22 de marzo de 2026

A qué hora es mejor desayunar lleva años provocando debates: la ciencia de la "crononutrición" los está resolviendo

A qué hora es mejor desayunar lleva años provocando debates: la ciencia de la "crononutrición" los está resolviendo

Si hay una comida que ha polarizado a nutricionistas, médicos y entusiastas de las dietas, sin duda es el desayuno. Precisamente durante años nos han repetido el mantra de que es "la comida más importante del día", concebido sobre todo por las empresas que comercializan cereales. Pero luego esto pasó al lado opuesto, impulsado por la popularidad del ayuno intermitente que apuntaba que saltárselo no solo era malo, sino que podía ser beneficioso. Entonces el lío está servido. 

Muchas dudas. Aquí lo lógico es hacerse muchas preguntas: ¿Es bueno o malo? ¿Qué pasa en nuestro cuerpo si desayunamos a las 7:00 frente a hacerlo a las 11:00? La respuesta a este gran debate no está solo en qué comemos, sino en cuándo lo hacemos, y es donde entra en juego una de las áreas de investigación más fascinantes de los últimos años, como es la crononutrición.

Un reloj interno. Nuestro organismo no procesa los alimentos de la misma manera a las 8 de la mañana que a las 3 de la tarde, al igual que tampoco lo hace por la noche, donde se ralentiza la digestión. Todo está mediado al detalle por nuestro reloj circadiano, controlado en parte por la famosa melatonina, y también por hormonas como el cortisol, que es conocida popularmente como la hormona del estrés. 

Aquí se ha visto cómo el cuerpo humano experimenta un pico natural de cortisol entre las 8:00 y las 9:00 de la mañana para ayudarnos a despertar y activarnos. El problema surge cuando retrasamos el desayuno más allá de las 9:00, puesto que al no recibir alimento, el organismo interpreta esta falta de energía con la ingesta de alimentos como una situación de estrés y prolonga artificialmente el pico de cortisol

Las consecuencias. Aquí se activa un proceso llamado gluconeogénesis, donde el cuerpo empieza a fabricar su propia glucosa y empeora la sensibilidad a la insulina. Por el contrario, un ensayo clásico demostró que desayunar reduce los niveles de cortisol tras un episodio de estrés en comparación con mantenerse en ayunas, mejorando la respuesta endocrina.  

La hora del desayuno. Más allá de la teoría hormonal, los grandes estudios poblacionales están arrojando cifras contundentes. Si el ayuno intermitente matutino tenía defensores, la epidemiología a gran escala está empezando a inclinar la balanza hacia los madrugadores. 

Esto es lo que apuntó un gran estudio liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona que analizó los datos de más de 103.000 personas. En estos casos sacaron como conclusión que desayunar después de las 9 de la mañana aumenta en un 59% el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 en comparación con aquellos que desayunan antes de las 8:00. Y todo por la acción de la insulina. 

Y concuerda. Con los metaanálisis previos que integran las rutinas de miles de pacientes, como por ejemplo el publicado en el  British Journal of Nutrition que confirman que saltarse sistemáticamente el desayuno eleva el riesgo de padecer diabetes entre un 21% y un 48%. Es por ello que desincronizar nuestras comidas altera profundamente las hormonas y los lípidos normales en nuestro organismo y es por eso que desayunar de manera irregular o incluso no hacerlo favorece el almacenamiento de grasa abdominal.

No vale cualquier cosa. Saber que debemos desayunar temprano es solo la mitad de esta ecuación, puesto que enviar esa señal de "seguridad" metabólica al organismo requiere un combustible de calidad. De esta manera, un desayuno óptimo debe suponer entre el 20 y el 30% de nuestra ingesta calórica diaria, y la ciencia tiene una idea de lo que sienta mejor. 

Lo que apuntan que se debe priorizar son las proteínas de alta calidad, los huevos, el yogur griego, el queso, pescado o las legumbres. Y es muy importante, puesto que la proteína matutina estabiliza la glucemia, reduce los antojos durante el resto del día y modula el cortisol. Aunque no hay que tomarlo de manera aislada, sino que habría que combinarlo con grasas saludables y fibra. 

A evitar. En el otro lado de la balanza podemos encontrar azúcares simples y ultraprocesados que conforman la clásica bollería industrial, galletas o cereales azucarados. Estos alimentos provocan un pico de glucosa inmediato seguido de una caída brusca, lo que dispara de nuevo el cortisol y nos deja sin energía y con hambre a media mañana, lo que condiciona a la toma de más alimento y a caer en los antojos. 

