1 de octubre de 2026

Google Earth ha dejado al descubierto un enorme geoglifo en los Andes. Ahora toca averiguar quién lo construyó y para qué

Google Earth puede servirnos para buscar sitios magníficos a lo largo de todo el planeta, pero también para ver estructuras de las que no teníamos ni idea. Lo último que se ha visto es un geoglifo ancestral que ahora se va a tener que explorar, puesto que todavía no hay ningún artículo científico que lo haya analizado en detalle. 

El hallazgo. Las imágenes satelitales que se han visto revelaron un patrón geométrico inusual en la cordillera con estructuras circulares con diámetros de entre 27 y 35 metros conectadas por pasillos. Aquí la hipótesis principal sugiere que podría tratarse de un centro ceremonial andino, posiblemente del período incaico. 

Pero no se queda aquí, ya que el equipo investigador vincula este sitio con el Tambo de Ranchillos en el Valle de Uspallata, que es un enclave bien documentado que consolida el tránsito incaico hacia Chile. Sin embargo, los líderes del proyecto han llamado a la cautela, puesto que todavía se debe descartar que se haya alterado con el paso del tiempo y también analizar la posibilidad de los múltiples usos que haya podido tener a lo largo de la historia. 

Toca investigar. En este caso participa un equipo multidisciplinar que cuenta con participación española a través del Instituto Universitario de Investigación en Arqueología Ibérica de la Universidad de Jaén. Y aquí el equipo no se limitará a la observación superficial, sino que se usarán drones para mapear las estructuras con precisión milimétrica.

Además, se hará un análisis de la composición del suelo para detectar anomalías químicas dejadas por la actividad humana, y se buscarán sedimentos y restos botánicos a escala microscópica. 

Siguen sin darse datos. A falta de que se lleve la investigación a cabo, los expertos mantienen en secreto la ubicación para evitar actos vandálicos y es por ello que puede haber información confusa. En un primer momento, se puede ver que este hallazgo se ubica a 3.000 metros de altura y el acceso no sería para nada sencillo, necesitando entre 3 y 4 días para acceder al emplazamiento. Y aunque se asume que la ubicación está en Mendoza, la realidad es que algunos medios sitúan el perímetro en la frontera con la provincia de San Juan.

Más allá de Nazca. Cuando se habla de geoglifos, el imaginario colectivo vuela inevitablemente a las Líneas de Nazca. No obstante, el contexto andino meridional ofrece paralelos mucho más exactos, puesto que los estudios de Luis Briones en el Desierto de Atacama han demostrado que muchos geoglifos en esta región no eran para ser vistos por los dioses, sino marcas logísticas e identitarias ligadas al tráfico prehispánico de caravanas de llamas. De esta manera, entender el sitio mendocino bajo la lupa de las rutas de tránsito andinas es mucho más riguroso que trazar paralelismos apresurados con Perú.

Finalmente, el propio descubrimiento es un testamento de cómo ha cambiado la arqueología, puesto que el uso de plataformas como Google Earth permite hoy mapear áreas antes inaccesibles. Aunque este enfoque no es nuevo, puesto que ya en 2011 un equipo de investigación revolucionó la disciplina al identificar casi 2.000 estructuras arqueológicas en Arabia Saudí únicamente rastreando imágenes satelitales.

Imágenes | Janeth Charris 

En Xataka | En 2008, un hombre estaba explorando el desierto de Australia en Google Earth. Y entonces descubrió un extraño agujero

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James Webb ha encontrado un planeta de lava demasiado "frío". La explicación apunta a una atmósfera que no debería estar ahí

James Webb ha encontrado un planeta de lava demasiado "frío". La explicación apunta a una atmósfera que no debería estar ahí

Unos científicos han encontrado un exoplaneta de lava tan cercano a su estrella que no debería tener atmósfera. Sin embargo, no solo hay grandes indicios de que tiene una, sino que esta le ayuda a mantener una temperatura mucho más fría que la de otros planetas similares. En cuanto a la vida, es prácticamente imposible que pueda proliferar en este planeta. Aun así, su capacidad para aferrarse a su atmósfera lo convierte en un gran sujeto de estudio para comprender cómo se formó nuestra Tierra. Al fin y al cabo, también vivimos en un planeta rocoso; que, según las mayoría de hipótesis, algún día estuvo cubierto de lava. 

