29 de octubre de 2026

La Guerra de las Galaxias real está empeorando tanto que una empresa quiere ponerle "guardaespaldas" a los satélites

La Guerra de las Galaxias real está empeorando tanto que una empresa quiere ponerle "guardaespaldas" a los satélites

Los acercamientos entre satélites con fines defensivos, ofensivos o de espionaje son cada vez más comunes. Generalmente se trata de ensayos, por lo que todos los dispositivos implicados pertenecen a la misma agencia. Sin embargo, todas las alarmas saltaron recientemente cuando se detectó a un satélite ruso acercándose a un satélite de radar de la compañía finlandesa ICEYE, que aporta datos de inteligencia a Ucrania. Es la primera vez que se detecta algo así contra un satélite comercial que apoya a este país . Por eso, sus naciones aliadas han mostrado preocupación y una compañía especializada en limpieza orbital no ha tardado en proponer una solución: una flota de guardaespaldas para satélites militares.

China y Rusia a la cabeza. Si bien son muchos los países que han hecho maniobras de acercamiento en órbita, ninguna ha logrado superar las cualidades de China y Rusia. Como relatan en Space, ambos países tienen la mejor tecnología en ese aspecto; por lo que, si llega el momento de dejar los ensayos y pasar a la acción, estarían en clara ventaja. Por eso, la compañía Astroscale propone crear naves guardaespaldas que protejan a los satélites sin necesidad de acoplarse o capturarlos. Según ha explicado su jefe de defensa, Alex Godfrey, en un evento en Londres, Europa podría ser de los territorios más beneficiados, pues sus tecnologías de acercamiento son mucho más débiles que la rusa o la china. 

Su propuesta consiste en desarrollar una flota de naves que protejan a los satélites desde cerca, pero sin necesidad de tocarlos o acoplarse con ellos. 

Mucho más barato. Al no ser necesario un acoplamiento más allá de las maniobras de proximidad, la propuesta no es demasiado cara. De hecho, desde Astroscale señalan que poner en marcha estas naves costaría un 1% de lo que cuesta la flota Skynet, usada en Reino Unido para facilitar las comunicaciones en el ámbito militar. 

¿Por qué una empresa de limpieza? Astroscale no deja de ser una empresa de limpieza de basura espacial, pero lo cierto es que eso es lo que la hace tan especial. Para poder retirar chatarra de la órbita terrestre, es necesario acercarse mucho a ella. Por eso, esta empresa es muy buena fabricando naves con tecnologías de acercamiento de precisión. En este caso, ni siquiera sería necesario acercarse muchísimo, solo lo justamente necesario. 

Antecedentes. La tecnología, en principio, estará basada en la que ya usó Astroscale en su misión ADRAS-J. En este caso, se eligió una pieza de basura espacial real, concretamente la etapa superior descartada de un cohete japonés, y se pusieron a prueba con éxito maniobras de proximidad. 

Teniendo en cuenta que parten de un conocimiento que ya se ha probado, la compañía asegura que podría tener lista una primera nave guardaespaldas en solo 3 años. Puesto que el gobierno del Reino Unido promete financiación para el desarrollo del control espacial a partir de 2030, esperan tener un prototipo preparado ese mismo año.  Después, si todo va bien, estos guardaespaldas del espacio podrían distribuirse estratégicamente por toda la órbita terrestre. 

Imagen | Astroscale

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La noticia La Guerra de las Galaxias real está empeorando tanto que una empresa quiere ponerle "guardaespaldas" a los satélites fue publicada originalmente en Xataka por Azucena Martín .



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Una IA estima la edad biológica y el riesgo de muerte de pacientes con cáncer a partir de una foto de su cara: lo que promete y lo que falta por demostrar

Un rostro dividido en dos tonos representa la estimación de edad biológica y pronóstico oncológico mediante IA.

Investigadores de Mass General Brigham han presentado dos herramientas de IA que, a partir de una simple fotografía de la cara, estiman la edad biológica de una persona y el riesgo de muerte de pacientes con cáncer. Se llaman FAHR-FaceAge y FAHR-FaceSurvival, y el estudio se ha publicado en The Lancet Digital Health. Lo explica el hospital en su nota oficial y lo recogen New Atlas, The ASCO Post y pharmaphorum.