No es malo el ayuno. El gran debate que hay ahora mismo encima de la mesa es el que busca mantener un equilibrio entre las corrientes del ayuno y las de las cinco comidas al día. Es por ello que la crononutrición no descarta los beneficios de dejar de descansar al sistema digestivo, pero propone desplazar ese ayuno. De esta manera, lo que se propone aquí es que lo recomendable es mantener un ayuno nocturno de 12 horas, cenando temprano y desayunando también a primera hora de la mañana. 

Imágenes | Rachel Park 

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La noticia A qué hora es mejor desayunar lleva años provocando debates: la ciencia de la "crononutrición" los está resolviendo fue publicada originalmente en Xataka por José A. Lizana .



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El asteroide Ryugu tenía un secreto: acabamos de encontrar el "abecedario" completo del ADN en sus muestras

El asteroide Ryugu tenía un secreto: acabamos de encontrar el "abecedario" completo del ADN en sus muestras

Cuando la sonda japonesa Hayabusa2 dejó caer en el desierto australiano una pequeña cápsula en diciembre de 2020, los científicos sabían que los escasos gramos de polvo oscuro que contenía valían su peso en oro. Y no es para menos, puesto que eran pedazos intactos del asteroide Ryugu, una roca espacial que seis años después ha reforzado unas de las muchas teorías del origen de la vida: los bloques de construcción de la vida llegaron a la Tierra desde el espacio. 

Un puzle genético. No es la primera vez que Ryugu nos da una alegría, puesto que ya en 2023 los análisis previos revelaron la presencia de uracilo, que es una de las 'letras' que forma el ARN humano, y también vitamina B3. Ahora se ha encontrado mucho más. 

Un nuevo estudio publicado en Nature Astronomy ha confirmado el hallazgo del 'grial' de la química prebiótica. Concretamente, las muestras de Ryugu contenían las cinco nucleobases canónicas que forman nuestro material genético, tanto ADN como ARN. Hablamos de adenina, guanina, citosina, timina y uracilo. A partir de todas estas letras, aunque parezca demasiado simple, se forma tanto nuestro ADN como el de otras especies del ecosistema. 

Cómo lo han hecho. Ha sido un equipo liderado por varias instituciones japonesas el que ha conseguido identificar la colección completa de componentes genéticos mediante técnicas de cromatografía y espectrometría de masas. Y es que, según el estudio, estas cinco nucleobases se encuentran sorprendentemente en proporciones equilibradas, algo que diferencia a Ryugu de otros cuerpos celestes estudiados hasta la fecha. 

El código genético. Para entender la magnitud del hallazgo, hay que recordar cómo funciona nuestro código genético y trasladarnos a la época de instituto. Este se basa en dos tipos de moléculas que son las purinas (adenina y guanina) y las pirimidinas (citosina, timina y uracilo). 

En meteoritos analizados previamente (como el famoso Murchison) o incluso en muestras del asteroide Bennu, las proporciones solían estar descompensadas, predominando unas sobre otras. Ryugu, en cambio, muestra un equilibrio que ha llevado a los investigadores a proponer un nuevo indicador molecular para entender cómo evolucionaron estas nucleobases de forma no biológica en el espacio profundo, basándose en la relación entre purinas, pirimidinas y amoníaco.

¿Contaminación? Es la idea que se nos puede venir a la mente, puesto que si analizamos un meteorito que ha caído en la Tierra, lo lógico podría ser que la roca se 'manchó al impactar y arrastrar parte de materia viva. Pero aquí es donde entra la magia de la misión Hayabusa2, que al recolectar la muestra directamente del asteroide en el vacío espacio y traerla en una cápsula sellada, la posibilidad de contaminación queda descartada. 

Además, el equipo científico de JAMSTEC ha llevado a cabo pruebas exhaustivas con isómeros en condiciones hipercontroladas, confirmando que estas nucleobases tienen un origen inequívocamente extraterrestre. 

Su importancia. Este descubrimiento no confirma que en el asteroide haya vida, sino que apunta a que el asteroide es una "cápsula del tiempo" rica en carbono que nos muestra el inventario químico de nuestro sistema solar primitivo. 

Hace miles de millones de años, la Tierra era un lugar inhóspito y la teoría de la panspermia sugiere que asteroides carbonáceos como Ryugu actuaron como "taxis cósmicos", bombardeando nuestro joven planeta y depositando en él este abecedario molecular y dotándolo de los componentes desde los que surgió la vida posteriormente. Pero esta es una de las muchas teorías que hay encima de la mesa para conocer nuestro origen más primigenio. 