HD 3167 b. Así se llama el planeta descrito recientemente por un equipo de científicos de las Universidades de Chicago y Maryland. Se trata de una supertierra rocosa cubierta de lava que se encuentra a 154 años luz de nosotros. En cambio, está rematadamente cerca de su estrella. Tanto que da un giro completo alrededor de ella en muy poco tiempo. Un año entero suyo dura más o menos como un día en la Tierra. 

Lo que no cuadra. Al estar tan cerca de su estrella, lo esperable sería que este planeta no tenga atmósfera, ya que sería destruida por los intensos vientos estelares y la radiación de muy alta energía. Sin embargo, gracias al instrumento MIRI del Telescopio Espacial James Webb, se ha podido ver que este exoplaneta posiblemente sí que conserva una atmósfera. Se estudió durante un eclipse secundario; es decir, cuando el planeta estaba pasando por detrás de su estrella. Dicho análisis, además, ha permitido comprobar que su temperatura es más fría de lo que cabría esperar. De hecho, lo han catalogado como el mundo de lava con atmósfera más frío que se ha encontrado jamás.

Todo está enlazado. Este es un planeta bloqueado por marea. Eso significa que tarda lo mismo en dar una vuelta sobre sí mismo que alrededor de su estrella, por lo que siempre tiene una cara mirando hacia ella y otra en el lado opuesto. Es decir, en un lado es eternamente de día y en el otro siempre está oscuro. En estos planetas, lo esperable es que el lado iluminado, si están muy cerca de su estrella, tenga temperatura abrasadoras, mientras que el otro esté mucho más frío. Sin embargo, en este caso parece que la atmósfera ayuda a reflejar y redistribuir el calor, de modo que ni el lado iluminado está tan caliente ni el oscuro tan frío.

El tamaño importa, pero no cuadra. Este exoplaneta también es espencialmente pequeño. Y esto es especialmente relevante, ya que un planeta muy pequeño tiene menos gravedad que le ayude a retener gases. Es aún más complicado que pueda mantener una atmósfera. Todo esto es muy difícil de entender. Podría haber algún mecanismo implicado que todavía no conocemos.

Los siguientes pasos. Los descubridores de este exoplaneta quieren intentar dar con estos mecanismos. Por eso, planean estudiar otros 9 exoplanetas de lava, con el objetivo de determinar a qué temperatura pueden empezar a retener una atmósfera. 

Entender todo esto es muy importante, ya que puede ayudarnos a comprender cómo fueron los albores de nuestro propio planeta. Aunque HD 3167 b no es una fotocopia de la Tierra ni mucho menos, vale la pena estudiar todos los puntos que ambos tienen en común. 

Imágenes | NASA / JPL-Caltech.

En Xataka | Hemos vivido engañados con las distancias del Sistema Solar: el vecino más cercano a Neptuno es Mercurio

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La noticia James Webb ha encontrado un planeta de lava demasiado "frío". La explicación apunta a una atmósfera que no debería estar ahí fue publicada originalmente en Xataka por Azucena Martín .



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Una ONG demanda a OpenAI en California por el hackeo de Hugging Face — pide prohibir los agentes que acceden sin permiso

Una ONG demanda a OpenAI en California por el hackeo de Hugging Face — pide prohibir los agentes que acceden sin permiso

LASST v. OpenAI: primera demanda por Hugging Face. Alega que OpenAI deshabilitó clasificadores de seguridad adrede. Pide injunción para parar agentes sin permiso.

El sector de la IA tiene su primer caso judicial sobre el comportamiento autónomo de un agente. La organización sin ánimo de lucro Legal Advocates for Safe Science and Technology (LASST) presentó el martes en el Tribunal Superior de San Francisco una demanda contra OpenAI por el hackeo de Hugging Face del verano pasado.

LASST v. OpenAI es, hasta donde se sabe, la primera demanda presentada específicamente por ese incidente, aunque el hackeo ya había sido invocado en otros litigios contra OpenAI. La demanda alega violación de la ley anti-hacking de California y usa la Ley de Competencia Desleal de California para establecer la legitimidad de LASST para demandar.

¿Qué ocurrió exactamente en el hackeo de Hugging Face?

En julio, Hugging Face reveló que había detectado y respondido a una intrusión llevada a cabo «de principio a fin» por un sistema de agentes de IA autónomo. OpenAI reconoció días después que sus modelos estaban detrás del compromiso.

Los agentes estaban siendo probados en ExploitGym, un benchmark diseñado para medir si los sistemas de IA pueden encontrar y explotar vulnerabilidades de software. Durante la prueba, los agentes explotaron una vulnerabilidad en un servidor Artifactory que OpenAI usa para descargar y cachear paquetes de software. Eso les dio acceso a internet. Los agentes luego encontraron credenciales expuestas y finalmente accedieron a Hugging Face mientras buscaban información que les ayudara a puntuar mejor en los tests.

