22 de enero de 2026

La IA te ahorra ocho horas de trabajo a la semana. Siempre y cuando seas el jefe y no tengas que usarla tú mismo

La IA te ahorra ocho horas de trabajo a la semana. Siempre y cuando seas el jefe y no tengas que usarla tú mismo

La IA que iba a cambiarlo todo y revolucionar nuestro trabajo no parece estar haciendo de momento nada de eso. Lo que sí hay es una gran polarización entre quienes creen en esa promesa y entre quienes no la ven nada clara o la temen. Y si hay un lugar en el que ese amor-odio por la IA es palpable es en las empresas, donde los CEOs ven las cosas de una forma y los empleados de otra bastante distinta.

Qué ha pasado. La empresa de consultoría Section ha realizado una encuesta a 5.000 trabajadores y directivos en empresas de EEUU con una pregunta fundamental: ¿Cuántas horas de trabajo a la semana te está ahorrando la IA? Los resultados de la encuesta, mostrados en The Wall Street Journal, dicen mucho de la visión de los CEO y de los empleados sobre el impacto de las herramientas de IA.

Captura De Pantalla 2026 01 22 A Las 13 04 37 Fuente: WSJ.

Los CEOs la aman, los empleados no demasiado. Según los datos de esa encuesta, dos de cada tres empleados indicaron que la IA no les ahorra tiempo en su trabajo o que como mucho les ahorra menos de dos horas a la semana. Esas respuestas contrastan con las de directivos y CEO: uno tercio afirma que les ahorra entre 4 y 8 horas, otro tercio afirma que les ahorra 8 o más horas, y el otro tercio afirma les ahorra 4 horas o menos. La gran diferencia está precisamente en esa visión negativa: un 40% de los empleados dice que no ahorra nada de tiempo, y solo el 2% de los CEOs coinciden con esa opinión.

La IA mete más la pata que otra cosa, dicen unos. Un diseñador de interfaces de usuario llamado Steve McGarvey indicaba en ese texto cómo los directivos "automáticamente asumen que la IA va a ser la salvadora [del negocio]". Su experiencia es distinta, no obstante, y cuenta cómo "he perdido la cuenta de las veces que he buscado una solución para un problema, le he preguntado a un LLM, y me dio una solución a un problema de accesibilidad que era completamente errónea". 

Y no es para tanto. Este profesional indica además que usa Perplexity como un asistente para investigar en diversos proyectos y eso sí le ha ahorrado tiempo. Sin embargo parte de su trabajo consiste en asegurarse de que los usuarios con problemas de visión puedan acceder a sitios web, y en esa tarea los chatbots no han sido de ayuda. 

Los empleados tienen algo de miedo. Hay otro aspecto importante de las conclusiones: los empleados eran mucho más propensos a confesar que se sentían ansiosos o abrumados por la IA que emocionados por ella. Ese 40% que respondía que no les ahorraba tiempo añadía que por ellos no volverían a usar la IA jamás. 

Captura De Pantalla 2026 01 22 A Las 13 16 17 Los empleados son los que están más abrumados por la IA, los directivos los que más ilusión tienen por ella. Fuente: WSJ.

Por ahora la IA se usa como Google. Pero hay otro problema y es que muchos de estos profesionales están usando la IA como una alternativa al buscador tradicional de Google. No la utilizan para aplicaciones prácticas de su trabajo —quizás porque no saben cómo—, y por ejemplo se usaba mucho menos para temas como generación de código o análisis de datos.

Me ahorra tiempo, pero como si no lo hiciera. Empresas de software como Workday participaron en la encuesta y apuntaron un dato interesante: esta tecnología impone una "tasa de la IA" en cuanto a productividad. Aunque el 85% de sus 1.600 empleados encuestados indicaron que ahorran entre una y siete horas a la semana gracias a la IA, eso no les sirve de mucho: gran parte de ese tiempo ahorrado lo acaban usando en corregir errores cometidos por la IA o en modificar contenido generado por IA. 

