13 de febrero de 2026

Creíamos que ya lo habíamos visto todo con Windows 98: alguien ha conseguido que funcione dentro de una tostadora

Creíamos que ya lo habíamos visto todo con Windows 98: alguien ha conseguido que funcione dentro de una tostadora

Si alguien te dice que ha conseguido hacer funcionar Windows 98 dentro de una tostadora, lo primero es desconfiar. Lo segundo es imaginar una de esas tostadoras inteligentes con pantalla, muy distinta a la que la mayoría tiene en casa, y pensar que ahí está la trampa. En el vídeo que sostiene este artículo se ve precisamente eso, una tostadora moderna que, por diseño, ya invita a creer que cualquier cosa es posible si se modifica el software adecuado. Pero lo que realmente engancha no es la ocurrencia, sino el camino que hay detrás para convertirla en algo fuera de lo común, como si tuviera un PC noventero dentro.

Una tostadora con Windows. Como podemos ver en el material compartido por “Throaty Mumbo”, el hardware original de la R180 Connect Smart Toaster, que se presenta como “la primera tostadora conectada del mundo”, no está preparado para ejecutar Windows 98. En lugar de forzar ese camino, el creador optó por una arquitectura en dos niveles donde el control físico del aparato y la ejecución del sistema operativo viven en entornos distintos pero coordinados.

Entendiendo el hardware. Dadas las limitaciones técnicas, el siguiente paso consistía en averiguar cómo se comunican realmente los componentes de la tostadora para buscar una solución alternativa. Para hacerlo, el creador recurrió a una herramienta habitual en electrónica, un analizador lógico conectado al cableado entre la pantalla táctil y la placa de control. Ese análisis permitió observar el flujo de órdenes internas y detectar que el dispositivo intercambia paquetes de comandos aproximadamente cada 30 milisegundos para coordinar temperatura, movimiento de la bandeja y estados de funcionamiento.

Tostadora Windows 98 2

Raspberry Pi Pico al mando. Una vez descifrado el flujo de órdenes internas, el siguiente movimiento fue tomar el control de esa conversación electrónica. Para ello se utilizó una Raspberry Pi Pico, que pasó a interceptar las señales originales y a generar otras nuevas capaces de gobernar el comportamiento del aparato. Este tipo de sustitución no implica rehacer toda la tostadora, sino colocarse en el punto exacto donde se decide qué debe ocurrir en cada momento. Desde ahí es posible dirigir niveles de calor, movimientos de la bandeja y estados de funcionamiento, creando la base necesaria para coordinar el hardware real con el entorno informático que se integrará después.

¿Dónde instalamos Windows 98? La respuesta fue añadir un segundo bloque de hardware independiente, una Raspberry Pi 5 configurada como un pequeño ordenador funcional. Este dispositivo no sustituye a la tostadora, sino que convive con ella dentro del mismo conjunto, aportando la potencia y compatibilidad necesarias para cargar el sistema operativo clásico. Para reforzar la estética retro, todo el conjunto se integró en una carcasa impresa en 3D con apariencia propia de los años noventa, cerrando así la distancia visual entre el experimento técnico y la experiencia que se muestra una nueva pantalla de 7 pulgadas.

toast.exe y el ritual manual del tostado. Con el sistema ya en funcionamiento, la interacción no se resuelve de forma automática, sino mediante un programa específico creado para el proyecto. El archivo, denominado “toast.exe”, actúa como puerta de entrada al proceso y plantea un recorrido paso a paso desde el propio escritorio de Windows 98. Primero hay que localizar el ejecutable en pantalla, abrirlo y activar la orden de inicio, y después controlar manualmente parámetros como el calentamiento, los ciclos y el movimiento de la bandeja.

Windows 98 no vive realmente dentro de la tostadora original, pero tampoco es una ilusión superficial: funciona gracias a una integración con varios componentes añadidos posteriormente. El resultado es un objeto híbrido que sigue cumpliendo su función cotidiana mientras recrea una experiencia informática de otra época.

Imágenes | Throaty Mumbo (YouTube) 

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La noticia Creíamos que ya lo habíamos visto todo con Windows 98: alguien ha conseguido que funcione dentro de una tostadora fue publicada originalmente en Xataka por Javier Marquez .



