14 de agosto de 2026

Trump firma un decreto que permite a empresas privadas lanzar ciberataques contra redes criminales extranjeras

Trump firma un decreto que permite a empresas privadas lanzar ciberataques contra redes criminales extranjeras

Por primera vez en la historia de EEUU, el gobierno federal autoriza formalmente a empresas privadas seleccionadas a realizar operaciones ofensivas de ciberseguridad contra grupos criminales transnacionales. El presidente Trump firmó el miércoles 12 de agosto un Memorándum de Seguridad Nacional (NSPM) que crea el marco legal para ese programa. Lo cubre TechCrunch el 13 de agosto de 2026.

La ruptura con décadas de política es real: hasta hoy, la posición oficial de EEUU había sido que las empresas privadas pueden defenderse de ciberataques pero no lanzarlos. La Ley de Fraude y Abuso Informático (CFAA) trataría como ilegal a cualquier empresa que hiciera lo que el NSPM ahora autoriza bajo programa supervisado.

Qué permite exactamente el decreto

El NSPM no crea un derecho general de «hack-back» para cualquier empresa. Crea un programa formal en el que empresas verificadas pueden realizar operaciones de ciberseguridad ofensiva contra grupos criminales transnacionales bajo supervisión directa del gobierno federal.

Los requisitos son múltiples. Las empresas deben pasar un proceso de verificación («vetting»). Cada operación específica requiere aprobación previa por escrito de representantes del Departamento de Justicia (DOJ) y el Departamento de Seguridad Nacional (DHS). El programa está gestionado por el National Coordination Center (NCC) del Homeland Security Task Force. Las empresas deben depositar 1 millón de dólares en garantía que puede ser confiscada si no cumplen las reglas. Las operaciones deben detenerse inmediatamente si así lo requiere el NCC, con obligación de minimización de exposición adicional. El programa prohíbe explícitamente que las operaciones apunten a ciudadanos americanos o sistemas ubicados en EEUU.

Los objetivos declarados del NSPM son las organizaciones criminales transnacionales (TCOs) que operan ransomware, phishing y sextorsión contra ciudadanos americanos desde el extranjero. En 2025, los ciudadanos americanos reportaron pérdidas de más de 20.800 millones de dólares en delitos habilitados por medios cibernéticos. El NSPM presenta esa cifra como la justificación económica del cambio de política.

Por qué esto es un cambio histórico

La posición que este decreto cambia llevaba vigente a través de múltiples administraciones, de ambos partidos. El argumento para no permitir el hack-back privado tenía varias dimensiones: el riesgo de escalar conflictos diplomáticos si una empresa americana ataca infraestructura en otro país sin coordinación gubernamental; el peligro de que empresas con recursos y motivación errónea actúen de forma desproporcionada; la imposibilidad práctica de garantizar que los sistemas que se atacan son realmente criminales y no infraestructura legítima de otro país.

El NSPM intenta resolver todos esos problemas con el modelo de autorización previa por operación. Las empresas no pueden decidir unilateralmente a quién atacar — cada operación específica necesita el visto bueno de DOJ y DHS antes de ejecutarse. Ese control centralizado es lo que, según sus defensores, hace al programa diferente del hack-back no supervisado.

Los críticos señalan que el modelo tiene puntos ciegos. Un abogado especializado en ciberseguridad citado por TechCrunch advirtió que los empleados de empresas privadas de ciberseguridad americanas participantes podrían ser arrestados o procesados por gobiernos extranjeros que no reconocen la autoridad americana para autorizar operaciones en su territorio. La legalidad americana de la operación no equivale a inmunidad en la jurisdicción del objetivo.

La convergencia entre la posición de EEUU hacia las operaciones ofensivas de IA y la proliferación de modelos capaces de ciberataques autónomos plantea una pregunta que el NSPM no aborda directamente: ¿el marco del programa autoriza también el uso de sistemas de IA ofensivos, o solo de técnicas convencionales de hacking?

