26 de junio de 2026

La Universidad de Talca demuestra a través de UNE porqué las regiones necesitan hacer ciencia desde sus propios desafíos

Durante décadas, gran parte de la investigación científica se ha concentrado en responder preguntas de interés global o nacional. Sin embargo, los grandes desafíos que enfrentan los territorios —como la escasez hídrica, la adaptación al cambio climático, la transformación de los sistemas productivos o el desarrollo de ciudades más sostenibles— requieren también respuestas construidas desde las propias regiones.

Esa es la visión que impulsa UNE, la nueva identidad con la que la Universidad de Talca proyecta su iniciativa FIU Frontera: fortalecer una forma de hacer ciencia que nace desde el territorio, dialoga con sus actores y busca transformar el conocimiento en soluciones concretas para la sociedad.

Ciencia para comprender los desafíos locales

Cada territorio posee características ambientales, sociales, económicas y culturales que lo hacen único. En una región como el Maule, por ejemplo, conviven una fuerte actividad agrícola y forestal, una alta biodiversidad, importantes recursos hídricos y comunidades que enfrentan los efectos del cambio climático, los incendios forestales y las transformaciones productivas.

Comprender esa realidad requiere investigación científica de excelencia, pero también una capacidad permanente para trabajar junto a gobiernos locales, empresas, organizaciones sociales y comunidades, identificando problemas y construyendo respuestas basadas en evidencia.

Rector Universidad de Talca, Arcadio Cerda; Carolina Rossi Pantoja, subsecretaria del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación; Pedro Álvarez-Salamanca, gobernador del Maule. Fotografía durante el lanzamiento de UNE.

En ese contexto, la ciencia deja de ser únicamente un espacio de generación de conocimiento para convertirse en una herramienta de desarrollo territorial.

Del conocimiento a la transformación

El desafío ya no consiste solo en publicar investigaciones, sino en lograr que ese conocimiento contribuya a mejorar la calidad de vida de las personas.

Eso implica impulsar innovación tecnológica, fortalecer políticas públicas, desarrollar soluciones para los sectores productivos, proteger los ecosistemas y generar nuevas oportunidades para las comunidades.

«Cuando el conocimiento se UNE con las personas, la investigación cumple su propósito»

Precisamente ese cambio de enfoque es uno de los principios que orientan UNE. La iniciativa busca fortalecer las capacidades de investigación, desarrollo e innovación de la Universidad de Talca mediante un modelo intra y transdisciplinario que promueve la colaboración entre distintas áreas del conocimiento y una relación permanente con el territorio.

Una apuesta de largo plazo

Uno de los aspectos más relevantes del proyecto es su horizonte de diez años. Se trata de una estrategia respaldada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, el Gobierno Regional del Maule y la Universidad de Talca, que busca consolidar capacidades científicas duraderas y proyectar la investigación desarrollada desde las regiones hacia Chile y el mundo.

Más que financiar proyectos aislados, la iniciativa pretende fortalecer un ecosistema de investigación capaz de responder a desafíos complejos mediante redes de colaboración, innovación y transferencia de conocimiento.

Una ciencia construida desde las regiones

Los desafíos del siglo XXI son cada vez más complejos y requieren soluciones que integren distintas disciplinas y consideren las particularidades de cada territorio.

En ese escenario, iniciativas como UNE representan una evolución en la forma de entender el rol de las universidades: instituciones que no solo producen conocimiento, sino que también articulan capacidades para impulsar el desarrollo sostenible, fortalecer la innovación y generar bienestar desde las regiones.

El primer hito

El lanzamiento de UNE marcó el inicio de esta nueva etapa, cuyo primer gran hito se desarrollará entre el 3 y el 7 de agosto, con un encuentro académico que dará comienzo a la implementación del proyecto y reunirá a investigadores, autoridades y actores del ecosistema de innovación.