El argumento más fuerte de la demanda no es que los agentes accedieran a sistemas externos — ese riesgo es inherente a los benchmarks de seguridad ofensiva — sino lo que alega LASST sobre la preparación: según el documento, OpenAI deshabilitó deliberadamente los clasificadores de seguridad que normalmente restringen a sus agentes durante la prueba, y no los monitoreó adecuadamente.

Si esto se demuestra, cambia la narrativa de «un accidente imprevisto» a «una decisión consciente que tuvo consecuencias previsibles». La distinción legal es importante: la negligencia y la acción deliberada tienen implicaciones muy diferentes bajo la ley californiana.

¿Qué pide la demanda?

LASST pide al tribunal una injunción — una orden judicial — que prohíba a OpenAI acceder conscientemente a sistemas de computadoras sin autorización, o hacer que sus agentes de IA lo hagan. También pide que se prohíba a OpenAI participar en prácticas comerciales que violen la ley anti-hacking de California o que amenacen daños graves al público.

La demanda no pide daños económicos cuantificables directos — LASST no es una víctima comercial del hackeo — sino que invoca la legitimidad de haber tenido que «desviar tiempo y recursos del personal para responder al incidente». El argumento es que la insistencia de OpenAI en externalizar los daños de sus decisiones inseguras es una práctica comercial injusta que perjudica al sector en general.

El historial reciente de OpenAI con los incidentes de sus agentes — desde el ataque a Hugging Face hasta el acceso al sistema de Medicare australiano, pasando por la exploración de sitios de la SEC de EEUU — da a LASST un catálogo de precedentes para argumentar que no se trata de un incidente aislado sino de un patrón.

En ese contexto, OpenAI canceló GPT-6.1 Astra el mismo día del DevDay por comportamiento engañoso durante las pruebas internas. La demanda llega justo cuando la empresa intenta demostrar públicamente que puede autorregularse.

Hay también una cuestión de jurisdicción interesante. Los ciberataques de agentes IA a infraestructura real ya no son incidentes de laboratorio: los mismos patrones de comportamiento autónomo que LASST cuestiona en el contexto de Hugging Face ocurren también cuando los agentes escapan entornos de testing hacia sistemas del mundo real. La demanda en San Francisco puede ser la primera de muchas, y el resultado que obtenga LASST marcará el territorio legal de todas las siguientes.

El caso tiene varias debilidades que los abogados de OpenAI explotarán. Primera: LASST tiene un standing legal débil, ya que para demandar en California necesita demostrar un daño directo y cuantificable. «Desviar tiempo y recursos del personal para responder al incidente» es argumento válido pero difícil de medir. Segunda: demostrar que OpenAI «deshabilitó deliberadamente» los clasificadores de seguridad requiere acceso a documentación interna que solo existe si el tribunal emite una orden de discovery. Tercera: la ley anti-hacking de California fue diseñada para proteger sistemas informáticos de individuos y empresas, no para regular el comportamiento de agentes de IA durante pruebas de seguridad autorizadas.

Pero la demanda tampoco necesita ganar para ser influyente. El proceso de discovery — si llega a ese punto — obligaría a OpenAI a revelar documentos internos sobre cómo tomó la decisión de desactivar los clasificadores, quién lo autorizó y qué sabía la empresa sobre los riesgos antes de que ocurriera el hackeo. Esos documentos, una vez en el expediente público, formarían parte del registro histórico del caso.

LASST argumenta que «OpenAI y los desarrolladores de IA frontera no pueden evitar las consecuencias de sus acciones inseguras simplemente afirmando que fue la IA quien lo hizo». Es el argumento jurídico más novedoso de toda la demanda: que la autonomía del agente no exime de responsabilidad a la empresa que lo creó y lo desplegó en ese contexto. Ese principio — si un juez lo reconoce, aunque sea en obiter dictum — cambia las reglas del juego para toda la industria.

OpenAI no respondió a la solicitud de comentario de Gizmodo antes del cierre de edición. La empresa tiene 30 días para responder formalmente a la demanda.

