la capa intermedia de presurización, y la capa exterior de protección térmica y micrometeoritos (revelada en 2024). Cada capa tiene un proveedor y una función diferente; Prada contribuye con materiales y construcción en ambas capas de contacto con el astronauta.

Mi valoración

Lo que más me convence de la colaboración Axiom-Prada, vista desde este ángulo técnico, es que deja de parecer un acto de marketing y empieza a parecerse a lo que los dos socios dicen que es: ingeniería de materiales aplicada a un problema extremo. Un LCVG con doble circuito de refrigeración y 8 horas de autonomía en el Polo Sur lunar es un reto técnico serio, y que Prada participe en el diseño de la construcción dice algo sobre la seriedad del encargo.

Lo que más me preocupa es el calendario. Artemis ha retrasado fechas en múltiples ocasiones, y una misión tripulada a la superficie lunar en 2028 sigue siendo un objetivo ambicioso. El LCVG puede estar certificado para 2028; la misión completa depende de muchas más variables.

Lo más estructuralmente significativo es el modelo que establece: traer a diseñadores de moda como socios de ingeniería en programas espaciales tripulados. Si funciona bien, el patrón se reproducirá. La pregunta a 12 meses es si el LCVG supera sus pruebas de certificación en el Laboratorio de Flotabilidad Neutra de la NASA sin modificaciones mayores. Mi predicción: sí, con algunos ajustes menores, y el anuncio de certificación llegará antes del lanzamiento de Artemis III.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre Artemis III y Artemis IV?

Artemis III está diseñada para ser el primer alunizaje tripulado desde 1972, con la primera mujer y la primera persona de color en la superficie lunar. Artemis IV añade un segundo alunizaje con más tiempo de actividad extravehicular y los primeros pasos hacia el establecimiento de infraestructura permanente. El LCVG anunciado hoy está certificado para Artemis IV, aunque será compatible con Artemis III si se usa el AxEMU completo.

¿Qué temperatura hay en el Polo Sur lunar donde aterrizarán los astronautas?

El Polo Sur lunar tiene temperaturas extremas y variables. Las zonas de luz solar pueden alcanzar los +120°C; las zonas permanentemente en sombra pueden bajar hasta los -240°C. Las misiones Artemis apuntan a zonas en los bordes de cráteres donde hay ciclado de luz y sombra, con temperaturas que oscilan entre -100°C y +30°C aproximadamente, según el ciclo diurno lunar.

¿Cuánto pesa un traje espacial moderno completo?

El traje AxEMU completo pesa aproximadamente 136 kg en la Tierra (sobre 22 kg en la gravedad lunar, equivalente a 1/6 de la terrestre). Eso es significativamente menos que los trajes de la era Apollo, que pesaban alrededor de 180 kg. La reducción de peso es crítica para la movilidad en superficie lunar y la autonomía de los astronautas.




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En silencio, Rusia ha desplegado una sofisticada red de satélites con una misión: dejar sin GPS a toda Europa

En silencio, Rusia ha desplegado una sofisticada red de satélites con una misión: dejar sin GPS a toda Europa

Tres investigadores han descubierto que los satélites rusos fueron la causa de que se produjeran interferencias de varios segundos en la cobertura GPS en Europa. El hallazgo desata las suspicacias sobre si esto es una prueba rusa para prepararse para la guerra electrónica... o si está usando dichos experimetnos como un canal oculto de comunicación.

¿Qué le está pasando al GPS? El profesor Todd Humphreys y su alumno Zach Clements, de la Universidad de Texas en Austin,y Argyris Kriezis de la Universidad de Stanford publicaron hace unos días una versión preliminar de un estudio inquietante. Recolectaron y analizaron datos públicos de estaciones de recepción de navegación (GNSS) y luego aislaron los pulsos de alta potencia de menos de 10 segundos que afectaron al mismo tiempo a receptores en diversos puntos del globo. Tras triangular las señales, ya tienen culpable: la constelación militar rusa de alerta temprana, llamada Edinaya Kosmicheskaya Sistema (EKS).

Triangulando que es gerundio. El rastro de estos misteriosos fenómenos electromagnéticos se detectó inicialmente en registros que recolectaron varias estaciones terrestres entre enero de 2019 y abril de 2026. Allí se detectaron al menos 75 días en los que se produjeron interferencias en la banda L1 de GPS. Al analizar el  problema, calcularon que el emisor de la interferencia estaba operando a una altitud mínima de 1.200 km. Tras añadir datos crudos del 11 de febrero de 2026 recolectados en Trondheim (Noruega) y Ámsterdam (Países Bajos), lograron llegar al probable culpable con un margen mínimo de error.

Hola, Kosmos 2546. Con esos datos, los investigadores "cruzaron" las órbitas que correspondían a todos los resultados previos y todo acabó apuntando a un único sospechoso: el satélite militar ruso Kosmos 256. Dicho satélite forma parte de la red EKS, una constelación de seis satélites diseñados teóricametne para detectar el lanzamiento de misiles intercontinentales. La red opera en órbitas elípticas de tipo Mólniya, lo que hace que se mantengan a gran altura durante largos periodos de tiempo sobre el hemisferio norte, y garantizando que al menos de ellos está visible sobre el horizonte de todas las estaciones europeas afectadas durante las interferencias.

El dilema de la frecuencia. Hay un detalle que hace dudar a los investigadores. El pulso detectado no está justo en el centro de la frecuencia principal de GPS, sino que se produce con un ligero desplazamiento. Humphreys sostiene que Moscú puede estar ejecutando pruebas de calibración para comprobar la cobertura de sus sistemas de guerra electrónica desde el espacio sin provocar un gran incidente diplomático. Si su hipótesis es cierta, los operadores de la red satelital rusa simplemente tendrían que ajustar sus transmisores para lanzar un ataque que neutralizaría la navegación GPS en todo el continente europeo.

De accidente, nada. Puede que Rusia alegara que esto se trata simplemente de un accidente, pero los investigadores descubrieron que los satélites EKS no solo emiten este pulso para "atacar" el sistema GPS de EEUU, sino que también lanzaron de forma paralela una ráfaga de interferencias en una banda de frecuencias que precisamente se usa en el sistema de posicionamiento chino, BeiDou. Estamos teóricamente pues ante unas pruebas claras de generación de interferencias para "tumbar" los sistemas de posicionamiento de potencias rivales.

Otra posibilidad. Richard Bowden, responsable de la división de posicionamiento en la firma GMV, explica que puede haber otra alternativa: que esos pulsos cortos y potentes sean en realidad mensajes de comunicación con fines militares y que se podrían enviar a bases o submarinos rusos. Al usar frecuencias cercanas a las que usan receptores civiles, Rusia lograría garantizar que dichas señales penetren la atmósfera y sea recibida sin problemas en antenas ya existentes... aunque el efecto secundario sea provocar pequeñas caídas en los GPS de vehículos que transitan por Europa.

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La noticia En silencio, Rusia ha desplegado una sofisticada red de satélites con una misión: dejar sin GPS a toda Europa fue publicada originalmente en Xataka por Javier Pastor .



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