19 de junio de 2026

Sudar a chorros no significa entrenar mejor. Los fisiólogos tienen una mala noticia para el mito del verano: “prepárate para ir más despacio”

Sudar a chorros no significa entrenar mejor. Los fisiólogos tienen una mala noticia para el mito del verano: “prepárate para ir más despacio”

En los Juegos Olímpicos de 1904, los organizadores quisieron demostrar que beber poca agua mejoraba el rendimiento. Lo que hicieron fue diseñar un maratón con apenas un punto oficial de hidratación bajo 32 grados. El experimento acabó con corredores colapsando, alucinaciones y uno de los ganadores cruzando la meta prácticamente sostenido. Más de un siglo después, el calor sigue recordando la misma lección: sudar no es fuerza, es supervivencia.

El gran mito del verano. Cada verano vuelve la misma imagen: corredores empapados, camisetas pegadas al cuerpo y la sensación de que cuanto más sudas, más estás aprovechando el entrenamiento. Ocurre que la fisiología dice otra cosa. Sudar mucho no es una medalla ni una medida exacta del esfuerzo. 

En el New York Times la fisióloga Mindy Millard-Stafford lo resume con claridad: “No puedes comparar la tasa de sudor de una persona con la de otra y decir que esa persona ha trabajado más duro”. La cantidad de sudor tiene más que ver con genética, ambiente y adaptación que con rendimiento puro. La mala noticia para el mito veraniego es simple: acabar chorreando no significa entrenar mejor.

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El sudor es supervivencia, no rendimiento. Lo primero que hay que entender es qué hace realmente el sudor. El médico deportivo Michael Fredericson recordaba que “es la forma que tiene el cuerpo de mantener la temperatura bajo control”. 

No es energía extra saliendo del cuerpo ni una señal de quema superior de calorías. Es un mecanismo de emergencia térmica. Cuando el calor aprieta o el ejercicio sube de intensidad, el cerebro activa las glándulas sudoríparas para enfriar la máquina. Lo que parece una señal de potencia es, en realidad, una señal de regulación.

No todos sudan igual. Aquí está una de las claves que desmonta muchas comparaciones. Dos personas pueden hacer exactamente el mismo entrenamiento y terminar en estados radicalmente distintos. A este respuecto, Fredericson insistía en el medio: “Incluso entre atletas serios, no hay dos personas que suden igual”. 

La humedad, el viento, el sol, la ropa y hasta la concentración de sal cambian por completo la ecuación. Puedes sudar más en una clase cerrada y húmeda que en una salida dura al aire libre, y eso no significa que el esfuerzo haya sido mayor. Significa que el entorno te está exigiendo refrigerarte más.

La adaptación también cambia el cuerpo. El cuerpo aprende. Quien entrena de forma constante con calor empieza a sudar antes, más repartido y de forma más eficiente. El fisiólogo W. Larry Kenney explica que con la aclimatación las glándulas producen un sudor más diluido y que evapora mejor. 

Dicho de otra forma, eso significa que un deportista adaptado puede parecer que suda más, pero en realidad está funcionando mejor. El sudor, por tanto, no solo no mide intensidad: a veces mide experiencia biológica.

El punto donde el cuerpo empieza a pagar. El problema empieza cuando esa refrigeración cuesta demasiado. Con calor intenso se puede perder más de un litro de líquido por hora y, en sesiones largas, entre un 2% y un 6% del peso corporal. 

Ese 2% es un umbral importante, porque ahí empiezan a caer tanto el rendimiento físico como la capacidad cognitiva. Ya no es solo cansancio; es peor toma de decisiones, menos coordinación y más riesgo cardiovascular. El sudor deja de ser un aliado y empieza a convertirse en factura. 

La métrica que importa de verdad. Si el sudor no sirve para medir intensidad, hay que mirar otra cosa: la frecuencia cardíaca. El cardiólogo deportivo Sean Swearingen recuerda que es un indicador mucho más fiable y que, con calor, se dispara antes. La recomendación es sencilla pero claramente incómoda: mantener pulsaciones habituales, aunque eso obligue a bajar ritmo o recortar distancia. 