Captura De Pantalla 2026 01 22 A Las 13 29 12

La IA no sirve de mucho (aún). Una encuesta adicional y también reciente realizada por PricewaterhouseCoopers se centró en 4.500 CEOs. El resultado: solo el 30% de ellos confiaban en que hubiera un aumento de ingresos gracias a la IA, aunque admiten que tener una buena base de IA puede ayudar a impulsar ese retorno de la inversión. La adopción de la IA, eso sí, de momento no les está compensando demasiado, y solo un 12% de las empresas afirman haber obtenido beneficios en ingresos o en costes, mientras que un 56% afirman "no haber obtenido nada" con esa inversión. Esos datos se sitúan en línea con los del estudio del MIT de agosto de 2025 según el cual el 95% de los proyectos piloto con IA generativa no estaban compensando a las empresas.

Pero. Los datos son negativos, pero puede haber factores que apunten a un cambio de tendencia. En las encuestas no se indica cuánto tiempo están dedicando los usuarios a aprender a usar la IA frente al tiempo que les ahorra. Puede que ahora el beneficio sea negativo, pero a largo plazo sea positivo. Además hay sectores en los que claramente la IA se ha convertido en herramienta clara para asistir a los trabajadores, como en el ámbito de la programación. Aunque hay desde luego una fase necesaria de revisión del código que genera la IA, el uso masivo de estas herramientas indica que la productividad puede haber ganado enteros.

Imagen | Redd F

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UC abre convocatoria a diplomado online que busca democratizar el conocimiento del universo

La Universidad Católica de Chile lanzó la convocatoria a su primer Diplomado en Astronomía General, un programa 100% online que invita a personas de todas las áreas a comprender los misterios del cosmos sin necesidad de formación científica previa. Con un enfoque en los principales hallazgos de la astrofísica moderna —incluidos descubrimientos recientes— y un cuerpo docente de alto nivel, la iniciativa busca transformar la curiosidad por el universo en conocimiento riguroso y estructurado.

Desde hace décadas, Chile ocupa un lugar protagónico en la astronomía mundial. La excepcional calidad de sus cielos ha permitido que el país concentre una capacidad de observación astronómica que en los próximos años alcanzará cerca del 60% a nivel global. Este liderazgo no solo se refleja en descubrimientos científicos realizados desde territorio nacional, sino también en un creciente interés ciudadano por comprender los avances en el estudio del cosmos, evidenciado en la alta convocatoria a actividades de divulgación astronómica.

Con el objetivo de responder a ese interés y profundizar el aprendizaje más allá de instancias puntuales de divulgación, la Pontificia Universidad Católica de Chile, a través de su Instituto de Astrofísica, abrió la convocatoria a este nuevo diplomado. “En actividades aisladas de divulgación no logramos profundizar ni conectar los temas. Eso es precisamente lo que buscamos con el diplomado: explicar de manera estructurada cómo funciona el universo, para que quienes se interesan en esta disciplina puedan alcanzar un aprendizaje sólido”, explica Manuela Zoccali, jefa del programa y académica del Instituto de Astrofísica UC.

Ciencia de vanguardia al alcance de todos: modalidad 100% online

Uno de los principales atributos del Diplomado en Astronomía General es la calidad y diversidad de su cuerpo docente. El programa cuenta con 13 académicos de planta de la Facultad de Física UC, todos investigadores activos con destacadas colaboraciones internacionales, además de cinco invitados externos expertos en áreas complementarias.

Entre ellos destacan figuras reconocidas del ámbito científico y divulgativo nacional, como la geóloga Millarca Valenzuela y el astrofísico y divulgador Juan Carlos Beamín. A ello se suma la participación del astrofotógrafo Alexis Jaldín y de Macarena Rojas Ábalos, presidenta de la Asociación Chilena de Periodistas y Profesionales para la Comunicación de la Ciencia (ACHIPEC), reforzando el enfoque interdisciplinario del programa.

“Es una oportunidad única de aprender directamente de quienes están generando conocimiento en cada una de estas áreas”, señala Zoccali. Además, el formato 100% online permite que personas de cualquier región del país puedan acceder al diplomado. Aunque las clases serán virtuales y en vivo, el programa promueve un aprendizaje activo mediante ejercicios prácticos, análisis de datos reales y proyectos individuales y grupales.