Con esta iniciativa, la Universidad de Talca busca consolidar un modelo donde la ciencia no solo avance en la generación de conocimiento, sino también en su capacidad de transformar los territorios, fortalecer el desarrollo regional y responder a los desafíos de la sociedad desde una perspectiva colaborativa.

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Creíamos que “planetas de algodón de azúcar” era una metáfora. La NASA acaba de encontrar dos que lo llevan al límite

Creíamos que “planetas de algodón de azúcar” era una metáfora. La NASA acaba de encontrar dos que lo llevan al límite

En un sistema planetario muy lejano, a unos 1.113 años luz de la Tierra, la intuición nos pide una cosa bastante razonable: si un planeta tiene casi el tamaño de Júpiter, debería parecerse a Júpiter también en su masa. La misión TESS de NASA acaba de enseñar que el universo no siempre juega con esas reglas. A partir de sus datos, los científicos han identificado dos mundos gigantes alrededor de la estrella TOI-791 que parecen hechos para romper esa expectativa: ocupan mucho espacio, pero concentran muy poca materia.

El hallazgo tiene nombres propios: TOI-791 b y TOI-791 c. Son dos planetas “super-puff”, un término usado para describir mundos gigantes con densidades extremadamente bajas, comparables en este caso a la del algodón de azúcar. Los científicos calculan que son los planetas más “hinchados” encontrados hasta ahora, una etiqueta llamativa pero sostenida por una comparación muy concreta: su tamaño se acerca al de Júpiter, mientras su masa representa solo una pequeña fracción de la del mayor planeta del Sistema Solar.

La pieza clave de esta historia es TESS, el Transiting Exoplanet Survey Satellite de NASA. No hablamos de un telescopio pensado para obtener imágenes directas de esos mundos, sino de un observatorio espacial preparado para vigilar grandes zonas del cielo en busca de señales indirectas. Según la información técnica, su carga útil se concentra en un solo instrumento: un conjunto de cuatro cámaras ópticas de gran campo. Esas cámaras trabajan junto a sus cubiertas, montura, escudo solar y unidad de gestión de datos para seguir estrellas durante largos periodos.

Dos planetas gigantes que casi no pesan

Lo importante es que TESS no vio esos planetas como vemos una imagen de Júpiter o Saturno. Lo que detectó fueron pequeñas caídas repetidas en el brillo de TOI-791, la estrella similar al Sol que alberga este sistema. Ese patrón aparece cuando, desde nuestra perspectiva, un planeta pasa por delante de su estrella y bloquea una parte mínima de su luz. A partir de esos tránsitos, y de cómo se repiten en el tiempo, los científicos pueden reconstruir la presencia de mundos que están demasiado lejos para mostrarse como una fotografía convencional.

Aquí hay una trampa comprensible: vemos la ilustración de NASA y nuestro cerebro completa la escena como si estuviéramos mirando una foto. Pero no es eso lo que ha pasado. La agencia aclara que no hay imagen directa de TOI-791 b y TOI-791 c, y que su aspecto en las piezas visuales es una interpretación artística. La imagen sirve para acercarnos el hallazgo y compararlo con planetas conocidos, pero no es la observación en sí: la observación está en las señales medidas por TESS cuando esos mundos pasan delante de su estrella.

Tess La nave TESS y su carga útil, preparadas antes del lanzamiento

La rareza aparece con toda claridad cuando entran las cifras. TOI-791 b tiene casi el mismo tamaño que Júpiter, pero contiene solo el 3,0% de su masa. TOI-791 c va incluso un paso más allá: es mayor que Júpiter, aunque apenas alcanza el 5,9% de su masa. Esa combinación es la que convierte a estos mundos en algo tan extraño. No estamos ante planetas pequeños con poca materia, sino ante gigantes que ocupan mucho espacio y, aun así, concentran una cantidad sorprendentemente baja de masa.