De hecho, es ahí cuando llega la frase que lo condensa todo. Millard-Stafford lo cuenta sin rodeos: Deja el ego en la puerta y prepárate para empezar más despacio”. Posiblemente esa sea la verdadera lección del verano: entrenar mejor muchas veces significa aceptar que hay días en los que ir más lento es exactamente lo correcto.

Imagen | Wikimedia, NARA

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Escuchar el océano para protegerlo: la investigación del Dr. Iván Hinojosa sobre los sonidos que revelan la salud de los ecosistemas marinos

Académico de la Facultad de Ciencias UCSC e investigador de CIBAS estudia cómo los sonidos naturales y de origen humano influyen en los ecosistemas marinos, generando conocimiento que aporta a la conservación de la biodiversidad y al desarrollo sustentable de las comunidades costeras.

El océano es un espacio lleno de sonidos. Desde las vocalizaciones de peces y mamíferos marinos hasta el ruido generado por actividades humanas, el ambiente submarino conforma un complejo paisaje sonoro que influye en la vida de numerosas especies. Comprender estos procesos es una de las principales motivaciones del Dr. Iván Hinojosa, académico de la Facultad de Ciencias de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) e investigador del Centro de Investigación en Biodiversidad y Ambientes Sustentables (CIBAS), donde además integra su Comité Académico.

A través de estudios que combinan observaciones en terreno, buceo científico, experimentación y colaboración interdisciplinaria, el investigador busca comprender cómo funcionan las comunidades marinas y cómo responden a los cambios ambientales y a las actividades humanas.

Bucear para descubrir patrones en la naturaleza

Gran parte del trabajo del Dr. Hinojosa se desarrolla bajo el mar. Mediante el buceo científico realiza observaciones directas de organismos y comunidades marinas, información que posteriormente permite formular nuevas preguntas de investigación.

“Lo que hago es bucear, aplicar métodos cuantitativos para hacer observaciones y, en base a esas observaciones, voy formulando hipótesis que después someto a pruebas en trabajos de laboratorio o experimentos en terreno”, explica.

Este enfoque le ha permitido abordar diversas interrogantes relacionadas con la biodiversidad marina, las interacciones ecológicas y las transformaciones que experimentan los ecosistemas costeros.

Una de sus principales líneas de investigación se centra en el estudio del ruido antropogénico submarino, es decir, los sonidos generados por actividades humanas como el tránsito de embarcaciones, la operación portuaria y otras intervenciones que modifican el ambiente acústico marino.

Dr. Iván Hinojosa y equipo.

A través de distintos proyectos, el investigador y su equipo evalúan cómo este fenómeno afecta a organismos de diversos niveles de la cadena ecológica, desde el plancton hasta grandes mamíferos marinos.

“Estamos viendo desde el plancton hasta las grandes ballenas cuál es el efecto del ruido antropogénico sobre una diversidad de especies, con distintos experimentos en terreno, en laboratorio y colaboraciones con profesionales de distintos lados”, señala.

Entre las investigaciones que desarrolla destacan estudios con cetáceos en Caleta Chañaral de Aceituno, así como experimentos que analizan los efectos del ruido sobre larvas de erizos, nudibranquios y choritos, evaluando variables como mortalidad, asentamiento y comportamiento.

Los resultados obtenidos buscan aportar evidencia científica para fortalecer la toma de decisiones y el diseño de políticas públicas orientadas a la conservación de los ecosistemas marinos.

Descifrando el paisaje sonoro del océano

Además de estudiar los efectos del ruido generado por las actividades humanas, el Dr. Hinojosa busca comprender los sonidos naturales producidos por los organismos marinos.

Aunque se sabe que numerosas especies de peces generan vocalizaciones, aún existe escasa información sobre cuáles son los organismos responsables de gran parte de los sonidos que se registran en el océano.

“Uno bajo el mar se encuentra con muchas vocalizaciones de peces. Los peces tienen coros nocturnos, igual que las aves en el bosque. Vocalizan mucho al atardecer y al amanecer, pero no sabemos cuáles especies son las que están haciendo esos sonidos”, comenta.