La idea es ayudar a los médicos con una pregunta difícil: si un paciente, sobre todo uno mayor, tiene reservas físicas suficientes para soportar una radioterapia, una cirugía o un tratamiento sistémico intensivo. Los autores quieren que esa valoración sea más cuantitativa y consistente.

¿Cómo funciona?

Primero se entrenó un modelo base, FAHR-Face, con más de 40 millones de fotografías de caras, sacadas del conjunto de datos WebFace42M, según pharmaphorum. Aprendió reconstruyendo imágenes parcialmente tapadas, una técnica llamada autocodificadores enmascarados. Sobre esa base se ajustaron dos herramientas distintas.

FAHR-FaceAge se afinó con 10 bases de datos públicas y estima la edad biológica, con un error en torno a cinco años según pharmaphorum. FAHR-FaceSurvival se entrenó con 34.363 fotografías de pacientes con cáncer, según The ASCO Post, y predice directamente la supervivencia. Los modelos se probaron en cohortes independientes, entre ellas una de casi 5.000 pacientes tratados con radioterapia en los Países Bajos, según pharmaphorum.

Cada herramienta se fija en zonas distintas de la cara. La de edad mira los surcos nasogenianos, la frente justo encima de las órbitas y las sienes. La de supervivencia, la zona bajo los ojos y alrededor del puente de la nariz.

¿Qué ha encontrado el estudio?

Los pacientes que FAHR-FaceSurvival situó en el cuartil de mayor riesgo tuvieron una mortalidad significativamente más alta que los del cuartil de menor riesgo, con un cociente de riesgos ajustado de 3,23, según The ASCO Post. La diferencia entre la edad biológica estimada y la edad real también se asoció de forma independiente con la supervivencia.

Las dos herramientas apenas se correlacionan entre sí, y combinarlas mejoró el ajuste del modelo de supervivencia en una cohorte externa. El hospital destaca además que el estimador de edad no se deja engañar por la postura, la luz, la expresión o el maquillaje, ni por la mayoría de cirugías estéticas, aunque se desvía un poco tras una rinoplastia. Fumar fue el hábito que más se asoció a parecer biológicamente mayor, por delante del consumo elevado de alcohol y del de drogas.

Hugo Aerts, director del programa de IA en Medicina del hospital y coautor sénior, lo presenta como la primera demostración de que un modelo de IA puede predecir la supervivencia al cáncer directamente desde una foto. Raymond Mak, oncólogo radioterápico y autor de correspondencia, insiste en que la meta es que la valoración sea más cuantitativa y consistente, para apoyar las decisiones clínicas y no para sustituir el juicio del médico.

¿Está lista para usarse en la consulta?

No, y los propios datos lo dejan claro. Miroslaw Bober, especialista en imagen e IA de la Universidad de Surrey, señala en pharmaphorum que el estudio no comprobó si la IA detecta algo que un médico no vería, ni demostró que sus predicciones aporten información útil más allá de la valoración clínica de la salud y la forma física, que no se midió. Lo resume como una prueba de concepto prometedora que aún no está lista para el uso clínico.

Hay otros dos detalles que conviene tener presentes. Mass General Brigham ha presentado en EE. UU. una solicitud provisional de patente sobre estos algoritmos faciales de salud. Y el equipo ha abierto un estudio público en faceage.bwh.harvard.edu donde cualquiera puede subir su foto y recibir una estimación, mientras aporta datos para validar el modelo.

Este tipo de herramientas siguen la línea de otras IA clínicas que hemos visto, como ONCO-ACS, para tratar el infarto en pacientes con cáncer, y comparten su reto: pasar de predecir bien en un estudio a cambiar decisiones en la consulta. Pasa algo parecido con lo que mide bien un reloj inteligente y lo que no: medir no es lo mismo que diagnosticar.

Mi postura: la ciencia es interesante y el planteamiento, sensato, porque los médicos ya miran la cara del paciente para hacerse una idea de su estado. Lo que me preocupa es otra cosa. Una foto es el dato de salud más fácil de conseguir que existe, y un modelo con solicitud de patente que convierte un selfi en un riesgo de muerte tiene usos evidentes fuera del hospital, empezando por aseguradoras. Antes de celebrar que «basta una foto», conviene exigir dos cosas: que se demuestre que mejora las decisiones clínicas y que quede claro quién puede usarlo y con qué datos.




