7 de junio de 2026

Trump estudia comprar acciones de OpenAI, Anthropic y xAI: el gobierno americano como socio de Silicon Valley en la carrera de IA

Trump estudia comprar acciones de OpenAI, Anthropic y xAI: el gobierno americano como socio de Silicon Valley en la carrera de IA

El gobierno de EE.UU. y OpenAI llevan más de un año negociando la posibilidad de que el gobierno federal tome una participación accionarial en la empresa. Lo reporta hoy TechCrunch confirmando lo que adelantaron CNBC y NOTUS horas antes. La fuente más clara es el propio Trump, que lo dijo directamente a los periodistas a bordo del Air Force One: «hay conceptos donde partes podrían darse al público americano, donde el público americano se convierte esencialmente en un socio».

La conversación ha trascendido a OpenAI: el presidente añadió que está planificando reuniones con compañías de IA «en el muy corto, muy cercano futuro» para explorar el mismo modelo con otras empresas. Eso incluye, presumiblemente, Anthropic y xAI/SpaceX, ambas con IPO esperado en las próximas semanas.

¿Cómo funcionaría el acuerdo?

El mecanismo que se discute no es una compra de acciones en mercado abierto ni una adquisición. La idea, según CNBC citando a personas familiarizadas con las negociaciones, es que OpenAI done acciones al gobierno para capitalizar algo parecido al «Public Wealth Fund» que la propia empresa propuso en su documento de política publicado en abril de 2026. Ese fondo invertiría en «activos diversificados a largo plazo» y distribuiría retornos a los ciudadanos, permitiendo que cualquier americano participe en la subida de valor de la IA «independientemente de su riqueza inicial o acceso al capital».

No hay acuerdo final. Las discusiones son exploratorias y los detalles están sujetos a cambio. Altman ha compartido la idea con Trump directamente —la primera vez fue en 2025— y las conversaciones han continuado con funcionarios senior del ejecutivo.

El referente histórico que cita Trump para justificar la idea es la participación del 10% que el gobierno tomó en Intel el año pasado, de la que dice que «ya ha ganado dinero».

El factor Sanders y la dimensión bipartidista

El impulso de este debate no es solo de Trump. El senador Bernie Sanders presentó esta semana una propuesta legislativa que pide al gobierno adquirir el 50% del capital de las principales empresas de IA —OpenAI, Anthropic, xAI— mediante un impuesto único del 50% en acciones. Esa propuesta es, en la práctica, inaplicable políticamente, pero su existencia empuja a la Casa Blanca hacia una versión más moderada que pueda venderse como «el pueblo americano como socio de la IA».

David Sacks, el ex czar de IA, fue uno de los primeros en publicar que puede ver por qué la idea de Sanders resuena, aunque con términos diferentes. El espectro de Sanders y Trump confluyendo —aunque sea instrumentalmente— en la idea de que la IA no debería beneficiar solo a los accionistas de Silicon Valley es un dato político relevante.

Para OpenAI, el movimiento tiene sentido estratégico en un momento concreto: la empresa está preparando su IPO, está transformándose de non-profit a for-profit, y necesita legitimidad política para operar en defensa, educación e infraestructura crítica americana. Tener al gobierno como accionista —aunque sea simbólicamente— es la forma más directa de obtener esa cobertura política.

El contexto de semanas previas añade ironía: Anthropic, que rechazó los términos más amplios del Pentágono, también pondría acciones en juego si el modelo se generaliza. Y OpenAI, que ha estado en conversaciones activas, tendría en el gobierno un accionista con intereses muy distintos a los de los fondos de capital riesgo que hoy controlan la mesa.

Mi valoración

Lo que más me convence es la lógica política de corto plazo. Las grandes apuestas tecnológicas que generan dudas populares —IA, cripto, biotecnología— son mucho más fáciles de defender políticamente cuando el público puede reclamar una parte del beneficio. Si Apple Intelligence va a cambiar la forma en que buscamos empleo, o si Gemini va a transformar la sanidad, la pregunta «¿quién gana con esto?» tiene una respuesta menos incómoda si el gobierno tiene acciones.

Lo que más me preocupa es la gobernanza. Tener al gobierno federal como accionista de una empresa que desarrolla IA con capacidad para explotar vulnerabilidades críticas, que opera contratos militares clasificados y que está en negociaciones permanentes con el Departamento de War, crea un conflicto de intereses estructural que ninguna cláusula de muralla china va a resolver por completo.