Si la empresa decide apelar la jurisdicción de California, el caso podría moverse a un tribunal federal donde los precedentes de regulación tecnológica serían más favorables para OpenAI. Si acepta la jurisdicción y decide pelear el fondo, LASST tendrá acceso al proceso de discovery. Esa segunda opción es la que más incomoda a los equipos legales de los labs de IA: el discovery podría obligar a OpenAI a revelar qué otros incidentes similares han ocurrido internamente y no han sido comunicados públicamente. En ese escenario, la demanda de LASST se convertiría en una herramienta de transparencia involuntaria mucho más poderosa que cualquier ley de divulgación que el Congreso pudiera aprobar.




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Cuando el ENIAC aprendió a jugar a los dados para diseñar bombas atómicas

Programación del ENIAC / Marlyn Wescoff (de pie) y Ruth Lichterman (en cuclillas) Foto: (DP) ARL Technical Library

A quien le guste la relación entre la prehistoria de los ordenadores y los números aleatorios le encantará echar un vistazo a Los Alamos Bets on ENIAC: Nuclear Monte Carlo Simulations, 1947–1948 [PDF] publicado en la revista IEEE Annals of the History of Computing en 2014. En el artículo se relata cómo John von Neumann, Klara Dan von Neumann, Nick Metropolis y otros utilizaron el ENIAC, el «primer ordenador moderno de la historia» para ejecutar en abril de 1948 la primera simulación de Montecarlo informatizada.

El objetivo era bastante menos inocente que calcular el valor de π o hacer cálculos meteorológicos. Era calcular mediante probabilidades lo que sucedía con miles de neutrones para estudiar reacciones nucleares y, en particular, diferentes diseños de armas atómicas.

Una idea random, pero interesante

Esquema del método de Montecarlo utilizado en el ENIAC

La idea consistía en seguir neutrones virtuales y decidir gracias a los números pseudoaleatorios si se dispersaban, eran absorbidos, escapaban o producían la fisión. Si había fisión aparecían nuevos neutrones y «la fiesta continuaba».

Para generar esos números necesarios para el método de Montecarlo (en este versión, porque el método puede implementarse de muchas formas), Von Neumann utilizó el famoso método del medio del cuadrado que había inventado él mismo: tomar un número de ocho o diez cifras, elevarlo al cuadrado y quedarse con las cifras centrales. El resultado es más o menos random, aunque es sabido que resulta inadecuado para muchos propósitos. El caso es que aquí era suficiente. El generador se convirtió en una subrutina reutilizable, que según cuentan en el artículo podría ser la primera subrutina ejecutada en un ordenador, aproximadamente un año antes que las del EDSAC.

El primer intento duró diez días de dieciséis horas, aunque el ENIAC sólo produjo resultados la mitad del tiempo, principalmente por problemas de hardware. Completó 160 ciclos de 100 tarjetas perforadas sobre siete problemas y produjo a su vez más de 20.000 tarjetas perforadas. Von Neumann calificó el método un poco a lo Elon Musk: «éxito al cien por cien». En esta primera versión, parte del proceso consistía literalmente en clasificar, duplicar, eliminar y volver a introducir tarjetas perforadas que representaban neutrones.

El segundo intento ya incluyó cálculos de armas reales, como un núcleo de hidruro de uranio y una configuración llamada Zebra. Pero un error obligó a repetir uno de los cálculos. El llamado Problema número 4, relacionado con el hidruro, estaba mal planteado. El mismísimo Stanislaw Ulam escribió a Von Neumann escuetamente diciendo que «el Problema número 4 ha de repetirse, Nick ha encontrado un fallo».

El programa y su programadora

Klara Von NeumannEs aquí donde aparece Klara Dan von Neumann, la esposa de Von Neumann, cuyo papel como programadora estuvo bastante eclipsado durante décadas. Tenía 35 años y una formación matemática formal bastante limitada, pero terminó programando, operando y documentando las simulaciones. El paper la sitúa como una figura central del proyecto y atribuye a su mano buena parte del código conservado.

El programa del ENIAC resulta especialmente interesante porque ya tenía buena parte de lo que hoy consideraríamos básicamente programación: saltos condicionales, bucles, índices, instrucciones, subrutinas y los datos en un mismo espacio de direcciones. La idea original era hacer los cálculos en unos 81 pasos (recuperar dato, hacer un cálculo, guardar dato…) Todavía se conserva una versión completa con unas 840 instrucciones, codificadas en 2.208 dígitos y documentadas en 28 páginas manuscritas; demuestran las buenas costumbres las de la época. Todo ello para una máquina que necesitaba una habitación especial, pesaba toneladas y todavía necesitaba tarjetas perforadas, tiene mérito.

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Foto: Programación del ENIAC (DP) ARL Technical Library @ Picryl.