Un diplomado para curiosos del cosmos

El diplomado está dirigido a todas aquellas personas que deseen profundizar sus conocimientos en astronomía y astrofísica, ya sea por interés personal o como complemento a áreas como la educación, el astroturismo o la comunicación científica. No obstante, la académica enfatiza que el propósito central del programa es el disfrute del aprendizaje y la conexión con otros apasionados por el universo.

“El objetivo es satisfacer la curiosidad, mantener el cerebro activo y generar comunidad. Al finalizar el diplomado, los estudiantes serán capaces de comprender noticias sobre nuevos descubrimientos astronómicos y, si lo desean, desarrollar actividades de divulgación para público general”, concluye Zoccali.

Información importante del programa

  • Fechas: 1 de abril al 15 de diciembre de 2026
  • Modalidad: Online, con clases en vivo
  • Horario: Lunes y miércoles a las 19:00 horas

Más información sobre el plan de estudios y postulaciones está disponible en el sitio oficial de Educación Continua UC.

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Creíamos que Starlink no tenía rival, Jeff Bezos opina lo contrario: nace TeraWave, el internet por satélite de Blue Origin

Creíamos que Starlink no tenía rival, Jeff Bezos opina lo contrario: nace TeraWave, el internet por satélite de Blue Origin

Blue Origin, la compañía espacial de Jeff Bezos, ha anunciado este miércoles el despliegue de 5.408 satélites para crear TeraWave, una red de comunicaciones por satélite que competirá directamente con Starlink de SpaceX. Pero hay una diferencia crucial: no está pensada para ti ni para mí.

Qué propone Blue Origin. TeraWave promete velocidades de hasta 6 terabits por segundo, tanto de subida como de bajada, en cualquier punto del planeta, según la compañía. El despliegue comenzará a finales de 2027 con una constelación que combinará satélites en órbita terrestre baja y media, conectados mediante enlaces ópticos. La red está diseñada para servir a un máximo de aproximadamente 100.000 clientes, no a millones como sus competidores.

La gran diferencia con Starlink. Mientras que el servicio desplegado por la compañía de Elon Musk, con más de 9.000 satélites en órbita y unos 9 millones de clientes, se centra en ofrecer internet a consumidores individuales, empresas y gobiernos por igual, TeraWave apuesta por un enfoque exclusivamente empresarial.

Blue Origin ha dejado claro que su red está "diseñada específicamente para clientes empresariales", orientándose a centros de datos, gobiernos y empresas que requieren conectividad fiable para operaciones críticas. Dave Limp, CEO de Blue Origin y antiguo jefe de dispositivos de Amazon, confirmó en el comunicado que se trata de un servicio de "grado empresarial".

Un mercado cada vez más saturado. Bezos no solo compite con Musk, sino también con su propia criatura: Amazon. La compañía de comercio electrónico está desplegando Leo (antes Project Kuiper), una red de 3.236 satélites de los que ya hay 180 en órbita. A diferencia de TeraWave, Leo sí se dirige tanto a empresas como a consumidores y gobiernos, compitiendo más directamente con Starlink. Además, varias empresas chinas están desarrollando rápidamente constelaciones similares con cohetes reutilizables de bajo coste, siguiendo la estrategia que SpaceX estableció con su Falcon 9.

Por qué apuntan tan alto en velocidad. Esos 6 terabits por segundo que promete TeraWave son extremos incluso para estándares empresariales actuales, muy por encima de lo que ofrecen servicios comerciales rivales. Así que sí, efectivamente, Blue Origin apunta a satisfacer la demanda de centros de datos para IA. Y es que el anuncio de TeraWave coincide con una carrera en la industria espacial por construir centros de datos en el espacio que puedan satisfacer la creciente demanda de procesamiento de IA a gran escala. 

Musk ya expresó su deseo de construir estos centros espaciales complementando Starlink, mientras que Bezos ya predijo que serán habituales en órbita en los próximos 10 a 20 años.

El desafío logístico. Para poner 5.408 satélites en órbita necesitas una máquina de lanzamiento fiable y económica. Aquí es donde entra el cohete reutilizable New Glenn de Blue Origin, que aunque ha completado dos lanzamientos, todavía no ha alcanzado la cadencia de vuelo necesaria. El pasado mes de noviembre, la compañía logró un hito importante al aterrizar con éxito el propulsor de New Glenn tras el lanzamiento de dos naves espaciales de la NASA, convirtiéndose en la segunda empresa, después de SpaceX, en conseguir esta hazaña.