Lo más estructuralmente significativo es el precedente internacional. Si EE.UU. establece que los gobiernos deben tener acciones en los desarrolladores de IA más potentes, la UE, China, India y decenas de países tendrán el argumento perfecto para exigir lo mismo a las filiales locales de esas empresas. La pregunta a 12 meses es si OpenAI acuerda algo concreto antes del IPO o si el proceso se alarga hasta que el mercado ya ha puesto precio. Mi predicción: alguna forma de acuerdo simbólico antes del cierre de 2026, pero sin el mecanismo de distribución directa a ciudadanos que Sanders propone.

Preguntas frecuentes

¿Es viable legalmente que el gobierno tome acciones en empresas privadas de IA?

Sí, hay precedentes. El Departamento del Tesoro tomó participaciones en bancos durante la crisis financiera de 2008 a través del TARP. La participación en Intel en 2025 es el ejemplo más reciente. La vía legal es diferente para una donación voluntaria de acciones (que es lo que OpenAI podría hacer para capitalizar el Public Wealth Fund) que para una adquisición forzada. La propuesta de Sanders requeriría legislación del Congreso.

¿Cuánto vale OpenAI y qué implicaría un 5-10% del gobierno?

OpenAI está valorada en más de 850.000 millones de dólares en mercados privados según las últimas rondas. Un 5% representaría más de 42.500 millones de dólares de participación federal. Para referencia, la participación del gobierno en Intel (10%) valía unos 2.000 millones cuando se anunció. La diferencia de escala hace que los mecanismos también deban ser diferentes.

¿Por qué Trump compara esto con Intel?

Intel recibió financiación a través de la CHIPS Act y, como parte del acuerdo de subvenciones, el gobierno negoció participación accionarial parcial. Trump señala que la inversión ya ha generado retorno. Es un argumento conveniente pero incompleto: Intel es una empresa pública, cotiza en bolsa, y la participación gubernamental fue parte de un subsidio industrial concreto. OpenAI es más compleja.




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Trump pone la IA más avanzada del mundo en manos del ejército: el memorándum que convierte a los laboratorios en proveedores militares de primer nivel

Trump pone la IA más avanzada del mundo en manos del ejército: el memorándum que convierte a los laboratorios en proveedores militares de primer nivel

El presidente Donald Trump firmó ayer el NSPM-11, un Memorándum de Seguridad Nacional sobre IA que ordena al aparato de defensa e inteligencia de EE.UU. acelerar la incorporación de los modelos de IA más avanzados disponibles de múltiples proveedores. Lo reporta Engadget citando el fact sheet de la Casa Blanca. El texto llega apenas cuatro días después de que Trump firmara la orden ejecutiva de revisión voluntaria de modelos IA, y completa un cuadro de política que lleva semanas construyéndose.

La frase del fact sheet que resume mejor el espíritu del documento: «poner los sistemas de IA más avanzados, seguros y fiables en manos de los combatientes de America». La retórica militar es deliberada.

¿Qué ordena exactamente el NSPM-11?

Tres mandatos centrales. Primero, incorporación rápida de los modelos de IA más avanzados de múltiples proveedores. No hay compromiso exclusivo con ninguna empresa; el memorándum incentiva explícitamente la competencia entre laboratorios por los contratos militares. Segundo, construcción de instalaciones de cómputo de alta seguridad de nueva generación para ejecutar esos modelos a escala. El complemento natural de los contratos ya firmados en mayo de 2026 con ocho compañías de IA para operar en redes militares clasificadas.

Tercero, y políticamente más significativo: ninguna entidad, comercial o de otro tipo, podrá desactivar, degradar o modificar un sistema de IA en el que los militares dependan sin aprobación previa. Esa cláusula es la que cambia el juego. Significa que una empresa que vende un modelo al Pentágono no puede aplicar unilateralmente un parche de seguridad, retirar una versión o actualizar las políticas de uso aceptable sin el visto bueno del Department of War (así renombrado durante la administración Trump).

El memorándum rescinde y reemplaza la NSM-25 de la administración Biden, que establecía un marco más cauteloso y con más salvaguardas sobre uso autónomo de IA en sistemas de armas. Ordena también al Secretario de War emitir una directiva actualizada sobre autonomía en sistemas de armas, con revisión anual.

