29 de junio de 2026

Creíamos que la soledad era solo un problema emocional. La ciencia apunta que es un factor de riesgo para decenas de enfermedades

Creíamos que la soledad era solo un problema emocional. La ciencia apunta que es un factor de riesgo para decenas de enfermedades

La soledad es sin duda una lacra que está integrada en nuestra sociedad y que en muchas ocasiones pasa desapercibida, afectando sobre todo a las personas más mayores que se ven prácticamente recluidas a estar en casa y con poco contacto social. Y aunque esto es algo que a priori se puede quedar en el ámbito psicológico, la realidad es que la soledad emerge como una amenaza de salud pública de primer orden al estar relacionada con enfermedades muy graves. 

Un gran riesgo. Cuando hablamos de factores de riesgo en el ámbito de la medicina, al momento pensamos en la nutrición o la falta de ejercicio que se relacionan con enfermedades muy graves. Pero a toda esta lista hay que introducir también la soledad, puesto que numerosos estudios han encontrado una asociación directa con patologías cardiovasculares, neurológicas y metabólicas, aunque desentrañar la causa exacta sigue siendo uno de los grandes retos de la literatura médica actual.

El problema. En 2023, el Cirujano General de los Estados Unidos publicó un informe demoledor donde apuntaba que estábamos ante una "epidemia de soledad y aislamiento". Y no era una mera metáfora poética, puesto que la OMS  lleva años advirtiendo que la desconexión social no solo afecta emocionalmente, sino que altera nuestro organismo hasta el punto de incrementar el riesgo de cardiopatías, ictus, depresión, demencia y muerte prematura.

Un impacto medible. Cuando hablamos de riesgo de enfermedad, la salud cardiovascular es la primera en resentirse. Aquí, una declaración científica de la American Heart Association, publicada en el Journal of the American Heart Association, concluyó de forma tajante que la soledad y el aislamiento social son factores de riesgo independientes para una peor salud del corazón y del cerebro.

Y los porcentajes no son anecdóticos, puesto que un metaanálisis apuntó a que la soledad o el aislamiento social se asocian con un aumento del 29% en el riesgo de padecer una cardiopatía coronaria y un 32% en el riesgo de ictus. 

Va más allá. Un análisis masivo liderado por la Universidad Autónoma de Madrid en 2026, tras seguir a más de 400.000 personas, confirmó una fuerte asociación entre el aislamiento y la multimorbilidad, destacando que el aislamiento social físico es un factor de riesgo relevante incluso si la persona no percibe subjetivamente esa soledad.

El caso de las demencias. Dentro de las demencias, la enfermedad más importante sin duda es la de Alzheimer y los datos son claros al apuntar que la soledad no deseada es un factor de riesgo importante para todas las demencias. Entre las razones que existen, el Alzheimer Center de Barcelona apunta en una reciente nota lo siguiente:

"La relación entre aislamiento y el deterioro cognitivo está respaldada por investigaciones que muestran cómo la falta de interacción social empobrece el vocabulario, reduce la flexibilidad cognitiva y acelera el deterioro cerebral"

Aquí los consejos que se dan para poder tener menos probabilidad de padecer esta enfermedad cuando se llega a una edad de riesgo es participar en actividades grupales, aprovechar la tecnología para mantener el contacto o crear una rutina social. 

En salud mental. Además del apartado orgánico, si nos desplazamos a las enfermedades mentales, el hecho de que no haya una red de apoyo social adecuada conduce también a que aumente la probabilidad de enfermedades tan importantes como la depresión o incluso la esquizofrenia. Aquí pueden influir muchas causas, como por ejemplo factores genéticos, pero al final un cúmulo de situaciones puede generar el desencadenante final que de la enfermedad. 

El gran matiz. La pregunta que nos debemos hacer aquí es la siguiente: ¿enfermamos por el impacto biológico de la desconexión, o porque la soledad viene acompañada de otros condicionantes? Y aquí la ciencia apunta a que las personas aisladas tienden a hacer menos actividad física, llevar dietas más pobres y tener una mayor propensión al tabaquismo o el alcoholismo. Factores que pueden desencadenar toda una batería de enfermedades graves. 

