6 de noviembre de 2026

Algunos sistemas Linux permiten entrar sin conocer la contraseña: el fallo llevaba una década escondido

Algunos sistemas Linux permiten entrar sin conocer la contraseña: el fallo llevaba una década escondido

Hay decisiones que tomamos para mejorar la seguridad de un sistema y que, sobre el papel, parecen difíciles de cuestionar. Una de ellas consiste en impedir que determinadas cuentas acepten contraseñas, de manera que solo puedan utilizarse otros métodos de autenticación. Es una práctica que tiene sentido en entornos donde el acceso debe estar especialmente controlado. El problema aparece cuando esa restricción, diseñada para impedir una entrada no autorizada, permite lo contrario. Entonces podemos encontrarnos con una situación desconcertante: una cuenta protegida frente al uso de contraseñas que termina aceptando un acceso que debería rechazar.

La paradoja tiene ya un nombre: *sshole. Así se ha bautizado una vulnerabilidad, identificada como CVE-2026-123158, que permite entrar a distancia en determinadas cuentas de sistemas Linux sin conocer una contraseña válida. El problema se ha confirmado en configuraciones de Alpine Linux que combinan OpenSSH con musl, una biblioteca básica del sistema, y prescinden de PAM, un mecanismo utilizado para gestionar la autenticación. Otras plataformas podrían verse afectadas si reúnen las mismas condiciones. El investigador Özgün Kültekin, de Wakefield, descubrió el fallo y, el 5 de noviembre, tanto OpenSSH como Alpine publicaron correcciones para impedir ese acceso.

Para entender cómo es posible algo así, primero debemos conocer una herramienta muy utilizada para administrar equipos a distancia: SSH. Este protocolo permite conectarse de forma segura a un ordenador a través de la red, por ejemplo, para gestionar un servidor sin estar físicamente delante de él. OpenSSH es una de sus implementaciones y permite identificarse mediante contraseñas o claves criptográficas, que acreditan la identidad del usuario de otra manera. En Linux, el archivo /etc/shadow almacena información utilizada para verificar las contraseñas de las cuentas. Cuando el campo correspondiente contiene un asterisco (*), la autenticación ordinaria por contraseña debería quedar bloqueada, aunque puedan seguir utilizándose otros métodos.

El problema de una contraseña que nunca debería funcionar

Como explica Kültekin en su investigación, el fallo aparece cuando OpenSSH comprueba una contraseña para una cuenta que no debería aceptarlas. Al no encontrar en ella los datos necesarios, utiliza información de otra cuenta para efectuar la verificación. Si la contraseña introducida tiene entre 257 y 1.024 bytes, la función encargada de procesarla en musl devuelve un asterisco para indicar un error. El problema es que ese mismo símbolo figura en la cuenta protegida: el servidor interpreta ambos valores como coincidentes y permite el acceso.

La historia de este problema se remonta bastante más atrás de lo que parece. Según reconstruye el investigador, en 2012 musl modificó la forma de comunicar determinados errores y estableció un límite de longitud al procesar contraseñas para evitar ataques de denegación de servicio. Cuatro años después, OpenSSH introdujo cambios para impedir que alguien pudiera averiguar qué usuarios existían en un sistema midiendo sus tiempos de respuesta. En 2022, Alpine también ajustó la configuración de su cuenta de administrador para permitir el acceso mediante claves SSH. Eran soluciones a problemas diferentes que terminaron interactuando de una forma imprevista.

La pregunta inevitable es qué equipos pueden estar afectados. En primer lugar,  utilizar Alpine Linux no significa necesariamente ser vulnerable. Como explica la firma de ciberseguridad Check Point, el fallo exige que se cumplan varias condiciones simultáneamente, entre ellas que OpenSSH funcione sin PAM, admita contraseñas y encuentre una cuenta con el asterisco mencionado anteriormente. También debe existir otra cuenta local activa con un hash de contraseña generado mediante SHA-256 o SHA-512. Los sistemas que desactivan la autenticación por contraseña quedan fuera de este escenario, igual que aquellos que utilizan PAM para gestionarla.