El contexto: la política de IA militar lleva semanas acelerando

El NSPM-11 no llega de la nada. En mayo de 2026, el Department of War anunció acuerdos con ocho compañías —entre ellas Microsoft, Nvidia, AWS y SpaceX— para desplegar IA en redes clasificadas. Anthropic no está en esa lista; la disputa entre Anthropic y el Pentágono sobre los límites de Claude en aplicaciones militares sigue sin resolverse.

El memorándum NSPM-11 construye sobre esos acuerdos y añade la capa de garantía de continuidad operativa: ya no es suficiente con que los laboratorios vendan acceso a sus modelos; ahora no pueden ni actualizarlos unilateralmente una vez desplegados en sistemas críticos.

La orden ejecutiva de IA que Trump firmó el 2 de junio —revisión voluntaria de 30 días frente a los 90 del borrador original— fue recibida con alivio por la industria. El NSPM-11 es el otro lado de la moneda: más permisividad en lo civil, más control operativo en lo militar.

Para los laboratorios de IA, firmar contratos militares bajo este marco tiene implicaciones reales. Si un modelo desarrolla un fallo de seguridad grave después del despliegue, el laboratorio no puede retirarlo ni parchearlo sin autorización gubernamental. El análisis previo de los contratos del Pentágono ya señalaba que la empresa que acepta esas cláusulas cede parte de su autonomía técnica. El NSPM-11 lo convierte en política nacional.

Mi valoración

Lo que más me convence es la coherencia estratégica de la arquitectura. Trump y su equipo están construyendo una política de IA en tres capas: inversión en infraestructura (centros de datos, chips), marco regulatorio mínimo para la industria civil, y control operativo máximo para el uso militar. Cada pieza encaja con las otras.

Lo que más me preocupa es la cláusula de no-modificación. Un modelo de IA en uso activo en sistemas militares es un sistema vivo que puede revelar vulnerabilidades no conocidas en el momento del despliegue. Congelar la capacidad del desarrollador de parchearlo sin aprobación burocrática crea exactamente el tipo de superficie de ataque que el propio memorándum dice querer proteger.

Lo más estructuralmente significativo es la señal a los laboratorios que no han firmado: el mercado de defensa es enorme, pero el precio es ceder control técnico. La pregunta a 12 meses es si OpenAI o Anthropic —las dos que más han resistido las condiciones más extremas del Pentágono— acaban firmando versiones de este tipo de contrato o construyen una propuesta alternativa. Mi predicción: al menos uno de ellos firma antes de las elecciones de medio término.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un NSPM y qué autoridad tiene?

Un National Security Presidential Memorandum (NSPM) es una directiva presidencial clasificada que establece política en materias de seguridad nacional. Tiene fuerza de ley para las agencias federales del ejecutivo y puede ordenar acciones concretas al Department of War, servicios de inteligencia y otras agencias sin necesidad de aprobación del Congreso.

¿Qué modelos de IA se usarán en aplicaciones militares?

El memorándum ordena incorporación de modelos «de múltiples proveedores» sin especificar empresas. Los contratos firmados en mayo de 2026 incluyen a Microsoft (Copilot para defensa), OpenAI, Google, Nvidia, AWS, SpaceX/xAI, y Reflection AI. Anthropic sigue ausente por desacuerdo en los términos.

¿Puede un laboratorio negarse a vender a las fuerzas armadas?

Sí, pero a un coste reputacional y comercial creciente. El NSPM-11 no obliga a ningún actor privado a firmar contratos militares. Lo que hace es definir las condiciones que deben aceptar quienes sí quieran hacerlo, incluyendo la cláusula de no-modificación unilateral.




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Las baterías de sodio chinas logran carga en 4 minutos y 6.000 horas de estabilidad: el electrolito que puede hacer olvidar las dendritas del litio

Las baterías de sodio chinas logran carga en 4 minutos y 6.000 horas de estabilidad: el electrolito que puede hacer olvidar las dendritas del litio

Investigadores chinos acaban de publicar un resultado que lleva años persiguiéndose en el campo de las baterías de metal de sodio: carga ultrarrápida sin que la batería se destruya a largo plazo. El equipo, formado por científicos de la Universidad del Sureste, HiNa Battery Technology y la Universidad de Yangzhou, ha publicado su trabajo en la revista Nano-Micro Letters. Lo cubre hoy Xataka en profundidad. El resultado es el que sigue: carga al 90% de capacidad en cuatro minutos (tasa de 15C), con retención del 90% de capacidad tras 2.000 ciclos de carga rápida, y estabilidad sostenida durante más de 6.000 horas.