Aun con estos factores en la ecuación, la soledad demuestra una fuerza predictiva sorprendente. Por ejemplo, investigaciones recientes en pacientes con diabetes revelaron que la soledad se asociaba con una mayor probabilidad de padecer enfermedad coronaria, pesando incluso por encima de varios factores de riesgo clásicos.

Imágenes | Anthony Tran

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Millones de hombres se despiertan cada mañana con una erección. Es una excelente noticia para ellos

Millones de hombres se despiertan cada mañana con una erección. Es una excelente noticia para ellos

Existe una creencia popular muy arraigada que asocia la presencia de erecciones matutinas de forma exclusiva a los niveles de testosterona y la "virilidad" que tiene el hombre. Pero recientemente se está viendo que esto es algo que puede ser un indicador de tener una buena salud cardiovascular, aunque lógicamente no presentarlas no significa de manera categórica que hay una enfermedad en el corazón o en las arterias. 

Su fundamento. Aquí la literatura científica tiene una postura muy importante, ya que, aunque hay una base real para apuntar que la ausencia de estas erecciones es un síntoma importante, no funciona como un 'sí o no', sino que es un marcador continuo y complejo. De esta manera, si analizamos la evidencia de los estudios poblacionales más potentes de las últimas décadas, descubrimos que las erecciones matutinas hablan mucho menos de nuestras hormonas y mucho más de nuestras arterias. 

Un termómetro de la salud cardiovascular. Para entender por qué una erección importa a nivel sistémico, hay que recordar que estamos ante un fenómeno fundamentalmente vascular. Las arterias del pene en este caso son mucho más estrechas que las arterias coronarias, y es por ello que, si tenemos un proceso de aterosclerosis o la disfunción endotelial que está comenzando en el cuerpo, las arterias más pequeñas serán las primeras en fallar. 

Es por esto que la disfunción eréctil es un predictor muy importante para cardiólogos y urólogos para saber cómo puede estar el interior de las arterias sin tener que hacer ninguna prueba extra. 

Riesgo en escalada. Un estudio histórico publicado en PLOS Medicine en 2013 siguió a más de 95.000 hombres y demostró que el riesgo cardiovascular va aumentando. De esta manera, se vio que los hombres con disfunción eréctil grave tenían casi el doble de riesgo de mortalidad general frente a los que no la padecían. 

Esto se suma a un segundo estudio publicado en Circulation con casi 93.000 hombres que confirmó que la disfunción erectil eleva el riesgo de eventos cardiovaculares totales un 44% y el riesgo de infarto agudo de miocardio un 62%. 

La testosterona. Aquí es donde la cultura popular choca con los datos que nos aporta la evidencia científica. Es cierto que la testosterona alcanza su pico máximo en la mañana y es lógico pensar que esto potencia las erecciones matutinas que tienen los hombres, pero un estudio observacional de 2019 hecho en 761 hombres mostró que aquellos que conservaban sus erecciones nocturnas tenían, de media, una testosterona total ligeramente superior y menos líbido. 

Pero la testosterona no explica el riesgo de padecer una enfermedad grave en nuestras arterias. Aquí el European Male Ageing Study siguió a unos 1.660 hombres durante más de 12 años y analizó diferentes síntomas específicos: disfunción eréctil, baja libido y pérdida de erecciones matutinas. Y aquí vieron que tener erecciones pobres por la mañana aumentaba el riesgo de mortalidad en un 28%. 

No es testosterona. La clave de este estudio está en que, al ajustar los resultados por los niveles de testosterona de los pacientes, el riesgo de mortalidad se mantuvo exactamente igual. Esto quiere decir que da igual tener más o menos testosterona, porque lo verdaderamente importante aquí es contar con unas arterias 'limpias' que permitan llevar sangre al pene sin ningún tipo de obstáculo. 

No hay que obsesionarse. No hay que caer en la trampa de afirmar que la ausencia de erecciones matutinas es lo mismo que tener una gran enfermedad subyacente. Lo que debemos quedarnos es que estamos ante un factor de riesgo o un síntoma más que se suma a otros muchos en un puzzle complejo que deben darse para que se presente una enfermedad concreta, y es por ello que esto es algo que se queda en manos de los médicos especialistas para determinar qué puede estar ocurriendo en el interior de las arterias. 

