21 de agosto de 2026

Los paneles solares de China están reduciendo la biodiversidad de aves un 2,1% por cada incremento en la intensidad de políticas de expansión

Los paneles solares de China están reduciendo la biodiversidad de aves un 2,1% por cada incremento en la intensidad de políticas de expansión

La transición energética tiene un coste ecológico que los modelos de política climática han tendido a subestimar. Un nuevo estudio publicado esta semana documenta ese coste con datos concretos para China: por cada desviación estándar de aumento en la intensidad de las políticas que promueven la expansión solar en un condado, el índice de biodiversidad de aves local cae un 2,10%.

El trabajo, liderado por el investigador Huiming Zhang de la Universidad de Ciencias de la Información Meteorológica de Nanjing, analizó 2.344 condados chinos durante un período de diez años (2014-2023) combinando datos de observación de aves a nivel nacional, expansión de infraestructura fotovoltaica y datos económicos regionales. Los resultados se publican hoy en la revista Science y son, según los propios autores, la primera cuantificación sistemática a escala nacional del impacto de las políticas solares sobre la biodiversidad aviar.

¿Por qué la expansión solar afecta a las aves de estas formas?

El mecanismo principal es la conversión de tierra. A diferencia de Europa o Estados Unidos, donde los parques solares se instalan con mayor frecuencia en zonas degradadas, industriales o techos, la expansión solar china ha reclamado con frecuencia praderas ricas y tierras de cultivo con alta biodiversidad preexistente. Esos son exactamente los hábitats donde las aves encuentran alimento, anidamiento y refugio.

El estudio identifica además lo que los investigadores llaman una «ilusión de verdor». Los sistemas de monitorización por satélite que miden el índice de área foliar —la cobertura vegetal— a menudo señalan que las instalaciones solares tienen valores más altos que los hábitats originales que reemplazaron. La razón: la vegetación crece alrededor y debajo de los paneles, aumentando el verde aparente desde el espacio. En el terreno, sin embargo, esa vegetación es menos diversa y menos densa, convirtiendo ecosistemas vibrantes en hábitats degradados que, visto desde satélite, parecen saludables.

El daño ha sido especialmente pronunciado en las regiones más ricas, es decir, en los condados con más capital y más capacidad de implementar políticas agresivas de energía solar. Esas mismas regiones son las que históricamente contienen ecosistemas con mayor biodiversidad. Y, contra lo intuitivo, las especies más comunes sufrieron las caídas más pronunciadas: no son las raras o amenazadas las que llevan el peso del impacto, sino las que hacían de ancla de la estructura ecológica local.

China lidera el mundo en solar: eso tiene consecuencias a escala

China es el líder indiscutible en generación solar, con más de 1.200 gigavatios de capacidad combinada entre solar y eólica, superando su propio objetivo de 2030 con seis años de anticipación. Ese ritmo de despliegue ha requerido la conversión de miles de kilómetros cuadrados de terreno rústico a infraestructura de generación.

El investigador Yuanning Liang, en una Perspectiva publicada junto al estudio, identifica el problema regulatorio central: «Sin valorar económicamente la biodiversidad perdida, el análisis político no le da suficiente peso a la conservación.» En otras palabras, el coste de la pérdida de biodiversidad no aparece en las hojas de cálculo que justifican la instalación de un parque solar. El CO₂ evitado tiene un precio teórico en los mercados de carbono; las aves desplazadas no tienen ninguno.

El paralelismo con la lógica que está detrás de cómo medimos el coste energético de otros sectores es directo. Los centros de datos de IA y su factura energética tampoco capturan los costes externos en sus modelos de negocio. El consumo de tierra, agua y biodiversidad que acompaña a la infraestructura tecnológica de gran escala tiene externalidades que los precios de mercado no reflejan todavía.