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Los mapas magnéticos llevaban siglos marcando algo extraño bajo la Antártida. Así que hemos empezado a taladrar para encontrarlo

Los mapas magnéticos llevaban siglos marcando algo extraño bajo la Antártida. Así que hemos empezado a taladrar para encontrarlo

Durante años, los mapas magnéticos de la Antártida Oriental han demostrado algo extraño en la región de Princess Elizabeth Land: una anomalía magnética lineal de gran amplitud bajo kilómetros de hielo que recorre la costa paralela al margen del continente. Era algo que los satélites y los aviones podían detectar, pero nadie sabía exactamente qué roca lo estaba produciendo hasta ahora. 

Descubriéndolo. Si el problema es que esta anomalía estaba bajo una gran cantidad de hielo, un equipo de investigadores en el marco de una cooperación ruso-china ha hecho lo más lógico para encontrar lo que pasaba: comenzar a taladrar. 

Lo que han encontrado tras poner un gran taladro a trabajar no es solo una roca magnética que diera ese patrón tan peculiar, sino que es la "cicatriz" geológica de un antiguo arco de islas que chocó contra el continente hace casi 1.000 años, cuando se estaba formando el supercontinente Rodinia

Un desafío. El estudio que recoge este descubrimiento se centra principalmente en la provincia tectónica de Rayner, una zona que es geológicamente crítica porque se considera un "cinturón móvil". Es decir, es una zona de colisión donde antiguos bloques de corteza se aplastaron unos contra otros. 

El problema de la geología antártica es que casi todo lo que les interesa está enterrado, y en este caso el equipo tuvo que atravesar 541 metros de hielo para poder llegar a la roca que les interesaba. 

¿Qué encontraron? Lo que sacaron del fondo de la Antártida no fue granito común como puede ocurrir en otras zonas, sino que el núcleo recuperado es una granulita máfica. Algo que es muy importante, puesto que las granulitas son rocas metamórficas que han sufrido temperaturas y presiones infernales. 

Tras poder analizar esta roca tan interesante, se vio que era esta la que estaba provocando las anomalías lineales que se ven desde el espacio. Y como decimos, no es una piedra demasiado normal, puesto que es rica en minerales ferromagnéticos, capaz de alterar el campo magnético localmente. 

Investigando Rodinia. Una vez con la muestra en la mano, el equipo aplicó técnicas de geoquímica y datación para poder contrarrestar estos datos con todo lo que se sabía en investigaciones anteriores. Lo que se vio es que había una gran historia violenta detrás, puesto que se supo que la roca nació originalmente como magma hace unos 970 millones de años. 

A partir de su nacimiento, esa roca fue empujada a las profundidades y "cocinada". Los datos indican que estuvo sometida a temperaturas de entre 650 y 790 ºC y a presiones equivalentes a profundidades de 15 a 18 kilómetros. De esta manera, la conclusión de los investigadores es que esta roca formaba parte de un arco volcánico de islas como las de Japón. Pero lo más interesante es que este arco  no estaba originalmente en la Antártida, sino que fue "pegado" a la fuerza contra el continente antiguo durante una colisión masiva que dio paso a la formación de Rodinia. 

La conexión india. Para entender la magnitud del hallazgo, hay que mirar más allá de la Antártida, puesto que los geólogos llevan tiempo sospechando que la provincia de Rayner en la Antártida y la provincia de Eastern Ghats en la India son gemelas separadas al nacer.

Y los nuevos datos refuerzan esta teoría, puesto que las condiciones de metamorfismo de "alta temperatura" halladas en esta perforación son casi idénticas a las documentadas en la India. Esto hace concluir que hace 900 millones de años, la costa este de la India y esta parte de la Antártida estaban unidas, formando una enorme cordillera creada por el choque de placas tectónicas. 

Imágenes | 66 north

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La noticia Los mapas magnéticos llevaban siglos marcando algo extraño bajo la Antártida. Así que hemos empezado a taladrar para encontrarlo fue publicada originalmente en Xataka por José A. Lizana .



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Japón, España o Corea del Sur sufren una crisis de natalidad sin solución aparente. Solo les queda una última bala: el teletrabajo

Japón, España o Corea del Sur sufren una crisis de natalidad sin solución aparente. Solo les queda una última bala: el teletrabajo

El envejecimiento de la población es uno de los problemas más acuciantes para las grandes economías de todo el mundo. La tasa de natalidad es un pilar en la economía de un país, ya que de ella depende la economía, el mercado laboral, la educación y la sanidad, entre otras muchas políticas.