La apuesta de Bezos por el espacio. El fundador de Amazon lleva años predicando sobre el potencial de Blue Origin. En 2024, durante una entrevista en el DealBook Summit de The New York Times, Bezos afirmó que cree que Blue Origin "será el mejor negocio en el que he participado nunca, pero llevará tiempo". Fundada en el año 2000, la compañía ha sido principalmente conocida por sus vuelos turísticos al borde del espacio. El año pasado mismamente llevó al espacio suborbital tanto a su actual esposa, Lauren Sánchez, como a la cantante Katy Perry o a nuestro superviviente nacional, Jesus Calleja.

Imagen de portada | Jeff Bezos

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La noticia Creíamos que Starlink no tenía rival, Jeff Bezos opina lo contrario: nace TeraWave, el internet por satélite de Blue Origin fue publicada originalmente en Xataka por Antonio Vallejo .



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En 2009 Stephen Hawking organizó "la fiesta del siglo". No acudió nadie precisamente porque Stephen Hawking la organizó

En 2009 Stephen Hawking organizó "la fiesta del siglo". No acudió nadie precisamente porque Stephen Hawking la organizó

Botellas del mejor Champagne francés, mesas llenas de canapés y sándwiches de pepino, globos, pancartas y música. Stephen Hawking, el famoso físico teórico de la Universidad de Cambridge, tenía todo listo para dar la fiesta del siglo en junio de 2009. “Estuve esperando un buen rato, pero no vino nadie”, explicó un par de años después. No se sorprendió demasiado, sobre todo porque sólo envió las invitaciones cuando la fiesta ya había terminado. 

Y no por despiste: la fiesta de Hawking era la primera gran celebración dedicada específicamente a los viajeros en el tiempo.

En 1992, Hawking ya había propuesto que los viajes en el tiempo eran imposibles. Así que aquella fiesta vespertina en los pantanos del río Cam era mitad experimento para demostrar que los cronoviajeros no existían, mitad "troleo" a todos aquellos teóricos que pensaban que este tipo de viajes sí que podrían existir.

En realidad, fue una gracieta que se inserta en la polémica histórica de los viajes temporales. Por lo que sabemos, todos los viajeros del tiempo podían estar en el pub de en frente riéndose del pobre Hawking y de sus viejas ideas anti-viajeras. No es probable, ahí estoy de acuerdo con Hawking; pero, a día de hoy, no podemos descartar esa hipótesis de trabajo.

Todo (no) está en internet

Supongo que, por eso, el del físico inglés no ha sido el único intento de buscar viajeros en el tiempo. Unos años más tarde, en 2014, un equipo de físicos del Instituto Tecnológico de Michigan utilizó internet y las redes sociales para buscar pistas sobre posibles viajes.

No se trataba de buscar gente que se definiera como "viajeros en el tiempo", sino buscar el rastro de la clarividencia. Es decir, señales de personas que sabían cosas antes de que ocurrieran. La idea era buscar mensajes inequívocos, sobre cosas no conocidas previamente y lo suficientemente significativas como para que quedaran registradas en los libros de historia del futuro.

Escogieron dos hechos que cumplían esas tres características: el cometa ISON y el nombre que Jorge Bergoglio elegiría durante su papado, Francisco. La búsqueda, no hace falta que lo diga, fue infructuosa. Sólo en el caso del papa Francisco encontraron una referencia previa a la elección del nombre, pero tras analizarla descubrieron que era un texto meramente especulativo.

¿Se puede viajar en el tiempo? La respuesta corta es que no lo sabemos. La respuesta larga es que, aunque parece algo banal, los debates sobre la posibilidad de los viajes en el tiempo siguen siendo aún hoy un tema muy polémico. Y lo siguen siendo por una cuestión muy sencilla: no hay nada en nuestras teorías científicas sobre el universo que prohíba per se este tipo de viajes. De ahí que sea un campo apasionante lleno teorías, objeciones y contra-objeciones.

Algún día tendremos que volver sobre el tema y hablar de las polémicas actuales en los viajes temporales. Pero hoy, como es domingo, sólo quería recordaros que, si algún día pasáis por Cambridge el 28 de junio de 2009, hay una fiesta a la que estáis invitados. Brindad por nosotros.