Las consecuencias pueden ser especialmente graves cuando la cuenta comprometida dispone de permisos elevados. Alpine pone como ejemplo determinadas imágenes oficiales utilizadas en la nube, donde el usuario alpine puede ejecutar comandos de administrador mediante doas sin introducir una contraseña. Aunque estas imágenes son seguras en su primer arranque, pueden volverse vulnerables si posteriormente se configura una cuenta con un hash de contraseña compatible. En ese escenario, un atacante podría llegar a controlar el sistema. Y ya existen indicios de explotación: la firma Previdian asegura haber detectado ocho intentos desde una misma dirección IP y confirmado un acceso con privilegios de administrador en uno de sus servidores señuelo utilizados para detectar ataques.

La respuesta al descubrimiento no se ha hecho esperar. OpenSSH publicó el 5 de noviembre la versión 10.6p2 para corregir el fallo, mientras que Alpine distribuyó actualizaciones para distintas ramas de su sistema, incluidas algunas antiguas. Sus responsables advierten de que instalar los parches no basta: también es necesario reiniciar el servicio SSH para que utilice el código corregido. Si todavía no es posible actualizar, recomiendan desactivar la autenticación mediante contraseña y reiniciar también el servicio para aplicar el cambio, comprobando antes que el acceso mediante claves funciona.

Imágenes | Lukas

En Xataka | Groenlandia se convierte en la pieza clave del internet europeo: Bruselas planea un cable submarino que esquive a EEUU

-
La noticia Algunos sistemas Linux permiten entrar sin conocer la contraseña: el fallo llevaba una década escondido fue publicada originalmente en Xataka por Javier Marquez .



☞ El artículo completo original de Javier Marquez lo puedes ver aquí

Perseverance acaba de descubrir algo en el polvo de Marte que complica mucho nuestras posibilidades de colonizarlo

Perseverance acaba de descubrir algo en el polvo de Marte que complica mucho nuestras posibilidades de colonizarlo

Mucha gente no sabe que cuando el rover Perseverance partió rumbo a Marte, llevaba con él varios fragmentos de trajes de astronautas del tamaño de un pequeño sello cada uno. El objetivo era, una vez en el planeta rojo, exponerlos a sus condiciones ambientales, y comprobar qué tan bien las soportaba cada tejido. Sobre todo, había interés en analizar el polvo del regolito, ya que se sabe que en la Luna está compuesto por partículas afiladas, muy irritantes y abrasivas, tanto para la piel como para las mucosas. Por suerte, se ha comprobado que las partículas de polvo marciano son mucho más redondeadas. Pero ahí terminan las buenas noticias.

De cascos a guantes. En total, Perseverance cargaba con cinco muestras de tejidos de trajes de astronautas. Estas incluían un trozo de visera de casco de policarbonato; un fragmento de un material resistente a cortes, llamado Vectran, que se usa para confeccionar guantes; dos tipos de teflón, que tienen propiedades antiadherentes repelentes al polvo; y un material comúnmente utilizado para trajes espaciales, llamado Ortho-Fabric. Este último consta de varias capas. como el Nomex, un material que se encuentra en los trajes de bomberos por ser resistente al fuego; el Gore-Tex, que es impermeable pero transpirable; y el Kevlar, un material que se usa en chalecos antibalas por su gran resistencia. Se trata de tejidos muy útiles en la Tierra, ¿pero protegen frente a las inclemencias marcianas?

Perseverance se pone en modo científico. Las muestras de tejido iban montadas en el blanco de calibración de SHERLOC, un instrumento del brazo robótico del rover. Una vez expuestas al exterior, se usó el espectrómetro de rayos X (PIXL) del rover para analizar la composición de las partículas adheridas a cada muestra. Así, se vio que las partículas de polvo son muy redondeadas, porque han sido moldeadas por el viento, pero que su composición y su tamaño sí pueden ser muy peligrosos.

Demasiado pequeñas y tóxicas. Algunas partículas de polvo son tan sumamente pequeñas que podrían inhalarse y pasar al torrente sanguíneo, desde el cual serían capaces incluso de atravesar la barrera hematoencefálica y llegar al cerebro. Este sería solo uno de los órganos que podrían ser dañados por el regolito. Y es que su composición tampoco es muy esperanzadora, pues incluye sustancias como el azufre, el hierro, los percloratos y otros compuestos tóxicos. Los percloratos, de hecho, se encuentran entre los principales culpables de que Marte sea un lugar tan inhóspito. 

