28 de mayo de 2026

La base lunar de la NASA empieza a tomar forma: Blue Origin gana el primer contrato y los rovers llegan antes que los astronautas

Base lunar futurista con cúpulas y rascacielos iluminados en la superficie de la Luna, con la Tierra visible en el cielo estrellado, representando los planes de SpaceX para colonizar la Luna antes que Marte

Menos de dos meses después de que cuatro astronautas completaran la misión Artemis II —el vuelo tripulado más profundo desde el programa Apollo— la NASA ha presentado los contratos y calendarios concretos de lo que considera la siguiente gran empresa de la humanidad: construir una base permanente en la Luna. El 26 de mayo de 2026, la administradora del programa, Lori Glaze, y el administrador Jared Isaacman convocaron una rueda de prensa en la sede de la NASA en Washington. Lo que anunciaron no son planos en papel: son contratos firmados, fechas de lanzamiento y una página web con cronograma detallado.

«La base lunar será el primer asentamiento de América y de la humanidad en otro mundo celeste», declaró Isaacman. La frase no es metáfora corporativa. La NASA quiere tener capacidad operativa en la superficie lunar entre 2029 y 2032, y una presencia semipermanente en 2032 o más tarde.

Los cuatro contratos y lo que llevarán a la Luna

La NASA distribuyó cientos de millones de dólares en contratos entre cuatro empresas, cada una con una función distinta en la cadena de infraestructura lunar.

Blue Origin se lleva el contrato más estratégico: proporcionar los módulos de aterrizaje para transportar los vehículos de terreno lunares hasta la superficie. El valor es de hasta 280 millones de dólares. Su primer módulo, el Blue Moon Mark 1 Endurance, protagonizará la misión Moon Base I, con objetivo de lanzamiento en otoño de 2026 desde Cabo Cañaveral. La misión aterrizará en el Shackleton Connecting Ridge, cerca del polo sur lunar, y llevará dos instrumentos científicos: las cámaras estéreo para estudiar el impacto de los propulsores sobre la superficie (Stereo Cameras for Lunar Plume-Surface Studies) y un array retroreflector láser para mejorar la navegación de futuras misiones.

Astrolab y Lunar Outpost se encargarán de fabricar los vehículos de terreno que los astronautas conducirán en la superficie —los sucesores modernos del Lunar Roving Vehicle del Apollo—. Astrolab llevará su rover FLIP en la misión Moon Base II, planeada para más tarde en 2026, a bordo del módulo Griffin de Astrobotic. Esa misión entregará más de 500 kg de carga en la superficie.

Firefly Aerospace —que ya logró el primer aterrizaje exitoso de una empresa privada en la Luna el año pasado— construirá la nave que transportará los cuatro drones de la misión MoonFall (2028). Esos drones volverán a lo largo de la superficie lunar cartografiando zonas de difícil acceso para identificar los mejores lugares de aterrizaje para los astronautas de las misiones tripuladas.

El calendario hacia los astronautas: 2027, 2028, y más allá

El programa Artemis tiene ahora una secuencia más precisa. Artemis III está prevista para mediados de 2027: no es un aterrizaje, sino una prueba de acoplamiento en órbita terrestre con los módulos de aterrizaje lunar que desarrollan SpaceX (Starship HLS) y Blue Origin. Artemis IV vendría después, con dos astronautas en la superficie lunar tan pronto como 2028 si todo va según el plan.

El contexto geopolítico está presente en cada decisión. China ha anunciado que quiere llevar taiconautas a la Luna antes de 2030, con el polo sur como objetivo prioritario. Ambas naciones buscan los mismos cráteres en permanente sombra donde el agua en forma de hielo podría sustentar una base de largo plazo.