Para responder estas interrogantes, desarrolla investigaciones en bioacústica marina junto a estudiantes y colaboradores nacionales e internacionales, incorporando nuevas tecnologías que permitan identificar especies a partir de sus señales acústicas.

Biodiversidad y desarrollo sustentable

Otra de las áreas que concentra el interés del investigador es comprender por qué ciertas especies nativas experimentan aumentos significativos en su abundancia y qué oportunidades pueden surgir a partir de estos cambios ecológicos.

Su trabajo busca identificar las causas de estos fenómenos y evaluar cómo las comunidades humanas pueden beneficiarse de manera sustentable de estos recursos.

“Estamos viendo que hay especies nativas que, por algún motivo, están aumentando su abundancia de manera dramática. La idea es entender por qué ocurre eso y cómo podemos, como humanos, aprovechar esa gran abundancia”, explica.

Dr. Iván Hinojosa

Este enfoque se vincula directamente con la misión de CIBAS, orientada a generar conocimiento sobre biodiversidad y sustentabilidad, promoviendo soluciones que contribuyan al bienestar de las comunidades costeras.

“Toda esta línea se junta con CIBAS justamente porque primero busca comprender la biodiversidad y luego ver cómo esos patrones pueden ayudar al desarrollo sostenible y sustentable de las comunidades costeras”, sostiene.

Actualmente, el investigador espera ampliar las aplicaciones de la acústica ambiental hacia ecosistemas de agua dulce, explorando lagos, ríos y humedales del centro-sur de Chile.

Entre las iniciativas en desarrollo se encuentran estudios de bioacústica en peces de agua dulce y proyectos de monitoreo del paisaje sonoro en humedales, incluyendo trabajo colaborativo con comunidades locales.

“Queremos ver qué es lo que se escucha en lagos y ríos, entender esas señales y utilizar la acústica como una herramienta para estudiar la biodiversidad”, comenta.

A través de estas investigaciones, el Dr. Hinojosa contribuye a fortalecer una de las áreas emergentes de la ecología marina: la bioacústica. Desde CIBAS y la Facultad de Ciencias UCSC, su trabajo busca generar conocimiento científico que permita comprender mejor la biodiversidad acuática y aportar soluciones basadas en evidencia para la conservación y el desarrollo sustentable de los territorios.

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FortiBleed: 73.932 firewalls de Fortinet comprometidos con credenciales verificadas aún válidas

FortiBleed: 73.932 firewalls de Fortinet comprometidos con credenciales verificadas aún válidas

Un grupo de investigadores de ciberseguridad ha descubierto y publicado una base de datos con credenciales verificadas de 73.932 firewalls Fortinet/FortiGate en 194 países, incluyendo accesos de administrador y VPN que siguen siendo válidos a fecha de publicación. El hallazgo lo denominó FortiBleed el investigador Bob Diachenko, y la firma Hudson Rock analizó el dataset completo confirmando que más de 30.791 de las credenciales son funcionales en este momento. La investigación independiente de Kevin Beaumont determinó que el conjunto afecta a aproximadamente el 50% de todos los firewalls Fortinet accesibles por internet según los índices de Shodan. Lo reporta TheNextWeb el 17 de junio. Entre las organizaciones presentes en el dataset, según Hudson Rock: Chevron, Samsung, Foxconn, Comcast, AT&T, Mercedes-Benz, Toyota, Siemens, Lenovo, PwC, Accenture, Oracle y agencias gubernamentales de varios países.

Cómo funciona FortiBleed y por qué no hay zero-day

Lo más llamativo de FortiBleed es lo que no hay: ninguna nueva vulnerabilidad zero-day. SOCRadar, que analizó el dataset de forma independiente, confirmó que no encontró evidencias de que se explotara ningún fallo desconocido en Fortinet para obtener las credenciales. Lo que hay es, en palabras de Waseem Ahmed, jefe de ingeniería de Secure.com, «un fallo de higiene de credenciales a escala civilizacional.»

