18 de octubre de 2026

La misma tecnología que usamos para fabricar chips sirve para escribir todo 'El Señor de los Anillos' en el filo de una hoja de papel

La misma tecnología que usamos para fabricar chips sirve para escribir todo 'El Señor de los Anillos' en el filo de una hoja de papel

Los equipos de fotolitografía de ultravioleta extremo (UVE) que diseña y fabrica ASML son unas de las máquinas más sofisticadas creadas por el hombre. Esta empresa neerlandesa invirtió más de dos décadas en su puesta a punto, y en un principio sus ingenieros creían que era imposible que funcionasen. Todo cambió en 1997. Ese año Jos Benschop, el líder del departamento de investigación, reevaluó si la tecnología UVE era una opción viable.

Después de las primeras pruebas se dio cuenta de que la compañía alemana Zeiss era capaz de desarrollar los espejos extraordinariamente sofisticados que serían necesarios para transportar la luz ultravioleta. Y no se equivocó. Aquel fue el auténtico punto de partida de la tecnología que ha hecho posible que los teléfonos móviles, los ordenadores y los servidores de los centros de datos para inteligencia artificial (IA) tengan circuitos integrados tan avanzados.

La materia prima utilizada por estas máquinas para transportar el patrón geométrico que describe la estructura de cada chip desde la máscara hasta la oblea es la luz. Pero no cualquier luz. Luz ultravioleta con una longitud de onda tan minúscula que sería posible utilizarla para escribir 'El Señor de los Anillos' al completo en el filo de una hoja de papel. Parece algo imposible, pero no lo es: si quisieran, los ingenieros de ASML podrían hacerlo usando su tecnología.

13,5 nm dan para mucho

La elección de la longitud de onda de la luz UVE que emplean estas máquinas fue una decisión muy delicada. Inicialmente los ingenieros involucrados en su puesta a punto tenían cuatro posibles opciones: 13,5 nm, 11,4 nm, 6,6 nm y 4,8 nm. Estas dos últimas longitudes de onda finalmente se descartaron debido a las limitaciones que imponían los materiales fotorresistentes orgánicos. La luz de 11,4 nm también fue descartada porque obligaba a utilizar berilio en los espejos, y es un elemento químico tóxico.

Los ingenieros de ASML tenían cuatro opciones sobre la mesa: 13,5 nm, 11,4 nm, 6,6 nm y 4,8 nm

La longitud de onda de 13,5 nm requería introducir en los espejos molibdeno y silicio, pero estos elementos no plantean ningún problema. Este es el motivo por el que las máquinas UVE trabajan con esta luz. En cualquier caso, este dato refleja claramente el extraordinario nivel de precisión con el que es necesario fabricar los espejos: Zeiss utiliza iones de argón y otros elementos para pulir capa por capa a nivel atómico los espejos, y después identifica y corrige los defectos empleando una técnica de análisis subnanométrico.

Esta última herramienta es capaz de detectar defectos con una precisión inferior a un nanómetro (menos de una milmillonésima parte de un metro). Las máquinas de litografía UVE que están utilizando TSMC, Intel, Samsung, SK hynix y Micron Technology emplean una longitud de onda de 13,5 nm, y los equipos de alta apertura (High-NA) también usan luz ultravioleta de 13,5 nm. Estos últimos tienen más resolución debido a que su sistema óptico trabaja con un valor de apertura de 0,55 frente al 0,33 de la tecnología UVE convencional, pero la luz es la misma.

Según Martin van den Brink, exdirector tecnológico de ASML, su próxima generación de equipos de fotolitografía, las máquinas Hyper-NA, mantendrán la luz ultravioleta con una longitud de onda de 13,5 nm. Para incrementar la resolución apostarán por la misma estrategia que ideó ASML para pasar de los equipos UVE a las máquinas UVE de alta apertura: modificar el valor de apertura desde el 0,55 de las máquinas UVE High-NA a 0,75 en Hyper-NA. Presumiblemente el primer equipo de litografía UVE Hyper-NA estará listo en 2033, por lo que todo parece indicar que a la luz UVE de 13,5 nm le queda cuerda para rato.

Imagen | ASML

Más información | Always Be Curious

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Hera ya está frenando: la sonda europea completa la maniobra más difícil desde su lanzamiento para llegar a Dídimo y Dimorfo

Una sonda frena ante dos asteroides mientras se acerca para estudiarlos.

