5 de septiembre de 2026

Los árboles y la vegetación tienen un "interruptor" para hacer frente al calor. No siempre fue así

Los árboles y la vegetación tienen un "interruptor" para hacer frente al calor. No siempre fue así

Está demostrado que los árboles ayudan a reducir la temperatura en las ciudades, pero ¿quién les ayuda a bajar su propia temperatura a ellos, que no tienen patitas? Porque a diferencia de los animales y los humanos, los árboles no pueden moverse a zonas más frescas cuando aprieta el calor.

Sin embargo, eso no significa que no tengan sus propios mecanismos para combatirlo. De hecho, lo hacen: abren sus estomas (algo así como unos poros), lo que les permite evaporar agua y así enfriar las hojas como si sudasen. Este mecanismo de refrigeración es esencial para su supervivencia, y más ahora con el cambio climático. Aunque esto es sabido, muchos de los mecanismos internos siguen sin comprenderse del todo.

El descubrimiento. Un equipo de investigación del VIB, la Universidad de Gante y la KU Leuven ha descubierto una innovación evolutiva que ayuda a las plantas a sobrellevar las altas temperaturas. Lo que han encontrado es una vía antes desconocida que ayuda a que esos estomas se abran en momentos de estrés térmico, en la que la proteína UBP24 tiene un papel fundamental. Con el calor, esta proteína se estabiliza y, como un efecto dominó, se estabilizan otras proteínas que mantienen abiertos esos poros y, por tanto, el sistema de refrigeración de la planta. Vamos, funciona como una válvula de escape ante el calor extremo.

Por qué importa. Con el calentamiento global, la vegetación se enfrenta a olas de calor cada vez más frecuentes e intensas que amenazan tanto su supervivencia como su productividad, algo esencial, por ejemplo, para la agricultura. Porque necesitamos las plantas por su papel en la fotosíntesis y la producción de oxígeno, pero también porque nos nutrimos directa o indirectamente de ellas. En pocas palabras, ayuda a reforzar la seguridad alimentaria en este escenario de cambio climático, ya que puede servir para identificar nuevas formas de fortalecer la resistencia de los cultivos frente al calor.

Evolucionando para adaptarse. Este trabajo es el último de un equipo que lleva tiempo estudiando esta área de gestión del calor en los vegetales: en 2024, el profesor Ive De Smet y su equipo ya habían publicado cómo se regula la apertura y cierre de estomas ante calor y sequía, destacando que ambas señales pueden oponerse, ya que el calor favorece la apertura de los estomas mientras la sequía favorece su cierre.

Este nuevo estudio añade un paso más: la evolución. Al comparar UBP24 en decenas de especies vegetales, han descubierto que el interruptor molecular que permite a la proteína responder al calor apareció en las plantas vasculares justo cuando surgió el control activo de la apertura y cierre de los estomas. O sea que su sensor térmico y el control de los poros surgieron a la vez.

Como las levaduras. Curiosamente, un mecanismo similar se da también en levaduras como Saccharomyces cerevisiae, un organismo tremendamente distinto a las plantas y muy alejado desde el punto de vista evolutivo. Es decir, que la regulación por carga eléctrica es un principio antiguo y eficaz para responder al calor, tan eficaz que se ha conservado en reinos biológicos completamente distintos.

La letra pequeña. Este estudio se llevó a cabo en una única planta modelo, la Arabidopsis thaliana de la familia de la coliflor, no en cultivos agrícolas directamente. De hecho, la asignatura pendiente es validar este mecanismo en especies con interés agronómico y, a partir de ahí, estudiar cómo aplicarlo para beneficiar a la agricultura. Por otro lado, y como ya se descubrió en 2024, en escenarios de calor y sequía combinados esta estrategia puede resultar contraproducente a nivel fisiológico.



En Xataka | No basta con llenar las ciudades de árboles para frenar el calor: la ciencia ya sabe cuáles enfrían más y cómo debemos colocarlos

En Xataka | Creíamos que todos los árboles mejoran la calidad del aire. Algunos están haciendo lo contrario

Portada | sq lim



-
La noticia Los árboles y la vegetación tienen un "interruptor" para hacer frente al calor. No siempre fue así fue publicada originalmente en Xataka por Eva R. de Luis .