Cuando los gobiernos hablan de "crisis de natalidad", casi siempre recurren al mismo repertorio de soluciones: cheques bebé, deducciones fiscales o ayudas a la guardería. El problema es que, después de años aplicándolas, la fecundidad en la mayoría de países ricos sigue por los suelos. Sin embargo, un nuevo estudio plantea una nueva perspectiva: ¿y si la solución para el problema de natalidad estuviera en la forma en la que se trabaja? En ese escenario, el teletrabajo aparece como una palanca sorprendentemente potente.

Teletrabajar para tener más hijos. Un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Stanford ha descubierto que ofrecer flexibilidad laboral y teletrabajo mejora la tasa de fecundidad en parejas en las que uno de los miembros teletrabaja.

Los investigadores no midieron el número de nacimientos (natalidad), sino el indicador de fecundidad. Es decir, el número de hijos que los participantes dicen que planean tener. El resultado es difícil de ignorar porque alguien que no dispone de tiempo libre o que considera que no podría asumir la crianza de un hijo, ni se plantea tenerlo. Es decir, no existe esa predisposición, lo cual no ayuda a que la tasa de natalidad crezca.

Según el estudio, pasar de no tener opción de teletrabajo a teletrabajar cinco días por semana, se asocia con un aumento aproximado de 0,13 hijos por mujer en términos de fecundidad prevista. Eso equivale a un incremento de entre el 7% y el 8% sobre la media del grupo analizado.

Natalidad y fecundidad no son lo mismo. Cabe destacar que hablar de natalidad y fecundidad representa escenarios diferentes, y esa confusión puede distorsionar el debate.

La natalidad es el número de nacimientos que ocurren en un país durante un periodo concreto. Es el dato más habitual al hablar de natalidad ya que determina en, términos reales, el número de nacimientos anuales, y permite confrontarlo con el número de defunciones para fijar el equilibrio demográfico.

La fecundidad, en cambio, es un indicador de fondo. Representa el número de hijos que tiene (o se espera que tenga) una mujer a lo largo de su vida. Se suele expresar como Tasa Global de Fecundidad (TGF). 

La diferencia entre ambos conceptos es importante. Mientras la tasa de natalidad puede variar año a año (por ejemplo, adelantando decisiones o como respuesta a determinadas políticas) sin cambiar la tendencia estructural, la tasa de fecundidad es una métrica a largo plazo: indica si una mujer se plantea tener un solo hijo (no importa el año) o más.

Motivados para tener hijos. Ejemplos como Corea de Sur o Japón dejan constancia de lo complicado, y lo caro, que resulta cambiar una tendencia de natalidad a la baja. Es por eso que el incremento de esa intención de tener hijos, sin hacer ninguna inversión ni aplicar políticas fiscales adicionales, es muy llamativa.

Los resultados del estudio plantean que, tal vez, el camino no sea subsidiar el nacimiento de más niños, sino que la organización del trabajo de los padres sea compatible con su crianza.

No es por dinero: es por tiempo. Durante años, la respuesta política ha sido bastante predecible. Tener hijos es caro, así que hay que poner dinero encima de la mesa para aligerar esa carga. El problema es que, aunque en la mayoría de hogares necesitan dos sueldos para subsistir, el recurso realmente escaso es el tiempo para cuidar de los hijos.

El teletrabajo, y la flexibilidad horaria han reducido esa fricción diaria ya que implica menos tiempo en desplazamientos, mayor control sobre horarios y, sobre todo, mayor capacidad de reacción ante imprevistos para el cuidado de los hijos. El informe 'Women in the Workplace' elaborado por McKinsey mostraba que la falta de flexibilidad horaria obliga a muchas mujeres a reducir su jornada o estancar su carrera profesional.

Este punto, las conclusiones de los investigadores de Stanford encajan con los datos que Pew Research obtuvo en una encuesta anterior: incluso con las dificultades para conciliar familia y trabajo, la mayoría de los encuestados consideraban que era necesario seguir trabajando y no querían sacrificar su carrera profesional. Lo que necesitaban era un empleo que no incompatibilice la vida laboral y el cuidado de los hijos.