La electricidad estática manda. Según los análisis realizados por Perseverance, la electricidad estática parece decidir qué tamaño de grano se adhiere a qué superficie. Los granos se cargan eléctricamente al chocar en el aire, por lo que pueden ser atraídos por los tejidos con carga contraria, como un imán. Sin embargo, cada material atrae granos de tamaños distintos. Se vio que las partículas más finas aguantaron pegadas durante años de conducción y perforaciones y que los polímeros orgánicos, como el teflón, son los que más fácilmente recogen el polvo fino. 

Posibles soluciones. Detectar el problema es importante para ir pensando en posibles soluciones de cara a futuras colonizaciones al planeta rojo. Los científicos que han analizado los resultados de Perseverance creen que podría ser útil el uso de chorros de nitrógeno líquido, como en un lavadero de coches, o incluso la fabricación de trajes autolimpiables para los astronautas. Debe hacerse todo lo posible para que cuando vuelvan a la seguridad de sus naves y se quiten las escafandras no haya ninguna partícula peligrosa adherida a sus trajes. 

Elon Musk llegó a hablar de pisar Marte por primera vez en 2028. Posiblemente la fecha no vaya muy bien encaminada, teniendo en cuenta que para entonces, como mucho, habremos vuelto a la Luna. De hecho, se dice que, después, ha hablado informalmente de la década de 2030. Aun así, es importante ir buscando medidas de protección. En este tipo de situaciones, la improvisación es una mala decisión. 

Imagen | Simulación de astronauta en Marte. Pexels.

En Xataka | El sueño espacial era gastarnos miles de millones de euros en ir a Marte para acabar comiendo grillos

-
La noticia Perseverance acaba de descubrir algo en el polvo de Marte que complica mucho nuestras posibilidades de colonizarlo fue publicada originalmente en Xataka por Azucena Martín .



☞ El artículo completo original de Azucena Martín lo puedes ver aquí

Astrónoma chilena descubre 52 galaxias lejanas al detectar enormes reservas de gas frío en el Universo temprano

Un equipo internacional de astrónomos, liderado por Victoria Catán, investigadora del Núcleo Milenio MINGAL y estudiante del Doctorado en Astronomía de la Pontificia Universidad Católica de Chile, identificó reservas de gas frío en 52 galaxias lejanas que hasta ahora habían pasado inadvertidas.

Más de medio centenar de galaxias distantes fueron identificadas por un equipo internacional de astrónomos liderado por una investigadora chilena. El hallazgo permitió detectar grandes cantidades de gas frío, material que constituye el principal combustible para la formación de nuevas estrellas, en sistemas que no habían sido reconocidos mediante los métodos de observación tradicionales.

El descubrimiento fue posible gracias a una búsqueda realizada directamente sobre las señales del gas presente en las galaxias, utilizando observaciones del radiotelescopio ALMA y explorando una amplia región del cielo.

“Logramos encontrar enormes reservorios de combustible para la formación de estrellas en el Universo temprano e identificar algunas fuentes, como las galaxias en etapas de transición a la inactividad, que normalmente pasan por completo desapercibidas para otros telescopios”, explica Victoria Catán, primera autora del estudio.

Un enfoque novedoso para detectar galaxias

La investigación se diferencia de estudios anteriores porque no comenzó con la identificación de galaxias a partir de su brillo en luz óptica o infrarroja. En cambio, el equipo buscó directamente las señales emitidas por el gas, lo que permitió reconocer sistemas que podrían quedar excluidos de los métodos convencionales de observación.

“Previamente, la mayoría de los estudios presentaban un sesgo importante: se seleccionaban galaxias que ya brillaban mucho en luz óptica o infrarroja, dejando fuera a sistemas apagados o ineficientes, es decir, los no visibles con métodos de observación tradicionales”, señala Catán.

Para detectar estas reservas de gas, el equipo utilizó observaciones de ALMA en la Banda 4, a una longitud de onda de 2 milímetros, buscando señales del monóxido de carbono (CO) y del carbono atómico.

La investigación aprovechó, además, los denominados cubos de datos tridimensionales, que permiten analizar tanto la imagen del cielo como la información espectral de las observaciones. Esta última dimensión resulta fundamental para rastrear las señales características del gas.

“Estamos explorando una dimensión de los datos que no se estaba aprovechando: mientras otros estudios comprimen estas observaciones en imágenes planas, nosotros analizamos el eje espectral completo para rastrear las señales del gas”, explica la astrónoma.

