28 de octubre de 2026

El Webb mide la meteorología de una enana marrón errante a siete años luz, y lo que más cambia no es el agua

Un mundo oscuro cubierto de nubes cambiantes, como la enana marrón errante que ha observado el Webb.

Un equipo de 27 investigadores encabezado por el Steward Observatory de la Universidad de Arizona ha seguido durante once horas con el James Webb la atmósfera de WISE 0855, el objeto más frío conocido fuera del Sistema Solar, y presenta pruebas de nubes de agua irregulares que se espesan y se afinan. El trabajo está aceptado en The Astronomical Journal y disponible como preprint.

¿Es un planeta?

No. WISE 0855 es una enana marrón de tipo Y, un objeto que flota libre y no orbita ninguna estrella. Lo descubrió Kevin Luhman en 2014 a poco más de siete años luz, y su temperatura efectiva es de unos 265 kelvin, es decir, alrededor de ocho grados bajo cero. Es casi del tamaño de Júpiter.

La masa es el dato donde conviene no copiar una sola cifra: la nota de la Universidad de Arizona habla de unas dos masas de Júpiter y otros medios de tres a diez, y el estudio no la mide: fija por hipótesis una gravedad superficial y un radio de un Júpiter. Lo honesto es decir que son unas pocas masas jovianas y que el propio trabajo no la determina.

Esto importa porque «fuera del Sistema Solar» lleva al lector a imaginar un planeta en torno a una estrella, y parte de la prensa anglosajona lo ha convertido directamente en eso. La propia primera autora, Brittany E. Miles, habla de «a nearby world», no de un planeta. Y es ella quien añade el matiz útil: «Even though brown dwarfs are not true planets, they exhibit planet-like behavior».

¿Es la primera vez que se ven nubes de agua ahí?

Tampoco. Y esta es la parte que la cobertura ha borrado.

Los indicios de nubes de agua en este objeto se publicaron en 2014. Y la variabilidad ya se había visto: en 2016 se publicó la primera serie fotométrica de este mismo objeto con el Spitzer, con dos épocas de 2015, y ya se concluyó que bastaba un cambio de unos pocos por ciento en la cobertura nubosa para explicar lo observado. Más aún: la fotometría sintética que se deriva de los datos del Webb da amplitudes de un 4 a un 6 % pico a pico, similares a las que ya había publicado el Spitzer.

Lo genuinamente nuevo es otra cosa, y el propio estudio lo enuncia sin grandilocuencia: son las «first spectroscopic time-series observations of the Y-dwarf WISE 0855», las primeras observaciones espectroscópicas resueltas en el tiempo de este objeto. Con el NIRSpec en modo de objeto brillante, entre 2,87 y 5,27 micras, a resolución en torno a 1.000 y con relación señal-ruido de 80 a 100, se puede separar por primera vez qué parte de la variación es química, qué parte es temperatura y qué parte son condensados. Miles lo explica así: «Before JWST, we only had photometry, which mixed up the effects of clouds, chemistry, and temperature all together».

Y hay un tercer deslizamiento: no son nubes fotografiadas. Son condensados de H₂O inferidos por ajuste de modelos. El razonamiento es indirecto y elegante: sin nubes de agua, los modelos no reproducen la forma del espectro medio, y hace falta variar el grosor de la nube además de la temperatura para explicar que las bandas del vapor de agua apenas se muevan.

¿Qué es lo que de verdad varía?

El monóxido de carbono, con modulaciones de hasta un 10 % pico a pico en algunas longitudes de onda. Varían también el dióxido de carbono y la fosfina, y el CO y la fosfina lo hacen correlacionados entre sí. Las longitudes de onda dominadas por metano, amoníaco y agua varían menos que la curva de luz general.

Es exactamente lo contrario de lo que sugiere el titular del agua. Y el estudio atribuye esas modulaciones de CO y fosfina a cambios de temperatura en profundidad, no a nubes: las zonas donde la nube es más fina dejan ver capas profundas enriquecidas en esos gases. Las variaciones térmicas son de alrededor de un kelvin.