La base necesitará energía nuclear para sobrevivir. El polo sur lunar tiene períodos de sombra que pueden durar meses, haciendo inviable la energía solar como fuente principal. La hoja de ruta incluye reactores nucleares para la fase permanente. Los desafíos de construir colonias en la Luna llevan años siendo analizados: soporte vital, protección de la radiación cósmica, gestión térmica en entornos con variaciones de temperatura de cientos de grados entre la luz y la sombra. La búsqueda de vehículos de terreno lunar para las misiones Artemis comenzó hace años como parte de la infraestructura de exploración de largo plazo, y los contratos de hoy son su materialización. El Starship de SpaceX, que en el vuelo 12 avanzó en estabilidad orbital pero sigue con problemas de motor, sigue siendo el vehículo designado por la NASA para los aterrizajes tripulados de Artemis IV y V.

Mi valoración

Después de décadas de anuncios lunares que quedaban en papel, lo que la NASA presentó el 26 de mayo de 2026 es diferente en un aspecto concreto: hay contratos firmados, hay dinero asignado y hay fechas de lanzamiento con nombres de misión. Moon Base I está a menos de seis meses.

Lo que más me convence es el enfoque de infraestructura progresiva: primero los instrumentos, luego los rovers no tripulados, luego los drones de cartografía, luego los astronautas. Es la lógica correcta: no enviar personas hasta que el terreno esté más o menos conocido y el hardware de soporte esté in situ.

Lo que más me preocupa es la dependencia de Starship como módulo de aterrizaje. SpaceX no ha demostrado aún la capacidad de reencendido del motor en órbita ni el acoplamiento para transferencia de combustible que requiere la misión lunar. Que Artemis III —en 2027— sea una prueba de acoplamiento (y no un aterrizaje) sugiere que la NASA también tiene dudas sobre si Starship estará listo para 2028. El factor China —que no tiene esos problemas de alineación de proveedores— es el que más acelerará o retrasará cualquier decisión política sobre el ritmo.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la misión Moon Base I y cuándo se lanza?

Moon Base I es la primera misión de la nueva fase de construcción de la base lunar de la NASA. Tiene objetivo de lanzamiento en otoño de 2026, usando el módulo de aterrizaje Blue Moon Mark 1 Endurance de Blue Origin. Aterrizará en la zona del Shackleton Connecting Ridge, cerca del polo sur lunar, y llevará instrumentos científicos que reducirán el riesgo para los futuros aterrizajes tripulados de Artemis.

¿Por qué el polo sur y no otras zonas de la Luna?

El polo sur lunar contiene agua en forma de hielo en los cráteres permanentemente en sombra. Esa agua puede descomponerse en hidrógeno y oxígeno: combustible de cohetes y soporte vital. Quien controle el acceso a esas reservas tendrá una ventaja decisiva para construir y sostener una base permanente. Por eso tanto EE.UU. como China han identificado el polo sur como destino prioritario.

¿Qué fue la misión Artemis II que la NASA menciona como catalizador?

Artemis II fue la primera misión tripulada del programa Artemis, llevada a cabo en abril de 2026. Cuatro astronautas sobrevolaron la Luna —viajando más lejos del que lo hicieran las tripulaciones del Apollo en los años 60 y 70— y regresaron a la Tierra. Fue la primera vez que humanos se acercaron tanto a la Luna desde el último Apollo en 1972. El éxito de la misión aceleró los planes de construcción de la base.




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Células solares en el cristal de tu ventana: investigadores de Singapur crean láminas de 10 nanómetros casi invisibles que generan electricidad

Células solares en el cristal de tu ventana: investigadores de Singapur crean láminas de 10 nanómetros casi invisibles que generan electricidad

La principal barrera para expandir la energía solar en ciudades no es el coste de los paneles. Es el espacio. Los paneles fotovoltaicos convencionales necesitan superficies planas orientadas al sur, lo que en una ciudad densa —donde el suelo cuesta una fortuna y los tejados ya están saturados— es un bien escaso. Los edificios, en cambio, tienen miles de metros cuadrados de superficie en sus fachadas y ventanas. El problema es que esa superficie tiene que dejar pasar la luz. Nadie quiere trabajar en una oficina oscura por culpa de los paneles solares.