El análisis combinó dos estrategias: una búsqueda sin selección previa de galaxias, apoyada en un algoritmo denominado Lineseeker, para identificar emisiones intensas; y otra búsqueda dirigida hacia regiones donde ya se conocía la existencia de galaxias gracias a investigaciones anteriores. Esta segunda aproximación permitió detectar señales más débiles.

Las observaciones corresponden a los sondeos MORA y Ex-MORA, con datos obtenidos entre 2019 y 2023.

¿Por qué algunas galaxias dejan de formar estrellas?

Uno de los próximos desafíos será comprender por qué algunas galaxias reducen o detienen su actividad de formación estelar, incluso cuando todavía conservan reservas de gas. Para ello, el equipo profundizará en el estudio de las llamadas galaxias de transición, sistemas que contienen gas, pero presentan una actividad de formación de estrellas reducida.

“Nuestros resultados sugieren que, en algunas galaxias de transición, la actividad pasada calentó el gas y detuvo la formación estelar, pero necesitamos estudios más profundos para saber si esto ocurre en todas las galaxias de este tipo”, explica Catán.

El equipo también investigará cómo los ambientes extremadamente poblados, como el protocúmulo de galaxias identificado durante el sondeo, pueden influir en las reservas de gas de las galaxias que los habitan.

“También buscaremos investigar más a fondo cómo los entornos ultra poblados alteran las reservas de gas de las galaxias que habitan en ellos”, concluye la astrónoma.

El estudio, titulado “The Extended Mapping Obscuration to Reionization with ALMA (Ex-MORA) survey: A molecular gas line search” (Estudiando desde la obscuración hasta la reionización con ALMA: una búsqueda de líneas de gas molecular), fue publicado en la revista científica Astronomy & Astrophysics.

La investigación fue liderada por Victoria Catán, del Instituto de Astrofísica de la Pontificia Universidad Católica de Chile y del Núcleo Milenio MINGAL, bajo la supervisión de Jorge González-López, de la PUC, MINGAL y el Observatorio Las Campanas, y Manuel Aravena, de la Universidad Diego Portales, junto a un equipo internacional de científicos.

Artículo científico aquí

La entrada Astrónoma chilena descubre 52 galaxias lejanas al detectar enormes reservas de gas frío en el Universo temprano se publicó primero en Revista Ecociencias.



☞ El artículo completo original de Revista Ecociencias lo puedes ver aquí

Se han evaporado 2,5 billones de dólares de la bolsa de EEUU y en el punto de mira está el estallido de las neoclouds

Se han evaporado 2,5 billones de dólares de la bolsa de EEUU y en el punto de mira está el estallido de las neoclouds

Estos días se ha hablado bastante de las neoclouds, pero estas últimas horas, con el guantazo que se han pegado las empresas relacionadas con la IA, la conversación ha subido de tono. El motivo es que, el mismo día en el que el Nasdaq cerraba con números preocupantes, Bloomberg contó que Microsoft, uno de los principales clientes de las neoclouds, estaba empezando a perder la confianza y a revisar con lupa varios proyectos.

Y el mercado, que ya estaba nervioso, ha respondido con terror.

En corto. Antes de nada, Microsoft no ha abierto la boca en las últimas horas sobre este tema. Todo viene de un informe de Bloomberg que demostró en buena parte cómo funciona la bolsa. Tras la información del medio se observó que las neoclouds cerraron el 5 de noviembre con caídas de entre el 10% y el 17%. 

Según el medio, y citando a personas familiarizadas con el asunto, parece que Microsoft está tomando precauciones y alejándose de proyectos que considera arriesgados de algunas neoclouds como Nebius, IREN y Nscale. También estaría debatiendo internamente el firmar acuerdos con nuevas neoclouds porque preferirían centrarse en ampliar sus propios centros de datos.

Política. No está claro el motivo, pero el golpe llegó en un día de ventas generalizadas. El Nasdaq cerró con un 5,52% a la baja, el S&P500 un 4,3% a la baja y el Dow Jones un 3,44%. El mayor golpe se lo llevaron algunas importantes del sector de la IA y los chips, aparte de las neoclouds, pero las Big Tech que, además, son hiperescaladores como Microsoft, Alphabet o Amazon cayeron mucho menos que esas neoclouds.