El análisis de componentes principales ordena parte del asunto: el primer autovector explica el 60,5 % de la variabilidad y recoge cambios aparentes de temperatura efectiva o de cobertura nubosa; el segundo, un 4,7 %, es el que modula el CO y la fosfina. Pero el propio paper avisa de que un 34,7 % de la variabilidad total no lo capturan esos dos autovectores dominantes, lo que «implica un comportamiento complejo» en la serie temporal. Descartadas quedan las nubes de sulfuro de zinc, cloruro de potasio y sulfuro de sodio, porque no explican que esas dos moléculas se muevan juntas.

¿Qué no sabe el estudio?

Bastante, y lo dice. Tres cosas merecen destacarse.

La primera: no sabe cuánto tarda en girar. Hay potencia significativa en periodos de 5,4 a 5,6 horas, pero solo en los intervalos de longitud de onda por encima de 3,7 micras, y también la hay en periodos más largos que la propia ventana de observación, y no aparece ningún periodo significativo si se usa el 75 % o menos de la serie. El texto es tajante: WISE 0855 «no ha mostrado ninguna periodicidad consistente» en tres épocas distintas entre Spitzer y Webb. Harían falta más de veinte horas seguidas.

La segunda: la altitud de la nube depende del modelo que elijas. Dos familias de modelos dan resultados distintos, y una de ellas no consigue reproducir las pequeñas variaciones dentro de las líneas del agua, lo que lleva a situar las nubes más abajo de lo que la otra supone. El agua debería condensar entre 1,2 y 2 bar, y un trabajo previo de inversión situaba una nube a 10 bar, muy lejos de lo esperado.

La tercera: la interpretación alternativa existe desde los primeros trabajos sobre el objeto, en 2014. Nubes o química de desequilibrio podían ajustar los datos disponibles de forma amplia pero imperfecta, y trabajos anteriores lograron ajustar la región de 4 a 5 micras —la que se citaba como prueba de nubes— solo con abundancias de desequilibrio y sin nubes. Pero a cambio de un perfil de presión y temperatura que se desvía mucho del equilibrio radiativo-convectivo, y los propios autores leen esa desviación como la señal de que falta una fuente de opacidad «that could be attributed to clouds». Ningún modelo directo ajusta el espectro completo de 1 a 22 micras, y el mejor ajuste global lo dan precisamente los modelos con nubes y química de desequilibrio.

Hay además una tensión interna que los autores reconocen: los coeficientes de mezcla vertical que se deducen de cada molécula no coinciden entre sí, cuando en un modelo de una dimensión deberían. Apuntan a metalicidades no solares o a desconocer la reacción dominante del fósforo.

Mi lectura es que  lo llamativo no es que haya agua —eso se sospechaba desde 2014— sino que se pueda hacer parte meteorológico de un objeto sin estrella a siete años luz: chorros zonales en lugar de vórtices, nubes más finas en unas regiones que en otras, gases que afloran desde abajo cuando la nube se abre. El coautor Mark Marley, director del Lunar and Planetary Laboratory de Arizona, lo resume con una imagen que se entiende sola: «It’s like looking at the world through a screen door, where the screen is filtering out some of the light».

Conviene añadir dos cautelas. La primera es que no hay ninguna valoración independiente: todas las fuentes localizadas citan únicamente a dos coautores de la misma universidad, y no existe comentario de un científico ajeno al trabajo. La única crítica disponible es la que los propios autores hacen de sus límites. La segunda es la fecha: los datos se tomaron el 2 de diciembre de 2023, y la nota de prensa es de octubre de 2026.

La fosfina, que aquí fluctúa, ya dio otro titular en una enana marrón distinta: el hallazgo que desmontó su estatus como señal inequívoca de vida. El problema de poner masa a un objeto que no orbita nada es el mismo que ya apareció con el planeta errante al que lograron pesar con una báscula cósmica. Y la comparación obvia, por si alguien duda de que esto sea meteorología de verdad, está en casa: las tormentas y auroras de Saturno vistas por el Webb y el Hubble.