Investigadores de la Nanyang Technological University (NTU) de Singapur, liderados por la profesora asociada Annalisa Bruno del Energy Research Institute (ERI@N), han desarrollado una célula solar de perovskita tan delgada —solo 10 nanómetros— que es prácticamente invisible a simple vista y puede instalarse directamente sobre cristales sin cambiar significativamente su apariencia. Lo publica New Atlas este 26 de mayo con datos del artículo original en la revista ACS Energy Letters.

Qué es la perovskita y por qué esta investigación es relevante

La perovskita es un material semiconductor que en los últimos diez años ha pasado de ser una curiosidad de laboratorio a convertirse en el rival más serio del silicio en fotovoltaica. Su principal ventaja: puede fabricarse con procesos mucho más baratos que el silicio cristalino y ofrece eficiencias de conversión que compiten con él. Su principal problema: la estabilidad a largo plazo bajo calor y humedad, que en aplicaciones convencionales ha limitado su comercialización.

Las células solares de perovskita convencionales tienen capas de entre 150 y 500 nanómetros de grosor. Las del equipo de la NTU tienen 10 nanómetros —unas 50 veces más delgadas que las estándares y 10.000 veces más delgadas que un cabello humano. Para lograrlo usaron un proceso llamado evaporación térmica al vacío: los materiales se calientan en una cámara de vacío hasta que se evaporan, el vapor se deposita sobre la superficie y forma una película ultrafina. A diferencia de otros métodos de fabricación de perovskita, este proceso no usa disolventes tóxicos y permite controlar el grosor con gran precisión.

Los resultados de rendimiento son los siguientes. En dispositivos opacos:

  • Capa de 10 nm: 7% de eficiencia de conversión
  • Capa de 30 nm: 11% de eficiencia
  • Capa de 60 nm: 12% de eficiencia

En el dispositivo semitransparente, usando una capa de 60 nm:

  • 41% de transmisión de luz visible — suficiente para ventanas de oficina
  • 7,6% de eficiencia de conversión — entre las mejores reportadas para células semitransparentes con materiales similares

Por qué la eficiencia del 7,6% importa aunque parezca baja

Una célula solar convencional de silicio en una instalación residencial tiene una eficiencia del 20-23%. ¿Por qué es interesante una célula del 7,6%? Porque el contexto cambia completamente lo que «eficiente» significa.

Una ventana que deja pasar el 41% de la luz y convierte el 7,6% de la energía solar en electricidad sigue siendo una ventana. No es un panel opaco. No bloquea la vista. No requiere modificar la arquitectura del edificio. Si aplicás esa tecnología a los miles de metros cuadrados de fachada acristalada de un edificio de oficinas, el agregado energético puede ser sustancial. La profesora Bruno lo pone en perspectiva: los edificios son responsables de aproximadamente el 40% del consumo energético global. Cualquier tecnología que pueda integrar generación eléctrica en la superficie de los edificios sin cambiar su función principal tiene un mercado potencial enorme.

Las células solares de perovskita-silicio ya han superado el 30% de eficiencia en laboratorio gracias a arquitecturas de triple unión, pero son dispositivos opacos para instalación en tejados. Los módulos solares flexibles de perovskita con nanotubos de carbono avanzan hacia aplicaciones en superficies curvas y textiles. Las láminas de la NTU abren el camino hacia las ventanas. Un panel híbrido del CSIC de Sevilla que combina perovskita con energía de lluvia explora otra dimensión de la fotovoltaica integrada en superficies urbanas.

La innovación del equipo de la NTU no está solo en el resultado sino en el proceso: es la primera demostración de células de perovskita ultrafinas fabricadas íntegramente por procesos al vacío, lo que los investigadores señalan como un paso hacia la producción industrial escalable, ya que las líneas de fabricación de semiconductores ya usan procesos al vacío y son compatibles con este método.