También hay una cuestión de paciencia. TOI-791 b tarda 139 días en completar una vuelta alrededor de su estrella, y TOI-791 c necesita 232 días. Para un telescopio que busca planetas por tránsitos, eso significa esperar mucho para ver repetirse la misma señal y confirmar que no estamos ante una casualidad. Ahí fue decisiva la acumulación de datos: desde su órbita alta alrededor de la Tierra, TESS reunió 1.122 días de observaciones de este sistema a lo largo de siete años.

Toi 791 Tamano La imagen compara el tamaño de los dos planetas “super-puff” con algunos mundos de nuestro Sistema Solar

Para llegar a sus masas, los científicos aprovecharon un detalle muy útil: estos dos planetas no se mueven como si el otro no existiera. TOI-791 b y TOI-791 c siguen un patrón orbital que hace que se atraigan gravitacionalmente entre sí. Ese tira y afloja cambia ligeramente el momento en que sus tránsitos cruzan la estrella desde nuestra perspectiva. Midiendo esas pequeñas variaciones temporales, el equipo pudo estimar cuánta masa contiene cada planeta y confirmar su condición de planetas “super-puff” de baja densidad.

El desconcierto no viene solo de que sean mundos enormes con muy poca masa, sino de que encajan mal con lo que se esperaba encontrar. Jon Jenkins, de NASA Ames, lo resume así: “Representan un rompecabezas que debemos resolver sobre cómo se forman los planetas gigantes como Júpiter y los super-puffs”. George Dransfield, autor principal del estudio en la Universidad de Oxford, subraya además que sus densidades extremadamente bajas los convierten en objetivos fascinantes para estudiar la evolución de los sistemas planetarios. La metáfora, en realidad, era la puerta de entrada al problema.

Lo que viene ahora es intentar leer esos mundos con más detalle. La NASA señala que los científicos quieren estudiar la composición química de sus atmósferas, cómo su rotación puede afectar a su forma y hasta qué punto la inclinación de la estrella encaja con las órbitas de los planetas. También queda por entender cómo se desplazaron dentro del sistema durante su desarrollo, si sus órbitas fueron moldeadas por interacciones con otros planetas y, en último término, cómo pueden formarse mundos de densidad tan baja. El algodón de azúcar era la imagen; el reto está en explicar la receta.

Imágenes | NASA

En Xataka | Los expertos alertan: las instalaciones de lanzamiento de la NASA son demasiado viejas para viajar a la Luna

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Los expertos alertan: las instalaciones de lanzamiento de la NASA son demasiado viejas para viajar a la Luna

Los expertos alertan: las instalaciones de lanzamiento de la NASA son demasiado viejas para viajar a la Luna

El programa Artemis es, sin duda, uno de los planes más ambiciosos de la NASA. La agencia ha invertido mucho dinero y mucho esfuerzo en que sus misiones lleguen a buen puerto. Sin embargo, hasta cierto punto, se está empezando a comportar como un ferrari último modelo por una vereda sin asfaltar. Tiene capacidad para llegar muy lejos, siempre que el escenario sea el adecuado. Si no, puede ser un desastre. Según las últimas declaraciones de la Oficina del Inspector General (OIG) de la NASA, sus dos principales lugares de lanzamiento están saturados y con unas instalaciones obsoletas. Se debe solucionar para exprimir el potencial de Artemis; pero, de momento, no hay dinero.

Dos instalaciones llegando al límite. Las dos instalaciones a las que hace referencia la OIG son el Centro Espacial Kennedy (KSC) de Florida y la Instalación de Vuelo Wallops de Virginia. Ambas son usadas tanto por la NASA como por compañías privadas, como SpaceX y Blue Origin entre otras. El ritmo de lanzamientos está creciendo cada vez más deprisa. En 2020, desde el KSC se lanzaron 31 cohetes, pero la cifra ascendió a 109 lanzamientos en 2025. En Wallop, para los mismos años, se pasó de 3 a 17 lanzamientos. Esta última puede parecer una diferencia menor, pero teniendo en cuenta que el volumen de lanzamientos de Wallop es más bajo, supone un aumento del 467%. El de KSC es de un 252%, también bastante elevado. 