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La noticia En 2009 Stephen Hawking organizó "la fiesta del siglo". No acudió nadie precisamente porque Stephen Hawking la organizó fue publicada originalmente en Xataka por Javier Jiménez .



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OpenAI activa la predicción de edad en ChatGPT: cómo funciona, qué busca y qué riesgos abre

las personas pobres en Europa viven más que los estadounidenses ricos.

OpenAI ha iniciado un despliegue global de una herramienta de predicción de edad para ChatGPT con un objetivo claro: decidir si una cuenta pertenece o no a un menor de edad. No se trata de una simple casilla de “tengo más de 18”, sino de un sistema que intenta inferirlo con señales del propio uso. Es un cambio relevante porque convierte la edad en una especie de “llave” que abre o cierra puertas dentro del servicio, algo cada vez más común en plataformas digitales que quieren limitar el acceso a ciertos contenidos o funciones.

La idea se parece a la de un portero en la entrada de un local que no solo mira el DNI: observa el comportamiento de quien quiere entrar, la hora a la que llega, si viene con prisas, si parece habitual. El problema es que, cuando ese portero es un modelo automatizado, puede equivocarse con quien tiene cara de joven, con quien comparte el móvil con su familia o con quien trabaja de noche. Y esas equivocaciones no son triviales si derivan en restricciones o en pasos extra para seguir usando el producto.

Qué señales usa OpenAI para estimar si alguien es menor

Según la explicación atribuida al anuncio de la compañía y recogida por medios como Reuters y Engadget, el modelo combina señales conductuales y a nivel de cuenta. En concreto, se menciona la antigüedad de la cuenta, los horarios típicos de actividad, los patrones de uso a lo largo del tiempo y la edad declarada por el propio usuario. Traducido a lenguaje cotidiano: el sistema intenta encajar piezas de un puzle con lo que haces y cuándo lo haces, no solo con lo que dices.

Esta aproximación tiene una ventaja práctica: no obliga a pedir documentos de entrada a todo el mundo. También tiene una debilidad importante: muchas de esas señales son ambiguas. Una cuenta recién creada puede pertenecer a un adulto que se abre ChatGPT por primera vez; la actividad nocturna puede ser de un estudiante, de un sanitario, de alguien con insomnio o de quien vive en otro huso horario y viaja. Si el modelo “aprende” correlaciones demasiado rígidas, el riesgo de etiquetar mal a personas reales crece.

Qué ocurre si el sistema se equivoca y te marca como menor

OpenAI plantea un mecanismo de corrección: si alguien es caracterizado erróneamente como menor, deberá enviar un selfie para rectificar a través de Persona, una plataforma de verificación de edad. En la práctica, esto introduce un “plan B” que no es inocuo. Pedir una selfie puede resultar razonable para algunos usuarios, pero también supone una fricción clara y una decisión de privacidad: no es lo mismo usar un chatbot que entregar una imagen facial a un proveedor externo para recuperar acceso o funcionalidades.

Aquí conviene imaginar un control de acceso a un edificio: si el lector de tarjeta falla, te piden pasar por recepción y mostrar un documento. Funciona, sí, pero el coste lo asume quien fue bloqueado por error. En servicios masivos, incluso un porcentaje pequeño de falsos positivos puede traducirse en muchas personas afectadas. También aparece la pregunta incómoda: ¿qué pasa con quien no quiere o no puede enviar un selfie? En ese punto, la corrección deja de ser un “arreglo” universal y pasa a ser una condición.

El motivo de fondo: preparar un “adult mode” y contenidos NSFW

La pieza clave para entender el movimiento es estratégica. OpenAI estaría preparando un “adult mode” que permitiría crear y consumir contenido NSFW (no apto para menores). Para habilitar algo así, la empresa necesita una forma de separar usuarios adultos de menores sin depender solo de la declaración voluntaria. Dicho de forma simple: si vas a abrir una zona “solo para mayores”, necesitas un método para comprobar la edad, aunque sea probabilístico.