☞ El artículo completo original de Eva R. de Luis lo puedes ver aquí

El mapa de los GLOF que hay en el mundo deja algo claro: hay 15 millones de personas bajo la amenaza de los lagos glaciares

El mapa de los GLOF que hay en el mundo deja algo claro: hay 15 millones de personas bajo la amenaza de los lagos glaciares

La semana pasada Nepal recordó por las malas el poder de la naturaleza de forma  trágica: con un desprendimiento de hielo y roca en el Himalaya que arrasó todo lo que tenía por delante. Sin ir más lejos, borró del mapa el paso fronterizo entre Nepal y China en apenas siete minutos. Y aunque esta vez se trató de un colapso glacial directo, el riesgo extremo en la alta montaña no es nuevo ni es la primera vez que golpea la zona (ese mismo paso fronterizo sufrió un devastador GLOF el verano pasado). La amenaza de los glaciares y sus lagos es tan grande que un equipo científico ya ha calculado cuántas personas en el mundo viven cerca de lagos glaciares peligrosos y ha creado un mapa.

Lo que ha pasado en Nepal es precisamente la confirmación de algo que ya adelantaba el paper: que las altas montañas de Asia (HMA) es la región con más riesgo del planeta y que allí hay núcleos urbanos y personas que viven extremadamente cerca de lagos glaciares, por lo que su margen de reacción es mínimo.

El mapa de la distribución global de la exposición a los GLOF es obra de un equipo de investigación compuesto por personas de universidades del Reino Unido y Nueva Zelanda y combina tres capas de datos: el inventario global de lagos glaciares 1990-2018, la población mundial y varios índices de vulnerabilidad normalizados para clasificar las cuencas hidrográficas por sus índices de peligro. Es decir, combina cuánta gente vive cerca de los lagos (exposición) y cuánto daño podrían causar esos lagos si colapsan (peligro). Ojo, el mapa no registra la probabilidad de que un lago colapse, solo la magnitud potencial. 

Su importancia radica precisamente en que es la primera herramienta que permite comparar de forma homogénea qué cuencas concentran más lagos peligrosos, la población cercana y la capacidad de respuesta, algo esencial para diseñar sistemas de alerta temprana, planes de acción y hasta restricciones urbanísticas. En pocas palabras, para evitar que lo que pasó la semana pasada en Nepal vuelva a suceder.

El mapa de la exposición global a los GLOF

Mapa Distribución global de la exposición a GLOF. Caroline Taylor, Tom R. Robinson, Stuart Dunning, J. Rachel Carr & Matthew Westoby

De los 15 millones de personas potencialmente en riesgo, 9,3 millones están concentrados precisamente en esas altas montañas de Asia, donde hay 2211 lagos. Dentro de la zona, India y Pakistán son los países con más gente en riesgo, pero si entra en juego el peligro, China sustituye a India porque tiene muchos más lagos glaciares y de mayor tamaño.

América concentra dos realidades muy distintas: por un lado están Perú, Bolivia y Ecuador con los Andes como segunda región con mayor peligro GLOF tras las montañas de Asia. De hecho, Perú es el tercer país con más peligro a nivel mundial y las cuencas del Santa (Perú) y la del Beni (Bolivia) están entre las tres más peligrosas. Y el equipo advierte de algo: en los Andes hay poca investigación científica. En el otro lado de la balanza, Norteamérica: Groenlandia tiene el mayor número y área de lagos glaciares, pero al no tener población expuesta, el peligro es nulo. Estados Unidos y Canadá tienen calificaciones de peligro moderadas - altas por sus numerosas cuencas glaciares.