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Discord quiere que los mensajes de sus servidores públicos se puedan buscar en Google, con todo lo que eso conlleva

Discord quiere que los mensajes de sus servidores públicos se puedan buscar en Google, con todo lo que eso conlleva

Discord ha anunciado que los servidores que sean públicos podrán configurarse para ser localizables por los motores de búsqueda. La empresa afirma que el objetivo es rescatar respuestas útiles que ahora se encuentran enterradas en los chat. Una especie de acercamiento a Reddit que puede ayudar a mucha gente a encontrar respuestas útiles, pero que algunos usuarios ven también un problema de privacidad.

Qué pasa. El cambio se aplica únicamente a los "Servidores descubribles" (Discoverable Servers), que es básicamente el nivel más público de Discord. Se trata de servidores con al menos 1.000 miembros, y que los administradores han elegido listar en el directorio de descubrimiento de Discord para que cualquiera pueda unirse sin un enlace de invitación.

Discord afirma que hay más de 63.000 de ellos. La compañía recalca que los servidores privados, los mensajes directos y los mensajes directos grupales no se ven afectados por esta medida. Ni siquiera los servidores comunitarios más pequeños que requieren invitación.

Por qué lo hace Discord. En su anuncio, Discord argumenta que muchas conversaciones que antes vivían en foros se han trasladado a sus servidores, dejando información valiosa "bloqueada en las conversaciones de Discord, inaccesible para el resto de internet". Y la empresa afirma ahora que quiere ponerle solución.

Qué cambia y cuándo. Discord ha establecido el despliegue en dos fases, siendo el próximo 16 de noviembre el día en el que todos los servidores descubribles obtendrán una página web pública. La compañía afirma que, los servidores que no hayan configurado una recibirán una página predeterminada creada a partir de su perfil de servidor. Estas páginas también mostrarán resúmenes automatizados de las conversaciones activas.

Por otra parte, a mediados de diciembre, los mensajes de los canales públicos podrán empezar a aparecer en esas páginas y en las búsquedas web. Discord afirma que el despliegue será gradual, por lo que es posible que tarden unas semanas en aparecer los primeros mensajes. La compañía afirma que los nombres de usuario y los avatares no aparecerán junto a los mensajes publicados, y que los mensajes enviados antes de mediados de diciembre tampoco se incluirán.

Qué pueden controlar los usuarios y los admins. Discord afirma que los controles ya están disponibles, antes de que nada entre en funcionamiento. Los administradores pueden elegir qué canales participan, o excluir todos ellos. Y si no cambian nada, los canales públicos se mantendrán incluidos por defecto. Además, los miembros pueden desactivar la visibilidad de sus mensajes. Según Discord, existe un único interruptor para hacer que dejen de ser visibles esos mensajes en todos los servidores públicos a los que pertenecen.

Por otra parte, la empresa señala que los resúmenes de los canales se generan por separado de los mensajes individuales. Según Discord, seguirán apareciendo en las páginas de los servidores a menos que los administradores los desactiven. Y también está el tema de las etiquetas, pues los canales cuyo contenido pueda aparecer en la web estarán marcados, para que los miembros lo sepan antes de publicar, al igual que ocurre en Reddit.

División. Tal y como cuentan algunos usuarios en Reddit, publicar en un servidor público de Discord no significa aceptar ser encontrado en todo internet, ya que la gente escribe para una comunidad y un contexto específicos. Otros plantean que las conversaciones indexadas públicamente puedan terminar utilizándose como datos de entrenamiento para modelos de IA.

Discord terminó de matar a los foros en internet, pero es cierto que la gran mayoría de las conversaciones pueden ser útiles para usuarios ajenos a la aplicación. Si ya filtrabas en Google por respuestas solamente de Reddit, ahora con esta medida podrás hacer lo mismo para Discord, o al menos en sus servidores públicos.