Se calcula que ambas instalaciones podrían estar operando al límite para los años 2028 y 2029. Artemis IV, el primer alunizaje tripulado del programa, está programado para 2028 y marcará el inicio de una serie de viajes a la Luna que, según lo previsto, deberían ser cada vez más frecuentes. Las plataformas no darían abasto.

Instalaciones obsoletas. El problema de estas instalaciones no es solo que sean pequeñas para tanto lanzamiento. También se ha alertado que son demasiado antiguas. La mayor parte de elementos se construyeron en la década de 1960 para sostener el programa Apolo. Como resultado, hay carreteras que se pavimentaron sin tener en cuenta el peso de los cohetes modernos, tuberías de combustible que no pueden abastecer a varios usuarios a la vez y una red eléctrica envejecida. Es cierto que los problemas son más graves en KSC, ya que en Wallop se han hecho algunas reformas, pero aun así será necesario hacer muchas mejoras en ambas para que las instalaciones estén a la altura de Artemis.

Falta dinero. Según los cálculos de la OIG, para poder renovar ambas instalaciones harían falta 1.000 millones de dólares. Sin embargo, por ahora la NASA solo ha recibido 250 millones de los fondos asignados en la ley de conciliación H.R.1 de 2025 del año pasado. Claramente, no es suficiente. La NASA tiene programado renovar todas sus instalaciones cada 66 años. Sin embargo, con el presupuesto disponible, necesitarían 260 años para renovar todas sus instalaciones. 

Kennedy Space Center Rocket Garden Power Of Apollo Centro Espacial Kennedy

Las demandas de Artemis. Solo las demandas de Artemis ya son muy altas para las instalaciones de las que dispone actualmente la NASA. Está planeado que, antes del alunizaje, la cápsula Orión, con los astronautas a bordo, se acople en la órbita lunar al sistema de aterrizaje humano de SpaceX o Blue Origin. En unas misiones será uno y en otras el otro. Ambos deben estar allí para cuando llegue Orion, llevarán a los astronautas a la Luna y los devolverán de nuevo a la órbita lunar. Todo esto requerirá varios repostajes (para SpaceX se han confirmado 15), por lo que se tendrán que lanzar muchas naves casi simultáneamente. Hoy por hoy, no es viable. 

De hecho, el informe de la OIG pone en duda incluso que se pueda llevar a cabo el protocolo de Artemis III, mucho más modesto. En su caso, será necesario enviar a la órbita terrestre los módulos de aterrizaje humano de Blue Origin y SpaceX para que demuestren su viabilidad y capacidad de acoplamiento. Deben lanzarse casi a la vez, pero esto no es posible con los oleoductos que no pueden abastecer a dos naves simultáneamente o la red eléctrica obsoleta. 

Es urgente mejorar las instalaciones y para eso hace falta dinero. La OIG ha hecho este informe para alertar sobre una situación que pasa bastante desapercibida. Tenemos la vista puesta en las tecnologías del presente y el futuro, pero no nos fijamos en que las del pasado, que necesitan una renovación, son las que podrían dar al traste con los planes de la NASA para volver a la Luna. 

Imagen | NASA | Michael Rivera

En Xataka | Aún no hemos colonizado la Luna y ya la hemos llenado de basura: hay hasta pelotas de golf abandonadas

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Microsoft Extends Free Windows 10 Extended Security Updates Through October 2027

Microsoft has extended the free Windows 10 Extended Security Updates program for consumers by an additional year. Devices enrolled in the program will continue to receive security updates until October 12, 2027.

This change was made without a formal announcement; it appeared in updates to Microsoft's Windows 10 ESU documentation and as an editor's note on a Windows Experience Blog post published the day before.

Originally, the consumer ESU program was set to end on October 12, 2026. Users already enrolled will automatically be covered until the new end date in October 2027.