El viejo continente también tiene su cuota de riesgo: está en los Alpes y es la menor de las cuatro coordilleras analizadas porque tienen relativamente pocos lagos glaciales y además son pequeños. Asimismo, Suiza, que es el país más en riesgo de Europa, es a su vez el estado individualmente menos vulnerable de todo el ranking (0.194 sobre 1) gracias a su desarrollo, pero no es nulo: el equipo documenta 393 muertes vinculadas a los GLOF a lo largo de los últimos mil años.

En cualquier caso, este mapa es de 2023 y usa datos de lagos de hasta 2018-2020 ya inventariado, pero resulta que lo que pasó en Nepal hace unos días se produjo por un colapso de hielo que las imágenes satelitales previas no habían registrado, por lo que el peligro real es mayor de lo que calculado. Respecto a la causa: si bien es cierto que el cambio climático está en todas las quinielas de la ciencia, es algo que todavía se está estudiando.

 

En Xataka | Este mapa revela cuál es el 'clon climático' exacto de tu ciudad (y el resultado sorprende)

En Xataka | La forma más sencilla de entender el calentamiento global, en este mapa climático con datos de 1940

Portada | Glacial lake outburst floods threaten millions globally


-
La noticia El mapa de los GLOF que hay en el mundo deja algo claro: hay 15 millones de personas bajo la amenaza de los lagos glaciares fue publicada originalmente en Xataka por Eva R. de Luis .



☞ El artículo completo original de Eva R. de Luis lo puedes ver aquí

4 de septiembre de 2026

La cinta magnética parecía una reliquia. En la era de la IA, la capacidad LTO ha vuelto a dispararse

La cinta magnética parecía una reliquia. En la era de la IA, la capacidad LTO ha vuelto a dispararse

Si pensamos en almacenamiento sobre cinta, es fácil viajar varias décadas atrás, a salas llenas de grandes ordenadores, armarios técnicos y bobinas que giraban mientras aquellos sistemas procesaban cantidades de información que hoy parecerían diminutas. La evolución de los discos duros y, más tarde, de los SSD pudo hacer pensar que aquella tecnología había quedado relegada a los museos de informática. Sin embargo, nunca desapareció de los centros de datos. Y ahora que la inteligencia artificial está multiplicando las necesidades de almacenamiento, sigue teniendo un papel difícil de sustituir.

La capacidad vuelve a acelerar. Según el LTO Program, la capacidad enviada durante el primer trimestre de 2026 aumentó un 57% frente al mismo periodo de 2025. La cifra no equivale a un 57% más de cartuchos vendidos, porque mide cuántos datos pueden almacenar en conjunto los soportes despachados y también se ve favorecida por la llegada de generaciones más densas. El movimiento llega después del récord de 176,5 exabytes de capacidad comprimida alcanzado en 2024. El propio programa señala que la fortaleza de LTO-9 y el despliegue inicial de LTO-10 contribuyeron al repunte, dentro de un contexto marcado por el crecimiento de la IA, el archivo tradicional y las presiones sobre costes, energía y ciberresiliencia.

Una cinta ya no parece cinta. El estándar que domina este mercado profesional se llama LTO y utiliza cartuchos rectangulares que se introducen en unidades específicas o en grandes bibliotecas automatizadas capaces de gestionar miles de soportes. La generación LTO-9 ofrece 18 TB de capacidad nativa por cartucho, mientras LTO-10eleva ese máximo hasta 40 TB. También pueden aparecer cifras mucho mayores, como 100 TB, pero no se trata de su capacidad nativa: corresponden a una compresión de 2,5:1, es decir, a la posibilidad de guardar 2,5 veces más información si los archivos pueden comprimirse lo suficiente. 

Cada soporte tiene su sitio. Un centro de datos no tiene por qué elegir entre SSD, disco duro o cinta: puede utilizar los tres según la importancia y frecuencia de acceso de la información. El flash suele emplearse en cargas que necesitan respuestas rápidas y numerosas operaciones; el HDD permite mantener grandes volúmenes disponibles online con un coste inferior al de la memoria flash; y la cinta puede reservarse para aquello que debe conservarse, pero se consulta poco. A cambio, recuperarlo lleva más tiempo porque el soporte es secuencial y, en grandes bibliotecas, puede ser necesario localizar el cartucho, cargarlo físicamente en una unidad y avanzar hasta la posición adecuada. Esa latencia sería un problema para información activa, pero puede resultar asumible en un archivo.