Mi valoración

Llevo años siguiendo la perovskita y la fotovoltaica integrada en edificios, y el avance de la NTU me parece genuinamente interesante por tres razones concretas. Primera: la neutralidad de color. Una ventana tintada de marrón o verde por la perovskita no sirve comercialmente; una con color neutro sí. Segunda: el proceso al vacío, que resuelve el problema de reproducibilidad que otros métodos tienen con la perovskita. Tercera: el 41% de transmisión de luz visible, que está dentro del rango de los vidrios de control solar que ya usan los edificios de oficinas.

Lo que más me preocupa es lo que no está en el artículo: los datos de estabilidad a largo plazo. Las células de perovskita tienen un historial complicado con la degradación por humedad y calor, y el equipo no publicó datos de estabilidad acelerada. En condiciones reales de uso en fachada —con lluvia, sol directo, variaciones de temperatura— el comportamiento puede ser muy diferente al de laboratorio. Los ensayos en áreas de pocos centímetros cuadrados no extrapolados directamente a ventanas de metro cuadrado.

La pregunta relevante no es si estas células van a llegar mañana a los edificios —no van a llegar—, sino si en tres o cinco años el proceso al vacío y la formulación de perovskita habrán madurado lo suficiente como para que alguien construya un edificio con estas ventanas. Los precedentes en fotovoltaica integrada en vidrio (BIPV) son de décadas de desarrollo. Pero el ritmo de la perovskita está siendo distinto.

Preguntas frecuentes

¿Qué hace que estas células solares sean «casi invisibles»?

La clave es el grosor de solo 10-60 nanómetros y la apariencia neutral de color. Las células solares de perovskita convencionales suelen tener tonos marrones o verdosos visibles que cambian el aspecto del vidrio. Las de la NTU tienen un color neutro que no altera significativamente el aspecto del cristal, y su grosor extremadamente fino hace que no se perciban visualmente. La versión semitransparente de 60 nm deja pasar el 41% de la luz visible, similar a un cristal de control solar de oficina.

¿Por qué se usa perovskita y no silicio en estas células?

El silicio es la base de la fotovoltaica convencional, pero no es compatible con aplicaciones de película ultrafina transparente: no puede fabricarse en capas de 10-60 nanómetros manteniendo rendimiento aceptable. La perovskita tiene una estructura cristalina que permite capas muy delgadas con buena absorción de luz, lo que la hace adecuada para fotovoltaica integrada en ventanas, fachadas y superficies curvas.

¿Cuándo podría estar disponible comercialmente esta tecnología?

El equipo no ofrece un plazo de comercialización. Las barreras pendientes incluyen: demostrar estabilidad a largo plazo bajo condiciones reales de exposición a la intemperie, escalar el proceso de fabricación al vacío a áreas de metros cuadrados (ahora demostrado solo en pocos centímetros cuadrados) y resolver los retos de encapsulación que protegen la perovskita de la humedad. En el panorama realista, una comercialización en fachadas de edificios estaría a un mínimo de cinco a diez años si el ritmo de mejora se mantiene.




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27 de mayo de 2026

"Comer frutos secos mixtos ayuda a tu salud cerebral": lo que la ciencia sabe sobre cómo una avellana afecta a tu memoria

"Comer frutos secos mixtos ayuda a tu salud cerebral": lo que la ciencia sabe sobre cómo una avellana afecta a tu memoria

Una recomendación nutricional que nos han ido diciendo durante mucho tiempo es que cada día hay que comer un puñado de frutos secos para poder mantener una buena salud a largo plazo. Aquí los expertos apuntan específicamente que no basta con comer nueces o almendras por separado, sino que la clave está en consumir frutos secos mixtos para prevenir el deterioro cognitivo. 