La tensión entre descarbonización y biodiversidad

El hallazgo no es un argumento contra la energía solar ni contra las políticas climáticas ambiciosas de China. Es un argumento para planificar de otra manera. Las estrategias disponibles —instalar sobre terrenos degradados, compartir espacio con agricultura («agrivoltaica»), diseñar infraestructura que coexista con la biodiversidad— reducen el conflicto sin sacrificar capacidad instalada.

El estudio señala que el impacto sería menor si China usara un modelo de planificación centralizado en lugar del modelo provincial actual: una estrategia a escala nacional podría reducir el conflicto con las prioridades de conservación entre un 4% y un 7%, y solapar entre un 11% y un 33% menos de especies en comparación con el enfoque provincial descentralizado.

La energía solar no es el único punto del triángulo. La expansión de la IA en China, que lidera el mundo en chips de entrenamiento propios desde África hasta Mongolia Interior, está impulsando también la demanda de centros de datos que requieren gigavatios de electricidad. El entrenamiento de modelos como LongCat-2 de Meituan con chips chinos crea una presión adicional sobre la generación renovable que retroalimenta la expansión de los parques solares que el estudio documenta.

El problema es sistémico: la demanda de IA empuja la demanda de cómputo, el cómputo empuja la demanda de energía, la energía empuja la expansión solar, la expansión solar comprime la biodiversidad. Ese bucle no tiene solución mientras el coste de la biodiversidad no aparezca en la ecuación de rentabilidad de ningún actor del sistema.

¿Qué soluciones propone la investigación?

El estudio de Huiming Zhang no se limita a documentar el problema: también cuantifica las soluciones disponibles. La principal conclusión en este plano es que la planificación centralizada reduce significativamente el conflicto entre solar y biodiversidad en comparación con la planificación provincial o local. Cuando es el gobierno central el que decide dónde se instalan los parques, puede optimizar para minimizar el solapamiento con zonas de alta biodiversidad. Cuando las provincias deciden de forma independiente, cada una maximiza su capacidad instalada sin coordinar con las adyacentes, y el agregado genera más conflicto.

Otras estrategias mencionadas por los investigadores incluyen la agrivoltaica —compartir el terreno entre paneles solares y cultivos o pasto, manteniendo parte del hábitat original— y la preferencia sistemática por suelos degradados, industriales o ya modificados para las nuevas instalaciones. China ya tiene algunos programas en esta dirección, particularmente en zonas áridas del noroeste donde el terreno tiene poco valor agrícola o de biodiversidad. Pero la velocidad de despliegue en las regiones más ricas —donde el conflicto es mayor— sugiere que las presiones políticas locales por mostrar capacidad instalada siguen primando sobre las consideraciones de biodiversidad en muchas regiones.




☞ El artículo completo original de Natalia Polo lo puedes ver aquí

Anil Monnier, el hombre que fotografió el eclipse con un globo estratosférico: “La astronomía es fascinante, te hace sentir infinitamente pequeño ante la belleza del universo”.

Anil Monnier, el hombre que fotografió el eclipse con un globo estratosférico: “La astronomía es fascinante, te hace sentir infinitamente pequeño ante la belleza del universo”.

Un eclipse solar se puede ver de muchas formas. Puedes disfrutarlo en soledad o con tus seres queridos en algún lugar recóndito, acudir a un evento especial para compartir la experiencia con muchas personas, verlo en imágenes sin salir de casa, en personas desde tierra o incluso desde el aire. No deja de ser cuestión de gustos, aunque la experiencia de verlo en persona, sea como sea, es inigualable. El ingeniero y astrofotógrafo francés Anil Monnier quería viajar a España para disfrutar del maravilloso evento del pasado 12 de agosto con sus amigos; pero, a la vez, quería captar el eclipse de una forma mucho más especial: con un globo estratosférico impreso en 3D.

