23 de enero de 2026

1Password refuerza su defensa contra el phishing: avisos cuando la web no coincide con tu login guardado

Una representación abstracta de la protección de datos contra la extracción automática por inteligencia artificial. La imagen presenta barreras dinámicas o escudos hechos de elementos digitales, simbolizando el bloqueo de la extracción no autorizada de datos. Líneas y nodos interconectados representan la infraestructura de la web, mientras que colores vibrantes indican mecanismos de defensa activos. El fondo es un gradiente que va de oscuro a claro, sugiriendo la transición de la vulnerabilidad a la seguridad.

El phishing no triunfa por sofisticación técnica, sino por costumbre. Abrimos un enlace, vemos una pantalla que “se parece” a la de siempre y, casi sin pensar, dejamos que el gestor de contraseñas haga su trabajo. Ese piloto automático es justo el hueco por el que se cuelan muchas estafas: basta con que el sitio falso sea convincente durante los segundos necesarios para que entreguemos el usuario y la clave.

El impacto no es menor. Según una investigación citada por IBM, una campaña de phishing exitosa puede costar a una empresa un promedio de 4,8 millones de dólares. Esa cifra no solo habla de dinero robado, también de paradas operativas, reputación dañada y horas de recuperación. Con ese telón de fondo, 1Password ha anunciado una nueva función de prevención de phishing pensada para interrumpir ese hábito de “rellenar y seguir” justo cuando más conviene frenar.

La idea central: si la dirección no es la de siempre, el gestor se pone serio

La novedad se apoya en algo muy simple: la relación entre un inicio de sesión guardado y el sitio web donde debería usarse. Cuando guardas credenciales en 1Password, normalmente quedan asociadas a un dominio concreto. Si haces clic en un enlace y llegas a una página cuyo URL no coincide con el que tienes guardado para ese login, la extensión del navegador interpreta que hay una señal de alarma.

Aquí entra el cambio de comportamiento: en lugar de autocompletar como si nada, 1Password adopta una postura defensiva. Es como ese amigo prudente que, antes de prestarte las llaves del coche, te mira a los ojos y te pregunta: “¿Seguro que este es tu coche?”. No te impide actuar, pero te obliga a notar el detalle que estabas ignorando.

La función, según la información publicada por The Verge y comunicada por 1Password, busca detectar indicios típicos de ataques como el “dominio casi igual”, donde el engaño está en una letra cambiada, una palabra añadida o una terminación distinta. Ese tipo de trampas funciona porque nuestros ojos leen por forma general, como cuando reconoces una marca en el supermercado por el color del envase sin fijarte en cada letra.

Qué hace exactamente 1Password cuando sospecha de un sitio

Cuando la extensión de 1Password detecta que estás en una web cuyo URL no está vinculado al inicio de sesión que tienes guardado, ocurren dos cosas claras.

La primera es la más práctica: el gestor no realiza el autorrelleno de tus credenciales. Esto corta el mecanismo más peligroso, porque el usuario no llega a “entregar” su contraseña sin darse cuenta. Si el sitio es fraudulento, el simple hecho de no recibir el empujón del autorrelleno ya reduce el riesgo.

La segunda es más pedagógica: aparece una advertencia emergente explicando que el URL actual “no está vinculado a un inicio de sesión en 1Password”. En la práctica, el mensaje te saca del modo automático y te pone una linterna sobre el detalle que importa: la dirección real del sitio. Es una intervención pequeña, pero en seguridad suelen ganar las medidas que se sienten naturales, no las que exigen convertirse en experto.

Este enfoque encaja con una máxima de la ciberseguridad cotidiana: la fricción bien colocada es útil. Nadie quiere obstáculos en cada inicio de sesión, pero sí un pequeño bache justo antes de un precipicio.

Por qué no es infalible y, aun así, puede marcar diferencia

1Password no presenta esta función como un muro perfecto, y conviene entender por qué. El sistema puede advertirte y evitar el autorrelleno, pero no puede impedir que escribas la contraseña manualmente o que la copies y la pegues en un formulario. Si el usuario decide ignorar la señal, el riesgo vuelve a entrar en escena.