La sonda Hera de la Agencia Espacial Europea completó el 15 de octubre su primer gran frenado, una maniobra de 93 minutos con tres propulsores encendidos de forma continua para reducir su velocidad respecto a los asteroides Dídimo y Dimorfo. La ESA confirmó al día siguiente que salió dentro de los parámetros previstos, y la segunda parte está prevista para el 22 de octubre, según explicó la agencia.

La ESA lo describe como «la actividad más difícil que ha emprendido la misión desde el despegue». Hasta ahora todo había consistido en acelerar; ahora toca lo contrario, y con precisión.

¿Por qué hay que frenar tanto?

Porque Hera viaja a más de 12 kilómetros por segundo respecto a la Tierra y tiene que acabar prácticamente quieta junto a dos rocas de pocos cientos de metros. No basta con acercarse: hay que igualar su velocidad.

El plan son dos grandes frenados y tres maniobras de ajuste. El primero fue la maniobra del 15 de octubre, que recortó la velocidad relativa en varios cientos de metros por segundo. El segundo, el del 22 de octubre, durará unos 31 minutos, aportará la mayor parte del frenado restante y corregirá cualquier desviación del primero. Después vendrán tres maniobras menores a finales de mes para dejar la velocidad relativa casi a cero.

El equipo hizo un encendido de prueba el 2 de octubre para preparar la primera maniobra, según explicó Francesco Castellini, ingeniero de dinámica de vuelo de la ESA. La verificación se hace desde la estación de New Norcia, en Australia, una de las tres antenas de espacio profundo de 35 metros de la ESA, midiendo distancia y efecto Doppler.

¿Cómo ha llegado hasta ahí?

Con un camino largo. Hera despegó el 7 de octubre de 2024 desde Cabo Cañaveral, con el huracán Milton acercándose a Florida y una previsión meteorológica favorable solo en un 15 %, y desde entonces ha hecho dos grandes maniobras en el espacio profundo y un sobrevuelo de Marte en marzo de 2025, que le dio un empujón de casi un kilómetro por segundo y sirvió para estrenar sus instrumentos: fotografió también a Deimos, una de las lunas marcianas.

La maniobra de febrero y marzo de este año fue la que más combustible consumió: 123 kilos de hidracina en tres encendidos a lo largo de unas cuatro semanas, para un cambio de velocidad de 367 metros por segundo.

La llegada está prevista para noviembre, un mes antes de lo planeado al principio, gracias precisamente a frenar más tarde y más fuerte. Después vendrán varias semanas de aproximación en las que Hera tendrá que localizar por sí misma dos objetos pequeños y oscuros. «La nave está demostrando ser flexible y dinámica», dijo Sylvain Lodiot, responsable de operaciones de misiones del sistema solar exterior y defensa planetaria de la ESA.

¿Qué va a hacer cuando llegue?

Investigar una escena del crimen. En septiembre de 2022, la sonda DART de la NASA se estrelló deliberadamente contra Dimorfo y cambió su órbita alrededor de Dídimo: el periodo pasó de 11 horas y 55 minutos a 11 horas y 23 minutos, 32 minutos menos, según confirmó la NASA.

Funcionó, pero nadie sabe exactamente por qué funcionó tan bien. Falta saber la masa real de Dimorfo, su estructura interna y cuánto material salió despedido, que es lo que multiplicó el efecto del impacto. Sin esos datos, el golpe de DART es una anécdota exitosa; con ellos, se convierte en una técnica calculable y repetible. Dimorfo es, como recuerda la ESA, el primer objeto del sistema solar transformado por la acción humana.

Hera irá acercándose por fases: entre 25 y 30 kilómetros en noviembre y diciembre, hasta 10 kilómetros a final de año y después hasta unos 4. «Hera trabaja de forma más autónoma, y su autonomía aumenta cuanto más se acerca a los asteroides», explica Michael Müller, ingeniero de dinámica de vuelo, en la versión alemana del anuncio.

La misión lleva además dos CubeSats del tamaño de una maleta: Juventas, que sondeará el interior de Dimorfo con radar y medirá su gravedad, y Milani, que estudiará el polvo. Los dos intentarán posarse sobre el asteroide, y son los primeros CubeSats de espacio profundo de la ESA. Ya hablamos de los preparativos de la misión cuando Europa planeaba explorar el asteroide.

¿Qué pinta España en esto?

Bastante. Según la patronal TEDAE, GMV lidera un consorcio de siete países responsable del sistema de guiado, navegación y control autónomo de la sonda y del análisis de las operaciones de proximidad, además del análisis de misión y el guiado de Juventas. Thales Alenia Space España ha desarrollado el subsistema de comunicaciones, capaz de trabajar a 500 millones de kilómetros; Sener, la antena de baja ganancia, y Alter se ha encargado de ingeniería, ensayos y componentes electrónicos.