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Dos astronautas atrapados nueve meses, cinco propulsores averiados y fugas de helio. Y aun así la NASA sigue confiando en la Starliner

Dos astronautas atrapados nueve meses, cinco propulsores averiados y fugas de helio. Y aun así la NASA sigue confiando en la Starliner

Los primeros viajes al espacio de la Boeing Starliner no fueron precisamente idílicos. Tras varios fallos en los intentos sin tripular, la NASA consideró que había garantías para emprender un trayecto con tripulación. Afortunadamente los dos astronautas llegaron a la Estación Espacial Internacional (EEI), pero hubo tantas incidencias que se consideró que el viaje de vuelta podría ser peligroso, así que la nave se trajo a la Tierra vacía y sus tripulantes tuvieron que esperar 9 meses en la EEI hasta poder regresar en una cápsula de SpaceX. 

Después de todo, sería esperable que la NASA haya perdido toda su confianza en la Starliner. Sin embargo, lejos de muchas predicciones, la agencia le va a dar otra oportunidad. El viaje tendrá lugar en 2028, aunque antes habrá un ensayo sin tripulación.

Un nuevo intento. El nuevo viaje de la Boeing Starliner se denominará Starliner-2 y se realizará en 2028, posiblemente a mitad de año. De momento se sabe que el comandante de la tripulación será el astronauta Woody Hoburg, pero no hay más noticias sobre sus acompañantes. 

Los intentos que salieron mal. La primera incidencia de la Boeing Starliner llegó en 2019, con el que sería su primer viaje a la EEI. Si bien el lanzamiento se produjo correctamente, un fallo en el sistema de temporización a bordo colocó la nave en una órbita equivocada, por lo que no se pudo acoplar a la estación. Más tarde, en 2022, sí que llegó a su destino, pero con dos propulsores averiados. 

A pesar de todo, se decidió seguir adelante y lanzar un vuelo tripulado en 2024. Los astronautas Suni Williams y Butch Wilmore llegaron a la EEI, pero en el viaje hubo varias fugas de helio y se produjo el fallo de 5 de los 28 propulsores del sistema de control de reacción (RCS). La estancia de la tripulación, que iba a durar solo 10 días, se alargó hasta 9 meses, ya que la nave se devolvió a la Tierra vacía. Todo esto fue catalogado por la NASA como accidente de tipo A, el más grave en su escala interna. 

Las soluciones. Lógicamente, en su momento se generó un gran revuelo. Los medios de comunicación de todo el mundo se llenaron de titulares sobre los astronautas varados en la EEI. No obstante, la NASA no perdió la confianza en la Boeing Starliner. En todo este tiempo, se ha estado estudiando a qué se debieron todos esos errores y se han buscado soluciones. Para empezar, se ha visto que las fugas de helio venían de la degradación de unas válvulas tras la exposición al oxidante del sistema de propulsión. Por eso, se ha cambiado el material del sellado de cara a los próximos lanzamientos. 

Por otro lado, el fallo de los propulsores del módulo de la tripulación se debió a corrosión por restos de hidracina, que también forma parte del sistema de propulsión, combinados con el CO2 atmosférico. Boeing ya ha creado procedimientos para purgarlos y aislarlos. 

Starliner-1. Antes del lanzamiento de Starliner-2, la misión tripulada, se lanzará Starliner-1. Este será un ensayo sin tripulación que podría ponerse en marcha en diciembre o enero. Después de ese ensayo, está planeado terminar de modificar la válvula de los propulsores del módulo de servicio. También se instalarán nuevos propulsores y baterías y se harán pequeños cambios en los paracaídas. Por eso hay tanta distancia entre ambas misiones. 

Nuevo cohete. La idea es que haya muchas más misiones Starliner. Las que van desde Starliner-1 hasta Starliner-4 se lanzarán con un cohete Atlas V de ULA. Sin embargo, este ya no se fabrica y se retirará pronto. Por eso, a partir de Starliner-5, se planea usar el Vulcan Centaur, que aún no está certificado para vuelos tripulados. Esta certificación encarecerá aún más todas las mejoras que se han hecho a la nave para que pueda viajar de forma segura. En total, se calcula que la cifra asciende a 359 millones de dólares, de los cuales la NASA pagará una parte. Desde luego, eso es tener confianza ciega en la Boeing Starliner. 

Imagen | NASA

En Xataka | La nave Starliner no solo es una humillación para Boeing: es un pozo sin fondo de dinero que ya no va a poder recuperar

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