Los atacantes usaron dos fuentes de credenciales. La primera: bases de datos de credenciales de Fortinet filtradas en incidentes previos (el dump de 2021 con casi 500.000 cuentas FortiGate VPN y la filtración del Belsen Group en enero de 2025 con 15.000 configuraciones de dispositivos). Muchas organizaciones nunca rotaron esas contraseñas. La segunda fuente: credenciales capturadas por malware tipo infostealer instalado en los endpoints de los usuarios, que captura contraseñas en texto claro antes de que se aplique ningún cifrado. La complejidad de la contraseña es irrelevante contra un infostealer.

Con esas dos listas, el grupo —con infraestructura que apunta a actores rusohablantes según Diachenko— ejecutó aproximadamente 1.160 millones de intentos de credenciales contra 320.777 objetivos FortiGate. En paralelo, la misma infraestructura ejecutó 2.100 millones de intentos de fuerza bruta contra sistemas Microsoft SQL Server, lo que confirma que FortiBleed no es una operación específica contra Fortinet sino una campaña de acceso inicial broad-spectrum.

La ola de brechas que afectó a grandes marcas europeas en 2026 sigue el mismo patrón de explotación de credenciales previamente comprometidas. La diferencia con FortiBleed es la escala: donde Rituals afectó a una empresa, aquí el impacto es sobre decenas de miles de organizaciones simultáneamente.

El aspecto técnico que multiplica el impacto

Hay un detalle técnico que explica por qué tantos dispositivos son vulnerables incluso después de actualizaciones de FortiOS. Fortinet introdujo en las versiones 7.2.11, 7.4.8 y 7.6.1 un sistema de hashing de contraseñas más robusto (PBKDF2) para reemplazar el antiguo SHA-256. Pero cuando un dispositivo se actualiza desde una versión anterior, las contraseñas existentes de los administradores permanecen almacenadas en SHA-256 hasta que ese administrador haga login tras la actualización. Si nadie inicia sesión, el hash débil permanece indefinidamente. Los atacantes extrajeron archivos de configuración de los dispositivos y rompieron los hashes SHA-256 usando clústeres de 45 GPUs (infraestructura Hashtopolis), obteniendo las contraseñas en texto claro.

Los ataques con herramientas de IA que automatizaron el compromiso de agencias gubernamentales en México en 2026 ilustran cómo la IA reduce la barrera de entrada para ataques sofisticados. FortiBleed no usa IA directamente, pero sí automatización masiva y pipelines de compromiso industrializados que comparten la misma filosofía.

La lista de afectados incluye un endpoint VPN de la industria de defensa, lo que sugiere que las ambiciones del grupo van más allá de lo puramente económico y podrían incluir espionaje industrial o gubernamental. Los ataques DDoS contra el Parlamento Europeo de 2022 mostraron que la infraestructura pública también es objetivo prioritario; FortiBleed apunta a la capa de acceso que hace posible ese tipo de intrusión sostenida.

Mi valoración

Lo que más me convence de este análisis es la clareza de la lección: FortiBleed no necesitó ninguna vulnerabilidad nueva para comprometer el 50% de los firewalls Fortinet con acceso a internet. Solo necesitó que las organizaciones no rotaran sus contraseñas después de brechas previas conocidas.

Lo que más me preocupa es la segunda capa de la campaña: los atacantes no solo roban credenciales, también usan el acceso al firewall para monitorizar el tráfico que pasa por él y capturar más credenciales en tiempo real. Una vez dentro, se convierten en un punto de escucha permanente.

Lo más estructuralmente significativo es la organización del dataset: está estructurado por sector, ingresos y tamaño de empresa. Eso no es una filtración aleatoria; es un inventario comercial preparado para vender acceso inicial a compradores que quieren filtrar por tipo de objetivo.

La pregunta a 12 meses no es si habrá más incidentes derivados de FortiBleed sino cuántos, y si Fortinet refuerza suficientemente los requisitos de rotación forzada de credenciales en sus próximas versiones. Mi predicción: veremos al menos un incident de ransomware de alto impacto directamente atribuible a credenciales del dataset FortiBleed antes de finales de 2026.

Preguntas frecuentes

¿Cómo puedo saber si mi organización aparece en el dataset FortiBleed?

Hudson Rock publicó una herramienta gratuita de búsqueda (FortiBleed lookup portal) donde las organizaciones pueden introducir su dominio para verificar si aparece en el dataset. Si aparece, debe asumir que las credenciales están en manos criminales y actuar de inmediato: rotación de todas las contraseñas de admin y VPN, habilitación de MFA, revisión de logs.