Cada vez más voces. Esto es lo que ha evidenciado el epidemiólogo genético y experto en microbioma Tim Spector, que ha apuntado de manera categórica que “la mejor forma de ayudar a tu salud cerebral es comer frutos secos mixtos". El problema es que, desde el punto de vista científico, aunque hay pruebas que refuerzan esta idea, también hay otros que no opinan igual y no ven que los frutos secos sean una prevención infalible contra la neurodegeneración. 

Está estudiado. Para entender cómo un pistacho o una avellana pueden afectar a nuestra memoria, primero hay que mirar al intestino. Aquí, una exhaustiva revisión sistemática publicada en 2024 en Signal Transduction and Targeted Therapy  detalla cómo la microbiota intestinal no solo digiere alimentos, sino que regula las funciones de las células gliales en el cerebro, convirtiéndose en un objetivo terapéutico para enfermedades neurodegenerativas. Y no es para menos, porque las células gliales actúan como el sistema de defensa que tiene nuestro cerebro. 

Cómo funciona. El mecanismo que se ha propuesto aquí se centra principalmente en la teoría de que consumir la fibra y los polifenoles presentes en los frutos secos provoca que nuestras bacterias intestinales los fermenten y produzcan ácidos grasos de cadena corta. Estos metabolitos son capaces de pasar directamente a nuestro cerebro, reduciendo la neuroinflamación y favoreciendo la plasticidad neuronal. 

De hecho, análisis recientes de más de 500 estudios confirman que una microbiota sana está directamente asociada con una mejor conectividad en áreas del cerebro dedicadas a la memoria, la atención y las emociones, como la amígdala y la corteza frontal.

A largo plazo. Las pruebas más claras que tenemos hasta la fecha que conectan el consumo de frutos secos, la microbiota y la cognición provienen de España. Aquí un estudio prospectivo publicado en la revista Age and Aging por investigadores de la Universidad de Rovira y Virgili, donde se analizó a 747 pacientes con sobrepeso y síndrome metabólico durante seis años. 

Sobre esta muestra comenzaron a darles diferentes raciones de 30 gramos de frutos secos a los pacientes y esperaron a ver lo que pasaba. Los resultados apuntaban a que con 3-7 raciones a la semana de frutos secos se puede mantener un declive cognitivo significativamente más lento. 

Más allá. Lo más interesante fue el "cómo" ya que al analizar las heces de los participantes, vieron que el consumo de frutos secos aumentaba el índice de Shannon, que es un marcador de cuán rica es nuestra vida microbiana en el intestino. De esta manera, se veía que el consumo de frutos secos provocaba un aumento de bacterias que son muy beneficiosas para nosotros, como por ejemplo Lachnospiraceae UCG-004, cuya abundancia se vinculó directamente con un mejor rendimiento mental. 

Por qué 'mixtos'. La insistencia en que los frutos secos sean variados tiene una base microbiológica, puesto que las revisiones sistemáticas muestran que cada tipo de fruto seco alimenta a familias bacterianas ligeramente distintas. De esta manera, mientras que las almendras pueden favorecer a ciertas cepas de bacterias tras cuatro semanas de consumo, las nueces, avellanas o pistachos potencian otras diferentes. Es por ello que, si damos alimento a todas las cepas, se va a maximizar la diversidad, que es lo que nos interesa para generar una mayor variedad de metabolitos neuroprotectores. 

No es magia. De momento, todos los estudios que tenemos encima de la mesa son observacionales, por lo que demuestran una fuerte asociación entre la toma de frutos secos y la mejora cognitiva, pero no es causalidad absoluta. Aquí, un metaanálisis de 2024 publicado en Frontiers in Nutrition, que revisó 5 ensayos clínicos con 928 adultos, no encontró un efecto global significativo del consumo de frutos secos sobre la cognición a corto o medio plazo. 