El centro europeo de astronomía espacial, en Madrid, participa además en la planificación de las imágenes durante las asistencias gravitatorias. Y la red de seguimiento incluye la antena de 35 metros de Cebreros, en Ávila.

El contexto de la defensa planetaria se mueve también fuera de Europa: ya contamos que China construye su propia misión de vigilancia y desvío de asteroides y que la NASA financia proyectos para eliminar asteroides peligrosos.

Mi lectura es que Hera es el tipo de misión que no genera titulares y sostiene todo lo demás. DART fue el espectáculo, el impacto, el vídeo; Hera es la parte aburrida y decisiva, la de medir qué pasó para poder repetirlo si algún día hace falta de verdad. Y estas semanas son el momento delicado: frenar bien no da una foto espectacular, pero fallar la deja a 12 kilómetros por segundo de un objetivo al que no volvería a acercarse.




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Los paneles solares pueden hacer algo inesperado cuando se instalan sobre cultivos: proteger a los agricultores del calor

Los paneles solares pueden hacer algo inesperado cuando se instalan sobre cultivos: proteger a los agricultores del calor

Las instalaciones de energía solar suelen ocupar grandes extensiones de espacio que también pueden destinarse a la agricultura. De ese “conflicto” nace la agrovoltaica, un sistema que permite aprovechar una misma superficie de terreno para las dos cosas: obtener energía verde y, a su vez, cosechar la tierra.

El último estudio al respecto, publicado en la revista Journal of Advances in Modeling Earth Systems, sugiere que los beneficios de los paneles solares en el campo y su efecto sobre el suelo de cultivo, el aire y la absorción de dióxido de carbono, entre otras cuestiones, no son lo único que destaca en esta combinación entre naturaleza y energía. Por lo visto, también puede ser un alivio para quien trabaja la tierra.

Un microclima que beneficia a cultivos y paneles. Para llevar a cabo esta investigación, los expertos han desarrollado un modelo informático que simula el microclima que se crea debajo de los paneles solares. Gracias a este programa, han podido hacer seguimiento del movimiento del calor y el aire, las pérdidas de agua, el crecimiento de los cultivos y el estrés térmico de los agricultores.

Aplicado a un día de calor en Nueva Jersey, el modelo ha comparado los efectos de la agrovoltaica con tierras de cultivo abiertas y paneles solares sobre suelo sin trabajar. Según el estudio, los sistemas agrovoltaicos han conseguido enfriar los cultivos en 1,84 ºC, reduciendo de esa manera la evaporación del agua en un 22,4%. Además, gracias a este microclima, la superficie de los paneles se ha enfriado también un 5,6%, lo que les proporciona una mayor eficiencia, ya que las células fotovoltaicas tienden a perder rendimiento cuando aumenta demasiado su temperatura. 

Los paneles también pueden proteger a los trabajadores del campo. Otro de los hallazgos que se extraen del estudio es que el efecto combinado de los cultivos y los paneles solares ha conseguido reducir el calentamiento del aire y refrescar la temperatura local. Esto significa que los profesionales del campo que han tratado estos cultivos y han estado trabajando estas tierras han sufrido un menor estrés térmico, con una temperatura media percibida de 39º a 35º, durante su jornada. Gracias a esto, una instalación agrovoltaica puede ofrecer una mayor seguridad laboral en días de calor extremo.

Usar la tecnología para conocer mejor. Aunque la investigación aclara que estos datos pertenecen a un cultivo y un clima concretos, también demuestra que modelos como este tienen un gran potencial para evaluar sistemas agrovoltaicos con cultivos, microambientes y paneles distintos. Como explican desde Ecoinventos, el trabajo publicado intenta superar una limitación habitual de este tipo de estudios, como es el análisis individual de variables que, en una explotación real, están estrechamente relacionadas, como la temperatura del aire, la humedad o el crecimiento de los cultivos.

Un buen ejemplo podría ser España. Aunque el estudio se ha realizado empleando datos de California y Minnesota y se ha puesto en marcha en una granja de Nueva Jersey, este modelo puede ser muy revelador también para algunas zonas del Mediterráneo como nuestro país, gracias a esa posibilidad de ajustar los datos de cada situación. En España, la agrovoltaica ya empieza a aparecer en el debate sobre el futuro de la agricultura y la energía solar, pero todavía está lejos de ser una solución extendida. Según la Unión Española Fotovoltaica (UNEF), buena parte de los proyectos existentes siguen siendo pilotos de pequeña escala y duración limitada.