¿Hay que actualizar FortiOS para estar protegido?

Actualizar a una versión con PBKDF2 (FortiOS 7.2.11, 7.4.8 o 7.6.1 y superiores) es necesario pero no suficiente. Tras la actualización, cada administrador debe hacer login activamente para que el sistema migre su hash a PBKDF2. Sin ese login, el hash SHA-256 débil permanece almacenado aunque el firmware sea moderno.

¿A quién afecta principalmente el dataset FortiBleed?

El dataset cubre organizaciones de todos los sectores y tamaños en 194 países, con alta concentración en India, Estados Unidos, Taiwán, México, Turquía, Tailandia, Colombia, Malasia, Chile y Emiratos Árabes Unidos. Las organizaciones más grandes e importantes son las más atractivas para los compradores de acceso inicial, pero la escala del dataset significa que organizaciones medianas también están expuestas.




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Solo hay una persona en la historia de Star Trek que se ha interpretado a sí misma, y la escena sigue siendo legendaria

Solo hay una persona en la historia de Star Trek que se ha interpretado a sí misma, y la escena sigue siendo legendaria

El androide Data necesitaba a los tres científicos más brillantes de la historia para una partida de póquer en el holodeck, y los elegidos fueron Isaac Newton, Albert Einstein y Stephen Hawking. Los dos primeros llevaban décadas (o siglos) muertos. El tercero tenía cincuenta y un años y esclerosis lateral amiotrófica, pero había expresado a los jefes de Paramount su deseo de aparecer en la serie.

Cuándo fue. El 21 de junio de 1993 se emitió el final de la sexta temporada de 'Star Trek: La nueva generación'. Los primeros noventa segundos del episodio, titulado 'Descenso, Parte 1', contienen algo que no ha vuelto a ocurrir en más de cincuenta años de franquicia: una persona real, con nombre y apellidos, interpretándose a sí mismo. Se trataba de Stephen Hawking.

Cómo empezó. Hawking visitó las oficinas de Paramount Pictures en 1991 para presentar un documental sobre su vida dirigido por Errol Morris. Rick Berman, productor ejecutivo de la serie, descubrió durante la visita que Hawking era un trekkie declarado y le ofreció un tour por los decorados de 'La nueva generación'. Y una vez en el plató, el científico hizo una petición inusual: que le sacaran de la silla de ruedas (algo poco habitual) para poder sentarse en el sillón del capitán. 

Una vez instalado, le comentó a su anfitrión Leonard Nimoy (Spock en la serie original) que el asiento era considerablemente más cómodo y potente que su silla. Luego preguntó si existía alguna posibilidad de aparecer en el programa. Los productores tomaron nota. Hawking volvería a Los Ángeles unos meses más tarde, y había una ventana de rodaje disponible. Solo faltaba saber qué demonios iba a hacer un físico teórico con ELA en un episodio de una serie de ciencia ficción sin que resultara paródico, o incluso condescendiente.

Qué hacer. Los guionistas decidieron que lo más conveniente era una escena en el holodeck, probablemente acompañado del androide Data. A partir de ahí, tocaba construir una escena que justificara la presencia del científico más célebre del mundo. El productor ejecutivo Michael Piller aportó la idea que lo resolvió todo: una partida de póquer. El holodeck de la Enterprise permitía recrear a cualquier figura histórica con precisión, y los afortunados fueron Newton, muerto desde 1727, y Einstein, desde 1955. Y Hawking, muerto también en la ficción de la serie, pero capaz de interpretarse a sí mismo.

Para construir el chiste de física que abre la escena, el guionista Ronald D. Moore llamó a su compañero Naren Shankar, doctor en física aplicada y futuro showrunner de 'CSI'. Shankar diseñó el chiste del perihelio de Mercurio (un fenómeno que la mecánica newtoniana no es capaz de explicar), y propuso la dinámica cómica entre los tres científicos, con Hawking y Einstein burlándose de Newton.