Necesita inversión, pero sale barato. El estudio concluye que para igualar la tasa de fecundidad que consigue el teletrabajo, sería necesario aplicar políticas fiscales e incentivos con un coste muy superior. Una guardería subvencionada puede mejorar la situación, pero ninguna de esas medidas facilita el cuidado de los hijos en el día a día, ni incentiva a las familias a tener más hijos que les compliquen todavía más la logística. La disponibilidad horaria y la flexibilidad del teletrabajo sí lo hace.

Esto no significa que la implantación del teletrabajo sea gratis. Tiene costes organizativos para las empresas, no se puede teletrabajar en todos los sectores y puede generar desigualdades entre empleados cuyos puestos sí permiten el teletrabajo y quienes no.

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Imagen | Pexels (Anastasia Shuraeva)

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La noticia Japón, España o Corea del Sur sufren una crisis de natalidad sin solución aparente. Solo les queda una última bala: el teletrabajo fue publicada originalmente en Xataka por Rubén Andrés .



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En plena crisis de la RAM, Intel contraataca con ZAM. Es el chip para romper la hegemonía surcoreana

En plena crisis de la RAM, Intel contraataca con ZAM. Es el chip para romper la hegemonía surcoreana

Pocos habrían adivinado hace no tantos años la transformación de Intel. La empresa que dominara durante generaciones los procesadores de consumo y servidores ha pasado un auténtico calvario por el desierto bajo el dominio de AMD. Sin embargo, han vuelto por sus fueros y no sólo -rescate mediante- se han posicionado para ser la gran fundición estadounidense, sino que buscan pegar un mordisco a la gigantesca industria surcoreana de memoria RAM gracias a su nueva memoria: la memoria ZAM.

Y su arma es la tridimensionalidad.

Z de ‘zolución’. ¿Recuerdas cuando, en clase de matemáticas, dibujaste el primer cubo? El eje X es este-oeste. El eje Y es norte-sur. Lo que necesitaba el cuadrado para convertirse en un cubo es el eje Z, el de arriba y abajo. Eso es lo que los ingenieros de SAIMEMORY, la empresa resultante de la colaboración entre la japonesa SoftBank e Intel, han aplicado a la memoria DRAM tradicional con un único objetivo: asaltar el enorme mercado de la memoria de alto ancho de banda, o HBM, que domina los centros de datos.

Hojaldre. Hace unos meses te contamos que las dos empresas habían emprendido un camino conjunto para plantar cara al dominio de Samsung, SK Hynix y Micron en la creación de memoria de alto rendimiento. La memoria HBM es la preferida para los centros de datos debido a que cuenta con un ancho de banda bestial que permite un mayor número de operaciones simultáneas. Es como una autopista enorme. Sin embargo, tiene limitaciones: es cara de producir, necesita mucha energía y se calienta tanto como para necesitar costosos sistemas de disipación.

La memoria DRAM convencional no era una alternativa, pero Intel y SoftBank empezaron a ‘trastear’ con la memoria DRAM apilada. Es como un hojaldre de memoria RAM (simplificando mucho las cosas), cuya limitación principal llegaba a la hora de conectar cada una de esas delgadas capas de memoria para que el producto final tuviese las mismas capacidades que esa autovía que es la memoria HBM.

ZAM. Tras unos meses de investigación, hace unos días en el Intel Connection de Japón, SAIMEMORY e Intel presentaron el prototipo de ZAM. Según las compañías, un módulo de ZAM puede contar con una capacidad de hasta 512 GB, es fácil de producir debido a que consiste en diseñar chips apilados verticalmente y lo más importante: puede reducir el consumo de energía entre un 40% y un 50% respecto a los HBM convencionales.

Si los HBM son caros y tardan en producirse, los ZAM son más baratos, pueden ser la solución para aliviar las restricciones en la cadena de suministro y, además, bajarían el consumo de energía de los centros de datos (que es uno de los problemas que tienen), siendo además más fáciles de enfriar. De momento, la investigación de la compañía apunta a un límite teórico de 20 capas, pero los diseños actuales se mueven alrededor de las 16 capas, por lo que las prestaciones pueden ser mejores si se logra superar esa limitación actual.

Alternativa real. La ambición de Intel es total, ya que apuntan que su tecnología de unión de módulos DRAM permite ofrecer de dos a tres veces la capacidad de los módulos HBM a la vez que es hasta un 60% más económico de producir. 

Todo parece una ventaja y no parece una mala tecnología cuando gigantes consolidados en la creación de memoria HBM como Samsung también están investigando cómo superar las limitaciones de las conexiones en la memoria DRAM apilada.