La conexión con el Daybreak Red de OpenAI — el programa que da a empresas de seguridad acceso a GPT-5.6-Cyber para encontrar zero-days — no es incidental. El NSPM y Daybreak Red son movimientos complementarios en la misma dirección: incorporar al sector privado en operaciones ofensivas de ciberseguridad bajo control gubernamental, con la diferencia de que Daybreak es un programa de capacidades técnicas y el NSPM es el marco legal que las autoriza.

La señal geopolítica

El documento incluye el lenguaje de justificación geopolítica habitual de la administración Trump: «el sector privado americano es el más innovador y tecnológicamente avanzado del mundo, y su escala, velocidad y capacidad aseguran una ventaja ofensiva crítica en ciberespacio para EEUU».

Es una reformulación del argumento de competitividad entre potencias que Trump ha aplicado a los chips, a la IA y ahora a la ciberseguridad ofensiva: EEUU tiene el sector privado más capaz del mundo y sería un desperdicio no usarlo.

Los mayores incidentes de ciberseguridad de 2026 — desde el hackeo de infraestructura de agua iraní hasta la actividad de grupos como ShinyHunters — son el contexto que da urgencia al argumento. Cuando la infraestructura crítica americana está siendo atacada continuamente, la defensa pasiva tiene límites políticos y operativos.

El uso de IA generativa por parte de actores maliciosos, incluyendo el caso documentado del hacker que usó Claude y DeepSeek para atacar más de 600 firewalls, ilustra la asimetría entre atacantes que ya usan IA y defensores que hasta ahora tenían restricciones legales para responder con las mismas capacidades.

Mi valoración

Lo que más me convence del diseño del programa es el modelo de autorización por operación. La diferencia entre «las empresas pueden hacer lo que quieran» y «cada operación específica necesita aprobación previa del DOJ y DHS» es real y significativa. Elimina la posibilidad de cowboy hacking empresarial con autorización vaga.

Lo que más me preocupa es la transparencia mínima sobre qué empresas participan y qué operaciones se autorizan. El programa es opaco por diseño — las operaciones son de inteligencia y no se publicarán. Eso hace prácticamente imposible la supervisión pública de si el programa está siendo bien gestionado o si está siendo usado para objetivos que van más allá de los criminales transnacionales que justifican su creación.

La pregunta a 12 meses es si ocurre un incidente que genere fricción diplomática — una operación que ataque infraestructura que resulte ser más de un Estado de lo que parecía, o que afecte a ciudadanos de un país aliado. Ese incidente, cuando ocurra, definirá los límites reales del programa.




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El mito de los auriculares inalámbricos y la radiación: por qué compararlos con un microondas no tiene ningún sentido

El mito de los auriculares inalámbricos y la radiación: por qué compararlos con un microondas no tiene ningún sentido

A día de hoy es bastante común ver por la calle a personas que usan auriculares que funcionan a través de Bluetooth sin ningún tipo de cable de por medio. Para muchos aquí reina sobre todo la comodidad, pero hay algunas voces que apuntan a que es un auténtico peligro para nuestro cerebro y para nuestra longevidad, porque es casi como si nos estuviéramos poniendo un microondas en la cabeza debido a las ondas bluetooth que emite. Pero no es verdad

No está comprobado. Estamos ya bastante acostumbrados a ver cómo el pánico a las radiofrecuencias vuelve de forma cíclica. Pasó con el 5G, con el WiFi y, por supuesto, sigue pasando con el Bluetooth. Sin embargo, cuando nos vamos a buscar algún estudio al respecto, la metáfora de la frecuencia microondas se desmorona rápidamente. 

Una metáfora. La comparación que hacen algunas voces sobre la radiación que emiten todo lo que nos rodea tiene su origen en una verdad a medias, puesto que tanto los hornos microondas, como los dispositivos Bluetooth, operan en la misma banda de frecuencia, los 2,4 GHz. Hasta ahí llegan las similitudes.

Si nos metemos más al detalle, podemos ver que el factor crítico que determina si una radiación electromagnética no ionizante, como el Bluetooth, puede calentar un tejido humano es la potencia. Y aquí hay muchas diferencias, puesto que un microondas doméstico funciona con una potencia de entre 800 y 1.000 vatios, concentrada en un cajón metálico cerrado para agitar las moléculas de agua y calentar la comida. Pero un auricular Bluetooth típico emite una potencia que ronda el milivatio, es decir, una milésima de vatio. 