8 de abril. Hawking rodó su aparición el 8 de abril de 1993. Brent Spiner, que encarnaba a Data y que habitualmente no tenía problemas para dar vida a la frialdad emocional del androide, estaba nervioso. El actor describió más tarde ese momento como "probablemente mi momento favorito en toda mi experiencia haciendo Star Trek". La escena que se rodó ese día acabó durando menos de dos minutos. En ella, después de bromear sobre la posible cualidad apócrifa de la historia de Newton y la manzana, Hawking gana la mano, y Einstein alega que las probabilidades de esa victoria no podrían haber mejorado ni con fluctuaciones cuánticas. Hawking le responde (con segundas): "Wrong again, Albert."

Un cameo histórico. No era la primera vez que 'Star Trek' jugaba con figuras históricas: habíamos visto hasta a Abraham Lincoln luchando junto a Kirk y Spock. Pero Hawking sigue siendo, a día de hoy, la única persona real que se ha interpretado a sí misma en cualquier serie o película del universo 'Star Trek'. Además, quel cameo llegó en un momento particular para la franquicia: la audiencia de la sexta temporada de 'La nueva generación' estaba comenzando a experimentar un descenso gradual y 'Espacio profundo nueve' de estrenaba ese año. La franquicia se expandía y el público se dividía, pero quedaba tiempo para un cameo que era casi una declaración de intenciones.

Moore afirma que Hawking había ayudado a construir, con su trabajo sobre agujeros negros y cosmología, el tipo de imaginario científico con el que 'Star Trek' llevaba décadas jugando. Que quisiera aparecer en el programa, que no desdeñara la ciencia-ficción sino que la disfrutara, funcionaba como una especie de validación circular. Por eso hay una última guinda en el capítulo: en el futuro que imagina el episodio, se revela que Data ocupa la cátedra Lucasiana de Matemáticas de la Universidad de Cambridge. Esa misma cátedra la ocupó Hawking entre 1979 y 2009, y antes que él, Newton entre 1669 y 1702. Los tres acabarían sentados en una mesa de póquer en un futuro imaginado en 1993.

En Xataka | La ¿compleja? política intergaláctica: por qué hay quien dice que Star Trek es comunista y Star Wars capitalista

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Detectado el viento más rápido de un cuásar a escala ultravioleta: un agujero negro que sopla al 30% de la velocidad de la luz

Detectado el viento más rápido de un cuásar a escala ultravioleta: un agujero negro que sopla al 30% de la velocidad de la luz

Un equipo liderado por investigadores de la Universidad de York (Canadá) y la Universidad de Washington Bothell ha detectado el viento más veloz que se haya registrado nunca cerca de un agujero negro a longitudes de onda ultravioleta. El cuásar J2318, cuyo agujero negro central tiene 1.700 millones de masas solares, expulsa gas a una velocidad equivalente al 30% de la velocidad de la luz — aproximadamente 201 millones de millas por hora (≈ 323 millones de kilómetros por hora). El hallazgo se publicó el 4 de junio de 2026 en The Astrophysical Journal y lo cubre Interesting Engineering el 16 de junio. Los investigadores identificaron dos componentes de viento distintas en el espectro del cuásar, reforzando la evidencia sobre cómo los agujeros negros supermasivos regulan activamente la formación de estrellas en sus galaxias huésped durante el «mediodía cósmico» — el periodo de máxima actividad del universo entre 1.600 y 3.500 millones de años tras el Big Bang.

Por qué este viento es excepcional y qué significa

Los cuásares son los núcleos activos de galaxias donde la materia cae en espiral hacia un agujero negro supermasivo, generando energía que puede superar la de toda la galaxia circundante. Cuando esa caída es especialmente intensa, genera vientos de gas que se expulsan hacia afuera a velocidades extremas: los UFOs (ultra-fast outflows), que por definición superan el 10% de la velocidad de la luz.

J2318 alcanza el 30% a longitudes de onda ultravioleta — un récord. Existen vientos más rápidos detectados en rayos X, pero el ultravioleta permite caracterizar diferentes aspectos de ese gas. Los investigadores encontraron dos componentes distintas de viento en el espectro, lo que indica que el mecanismo de expulsión tiene estructura interna y no es uniforme.

