14 de octubre de 2026

La NASA ha fotografiado desde el espacio un gigantesco cráter en Australia con forma de araña

La NASA ha fotografiado desde el espacio un gigantesco cráter en Australia con forma de araña

El 13 de octubre de 2026, la imagen del día del NASA Earth Observatory fue una instantánea fascinante tomada por el satélite Landsat 9 desde el cielo de Australia. En ella se ve el cráter Araña (Spider crater), una deformación del terreno ubicada en la región de Kimberley, en Australia Occidental. Como su propio nombre indica, tiene una curiosa forma de araña que ha llamado la atención de los científicos desde hace años. Y es que, en realidad, esta estructura llamó por primera vez la atención de los geólogos en los años 50 del siglo pasado. 

En unos inicios se pensó que podría tener origen volcánico, pero las investigaciones posteriores la han descrito como un cráter de impacto. Aún hay muchos misterios a su alrededor, pero estos ya no obsesionan solo a los científicos. La foto de la NASA ha hecho que personas ajenas a la ciencia de todo el mundo se interesen y se maravillen por ella. 

Las cifras. En la imagen de la NASA, tomada el pasado 20 de septiembre de 2026, se ve una estructura de unos 4 kilómetros de ancho. Sin embargo, este es solo el centro del cráter completo, cuyas dimensiones totales son de 13x11 kilómetros. Esto incluye las patas de la araña, formadas por crestas claras de arenisca.

El origen. Durante estudios realizados en la década de 1970 se encontraron dentro del cráter Araña varias muestras de conos astillados (shatter cones). Estas son fracturas cónicas con estriaciones que se forman en las rocas cuando estas se someten a un impacto colosal, de entre 2 y 30 GPa. Normalmente son una evidencia diagnóstica de que una estructura como esta pueda considerarse un cráter de impacto. Por eso, cuando se hallaron, se desechó la hipótesis del origen volcánico.

Con esta evidencia, se sugiere que, tras un gran impacto de un meteorito, el terreno se elevó en el centro y las capas de roca se deformaron, sacando a la superficie algunas rocas que normalmente estarían a mucha profundidad. Después, con el paso del tiempo, la erosión eliminó la roca menos resistente y dejó en relieve las crestas más duras. Esas serían las patas de la araña. 

Más pruebas. Otra prueba de que se trata de un cráter de impacto se arrojó con un estudio publicado en 2021. En él se analizaban granos de cuarzo y circón recogidos en el cráter Araña. Cuando un impacto golpea la roca, deja deformaciones microscópicas en los cristales, y el circón y el cuarzo las conservan bien. Por eso, igual que los shatter cones, estos minerales son grandes indicadores de que una deformación del terreno es en realidad un cráter de impacto. En este caso, también explicaron cómo se produjo la colisión, ya que las deformaciones no estaban repartidas de forma uniforme alrededor del centro. Esto indicaría que el impacto se produjo de forma oblicua. 

Antigüedad incierta. Ya tenemos bastante información sobre cómo se pudo formar el cráter Araña. Aun así, salta a la vista que no es un cráter convencional, de ahí que se considere tan interesante y misterioso. De hecho, uno de los misterios que aún lo envuelven es el de su antigüedad. Se sabe que debió formarse después de un plegamiento suave de la cuarcita paleoproterozoica y antes de un episodio regional de erosión glaciar. Esto, por asociación, lo ubica en un momento entre 600 y 900 millones de años atrás. Más allá de eso, no se sabe nada de su edad. 

Imágenes | NASA

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La noticia La NASA ha fotografiado desde el espacio un gigantesco cráter en Australia con forma de araña fue publicada originalmente en Xataka por Azucena Martín .



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13 de octubre de 2026

La ciencia ha estudiado a un joven capaz de recordar casi cualquier día de su vida. El secreto está en cómo recupera los recuerdos

La ciencia ha estudiado a un joven capaz de recordar casi cualquier día de su vida. El secreto está en cómo recupera los recuerdos

Que un olor, una palabra aleatoria o una simple imagen desencadene en la mente un recuerdo vívido o detallado de lo que estábamos haciendo en un momento concreto de nuestra vida parece algo imposible, pero hay personas a las que les ocurre de manera automática. Este es el caso de un joven de 16 años que responde a las iniciales de KCL y cuyo caso ha descrito lo que creíamos saber del límite de nuestro cerebro. 

El caso. KCL posee lo que la ciencia denomina 'memoria autobiográfica altamente superior' (HSAM por sus siglas en inglés) y, según un reciente estudio publicado en la revista Cortex, su memoria es más potente que la del 99,9% de la población general. Sin embargo, en este caso tenemos también como lección que una memoria prodigiosa no consiste en ser un "superhéroe cognitivo", sino en tener un cerebro con el gatillo demasiado sensible. 