La estrategia no dista mucho de la que ha empleado la mismísima NASA para estudiar el eclipse solar desde el aire. Se eleva un globo cargado con instrumentos dirigidos a un fin concreto. La agencia espacial estadounidense lanzó 80 globos en Islandia y 6 en España, todos ellos cargados con sensores para analizar posibles cambios en la atmósfera como respuesta a este fenómeno. Aunque algunos de estos globos también contaban con una cámara 360º, dirigida a tomar fotografías del espectáculo. Justamente en eso es en lo que se ha centrado Monnier, aunque en su caso ha recurrido a un globo diseñado por él e impreso en 3D con materiales muy distintos a los que se suelen usar en este tipo de instrumentos. El procedimiento ha sido todo un éxito. Mientras él y sus amigos flipaban en tierra viendo la imponente bola negra en la que se convirtió el Sol, su globo estratosférico estaba tomando algunas de las imágenes más fascinantes que ha captado hasta ahora el astrofotógrafo francés. 

Una vida de fascinación por la astronomía

Anil comenzó a interesarse por el cielo siendo aún muy pequeño. “Desde que tengo memoria, siempre he sentido mucha curiosidad por la astronomía”, cuenta el ingeniero en declaraciones a Xataka. “Lo curioso es que nadie me transmitió esta afición. Cuando mis padres vieron que me gustaba mucho, me suscribieron a varias revistas científicas y me regalaron mi primer telescopio por Navidad”.

Ahí empezó todo. Con cada vistazo que echaba a través del telescopio, su amor por la astronomía crecía más y más. “La astronomía es fascinante porque te lleva a los lugares más pintorescos, haciéndote sentir infinitamente pequeño ante la belleza del universo”.

Durante su carrera universitaria, cuando se le instó a pasar un semestre en el extranjero, no tuvo ni la más mínima duda a la hora de elegir el destino. Se mudó durante esos meses a Chile, donde esperaba poder tomar imágenes de un cielo imposible de captar en Francia. Pero había un problema. “Todo el equipo debía caber en una mochila de 60 litros, muy pequeña para lo que quería hacer”.

@xataka

🌖 Anil Monnier (@astronophilos), ingeniero y astrofotógrafo francés, viajó a España para ver el eclipse del 12 de agosto con sus amigos, pero quiso captarlo de una forma especial: con un globo estratosférico diseñado e impreso en 3D por él mismo. 📍 Lanzó el globo desde el aeródromo de La Nava, en Corral de Ayllón (Segovia), dentro de la franja de totalidad. Eligió ese lugar por su ubicación, pero también porque, al ser recóndito, facilitaba los permisos: un globo estratosférico necesita autorización si su trayectoria cruza espacio aéreo restringido. 🎈 Usó casi 8 metros cúbicos de helio. En tierra, el globo medía unos 2,5 metros de diámetro; a su altitud máxima, unos 38 km, llegó a los 15 metros, hasta que finalmente explotó y cayó de vuelta, frenado por un paracaídas y localizado gracias a un GPS. 🖨️ Usó materiales de impresión 3D nunca antes probados en condiciones estratosféricas tan extremas, en vez del costoso plástico PEEK que suelen usar las empresas aeroespaciales. Y funcionó: la idea partió de Bambu Lab (@bambulab_official) , fabricante de la impresora que usó para diseñar el globo.

♬ sonido original - Xataka - Xataka

Tras muchas pruebas, logró encontrar el equipo y las técnicas adecuadas, lo que finalmente le permitió construir un sistema tan útil como el que tiene en casa. Esto fue resultado de su segunda gran pasión: construir sus propios sistemas de observación del cielo. Durante la pandemia de COVID-19, de hecho, fabricó su primer sistema automatizado de imágenes astronómicas. “Básicamente, se trata de varios equipos conectados a un telescopio y una cámara para tomar imágenes del espacio profundo”, explica Monnier. “No tenía ni idea de cómo funcionaba todo aquello, pero desde el principio decidí optar por la opción más difícil para comprender y aprender rápidamente todos los aspectos de la astrofotografía”. Hoy en día, es un experimentado astrofotógrafo que ha llevado su capacidad para construir su propio instrumental a otro nivel.