Exponer chats a internet, y a la IA. El problema en términos de privacidad no es poco, y precisamente fue también el tema de debate principal durante la polémica sobre los acuerdos para compartir datos en Reddit. En la información de Discord no se aborda directamente el tema de la IA, pero poco se les escapa a estos sistemas automatizados una vez algo es público.

Otra cuestión que provoca discordia (hehe) es que, fuera de un puñado de regiones, los miembros se inscriben a estos cambios por defecto a menos que lo desactiven. En la UE, el Reino Unido, Canadá, Brasil, Australia y Corea del Sur, la configuración está desactivada por defecto debido, por lo que los mensajes solo aparecen si los usuarios la activan. Además, los usuarios que no hayan especificado ser mayores de edad no pueden activarla.

Hasta ahora, Discord ha probado la función de forma limitada en las comunidades de juegos como NBA 2K, Rust y Dead by Daylight, donde, según la empresa, solo se mostraban posts de administradores y moderadores. Queda ver cómo se encaja esta medida una vez entre en vigor.

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En Xataka | La IA ya no se paga sola: ni siquiera negocios gigantes como los de Meta o Google sirven para financiarla

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"La IA no va a meterse debajo de las casas para instalar tuberías”: en EEUU y Francia los oficios manuales están al alza

"La IA no va a meterse debajo de las casas para instalar tuberías”: en EEUU y Francia los oficios manuales están al alza

En las últimas décadas, el mensaje para millones de jóvenes fue el mismo: estudiar una carrera universitaria era la mejor forma de asegurarse un buen futuro laboral. La irrupción de la inteligencia artificial está empezando a cuestionar esa promesa. En Estados Unidos crecen las matriculaciones en formación técnica y en Francia aparecen profesionales universitarios que abandonan sus oficinas para trabajar con las manos. Hay una razón que resume bien un estudiante de fontanería de Los Ángeles: la IA puede hacer muchas cosas, pero todavía no puede meterse debajo de una casa para instalar tuberías. 

La generación del cinturón de herramientas. El Wall Street Journal explicaba que en Estados Unidos ya tiene nombre: toolbelt generation, la generación del cinturón de herramientas. Son jóvenes que apuestan por aprender fontanería, electricidad, carpintería o mecánica como alternativa a la universidad. Según el National Student Clearinghouse, las matriculaciones en programas relacionados con la construcción y la mecánica aumentaron un 30% entre 2022 y 2024, hasta alcanzar cifras récord. 

De hecho, en el Los Angeles Trade-Technical College (LATTC), prácticamente todos los programas técnicos de dos años tienen largas listas de espera. El atractivo combina formación asequible, oportunidades laborales y una menor exposición a la automatización mediante IA.

La IA no sabe instalar tuberías. Victor Velasco, de 26 años, contaba al diario Le Monde que estudia fontanería en Los Ángeles porque busca estabilidad profesional. Conoce a un universitario graduado en Humanidades que no encuentra empleo relacionado con sus estudios y ha terminado trabajando en Chipotle. Él, en cambio, aprende un oficio con demanda y aspira a montar su propia empresa. 

Cerca de allí, Brandon, también de 26 años, construye estructuras de madera después de abandonar Geología por sus inciertas salidas laborales. Ambos han descubierto una ventaja difícil de replicar con inteligencia artificial: reparar instalaciones, manipular materiales y resolver problemas físicos en entornos reales exige habilidades que todavía resultan complicadas de automatizar.

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En Francia están abandonando las oficinas. El fenómeno francés presenta una diferencia interesante: muchos jóvenes llegan a los oficios después de estudiar una carrera y trabajar durante años frente a un ordenador. Apolline Jude, de 24 años, dejó atrás Derecho y Comunicación para convertirse en pastelera cerca de París. 

Durante unas prácticas en un despacho de abogados le pidieron redactar artículos utilizando ChatGPT, una experiencia que terminó alejándola de aquella profesión. Ahora cobra unos 1.689 euros netos mensuales por 39 horas semanales, menos de lo que esperaba ganar como abogada. A cambio, asegura haber recuperado la satisfacción de crear algo tangible y disfrutar de su trabajo.