Las baterías de sodio llevan años siendo la alternativa prometida al litio: el sodio es más abundante, más barato, más seguro térmicamente y prescinde de cobalto. El problema hasta ahora era que la carga rápida aceleraba la degradación de forma severa. Esta investigación propone una solución química que ataca ese problema de raíz.

¿Qué es el «intercambio equivalente» y por qué era el obstáculo?

En las baterías de metal de sodio, el ánodo (electrodo negativo) está hecho de sodio metálico. Durante la carga, los iones de sodio se depositan sobre ese ánodo. Si el proceso es rápido, los iones no tienen tiempo de distribuirse uniformemente y forman estructuras en forma de aguja llamadas dendritas. Las dendritas crecen hasta perforar el separador de la batería, provocando cortocircuitos y, en casos extremos, incendios.

El problema es estructuralmente análogo al que enfrentaron durante décadas las baterías de litio-metal. La diferencia es que los iones de sodio son más grandes que los de litio, lo que hace más difícil controlar su deposición.

El equipo ha desarrollado un electrolito cuasi-sólido (QSE) que resuelve el problema en dos capas. Primero, el electrolito forma sobre el ánodo de sodio una capa protectora con estaño que actúa como molde: homogeneiza el campo eléctrico y obliga al sodio a depositarse de forma plana y uniforme. Adiós a las dendritas.

La segunda capa de protección actúa en el extremo opuesto de la batería, el cátodo. Un compuesto llamado DFOB⁻ se oxida de forma sacrificial para generar una película inorgánica de apenas 14 nanómetros —la CEI, Cathode Electrolyte Interphase— que frena la degradación del electrolito frente a voltajes altos. Es esa doble protección simultánea del ánodo y el cátodo la que permite al sistema aguantar 6.000 horas de operación estable.

¿Del laboratorio a la calle: cuánto falta?

Aquí viene la parte que el titular no dice. Este es un resultado de laboratorio. CATL, que ya lleva años desarrollando sus baterías de sodio Naxtra con densidad energética de 175 Wh/kg y autonomía de 500 km CLTC, anunció producción masiva para diciembre de 2025 y proyecta exportaciones de drones de 85.500 unidades solo en los primeros dos meses de 2026. La brecha entre lo que CATL ya fabrica a escala y lo que esta investigación demuestra en laboratorio es de varios años de industrialización.

Lo que sí hace este resultado es resolver el principal cuello de botella técnico de las baterías de sodio: que no puedes cargar rápido sin destruirlas. Las baterías Naxtra de CATL tienen tasa de carga de 5C —unos 12 minutos para completar la carga—, lo que ya es notable. Este electrolito QSE demuestra 15C, equivalente a cuatro minutos. Si el proceso puede escalarse a producción industrial manteniendo esas tasas de ciclo, el diferencial frente al litio en velocidad de carga se vuelve definitivo.

Los trabajos recientes sobre baterías con electrolito líquido para litio-metal que prometían autonomías de 800 km y carga en 12 minutos apuntaban en la misma dirección desde la química de litio. La carrera para definir cuál de las dos alternativas —litio mejorado o sodio — llega a la producción masiva con estos parámetros está abierta.

El contexto industrial es relevante: China produce ya decenas de miles de millones de euros en valor de baterías anualmente y tiene el mayor ecosistema de ingeniería de baterías del mundo. Que HiNa Battery Technology sea uno de los tres firmantes del paper —no solo una universidad— es la señal de que alguien con capacidad manufacturera ya está mirando este resultado con interés comercial.

Mi valoración

Lo que más me convence es la especificidad de los mecanismos. Los papers de baterías que más tiempo se sostienen son los que describen mecanismos precisos y verificables —aquí tenemos la capa de estaño, los 14 nm de CEI, el DFOB⁻— en lugar de resultados empíricos sin explicación del porqué. Esa especificidad facilita la reproducción y la mejora incremental por otros equipos.

Lo que más me preocupa es la distancia entre 2.000 ciclos en laboratorio y los 10.000+ ciclos que exige la industria automotriz para que una batería sea viable en un vehículo eléctrico con 10 años de vida útil. 2.000 ciclos de carga rápida equivalen a unos 5-6 años de uso intensivo si el usuario carga a esa tasa todos los días, lo que en la práctica nadie hace —pero para aplicaciones industriales como vehículos de reparto o flotas, esa métrica importa.