Una gran diferencia. Estamos hablando de una diferencia de potencia abismal, puesto que un microondas es un millón de veces más potente. Es decir, comparar los AirPods con un electrodoméstico de nuestras cocinas por compartir la misma frecuencia de onda es como comparar la luz de una luciérnaga con mirar directamente al Sol al mediodía. Nada que ver. 

Los expertos. Las agencias de salud globales llevan mucho tiempo estudiando los efectos de la radiación no ionizante. Aquí la Comisión Internacional sobre Protección frente a Radiaciones No Ionizantes (ICNIRP) actualizó en 2020 sus guías para campos electromagnéticos y estableció el límite de seguridad para nuestra cabeza y tronco en 2 W/ Kg. Todo lo que esté por debajo a priori es completamente seguro. 

Puesto bien, la radiación que emiten los auriculares Bluetooth está drásticamente por debajo de estos valores límite; por lo tanto, la potencia es tan diminuta que es físicamente incapaz de producir un calentamiento en los tejidos cerebrales o causar efectos orgánicos. Asimismo, el proyecto internacional EMF de la Organización Mundial de la Salud, tras revisar decenas de miles de estudios, ha apuntado que por debajo de los límites fijados por la ICNIRP, no se ha identificado ningún efecto adverso sobre la salud.

Peor el móvil. Si te preocupa ponerte un dispositivo Bluetooth en la oreja, debes saber que la exposición es mínima en comparación con el teléfono móvil que llevas en el bolsillo. Aquí un estudio publicado en 2019 midió la exposición real a la que nos enfrentamos y apuntó que la potencia de los auriculares Bluetooth es entre 10 y 400 veces menor que la de los teléfonos móviles a los que están conectados. De hecho, usar auriculares inalámbricos es una excelente manera de alejar el móvil de la cabeza, reduciendo drásticamente la exposición general.

El peligro de los auriculares no está en la radiación que emiten, sino en el daño auditivo que puede generar y que sí está acreditado por los expertos. Y es que la exposición prolongada a volúmenes altos está causando una epidemia silenciosa de pérdida de audición temprana y tinnitus entre los más jóvenes. 

De esta manera, hay que tener en cuenta que se debe mantener el volumen por debajo del 60%, limitar el tiempo de escucha ininterrumpida y usar auriculares con cancelación activa de ruido para no tener la necesidad de llevar la música a tope. 

Imágenes | cottonbro studio

En Xataka | Durante años, los auriculares se pelearon por aislarnos del ruido. Los tipo clip van a la contra con otra idea: ser cómodos

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La noticia El mito de los auriculares inalámbricos y la radiación: por qué compararlos con un microondas no tiene ningún sentido fue publicada originalmente en Xataka por José A. Lizana .



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Signal lanza la verificación automática de claves: tus mensajes ya no requieren que te reúnas en persona para confirmar quién los recibe

Flock Safety recorta la retención de datos de 30 a 7 días y obliga a la auditoría automática en todos sus clientes

Desde que Signal existe, el punto más débil de su modelo de seguridad era técnico pero real: ¿cómo sabes que la clave pública que Signal asocia al número de teléfono de tu contacto es realmente la suya? Un servidor de Signal comprometido o un empleado deshonesto podría, en teoría, sustituir esa clave por una controlada por el atacante e interceptar los mensajes antes de que tú o tu contacto lo notarais. La solución histórica existía: los «Safety Numbers», una cadena de números que puedes comparar con tu contacto para verificar que no hay nadie en medio. El problema: requería quedar en persona o llamar por otra vía.

Lo publicó el equipo de Signal el 12 de agosto de 2026. La ingeniería Katherine Yen explica en el blog oficial cómo funciona el nuevo sistema.

Cómo funciona la verificación automática

La nueva función se llama Automatic Key Verification (AKV) y está basada en un sistema de transparencia de claves: un registro criptográfico de las claves públicas asociadas a cada cuenta de Signal. Cada vez que un usuario se registra, cambia de número, cambia su username o recrea su cuenta, ese cambio queda registrado en un «ledger» — una estructura de log criptográficamente encadenada, similar en concepto a una blockchain pero más específica.