Cuando la IA empieza a vaciar de sentido una profesión. Hermine, de 33 años, explicaba al medio francés que abandonó el diseño gráfico y la comunicación para formarse como mosaísta después de comprobar cómo los algoritmos transformaban su sector. Aina, de 34, pasó una década en el comercio electrónico y llegó a dirigir una unidad de IA antes de crear un taller artesanal en Madagascar que emplea a cinco mujeres. 

Jonas, de 29 años, dejó una agencia donde la inteligencia artificial redactaba resúmenes, preparaba presentaciones y aceleraba una carga laboral que llegó al 180% de una jornada. Ahora es profesor y gana 1.800 euros netos mensuales frente a los casi 3.000 anteriores. Qué duda cabe, los tres representan una reacción que va más allá del miedo al desempleo, en la práctica son jóvenes que quieren recuperar el sentido de lo que hacen.

La universidad está perdiendo parte de su atractivo. En Estados Unidos, las matriculaciones universitarias de primer año registraron un ligero descenso en 2025, mientras las instituciones privadas más caras pueden costar unos 40.000 dólares anuales. A ello se suma que aproximadamente el 35% de los estudiantes abandona antes de graduarse, según las cifras citadas en un reportaje de Le Monde. 

Aunque un título universitario sigue ofreciendo ventajas económicas a lo largo de la vida laboral, la inversión resulta menos atractiva para quienes temen endeudarse sin encontrar después un empleo cualificado. En el LATTC, los carpinteros pueden empezar ganando unos 45.000 dólares anuales. Sus profesores observan un cambio generacional, ya que donde antes predominaban los trabajadores de treinta o cuarenta años que buscaban reconvertirse, ahora muchos llegan directamente del instituto.

Hasta las grandes tecnológicas necesitan trabajadores manuales. En TikTok e Instagram, la etiqueta TradesVsCollege reúne vídeos de jóvenes que muestran cuánto ganan como electricistas, fontaneros o carpinteros y comparan sus ingresos con el coste de la universidad. La reivindicación de estos oficios también ha entrado en el debate político estadounidense, especialmente entre sectores conservadores críticos con las universidades. 

Hay, si se quiere, una paradoja adicional: en junio de 2026, Meta anunció una inversión de 115 millones de dólares para crear America’s Workforce Academy, destinada a formar trabajadores especializados para construir centros de datos. La expansión de la propia inteligencia artificial necesita electricistas, técnicos y profesionales de la construcción capaces de levantar y mantener sus infraestructuras.

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Un cambio de mentalidad. Una encuesta de LinkedIn y Censuswide publicada en diciembre de 2025 encontró que cerca del 63% de los jóvenes de entre 18 y 28 años prefería una profesión práctica frente a un empleo de oficina, comparado con el 52% del conjunto de encuestados. 

Además, el 65% consideraba que los trabajos técnicos y manuales aportaban mayor sentido personal, mientras más del 67% rechazaba pasar su vida laboral frente a una pantalla respondiendo correos electrónicos. La socióloga francesa Anne Jourdain advierte de que estas reconversiones todavía son minoritarias. La IA está acelerando una insatisfacción que ya existía entre las expectativas de los jóvenes y la realidad de muchos empleos.

El futuro puede estar donde menos se esperaba. Los oficios manuales también presentan inconvenientes: esfuerzo físico, posibles lesiones, horarios exigentes y condiciones laborales que no siempre resultan atractivas. Además, tampoco son inmunes a la automatización, ni todas las profesiones universitarias están igualmente amenazadas. Aun así, Francia y Estados Unidos parecen mostrar cómo empieza a cambiar una jerarquía profesional construida durante décadas. 

Muchas familias asociaron el progreso con abandonar el trabajo físico y acceder a una oficina. Ahora, mientras las máquinas aprenden a escribir, programar y generar imágenes, algunos jóvenes están descubriendo que una de las habilidades más valiosas del futuro puede ser algo tan antiguo como saber construir una casa, un mueble o reparar una tubería.