Imágenes | NASA Hubble Space Telescope

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Acabamos de resolver uno de los grandes misterios de la astrofísica: el nacimiento del monstruo magnético más extremo del universo

Acabamos de resolver uno de los grandes misterios de la astrofísica: el nacimiento del monstruo magnético más extremo del universo

En el vasto catálogo de eventos cósmicos violentos, hay explosiones y luego están las supernovas superluminosas, que no son más que el resultado de una muerte estelar que es capaz de brillar hasta 100 veces más que una supernova convencional, desafiando durante años nuestra comprensión de la astrofísica, puesto que no se sabe de dónde puede sacar tanta energía. Ahora nos vamos haciendo una idea

¿Qué sabemos? La gran noticia en el mundo de la astrofísica llega de manos de un equipo internacional de astrónomos que ha logrado observar por primera vez el nacimiento en directo de un magnetar, confirmando de manera concluyente el vínculo entre estos cadáveres estelares altamente magnéticos y las supernovas más brillantes del cosmos. 

Dónde. La protagonista de este descubrimiento es la SN 2024fav, una supernova superluminosa de tipo I detectada el 9 de diciembre de 2024 y ubicada en la constelación de Eridanus a unos 1.000 millones de años luz de nosotros. Y no es que sea un fenómeno muy común, porque ver este evento es como buscar una aguja en un pajar intergaláctico. 

Encontrar esta 'aguja' es algo muy preciado y es por ello que, para no perder detalle de este monstruo brillante, la comunidad astronómica movilizó una red de más de 20 telescopios en todo el mundo, incluyendo el fundamental aporte del LOCGT. Gracias a esta vigilancia ininterrumpida, los científicos obtuvieron los datos observacionales necesarios para reconstruir lo que ocurría en las profundidades de la explosión.

El chirrido relativista. La pregunta aquí es bastante clara: ¿cómo se confirma que hay un magnetar dentro de esa bola de fuego en expansión? Lo primero es saber lo que es un magnetar, que no es otra cosa que una estrella de neutrones muy densa que posee un campo magnético trillones de veces más fuerte que el de la Tierra. Y no es estático, porque al nacer tras el colapso de una estrella masiva puede girar varias veces por segundo, alcanzando altas velocidades. 

Para poder descubrirlo, los investigadores han bautizado lo que les ha dado la clave 'chirrido relativista'. De esta manera, a medida que el recién nacido magnetar gira en el centro de la supernova, su inmenso campo magnético actúa como un freno, transfiriendo su colosal energía rotacional a la materia estelar expulsada, lo que la hace brillar con esa intensidad extrema. 

Lo que vieron. A partir de aquí, los investigadores detectaron precisamente la firma temporal de este frenado externo. A partir de aquí, la curva de la luz de SN 2024afav encajaba a la perfección con la predicción de la pérdida de energía de un magnetar incipiente inyectando potencia en la supernova, por lo que nos encontramos ante el nacimiento de un magnetar. 

Su importancia. Este descubrimiento no solo nos permite entender por qué ciertas estrellas se despiden del universo con un brillo cegador capaz de eclipsar a galaxias enteras, sino que abre una nueva ventana para estudiar el comportamiento de la materia sometida a campos magnéticos tan extremos que la física moderna apenas puede replicar sobre el papel. 

Imágenes | NASA Hubble Space Telescope

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Los centros de datos más grandes del planeta están vigilados por perros. Por perros robot

Los centros de datos más grandes del planeta están vigilados por perros. Por perros robot

El despliegue de centros de datos para entrenar a la inteligencia artificial es una muestra de poder tecnológico, pero también económico. Sólo este año, las grandes estadounidenses se van a dejar más dinero que lo que la NASA invirtió para llevar al hombre a la Luna. Más de 670.000 millones de dólares entre Meta, Amazon, Microsoft y Google para crear centros de datos gigantescos. Y dentro de esa inversión, una parte importante está en seguridad con perros. Con perros robot, concretamente.

Es la culminación de la distopía de ciencia ficción.

En corto. En la era de la IA, los centros de datos son el santo grial. Continuamente estamos viendo cómo las empresas firman contratos de miles de millones de dólares con NVIDIA o AMD (sobre todo con NVIDIA) para que les suministren las plataformas con las que entrenar sus modelos. Es sólo una parte de la ecuación, ya que hay otra inversión monumental en energía, almacenamiento, RAM, disipación y todo lo necesario para que estas pequeñas ciudades funcionen.