No es lo mejor. Desde que se documentó el primer caso de este tipo de memoria autobiográfica en 2006, se ha podido pensar que estas personas son como ordenadores vivientes con discos duros casi infinitos. Sin embargo, la ciencia lleva años desmintiendo esta idea. 

Y es que ya en 2012, con la primera serie de casos estudiados por la Universidad de California, se demostró que al someter a individuos con HSAM a pruebas de memoria estándar de laboratorio, su rendimiento era igual al de otras personas. Es por ello que su "superpoder" se limita estricta y exclusivamente a su propia vida. 

Anatómicamente. Esta habilidad no responde tampoco porque tengan un cerebro diferente en forma o tamaño, y entonces nos preguntamos cómo es posible que ocurra esto. Y aquí este último caso es muy importante, no por ser el primero reportado, sino por cómo se ha demostrado, ya que hasta ahora la ciencia dependía de cuestionarios o diarios donde los pacientes relataban sus experiencias. Pero ahora los investigadores llevaron a KCL al laboratorio y, mientras realizaba tareas monótonas, le interrumpían en momentos aleatorios para preguntarle exactamente qué estaba pensando.

Los resultados apuntaban a que KCL experimentaba una frecuencia de recuerdos autobiográficos involuntarios inmensamente superior a la del grupo de control, y curiosamente su tasa general de distracciones era completamente normal; el sesgo operaba únicamente hacia el contenido de su pasado.

La conclusión a la que llegaron es que tanto KCL como otras personas con HSAM experimentan la recuperación del recuerdo de la misma manera que el resto de nosotros una vez que este se hace consciente. Su particularidad reside en un umbral de recuperación mucho más bajo y una sensibilidad extrema a las claves del entorno, haciendo que cualquier pequeño estímulo sea suficiente para "abrir la compuerta".

La neurociencia. Esta teoría del acceso rápido encaja a la perfección con lo que sabemos de la actividad cerebral en este tipo de personas, puesto que ya en estudios se vio que los cerebros con HSAM acceden a los recuerdos mucho más rápido. La clave aquí parece estar en la fase de "acceso" donde estos individuos muestran una mayor conectividad entre la corteza prefrontal y el hipocampo y por tanto, son mucho más rápidos. 

Sin embargo, en la fase de "revivir" el recuerdo, su actividad cerebral es indistinguible de la de cualquier otra persona.

Imágenes | Vitaly Gariev 

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La noticia La ciencia ha estudiado a un joven capaz de recordar casi cualquier día de su vida. El secreto está en cómo recupera los recuerdos fue publicada originalmente en Xataka por José A. Lizana .



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El gobierno de EE.UU. usó torres de telefonía falsas para localizar a periodistas que cubrían protestas

Una antena camuflada junto a una libreta simboliza la vigilancia mediante falsas torres móviles.

Los stingrays —dispositivos que imitan torres de telefonía móvil para interceptar datos de teléfonos cercanos— llevan décadas usándose en investigaciones criminales. Lo que ha revelado una investigación de Wired, recogida por InfosecToday este 12 de octubre de 2026, es cualitativamente diferente: investigadores federales solicitaron usar stingrays para localizar a periodistas que cubrían protestas anti-ICE en 2025, y en al menos dos casos obtuvieron las órdenes judiciales necesarias para hacerlo.

El caso concreto: Jerome Richardson, productor de televisión de la Temple University de Filadelfia, cubrió una protesta en Minneapolis contra una redada de ICE en noviembre de 2025. Richardson fue identificado como posible fuente de información en una investigación de inmigración irregular, y los agentes del DHS (Departamento de Seguridad Nacional) solicitaron warrants para rastrear su localización usando stingrays. 39 personas fueron detenidas en esa operación.

¿Cuáles fueron los límites legales que pusieron freno a la operación?

El dato más revelador de la investigación es que los magistrados rechazaron 5 de las 8 órdenes solicitadas para usar stingrays contra periodistas y personas en el perímetro de la protesta. Los jueces argumentaron que el uso de stingrays contra periodistas en ejercicio de sus funciones viola la Primera Enmienda de la Constitución, que protege la libertad de prensa.

Las 3 órdenes que sí fueron aprobadas afectaron a personas que los agentes argumentaron tenían conexión directa con la organización de la protesta, no solo su cobertura. Pero la distinción es frágil: en una concentración, la diferencia entre «organizador» y «periodista documentando organizadores» es exactamente lo que el secreto de la fuente periodística está diseñado para proteger.

Las 92 citaciones aduaneras (customs summonses) que el DHS emitió en paralelo para obtener registros de llamadas y datos de localización de operadoras telefónicas son el otro flanco legal. A diferencia de los stingrays, que requieren una orden judicial específica, las citaciones aduaneras tienen un estándar probatorio más bajo y se usaron masivamente para construir el mapa de relaciones entre los manifestantes.