What Microsoft Said About the Extension and How to Enroll for Free

The editor's note on the Windows Experience Blog states that the Windows 10 Extended Security Updates (ESU) program for personal devices is being extended for another year, now available through October 12, 2027.

This extension gives users more time to transition to a new Windows 11 PC while continuing to receive essential security updates.

When asked why the extension was implemented, Microsoft told BleepingComputer that they understand moving to a new PC can take time.

As part of their ongoing effort to support customers during the transition, the Windows 10 ESU program for personal devices will now be available for an additional year, providing more flexibility for users to find a suitable PC while remaining protected.

Consumers can continue to receive free extended security updates through several methods: paying $30, backing up Windows settings to a Microsoft account, or redeeming 1,000 Microsoft Rewards points.

For users in the European Economic Area, signing into Windows 10 with a Microsoft account also grants access. The ESU license can be used on up to 10 devices linked to the same Microsoft account. Users in the EEA have the simplest option, which requires no payment, backup, or rewards redemption.

Restrictions and What the Extra Year Means for Windows 10 Users

The consumer ESU program has several restrictions:

It is only available for personal devices and cannot be used with systems joined to Active Directory domains or devices connected to Microsoft Entra.

Additionally, devices managed through Mobile Device Management are not eligible. However, Microsoft Entra-registered devices, rather than joined, can participate.

Enterprise customers have access to a separate paid ESU program that extends security updates for up to three years at a total cost of $427 per device.

For users who haven't upgraded to Windows 11 yet, the extension offers an extra year of support. This is especially important given the rising costs of new PCs in 2026, which are driven by the memory pricing crisis making hardware upgrades more expensive than in previous years.

Users who haven't enrolled in the consumer ESU program should do so now to maintain continuous coverage. The enrollment options have not changed. Those who are already enrolled will receive the extension automatically.

For users running Windows 10 on systems that do not meet the hardware requirements for Windows 11, this extension can be quite significant.

Around 400 million active PCs cannot officially upgrade to Windows 11 because of TPM 2.0, Secure Boot, or supported processor requirements.

The free ESU extension gives these users until October 2027 to either buy new hardware or switch to an alternative operating system such as Linux.

The transition from Windows 10 has been one of Microsoft's most complicated in recent years. The operating system reached its end of support on October 14, 2025, after which Microsoft stopped providing technical support, feature updates, and standard security updates outside of the LTSC and ESU channels.

Microsoft has continued to promote upgrading to Windows 11 or new Copilot+ PCs, although adoption has been slower than expected.

The extension acknowledges that the upgrade process is taking longer than initially planned, especially for users whose hardware remains functional but does not meet Windows 11 requirements. The free ESU extension is now available.

Users with Windows 10 devices should ensure they are enrolled through the most suitable path to continue receiving security updates until October 12, 2027.

Thank you for being a Ghacks reader. The post Microsoft Extends Free Windows 10 Extended Security Updates Through October 2027 appeared first on gHacks.



☞ El artículo completo original de Arthur Kay lo puedes ver aquí

Sabemos exactamente dónde y cuándo ocurrirá el eclipse solar más largo de la historia: lo verán nuestros tataranietos

Sabemos exactamente dónde y cuándo ocurrirá el eclipse solar más largo de la historia: lo verán nuestros tataranietos

El 16 de julio de 2186, la Luna se alineará perfectamente entre la Tierra y el Sol, creando un eclipse sin precedentes históricos. A menos que el excéntrico millonario empeñado en rejuvenecer tenga éxito, ninguno de nosotros estará aquí para verlo. Pero nuestros descendientes querrán pasar ese día en algún lugar de Colombia, Venezuela o Guyana.

7 minutos y 29 segundos. El eclipse solar total más largo de la historia superará en casi dos segundos la duración del que ostentaba el récord hasta ahora: el eclipse del 15 de junio del año 743 a.C., que alcanzó una totalidad de 7 minutos y 27 segundos sobre el océano Índico, cerca de las actuales Kenia y Somalia.