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Expedición NIMOx: investigadores chilenos regresan de la Fosa de Atacama con nuevos datos sobre el océano profundo

Tras tres semanas de navegación a bordo del buque Cabo de Hornos de la Armada de Chile, el equipo científico obtuvo información de alta resolución del fondo marino y evidencias de una intensa actividad en las cadenas tróficas de la Fosa de Atacama.

Después de tres semanas de navegación, la expedición científica NIMOx arribó a Valparaíso a bordo del buque oceanográfico AGS-61 Cabo de Hornos, de la Armada de Chile. La campaña concluyó una travesía que llevó nuevamente a investigadores e investigadoras nacionales a la Fosa de Atacama, uno de los ambientes más profundos y menos conocidos del planeta.

Liderada por el Instituto Milenio de Oceanografía (IMO), centro de investigación financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), la expedición reunió dos proyectos que trabajaron en paralelo. Uno se centró en el océano profundo y los efectos del fenómeno de El Niño, mientras que el otro estudió la geología del fondo marino frente a Taltal, en una zona considerada una laguna sísmica: un segmento donde no se han registrado grandes terremotos en un período prolongado.

Para la directora nacional de ANID, Alejandra Pizarro, la travesía refleja la importancia de la colaboración entre instituciones públicas y las capacidades que estas ponen al servicio de la investigación científica.

“Es fundamental poder vincular esas capacidades, como la infraestructura, que permite a los investigadores e investigadoras ir a conocer, a levantar datos, realizar estudios y hacer propuestas para que podamos seguir avanzando en ciencia, tecnología, conocimiento e innovación”, señaló.

Un ecosistema más dinámico de lo que se pensaba

Uno de los principales hallazgos de la expedición proviene de los experimentos de alimentación in situ, liderados por el Dr. Mauricio Urbina, investigador principal del IMO y académico de la Facultad de Ciencias Naturales y Oceanográficas de la Universidad de Concepción (UdeC).

Hasta ahora, se pensaba que las cadenas tróficas de la Fosa de Atacama eran poco diversas y tenían una actividad limitada. Sin embargo, las observaciones realizadas durante la campaña apuntan en otra dirección: los organismos de este ecosistema pueden procesar grandes cantidades de materia orgánica en períodos breves.

“Lo que encontramos es que son extremadamente diversos y muy rápidos en ciclar esta materia orgánica que cae desde cadenas tróficas más superficiales. Por ejemplo, se comían un kilo y medio de jurel en una hora, una hora y media”, explicó Urbina.

Estos resultados cuestionan la idea de un ecosistema relativamente estático y revelan su capacidad para procesar carbono proveniente de las capas superiores del océano.

“Lo que se creía que era un ecosistema más o menos estático y no tan dinámico, vemos que tiene una tremenda capacidad para ciclar carbono, o lo que va cayendo de cadenas tróficas superiores”, agregó el investigador.

Las trampas desplegadas en la Fosa capturaron principalmente anfípodos, pequeños crustáceos carroñeros. Estos hallazgos abren nuevas preguntas sobre cómo estos animales sobreviven en un ambiente donde el alimento puede llegar de manera esporádica e impredecible.

Según Urbina, los largos períodos sin alimento podrían favorecer adaptaciones particulares. Entre las posibilidades que se explorarán está la existencia de mecanismos novedosos de reparación celular, una línea de investigación que deberá estudiarse con mayor profundidad.

Cartografía de alta resolución del fondo marino

En paralelo, el equipo geofísico, liderado por la investigadora posdoctoral del IMO Dra. Valeria Cortés, logró cartografiar el fondo marino entre Taltal y Chañaral y obtener imágenes de alta resolución de un monte submarino que no había sido registrado con este nivel de detalle.

Estas estructuras pueden albergar ecosistemas singulares, con una importante biodiversidad y especies endémicas, por lo que conocer sus características resulta relevante para comprender la geología y los procesos ecológicos del océano.

Cortés explicó que su equipo lleva varios años estudiando esta zona y ha desarrollado modelos sobre la deformación de las placas tectónicas y del fondo marino, incluidos los movimientos, las fallas y los derrumbes asociados a la interacción tectónica y a terremotos y tsunamis.