Dentro de la inversión, está la seguridad, y en BI han publicado un reportaje en el que detallan que, dentro del presupuesto, ya hay empresas que están incluyendo el gasto en robots que patrullen tanto el perímetro como los pasillos internos. El objetivo es el de la seguridad en todos los sentidos: patrullar para detectar amenazas, pero también para identificar cualquier problema que ocurra con los equipos antes de que escale y se convierta en algo más serio.

Perros de marca. En el reportaje se apunta a dos empresas: Boston Dynamics y su perro Spot (con el que pudimos jugar hace unos años) y Ghost Robotics con su Vision 60. Desde Boston Dynamics, la compañía propiedad de Hyundai desde hace unos años, han comentado al medio estadounidense que llevan tiempo visitando centros de datos porque hay un gran interés.

“Hemos visto un aumento en el interés de los centros de datos en el último año, lo que probablemente no sea sorprendente dada la inversión en ese espacio”, comenta al medio Merry Frayne, director senior de gestión de productos de la compañía. Para estas compañías, es una publicidad bestial, pero también un cliente potencial en un sector “nuevo”. Porque es posible que la policía no tenga presupuesto para hacerse con muchos, pero dentro de los miles de millones que se invierten en centros de datos, los perros son sólo una hoja más en el excel de cuentas.

All New Spot Cam Puedes montar el sensor que quieras

Apatrullando’ el centro. ¿Y cuál es su tarea? Pues… bastante faena, la verdad. El representante de Boston Dynamics, y otros operadores, apuntan que los perros no se limitan a hacer de “cámara de vigilancia móvil”, sino que tienen otras tareas:

  • Patrullar perímetros exteriores para vigilar que no hay problemas en las vallas y accesos.
  • Recorrer las salas de servidores, salas de refrigeración y de energía para buscar anomalías como fugas de agua, puntos calientes que puedan indicar un cortocircuito o acumulaciones de humedad. También sensores para detectar gases, micrófonos para analizar el ruido y, en definitiva, el sensor que se le quiera poner.
  • Capturar datos visuales de todo, como los indicadores analógicos de manómetros o de nivel.
  • Constantemente, y como hacen algunos robot aspirador, mapear con LiDAR a su paso para ver que no hay elementos fuera de sitio.

Algunos centros concretos en los que ya se están probando son el de Novva Data Centers en Utah o el de Oracle en el Industry Lab de Chicago. Y los perros, además de cámaras, tienen todo tipo de sensores térmicos y hasta interfaces conversacionales basadas en modelos como ChatGPT para interactuar con personas.

Change Detection Alert 2048x1034 Medición de niveles de ruido
Ai Vi Examples Identificación de objetos
Multimodal Inspection Copy Sensores térmicos

Compensa. Realmente no es nada nuevo. Ya hemos visto perros robots en otros sectores industriales como el petróleo, la minería o el de las fuerzas de seguridad. En China, de hecho, se están desplegando para ayudar a los bomberos en situaciones límite o en institutos, pero si en esos escenarios se ven como una herramienta, aquí parecen más un sustituto.

Porque hay quien ha echado cuentas y, en un mercado como el estadounidense, una pareja de guardias humanos a tiempo completo pueden costar unos 300.000 dólares anuales. El coste inicial de un Spot va de los 175.000 hasta los 300.000 dólares, dependiendo del equipamiento. El de un Vision 60 es de 165.000 dólares. Y, como vemos, hacen mucho más que un guardia de seguridad al estar hasta arriba de sensores.

Frayne comenta que “por lo general, los clientes empiezan a ver que la inversión se recupera en unos 18 meses”. Michael Subhan, director de negocio de Ghost Robotics, comenta que “en lugar de tener dos guardias humanos por 300.000 dólares, puedes tener un guardia humano y un robot”.

Site View Inspection Authoring 2048x736 Una batería de Spots cargando. Y más vale, ya que dura menos de dos horas con la batería estándar

También se cansan. Estos robots también tienen sus necesidades. Necesitan cambio de baterías e instalación de puntos de carga y el entorno debe estar bien estructurado para que los recorridos sean eficientes y los sensores como el LiDAR funcionen bien. Pueden subir escaleras y sortear obstáculos, pero el rendimiento se resiente en otros entornos y, además, hay que planificar la colocación de cámaras y sensores fijos del edificio.