Por qué este caso importa más allá del debate sobre stingrays

Llevo cubriendo privacidad digital y vigilancia desde 2013, cuando las revelaciones de Snowden pusieron los programas de vigilancia masiva en el centro del debate público. Lo que cambia con este caso no es la tecnología —los stingrays son conocidos desde los años noventa— sino el objeto de vigilancia: periodistas en activo, no sospechosos de delitos.

La Electronic Frontier Foundation, que ha documentado el caso con detalle, argumenta que la utilización de stingrays contra la prensa tiene un efecto disuasorio que va más allá de los individuos afectados. Si los periodistas saben que cubrir protestas expone su localización y sus fuentes a rastreo federal, la cobertura de movimientos de derechos civiles se vuelve más arriesgada, lo que limita el periodismo en interés público.

El precedente legal establecido por los 5 magistrados que rechazaron las órdenes es más importante que los 3 que las aprobaron. Pero la existencia de esas 3 órdenes aprobadas —y de 92 citaciones que no requerían aprobación judicial— confirma que el uso de herramientas de vigilancia contra periodistas en EE.UU. no es una posibilidad teórica sino una práctica documentada.

La guía sobre cómo detectar phishing y proteger la comunicación digital y el uso de gestores de contraseñas son medidas básicas, pero insuficientes frente a un adversario con acceso a infraestructura de telecomunicaciones. Para periodistas que cubren protestas en EE.UU., la recomendación práctica es operar con teléfonos sin SIM en concentraciones y cifrar todas las comunicaciones con fuentes mediante Signal o Briar.




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Jonathan es una tortuga, tiene 194 años y acabamos de descubrir por qué su ADN envejece tan lentamente

Jonathan es una tortuga, tiene 194 años y acabamos de descubrir por qué su ADN envejece tan lentamente

El secreto de la longevidad extrema siempre ha sido un tema que ha fascinado a la ciencia, pero para saber cómo se puede vivir más de 200 años, a veces no hay que mirar a los humanos, sino a un apacible reptil que lleva caminando por este planeta desde antes que se inventara la bombilla, como es Jonathan. Esta es una tortuga gigante que, a sus 194 años, ostenta el récord de ser el animal terrestre más longevo del mundo. 

Su razón. Aguantar durante todos los años hace que la gente busque el porqué. Y aquí la ciencia ha decidido asomarse al interior de sus células gracias a un equipo internacional que ha secuenciado su genoma y su metiloma para entender la razón por la que Jonathan no envejece como el resto de animales. 

Un simple frotis. Para entender un poco mejor a Jonathan, no hizo falta someterle a dolorosas pruebas, sino que solo bastó con raspar la mucosa bucal del animal. A partir de esta muestra, un equipo internacional comparó su ADN con el de otras tortugas gigantes de Aldabra mucho más jóvenes. 

El resultado. Lo que encontraron en el código genético fue un arsenal biológico muy importante, puesto que se pudieron identificar hasta 287 genes con variantes exclusivas de Jonathan. Pero lo interesante es que muchas de estas variantes están íntimamente ligadas a la supresión de tumores y a la reparación del ADN.  

Aunque no se queda aquí, ya que Jonathan posee copias extra de un gen encargado de codificar una proteína que "limpia" el organismo eliminando las células senescentes, que son las famosas "células zombi" que causan el envejecimiento y algunos cánceres. 

No hay envejecimiento. Sin embargo, tener buenos genes no es toda la historia, puesto que la clave también está en cómo se expresan en el organismo. Aquí el metiloma nos da muchos datos, puesto que nos indica cómo están activados o desactivados estos genes, y los investigadores vieron que, en general, su epigenoma mostraba signos de desgaste coherentes con un anciano de 200 años. 

Pero había una excepción que nos ha dado una clave dentro del envejecimiento, y es que los interruptores genéticos asociados a sus mitocondrias se conservaban intactos, como los de una tortuga joven. 

Las mitocondrias son las fábricas de energía de las células y el estudio revela que las regiones de baja entropía en el ADN de Jonathan están fuertemente enriquecidas en promotores de genes vinculados a la cadena de transporte de electrones mitocondrial y al metabolismo del ARN. A partir de esto, los autores proponen que la extrema longevidad de Jonathan podría sustentarse en una eficiencia mitocondrial inusual, puesto que si su motor celular "no pierde fuelle", entonces las funciones vitales están casi intactas. 

No es caso aislado. Aunque todo esto parece impactante, la realidad es que hay precedentes en la historia, como en España. En nuestro entorno, en 2019, un equipo de la Universidad de Oviedo secuenció el genoma de otra tortuga llamada Solitario George. Aquí ya se encontraron variantes en genes de reparación del ADN y la inflamación, que Jonathan viene a confirmar. 