La expedición permitió avanzar desde esa comprensión general hacia una observación más detallada de las estructuras geológicas.

“Lo que hicimos fue tomar datos de detalle, encontrar específicamente las fallas y los derrumbes que están ocurriendo, lo que nos habla de los procesos más recientes, que son los que mejor nos van a ayudar a entender cómo serán los procesos futuros”, señaló la investigadora.

Antípodo

La campaña también tuvo un componente formativo: por primera vez, Cortés lideró un grupo geofísico a bordo de un buque oceanográfico. El equipo incluyó una importante participación de estudiantes, quienes pudieron conocer de primera mano cómo se obtienen y procesan los datos geofísicos en una expedición científica.

La información recopilada aún se encuentra en procesamiento. Su análisis requerirá diversos procedimientos computacionales antes de incorporarla a modelos y publicaciones científicas.

“Tenemos que hacer varios procesos computacionales para llegar finalmente a un producto con el que uno pueda hacer ciencia. Eso ya va a ocurrir en unos meses más, cuando vamos a empezar a incorporarlo a nuestros modelos y a nuestras publicaciones”, explicó Cortés.

¿Cómo influye El Niño en el océano profundo?

Otro de los objetivos centrales de NIMOx fue investigar cómo el fenómeno de El Niño modifica la dinámica del océano profundo. El proyecto estuvo liderado por el Dr. Rubén Escribano, investigador principal del IMO y del Núcleo Milenio para el Estudio de la Desoxigenación del Pacífico Sur Oriental (DEOXS), además de académico de la Universidad de Concepción.

Para ello, el equipo realizó estaciones oceanográficas y trabajó con instrumentos del Sistema Integrado de Observación del Océano Profundo (IDOOS), un observatorio que permite obtener información sobre las condiciones físicas, químicas y biológicas de la Fosa de Atacama.

Escribano calificó el balance de la expedición como positivo, destacando el cumplimiento de sus objetivos científicos. “Por primera vez se evaluará el impacto del fenómeno El Niño sobre el ecosistema marino integrado al océano profundo. Estas observaciones complementan nuestros estudios previos para el ecosistema de la Fosa de Atacama”, indicó.

La campaña también contempló el despliegue de un lander, una plataforma de observación submarina, y un glider, un planeador submarino autónomo. Ambos instrumentos permitirán ampliar la información disponible sobre los procesos que ocurren en las profundidades marinas.

Los primeros indicios obtenidos durante la expedición sugieren que el calentamiento de las aguas superficiales podría modificar la distribución y abundancia de los organismos del plancton, con consecuencias para el transporte de materia orgánica hacia el fondo marino.

“Datos preliminares y observaciones durante la expedición indican que el calentamiento superficial del mar reduce o dispersa a los organismos del plancton. Estos cambios pueden incidir en la cantidad y calidad del material biológico que sedimenta al océano profundo, impactando la vida animal que habita la Fosa de Atacama”, explicó Escribano.

Los resultados definitivos dependerán del análisis de las muestras y de las observaciones recopiladas durante la campaña, que permitirán evaluar con mayor precisión los posibles efectos de El Niño sobre este ecosistema.

Nuevas preguntas para la investigación oceanográfica

La expedición también puso de relieve las capacidades de la infraestructura científica nacional. El comandante del AGS-61 Cabo de Hornos, capitán de fragata Carlos Palavecino, destacó el trabajo realizado durante las tres semanas de navegación y la contribución del buque a la investigación oceanográfica.

La Armada de Chile ya prepara una nueva expedición al sur del país para continuar apoyando a la comunidad científica nacional.

Durante la travesía, el IMO compartió videos breves en sus redes sociales para mostrar las principales maniobras y actividades científicas. Además, recibió preguntas de la comunidad, que serán respondidas en un video resumen de próxima publicación.