El eclipse solar: una oportunidad única

Hasta el pasado día 12, Monnier nunca había visto un eclipse solar. Como gran aficionado a la astronomía, vio en el primero del trío ibérico de eclipses una oportunidad de oro. 

Para observar el eclipse y lanzar su globo estratosférico eligió el aeródromo de la Nava, en Corral de Ayllón. Lógicamente, optó por este lugar por estar dentro de la franja de totalidad, pero también porque es lo suficientemente recóndito para que no haya demasiadas trabas burocráticas. “No podemos lanzar un globo estratosférico desde cualquier lugar, ya que si la trayectoria del globo cruza espacio aéreo especial o restringido, se requiere autorización adicional”. Además, como el vuelo llevaba una cámara, “no podía sobrevolar una zona restringida a la fotografía aérea”. Por otro lado, “lanzar desde un aeródromo tiene la ventaja de ser un lugar conocido por las autoridades españolas y contar con buena infraestructura, como un hangar, lo cual facilita el inflado del globo, gracias a la protección del viento”.

Un globo estratosférico muy especial

Los globos estratosféricos funcionan gracias a su contenido en un gas más ligero que el aire, que les permite elevarse a gran altura. En el caso de Monnier, para fotografiar el eclipse solar utilizó casi 8 metros cúbicos de helio. En el interior de estos globos se encuentra la góndola, donde va la carga útil, que suele incluir cámaras fotográficas, sensores y un sistema de GPS. Además, se añade un paracaídas, ya que la vuelta a la Tierra no es tan elegante como el ascenso. 

“Cuanto más alto asciende el globo, menor es la densidad del aire a su alrededor, lo que significa que se ejerce menos presión atmosférica sobre él”, señala el astrofotógrafo. “Esto provoca que el helio en su interior se expanda, haciendo que el globo aumente gradualmente de tamaño a medida que asciende”. En su caso concreto, a nivel del suelo su globo tenía un diámetro de aproximadamente 2,5 metros, pero a su máxima altitud alcanzó los 15 metros de diámetro. “A unos 38 km de altitud, crece tanto que finalmente explota y cae de nuevo a la Tierra”. Por eso se incluyen el paracaídas y el GPS. El primero suaviza la caída y el segundo ayuda a localizar el globo para recuperar la cámara y las medidas de los sensores, si los hay. 

Monnier diseñó él mismo el globo y la góndola y los imprimió con materiales novedosos. “Los materiales de impresión 3D que usé para este vuelo es posible que nunca se hubiesen probado en condiciones estratosféricas tan extremas, por lo que asumí el riesgo de que la misión podría fracasar”. Esto no ha ocurrido, por lo que, además de obtener imágenes muy interesantes, se ha demostrado algo crucial. “Con esto se demuestra que los materiales y herramientas disponibles para casi cualquier persona pueden utilizarse en aplicaciones aeroespaciales. Actualmente, cuando se requiere impresión 3D, las empresas aeroespaciales suelen usar un plástico de alta gama llamado PEEK, que es extremadamente costoso y difícil de imprimir”.

Concretamente, un intento de impresión con estos materiales cuesta unos 200 euros. No obstante, con las pruebas y reimpresiones se encarece mucho más. En el caso de Monnier, ha contado con el patrocinio del fabricante de impresoras en 3D Bambu Lab. De hecho, el francés cuenta que fue precisamente esta empresa la que tuvo la idea que él acogió con entusiasmo.

Con todo esto, el vuelo fue un éxito. Anil disfrutó de su primer eclipse solar total con sus amigos, mientras que el globo estratosférico hacía su trabajo, para obtener unas imágenes únicas; que, desde luego, hacen justicia a lo especial del momento. 