Imágenes | Tânia Mousinho

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La moda del prompt engineering ya pasó. Ahora lo que se lleva es el loop engineering

La moda del prompt engineering ya pasó. Ahora lo que se lleva es el loop engineering

En los últimos tres años hemos visto cómo si uno quería ser un usuario avanzado de IA, tenía que convertirse en todo un ingeniero de prompts: la forma de preguntarle cosas a la IA era vital para lograr los mejores resultados. Esa idea está quedándose ahora obsoleta, porque empieza a surgir una técnica aún más prometedora para exprimir los chatbos al máximo.

De los prompts a los loops. El nuevo paradigma que se ha convertido en tendencia viral entre los desarrolladores es el del llamado "loop engineering" ("ingeniería de bucles") que asume algo importante: que la IA va a alucinar o a cometer errores. Y con este método se implementa un sistema de retroalimentación: un subagente genera una respuesta, otro la audita y busca fallos, y luego el sistema vuelve a ejecutar el proceso de forma automática hasta que el resultado cumple con los estándares de calidad especificados por el usuario.

Los gurús de la IA recomiendan los bucles. Boris Cherny, creador de Claude Code, explicaba en una charla reciente cómo ya no escribe prompts en Claude Code, sino que en lugar de eso escribe bucles (loops). "Los bucles hacen el trabajo. Mi trabajo es escribir bucles". Peter Steinberger, creador de OpenClaw, coincidía y comentaba en X que "no deberíais escribir prompts para los agentes de programación. Deberíais diseñar bucles que crean los prompts para vuestros agentes". Addy Osmani, responsable de Google Cloud, planteaba exactamente la misma idea: el "loop engineering te está reemplazando como la persona que crea los prompts para el agente. Tú diseñas el sistema que hace eso en lugar de ti".

Ciclo impacable. Este tipo de enfoque es el que ha logrado triunfar en agentes de IA como Claude Code u OpenClaw. El modelo puede ejecutar código en un entorno seguro, probarlo, leer los mensajes de error si existen y luego corregir esos fallos para volver al principio. La IA ya "razonaba", pero ahora es capaz de autoevaluarse y autocorregirse de forma autónoma e independiente. Steinberger ponía un ejemplo claro de cómo diseñar uno de estos bucles.

Adiós a la ventana de chat. La técnica está siendo muy popular entre los desarrolladores, pero a la vez plantea una potencial desaparición del tradicional chatbot en la ventana del navegador. El valor antes estaba en conversar con la IA y experimentar con prompts, pero ahora la idea es plantear flujos de trabajo automatizados. El usuario solo ve el problema inicial y la solución definitiva, no hay constantes repreguntas y dudas salvo que el usuario quiera afinar tras esa solución final.

Cuidado con los costes. El problema de esta idea es que al diseñar un bucle uno puede poner en marcha varios subagentes que trabajen en paralelo. Eso implica un gasto de tokens que puede ser considerable, lo que amenaza con salir muy caro. La recomendación, claro, es usar subagentes y bucles cuando tenga sentido.

Otra etapa en la evolución de la IA. El paso de los prompts a los loops plantea una nueva fase en la evolución de la IA. ChatGPT nos alucinó creando poemas rápidos, pero el proceso era ineficiente porque no siempre conversar es la ruta óptima para conseguir el resultado buscado. La profesión de 'prompt engineer' podría estar por tanto amenazada tras aquella fase inicial en la que saber hablar con la IA era lo importante. Ahora lo potente es saber diseñar esos bucles que acaban haciéndolo todo por el usuario.

Imagen | Compagnons

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Alguien usó Opus 4.8 para que analizara una resonancia magnética. Lo que siguió confirma que no nos podemos fiar de la IA

Alguien usó Opus 4.8 para que analizara una resonancia magnética. Lo que siguió confirma que no nos podemos fiar de la IA

Un desarrollador llamado Antoine Finkelstein llevaba semanas con el hombro derecho dolorido. Tras visitar a un ortopedista se realizó una resonancia magnética en la zona afectada, y según el informe médico, tenía una rotura parcial de grado III en el tendón subescapular. Finkelstein entonces hizo algo más: le pasó la resonancia a Claude Opus 4.8 para ver qué le decía la IA sobre esa imagen, y el resultado fue llamativo porque según ese modelo de IA su hombro estaba "intacto".