El ahorro aparece con la escala. Cuando hablamos de petabytes que apenas se consultan, mantener toda esa información permanentemente disponible en soportes rápidos puede resultar innecesariamente costoso y consumir más energía. Un cartucho puede permanecer almacenado sin necesitar alimentación para conservar sus datos y, en despliegues de gran tamaño, miles de ellos pueden reunirse dentro de bibliotecas automatizadas. Esa separación también puede formar parte de una estrategia de air gap, al mantener determinadas copias desconectadas de los sistemas que un atacante podría comprometer. No es almacenamiento gratuito ni sencillo: exige unidades específicas y, según la escala, robots y software de gestión, además de migraciones periódicas conforme evolucionan las generaciones y sus compatibilidades.

Quién sigue comprando estas cintas. No es una tecnología pensada para el consumidor, sino para organizaciones que acumulan cantidades enormes de información y necesitan conservarla durante mucho tiempo. Ahí entran centros de supercomputación, instituciones científicas, grandes empresas, administraciones y entornos audiovisuales, entre otros. CERN y Fermilab mantienen archivos basados en cinta para datos científicos, mientras el Texas Advanced Computing Center combina flash, almacenamiento de objetos y bibliotecas de cinta dentro de una misma infraestructura. Es precisamente en esas escalas, donde los volúmenes se cuentan en petabytes o más, donde LTO sigue encontrando espacio.

La IA genera mucho más que respuestas. ChatGPT, Gemini o Claude son la cara visible de sistemas que dependen de enormes cantidades de información antes, durante y después de entrenar un modelo. Mientras una carga activa necesita memorias y almacenamiento de alto rendimiento, alrededor de ella pueden quedar datasets, resultados y distintas versiones que una organización quiera conservar durante años sin mantenerlas en la capa más cara de su infraestructura. Ese es precisamente el tipo de archivo para el que la cinta puede tener sentido. Lo importante es no confundir ambos usos: un modelo no necesita consultar constantemente una biblioteca LTO para responder y no tenemos base para afirmar que esos productos concretos almacenen sus datos de esa manera.

Aquí no hay la misma crisis. La carrera por la IA está ejerciendo una presión documentada sobre HBM, DRAM y NAND, mientras los fabricantes reorganizan inversiones y prioridades hacia productos destinados a centros de datos y aceleradores. Esa dinámica puede terminar afectando a la memoria y al almacenamiento que sí llegan a nuestros ordenadores y teléfonos. LTO depende de una cadena industrial distinta, basada en soportes magnéticos y procesos diferentes de los utilizados para fabricar memoria semiconductor, y por ahora la IA no parece estar detrás de una escasez general de cartuchos o una subida global de sus precios. Lo que sí está documentado es un fuerte repunte de la capacidad enviada en el primer trimestre de 2026. 

Imágenes | IBM 

En Xataka | China quiere firmar una tregua con EEUU en IA

-
La noticia La cinta magnética parecía una reliquia. En la era de la IA, la capacidad LTO ha vuelto a dispararse fue publicada originalmente en Xataka por Javier Marquez .



☞ El artículo completo original de Javier Marquez lo puedes ver aquí

La fusión de agujeros negros que rompió todas las reglas tenía truco: una lente gravitacional pudo haber inflado su tamaño

La fusión de agujeros negros que rompió todas las reglas tenía truco: una lente gravitacional pudo haber inflado su tamaño

En 2023 se detectó la mayor fusión de agujeros negros registrada hasta el momento. Fue, sin duda, colosal. Dos agujeros negros cuyas masas rozan el límite de lo que puede formarse a partir de una supernova se fusionaron para dar lugar a otro agujero negro aún más gigante, con una masa que supera dicho límite más que de sobra. Desde ese momento, los científicos han tratado de desentrañar cómo pudieron formarse estos fenómenos tan excepcionales. Ahora, un equipo de investigadores del Instituto Max Planck de Física Gravitacional ha dado una respuesta que no nos esperábamos: a lo mejor el Universo nos ha estado engañando todo este tiempo. Pero no el Universo en plan Paulo Coelho. El de verdad.