Imágenes | Anil Monnier

En Xataka | Mejores impresoras fotográficas portátiles para tu móvil. Cuál comprar y seis mini impresoras de bolsillo recomendadas

-
La noticia Anil Monnier, el hombre que fotografió el eclipse con un globo estratosférico: “La astronomía es fascinante, te hace sentir infinitamente pequeño ante la belleza del universo”. fue publicada originalmente en Xataka por Azucena Martín .



☞ El artículo completo original de Azucena Martín lo puedes ver aquí

El Vaticano contrató a una empresa de detección de IA para demostrar que su encíclica sobre la IA la escribieron humanos

El Vaticano contrató a una empresa de detección de IA para demostrar que su encíclica sobre la IA la escribieron humanos

Pocas situaciones ilustran mejor la paradoja del momento tecnológico que esta: el Vaticano, institución de casi dos mil años de antigüedad que publicó en mayo la primera encíclica papal dedicada íntegramente a los riesgos de la inteligencia artificial, se vio obligado a contratar a una empresa de detección de IA para demostrar que ese documento lo escribió un ser humano.

La encíclica en cuestión es Magnifica Humanitas (Magnífica Humanidad), firmada por el Papa León XIV el 15 de mayo de 2026 y publicada el 25 del mismo mes. En ella, León XIV —el primer papa americano, elegido en 2025— denuncia los riesgos de la automatización para el trabajo humano, critica la concentración de poder tecnológico en manos de pocas empresas y llama a que la IA sea «desarmada» de sus potenciales usos más perjudiciales. Un texto de 43.000 palabras con ambición teológica y diagnóstico social.

Días después de su publicación, un investigador identificado como Zhang analizó el texto con la herramienta Pangram —uno de los detectores de autoría IA más usados en ámbitos académicos— y publicó sus conclusiones. El veredicto generó controversia: algunas secciones del documento marcaban porcentajes de probabilidad de autoría artificial notablemente superiores a los de encíclicas anteriores. Zhang fue más lejos y apuntó que «lo más probable es que la IA específica utilizada sea Claude», el sistema de Anthropic.

¿Qué hizo el Vaticano para responder a esas acusaciones?

La respuesta oficial fue doble. El editor y escritor Christopher Hale desmintió las acusaciones desde la cuenta de X del Vaticano con una afirmación difícil de verificar pero difícil también de inventar: el primer borrador de la encíclica «fue literalmente escrito en papel y con bolígrafo». La Santa Sede fue más lejos.

Según informó The Guardian, la Iglesia contrató a Proudly Human, una empresa especializada en certificar que los documentos son de autoría humana. El proceso requiere que el cliente someta una colección de escritos y discursos del autor como grupo de control, y que el texto en cuestión se analice comparativamente. El solicitante también debe firmar una declaración certificando que ninguna IA generó un borrador inicial ni redactó párrafos o frases del producto final.

Proudly Human emplea, con una ironía que el Vaticano no ha comentado, múltiples herramientas de IA para analizar patrones de escritura, elecciones gramaticales y características estilísticas. La conclusión fue favorable: la encíclica fue declarada íntegramente de autoría humana.

¿Son fiables los detectores de IA que usaron para acusar y para absolver?

Esta es la pregunta que el episodio deja sin responder satisfactoriamente, porque tanto la acusación como la defensa descansan sobre herramientas que sus propios fabricantes reconocen como imperfectas. Los detectores de IA trabajan con distribuciones probabilísticas, no con certezas. Pueden confundir prosa cuidadosamente editada con texto generado por máquina. Pueden marcar como artificial un texto humano que sigue patrones muy regulares, o dejar pasar como humano un texto de IA que ha sido suficientemente parafraseado.

El informe de Snopes que analizó las evidencias en junio de 2026 fue honesto: encontraron elementos que otorgaban «cierta credibilidad a la reclamación pero no prueba concluyente de que León XIV, funcionarios vaticanos o cualquier otro usara IA para crear la encíclica». El veredicto de Snopes fue «no probado».