Esto no es un fallo del producto, es una realidad de cualquier herramienta: el eslabón humano sigue teniendo la última palabra. Aun así, hay un matiz importante. En muchos incidentes, el problema no es que la gente sea imprudente a propósito, sino que va con prisa, cansada o distraída. En ese contexto, una advertencia visible puede ser el recordatorio que evita el error. Como cuando el coche pita al detectar un obstáculo: no te inmoviliza, pero te saca del despiste.

También hay escenarios más complejos: empresas con múltiples subdominios, cambios de dominio por migraciones, o accesos mediante enlaces de seguimiento que reescriben direcciones. En esos casos, el aviso podría aparecer con cierta frecuencia al principio, hasta que los inicios de sesión queden bien asociados. La clave estará en el equilibrio: que la alerta sea lo bastante sensible para detener estafas, pero no tan ruidosa que la gente aprenda a cerrarla sin mirar.

Qué cambia para familias y para empresas

La distribución de la función está pensada con dos realidades distintas en mente.

En planes individuales y planes familiares, la función se activará por defecto cuando llegue a cada cuenta. Esto es relevante porque mucha gente no entra a ajustar configuraciones de seguridad: si hay que “ir a buscarla”, se usa menos. Que venga encendida aumenta la probabilidad de que proteja a quien no se considera “techie”, que es precisamente el perfil más expuesto a campañas masivas.

En planes empresariales, el enfoque es más controlado: deberá habilitarse manualmente por los administradores de 1Password. Tiene sentido. En un entorno corporativo, una alerta mal calibrada puede generar tickets, interrupciones en procesos internos o fricción con herramientas de SSO y portales internos. Dar el control al equipo de TI permite desplegarla de forma planificada, acompañarla de comunicación interna y ajustarla al inventario real de dominios de la organización.

Aquí hay una oportunidad interesante: si la empresa lo implementa bien, la advertencia no solo protege, también educa. Cada aviso es un microentrenamiento que enseña a mirar el URL antes de entregar credenciales, una habilidad que sirve incluso fuera del trabajo.

Calendario de despliegue y qué esperar en el día a día

La función comienza a desplegarse desde el 22 de enero de 2026 y, según la información disponible, puede tardar varias semanas en llegar a todo el mundo. Ese tipo de despliegue gradual es habitual en productos de seguridad: permite detectar falsos positivos, ajustar comportamientos y evitar que un cambio masivo cause problemas a millones de usuarios a la vez.

En el uso cotidiano, lo más probable es que notes la función en dos momentos. Primero, cuando caigas en un enlace sospechoso de un correo o mensaje que suplanta a un banco, una tienda o un servicio de streaming. Segundo, cuando un servicio legítimo cambie de dominio o cuando uses variantes regionales que no habías guardado. En ese caso, el aviso puede ser una invitación a revisar y actualizar el inicio de sesión correcto, en lugar de seguir por inercia.

El valor real aparece cuando el engaño está en los detalles: una letra, un guion, un dominio “.net” en lugar de “.com”. Nuestro cerebro, como cuando lee una palabra con letras internas desordenadas y aun así la entiende, tiende a completar lo esperado. La prevención de phishing de 1Password intenta ser esa lupa que te falta en el momento justo.




☞ El artículo completo original de Natalia Polo lo puedes ver aquí

Eight Google Search Hacks That Improve Results And Reduce Junk

Google Search Still Works, But It Needs Help

Google Search no longer delivers clean results by default. AI summaries, sponsored listings, and interface clutter now dominate many searches. Despite this, Google still offers powerful tools that can surface high-quality information when used correctly.

These practical search techniques focus on reducing noise, narrowing the scope, and forcing Google to return more traditional results.

1. Remove AI From Search Results

Google increasingly places AI-generated summaries and answers at the top of results. If you want standard links instead, there are a few ways to avoid them.