La IA le da pistas. El desarrollador sospechó que la clínica estaba quizás intentando hacer caja a costa de su dolencia, así que solicitó los datos brutos DICOM de la resonancia magnética. Lo que le dieron fueron 266 MB que cruzó con modelos de IA disponibles actualmente. Primero, eso sí, hizo una consulta rápida con ChatGPT y en ella detectó potenciales negligencias importantes: la clínica le había aplicado terapia de ondas de choque, desaconsejada para tendinopatías sin calcificación. También le habían inyectado Traumeel, un producto homeopático registrado en Alemania "sin indicación terapéutica".

Veamos qué dice Claude Opus 4.8. Para tratar de llegar hasta el fondo del asunto, el usuario decidió convertir al modelo de Anthropic en un médico al que pedir una segunda opinión. Tras configurar el modelo en la plataforma Claude Code, le permitió que el sistema instalase los paquetes de código necesarios para procesar las imágenes médicas en bruto que le habían enviado. Tras una hora procesando dichas imágenes, el modelo de IA emitió un diagnóstico sorprendente: el tendón que los médicos humanos detectaban como roto en un 50% estaba completamente intacto.

No me fío. El resultado era tan contradictorio frente al diagnóstico humano que Finkelstein quiso ir un poco más allá y montar un sistema de arbitraje ciego. Le mandó a Claude desplegar diversos subagentes independientes combinando imágenes de IA aisladas entre sí para evitar sesgos de confirmación. El veredicto de todos esos subagentes fue unánime: no había ninguna rotura parcial ni total, y todo hacía pensar que los especialistas humanos habían exagerado el diagnóstico.

Pero cantidad no es calidad. Este artículo dio lugar a un interesante debate en Hacker News en el que se arrojaron algunas reflexiones importantes. Es importante recordar por ejemplo que aunque la IA elimina el coste de las consultas, tener más información no equivale a resolver el problema. Como decía un usuario, la situación le recordó un problema que tuvo con su coche. Pidió solución a tres talleres distintos, y cada uno le dijo una cosa, e incluso uno le recomendó una reparación que él sabía que era inútil. "La solución a una información incierta no es más información, que es ciertamente lo que la IA puede proporcionar, sino mejor información, y en estos momentos la IA no puede proporcionar eso".

La IA es demasiado amable. Hay aquí otro problema: los grandes modelos de lenguaje están pensados para ser amables y "agradables".  Son en cierto sentido cámaras de eco que quieren mantenernos contentos, así que no están pensados para contradecirnos de forma dura, lo que facilita el sesgo de confirmación. Si un usuario introduce sus sospechas en el prompt al preguntarle al chatbot, la IA tiende a darle la razón: a menudo vemos como empieza contestando con un "Tienes toda la razón...". El problema con las respuestas a temas médicos es que pueden ser muy distintas en sesiones independientes, pero como el tono siempre es convincente y seguro, pueden dar lugar a mayor confusión de la inicial.

El experto opina. En esa conversación participó un radiólogo profesional que aportó una visión experta. Según su criterio, los modelos de IA actuales siguen siendo mediocres interpretando imágenes médicas debido a la falta de bases de datos públicas y masivas de entrenamiento. Esos datos están protegidos por las leyes de privacidad médicas, y de momento ese problema tiene difícil  solución, pero ese usuario explicaba que los últimos modelos ya se acercan en precisión al de un médico residente de primer o segundo año. La teórica amenaza a la profesión de radiólogo por parte de la IA es algo de lo que llevamos literalmente años hablando: de momento no parece que algo así esté cerca de ocurrir.

Quién es responsable. Hay  otro gran problema con la IA: no hay ningún responsable detrás si algo va mal tras aplicar alguna recomendación. Es cierto que los médicos humanos pueden cometer errores y pueden tener sesgos o incluso incentivos comerciales (vender tratamientos). Sin embargo, la diferencia jurídica es fundamental: el sistema médico cuenta con una serie de licencias, regulaciones y gestión de responsabilidades que penaliza las negligencias. La IA te obliga a que tú mismo te gestiones ante la incertidumbre.

El problema es simple: fiarse o no de la IA. En temas tan delicados como este se comprueba que la IA está aún  lejos de ser un sustituto real de los expertos humanos. Puede que la medicina actual esté "mercantilizada", pero la IA, por muy barata o atractiva que pueda parecer, no cuenta aún con la precisión que se necesitaría para ciertos ámbitos. Como concluía el propio Finkelstein "no puedo saber si me puedo fiar de la IA, así que estoy en una especie de limbo en el que o pruebo suerte con otro médico, o espero y veo si mi hombro mejora con la rehabilitación que estoy haciendo".

