6 de noviembre de 2026

Los consejeros delegados de las farmacéuticas no se creen que la IA vaya a curar enfermedades: Vertex probó con unas 50 empresas de IA y ninguna logró un fármaco viable

Los consejeros delegados de las farmacéuticas no se creen que la IA vaya a curar enfermedades: Vertex probó con unas 50 empresas de IA y ninguna logró un fármaco viable

Una de las promesas, quizá la más importante, que han hecho los líderes de algunos de los laboratorios de inteligencia artificial (IA) es que su tecnología contribuirá a la cura de muchas enfermedades. "Creo que la IA podría curar la mayoría de las grandes enfermedades en los próximos cinco a diez años". Estas palabras las escribió Dario Amodei, el director general de Anthropic, el pasado 13 de septiembre.

Demis Hassabis, el consejero delegado de Google DeepMind, defendió en abril de 2025 esta misma premisa: "Podemos curar todas las enfermedades con ayuda de la IA. Quizá dentro de la próxima década. No veo por qué no". Y Sam Altman, el máximo responsable de OpenAI, también ha expresado sus deseos recientemente: "No quiero detener el progreso tecnológico. Quiero esa cura para el cáncer, para el Alzheimer".

Estas declaraciones son muy alentadoras, pero por el momento solo son promesas. A pesar de lo rápido que está avanzando la IA, las expectativas de los líderes de las compañías tecnológicas están todavía muy alejadas de las aportaciones que está realizando al desarrollo de nuevos medicamentos. Esta tecnología está demostrando que es una herramienta muy valiosa en este ámbito, pero está muy lejos de poner en nuestras manos medicamentos eficaces y seguros. Y aún más lejos de curar el cáncer o el Alzheimer.

El experimento de Vertex

Jeff Leiden, el presidente de la empresa farmacéutica Vertex, ha explicado que su laboratorio ha recurrido a aproximadamente 50 compañías de IA para analizar una base de datos con unos 10.000 compuestos farmacológicos. El resultado que ha obtenido ha sido muy decepcionante: ningún modelo de IA logró desarrollar un medicamento viable. Esto no quiere decir en absoluto que esta tecnología no tenga nada que decir en el terreno del desarrollo de nuevos fármacos, pero pone encima de la mesa una realidad inapelable: hoy la IA no puede descubrir nuevos medicamentos por sí sola.

El organismo de los seres humanos es extraordinariamente complejo debido a que intervienen en él miles de procesos biológicos

Además, Leiden ha hecho una reflexión importante: la IA actualmente puede actuar como un copiloto de los investigadores. Puede ayudarlos, pero no puede reemplazarlos. Para desarrollar un nuevo medicamento no basta encontrar una molécula que sea capaz de interactuar con una proteína concreta. El organismo de los seres humanos es extraordinariamente complejo debido a que intervienen en él miles de procesos biológicos. Y entre muchos de ellos existen unas dependencias muy profundas que es difícil identificar y entender.

Los modelos de IA tienen la capacidad gracias, sobre todo, a su habilidad a la hora de identificar patrones, de encontrar posibles dianas terapéuticas, predecir estructuras de proteínas o proponer moléculas prometedoras. Pero de momento ninguno de ellos ha conseguido anticipar con suficiente precisión cómo se comportará un compuesto cuando entre en contacto con un organismo humano. Y este conocimiento es esencial.

Los ensayos preclínicos y las fases de investigación clínica pueden prolongarse durante varios años

Además, hay otra idea que no debemos pasar por alto: el proceso de desarrollo de medicamentos se complica aún más cuando es necesario predecir efectos secundarios e interacciones con los procesos biológicos. Sea como sea, imaginemos que una IA logra desarrollar una molécula muy prometedora que, sobre el papel, no tiene efectos secundarios perniciosos ni desencadena interacciones potencialmente peligrosas con algunos procesos biológicos. Aun así, quedaría un cabo suelto: los ensayos clínicos.