Adding -ai to a search query often removes AI-heavy results. Browser extensions designed to hide Gemini-powered features can also strip AI summaries from the page. These options work best in desktop browsers rather than the Google Search app.

2. Return To Traditional Web Results

Google still supports a Web-only view that removes cards, videos, shopping results, and AI panels.

After performing a search, selecting Web from the filter menu returns a list of standard links. In Chrome, typing web directly into the address bar before a query achieves the same result. This view closely resembles Google’s older “10 blue links” layout.

3. Limit Searches By Site Or Domain

Google’s site: operator is one of the most effective ways to improve result quality.

  • Use site:example.com to search within a specific website
  • Use site:.gov, site:.edu, or site:.ac.uk to prioritize official or academic sources
  • Use country domains such as site:.fr or site:.de to narrow regional results

This approach is often more reliable than a site’s built-in search feature.

4. Search For Specific File Types

Searching by file format can bypass low-quality web pages entirely.

Using filetype:pdf, filetype:ppt, or filetype:doc helps locate reports, research papers, manuals, and official documents. This is especially useful for technical, academic, or government-related searches.

5. Use Google’s Built-In Filters

Below the search bar, Google includes filters such as News, Images, Tools, and More. The Tools menu allows filtering results by date and can help surface newer or older content without rewriting the query.

Advanced Search provides even more control, allowing users to exclude terms, restrict languages, or search exact phrases without relying solely on operators.

6. Reverse Image Search For Verification

Google Search allows users to upload images directly. This can be used to:

  • Find the original source of an image
  • Identify visually similar images
  • Detect reused photos commonly associated with scams or fake profiles

Reverse image search is often more reliable than text-based searches for verification.

7. Block Low-Quality Results With Extensions

Content blockers can automatically remove sponsored listings and visual clutter from Google Search pages.

Extensions such as uBlock Origin can hide ads, shopping widgets, and other distractions, restoring a cleaner search experience without manual filtering.

8. Mark Trusted Sites As Preferred Sources

Google introduced a preferred sources feature that highlights results from selected websites. When enabled, articles from trusted publishers appear more prominently in search results and news sections.

This feature is one of the few ways users can directly influence which sources Google prioritizes.

Google Search Requires Active Control

Google Search has not stopped being useful, but it no longer works well passively. Filters, operators, and blockers are now required to consistently find reliable information.

Using even a few of these techniques can significantly reduce AI noise, SEO spam, and irrelevant results without abandoning Google entirely.

Thank you for being a Ghacks reader. The post Eight Google Search Hacks That Improve Results And Reduce Junk appeared first on gHacks Technology News.



☞ El artículo completo original de Arthur K lo puedes ver aquí

El primer detector de gravitones empieza a construirse: cómo se intenta atrapar un cuanto de gravedad

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La física moderna vive con una especie de “doble contabilidad”. Para describir lo diminuto, la mecánica cuántica funciona como un reloj suizo: habla de cuantos, de paquetes discretos de energía y de partículas que aparecen en saltos. Para describir lo enorme, la relatividad general de Einstein pinta la gravedad como algo continuo, una curvatura suave del espacio-tiempo, más parecida a una sábana que se hunde que a un intercambio de partículas.

El choque aparece cuando se intenta contar una misma historia con los dos lenguajes a la vez. Si la gravedad es parte del mundo cuántico, debería poder expresarse en unidades mínimas, igual que la luz se entiende en fotones. Ese “fotón de la gravedad” sería el gravitón. El problema es que, durante mucho tiempo, el consenso práctico fue desalentador: incluso si existe, interactúa tan poco con la materia que detectarlo parecía una misión imposible, casi por principio.

De lo “imposible” a un plan experimental

La frase “fundamentalmente indetectable” ha empezado a perder fuerza por un motivo sencillo: la tecnología cuántica ya no se limita a átomos y electrones. En los últimos años se ha aprendido a enfriar, controlar y medir sistemas cada vez más masivos en estados genuinamente cuánticos, hasta el punto de distinguir excitaciones individuales, como quien detecta una sola gota cayendo en un vaso dentro de una habitación silenciosa.