Imagen | Vitaly Gariev

En Xataka | Un equipo en Málaga acaba de desarrollar una nueva IA médica. Su trabajo: ayudar a interpretar resonancias, tomografías e imágenes médicas

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Los expertos coinciden: "El problema no es tomar café, es necesitar cinco tazas para ser funcional"

Los expertos coinciden: "El problema no es tomar café, es necesitar cinco tazas para ser funcional"

Es la primera acción de la mañana para millones de personas, el motor de arranque de las oficinas, el compañero de los turnos de noche y el combustible de las épocas de exámenes. Durante mucho tiempo, el café ha estado en el centro del debate nutricional, a menudo demonizado por sus efectos estimulantes, pero ahora esto es algo que poco a poco está cambiando. 

El problema. Tal y como señalaba recientemente la psicóloga María Ros, el verdadero elefante en la habitación no es la sustancia en sí, puesto que el problema no es tomar café, "es necesitar cinco tazas para ser funcional". De esta manera, cuando cruzamos la línea entre el disfrute y la dependencia absoluta para mantener los ojos abiertos, el foco debe alejarse de la cafetera y centrarse en nuestro estilo de vida.

La barrera de consumo. Para entender cuándo el café se convierte en un problema, primero hay que establecer qué es un consumo seguro. Las principales agencias de salud internacionales son bastante unánimes al respecto, ya que, por ejemplo, la EFSA estableció en su momento un dictamen claro que hoy sirve de estándar: para adultos sanos (no embarazadas), un consumo de hasta 400 miligramos de cafeína al día no plantea problemas de seguridad para nuestra salud. 

Para ponerlo en perspectiva, un espresso ronda los 60-80 mg, y una taza de café de filtro puede acercarse a los 100-150 mg. Es decir, estamos hablando de un margen de unas tres o cuatro tazas diarias. En el caso del regulador estadounidense, coincide con estas cifras, y apunta a que los efectos indeseados comienzan a emerger en el momento que se supera este umbral. 

El lado positivo. Más allá de no ser peligroso, la última evidencia apunta a que el consumo habitual de 3 a 4 tazas al día podría ser más beneficioso que perjudicial. Esto encaja en diferentes artículos que asocian el consumo moderado con una menor mortalidad y un riesgo reducido de desarrollar diversas patologías. 

Incluso a nivel cardiovascular, un área donde el café siempre ha generado suspicacias, la literatura médica actual subraya que en consumidores habituales los efectos sobre la presión arterial son transitorios y reversibles. 

El peligro del café. Hablamos en estos niveles cuando deja de ser algo placentero a una necesidad imperiosa para poder combatir el agotamiento mental. De esta manera, si una persona necesita enlazar una taza tras otra simplemente para no experimentar una somnolencia incapacitante o para poder mantener la concentración en su trabajo, el café está actuando como un analgésico para un problema subyacente que se debe solucionar. 

Debemos recordar que la cafeína funciona bloqueando los receptores de adenosina en el cerebro, el neurotransmisor que nos hace sentir cansados. No elimina el cansancio, simplemente le pone una "venda" a los sensores del cerebro, por lo que al usar grandes cantidades de cafeína para compensar un descanso insuficiente de forma crónica, se genera una tormenta perfecta.

Los expertos. Instituciones como la Clínica Mayo advierten de los efectos en cascada de este exceso al apuntar que es capaz de desarrollarse tolerancia, haciendo que cada vez se necesite más cafeína para el efecto deseado. El problema es que el sobreconsumo deriva rápidamente en ansiedad, nerviosismo, dolores de cabeza, palpitaciones, taquicardias y problemas digestivos como el empeoramiento del reflujo gastroesofágico.

Además, se crea un círculo vicioso, ya que si se toma mucho café para rendir porque se ha dormido mal, ese exceso de cafeína circulante prolongará las alteraciones del sueño la noche siguiente, retroalimentando el estrés y el insomnio.

Imágenes | Taylor Franz 

En Xataka |  El café no solo te despierta: la ciencia apunta ahora que también mejora el ánimo (incluso descafeinado)

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