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Hay quien dice que crujirse los nudillos provoca artritis. Un médico pasó 50 años haciéndolo para demostrar qué hay de cierto

Hay quien dice que crujirse los nudillos provoca artritis. Un médico pasó 50 años haciéndolo para demostrar qué hay de cierto

Es bastante común que, cuando una persona comienza a crujirse los nudillos, aparezca alguien que apunte a que hacer eso es malísimo para los huesos, puesto que puede acelerar la aparición de artritis. Pero esta típica frase de madre o abuelo tiene bastante de mito detrás, como demostró un médico que estuvo crujiéndose los nudillos durante muchos años para ver el efecto que tenía. 

Un médico alergólogo llamado Donald L. Unger estaba harto de escuchar estas advertencias durante su infancia y es por ello que optó por convertir su cuerpo en un laboratorio a largo plazo. Para ello, durante décadas Unger se crujió religiosamente los nudillos de su mano izquierda al menos dos veces al día, dejando la mano derecha completamente intacta como control. 

Una vez hecho esto, fue en 1998, tras 50 años de experimento, cuando publicó una carta al editor en la revista Arthritis & Rheumatism. Su conclusión aquí fue rotunda, puesto que, tras comparar ambas manos, no había rastro de artritis en ninguna de las dos y no existían diferencias radiográficas entre ellas.

Los grandes estudios. Más allá de este caso que puede ser tan cómico, hay otros grandes estudios que buscan entender si una práctica que es tan habitual puede ser tan perjudicial para nuestra salud. Por ejemplo, en el año 1975, un estudio analizó a pacientes geriátricos y no encontró ninguna correlación entre el hábito de crujirse los dedos y los cambios degenerativos en las articulaciones.

Pero el que tenía un mayor respaldo detrás es mucho más reciente, del año 2011. En este año se hizo un estudio de caso-control con 215 personas (de entre 50 y 89 años) evaluadas mediante radiografías y los resultados fueron un clavo en el ataúd del mito. Lo que se vio es que la prevalencia de artrosis fue del 18,1% en los que se crujían los nudillos y del 21,5% en los que no, por lo que estadísticamente no había asociación alguna, ni siquiera teniendo en cuenta los años acumulados de hábito.

Ecografías. Un estudio de 2017  utilizó ecografías y examinadores "ciegos" (que no sabían qué paciente tenía el hábito de crujirse y cuál no) en 400 articulaciones. Aquí en los resultados no encontraron diferencias en la función, la laxitud de los ligamentos ni la fuerza de agarre, y de hecho, notaron que justo después del crujido aumentaba ligeramente el rango de movimiento.

El sonido del 'crack' puede parecer que son los huesos que están rozándose, pero en realidad esto no ocurre de esta manera, ya que el responsable del sonido está en los líquidos. Para demostrarlo, los científicos introdujeron a voluntarios en una máquina de resonancia magnética que grababa en tiempo real lo que ocurría en los tejidos blandos. Aquí descubrieron que el sonido coincide con un fenómeno llamado tribonucleación. 

Este proceso ocurre cuando se separan las superficies de la artículación puesto que cae la presión en el líquido sinovial que las está rodeando, provocando la formación repentina de una cavidad de gas. De esta manera, el sonido se produce al caerse la burbuja y no al estallar. 

Imágenes | Towfiqu barbhuiya

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La noticia Hay quien dice que crujirse los nudillos provoca artritis. Un médico pasó 50 años haciéndolo para demostrar qué hay de cierto fue publicada originalmente en Xataka por José A. Lizana .



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China acaba de hacer algo difícil de imaginar: una fibra capaz de transmitir en 12 minutos el conocimiento humano hasta 2007

China acaba de hacer algo difícil de imaginar: una fibra capaz de transmitir en 12 minutos el conocimiento humano hasta 2007

China acaba de anunciar algo difícil de imaginar hace unos años: una velocidad de transmisión de datos de 3,2 petabits por segundo a través de una sola fibra óptica. Para entender la magnitud del experimento basta con una comparación. En 2007, la humanidad disponía de capacidad tecnológica para almacenar unos 295 exabytes de información, una cantidad equivalente a 315 veces el número estimado de granos de arena de la Tierra. Con la velocidad alcanzada por los investigadores chinos, transmitir ese volumen de datos requeriría minutos.