Intel ZAM El prototipo | Foto de PCWatch

Ambición. Y, casi tan importante como la presentación del prototipo de ZAM, es la propia alianza. Intel lleva muchos años lejos del mercado de la memoria. Lo intentó en los 80 y, de nuevo, años más tarde con su tecnología Optane -que murió estrepitosamente sin hacerse el más mínimo hueco en el mercado-. Por otra parte, SoftBank representa a un Japón que tuvo la delantera en este sector en los 80, pero que se vio eclipsado por las compañías emergentes surcoreanas. De hecho, a las memorias de Intel se la comieron las japonesas... y a las japonesas las surcoreanas.

SAIMEMORY tiene detrás no sólo a esos tiburones, sino a otras empresas japonesas como Fujitsu, Shinko Electric Industries, PowerChip Semiconductor Manufacturing o la Universidad de Tokio. Y si la memoria ZAM funciona a nivel comercial, no sólo será una buena noticia para aliviar las cadenas de producción de memoria (quizá así se alivie también el mercado doméstico totalmente destruido por las necesidades de los centros de datos), sino que marcará el nacimiento de un nuevo y ambicioso jugador que busca romper la hegemonía del tridente que lidera en estos momentos.

Lo veremos, eso sí, en unos años, ya que SAIMEMORY planea terminar los prototipos en el año fiscal 2027 y empezar la comercialización en 2029.

Imagen | Samsung, Maxence Pira

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La noticia En plena crisis de la RAM, Intel contraataca con ZAM. Es el chip para romper la hegemonía surcoreana fue publicada originalmente en Xataka por Alejandro Alcolea .



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En 1968 a un hombre se le ocurrió crear la primera tablet de la historia. El problema es que se adelantó décadas a su tiempo

En 1968 a un hombre se le ocurrió crear la primera tablet de la historia. El problema es que se adelantó décadas a su tiempo

Si te digo que pienses en la tablet más antigua que recuerdes, posiblemente te remontes al primer iPad, que vio la luz en 2010 (y que, por cierto, cumplía siete años la semana pasada). O, si seguías el mundo de la tecnología desde antes del cambio de siglo, quizá te resulte familiar la Microsoft Tablet PC de HP Compaq que se anunció en el año 2001. En realidad, hubo alguien que ya intentó crear una y fue bastante antes, en 1968, antes incluso de que se acuñara el término "tablet".

Por aquella época, Alan Kay era un joven trabajador del Xerox Palo Alto Research Center que llevaba tiempo dándole vueltas al concepto de ordenador personal (en contraste con el uso militar, empresarial y profesional que reinaban entre los fabricantes de la época). Después de hablar con otros compañeros que estaban comenzando su investigación sobre cómo el lenguaje de programación Logo podría ayudar a los niños más jóvenes a avanzar en matemáticas, a Kay se le ocurrió una idea:

"Este encuentro finalmente me hizo ver cuál iba a ser el destino real de la computación personal. No un "vehículo" dinámico personal, como las metáforas de Englebart decían de forma opuesta a las "vías de ferrocarril" de IBM, sino algo mucho más profundo: un "medio" personal dinámico. Con un vehículo, uno podía esperar hasta el instituto para tomar "clases de conducción". Pero si era un medio, éste se tenía que extender hasta el mundo de la infancia".

En 1968, Kay creó el concepto de Dynabook, que pasaría varios años perfilando. En el libro "Tracing the Dynabook : a study of technocultural transformations" lo definen así:

"Kay lo llamó el Dynabook, y el nombre sugiere lo que iba a ser: un libro dinámico. Eso es, un medio como un libro, pero uno que era interactivo y estaba controlado por el lector. Proporcionaría los andamios cognitivos de la misma forma en la que los libros y los medios impresos habían hecho en los últimos siglos pero, como el trabajo de Papert's con niños y Logo había comenzado a demostrar, cogería las ventajas del nuevo medio de computación y proporcionaría los medios para nuevos tipos de exploración y expresión"

"Un ordenador personal para niños de todas las edades"

Con la idea sobre su función clara, Kay empezó entonces a darle forma en prototipos de cartón (como puede verse en la imagen que encabeza el artículo). En 1972, el investigador presentaba su paper "Un ordenador personal para niños de todas las edades" en el que ofrecía más detalles no sólo sobre su motivación y su visión de la computación personal de la época, sino sobre el propio dispositivo que tenía en mente.