El impacto más profundo no es el récord de velocidad sino las implicaciones para la evolución galáctica. Estos vientos son el mecanismo por el que los agujeros negros supermasivos «apagan» la formación de estrellas en sus galaxias huésped: al expulsar gas a velocidades superiores a la velocidad de escape de la galaxia, el agujero negro puede literalmente vaciar el combustible que alimenta el nacimiento de nuevas estrellas. Eso conecta con una pregunta abierta de la cosmología: por qué tantas galaxias masivas dejaron de formar estrellas prematuramente.

Liliana Flores, co-autora que participó en el análisis espectral durante su etapa de estudiante de grado, lo expresó con claridad: «Estos vientos extremos transportan cantidades increíbles de energía que pueden afectar a las galaxias que los rodean. No será fácil encontrar un viento ultravioleta más rápido que el de J2318, pero seguimos buscando.»

Cómo se detectan vientos a esas velocidades

El método es espectroscópico: el gas expulsado a velocidades relativistas absorbe la luz del propio cuásar y deja firmas características en el espectro observado. El efecto Doppler desplaza esas absorciones hacia el azul (blueshift) en una magnitud directamente proporcional a la velocidad del gas. En el caso de J2318, el análisis del espectro con el telescopio SDSS (Sloan Digital Sky Survey) reveló dos componentes de absorción claramente diferenciadas, lo que sugiere dos corrientes de viento con velocidades distintas dentro del mismo sistema.

El equipo de York también detectó variabilidad temporal: la cantidad de luz absorbida cambia entre observaciones separadas en el tiempo, lo que indica que algo en las condiciones del viento está evolucionando. Esa variabilidad abre la puerta a estudiar cómo cambia la estructura interna del viento en escalas de años, algo que hasta ahora era inaccesible para cuásares tan distantes.

Mi valoración

Lo que más me convence del estudio es la robustez de la metodología. Las firmas espectrales de los vientos UFO —absorciones de hierro ionizado desplazadas hacia el azul por el efecto Doppler— son inconfundibles cuando el gas se mueve a una fracción significativa de la velocidad de la luz. No es una inferencia estadística frágil.

Lo que más me preocupa es si J2318 es representativo o un caso extremo. Un solo objeto récord no es suficiente para generalizar sobre el papel de los UFOs en la evolución galáctica. El equipo lo reconoce explícitamente: la búsqueda continúa.

Lo más estructuralmente significativo es el «mediodía cósmico» como laboratorio natural. El universo nos ofrece la posibilidad de estudiar el estado pasado de los agujeros negros mirando objetos distantes, y eso permite reconstruir la historia de la formación galáctica.

La pregunta a 12 meses es si el James Webb Space Telescope o el futuro Extremely Large Telescope permitirán ampliar la muestra de cuásares a alto redshift para hacer estadística robusta. Mi predicción: en los próximos dos años habrá al menos tres hallazgos similares que confirmarán si J2318 es excepcional o el comienzo de una nueva categoría.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el «mediodía cósmico» y por qué importa para este descubrimiento?

El mediodía cósmico es el periodo entre 1.600 y 3.500 millones de años tras el Big Bang cuando los agujeros negros supermasivos y la formación de estrellas alcanzaron su ritmo máximo simultáneamente. Es la época en que la interacción entre agujeros negros y galaxias fue más intensa, y por eso los cuásares de ese periodo son los más interesantes para entender cómo esa interacción moldeó el universo actual.

¿A qué distancia está J2318?

Es un cuásar distante observado durante el mediodía cósmico: la luz que vemos viajó miles de millones de años para llegar. No es un objeto cercano — es una ventana al universo joven. Su agujero negro, con 1.700 millones de masas solares, lo sitúa en el rango de los más masivos conocidos.

¿Por qué el viento ultravioleta y no el de rayos X?

Los vientos ultrarrápidos se han detectado antes a longitudes de onda de rayos X, a velocidades incluso mayores. Pero el ultravioleta permite caracterizar componentes del gas expulsado a mayor distancia del agujero negro y en estados de ionización diferentes, lo que complementa la imagen física de estos fenómenos. J2318 es el récord en esa longitud de onda específica.




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