No se tardó en señalar un motivo político. Con los demócratas ganando las cámaras del Congreso en las elecciones del 3 de noviembre, los inversores temen más supervisión y restricciones locales a los centros de datos. Las estimaciones apuntan que cerca del 30% de la capacidad adicional prevista para 2028 en suelo estadounidense estaría en peligro y, al final, ya sabemos cómo funciona este mercado y el pánico de los inversores a ciertos movimientos.

Neoclouds. Pero bueno, hemos hablado de hiperescaladores y neoclouds y, aunque es un tema que ya hemos tratado, volvamos a aterrizarlo. Los hiperescaladores son los que controlan las nubes enormes con centros de datos propios. Amazon, Google o Microsoft son tres ejemplos. Por otro lado, las neoclouds surgieron para desplegar centros de datos a una velocidad que esos hiperescaladores no podían permitirse, alquilando después su potencia de cálculo para inteligencia artificial a las grandes.

Compraron equipo, como tarjetas de Nvidia, a toda velocidad, y Microsoft fue uno de los clientes que más impulsó este sector, firmando acuerdos milmillonarios. Alquiló capacidad a estas empresas para cubrir un déficit de cómputo curioso teniendo en cuenta que tienen una de las nubes más grandes del planeta, haciendo que crezcan demasiado en muy poco tiempo.

CoreWeave o Nscale son dos de esos ejemplos, pero la otra cara de la moneda es que hay voces dentro del negocio que ven esto como algo temporal. Ahora, los grandes clientes subcontratan por falta de velocidad, pero cuando la tengan, abandonarán a las neoclouds. Gartner prevé que, a finales de la década, el 80% de estas empresas podría haberse fusionado o cerrado y Elon Musk está un poco en las mismas. Todo lo contrario que un Jensen Huang al que le interesa que la rueda siga girando como hasta ahora.

Guantazos sonados. El segmento neocloud ha crecido un 82% anual en los últimos cuatro años, demasiado rápido y muy poco orgánico, y anoche vimos las consecuencias. Son cuatro las que concentran el golpe del 5 de noviembre:

  • CoreWeave - Acumulaba una caída del 57,6% entre el 8 de mayo y el 4 de noviembre, con una deuda de más de 51.600 millones de dólares, mas de tres veces la de hace un año. Al cierre de ayer, cayó un 9,83%.
  • Nebius - Al cierre del 5 de noviembre, la caída era del 14% y, según Bloomberg, Microsoft la está mirando con lupa porque ya había sido multada con un millón de dólares por operar generadores sin permiso en un proyecto de Nueva Jersey.
  • IREN - Antes minaba criptomonedas, pero viró a la IA en 2023 y llevaba tiempo retrasando algunas entregas para Microsoft. Cayó un 17%.
  • Nscale - Microsoft tenía la opción de duplicar su contrato en un centro de datos de Texas, pero lo retiró hace semanas por retrasos de conexión a la red eléctrica.
CoreWeave Los últimos seis meses de CoreWeave

"Flexibilidad". CoreWeave no tiene la caída más sonada, pero es un caso tremendamente expuesto a la deuda. En el segundo trimestre ingresaron un 112,5% más que un año antes, pero la otra lectura es que tienen un flujo de caja negativo de 13.660 millones de dólares que cubre corriendo hacia adelante: con deuda y nuevas acciones.

Y, como decía antes, Microsoft no ha confirmado un repliegue, pero un portavoz comentó a Reuters que van a gestionar la infraestructura con flexibilidad. Su enfoque se va a centrar en combinar centros de datos propios, alquilar instalaciones y tener alianzas con terceros para poner sobre la mesa capacidad de forma fiable. También, como apuntan en Briefs Finance, restaron hierro al tema comentando que los planes cambian y se ajustan a las circunstancias, algo habitual en proyectos tan enormes.

Ahora bien, de fondo está la "amenaza" de la directora financiera de la compañía, Amy Hood. En la última presentación de resultados dijo que la capacidad de terceros estaba llegando tarde, lo que altera sus planes de gasto. Como señala Bloomberg, es la tercera vez que lo advierte en una de estas llamadas y, además, Hood preside una reunión semanal de capacidad que revisa si los plazos de las neoclouds son creíbles.