Ese cambio de escala abre una puerta conceptual: si un sistema macroscópico puede comportarse como un instrumento cuántico, quizá pueda registrar el impacto mínimo de una interacción gravitatoria cuantizada. La propuesta se apoya en un “encuentro” entre dos avances: por un lado, la detección de ondas gravitacionales, esas ondulaciones del espacio-tiempo producidas por choques de agujeros negros o estrellas de neutrones; por otro, la capacidad de contar cuantos en dispositivos mecánicos o fluidos ultrafríos.

La idea central: convertir un gravitón en un “clic” medible

Para imaginarlo sin ecuaciones, piensa en una campana extremadamente delicada, encerrada en una caja que la aísla de ruido y temperatura. Si la campana está en su estado más quieto posible y algo le transfiere una cantidad mínima de energía, la campana no vibra “un poquito” de manera continua: vibra en un escalón, en un salto discreto. En el mundo cuántico, esos escalones son la unidad natural.

Aquí, el papel de “algo que transfiere energía” lo juega una onda gravitacional al atravesar el detector. La apuesta es que, bajo ciertas condiciones, esa onda podría depositar exactamente un cuanto de energía en el sistema. A ese cuanto, en el lenguaje del campo gravitatorio, lo llamaríamos gravitón.

La clave práctica es que el detector no “ve” un gravitón como si fuera una partícula que deja una estela, sino como un cambio discreto de energía dentro del sistema. Es parecido a cómo muchos experimentos cuánticos no fotografían una partícula, sino que infieren su presencia por el efecto que produce.

Por qué aparece el superfluido de helio

El material elegido para esta plataforma es el superfluido de helio, una fase de la materia que se comporta de manera cuántica a gran escala cuando está lo bastante fría. ¿Por qué es útil? Porque permite modos de vibración muy limpios, con pocas pérdidas. En términos cotidianos: si quisieras escuchar el sonido de un alfiler cayendo, preferirías una sala con eco controlado y sin zumbidos. En un detector cuántico, ese “zumbido” es el ruido térmico y la disipación.

En este diseño, el objetivo es enfriar el sistema hasta su estado fundamental, el punto más cercano a “quietud absoluta” que permite la cuántica, y luego vigilar si aparece una excitación mínima de vibración. Esa excitación se describe como un fonón, el cuanto de vibración del sistema. La idea es que el gravitón se “traduce” a un fonón dentro del resonador, y ese fonón se detecta con una lectura óptica basada en láseres.

El gran reto: escalar sin perder sensibilidad

Si el obstáculo fuera solo “medir algo pequeño”, bastaría con instrumentos más precisos. Aquí hay un problema adicional: los gravitones casi no interactúan con la materia. Es como intentar atrapar una brisa usando una red de pesca: la red puede ser excelente, pero el aire pasa sin enterarse.

Por eso el tamaño importa. A escalas microscópicas, la probabilidad de absorción es ridícula. La estrategia es empujar el detector hacia masas mucho mayores, acercándose al régimen de gramos e incluso más, sin perder la delicadeza cuántica. Dicho de otra manera: se quiere construir una campana cada vez más grande que siga siendo capaz de registrar un solo “paso” de energía.

El experimento en marcha apunta a un resonador cilíndrico a escala de centímetros, con masa del orden del gramo, sumergido en un contenedor de superfluido de helio. El sistema se enfría, se estabiliza, y se monitoriza con una lectura óptica diseñada para distinguir fonones individuales. No es un “detector final” todavía, sino un peldaño necesario para demostrar que la plataforma puede operar en ese régimen.

De dónde vendría la señal: el universo como generador

Este enfoque no pretende fabricar gravitones en el laboratorio. La energía vendría de eventos astrofísicos reales: fusiones de agujeros negros o estrellas de neutrones que generan ondas gravitacionales intensas. Aquí hay un matiz interesante: los detectores actuales registran esas ondas de forma “clásica”, midiendo cambios minúsculos en distancias con interferometría. El nuevo enfoque busca, en cambio, el detalle granulado: el intercambio en unidades mínimas de energía.