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Su idea era conseguir una especie de ordenador personal con forma de tablet orientada a la educación. Ésta tendría un grosor reducido, una pantalla táctil de cristal líquido y un teclado. Como una libreta de toda la vida en tamaño, con una interfaz gráfica (toda una revolución para la época) que permitiera la reproducción de gráficos, música y texto, y con almacenamiento interno para 500 páginas. El teclado no sería la única forma de introducir información: también se podría vía voz. En la imagen que dibujó Kay también se aprecia la palabra "stylus", aunque en su paper no llegó a pronunciarse al respecto.

La idea de Kay es que el Dynabook que se pudiera conectar a otros sistemas para "copiar" a él información (entre ellos, a la ARPA Network) e incluso vaticinaba la existencia de "máquinas de vending" de contenidos, a los que no se podría acceder hasta haber pagado. "Los libros se podrán instalar en lugar de ser comprados o de ser prestados", aseguraba. Sobre la "propiedad" digital, Kay decía lo siguiente:

"La habilidad de hacer copias fácilmente y de poseer la información uno mismo probablemente no debilitará los mercados existentes, como ha ocurrido con la xerografía, que ha reforzado la edición; y tal y cómo las cintas no han perjudicado a la industria musical sino que han proporcionado una forma de organizar la música propia de cada uno. La mayoría de la gente no está interesado en ser una fuente o un contrabandista, sino que más bien gusta de intercambiar y jugar con lo que ellos poseen"
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Según los cálculos de Kay, los componentes para fabricarlo podrían costar 294 dólares, con lo que no era descabellado poder sacarlo a la venta por 500 dólares, algo caro para la época. "La cantidad media anual que se gasta por niño en educación es sólo de 850 dólares", decía, y por ello incluso proponía un modelo distinto de financiación: "quizá el dispositivo se deba regalar como si fuera una libreta, y sólo vender el contenido (cassettes, archivos, etc.). Esto sería bastante similar a la forma a la que los paquetes de TV o la música es ahora distribuida".

"¡Hagámoslo!", decía para terminar en su paper.

Por desgracia para Kay, el Dynabook nunca se materializó

Pese al entusiasmo de Kay, el Dynabook como tal no se llegó a fabricar nunca por falta de apoyo en Xerox y por las propias limitaciones tecnológicas de la época . ¿Recordáis cómo eran los ordenadores entonces? Pues imaginaos cómo sería construir una tablet.

Dos ingenieros de Xerox PARC, Chuck Thacker y Butler Lampson, pidieron permiso para intentar replicar una máquina similar por su cuenta, y así vio la luz Alto, al que también se le conoció como "Dynabook interino". No era una tablet, ni mucho menos, pero mantenía algunas las ideas que Kay había planteado en su publicación. El Xerox Alto fue uno de los primeros ordenadores personales de la historia y Steve Jobs y los ingenieros de Apple se inspiraron en algunas de sus novedades y conceptos, como el uso de una interfaz gráfica, para sus propios ordenadores.

A partir del Minuto 2:27, la interfaz gráfica del Xerox Alto en acción

Kay no sólo es recordado por el Dynabook en sí, sino por la visión educativa que le dio al proyecto, por su peculiar visión del paradigma de la computación personal y por cómo llegó a anticipar algunas de las problemáticas (e incluso tecnologías) que llegarían después.

No sólo eso: en 2001, Microsoft presentaba su Microsoft Tablet PC, un proyecto que Chuck Thacker y Butler Lampson habían liderado. Sí, los mismos que en su día intentaron llevar a la práctica el Dynabook original. "El Tablet PC de Microsoft es el primer ordenador parecido a Dynabook que es lo suficientemente bueno como para criticarlo", decía Kay tras su presentación. El Tablet PC fue un fracaso, sí, pero aunque eso ya es historia para otro día, abrió el camino a las tablets modernas.

Imagen | Marcin WicharyGautier Poupeau


Más información | Tracing the Dynabook : a study of technocultural transformations (2006), "Un ordenador personal para niños de todas las edades" (1972), Entrevista con Alan Kay en Wired (2008)

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La noticia En 1968 a un hombre se le ocurrió crear la primera tablet de la historia. El problema es que se adelantó décadas a su tiempo fue publicada originalmente en Xataka por María González .



☞ El artículo completo original de María González lo puedes ver aquí