Para tratar de impulsar la agrovoltaica, este verano se anunció el desarrollo de un mapa de instalaciones de este tipo con financiación de un grupo dependiente del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, según PV Magazines. Se trata de una plataforma digital colaborativa que conectará a todos los actores de la cadena de valor, como  agricultores, ganaderos, instaladores, empresas energéticas y asociaciones vinculadas al sector. El objetivo es, en última instancia, tener una fotografía más clara de una tecnología que todavía está dando sus primeros pasos en nuestro país.


Imagen | Sungrow EMEA 

En Xataka | Mientras muchos vuelven a labrar una y otra vez, esta empresa hace siembra directa desde hace décadas: "el cultivo que no se adapta, no lo hacemos"


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Decimos que el género de una IA nos da igual, hasta que llega el momento de pagarle

Decimos que el género de una IA nos da igual, hasta que llega el momento de pagarle

La IA suele tener voz de mujer. Desde la primera Siri hasta la actual Alexa, pasando por el GPS: los asistentes virtuales han adoptado tradicionalmente voces femeninas por defecto. No es casualidad, hay razones psicológicas para ello. Para entender estas dinámicas, un grupo de investigadores suizo ha analizado cómo influye el género de un agente virtual.

Los sesgos. La industria tecnológica dio prioridad a las voces femeninas hasta convertirlas prácticamente en la norma. Esta decisión se apoya en sesgos cognitivos heredados de una sociedad sexista: los estudios sobre comportamiento avalan la asociación entre voz femenina y las funciones de asistencia, recepción o atención al público.

A una IA que percibimos como femenina solemos atribuirle amabilidad, empatía y capacidad para tranquilizarnos. De ahí que la voz por defecto de estas herramientas sea habitualmente la de mujer: tenemos la percepción de que así es más fácil comunicarnos con ellas. Y con las masculinas ocurre lo contrario: los sesgos cognitivos apuntan a una mayor autoridad y firmeza.

Izquierda, Johanna; derecha, Johan Izquierda, Johanna; derecha, Johan. Imagen de ACM Digital Library

La prueba. Un equipo de investigadores de varias universidades europeas, entre ellas la Universidad de Limerick y la de Zúrich, puso a prueba estos sesgos en un experimento sobre tareas profesionales titulado '¿De apariencia humana y masculino? Cómo influye el diseño de los asistentes de IA en la confianza y las recompensas económicas en el trabajo en realidad virtual'. Para ello, equiparon a 189 participantes con gafas de realidad virtual.

En el estudio se probaron cuatro asistentes distintos: un chatbot de texto, un robot de escritorio y dos agentes de aspecto humano llamados Johan y Johanna. Cada participante interactuó con tres de ellos: el chatbot, el robot y uno de los dos avatares humanos. Todos usaban el mismo modelo, GPT-4 de OpenAI.

Mismo trabajo, distinta recompensa. Al terminar las pruebas, los participantes debían valorar la contribución de cada IA al trabajo y asignarle una recompensa económica. Podían entregarle hasta cuatro francos suizos y quedarse con el dinero restante. Los resultados, resumidos, fueron:

  • Los sujetos de estudio valoraron de forma similar las aportaciones al trabajo de la IA femenina y la masculina, sin diferencias estadísticamente significativas.
  • A la hora de pagar, Johanna, la IA con apariencia y voz de mujer, recibió un 10 % menos de dinero que Johan, el asistente caracterizado de hombre.
  • La diferencia en las recompensas se observó en ambos grupos de estudio, aunque fue más acusada entre los participantes masculinos.

Los investigadores encontraron otra contradicción: durante las entrevistas, muchos participantes aseguraron que el género de un asistente no les importaba, que hasta preferían una IA sin género. Sin embargo, sus decisiones económicas reflejaron diferencias.

Los asistentes con apariencia humana generaron más confianza y recibieron mayores recompensas que el robot, pese a que muchos participantes afirmaron preferir una IA que no pareciera una persona. Todas las herramientas de IA usaron el mismo modelo de OpenAI.

Los sesgos también se entrenan. La falta de diversidad en la industria tecnológica intensifica las diferencias de género. Según datos de la UNESCO, las mujeres ocupan solo el 20 % de los puestos técnicos y representan el 12 % de quienes investigan en inteligencia artificial. Los modelos de lenguaje terminan reproduciendo estas dinámicas durante sus entrenamientos.