La lupa que nos engañó a todos. Según el estudio que se acaba de publicar, los dos agujeros negros inusualmente grandes que colapsaron en 2023 no eran tan grandes. Posiblemente, los vimos magnificados por un efecto de lente gravitacional. Esto ocurre cuando un objeto muy masivo distorsiona el espacio tiempo, como una pelota que cae sobre una tela y la hunde hacia abajo, provocando un efecto lupa que hace que veamos más grandes los objetos que hay detrás. 

Dos agujeros negros en el límite. Generalmente, cuando una estrella masiva colapsa en forma de explosión de supernova, el agujero negro que se forma como remanente suele tener un límite de masas. Para ciertas masas estelares, el núcleo se contrae tanto cuando la estrella llega a sus fases finales que se desencadena un estallido termonuclear que desintegra la estrella. No se forma un agujero negro. Por eso, existe un vacío de masas situado aproximadamente entre 50 y 130 masas solares para el que prácticamente no existen agujeros negros surgidos directamente de estrellas. Sin embargo, los dos agujeros negros que se fusionaron en el evento detectado en 2023 tenían 103 y 137 masas solares. Uno estaba de lleno dentro del vacío y otro lo rozaba. Eso, ya de por sí, está bastante cerca del límite, aunque quizás podría ser plausible para una fusión jerárquica de agujeros negros. Sin embargo, no es la única discrepancia que ha llamado la atención de los científicos durante todo este tiempo. También se ha visto que tenían un espín muy alto. 

Lo del espín. Esta cifra hace referencia al giro del agujero negro. Va de 0 a 1, donde 0 hace rerferencia a un agujero negro que no está girando y 1 a un agujero negro que ha llegado a su límite de giro antes de romperse el horizonte de sucesos. Cuando dos agujeros negros se fusionan, el agujero negro resultante hereda parte del momento angular de su giro, por lo que su espín aumenta. Sin embargo, para esto también hay un límite, que se encuentra en torno al espín 0,7

La hipótesis de la fusión jerárquica indica que los dos agujeros negros que se fusionaron en 2023 serían el resultado de una fusión anterior. Es decir, dos agujeros negros se fusionaron par dar lugar al de 103 masas solares, otros dos se fusionaron para formar el de 137 masas solars y, a su vez, estos dos se volvieron a fusionar. El problema es que ya hemos visto que hay un límite de espín para la fusión de agujeros negros y los dos que se fusionaron en 2023 tenían espines de 0,8 y 0,9. La hipótesis no cuadra.

Posibles lentes gravitacionales. Los científicos del Instituto Max Planck han hecho cálculos que apuntan a que, lo que mejor explica todos los parámetros medidos, es el efecto de una lente gravitacional causada por un objeto de entre 190 y 850 masas solares. Este podría ser otro agujero negro mucho más grande formado por la fusión de muchos agujeros negros o, quizás, un cúmulo estelar muy poblado. No es seguro, pero haría que todos los datos cuadren y nos demostraría que, básicamente, hemos vivido engañados durante 3 años por algo tan aparentemente simple como una lupa en medio del camino. 

Imagen | ESA

En Xataka | El experimento LIGO podría poner a prueba las teorías de Einstein. No lo tendrá fácil

-
La noticia La fusión de agujeros negros que rompió todas las reglas tenía truco: una lente gravitacional pudo haber inflado su tamaño fue publicada originalmente en Xataka por Azucena Martín .