Una manera de reforzar la interpretación sería correlacionar señales: si se sabe que una onda gravitacional pasó por la Tierra en un intervalo de tiempo muy concreto, se puede mirar ese mismo intervalo en el resonador cuántico para buscar el salto discreto esperado. Es una idea parecida a usar dos cámaras distintas: una confirma que ocurrió el evento y la otra intenta captar el “píxel cuántico” del mismo fenómeno.

Qué se gana si funciona

Si se lograra detectar una firma compatible con la absorción de un único cuanto de una onda gravitacional, el cambio no sería solo técnico. La gravedad cuántica dejaría de ser un territorio casi exclusivo de la teoría para entrar en el laboratorio con datos. Históricamente, muchos saltos de la física ocurrieron cuando algo que parecía filosófico se volvió medible: la cuantización de la luz, la estructura discreta de la energía en átomos, la existencia de ondas gravitacionales.

También hay que ser honestos con lo difícil: incluso si el dispositivo registra saltos discretos, la comunidad tendrá que discutir qué interpretación es la más sólida. En física, “ver” algo rara vez es una fotografía directa; suele ser una cadena de inferencias cuidadosamente calibradas. El valor de estos experimentos está en que obligan a definir predicciones cuantitativas, controlar ruido, repetir mediciones y descartar explicaciones alternativas con disciplina.

Financiación y próximos pasos

La construcción de esta plataforma se plantea como un programa por etapas. Primero, demostrar que el resonador de helio a escala de gramo puede enfriarse al régimen cuántico y que su lectura óptica puede distinguir excitaciones individuales con fiabilidad. Después, usar ese éxito como plano para una iteración más sensible, capaz de acercarse al umbral necesario para eventos astrofísicos.

Ese tipo de hoja de ruta es típica en experimentos de frontera: se valida una tecnología en condiciones cada vez más exigentes, sin dar por hecho que el escalado será automático. La frase “ahora es cuestión de escalar” suena sencilla, pero en la práctica significa pelear contra vibraciones ambientales, fluctuaciones térmicas, imperfecciones del material y límites de medición.




☞ El artículo completo original de Natalia Polo lo puedes ver aquí

22 de enero de 2026

La IA te ahorra ocho horas de trabajo a la semana. Siempre y cuando seas el jefe y no tengas que usarla tú mismo

La IA te ahorra ocho horas de trabajo a la semana. Siempre y cuando seas el jefe y no tengas que usarla tú mismo

La IA que iba a cambiarlo todo y revolucionar nuestro trabajo no parece estar haciendo de momento nada de eso. Lo que sí hay es una gran polarización entre quienes creen en esa promesa y entre quienes no la ven nada clara o la temen. Y si hay un lugar en el que ese amor-odio por la IA es palpable es en las empresas, donde los CEOs ven las cosas de una forma y los empleados de otra bastante distinta.

Qué ha pasado. La empresa de consultoría Section ha realizado una encuesta a 5.000 trabajadores y directivos en empresas de EEUU con una pregunta fundamental: ¿Cuántas horas de trabajo a la semana te está ahorrando la IA? Los resultados de la encuesta, mostrados en The Wall Street Journal, dicen mucho de la visión de los CEO y de los empleados sobre el impacto de las herramientas de IA.

Captura De Pantalla 2026 01 22 A Las 13 04 37 Fuente: WSJ.

Los CEOs la aman, los empleados no demasiado. Según los datos de esa encuesta, dos de cada tres empleados indicaron que la IA no les ahorra tiempo en su trabajo o que como mucho les ahorra menos de dos horas a la semana. Esas respuestas contrastan con las de directivos y CEO: uno tercio afirma que les ahorra entre 4 y 8 horas, otro tercio afirma que les ahorra 8 o más horas, y el otro tercio afirma les ahorra 4 horas o menos. La gran diferencia está precisamente en esa visión negativa: un 40% de los empleados dice que no ahorra nada de tiempo, y solo el 2% de los CEOs coinciden con esa opinión.