La expedición NIMOx fue liderada por el Instituto Milenio de Oceanografía (IMO), la Universidad de Concepción (UdeC) y la Pontificia Universidad Católica de Chile, con la colaboración de la Universidad de Antofagasta, el Núcleo Milenio DEOXS y el Centro de Instrumentación Oceanográfica (CIO).

La campaña fue posible gracias a la adjudicación de tiempo de buque en el Concurso Nacional de Asignación de Tiempo de Buque Oceanográfico 2026 de ANID, con el apoyo de la Armada de Chile y su buque oceanográfico Cabo de Hornos.

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27 de octubre de 2026

"Esto es alucinantemente loco": Hemos tenido que cambiar de nuevo el eje de las ordenadas para poder mantener a El Niño de 2026 dentro

"Esto es alucinantemente loco": Hemos tenido que cambiar de nuevo el eje de las ordenadas para poder mantener a El Niño de 2026 dentro

Ese amasijo de líneas azules que hay más arriba es un resumen visual, corto y al pie, de los últimos 45 años de temperaturas del Pacífico ecuatorial. Ese es el contexto, pero la historia es otra cosa: la línea roja. Es decir, las cifras de lo que va de 2026.

Eso y que, por primera vez, tenemos que ampliar el eje hasta los cuatro grados de anomalía para que no se salga por arriba.

¿Qué es exactamente El Niño? No está de más recordar que nos referimos a un fenómeno climático cíclico (aunque muy irregular) que tiene grandes efectos sobre el clima mundial. Enormes, de hecho. Si excluimos a las estaciones, se trata de la fuente más importante de variabilidad climática anual de todo el planeta.

Durante la fase cálida (es decir, durante El Niño), la ausencia de unos vientos alíseos fuertes que refresquen la superficie del Pacífico ecuatorial hace que la temperatura de esa zona del océano se dispare. Es esto, a través de diferentes teleconexiones atmosféricas, lo que trastoca todos los sistemas meteorológicos del mundo.

Los efectos son variados y cambian según la región ("condiciones más secas de lo normal en determinadas partes del mundo; mientras que en otras provoca más precipitaciones. Unos países tienen que lidiar con sequías importantes y otros, con lluvias torrenciales", dice AEMET); pero cuando hablamos de temperaturas no hay duda: El Niño es sinónimo de calor.

Así que repasemos los números. Con los datos diarios de la NOAA en la mano, el máximo de El Niño de 2015 fue una anomalía de +3,02 ºC, el 19 de noviembre; el de 1982, +2,78 °C; el del 97, +2,39 °C. El 26 de octubre de 2026 esas mismas aguas marcaban +3,49 °C.

En el fondo, ahí está todo: El Niño de 2026 está casi medio grado por encima del de 2015, más de un grado por encima del de 1997 y, según el consenso de los modelos, todavía no ha tocado techo.

¿Por qué sigue subiendo? Porque es lo normal. Así funciona El Niño. Es decir, en la medida en que hay más agua en el hemisferio sur, son sus estaciones las que marcan la temperatura del agua. Es normal que (en plena primavera austral) la temperatura siga subiendo.

Además, en cierta forma, El Niño se está retroalimentando a sí mismo. En condiciones normales, los alisios funcionan como un ventilador que empuja el agua caliente hacia Indonesia. Cuando el centro y el este del Pacífico ecuatorial ganan temperatura, los vientos pierden fuelle y eso hace que el mismo sistema que enfría esa zona deje de hacerlo.

La cosa es que, a riesgo de repetirme, no es un año normal: los mapas de la NASA dan zonas del Pacífico hasta 40 centímetros más altos de lo normal.

¿Y hasta cuándo? Los récors anteriores suelen fijarse en noviembre. Así que, a priori, nos queda un mes de subidas. La OMM prevé una media de unos +3,7 °C para octubre-diciembre, frente a un récord trimestral previo de +2,6 °C, y su actualización del 21 de octubre eleva a unos +3,8 °C la de noviembre-enero.


En Xataka | Hacía 85 años que el Atlántico no estaba tan calmado sin un solo huracán. Pero no es lo que vemos, es lo que está pasando justo debajo

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