Lo más estructuralmente significativo es la combinación de carga ultrarrápida y durabilidad. Históricamente, en baterías, velocidad de carga y longevidad son compromisos opuestos: cuanto más rápido cargas, más degradas. Este electrolito rompe esa trade-off de forma notable. Si el resultado escala, cambia el diseño de toda la cadena de valor del vehículo eléctrico, desde las estaciones de carga hasta la gestión de flotas. La pregunta a 12 meses es si HiNa Battery Technology o algún competidor anuncia un prototipo a escala real construido sobre esta química. Mi predicción: veremos al menos un anuncio de ese tipo antes de finales de 2026.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la tasa de carga 15C y cuánto es eso en tiempo real?

La tasa de carga «C» indica cuántas veces la capacidad total se carga por hora. 1C significa que la batería se carga completamente en una hora; 15C significa que se carga 15 veces en una hora, es decir, en 4 minutos. Para referencia, los cargadores rápidos actuales más avanzados para coches eléctricos operan entre 3C y 5C, equivalente a 12-20 minutos para una carga completa.

¿En qué se diferencian las baterías de sodio de las de litio que ya usamos?

Las baterías de litio usan iones de litio para almacenar energía; las de sodio usan iones de sodio. El sodio es más abundante en la Tierra y mucho más barato de extraer que el litio. Las baterías de sodio son más seguras térmicamente (resisten temperaturas hasta -40°C sin pérdida mayor de capacidad), pero históricamente tenían menor densidad energética. Los avances recientes, incluyendo los de CATL con sus baterías Naxtra, están cerrando esa brecha.

¿Cuándo podremos comprar coches eléctricos con esta tecnología específica?

El resultado publicado es investigación básica, no un producto comercial. La industrialización de esta química específica (electrolito QSE con capa de estaño y CEI de 14 nm) requeriría al menos 3-5 años de desarrollo adicional: validación a mayor escala, pruebas de durabilidad extendida, optimización del proceso de fabricación e integración en celdas comerciales. Las baterías de sodio de CATL ya en producción masiva usan química diferente.




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6 de junio de 2026

Google pagará a SpaceX 920 millones de dólares al mes por 110.000 GPUs: el acuerdo que confirma a Musk como el mayor proveedor de cómputo de la IA

Google pagará a SpaceX 920 millones de dólares al mes por 110.000 GPUs: el acuerdo que confirma a Musk como el mayor proveedor de cómputo de la IA

Google ha firmado un acuerdo de servicios en la nube con SpaceX valorado en 920 millones de dólares mensuales. Lo revela una enmienda al formulario S-1 que SpaceX presentó ante la SEC este 5 de junio, a una semana de su debut esperado en Nasdaq bajo el ticker SPCX. Lo cubre hoy TechCrunch con el texto del filing.

El contrato cubre el acceso a 110.000 GPUs NVIDIA, CPUs, memoria y componentes relacionados desde octubre de 2026 hasta junio de 2029. A lo largo de esos 33 meses, y asumiendo que no hay rescisión anticipada, Google abonaría aproximadamente 30.360 millones de dólares a SpaceX. Para contextualizar: eso es prácticamente la capitalización bursátil de Twitter/X en el momento de su adquisición por Musk en 2022.

El acuerdo se suma al anunciado semanas antes con Anthropic, que paga 1.250 millones de dólares mensuales por la totalidad del superclúster Colossus 1. Con Google como segundo cliente confirmado, SpaceX consolida su posición como proveedor de infraestructura de cómputo para la carrera global de IA.

¿Por qué Google alquila GPUs a SpaceX en lugar de usar las suyas?

La respuesta a esta pregunta es la que hace el acuerdo verdaderamente interesante. Google tiene centros de datos propios, sus propias TPUs y acceso prioritario al hardware de Nvidia a través de sus contratos directos. Aun así, firma un contrato de casi 1.000 millones mensuales con SpaceX.

El motivo más probable es la escala de demanda. Los modelos Gemini y la infraestructura de Google Cloud para IA generativa requieren un nivel de cómputo que los centros de datos propios no pueden absorber con suficiente velocidad de despliegue. La compra de GPUs directamente a Nvidia tiene cuellos de botella en tiempo de entrega —los chips más avanzados pueden tardar meses en llegar— mientras que alquilar capacidad ya instalada es inmediato.