Pero los ensayos individuales más recientes también muestran algunas dudas, ya que, mientras que una dosis de 50 gramos al día de almendras no logró mejorar la memoria a largo plazo en adultos prediabéticos según un estudio en Nutrition Journal, otro ensayo similar en población asiática india sí reportó mejoras en la función ejecutiva tras 24 semanas. 

Imágenes | Pratik Bachhav 

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La noticia "Comer frutos secos mixtos ayuda a tu salud cerebral": lo que la ciencia sabe sobre cómo una avellana afecta a tu memoria fue publicada originalmente en Xataka por José A. Lizana .



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El Space Force quiere tropas en la Luna: un informe pide militares activos en la superficie lunar para frenar a China

El Space Force quiere tropas en la Luna: un informe pide militares activos en la superficie lunar para frenar a China

La Luna no tiene reclamaciones de soberanía legales. El Tratado del Espacio Exterior de 1967, firmado por EE.UU. y China entre otros, prohíbe explícitamente las bases militares, las maniobras militares y las pruebas de armas en la Luna. Nada de eso ha impedido que el Mitchell Institute for Aerospace Studies, uno de los think tanks militares más influyentes de EE.UU., publique un informe que pide exactamente lo que el Tratado prohíbe: que el Cuerpo Espacial de Estados Unidos (USSF) se prepare para desplegar personal militar activo en la superficie lunar y en estaciones orbitales. Lo cubre Gizmodo este 26 de mayo.

El informe, de 22 páginas, fue publicado el 21 de mayo de 2026 y fue escrito por Kyle Pumroy, coronel retirado del Space Force. Su argumento central: la competencia por los recursos y el territorio lunar llegará a un punto de inflexión, y EE.UU. tiene que estar preparado para una confrontación «en persona» en la Luna con China.

Qué propone el informe y por qué es significativo

El documento pide dos cambios concretos. El primero: que el Space Force cree un programa de «vuelo espacial tripulado» —en sus términos— que permita desplegar personal activo en la Luna y en estaciones orbitales para operaciones defensivas. El segundo: que se redefina el Título 10 del Código de Estados Unidos —la ley que regula las fuerzas armadas— para incluir explícitamente «habitación espacial y lunar» como ámbito de operación de las fuerzas activas. Actualmente, ese marco legal no contempla que el personal militar americano esté estacionado en el espacio de forma permanente.

Pumroy va más lejos al cuestionar directamente el marco legal internacional: aunque reconoce que el Tratado del Espacio Exterior de 1967 prohíbe las bases militares en la Luna, argumenta que «los planes de habitación lunar de China están estrechamente alineados con sus fuerzas militares y son inconsistentes con las provisiones» del mismo Tratado. En otras palabras: el problema no es que EE.UU. quiera romper el Tratado, sino que China ya lo estaría haciendo de facto aunque de forma encubierta.

China ha declarado repetidamente que cree en el «uso pacífico» del espacio. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Guo Jiakun, reiteró esa posición en declaraciones recientes, citadas en el artículo de Gizmodo. Y sin embargo, la posición del Space Force hacia China en el dominio espacial ha ido escalando desde hace años: las estimaciones de inteligencia apuntan a que el programa espacial chino tiene una integración mucho mayor con el Ejército Popular de Liberación de lo que la narrativa oficial reconoce.

Por qué la Luna es el nuevo territorio disputado

El contexto estratégico que sustenta el informe es una carrera que ya está en marcha. Tanto EE.UU. —a través del programa Artemis de la NASA— como China han identificado el polo sur lunar como el objetivo prioritario de sus misiones tripuladas. La razón es el agua en forma de hielo encontrada en los cráteres permanentemente en sombra: agua que puede descomponerse en hidrógeno y oxígeno, combustible para cohetes y soporte vital para una base permanente. Quien establezca primero una infraestructura en el polo sur lunar tendrá una ventaja posicional difícil de revertir.