Para que ningún atacante pueda manipular ese ledger sin que se detecte, Signal involucra a dos organizaciones externas como auditores independientes: Cloudflare y Trail of Bits. Cada una audita de forma independiente partes diferentes del sistema. Trail of Bits implementó su auditor desde cero, basado en la especificación de Signal — no en la implementación de referencia de la propia Signal — precisamente para validar que el sistema se comporta como está diseñado, no solo que el código de Signal hace lo que dice.

Cloudflare ya operaba un auditor para el sistema de transparencia de claves de WhatsApp y publicaba los resultados en su Key Transparency Dashboard. Ahora añade Signal a ese rol. Trail of Bits declaró explícitamente que no recibe pago de Signal por este servicio — lo opera como un bien público.

Los datos de usuario en el ledger están protegidos criptográficamente para que los auditores no puedan ver los identificadores en texto plano: los identificadores públicos pasan por una función aleatoria verificable (VRF) y los valores asociados están protegidos con una función hash con clave (HMAC). Los auditores verifican la integridad estructural del sistema sin ver a quién pertenece cada clave.

La comparativa entre Signal, Telegram y WhatsApp que publicamos en abril señalaba exactamente este punto: Signal no solo cifra el contenido sino que no recopila metadatos y usa tecnología «Sealed Sender» para ocultar incluso la identidad del remitente al servidor. La verificación automática de claves cierra el último punto de confianza que dependía de Signal como entidad: la integridad de su directorio de claves.

Cómo activarla

Para verificar un contacto de forma automática: abre el perfil de tu contacto, pulsa «Ver número de seguridad» (View Safety Number) y selecciona «Verificar automáticamente». Si la verificación es exitosa, Signal muestra un indicador verde con el texto «Cifrado verificado» (Encryption verified).

También puedes activarla globalmente en Ajustes → Privacidad → Avanzado → «Verificación automática de claves». La app verifica periódicamente tu propio identificador en el ledger en segundo plano.

Una aclaración importante que el blog de Signal hace explícita: la verificación automática no sustituye a los Safety Numbers manuales — los complementa. Los Safety Numbers siguen siendo la verificación más robusta contra un adversario con control total sobre la infraestructura de Signal. La AKV aborda un conjunto específico de amenazas: sustitución de claves en el directorio de Signal, que es el tipo de ataque que haría un insider o un servidor comprometido.

El ataque que esto no resuelve

Signal también es explícito sobre los límites del sistema. Las campañas documentadas de inteligencia rusa contra usuarios de Signal — grupos UNC5792 y UNC4221 — documentadas por el FBI y CISA durante 2025 y 2026, usaron técnicas completamente distintas: phishing de credenciales, robo de claves de copia de seguridad, y explotación del sistema de dispositivos vinculados. Esas técnicas atacan al usuario, no a la infraestructura. La AKV no ayuda contra un phishing que te convence de dar tus credenciales.

La vulnerabilidad que llevó a Signal a añadir copias de seguridad cifradas en 2025 — la ausencia de un método seguro de recuperar el historial de mensajes sin copia local — era del mismo tipo: un problema que afectaba a la resiliencia del usuario, no a la infraestructura de Signal.

La diferencia entre las plataformas en términos de qué datos recogen sigue siendo la base de la elección informada: Signal no recopila con quién hablas, cuándo ni desde dónde. Eso no cambia con AKV — lo que cambia es que ahora puedes verificar criptográficamente que la clave que usas para cifrar tus mensajes a alguien es realmente la de esa persona.

Mi valoración

Lo que más me convence de este lanzamiento es el diseño de los auditores. Trail of Bits no es una empresa con relación comercial con Signal — opera el auditor como bien público. Eso es independencia real, no independencia declarada. Y el hecho de que Trail of Bits reimplementara el auditor desde cero (sin usar el código de Signal) añade otro nivel de validación: demuestra que la especificación del sistema es suficientemente clara para producir una implementación independiente con el mismo comportamiento.