Paniquito. Ahora bien, como también apuntaba, no deja de ser el mercado respondiendo como suele hacerlo porque Microsoft ha sumado más de 200.000 millones de dólares en nuevos compromisos de alquiler de centros de datos este último año y tiene comprometidos más de 80.000 millones con neoclouds. De hecho, sólo se habría apartado de una pequeña parte de su compromiso con Nscale.

Pero bueno, es innegable que algo se ha revuelto en el sector y el aviso es claro: lo que pase en EEUU afectará a todos. En China ya contamos que había una enorme inestabilidad reciente, pero no dejaba de ser un caso de "pinchazo" muy puntual en un mercado muy joven. Sin embargo, lo de anoche ha tenido un efecto contagio en mercados europeos y surcoreanos porque recordemos que en Europa está ASML, la encargada de fabricar las máquinas más punteras para producir semiconductores, y en Corea del Sur encontramos SK Hynix y Samsung, que no necesitan presentación a esta altura de la crisis de componentes.

Hay que esperar a ver cómo evoluciona esto, pero lo evidente es que más de uno y de dos no van a pasar un buen fin de semana cuando se han evaporado unos 2,5 billones de dólares de un plumazo.

Imagen | Pantallazo de 'La gran apuesta'

En Xataka | Si esperas un pinchazo de la burbuja de la IA, Jensen Huang tiene algo que decir: "esta vez es diferente"

-
La noticia Se han evaporado 2,5 billones de dólares de la bolsa de EEUU y en el punto de mira está el estallido de las neoclouds fue publicada originalmente en Xataka por Alejandro Alcolea .



☞ El artículo completo original de Alejandro Alcolea lo puedes ver aquí

En 1963, EEUU decidió que el cielo no era suficiente y fabricó uno nuevo. El problema es que todavía quedan piezas girando alrededor de la Tierra

En 1963, EEUU decidió que el cielo no era suficiente y fabricó uno nuevo. El problema es que todavía quedan piezas girando alrededor de la Tierra

En plena Guerra Fría, Estados Unidos tuvo una idea que parecía sacada de una novela fantástica: rodear la Tierra con cientos de millones de agujas de cobre para proteger sus comunicaciones militares frente a la Unión Soviética. El experimento llegó a funcionar, pero dejó una herencia de lo más inesperada. Más de seis décadas después, parte de aquel gigantesco anillo artificial continúa dando vueltas alrededor del planeta.

Una guerra que también se libraba en las comunicaciones. A finales de los años cincuenta, Washington tenía un problema estratégico. Sus comunicaciones a larga distancia dependían de los cables submarinos y de la ionosfera, una capa de la atmósfera que permite reflejar determinadas ondas de radio. Los primeros podían ser saboteados por la Unión Soviética y la segunda podía sufrir interferencias por tormentas solares o acciones enemigas. 

En caso de guerra nuclear, perder el contacto con las fuerzas desplegadas por el mundo podía resultar catastrófico. El Pentágono necesitaba un sistema que funcionara incluso si las infraestructuras terrestres quedaban inutilizadas.

La solución estaba a 3.600 kilómetros de altura. En 1958, el ingeniero Walter Morrow, del Laboratorio Lincoln del MIT, propuso construir una especie de ionosfera artificial utilizando millones de pequeños filamentos metálicos. La iniciativa, conocida inicialmente como Project Needles y posteriormente como Project West Ford, pretendía crear un gigantesco reflector de radio que no dependiera de cables ni estaciones repetidoras vulnerables. 

En lugar de apostar por una única infraestructura que pudiera ser atacada, Estados Unidos distribuiría cientos de millones de diminutas antenas pasivas por el espacio, imposibles de inutilizar todas al mismo tiempo.

West Ford Needles And Stamp Agujas del proyecto West Ford comparadas con un sello postal

480 millones de agujas para rodear el planeta. El 9 de mayo de 1963, Estados Unidos lanzó una carga con aproximadamente 480 millones de filamentos de cobre, cada uno de 1,78 centímetros de longitud y menos de 0,02 milímetros de grosor. Las agujas, con un peso conjunto de unos 20 kilos, estaban empaquetadas en un material diseñado para evaporarse bajo la radiación solar y liberarlas a unos 3.600 kilómetros de altitud. 

Durante aproximadamente 40 días fueron extendiéndose hasta formar un cinturón alrededor del planeta. Cada filamento funcionaba como una pequeña antena capaz de reflejar señales de microondas cercanas a los 8 gigahercios, permitiendo transmitir mensajes entre estaciones terrestres separadas por miles de kilómetros.