Este enfoque refleja una tensión habitual en tecnología: lanzar funciones nuevas y luego construir barreras de seguridad alrededor. En este caso, la barrera intenta llegar antes del contenido para adultos, como un vallado instalado antes de abrir una piscina. El vallado reduce algunos riesgos, pero no elimina los saltos: siempre habrá quien busque colarse, y el debate se desplaza hacia cuántas medidas son suficientes y a qué coste.

Seguridad y confianza: el contexto que presiona a OpenAI

La iniciativa llega en un momento en el que las compañías de IA están bajo lupa por el impacto de sus herramientas en usuarios vulnerables. Reuters y Engadget mencionan que OpenAI fue implicada en una demanda por muerte por negligencia relacionada con un adolescente, y que en meses posteriores la empresa exploró restricciones automáticas para contenido dirigido a menores y creó un consejo asesor en salud mental. Más allá del detalle legal —que corresponde a tribunales y hechos concretos—, el trasfondo es claro: cuando un producto se vuelve ubicuo, la expectativa de protección de menores deja de ser opcional y pasa a ser un requisito reputacional, regulatorio y ético.

También hay un aprendizaje que las plataformas repiten: los “parches” a posteriori suelen parecer reactivos. Implementar verificación de edad antes de abrir funciones más sensibles intenta mostrar un giro hacia la prevención. El éxito dependerá de cómo se mida, cómo se audite y cómo se trate a quienes queden atrapados por un error del sistema.

El espejo de otras plataformas: Roblox y la evasión como deporte

La comparación con Roblox funciona como advertencia. Plataformas con historial irregular en protección infantil han intentado segmentar experiencias por edad con resultados mixtos. En entornos donde hay incentivos para “parecer mayor” —por curiosidad, presión social o simple acceso a funciones— la evasión se vuelve un deporte: cuentas compartidas, datos falsos, tutores que crean perfiles, cambios de comportamiento para confundir al sistema.

La predicción de edad basada en patrones tiene un límite evidente: si el usuario quiere engañarla, puede ajustar su conducta como quien cambia el ritmo al caminar para despistar a una cámara. Y si el sistema se endurece para resistir trampas, aumenta el riesgo de penalizar a usuarios legítimos que no encajan en el molde. Es el clásico dilema del detector de humo: si lo haces demasiado sensible, pita cuando tuestas pan; si lo haces poco sensible, puede no avisar cuando importa.

Privacidad y errores: el precio de convertir la edad en un “filtro”

Hay dos planos que merecen atención. El primero es la privacidad: estimar edad con señales de actividad implica observar patrones temporales y de uso. Incluso si esos datos ya existen por motivos operativos, su utilización para clasificar a personas cambia la naturaleza del tratamiento. El segundo plano es el de los errores con impacto: no todos los fallos son iguales. Etiquetar a un adulto como menor puede limitar funciones y exigir selfie; etiquetar a un menor como adulto puede abrir puertas a contenido que precisamente se quería restringir.

Por eso, más que preguntar “¿funciona?”, la pregunta útil es “¿cómo de bien funciona y para quién?”. Sin métricas públicas, auditorías externas o explicaciones detalladas, el debate se queda en la confianza. Y la confianza, en tecnología, se gana con transparencia: tasas de error, sesgos por región o idioma, cómo se gestionan apelaciones, cuánto tarda la corrección, qué datos guarda Persona y bajo qué condiciones.

Qué cambios puede notar el usuario y qué conviene vigilar

Para el usuario corriente, este tipo de sistemas suele sentirse como fricción inesperada: una restricción repentina, un aviso, una solicitud de verificación. Si OpenAI avanza hacia un modo adulto, es razonable esperar que las cuentas clasificadas como menores tengan barreras más estrictas, y que las herramientas de creación de contenido sensible se vinculen a esa clasificación. En ese escenario, el control de la identidad pasa de ser un detalle a ser parte del producto.

Lo práctico es observar dos cosas: si la experiencia cambia sin una explicación clara y si el canal de corrección es proporcional al problema. Un error de clasificación no debería convertirse en un callejón sin salida. Y una verificación por selfie, si es la vía principal para corregir, tendrá que ir acompañada de garantías comprensibles sobre retención de datos, seguridad y alternativas razonables.




☞ El artículo completo original de Natalia Polo lo puedes ver aquí