Lo que más me preocupa es la complejidad oculta. Para la mayoría de usuarios de Signal, la AKV simplemente añadirá un checkmark verde en algún momento. Pero entender qué verifican ese checkmark y cuáles son los casos límite donde podría fallar requiere un nivel de comprensión criptográfica que va mucho más allá del usuario promedio. La simplicidad de la UX oculta una complejidad técnica real.

La pregunta a 12 meses es si la AKV se convierte en el estándar de la industria que lleva a WhatsApp, Telegram y otros a implementar sistemas equivalentes, o si queda como una funcionalidad de nicho para usuarios de alto perfil de riesgo.




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Los expertos coinciden: caminar media hora al día por encima de los 60 años es suficiente para reducir alargar la vida

Los expertos coinciden: caminar media hora al día por encima de los 60 años es suficiente para reducir alargar la vida

Durante mucho tiempo, las pulseras de actividad y los relojes inteligentes nos han bombardeado con la necesidad de hacer 'sí o sí' 10.000 pasos al día. Sin embargo, poco a poco vamos conociendo que esto no es tan así, y que en realidad nuestra estrategia para mantener un corazón sano pasa por la constancia y el tiempo y no por un número de pasos totalmente arbitrario que a veces no es asumible para muchas personas. 

Lo recomendable. Con lo que debemos quedarnos ahora mismo es que caminar treinta minutos al día, cinco días a la semana, es el umbral exacto para desencadenar beneficios metabólicos, cardiovasculares y neurológicos profundamente transformadores. Una recomendación que viene avalada por los expertos y la propia OMS, que establecen que un adulto necesita acumular un mínimo de 150 minutos semanales de actividad aeróbica para mantener una salud óptima. 

Está probado. La ciencia ha demostrado que obsesionarse con el contador de pasos puede ser contraproducente. Diferentes estudios epidemiológicos recientes revelan que los beneficios reales sobre la mortalidad comienzan a notarse muy por debajo de la barrera de los 10.000. De hecho, en poblaciones de adultos mayores, registrar entre 6.000 y 8.000 pasos diarios ya se asocia con un aumento en la longevidad, y de forma aún más sorprendente, se ha comprobado que volúmenes tan bajos como 3.600 pasos al día logran reducir drásticamente, hasta en un 26%, el riesgo de sufrir insuficiencia cardíaca.

¿Por qué? El impacto de esta rutina de caminar trasciende la mera quema de calorías para tonificar los músculos, sino que tiene un efecto en el cerebro y sobre todo en el estrés metabólico. No se trata simplemente de la sensación psicológica de desconectar tras salir de la oficina, sino de una alteración real en la química de nuestro organismo.

Un ensayo clínico de este mismo año demostró que cumplir rigurosamente con esa cuota de 150 minutos semanales de ejercicio aeróbico reduce de forma sostenida y notable los niveles de cortisol salival. El cortisol es la hormona principal del estrés, y su acumulación crónica resulta devastadora tanto a nivel celular como neuronal. Al caminar media hora casi todos los días, se protege activamente la función cerebral en adultos de mediana edad, mejorando la calidad del sueño y mitigando de forma medible los síntomas asociados a la ansiedad y la depresión.

Más allá del tiempo. Caminar 30 minutos al día es fantástico, pero la técnica también importa. Y aquí no se pide llegar a la fatiga extrema o acabar empapado en sudor, pero sí que es recomendable hacerlo a una intensidad media para que el efecto sobre nuestra salud cardiovascular sea real. 

Para saber si estamos en la intensidad correcta, las guías no se centran en la frecuencia cardíaca, sino en la prueba del habla. Esto quiere decir que para asegurarnos de que estamos caminando a una intensidad moderada que beneficie al corazón, debemos llevar un ritmo que nos permita mantener una conversación fluida con un acompañante, pero que nos deje sin el aliento suficiente como para ponernos a cantar. Esa es la zona de esfuerzo óptimo.