La IA mete más la pata que otra cosa, dicen unos. Un diseñador de interfaces de usuario llamado Steve McGarvey indicaba en ese texto cómo los directivos "automáticamente asumen que la IA va a ser la salvadora [del negocio]". Su experiencia es distinta, no obstante, y cuenta cómo "he perdido la cuenta de las veces que he buscado una solución para un problema, le he preguntado a un LLM, y me dio una solución a un problema de accesibilidad que era completamente errónea". 

Y no es para tanto. Este profesional indica además que usa Perplexity como un asistente para investigar en diversos proyectos y eso sí le ha ahorrado tiempo. Sin embargo parte de su trabajo consiste en asegurarse de que los usuarios con problemas de visión puedan acceder a sitios web, y en esa tarea los chatbots no han sido de ayuda. 

Los empleados tienen algo de miedo. Hay otro aspecto importante de las conclusiones: los empleados eran mucho más propensos a confesar que se sentían ansiosos o abrumados por la IA que emocionados por ella. Ese 40% que respondía que no les ahorraba tiempo añadía que por ellos no volverían a usar la IA jamás. 

Captura De Pantalla 2026 01 22 A Las 13 16 17 Los empleados son los que están más abrumados por la IA, los directivos los que más ilusión tienen por ella. Fuente: WSJ.

Por ahora la IA se usa como Google. Pero hay otro problema y es que muchos de estos profesionales están usando la IA como una alternativa al buscador tradicional de Google. No la utilizan para aplicaciones prácticas de su trabajo —quizás porque no saben cómo—, y por ejemplo se usaba mucho menos para temas como generación de código o análisis de datos.

Me ahorra tiempo, pero como si no lo hiciera. Empresas de software como Workday participaron en la encuesta y apuntaron un dato interesante: esta tecnología impone una "tasa de la IA" en cuanto a productividad. Aunque el 85% de sus 1.600 empleados encuestados indicaron que ahorran entre una y siete horas a la semana gracias a la IA, eso no les sirve de mucho: gran parte de ese tiempo ahorrado lo acaban usando en corregir errores cometidos por la IA o en modificar contenido generado por IA. 

Captura De Pantalla 2026 01 22 A Las 13 29 12

La IA no sirve de mucho (aún). Una encuesta adicional y también reciente realizada por PricewaterhouseCoopers se centró en 4.500 CEOs. El resultado: solo el 30% de ellos confiaban en que hubiera un aumento de ingresos gracias a la IA, aunque admiten que tener una buena base de IA puede ayudar a impulsar ese retorno de la inversión. La adopción de la IA, eso sí, de momento no les está compensando demasiado, y solo un 12% de las empresas afirman haber obtenido beneficios en ingresos o en costes, mientras que un 56% afirman "no haber obtenido nada" con esa inversión. Esos datos se sitúan en línea con los del estudio del MIT de agosto de 2025 según el cual el 95% de los proyectos piloto con IA generativa no estaban compensando a las empresas.

Pero. Los datos son negativos, pero puede haber factores que apunten a un cambio de tendencia. En las encuestas no se indica cuánto tiempo están dedicando los usuarios a aprender a usar la IA frente al tiempo que les ahorra. Puede que ahora el beneficio sea negativo, pero a largo plazo sea positivo. Además hay sectores en los que claramente la IA se ha convertido en herramienta clara para asistir a los trabajadores, como en el ámbito de la programación. Aunque hay desde luego una fase necesaria de revisión del código que genera la IA, el uso masivo de estas herramientas indica que la productividad puede haber ganado enteros.

Imagen | Redd F

En Xataka | "Perderemos el permiso social": el CEO de Microsoft sabe que o hacen algo valioso con la IA o tendrá poco recorrido

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La noticia La IA te ahorra ocho horas de trabajo a la semana. Siempre y cuando seas el jefe y no tengas que usarla tú mismo fue publicada originalmente en Xataka por Javier Pastor .