Westford Dipole Dispenser Canister Udvar Hazy Center Exhibición del dispensador de dipolos Westford en el Steven F. Udvar-Hazy Center

Y funcionó. El primer intento, realizado en octubre de 1961, había fracasado porque las agujas no llegaron a dispersarse correctamente. La segunda misión consiguió establecer comunicaciones entre Massachusetts y California, transmitiendo voz, datos digitales y mensajes de teletipo. Las primeras pruebas alcanzaron velocidades de 20.000 bits por segundo, aunque la capacidad cayó progresivamente hasta unos 100 bits por segundo conforme los filamentos se separaban. 

Después de aproximadamente 50 días, la nube era demasiado tenue para mantener las comunicaciones iniciales. Estados Unidos había demostrado que podía convertir el espacio en una gigantesca antena, pero también que aquella solución tenía importantes limitaciones.

Westford Radio Telescope Haystack Observatory Dsc03999 El radiotelescopio Westford, de 18,3 m, fue construido en 1961 por el Lincoln Laboratory para el Proyecto West Ford como una antena de radar en banda X

El escándalo llegó hasta Naciones Unidas. Los astrónomos llevaban años denunciando que millones de fragmentos metálicos podían perjudicar las observaciones del cielo y provocar contaminación espacial. La Unión Astronómica Internacional protestó formalmente en 1961 y el periódico soviético Pravda acusó a Estados Unidos de ensuciar el espacio. Kennedy intervino para ofrecer garantías sobre la duración del experimento y el embajador Adlai Stevenson tuvo que responder a las críticas ante Naciones Unidas. 

La controversia, de hecho, contribuyó a impulsar debates sobre la responsabilidad de los Estados en el espacio, una cuestión que terminaría reflejada en el Tratado del Espacio Exterior de 1967.

Clumps Of Project West Ford Needles Representación gráfica de 46 agrupaciones de agujas del proyecto West Ford que, a finales de 2013, se sabía que estaban en órbita

El problema es que millones de agujas nunca se separaron. Los responsables habían calculado que la radiación solar modificaría progresivamente las órbitas de los filamentos hasta provocar su regreso a la atmósfera. Con las agujas individuales acertaron: a finales de 1965, el cinturón artificial prácticamente había desaparecido. 

Sin embargo, una investigación posterior de la NASA descubrió que solo entre el 25% y el 45% de los 480 millones de filamentos se habían dispersado correctamente. El resto permaneció agrupado en pequeños conglomerados, algunos capaces de sobrevivir mucho más tiempo en órbita. Los científicos habían previsto que la mayoría regresaría en menos de diez años, pero numerosos fragmentos superaron ampliamente ese plazo.

63 años después, todavía están dando vueltas alrededor de la Tierra. Un análisis publicado en octubre de 2026, basado en los catálogos orbitales CelesTrak y GCAT, encontró entre 36 y 39 agrupaciones de agujas todavía registradas en órbita, aunque ambas bases presentan ciertas discrepancias. La cifra más sólida es de 23 objetos identificados por ambos catálogos y con datos orbitales recientes.

El último reingreso registrado se produjo en abril de 2024, más de seis décadas después del lanzamiento. No se ha documentado ninguna colisión provocada por estos restos, pero su permanencia ilustra como pocos los problemas de la basura espacial. Los satélites de comunicaciones activos acabaron convirtiendo West Ford en una tecnología obsoleta, pero parte de aquella antena artificial sigue orbitando la Tierra, como testimonio de uno de los experimentos más insólitos de la Guerra Fría.

Imagen | RawPixel, GeneralNotability, Daderot 

En Xataka | En 1964, URSS poseía un mineral clave para fabricar el nuevo avión espía de EEUU... y EEUU la engañó para conseguirlo

En Xataka | El misterio de "Farrah III": un satélite espía de la Guerra Fría estalla en órbita y nadie sabe por qué

-
La noticia En 1963, EEUU decidió que el cielo no era suficiente y fabricó uno nuevo. El problema es que todavía quedan piezas girando alrededor de la Tierra fue publicada originalmente en Xataka por Miguel Jorge .



☞ El artículo completo original de Miguel Jorge lo puedes ver aquí