Esta etapa del desarrollo de nuevos medicamentos es fundamental y no puede omitirse por mucho que los modelos de IA predigan que un fármaco funciona correctamente y no es peligroso. Los ensayos preclínicos y las fases de investigación clínica pueden prolongarse durante varios años, por lo que acelerar el descubrimiento de candidatos farmacológicos no implica necesariamente aumentar la proporción de medicamentos que terminan llegando al mercado. La industria farmacéutica está utilizando la IA, sí, pero sus expectativas son mucho más conservadoras que las de los líderes de los laboratorios de IA.

Imagen | Artem Podrez

Más información | The Wall Street Journal

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Queda instalado y en funcionamiento el octavo y último panel solar desenrollable de la Estación Espacial Internacional

Los astronautas Anil Menon de la NASA y Joshua Kutryk de la CSA (Agencia Espacial Canadiense) dejaron instalado y en funcionamiento el octavo y último panel desenrollable iROSA, de International Space Station Roll-Out Solar Array, Panel solar desenrollable de la Estación Espacial Internacional. Es el que se corresponde con el canal 3B de sus sistema eléctrico. El séptimo había sido instalado por ellos dos hace justo una semana.

Esto completa el programa de modernización del sistema eléctrico de la Estación, que también ha incluido un cambio completo de sus baterías llevado a cabo entre 2017 y 2021. Los paneles iROSA, por su parte, fueron instalados entre junio de 2021 y esta tarde, tras una prueba con un primer panel desenrollable en 2017 y que una vez comprobado su funcionamiento fue «tirado por la borda» para que se desintegrara en la atmósfera.

Con los ocho paneles solares instalados –originalmente iban a ser seis pero funcionaron tan bien que los socios de la Estación decidieron montar ocho, que son todos los que caben– la Estación genera ahora 215 kW, una mejora considerable frente a los 160 de máximo que llegó a producir con los paneles originales, paneles que además tras muchos años en el espacio ya no rendían como al principio.

Así, salvo avería muy gorda, y aún así el sistema tiene las suficientes redundancias como para que esto no tenga que ser necesario, ya no habrá que tocar más los paneles ni las baterías hasta que la EEI sea retirada, algo que no ocurrirá en cualquier caso hasta al menos 2030.

Aunque al escaso ritmo que está yendo el desarrollo de estaciones espaciales comerciales que la NASA está impulsando con la idea de que tomen el papel de la Estación, probablemente será aún más tarde.

Fue el paseo espacial 101 llevado a cabo por la NASA para la construcción, mantenimiento y reparación de la Estación Espacial Internacional y el número 286 en total. Fue el quinto para Menon y el segundo para Kutryk.

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Mover los labios para escribir: las gafas de Subvocal que parece que funcionan, aunque de momento sólo son un prototipo

Mover los labios para escribir: las gafas de Subvocal que parece que funcionan, aunque de momento sólo son un prototipo

Los muchachos de Subvocal han llevado hasta la fase de prototipado unas gafas que permiten dictar al ordenador sin hablar (sin emitir sonidos, más exactamente) y casi sin mover los labios. Aunque de momento las gafas son feotas, hacen su trabajo; el resultado es una transcripción fiel de lo que se está vocalizando, más que «diciendo», lo cual puede resultar más rápido que teclear. Y muy útil en ciertas situaciones.

La idea parece un truco de ventriloquia, aunque es tecnología similar a otras que ya lo han intentado en el pasado. EEsta lo que hace es convertir en texto los movimientos de las articulaciones vocales al hablar. No necesita micrófonos ni cámaras; emplea unos sensores de radiofrecuencias, una especie de emisores de ondas de baja potencia que atraviesan la cara. Eso permite medir cómo modifican las señales los movimientos de la lengua, los labios y el paladar blando. Dicen que probaron a hacerlo con sensores externos sobre la piel, pero que con el sudor y las complicaciones de la colocación no había manera.

Subvocal: cómo funciona (supuestamente)Sus creadores dicen que se pueden alcanzar velocidades de más de 200 palabras por minuto, suficientes para redactar correos, mensajes o instrucciones para asistentes de IA (el vibe coding mágico», vamos). Pero hay que entrenarlas un poco antes de empezar, porque no funcionan igual en todas las personas. Esto es algo muy típico de todos los sistemas que reconocen señales cerebrales, ya sean para «leer la mente», leer movimiento de los músculos y similares.