Los desafíos de construir colonias lunares son enormes en términos de ingeniería, soporte vital y materiales, pero la competencia geopolítica está acelerando los calendarios. China tiene como objetivo enviar taiconautas a la Luna antes de 2030; EE.UU. tiene Artemis IV como misión tripulada prevista para 2028. La NASA busca vehículos de terreno lunar para las misiones Artemis como parte de la infraestructura de exploración de largo plazo. El Starship de SpaceX, que en su vuelo del 22 de mayo mostró avances reales pero también la pérdida del booster, es el vehículo seleccionado por la NASA para los aterrizajes lunares tripulados.

Lo que el informe del Mitchell Institute propone es añadir al programa espacial civil una capa de capacidad militar que incluya presencia física humana. Es un cambio de paradigma: pasar de «EE.UU. tiene cohetes que van a la Luna» a «EE.UU. tiene tropas que pueden estar en la Luna».

Mi valoración

He leído muchos informes de think tanks militares sobre el espacio, y este tiene un rasgo que lo distingue: no habla del espacio como un dominio abstracto de satélites y comunicaciones, sino de presencia física humana en la superficie de otro cuerpo celeste como imperativo de seguridad nacional. Eso es nuevo.

Lo que más me convence del argumento de fondo es el realismo estratégico. Si China tiene planes de habitación lunar con integración militar aunque sea mínima, y EE.UU. llega a la Luna con científicos civiles de la NASA sin capacidad de respuesta ante una confrontación, la asimetría estratégica es real. No se necesita imaginar una batalla en la Luna para que eso sea un problema: basta con que China controle el acceso al agua del polo sur para tener una ventaja existencial sobre cualquier futura instalación americana.

Lo que más me preocupa es la legitimidad legal y precedente normativo. Si EE.UU. empieza a despegar del Tratado del Espacio Exterior de 1967 —aunque sea argumentando que China lo incumple primero—, sienta un precedente que destruye el único marco de gobernanza internacional que existe para el espacio exterior. El resultado más probable de una carrera de militarización lunar sin framework legal es exactamente lo que el Tratado intentaba prevenir: una Luna convertida en territorio de confrontación.

Preguntas frecuentes

¿Por qué el Mitchell Institute recomienda enviar militares activos a la Luna?

El argumento principal del informe, escrito por el coronel retirado Kyle Pumroy, es que la competencia con China por los recursos y el territorio lunar llegará a un punto de inflexión y que EE.UU. necesita presencia humana militar para defender sus intereses. El informe señala que el programa espacial chino está integrado con el Ejército Popular de Liberación, lo que da a sus instalaciones lunares un carácter de doble uso que EE.UU. no puede ignorar.

¿Prohíbe el Tratado del Espacio Exterior que haya militares en la Luna?

El Tratado del Espacio Exterior de 1967, firmado por EE.UU., China y más de 100 países, prohíbe explícitamente el establecimiento de bases militares, instalaciones y fortifications en la Luna, así como las pruebas de cualquier tipo de armamento. También prohíbe las maniobras militares. El informe del Mitchell Institute reconoce estas restricciones pero argumenta que China ya las estaría violando de facto y que EE.UU. debería estar preparado para responder.

¿Cuándo tiene previsto EE.UU. enviar astronautas a la Luna?

La NASA tiene programada la misión Artemis IV para 2028, que incluye un aterrizaje tripulado en la Luna usando el Starship de SpaceX como módulo de descenso. China tiene como objetivo enviar taiconautas a la Luna antes de 2030. Ambas naciones han identificado el polo sur lunar como destino prioritario por sus reservas de agua en forma de hielo.