Una humanidad entera en 12 minutos. Ocurrió el pasado 26 de octubre de 2026, cuando el grupo público China Information and Communication Technologies (CICT), con sede en Wuhan, anunció que sus investigadores habían conseguido transmitir 3,2 petabits de información por segundo a través de una fibra óptica experimental.  

La velocidad equivale a 400 terabytes por segundo, suficiente, por ejemplo, para transferir más de 20.000 películas en resolución 4K en un solo segundo, según las estimaciones del equipo. También representa una capacidad equivalente a 3,2 millones de conexiones domésticas de 1 Gb/s funcionando simultáneamente. El resultado supera en un 28% los 2,5 petabits por segundo alcanzados por el mismo grupo de investigadores meses antes.

El conocimiento de la humanidad, reducido a una cifra. En 2011, los investigadores Martin Hilbert y Priscila López publicaron en la revista Science el primer gran inventario de la capacidad tecnológica mundial para almacenar, comunicar y procesar información entre 1986 y 2007. Su conclusión fue que, al final de aquel periodo, la humanidad podía almacenar unos 295 exabytes de información, de los cuales el 94% correspondía ya a soportes digitales.  

Esa capacidad equivalía a unos 295.000 millones de gigabytes y superaba 315 veces el número estimado de granos de arena del planeta. A una velocidad sostenida de 3,2 petabits por segundo, transmitir 295 exabytes requeriría aproximadamente 737,5 segundos: exactamente 12 minutos y 17,5 segundos. Y sí, la comparación es teórica y se refiere a la capacidad mundial de almacenamiento de 2007, pero la simple idea sitúa en contexto lo conseguido.

El secreto está en los 24 núcleos. Porque una fibra óptica convencional utiliza un núcleo de vidrio para transportar información mediante señales luminosas. Los ingenieros chinos han desarrollado una estructura con 24 núcleos dentro de una misma fibra, multiplicando los caminos disponibles para transmitir datos sin necesidad de tender 24 cables independientes. 

Además, han combinado tres bandas del espectro infrarrojo, conocidas como S, C y L, para transportar múltiples canales de información simultáneamente. El principal desafío consistía en evitar las interferencias entre núcleos y gestionar las diferentes características de cada banda. Cuentan que la prueba alcanzó su velocidad máxima a lo largo de 10,3 kilómetros. 

Un récord con una particularidad decisiva. La colaboración entre CICT, el laboratorio Pengcheng y FiberHome Fujikura reivindica un récord mundial de transmisión óptica en tiempo real mediante una arquitectura compatible con equipos comerciales. Para los “humanos” eso significa que las señales se codifican y decodifican mientras circulan, sin depender de un procesamiento posterior realizado en ordenadores de laboratorio. 

La distinción importa porque Japón ya había anunciado velocidades superiores en otros experimentos, incluidos los 22,9 petabits por segundo alcanzados en 2023 por el Instituto Nacional de Tecnología de la Información y las Comunicaciones (NICT). Los resultados, en todo caso, corresponden a configuraciones y condiciones diferentes, por lo que los 3,2 petabits chinos no constituyen el récord absoluto de velocidad en fibra óptica.

La IA necesita autopistas cada vez mayores. El elefante en la habitación. El desarrollo responde a una necesidad que está creciendo con rapidez: conectar los enormes centros de datos utilizados para entrenar y ejecutar modelos de inteligencia artificial. Estas instalaciones emplean miles de procesadores que deben intercambiar constantemente cantidades gigantescas de información, y la capacidad de sus conexiones puede convertirse en un cuello de botella. 

Según los ingenieros de CICT, los centros de computación de IA de nueva generación podrían necesitar entre cinco y diez veces más fibra óptica que los centros de datos tradicionales. La tecnología también podría utilizarse en las grandes redes de telecomunicaciones y en futuras infraestructuras asociadas a la 6G.