SpaceX no dice explícitamente qué instalación usará Google. La empresa tiene los centros de datos Colossus 1 (donde Anthropic tiene exclusividad) y Colossus 2 en Memphis, Tennessee. El CEO Elon Musk ha sugerido que reserva Colossus 2 para las cargas de trabajo de xAI/Grok, pero la SEC filing no especifica la ubicación.

El acuerdo incluye una cláusula de salida bilateral activable con 90 días de preaviso tras el 31 de diciembre de 2026. Si SpaceX no entrega los 110.000 GPUs antes del 30 de septiembre, Google puede rescindir de inmediato con un período de gracia de un mes, o aceptar el número disponible con reducción proporcional del pago.

La lógica del IPO: SpaceX llega a bolsa con los contratos ya en la mano

El timing es intencionado. SpaceX presentó este filing una semana antes de que sus acciones empiecen a cotizar en Nasdaq, donde la compañía busca recaudar alrededor de 75.000 millones de dólares a una valoración de 1,75 billones de dólares —el IPO más grande de la historia de los mercados financieros.

Tener contratos firmados con Google y Anthropic por más de 2.170 millones de dólares mensuales combinados —más de 26.000 millones de dólares anuales— es el argumento de valoración más potente posible para los inversores institucionales. La narrativa de SpaceX como empresa espacial se ha transformado en la narrativa de SpaceX como empresa de infraestructura de IA.

SpaceX llevaba meses moviendo fichas en este tablero: la adquisición de xAI y sus centros de datos en Memphis, la acumulación de capacidad de GPU por encima de sus necesidades propias de Grok, y ahora los contratos con los dos mayores laboratorios de IA ajenos a Musk. Es una jugada de plataforma clásica: construyes la infraestructura, te conviertes en el cuello de botella, cobras a todos los que pasan por él.

La paradoja es que Google invierte en Anthropic —su participación post-IPO de SpaceX podría valer más de 100.000 millones— y ahora Anthropic paga a SpaceX, y Google también paga a SpaceX. El entramado de relaciones cruzadas entre SpaceX, xAI y los grandes players de IA que veíamos formarse a principios de 2026 ha terminado convirtiéndose en un oligopolio de infraestructura con Musk en el centro.

Mi valoración

Lo que más me convence es la elegancia de la posición de Musk. En el espacio de doce meses ha convertido los centros de datos que construyó para xAI/Grok en el activo más rentable del conglomerado, con clientes que incluyen a dos de sus principales competidores ideológicos en IA. Eso es capitalismo de alto nivel independientemente de lo que pienses del resto de su agenda.

Lo que más me preocupa es la concentración. Que Google y Anthropic dependan de la infraestructura de Musk para una parte significativa de su cómputo crea una asimetría de poder que ningún regulador de competencia ha analizado todavía. Las cláusulas de salida existen, pero reemplazar 110.000 GPUs instaladas y operativas no es una tarea de semanas.

Lo más estructuralmente significativo es que SpaceX ha demostrado que la carrera de IA no la ganan necesariamente quienes construyen los mejores modelos, sino quienes controlan la fontanería sobre la que corren esos modelos. La pregunta a 12 meses es si Amazon, Microsoft Azure o algún actor soberano europeo consigue ofrecer una alternativa de infraestructura comparable sin las dependencias geopolíticas que implica la conexión Musk-SpaceX. Mi predicción: la cláusula de 90 días de Google es el primer síntoma de que esa búsqueda ya está en marcha.

Preguntas frecuentes

¿Por qué SpaceX tiene centros de datos de IA si es una empresa de cohetes y satélites?

SpaceX absorbió a xAI —la empresa de IA de Elon Musk que desarrolla el modelo Grok— y con ella los superclústeres de GPUs que xAI había construido en Memphis, Tennessee. Lo que empezó como infraestructura para los propios modelos de Musk se convirtió en capacidad excedente que SpaceX puede arrendar a terceros, generando ingresos que compensan el enorme coste de construcción de esos centros de datos.

¿Qué GPUs están incluidas en el acuerdo con Google?

El filing de la SEC menciona aproximadamente 110.000 unidades de NVIDIA GPUs sin especificar el modelo exacto. El acuerdo con Anthropic, anunciado antes, incluía chips GB200 de nueva generación en el clúster Colossus 2. Para el acuerdo con Google, SpaceX no ha especificado la ubicación ni la generación exacta del hardware.

¿Puede Google cancelar el contrato si SpaceX no cumple con la entrega?