Hay relación entre las tortugas y los humanos, y un ejemplo puede ser el de Maria Branyas, que falleció a los 117 años y cuyo genoma fue analizado por el Instituto Josep Carreras. Y aquí se vio algo similar, puesto que se encontró un epigenoma más joven de lo normal, baja inflamación y un microbioma envidiable, haciendo que tengamos ahora mismo encima de la mesa un puzle del envejecimiento. 

Imágenes | Itai Perelman Nasich 

Vía | El País

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La NASA cree que las cuevas de la Luna sirven como "búnkeres" para astronautas y tiene una misión en marcha

La NASA cree que las cuevas de la Luna sirven como "búnkeres" para astronautas y tiene una misión en marcha

La NASA ha seleccionado tres proyectos que se encargarán de analizar el terreno lunar para maximizar la seguridad de los astronautas que viajen en el futuro a nuestro satélite. Los astronautas del programa Apolo pasaron muy poco tiempo en la Luna y aun así se enfrentaron a peligros desconocidos, como el efecto del polvo lunar en sus mucosas. Los astronautas de Artemis irán mucho más preparados para esas misiones cortas, gracias a todas las naves y robots que han estudiado nuestro satélite desde dentro y desde fuera. Sin embargo, aún queda analizar los riesgos que podrían darse en estancias mucho más largas. Ahí es donde entra en juego el programa PRISM, compuesto por tres investigaciones: LEMS-SP, GIMLI y DISCO. 

Un concurso de propuestas. Con el fin de analizar mucho mejor la Luna, la NASA abrió un concurso de propuestas, dirigido tanto a universidades y centros de investigación públicos como a empresas privadas. Todo esto está dentro del marco de CLPS, una iniciativa de la NASA dirigida a contratar empresas para transportar y entregar instrumentos científicos a la Luna. Para el programa PRISM, se han elegido propuestas de la Universidad de Maryland, el Planetary Science Institute y la NASA Ames. Tienen objetivos muy distintos, pero todos pueden servir para elegir los mejores lugares para construir asentamientos lunares.

LEMS-SP. Esta misión, dirigida por Mehdi Benna, de la Universidad de Maryland, se encargará de analizar el medio ambiente lunar mediante el estudio de tres pilares. Por un lado, los impactos de micrometeoritos. La Luna no tiene una atmósfera como la nuestra, que desintegra o frena la mayor parte de rocas que intentan atravesarla, por lo que sufre un constante bombardeo de meteoritos de distintos tamaños. En una misión corta, como las del programa Apolo, sería mala suerte sufrir un impacto, pero en estancias largas la cosa se complica. Por eso es tan importante este análisis. En segundo lugar, LEMS-SP analizará la abundancia de los gases en la fina capa que rodea la Luna.

Y para terminar, se enviará a la Luna un sismómetro. Estudiar los terremotos que suceden en la Luna es vital para seleccionar los mejores lugares para construir asentamientos.

GIMLI. Si Gimli y el resto de enanos de la Tierra Media vivían bajo tierra, los astronautas podrían necesitar hacerlo para huir de posibles amenazas. Por eso, esta misión, dirigida por Nathaniel Putzig, del Planetary Science Institute, se encargará de estudiar el pozo de Marius Hills, una abertura en la superficie lunar que podría conectarse a un extenso tubo de lava subterráneo. Este tubo de lava, una vez vacío, podría convertirse en una serie de cuevas y pasadizos subterráneos que funcionarían como búnker, en caso de que las construcciones superficiales estuviesen en peligro.

DISCO. Es bien sabido que en la Luna hay hielo, que podría obtenerse para obtener agua en los asentamientos lunares. Con esta misión se analizarán las microtrampas frías, unas zonas que nunca reciben luz solar y, por lo tanto, son buenas candidatas para albergar grandes cantidades de hielo. No obstante, ese no será su único objetivo. También se estudiará la consistencia del terreno, en busca de lugares en los que se pueda caminar fácilmente. Además, esta investigación permitirá comprender cómo se comportará el polvo lunar durante el alunizaje de las naves, algo que también es muy importante si ya se ha construido un asentamiento. No queremos una tormenta de arena con cada llegada de suministros. Esta misión la dirige Ariel Deutsch, de la NASA Ames. 

El lugar ideal. En conjunto, estas tres misiones buscan seleccionar los mejores lugares para construir asentamiento y, a su vez, recopilar información útil para construir los instrumentos que utilizarán los astronautas en su día a día. Aún no se ha anunciado la fecha de lanzamiento de ninguna de estas misiones, pero lo lógico sería que lleguen a la Luna antes de que se empiecen a realizar estancias largas en nuestro satélite. 

Imagen | NASA

En Xataka | Aún no hemos colonizado la Luna y ya la hemos llenado de basura: hay hasta pelotas de golf abandonadas

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