Con un aspecto nerd y de impresión 3-D bastante feote, los prototipos no son precisamente atractivos, pero si hacen su trabajo… pues oye, vale. Mejor que ir colgando con cables por ahí (o gritando a Siri en plena reunión). Se supone que luego se convierten en estilosas gafas mucho más ligeras, y espero que con más variedad de colores que el negro rancio.

Eso sí: el asunto tiene mucha letra pequeña. Todavía las ha probado nadie fuera de la empresa, así que es difícil saber cuán precisas son, porque hay que creerse lo que digan sus creadores. Por otro lado, los prototipos no son como en las fotos promocionales y queda mucho trabajo de miniaturización, además de acabar de pulir el software y ver qué ocurre a la hora de pasar a la fase de fabricación. Aunque en la página dicen que ya han pre-vendido la primera hornada (a 500 dólares, el precio normal serán 700 dólares) se me antoja que eso de «disponibles en el primer trimestre de 2027» es demasiado optimista. Veremos cuando se pongan a la venta de verdad.

(Vía Hacker News.)

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5 de noviembre de 2026

Bluetooth prepara un salto de velocidad: hasta 7,5 Mbps sin gastar más batería, con los primeros dispositivos en 2027

Un altavoz y un auricular unidos por una cinta representan el aumento de velocidad de Bluetooth HDT.

El Bluetooth Special Interest Group (SIG) ha presentado Bluetooth High Data Throughput (HDT), una mejora que eleva la velocidad máxima de Bluetooth LE de los 2 Mbps actuales hasta 7,5 Mbps, casi cuatro veces más, y sin renunciar al bajo consumo que define a esta tecnología. La adopción formal llegará con la próxima versión de la especificación Bluetooth Core, prevista para finales de 2026, y los primeros dispositivos compatibles se esperan a comienzos de 2027. Lo detalla el blog oficial del Bluetooth SIG y lo recoge Engadget.

¿Qué gana de nuevo Bluetooth con HDT?

Más velocidad y paquetes más grandes, manteniendo la eficiencia energética. Según el SIG, el nuevo modo físico (PHY) de HDT ofrece tasas de 2, 3, 4, 6 y 7,5 Mbps, todas con una velocidad de señalización de 2 megasímbolos por segundo, y los paquetes pueden llegar a unos 8.000 bytes en su modo más grande.

El ejemplo que da el propio Bluetooth SIG lo aterriza: transferir un archivo de varios megabytes que hoy tardaría unos 16 segundos podría hacerse en torno a 4 segundos con HDT. Y la clave, insiste, es que esa velocidad no se paga en batería: al transmitir más rápido, la radio del dispositivo pasa más tiempo en modos de reposo de bajo consumo, lo que alarga la autonomía. En seguridad, HDT suma comprobaciones de integridad (MIC) de 64 y 128 bits y un nuevo mecanismo de programación de claves de cifrado.

¿Para qué sirve de verdad más ancho de banda?

Para audio de alta calidad y sin pérdidas, transferencias rápidas de archivos, wearables que vuelcan muchos datos y dispositivos industriales o médicos que necesitan ráfagas grandes. El SIG cita esos casos de uso, y Engadget añade experiencias de audio espacial y multicanal, aplicaciones de IA que mueven muchos datos y dispositivos de computación espacial.

El terreno más tangible para el usuario es el audio. Hoy Bluetooth LE ya está habilitando funciones como Bluetooth LE Audio y Auracast, que permiten escuchar la tele o los avisos de un aeropuerto con tus propios auriculares; con más ancho de banda, el audio sin pérdidas real por Bluetooth deja de ser una aspiración. Eso importa en un mercado de auriculares cada vez más poblado, donde conviven propuestas como los OnePlus Buds Clip de oreja abierta y el regreso del cable para quienes buscan calidad sin compresión.