Sí. Si SpaceX no entrega acceso a los 110.000 GPUs comprometidos antes del 30 de septiembre de 2026, Google puede cancelar el contrato inmediatamente después de un período de gracia de un mes. Además, ambas partes pueden rescindir con 90 días de aviso después del 31 de diciembre de 2026.




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Burlarte del estafador que te manda un SMS parece inofensivo: es una muy mala idea

Burlarte del estafador que te manda un SMS parece inofensivo: es una muy mala idea

Es triste, pero hemos normalizado recibir intentos de estafa por todas partes. Un SMS de Correos te dice que no ha podido entregarte un paquete, en Instagram te dicen que has ganado un iPhone, el buzón de spam de tu correo electrónico está saturado y ahora hasta llegan estafas en el buzón de casa. Puede que hayas tenido la tentación de responder y trolear un poco al estafador, pero es mejor no hacerlo. 

Por qué no es buena idea responder. Da igual que sea sólo para burlarte, responder manda un mensaje muy claro a quien está al otro lado: este número de teléfono está activo y su propietario tiene ganas de hablar. Esto hace que sigan  llegándote más mensajes similares y también que tus datos sigan circulando en la dark web. Además, expertos en seguridad citados por el Wall Street Journal advierten de que, si tienes una conversación muy larga, puedes acabar dando algún detalle sin darte cuenta, como el país y ciudad donde vives, tu edad o detalles sobre tu familia. 

Scambaiting. Es como se conoce a la práctica de interactuar de forma intencionada con estafadores, generalmente fingiendo ser una víctima ingenua para hacerles perder su tiempo y echarte unas risas. Hay subreddits enteros dedicados a este tipo de anécdotas, con usuarios que mantienen conversaciones de varias semanas y lo van compartiendo con la comunidad. Incluso existen creadores cuyo contenido se enfoca exclusivamente en el scambaiting, como el canal de YouTube Scammer Payback, en el que el protagonista inventa elaborados personajes y situaciones de lo más locas. Incluso ha llegado a colaborar con las autoridades para desmontar redes de estafas. 

Qué se debe hacer. Lo mejor es no participar de ninguna forma con este tipo de mensajes, ni siquiera responder para pedir que dejen de contactarte. Rosario Fuentes, experta en ciberseguridad en TrendLife, dice en WSJ que su regla de oro es "ignorar, bloquear y denunciar". Por supuesto sobra decir que nunca hay que pulsar en ningún enlace, incluso aunque parezca ser de tu banco o un servicio de mensajería. Ya hemos visto demasiadas veces como se puede falsificar el remitente, es lo que se conoce como SMS spoofing y también sucede en llamadas telefónicas.

Tentador, pero arriesgado. Puede resultar muy tentador burlarse de quien está intentando robarte, pero no es ninguna broma. Quien está al otro lado tiene tus datos de contacto y puede usarlos en tu contra. Se han dado casos de acoso telefónico intenso e incluso amenazas de muerte.

Los scambaiters profesionales advierten que no es buena idea hacerlo si no se tiene experiencia, y si se hace hay que tomar muchas precauciones. Lo primero es crear una identidad falsa y, si vas a hacer llamadas, usar un número de teléfono alternativo o idealmente servicios de VoIP. En el caso de que estés hablando desde un ordenador, recomiendan usar una máquina virtual para evitar que puedan acceder a tu sistema y por supuesto un VPN.

Tampoco lo hagas en redes sociales. Para terminar, una anécdota personal. Un día recibí un mensaje en Instagram de un hombre que aseguraba estar interesado en ser mi sugar daddy. Todo lo que me pedía es que le enviara fotos de mis pies y me pagaría un dineral (no recuerdo cuanto, pero era bastante). Se me ocurrió seguirle la corriente, tampoco mucho tiempo, pero lo justo para reírme un poco y compartir un par de capturas en mis historias. Pues bien, el estafador me denunció a Instagram y me acabaron penalizando por "ofrecer servicios sexuales". Intenté apelar a Meta, pero no sirvió de nada. 

Imagen | Xataka con Gemini

En Xataka | España sigue sin ser capaz de eliminar las llamadas spam. Así que el Gobierno tiene un nuevo plan: flaggearlas

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La noticia Burlarte del estafador que te manda un SMS parece inofensivo: es una muy mala idea fue publicada originalmente en Xataka por Amparo Babiloni .



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