☞ El artículo completo original de Azucena Martín lo puedes ver aquí

New Horizons tendrá que apagar dos de sus instrumentos en octubre porque la NASA no le da los 2 millones de dólares anuales que necesita

New Horizons tendrá que apagar dos de sus instrumentos en octubre porque la NASA no le da los 2 millones de dólares anuales que necesita

La sonda New Horizons se lanzó en 2006 con el objetivo de estudiar Plutón, el objeto reconvertido en planeta enano que en su día fue el noveno planeta de nuestro sistema solar. En el viaje, como pasa con la mayoría de sondas que van así de lejos, hizo varios altos en el camino. Por ejemplo, tomó datos muy interesantes de Júpiter. Una vez en su destino, descubrió que la actividad en la superficie de Plutón es mucho mayor de lo que se pensaba y aportó muchísima información relevante al respecto. Seguía en plena forma, así que, a pesar de haber superado su objetivo, puso rumbo a Arrokoth, un objeto de dos lóbulos situado en el cinturón de Kuiper. 

Llegar tan lejos fue un hito tan grande que el mismísimo Brian May le compuso una canción. Había llegado el momento de seguir adelante. New Horizons no parecía tener límites, así que los científicos del proyecto decidieron dirigirlo a estudiar los límites de la heliosfera. Cuenta con instrumentos esenciales para poder analizarla. Sin embargo, es posible que estos se apaguen de forma inminente por falta de financiación. 

No hay dinero para los científicos. New Horizons está en plena forma. Esa no es la razón por la que tendrán que apagarse sus instrumentos, como sí ha pasado con otras naves. En este caso, el problema es que la NASA ha retenido 2 millones de dólares de su presupuesto anual, justamente el dinero con el que se tendría que hacer frente a los sueldos de los científicos que se encargan de analizar los datos de New Horizons aquí en la Tierra. No importa lo bien que funcione la sonda. Si nadie puede trabajar con sus datos, eso no sirve de nada.

Mejor que las sondas Voyager. La New Horizons no será la primera en viajar cerca de los límites de la heliosfera. Ese ha sido también territorio de Voyager 1 y Voyager 2. Sin embargo, la sonda que se lanzó con rumbo a Plutón cuenta con instrumentos mucho más específicos para su estudio: el Pluto Energetic Particle Spectrometer Science Investigation (conocido por el acrónimo angustiante PEPSSI) y el Solar Wind Around Pluto (SWAP). El primero se encarga de analizar partículas energéticas de varios tipos, incluidos los iones de captación, que son átomos del medio interestelar que se ionizan y son captados por el campo magnético del viento solar. El segundo analiza precisamente ese viento.

Un análisis necesario. La heliosfera es una especie de burbuja que rodea el Sol y el sistema solar y protege a este último de las radiaciones cósmicas del medio interestelar. Entender cómo funciona es esencial para la protección de los astronautas que viajarán en el futuro al espacio y que, en planetas como Marte, emprenderán estancias largas. En algún momento entre 2027 y mediados de la década de 2030, New Horizons llegará al punto donde el viento solar comienza a interactuar con el medio interestelar local, ralentizándolo.  Es un punto ideal para tomar esos datos tan útiles de cara a la futura colonización espacial. Sin embargo, el apagado de SWAP y PEPSSI podría ser tan pronto como en un mes.

Firmas para salvar New Horizons. El ex científico jefe de la NASA James L. Green ha iniciado una recogida de firmas en Change.org para salvar a New Horizons. El actual administrador de la agencia, Jared Isaacman, también ha señalado que se están buscando soluciones. Pero la cuestión es que, con lo que sabemos hasta ahora, una de las mejores sondas que se han lanzado jamás al espacio podría dejar de funcionar por algo tan simple y a la vez complejo como la financiación. Ya lo decía Quevedo. Poderoso caballero es Don Dinero. 

Imagen | Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory/Southwest Research Institute

En Xataka | Hay muchas menos galaxias en el Universo de lo que pensábamos: así nos lo está descubriendo New Horizons a 6.400 millones de km

-
La noticia New Horizons tendrá que apagar dos de sus instrumentos en octubre porque la NASA no le da los 2 millones de dólares anuales que necesita fue publicada originalmente en Xataka por Azucena Martín .



☞ El artículo completo original de Azucena Martín lo puedes ver aquí