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UC abre convocatoria a diplomado online que busca democratizar el conocimiento del universo

La Universidad Católica de Chile lanzó la convocatoria a su primer Diplomado en Astronomía General, un programa 100% online que invita a personas de todas las áreas a comprender los misterios del cosmos sin necesidad de formación científica previa. Con un enfoque en los principales hallazgos de la astrofísica moderna —incluidos descubrimientos recientes— y un cuerpo docente de alto nivel, la iniciativa busca transformar la curiosidad por el universo en conocimiento riguroso y estructurado.

Desde hace décadas, Chile ocupa un lugar protagónico en la astronomía mundial. La excepcional calidad de sus cielos ha permitido que el país concentre una capacidad de observación astronómica que en los próximos años alcanzará cerca del 60% a nivel global. Este liderazgo no solo se refleja en descubrimientos científicos realizados desde territorio nacional, sino también en un creciente interés ciudadano por comprender los avances en el estudio del cosmos, evidenciado en la alta convocatoria a actividades de divulgación astronómica.

Con el objetivo de responder a ese interés y profundizar el aprendizaje más allá de instancias puntuales de divulgación, la Pontificia Universidad Católica de Chile, a través de su Instituto de Astrofísica, abrió la convocatoria a este nuevo diplomado. “En actividades aisladas de divulgación no logramos profundizar ni conectar los temas. Eso es precisamente lo que buscamos con el diplomado: explicar de manera estructurada cómo funciona el universo, para que quienes se interesan en esta disciplina puedan alcanzar un aprendizaje sólido”, explica Manuela Zoccali, jefa del programa y académica del Instituto de Astrofísica UC.

Ciencia de vanguardia al alcance de todos: modalidad 100% online

Uno de los principales atributos del Diplomado en Astronomía General es la calidad y diversidad de su cuerpo docente. El programa cuenta con 13 académicos de planta de la Facultad de Física UC, todos investigadores activos con destacadas colaboraciones internacionales, además de cinco invitados externos expertos en áreas complementarias.

Entre ellos destacan figuras reconocidas del ámbito científico y divulgativo nacional, como la geóloga Millarca Valenzuela y el astrofísico y divulgador Juan Carlos Beamín. A ello se suma la participación del astrofotógrafo Alexis Jaldín y de Macarena Rojas Ábalos, presidenta de la Asociación Chilena de Periodistas y Profesionales para la Comunicación de la Ciencia (ACHIPEC), reforzando el enfoque interdisciplinario del programa.

“Es una oportunidad única de aprender directamente de quienes están generando conocimiento en cada una de estas áreas”, señala Zoccali. Además, el formato 100% online permite que personas de cualquier región del país puedan acceder al diplomado. Aunque las clases serán virtuales y en vivo, el programa promueve un aprendizaje activo mediante ejercicios prácticos, análisis de datos reales y proyectos individuales y grupales.

Un diplomado para curiosos del cosmos

El diplomado está dirigido a todas aquellas personas que deseen profundizar sus conocimientos en astronomía y astrofísica, ya sea por interés personal o como complemento a áreas como la educación, el astroturismo o la comunicación científica. No obstante, la académica enfatiza que el propósito central del programa es el disfrute del aprendizaje y la conexión con otros apasionados por el universo.

“El objetivo es satisfacer la curiosidad, mantener el cerebro activo y generar comunidad. Al finalizar el diplomado, los estudiantes serán capaces de comprender noticias sobre nuevos descubrimientos astronómicos y, si lo desean, desarrollar actividades de divulgación para público general”, concluye Zoccali.

Información importante del programa

  • Fechas: 1 de abril al 15 de diciembre de 2026
  • Modalidad: Online, con clases en vivo
  • Horario: Lunes y miércoles a las 19:00 horas

Más información sobre el plan de estudios y postulaciones está disponible en el sitio oficial de Educación Continua UC.

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