La constancia. Uno de los mayores errores que podemos cometer es precisamente intentar compensar una semana de sedentarismo absoluto con sesiones maratonianas y extenuantes los sábados por la mañana. Y aquí la ciencia apunta a que la adherencia a largo plazo es el predictor más fuerte de éxito para nuestra salud, puesto que acostumbrar al cuerpo a una dosis diaria de treinta minutos genera una adaptación fisiológica que nos beneficia. 

De hecho, los expertos aconsejan que quienes partan de un estado sedentario comiencen con bloques más pequeños de diez o quince minutos, progresando gradualmente. 

Imagen | Pexels LATAM 

En Xataka | Olvídate de los 10.000 pasos: la ciencia tiene un nuevo número mágico (y una regla de oro sobre cómo darlos)

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La noticia Los expertos coinciden: caminar media hora al día por encima de los 60 años es suficiente para reducir alargar la vida fue publicada originalmente en Xataka por José A. Lizana .



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La Antártica llega a WhatsApp: un chatbot busca acercar la ciencia polar y combatir la desinformación

¿Por qué la Antártica es importante para el clima del planeta? ¿Cómo viven los científicos durante una expedición? ¿Qué especies habitan en sus ecosistemas? ¿Qué es el Sistema del Tratado Antártico? Ahora estas y otras preguntas pueden responderse directamente desde WhatsApp, a través de un nuevo chatbot gratuito desarrollado por el Instituto Milenio BASE.

La Antártica está a miles de kilómetros de gran parte de la población chilena, pero su influencia alcanza mucho más allá de sus límites geográficos. Su relación con el clima, los océanos, la biodiversidad y la investigación científica la convierte en un territorio fundamental para comprender los cambios que experimenta el planeta.

Acercar ese conocimiento a la ciudadanía es precisamente el objetivo de “Descongela el mito: Chatbot contra la desinformación polar”, una iniciativa impulsada por el Instituto Milenio BASE que utiliza una herramienta cotidiana para llevar la ciencia antártica directamente a las conversaciones de WhatsApp.

El chatbot está disponible gratuitamente y permite realizar preguntas sobre la Antártica, sus ecosistemas, biodiversidad, investigación científica y la relación histórica y cultural de Chile con el continente. También entrega información sobre el Sistema del Tratado Antártico, que establece un marco internacional para la cooperación, investigación y protección del continente y sus espacios marinos.

La propuesta busca que acercarse al conocimiento polar no dependa de tener conocimientos científicos previos ni de saber dónde buscar información especializada. Basta con abrir WhatsApp y comenzar a preguntar.

Un kril como guía para descubrir la Antártica

Para hacer más cercana la interacción, el chatbot cuenta con un particular protagonista: un kril antártico, ilustrado por el artista chileno Raúl Matus.

Este pequeño crustáceo, fundamental para las redes alimentarias del ecosistema antártico, funciona como avatar de la plataforma y acompaña a los usuarios en sus consultas mediante un lenguaje cercano y contenidos basados en evidencia científica.

«Buscamos desarrollar este chatbot antártico para invitar a las personas, y especialmente a los jóvenes, a conocer más sobre la Antártica. No solo sus investigaciones científicas, sino también su estrecha relación con Chile a través del derecho, la historia, la literatura o incluso el cine», explica el Dr. Elie Poulin, académico de la Universidad de Chile y director del Instituto Milenio BASE.

La elección de WhatsApp tampoco es casual. La iniciativa busca utilizar una plataforma ampliamente conocida y de uso cotidiano para disminuir las barreras de acceso al conocimiento científico y generar una experiencia de aprendizaje más directa e interactiva.

Ciencia nacida de las preguntas de las personas

Detrás del chatbot existe también un trabajo de divulgación científica desarrollado previamente en contacto con comunidades, escuelas y espacios educativos.

Las preguntas que las personas realizan en ferias científicas, encuentros ciudadanos y actividades escolares fueron consideradas como un insumo para definir los contenidos de la herramienta.

«Los contenidos del chatbot nacen de nuestros aprendizajes en ferias científicas, escuelas y encuentros ciudadanos. Incorporamos las dudas, curiosidades y preguntas más frecuentes de las personas sobre la Antártica, junto con visibilizar el conocimiento que se genera desde distintas ciudades de Chile en materia de investigación», señala la Dra. Julieta Orlando, académica de la Universidad de Chile, presidenta de la SOMICH y directora alterna del Instituto Milenio BASE.