El siguiente desafío está fuera del laboratorio. Los investigadores han demostrado el funcionamiento de su tecnología sobre una distancia de 10,3 kilómetros, suficiente para estudiar conexiones entre instalaciones relativamente próximas. Pero su utilización en redes nacionales o internacionales exigiría resolver problemas adicionales relacionados con amplificadores, conectores, empalmes, fiabilidad y costes de fabricación. 

Plus: las fibras multinúcleo siguen siendo más complejas que las convencionales, y todavía falta demostrar que pueden desplegarse de forma competitiva a gran escala. Mientras, el equipo chino ya contempla alcanzar los 10 petabits por segundo como siguiente objetivo. Para que nos hagamos una idea, a esa velocidad, transmitir un volumen equivalente a toda la capacidad de almacenamiento de la humanidad en 2007 requeriría menos de cuatro minutos.

Imagen | INESC TEC / Wikimedia Commons 

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La noticia China acaba de hacer algo difícil de imaginar: una fibra capaz de transmitir en 12 minutos el conocimiento humano hasta 2007 fue publicada originalmente en Xataka por Miguel Jorge .



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Gemini en Chrome y Copilot en Edge: qué ven de tus pestañas y cómo controlarlo

Gemini en Chrome y Copilot en Edge: qué ven de tus pestañas y cómo controlarlo

En resumen: los asistentes de IA integrados en el navegador leen la página que tienes abierta, y a veces más: otras pestañas, el título y la dirección de cada una e incluso tu historial. Esta guía es para quien usa Chrome o Edge y quiere saber exactamente qué comparte con Gemini o con Copilot, qué se guarda y qué interruptor lo apaga. Un dato previo para lectores en España: según la lista oficial de Google consultada el 27 de octubre de 2026, Gemini en Chrome no está disponible en España ni en ningún otro país de la Unión Europea. La documentación de Microsoft sobre Copilot en Edge consultada para esta guía no recoge una restricción equivalente.

La diferencia con un chatbot en otra pestaña es de fondo. En ChatGPT o en la aplicación de Gemini decides qué pegas. En el navegador, el contexto suele compartirse por defecto y lo que tienes que hacer es quitarlo.

¿Qué información de tus pestañas lee cada asistente?

Gemini en Chrome lee el contenido y la dirección de la pestaña actual y de las que compartas con él; Copilot en Edge puede usar la página, su título, tus pestañas abiertas y tu historial.

Gemini en Chrome. Según la ayuda oficial de Google, al abrirlo se comparte por defecto el contenido de la pestaña actual, y puedes añadir hasta 10 pestañas abiertas más. Las pestañas que abras desde el chat también se comparten. Una línea brillante bajo la pestaña indica que Gemini la está usando. El centro de privacidad de Gemini añade tres matices:

  • Si le pides buscar páginas que visitaste, también recoge las direcciones relevantes de tu historial.
  • Parte del contenido que usa puede no ser visible para ti, como texto que la página no muestra en pantalla.
  • Si compartes una página de Workspace, como un documento de Google Docs, Gemini puede acceder directamente a tu cuenta para leer el documento entero, no solo lo que se ve.

Además, por defecto puede responder preguntas sobre el audio y el vídeo que ya has reproducido en webs de contenido multimedia.

Copilot en Edge. La guía de inicio de Microsoft explica que, según la petición, Copilot puede usar la página actual, su título, tus pestañas abiertas y tu historial de navegación. Microsoft distingue dos casos. Si preguntas por el contenido de la página, Edge puede usar todo lo anterior. Si haces una petición que no tiene que ver con ella, solo usa la dirección, el título, tu petición y la conversación previa. Su página sobre las pistas de contexto precisa que los datos compartidos pueden incluir contenido de la página o capturas de pantalla. Al abrir Copilot, además, Edge usa los títulos y direcciones de tus pestañas para sugerirte preguntas. La primera vez que lo abres, Copilot te informa o te pide permiso expresamente, según tu región, antes de usar información de Edge.

Ese «contenido que no ves» es la puerta que aprovechan los ataques que esconden órdenes en una web, explicados en qué permisos das a los agentes de IA que navegan por ti y qué es la inyección de instrucciones.

¿Qué se guarda y quién puede usarlo para entrenar?