Lo que el episodio revela es el fenómeno que algunos investigadores ya llaman «flagxiety»: la ansiedad que experimentan autores humanos —escritores, académicos, estudiantes, instituciones— ante la posibilidad de ser señalados erróneamente por un detector de IA. Una encíclica vaticana que critica a la IA siendo acusada de haber sido escrita por IA es el ejemplo más cinematográfico posible de esa angustia. Que Apple haya tenido que limitar su programa de bug bounty porque investigadores usando IA inundaron sus servidores con 50 fallos de macOS en tres semanas ilustra el mismo problema desde otro ángulo: cuando la IA puede generar a escala, la escala misma se convierte en un problema de verificación.

Por qué este episodio importa más allá del Vaticano

El timing de la controversia es relevante. El Pew Research Center publicó hoy mismo un estudio que muestra que el 35% de las páginas web publicadas desde el lanzamiento de ChatGPT muestran indicios de autoría artificial. Eso significa que la web post-2022 está mayoritariamente escrita por herramientas que generan texto a partir de patrones estadísticos.

En ese contexto, la pregunta ya no es si la IA escribió este o aquel texto, sino si los detectores de IA son instrumentos suficientemente fiables como para responderla con justicia. La encíclica de León XIV critica exactamente esa lógica: que la automatización tome decisiones sobre lo que es válido o no válido sin la capacidad de rendir cuentas de sus errores.

La sospecha sobre Anthropic’s Claude como supuesto autor resulta irónica en un nivel más. Anthropic lleva años apostando por la seguridad y la transparencia en IA —incluyendo explorar la fabricación de sus propios chips para reducir dependencias— y fue citada en los círculos del Vaticano como una empresa con posición cercana a las preocupaciones éticas de la encíclica. Que un investigador señale a Claude como presunto autor y que el Vaticano lo niegue con herramientas de detección de IA alimentadas por IA es el tipo de paradoja que el propio texto de León XIV habría podido anticipar, pero seguramente no de esta forma.

La conclusión más útil del episodio es práctica: cuando una institución tan antigua como la Iglesia Católica necesita contratar a una empresa para certificar que sus documentos son humanos, la pregunta sobre la autoría de los textos digitales ya no es académica. Es estructural. Y las herramientas para responderla siguen siendo, por el momento, tan imprecisas como las que intentan generar el texto que hay que detectar. La encíclica del Vaticano sobre la IA fue descrita por Christopher Olah de Anthropic como filosóficamente cercana a las preocupaciones de seguridad de la empresa; ese vínculo entre Anthropic y el debate ético sobre la IA no ha hecho más que crecer en los meses posteriores a la publicación.




☞ El artículo completo original de Natalia Polo lo puedes ver aquí

Pensábamos que meditar para reducir el estrés exigía demasiado tiempo. La ciencia ha demostrado que bastan unos minutos al despertar

Pensábamos que meditar para reducir el estrés exigía demasiado tiempo. La ciencia ha demostrado que bastan unos minutos al despertar

Uno de los grandes deseos de muchas personas es tener un "hack" para ser más productivas o reducir la ansiedad desde primera hora de la mañana. En este caso, hay psicólogos que apuntan a que lo primero que se debe hacer por la mañana es dedicar un poco de tiempo a las preocupaciones para luego tener un pensamiento positivo. Pero hay otros métodos que están validados por la literatura científica. 

No es una ciencia exacta. Ahora mismo no hay ningún estudio que valide el hecho de dedicar tres minutos por las mañanas a nuestras preocupaciones para quitarnos la ansiedad. La idea de dedicar un tiempo cronometrado a las preocupaciones y luego cambiar el chip hacia la positividad es una herramienta de psicoeducación y regulación emocional, no un resultado experimental directo de laboratorio.

La hormona del estrés. Cuando miramos a algunos métodos que funcionan de manera probada, encontramos al cortisol, que aumenta de manera radical en el momento de despertarnos para prepararnos para toda la acción del día. Sin embargo, en personas con estrés crónico, este sistema se desregula con la hormona del estrés. 