Mi lectura es que HDT es una de esas mejoras de fontanería que no dan titulares pero cambian lo que es posible. Cuadruplicar la velocidad sin tocar la batería es precisamente lo que faltaba para que el audio sin pérdidas y los wearables con sensores exigentes funcionen bien por Bluetooth, sin recurrir a códecs propietarios de cada fabricante. El pero es el de siempre con esta tecnología: «en 2027» no significa que tu móvil o tus auriculares actuales vayan a ir más rápido. HDT exige hardware nuevo, así que el salto llegará a cuentagotas, chip a chip, a medida que los fabricantes lo incorporen. La especificación es la parte fácil; que llegue a tus oídos es cosa del año que viene, y con suerte.




☞ El artículo completo original de Natalia Polo lo puedes ver aquí

El telescopio Swift se ha desintegrado sobre Sumatra tras 22 años de órbita

El telescopio Swift se ha desintegrado sobre Sumatra tras 22 años de órbita

La NASA hizo todo lo posible para rescatar el Observatorio Neil Gehrels Swift de una caída inevitable. El pasado mes de julio, después de detectar que la reentrada del observatorio espacial era casi inminente, se lanzó la misión Link, cuyo objetivo era sujetar el telescopio e impulsarlo a una órbita más estable. Desgraciadamente, la nave que debía hacerlo sufrió una serie de problemas que la llevaron de vuelta a casa sin cumplir con su propósito. Por eso, como cabía esperar, el Swift ha acabado cayendo en la Tierra sin que nadie pudiese evitarlo. Ocurrió este miércoles, 4 de noviembre, en Sumatra y, por suerte, no ha habido que lamentar daños. Al menos que se sepa.

Crónica de una caída anunciada. El riesgo de que Swift cayese sobre la Tierra antes de que finalizase este año era de más del 90%. Y se ha cumplido. La vuelta a casa ha sido descontrolada. No se pudo calcular dónde caería con exactitud, aunque la NASA hizo un llamamiento a la calma, asegurando que lo más probable era que la mayor parte del observatorio se desintegrase al cruzar la atmósfera terrestre. En los últimos días de seguimiento, se habló de que podía caer sobre algún país cercano al ecuador. Finalmente, ha sido la Fuerza Espacial de Estados Unidos la que ha anunciado el destino definitivo. Swift reentró en la atmósfera el 4 de noviembre a las 12:39 GMT (13:39, hora peninsular española) justo sobre la isla de Sumatra. 

Sin daños. El anuncio se hizo sobre la reentrada en la atmósfera. No hay constancia de dónde han caído exactamente los restos, si es que los ha habido. Buena parte debió desintegrarse, si no todo. Algunos medios de comunicación sí que hablan de fragmentos, que cayeron sin causar daños. Sin embargo, hasta ahora la NASA no ha hecho ningún anuncio oficial sobre esto. Las predicciones anteriores a la vuelta de Swift apuntaban a un riesgo de 1 entre 2.100 de que algún fragmento cayese sobre una persona. Si hasta ahora no ha habido ningún reporte, lo esperable es que finalmente no haya pasado nada.

22 años de trabajo duro. Inicialmente, Swift se concibió para una misión de 2 años. Sin embargo, el observatorio, que pesaba 1.450 kg y tenía el tamaño de un minibus, consiguió alargar su misión mucho más. Durante 22 años, ha estado aportando datos científicos muy interesantes, especialmente en lo referente a los estallidos de rayos gamma. 

Cuando la fricción de la atmósfera, acelerada por una alta actividad solar, comenzó a desorbitar el observatorio, la NASA procedió a apagar algunos de sus instrumentos para intentar disminuir la resistencia y mantenerlo a flote más tiempo. Todo habría ido bien si Link hubiese completado su misión, pero por desgracia no fue posible.

Fallo en la propulsión. Unas semanas después de su lanzamiento, Link comenzó a girar sin control a causa de dos fallos, uno en las ruedas de reacción y otro en su sistema de propulsión mediante gas frío. La NASA intentó recuperar el control, pero no lo logró. La nave volvió a la Tierra sin tiempo ya para enviar otro equipo de rescate hacia Swift. Ante esta situación, la agencia espacial estadounidense optó por volver a encender los instrumentos del observatorio y exprimirlo hasta su último momento. Un momento que ha llegado con su abrupta jubilación este mes de noviembre de 2026. 

Imagen| Laboratorio de Imágenes Conceptuales del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA

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