El gobierno de EE.UU. y OpenAI llevan más de un año negociando la posibilidad de que el gobierno federal tome una participación accionarial en la empresa. Lo reporta hoy TechCrunch confirmando lo que adelantaron CNBC y NOTUS horas antes. La fuente más clara es el propio Trump, que lo dijo directamente a los periodistas a bordo del Air Force One: «hay conceptos donde partes podrían darse al público americano, donde el público americano se convierte esencialmente en un socio».
La conversación ha trascendido a OpenAI: el presidente añadió que está planificando reuniones con compañías de IA «en el muy corto, muy cercano futuro» para explorar el mismo modelo con otras empresas. Eso incluye, presumiblemente, Anthropic y xAI/SpaceX, ambas con IPO esperado en las próximas semanas.
¿Cómo funcionaría el acuerdo?
El mecanismo que se discute no es una compra de acciones en mercado abierto ni una adquisición. La idea, según CNBC citando a personas familiarizadas con las negociaciones, es que OpenAI done acciones al gobierno para capitalizar algo parecido al «Public Wealth Fund» que la propia empresa propuso en su documento de política publicado en abril de 2026. Ese fondo invertiría en «activos diversificados a largo plazo» y distribuiría retornos a los ciudadanos, permitiendo que cualquier americano participe en la subida de valor de la IA «independientemente de su riqueza inicial o acceso al capital».
No hay acuerdo final. Las discusiones son exploratorias y los detalles están sujetos a cambio. Altman ha compartido la idea con Trump directamente —la primera vez fue en 2025— y las conversaciones han continuado con funcionarios senior del ejecutivo.
El referente histórico que cita Trump para justificar la idea es la participación del 10% que el gobierno tomó en Intel el año pasado, de la que dice que «ya ha ganado dinero».
El factor Sanders y la dimensión bipartidista
El impulso de este debate no es solo de Trump. El senador Bernie Sanders presentó esta semana una propuesta legislativa que pide al gobierno adquirir el 50% del capital de las principales empresas de IA —OpenAI, Anthropic, xAI— mediante un impuesto único del 50% en acciones. Esa propuesta es, en la práctica, inaplicable políticamente, pero su existencia empuja a la Casa Blanca hacia una versión más moderada que pueda venderse como «el pueblo americano como socio de la IA».
David Sacks, el ex czar de IA, fue uno de los primeros en publicar que puede ver por qué la idea de Sanders resuena, aunque con términos diferentes. El espectro de Sanders y Trump confluyendo —aunque sea instrumentalmente— en la idea de que la IA no debería beneficiar solo a los accionistas de Silicon Valley es un dato político relevante.
Para OpenAI, el movimiento tiene sentido estratégico en un momento concreto: la empresa está preparando su IPO, está transformándose de non-profit a for-profit, y necesita legitimidad política para operar en defensa, educación e infraestructura crítica americana. Tener al gobierno como accionista —aunque sea simbólicamente— es la forma más directa de obtener esa cobertura política.
El contexto de semanas previas añade ironía: Anthropic, que rechazó los términos más amplios del Pentágono, también pondría acciones en juego si el modelo se generaliza. Y OpenAI, que ha estado en conversaciones activas, tendría en el gobierno un accionista con intereses muy distintos a los de los fondos de capital riesgo que hoy controlan la mesa.
Mi valoración
Lo que más me convence es la lógica política de corto plazo. Las grandes apuestas tecnológicas que generan dudas populares —IA, cripto, biotecnología— son mucho más fáciles de defender políticamente cuando el público puede reclamar una parte del beneficio. Si Apple Intelligence va a cambiar la forma en que buscamos empleo, o si Gemini va a transformar la sanidad, la pregunta «¿quién gana con esto?» tiene una respuesta menos incómoda si el gobierno tiene acciones.
Lo que más me preocupa es la gobernanza. Tener al gobierno federal como accionista de una empresa que desarrolla IA con capacidad para explotar vulnerabilidades críticas, que opera contratos militares clasificados y que está en negociaciones permanentes con el Departamento de War, crea un conflicto de intereses estructural que ninguna cláusula de muralla china va a resolver por completo.
Lo más estructuralmente significativo es el precedente internacional. Si EE.UU. establece que los gobiernos deben tener acciones en los desarrolladores de IA más potentes, la UE, China, India y decenas de países tendrán el argumento perfecto para exigir lo mismo a las filiales locales de esas empresas. La pregunta a 12 meses es si OpenAI acuerda algo concreto antes del IPO o si el proceso se alarga hasta que el mercado ya ha puesto precio. Mi predicción: alguna forma de acuerdo simbólico antes del cierre de 2026, pero sin el mecanismo de distribución directa a ciudadanos que Sanders propone.
Preguntas frecuentes
¿Es viable legalmente que el gobierno tome acciones en empresas privadas de IA?
Sí, hay precedentes. El Departamento del Tesoro tomó participaciones en bancos durante la crisis financiera de 2008 a través del TARP. La participación en Intel en 2025 es el ejemplo más reciente. La vía legal es diferente para una donación voluntaria de acciones (que es lo que OpenAI podría hacer para capitalizar el Public Wealth Fund) que para una adquisición forzada. La propuesta de Sanders requeriría legislación del Congreso.
¿Cuánto vale OpenAI y qué implicaría un 5-10% del gobierno?
OpenAI está valorada en más de 850.000 millones de dólares en mercados privados según las últimas rondas. Un 5% representaría más de 42.500 millones de dólares de participación federal. Para referencia, la participación del gobierno en Intel (10%) valía unos 2.000 millones cuando se anunció. La diferencia de escala hace que los mecanismos también deban ser diferentes.
¿Por qué Trump compara esto con Intel?
Intel recibió financiación a través de la CHIPS Act y, como parte del acuerdo de subvenciones, el gobierno negoció participación accionarial parcial. Trump señala que la inversión ya ha generado retorno. Es un argumento conveniente pero incompleto: Intel es una empresa pública, cotiza en bolsa, y la participación gubernamental fue parte de un subsidio industrial concreto. OpenAI es más compleja.
☞ El artículo completo original de Natalia Polo lo puedes ver aquí