Un informe de la UNESCO muestra que los grandes modelos de lenguaje reproducen estereotipos de género, tanto en la generación de texto como en la de imágenes. Otras investigaciones sobre generación de vídeo también han identificado estereotipos entre determinadas profesiones y el género de sus trabajadores.

La IA hereda nuestros prejuicios. El experimento nos deja una lección incómoda: confiamos más en la IA conforme más humana parece, pero también  terminamos trasladándole los prejuicios que aplicamos a las personas. Johan y Johanna compartían tecnología y las mismas tareas. Sin embargo, los participantes no los trataron igual. Aunque el estudio no permite atribuir la diferencia únicamente al género, demuestra que la apariencia de una IA puede influir en cómo valoramos su trabajo.

Vía | jeuxvideo.com

Imagen de portada | Generada y adaptada por IA

En Xataka | Las mejores inteligencias artificiales para estudiantes: herramientas gratis y qué hace cada una

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La noticia Decimos que el género de una IA nos da igual, hasta que llega el momento de pagarle fue publicada originalmente en Xataka por Iván Linares .



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Meta confirma que unos atacantes entraron en sus repositorios de GitHub con credenciales robadas y se llevaron código y datos de 1.500 personas

Hojas con código abstracto salen de una carpeta, metáfora del código y los datos personales sustraídos a Meta.

Meta ha confirmado que un grupo externo accedió a algunos de sus repositorios de GitHub usando las credenciales robadas de un empleado y se llevó código y datos personales de unas 1.500 personas, la mayoría empleados de la compañía en Estados Unidos. Lo contó un portavoz a SecurityWeek el 13 de octubre; Meta no ha publicado ningún comunicado oficial sobre el incidente, como señala The Next Web.

Así que todo lo que se sabe procede de esa declaración. Y lo más llamativo no es el código robado, sino que hubiera datos personales donde no debían estar.

Qué se llevaron

Según Meta, el 99 % de lo sustraído era información de negocio, incluido código de algunos productos, y el 1 %, datos personales. La compañía no ha detallado qué tipo de datos ni qué productos se han visto afectados.

Esos datos personales, según el portavoz, se habían subido a los repositorios por error y en contra de la política interna de la empresa, y buena parte eran datos sintéticos o anonimizados usados para pruebas. Meta empezó a notificar a los afectados el 13 de octubre y les ofrece monitorización de crédito y de la dark web. También dice estar avisando a los reguladores, sin precisar cuáles.

«No fue una vulnerabilidad en ningún producto de Meta, y los sistemas internos de Meta no fueron vulnerados», aseguró el portavoz. La empresa detectó el acceso hace unas semanas, lo cortó, avisó a GitHub y a las fuerzas de seguridad y cree, según su investigación, que el grupo no iba específicamente a por sus datos.

Qué ha cambiado Meta

Tres cosas, según su declaración: ha rotado los secretos (claves y credenciales) que había en los repositorios, ha implantado controles para impedir que se guarden datos de usuarios en GitHub, escanea de forma preventiva las subidas en busca de datos personales añadidos por error y ha trabajado con la plataforma en medidas adicionales de protección.

Hay muchas incógnitas. No se sabe cuándo exactamente se produjo el acceso, cómo se robó la credencial del empleado, quién está detrás, cuántos de los 1.500 afectados no son empleados ni si hay usuarios europeos entre ellos. Ninguna fuente menciona a la autoridad irlandesa de protección de datos, que supervisa a Meta en la UE.

Por qué importa

Porque es el patrón que se repite en muchas brechas recientes: no un fallo técnico sofisticado, sino una credencial robada. Es lo que vimos con los ciberdelincuentes que roban sesiones con programas espía para revender el acceso o con el robo de bóvedas de contraseñas de Dashlane. Y GitHub se ha convertido en un objetivo en sí mismo, como demostró el gusano Miasma en 73 repositorios de Microsoft.

Mi lectura es que Meta ha elegido bien sus palabras. «Los sistemas internos no fueron vulnerados» es defendible si se considera GitHub un servicio externo, pero el resultado es el mismo: alguien se llevó código de la empresa y datos de 1.500 personas. Lo preocupante es lo segundo. Que una compañía de este tamaño tuviera datos personales en repositorios de código, aunque fuera por error, dice más de sus controles internos que del atacante. Y que la información solo se conozca por una declaración a un medio especializado, sin comunicado público, tampoco ayuda.




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