Ningún eclipse habrá durado tanto desde antes del 4000 a.C., y ninguno lo hará hasta después del 8000 d.C., por lo que podemos estar seguros de que será un evento astronómico realmente único. El eclipse solar total de mayor duración en un intervalo de 12.000 años.

La Luna oscurecerá Sudamérica. El histórico eclipse solar de 7 minutos y 29 segundos no ocurrirá sobre tierra firme: la franja de totalidad alcanzará su mayor duración sobre el océano Atlántico.

Sin embargo, el norte de Sudamérica disfrutará también de totalidades extraordinariamente largas. Especialmente en Colombia (desde Cali hasta Puerto Ayacucho), Venezuela (desde el Orinoco hasta Imataca) y Guyana (en toda la mitad norte del país, incluyendo Georgetown).

El espectáculo no se limitará a esa estrecha franja. Prácticamente toda Sudamérica, incluyendo la totalidad del territorio brasileño, podrá observar un eclipse parcial de gran magnitud. El eclipse también será visible de forma parcial desde México hasta Paraguay, y al oeste de África. En España apenas rozará las Islas Canarias al atardecer.

Por qué va a durar tanto. La razón de esta duración tan extrema es una "tormenta perfecta" en las posiciones de los tres cuerpos. La Tierra se encontrará en su punto más alejado del Sol (su afelio), lo que hará que el disco solar se vea ligeramente más pequeño.

La Luna, por su parte, estará en su punto más cercano a la Tierra (su perigeo), por lo que su disco aparente será más grande. Y por último, la trayectoria del eclipse pasará muy cerca del ecuador terrestre. Esta combinación maximiza el tiempo que la sombra de la Luna tarda en barrer la superficie de la Tierra.

Cómo estamos tan seguros. La predicción de eclipses es una de las más exitosas proezas de la astronomía computacional. Los científicos alimentan sus superordenadores con las posiciones y velocidades actuales de la Tierra y la Luna, y luego usan las leyes de movimiento de Newton para saber lo que va a pasar dentro de varios siglos o incluso milenios.

Estos algoritmos son en realidad modelos que integran las ecuaciones gravitacionales para proyectar sus posiciones en el futuro. Y lo hacen con una precisión asombrosa, generalmente con un margen de error inferior a un minuto a lo largo de cientos de años.

Primo hermano del gran eclipse de 2024. El eclipse solar total de 2186 pertenece al mismo "linaje" que el Gran Eclipse de Norteamérica del 8 de abril de 2024, el ciclo de Saros 139. Un ciclo de Saros es un periodo de aproximadamente 18 años, 11 días y 8 horas, tras el cual la geometría Sol-Tierra-Luna se repite de forma casi idéntica, produciendo un eclipse muy similar pero desplazado unos 120 grados hacia el oeste.

Las discusiones entre los entusiastas de los eclipses ya fantasean con cómo será la caza de este evento en 2186. Se habla de flotas de cruceros posicionados en el Atlántico y de vuelos en aviones hipersónicos para perseguir la sombra y extender aún más la experiencia de la totalidad.

Aunque el eclipse del milenio no lo veremos, no hace falta esperar tanto para vivir una totalidad: el 12 de agosto de 2026 España encadena el primero de tres eclipses ibéricos. No son las "maravillas del cosmos", pero no podemos quejarnos.

Una versión de este artículo se publicó en julio de 2025

Imagen | ESA

En Xataka | Dos naves europeas se sincronizaron en el espacio para crear un eclipse artificial. Es un antes y un después en la ciencia solar

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La noticia Sabemos exactamente dónde y cuándo ocurrirá el eclipse solar más largo de la historia: lo verán nuestros tataranietos fue publicada originalmente en Xataka por Matías S. Zavia Javier Jiménez .



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