Depende del ajuste de actividad en Google y del tipo de cuenta en Microsoft. Según su documentación, ninguno de los dos deja el contenido de la página en tu historial de conversaciones, pero algo sí se conserva.

En Gemini en Chrome, la información de las webs que visitas con el asistente, y el audio y los archivos que compartes, se guardan en la Actividad en las Aplicaciones de Gemini si tienes activado «Guardar actividad». El contenido de la página se registra en tu cuenta de Google de forma temporal y no aparece en esa actividad. Con la actividad activada, Google indica que parte de las conversaciones las leen revisores humanos y se conservan hasta tres años, y que la actividad se borra por defecto a los 18 meses.

En Copilot en Edge, Microsoft afirma que el contexto de navegación nunca se guarda en el historial de conversación: solo se guardan tu pregunta y la respuesta. Para la cuenta personal, su preguntas frecuentes de privacidad de Copilot indican que la actividad de conversación puede usarse para entrenar sus modelos, que puedes desactivarlo en cualquier momento y que se conserva por defecto 18 meses. Las imágenes que compartes con Copilot Vision no se usan para entrenar ni se guardan al terminar la sesión. Con una cuenta de trabajo de Microsoft Entra ID, la protección de datos empresariales impide que lo que compartes se use para entrenar, y el administrador puede activar o bloquear el acceso de Copilot al contenido de las páginas.

No son los únicos asistentes de navegador. Claude tiene extensión para Chrome, y Anthropic indica en su página sobre entrenamiento que, si das permiso para mejorar sus modelos, los datos recogidos con ella entran en ese uso.

Mi lectura es que Microsoft ha elegido un diseño más claro en un punto concreto: un solo interruptor corta todo el contexto y la página nunca queda en el historial. Google, en cambio, reparte el control entre el ajuste de actividad, los permisos de Chrome y la gestión de pestañas compartidas, y añade el acceso directo a Workspace. Es más flexible y también más fácil de no entender del todo.

Cómo limitar lo que comparte el navegador

Las rutas siguen la documentación oficial y pueden cambiar con nuevas versiones.

En Edge:

  1. Abre el menú (…) y entra en Configuración.
  2. Ve a Copilot y IA (Copilot and AI) y desactiva Permitir que Copilot lea pistas de contexto en la web (Allow Copilot to read context clues on the web). Copilot dejará de usar la página, el título, tus pestañas y tu historial, y sus respuestas serán más genéricas.
  3. Microsoft recomienda además cerrar pestañas y borrar el historial si quieres sacar información del contexto.

En Chrome (donde Gemini esté disponible):

  1. En Configuración, entra en Innovaciones de IA y después en Gemini en Chrome. En el apartado de permisos puedes desactivar Compartir la pestaña actual de forma predeterminada, la ubicación precisa, el micrófono y la opción de que Gemini navegue por ti.
  2. Para dejar de compartir una pestaña concreta, pulsa Mostrar pestañas compartidas encima del cuadro de texto y quítala.
  3. Desactiva la comprensión de audio y vídeo en chrome://settings/ai/gemini, con el interruptor Comprensión de contenido multimedia.
  4. Gemini en Chrome no funciona en modo incógnito ni sin iniciar sesión, algo útil cuando quieres navegar sin él.
  5. Revisa Guardar actividad en la Actividad en las Aplicaciones de Gemini si no quieres que lo que compartes se conserve en tu cuenta.

Para menores, Google limita funciones: quien tenga menos de 18 años no puede usar Gemini Live, el micrófono ni la navegación automática, y los padres pueden desactivar el acceso con Family Link. Y si quieres saber qué datos tiene una empresa de ti, siempre puedes pedirle todos los datos que guarda con el derecho de acceso del RGPD.

Creo que el error más común con estos asistentes no es técnico, sino de expectativas: la gente los abre para resumir un artículo y no piensa que en la pestaña de al lado está el correo o la banca en línea. Que Gemini en Chrome no haya llegado a la Unión Europea da a los usuarios españoles algo de margen. Cuando llegue, la configuración sensata es la misma que ya conviene en Edge: compartir pestañas a mano, no por defecto, y abrir el asistente en una ventana donde solo esté lo que quieres que lea.




☞ El artículo completo original de Natalia Polo lo puedes ver aquí