Es decir, parece que no es tan fácil como decir “construyo el centro como quiera, compro cuatro roboperros y a funcionar”, sino que hay que planificar los elementos tradicionales y los perros para lograr una buena integración.

Unexpected Person Tú quién eres

Mercado ENORME. Aunque hemos comentado dos casos concretos en los que se están probando estos roboperros guardianes, tanto Boston Dynamics como Ghost Robotics no han entrado en más detalles. Al final, es seguridad, y esto entra dentro de acuerdos de confidencialidad. Desde Boston Dynamics se apunta a que es un “mercado emergente”. Y Subhan ha mencionado que “sólo en Estados Unidos hay 5.000 centros de datos y se están construyendo de 800 a 1.000 actualmente, por lo que lo vemos como un gran mercado para nosotros”.

Según algunas estimaciones, el mercado de perros robots y drones industriales está ahora mismo en unas 500.000 unidades, pero se espera que se duplique para 2030 generando un mercado de 21.000 millones de dólares y de cinco billones de dólares para 2050.

Transformación. Esto, evidentemente, es una pieza más del debate que se está generando alrededor del reemplazo de mano de obra. Porque Subhan ya ha comentado que “el robot, obviamente, no enferma ni se va de vacaciones y cosas así” (hombre, faltaría más que no estuviera alguien trabajando 24/7), y es donde los grandes inversores y promotores de centros de datos ven un valor añadido. El ejecutivo también apunta que no son un reemplazo, sino un complemento de la guardia humana porque sigue habiendo personas que controlan los datos que envía el robot.

Porque, ante cualquier anomalía a la que haya que responder, es un humano que está en la sala de control quien atiende la llamada. Pero ese debate está en la habitación. El propio Subhan lo menciona y recientemente hemos conocido los planes de Samsung para automatizar sus fábricas de cara a 2030 con robots humanoides controlados por una IA central.

Lo que está claro es que los perros robot son sensores con patas, y en un centro de datos pueden ser extremadamente útiles tanto en el perímetro por estar ubicados en zonas cálidas como, sobre todo, en los fríos interiores.

Imágenes | Boston Dynamics

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El azul era el problema: cómo la tecnología PHOLED puede acabar con el quemado en pantallas OLED

El azul era el problema: cómo la tecnología PHOLED puede acabar con el quemado en pantallas OLED

Durante años, la tecnología OLED ha sido la referencia indiscutible en cuanto a calidad de imagen. Negros perfectos, contraste infinito y la precisión de píxeles que se apagan individualmente son sus señas de identidad.

Sin embargo, estos paneles arrastran desde su origen un problema inherente a la naturaleza de los materiales que se usan en su fabricación: el desgaste desigual de sus píxeles, o lo que la industria llama "burn-in" o quemado de la pantalla. Este quemado deja una marca constante en la pantalla de logotipos de las cadenas de televisión, banners e incluso de iconos si se usaban como monitores.

Ahora, la industria cree haber encontrado la pieza que faltaba para resolver este problema del OLED. Se llama PHOLED y su propuesta gira en torno a algo muy concreto: el color azul.

El punto débil siempre fue el mismo: los diodos

Un panel OLED funciona en base a diodos orgánicos que emiten luz cuando les pasa corriente. Cada píxel genera su propio color sin necesidad de retroiluminación, lo que explica sus niveles de contraste y profundidad en los negros superior frente a tecnologías como el LCD o el MiniLED porque, literalmente, apaga sus píxeles, algo que no pueden hacer las tecnologías basadas en LCD. El problema con el OLED es que no todos los colores envejecen igual.

El subpíxel azul tiene una mayor degradación que el rojo y el verde porque, de los tres colores primarios, el azul tiene la longitud de onda más corta y exige mayor energía para emitirse de forma estable. Por hacer una analogía, es como si un coche azul necesitara ir en segunda marcha y 5.000 rpm para alcanzar una velocidad de 50 km/h, mientras el coche verde y rojo circulan a la misma velocidad, pero con la tercera marcha engranada y a 2.500 rpm. Al cabo de un tiempo, el motor del coche azul sufriría un mayor desgaste de materiales.

Pixeles Píxeles de una matriz WOLED

Esta limitación histórica ha obligado a desarrollar soluciones intermedias como los paneles WOLED de LG, diseñados precisamente para sortear esa degradación prematura añadiendo un cuarto subpíxel blanco que permitía al subpíxel azul "bajar sus revoluciones". Ese desgaste desigual es la raíz del quemado.