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Pones un podcast en YouTube y un sonido indetectable al oído humano comienza a sonar: son instrucciones para tus agentes IA

Pones un podcast en YouTube y un sonido indetectable al oído humano comienza a sonar: son instrucciones para tus agentes IA

Tienes puesto un podcast o un vídeo de YouTube en casa y, sin darte cuenta, empieza a reproducir un sonido indetectable para ti, pero que está enviando órdenes a tus asistentes de IA. Acto seguido, el asistente empieza a compartir datos sensibles con el atacante o te instala un malware. Ya teníamos los ataques de inyección de prompts y ahora llega la inyección de prompts de sonido.

El experimento. Suena a ciencia ficción, pero es perfectamente posible. Un equipo de investigadores de China y Singapur han descubierto una forma de crear sonidos maliciosos que pueden “secuestrar” modelos de IA de voz, haciendo que ejecuten órdenes sin que te enteres ni que puedas pararlo. En declaraciones a IEEE Spectrum, el líder del estudio asegura que “Solo se necesita media hora para entrenar esta señal y, dado que es independiente del contexto, se puede usar para atacar un modelo cuando se quiera, sin importar lo que diga el usuario”. 

Los autores probaron esta técnica contra trece modelos IA, entre los que había servicios de  Microsoft y Mistral. En la prueba hicieron que estos modelos hicieran búsquedas sensibles, enviar correos electrónicos con información del usuario y descargar archivos. Lograron una tasa de éxito de entre el 79 y el 96%.

Indetectable. Los LALM (grandes modelos de audio-lenguaje) tienen un fallo de seguridad crítico. Dado que reciben las instrucciones en formato audio, es posible inyectar órdenes maliciosas en sonidos manipulados. Lo peor de todo es que estos sonidos no son voces con instrucciones, lo cual sería bastante fácil de detectar, sino que usan un método llamado “mezcla convolucional” que hace que el sonido se haga pasar por una reverberación o eco natural de la habitación. 

Por qué es importante. Un ataque de este tipo cambia por completo las defensas que tenemos interiorizadas (no pulses en enlaces, no descargues cosas, no des tus datos…). Algo tan inofensivo como ponernos de fondo un vídeo de YouTube, un podcast o estar viendo un TikTok puede desencadenar un ataque sin que ni siquiera nos percatemos. Si además tenemos en cuenta que el poder de los agentes de IA, como el recién anunciado Gemini Spark, es precisamente tener acceso a toda nuestra vida digital, un ataque de este tipo puede causar estragos. 

Secuestrando la atención. Darle instrucciones previas al modelo con ejemplos de comandos maliciosos para que los ignore apenas reduce el éxito del ataque en un triste 7%. Del mismo modo, pedirle a la IA que "reflexione" sobre si su respuesta coincide con lo que el usuario realmente ha pedido solo logra detectar el 28% de los ataques. Las medidas de seguridad actuales no sirven porque el audio manipulado secuestra la "atención" matemática del modelo, induciendo a la IA a ejecutar salidas con alta confianza y haciéndole imposible distinguir entre una orden legítima del usuario y un ataque adversario

Open source. La parte “buena” es que de momento este tipo de ataque solamente se ha podido llevar a cabo con modelos de pesos abiertos. Sin embargo, los investigadores han visto que una vez entrenado el audio malicioso, es posible transferirlo para vulnerar modelos cerrados. 

Como decíamos, los autores lo pusieron a prueba con servicios de Mistral y Microsoft. De momento Mistral no se ha pronunciado, pero Microsoft envió el siguiente comunicado a IEEE Spectrum:

Agradecemos el trabajo de los investigadores para profundizar en la comprensión de este tipo de técnica. Este estudio evalúa la resiliencia del modelo mediante interacciones controladas y directas con el propio modelo, lo que contribuye a definir nuestro enfoque para desarrollar dicha resiliencia. En la práctica, los modelos de IA suelen integrarse en aplicaciones de usuario, y ofrecemos a los desarrolladores herramientas y orientación que pueden utilizar para implementar capas adicionales de protección que ayuden a salvaguardar a los usuarios.

Imagen | Yassine Ait Tahit, Unsplash

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