Aquí múltiples estudios y metaanálisis han demostrado que las intervenciones de meditación y los programas de reducción del estrés basados en la atención plena son capaces de reducir significativamente los niveles de cortisol en sangre y saliva. De esta manera, comenzar el día con un poco de meditación bien hecha puede ser muy interesante para controlar el estrés matutino. 

No hace falta mucho tiempo. Cuando hablamos de meditación, en nuestra cabeza nos podemos imaginar que hace falta dedicarle mucho tiempo para que de verdad funcione, pero nada más lejos de la realidad. 

Aquí la ciencia ha visto que con prácticas breves de mindfulness (incluso de unos pocos minutos diarios) son suficientes para lograr una disminución del estrés subjetivo percibido. De esta manera no hace falta paralizar la agenda sino que una pausa estructurada es un cortocircuito eficaz contra la ansiedad.

La importancia de la mañana. Hacer una breve meditación durante la mañana o una estructuración mental tiene un efecto spillover. Es decir, los beneficios se "derraman" sobre el resto de la jornada, mejorando la autorregulación, el flujo de trabajo y la sensación de vitalidad general. 

El poder de la rutina. Más allá del hábito mental, la ciencia subraya que la regularización de las rutinas diarias básicas actúa como un amortiguador. Un estudio publicado en el 2020 demostró que priorizar estas rutinas matutinas reduce drásticamente el impacto que los eventos estresantes tienen sobre nuestra salud mental.

Imágenes | Vitaly Gariev

En Xataka | Los investigadores coinciden: "La meditación está relacionada con un aumento del rendimiento en tareas cognitivas"

-
La noticia Pensábamos que meditar para reducir el estrés exigía demasiado tiempo. La ciencia ha demostrado que bastan unos minutos al despertar fue publicada originalmente en Xataka por José A. Lizana .



☞ El artículo completo original de José A. Lizana lo puedes ver aquí

Una prueba a ciegas sobre las marcas de agua que están incorporando los textos generados por las IAs

Test de marcas de agua

Mucho se habla estos días de las marcas de agua de la IA (watermarks), que deben incluirse por ley en la Unión Europea en los textos, imágenes, sonidos y otros contenidos para que se puede distinguir automáticamente de los generados por humanos.

Una buena prueba de cómo funcionan es este Test de marcas de agua, una prueba a ciegas donde se presentan diez preguntas con tres textos similares cada una (A, B, C) y hay que intentar distinguir cuál de ellos contiene marcas de agua SynthID-Text, uno de los métodos propuestos. Es el que Claude ha anunciado que va a usar y, el que Gemini también está usando.

El test es mediantamente rápido de hacer y un tanto inquietante: no parece haber nada que distinguir, simplemente son formas distintas de contar las mismas cosas (por ej. por qué es bonito guardar los mapas en papel aunque usemos Google Maps). Pero los cambios en palabras y expresiones (intermente: en los tokens elegidos) son demasiado sutiles.

Ojo cuidao: no se trata de adivinar qué textos están creados por una IA, porque todos están creados por una IA. Simplemente, cuáles están «marcados» y, en cierto modo, usan palabras o giros que probablemente no deberían usar.

Prueba de campo para descubrir las respuestas

Yo no he pasado de un 4 de 10, que es casi estadísticamente insignificante y supongo que todo el mundo se va a quedar en 3-4.

Al final del test puede verse la explicación detallada de qué elecciones de tokens contribuyen a formar las desviaciones estadísticas que constituyen la marca de agua, y es cuando se entiende que es prácticamente imposible detectarlas sin tener mucha más información sobre los modelos, tokens, pesos y demás. A menos que seas un máquina.

Relacionados:

# Enlace permanente



☞ El artículo completo original de alvy@microsiervos.com (Alvy) lo puedes ver aquí