​Qué cambia exactamente con PHOLED

PHOLED (Phosphorescent Organic Light-Emitting Diode) significa "OLED fosforescente", y la diferencia clave está en cómo se genera la luz. Los paneles OLED actuales (sobre todo los de gama alta) ya utilizan fosforescencia en los subpíxeles rojo y verde. Sin embargo, el azul sigue siendo fluorescente, que son menos eficientes porque solo aprovechan el 25% de la energía eléctrica que recibe, frente a la eficiencia cercana al 100% que ofrece la fosforescencia.

​Lo que PHOLED consigue es extender esa fosforescencia al subpíxel azul, algo que llevaba más de dos décadas sin poder lograrse de forma viable. La razón por la que ha costado tanto es precisamente esa alta demanda energética del azul.

Las moléculas implicadas en el proceso tienen que gestionar niveles de energía mucho mayores, lo que hasta ahora las hacía inestables o demasiado caras de producir a escala industrial.

El beneficio al conseguirlo es triple. Al ser más eficiente, el subpíxel azul necesita menos energía para emitir la misma intensidad de luz, por lo que se reduce el calor que genera. Menos calor implica menos estrés sobre el material orgánico, lo que a su vez alarga su vida útil. Si todos los subpíxeles envejecen de forma más uniforme y más lenta, el riesgo de marcado de la pantalla ser reduce de forma drástica. Es decir, menor consumo, menos calor y más durabilidad para el panel.

PHOLED frente al OLED actual y al MiniLED

Frente al OLED convencional, PHOLED introduce mejoras medibles, LG Display ha confirmado que su implementación con estructura Tándem de doble apilado (que combina una capa de fosforescencia azul con una capa de fluorescencia azul para mantener la estabilidad) consigue reducir el consumo energético alrededor de un 15% respecto a los paneles actuales.

A nivel de brillo, al aprovechar mejor la energía disponible, el panel puede alcanzar niveles más altos de brillo sin penalizar la vida útil. Algunas estimaciones hablan de pantallas hasta tres veces más brillantes que las OLED actuales una vez que la tecnología madure completamente. En cuanto a su durabilidad, al igualar la eficiencia del azul con la del rojo y el verde, el panel mantiene sus prestaciones durante más tiempo y de forma más homogénea, por lo que el desgaste es más progresivo y "natural".

​Frente al MiniLED, que sigue siendo una tecnología LCD con retroiluminación muy precisa, el salto es de naturaleza diferente. MiniLED puede alcanzar niveles de brillo muy altos, pero no puede apagar píxeles individualmente, por lo que no llega al negro puro ni al contraste extremo del OLED. PHOLED mantiene esas ventajas y reduce el principal punto débil histórico de esta tecnología.

Pixeles fosforescentes

​Por qué no está ya en el mercado

El diodo azul fosforescente ha sido el gran reto técnico del sector durante más de dos décadas. No se trataba solo de conseguir que funcionara, sino de lograr que fuera estable, duradero y escalable para fabricar un gran volumen de pantallas con unos costes razonables.

Universal Display Corporation (UDC), el principal proveedor de materiales para OLED del mundo, lleva desde 2022 marcando plazos de comercialización que repetidamente se han tenido que retrasar.

La situación cambió en mayo de 2025, cuando LG Display anunció ser la primera empresa del mundo en verificar el rendimiento a nivel de producción masiva de paneles OLED azul fosforescente, ocho meses después de iniciar la colaboración con UDC.

Aunque el logro alcanzado con los paneles PHOLED ya es una realidad, a nivel de implementación, todavía no se ha desarrollado tanto a nivel de escalado. Es decir, todavía sigue siendo muy caro de fabricar. Por ello, se espera que su despliegue sea progresivo.

Tal y como ya ha sucedido con otras tecnologías de pantalla, como el OLED o el MiniLED, con toda probabilidad los primeros dispositivos en incorporar pantallas con esta tecnología serán los de tamaño reducido, como móviles, tablets y portátiles, donde los requisitos de producción son más manejables.

Después llegarán los monitores y, finalmente, los televisores, donde las exigencias de tamaño y coste son más exigentes y el precio del producto es más susceptible de dispararse, por lo que hay que partir de una tecnología de fabricación más desarrollada.

Sin embargo, lo más relevante es que, por primera vez, la industria tiene una solución al mayor problema que presentaba el OLED. Esta solución no es un parche intermedio (como el WOLED), de software o un algoritmo para disimular el desgaste, sino que supone un cambio en el propio material que genera la imagen.

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Imagen | Unsplash (Nick Fewings)

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