De esta manera, la herramienta busca funcionar como una puerta de entrada a la investigación antártica desarrollada desde Chile y acercarla a públicos diversos, entre ellos estudiantes, docentes, periodistas y personas interesadas en conocer más sobre el continente.

Una herramienta frente a la desinformación

El proyecto no se limita a entregar datos sobre la Antártica. Uno de sus principales objetivos es contribuir a enfrentar la circulación de mitos, información falsa o inexacta relacionada con el continente.

En un escenario donde la inteligencia artificial y las redes sociales permiten acceder rápidamente a grandes cantidades de información, distinguir entre conocimiento confiable, interpretaciones y contenidos falsos se vuelve cada vez más relevante.

Por eso, “Descongela el mito” contempla además talleres y charlas en Santiago, Valdivia, Concepción, Punta Arenas y Puerto Williams, donde se abordarán temas relacionados con desinformación polar, alfabetización digital y pensamiento crítico, junto a grupos de investigación y docencia del Instituto Milenio BASE y sus instituciones colaboradoras.

La iniciativa cuenta con el respaldo de instituciones vinculadas a la investigación, educación y divulgación científica, entre ellas el Centro Nacional de Inteligencia Artificial (CENIA), el Instituto Antártico Chileno (INACH), la Coalición de Jóvenes Antárticos, APECs Chile, Wikimedia Chile, el Instituto Nacional de la Juventud (INJUV), la Asociación de Guías y Scouts de Chile, la Fundación Encuentros del Futuro y la Asociación de Municipalidades de Chile (AMUCH).

¿Qué tan confiable es la información?

Un aspecto central del proyecto es que el chatbot tiene un propósito educativo y de divulgación científica. Sus respuestas y materiales se elaboran a partir de literatura científica, fuentes académicas e información pública disponible.

Esto es especialmente relevante cuando se utilizan herramientas basadas en inteligencia artificial: una respuesta generada por un sistema conversacional no debería reemplazar la consulta de fuentes científicas o institucionales cuando se necesita información especializada.

En este caso, el proyecto declara explícitamente que sus contenidos tienen fines educativos y no representan posiciones oficiales del Estado de Chile ni constituyen una expresión de la Política Antártica Nacional.

Asimismo, la iniciativa no busca promover posiciones respecto de controversias internacionales, reclamaciones territoriales o interpretaciones sobre soberanía. Su foco está puesto en acercar conocimiento científico validado y promover la comprensión de la Antártica desde una perspectiva educativa, en concordancia con los principios del Sistema del Tratado Antártico.

De la investigación a la ciudadanía

El desarrollo de esta herramienta fue posible gracias al apoyo de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, mediante el Fondo de Proyección al Medio Externo 2026.

El fondo busca fortalecer iniciativas que permitan vincular la investigación científica con la sociedad, precisamente uno de los desafíos que aborda este proyecto: transformar conocimiento especializado en contenidos accesibles para personas que no necesariamente tienen una formación científica.

En ese sentido, el chatbot representa una nueva forma de divulgación: en lugar de esperar que las personas lleguen a la ciencia a través de un libro, una charla o un sitio web especializado, la iniciativa lleva el conocimiento hasta una herramienta que ya forma parte de la vida cotidiana.

Un nombre para el kril

El personaje que acompaña las conversaciones todavía no tiene nombre. Durante los próximos días, la cuenta de Instagram @mileniobase realizará un concurso para que la ciudadanía pueda proponer un nombre para este kril antártico que será el rostro de la iniciativa.

La invitación es sencilla: preguntar, descubrir y aprender.

Desde comprender por qué la Antártica influye en el clima hasta conocer cómo se desarrolla una expedición científica, descubrir sus especies o despejar dudas sobre el continente blanco, el nuevo chatbot busca transformar una conversación cotidiana en una oportunidad para acercarse a la ciencia.

El chatbot es gratuito y ya está disponible en WhatsApp:
wa.me/56972874940

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