17 de julio de 2026

El calentamiento global tiene un efecto secundario que no esperábamos: nos está dejando sin sueño

El calentamiento global tiene un efecto secundario que no esperábamos: nos está dejando sin sueño

Con el aumento de las temperaturas, es normal comenzar a dar vueltas en la cama, buscar desesperadamente el lado frío de la almohada o rendirnos al aire acondicionado a las tres de la madrugada porque por la ventana no entra nada de fresco. Lo que hasta hace poco considerábamos una simple molestia veraniega se ha convertido en un fenómeno medible, cuantificable y respaldado por la ciencia, ya que literalmente el calentamiento global nos está robando horas de sueño. 

Se ha analizado. Esta no es una exageración basada en unas cuantas noches malas, sino que la comunidad científica ha cruzado millones de datos biométricos con registros meteorológicos globales para confirmar que el calor nocturno está erosionando nuestra calidad de vida. A esta conclusión no se ha llegado con simples encuestas, sino que se ha optado en un estudio por analizar más de 7 millones de registros de sueño obtenidos a través de pulseras de actividad en 68 países. 

La conclusión apuntaba que, a medida que las temperaturas nocturnas suben, la duración y la calidad del descanso caen en picado. Y es lo más normal, puesto que nuestro cuerpo necesita reducir su temperatura central para iniciar y mantener el sueño y, cuando el ambiente exterior es demasiado cálido, este proceso fisiológico se bloquea.

Más pruebas. Otra investigación publicada en Nature, que analizó 23 millones de días de registros de sueño, le puso cifras exactas al problema. Aquí vieron que, por cada aumento de 10 °C en la temperatura ambiente, los problemas de sueño se disparan, reduciéndose drásticamente tanto la duración total del descanso como, lo que es peor, la fase de sueño profundo, la encargada de la restauración física y cognitiva de nuestro organismo.

Muchos factores. Aunque la temperatura aumenta para todos por igual, no nos afecta de la misma manera, como apunta una revisión publicada en Sleep Medicine. Una de sus conclusiones es que en las personas mayores la capacidad de autorregulación es naturalmente menor, y es por ello que a un cuerpo envejecido le cuesta mucho más disipar el calor y adaptar su temperatura central, haciéndolos mucho más vulnerables a las noches tropicales.

El sexo también influye, puesto que los estudios apuntan que el impacto en la pérdida de sueño por cada grado extra de temperatura es significativamente mayor en mujeres que en hombres, debido en parte a diferencias fisiológicas en la regulación térmica y factores hormonales.

Socialmente. Si cruzamos todos estos datos con el nivel económico, se puede ver que en las regiones en vías de desarrollo la pérdida de sueño es mucho mayor, lo que nos hace rescatar el término "brecha del aire acondicionado". Y es que quienes no pueden permitirse sistemas de refrigeración o viven en zonas con infraestructuras deficientes sufren el impacto del calor a pleno pulmón.

El cambio climático. No podemos culpar simplemente al verano, puesto que organizaciones como Climate Central han comenzado a calcular exactamente cuántas de estas horas de sueño perdidas llevan la firma directa del cambio climático antropogénico. Su análisis reciente demuestra que el calentamiento global está multiplicando la frecuencia de estas noches anormalmente cálidas, y no es solo que haga calor en julio, sino que las temperaturas mínimas nocturnas están subiendo a un ritmo más rápido que las máximas diurnas.

Es decir, estamos ante un problema de salud pública de primer orden, puesto que la pérdida crónica de sueño no solo nos hace estar de mal humano al día siguiente. Está demostrado que no dormir correctamente se vincula con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, problemas de salud mental, deterioro cognitivo y un aumento de accidentes laborales y de tráfico.

Imágenes | Ron Lach 

En Xataka | El calentamiento global ha pisado el acelerador a un ritmo sin precedentes y cada vez estamos más cerca del punto de no retorno

-
La noticia El calentamiento global tiene un efecto secundario que no esperábamos: nos está dejando sin sueño fue publicada originalmente en Xataka por José A. Lizana .



☞ El artículo completo original de José A. Lizana lo puedes ver aquí

Miel de Ulmo chilena inspira parche inteligente para regenerar heridas

La miel de Ulmo, un producto nativo del sur de Chile, podría convertirse en la base de una nueva generación de biomateriales para el tratamiento de heridas complejas y quemaduras. Un equipo interdisciplinario de la Universidad Técnica Federico Santa María (USM) está desarrollando un parche nanoestructurado que combina las propiedades antimicrobianas de esta miel con una matriz biodegradable capaz de favorecer la regeneración de la piel.

La investigación es liderada por el académico del Departamento de Física de la USM, Dr. Tomás Corrales, junto a investigadores del Centro de Biotecnología «Dr. Daniel Alkalay Lowitt» (CB-DAL), quienes buscan desarrollar una alternativa más eficiente que los apósitos convencionales.

Un biomaterial que imita a la piel

El parche se fabrica mediante una técnica conocida como electrospinning o electrohilado, un proceso que permite producir nanofibras ultrafinas a partir de un polímero biodegradable que encapsula la miel de Ulmo.

El resultado es una membrana que reproduce la estructura de la matriz extracelular, la red tridimensional que rodea a las células en los tejidos humanos y que desempeña un papel fundamental en la cicatrización.

«Nuestra tecnología imita la matriz extracelular de los tejidos humanos. Es un material biomimético que se aplica sobre la piel y luego simplemente se lava con agua, porque el polímero es biodegradable. Estructuralmente es muy parecido a un tejido biológico», explicó el Dr. Tomás Corrales.

A diferencia de los apósitos tradicionales, cuyo principal objetivo es proteger la herida, este biomaterial busca crear un entorno favorable para que las células crezcan, migren y aceleren la regeneración del tejido dañado.

¿Por qué utilizar miel de Ulmo?

La miel ha sido utilizada durante siglos por sus propiedades antimicrobianas y cicatrizantes. Sin embargo, en medicina moderna la referencia internacional ha sido la miel de Manuka, originaria de Nueva Zelanda.

El equipo de la USM quiso evaluar si la miel de Ulmo —producida naturalmente en los bosques templados del sur de Chile y Argentina— podía ofrecer resultados comparables.

Los análisis preliminares muestran que la miel chilena presenta una viabilidad igual o incluso superior para el cultivo de fibroblastos humanos, células esenciales en los procesos de reparación de la piel.Equipo de investigación USM desarrolla parche a base de miel de Ulmo para la regeneración de heridas

Además, ofrece una ventaja importante: su costo es considerablemente menor. Mientras un kilogramo de miel de Manuka puede alcanzar alrededor de 400 dólares, la miel de Ulmo tiene un valor cercano a 6 dólares por kilogramo, lo que abre la posibilidad de desarrollar tratamientos más accesibles.

Ciencia hecha desde distintas disciplinas

El desarrollo del biomaterial combina conocimientos de física, nanotecnología y biotecnología, además de integrar activamente a estudiantes de pre y postgrado.

Una de ellas es Catalina Navarrete, estudiante del Magíster en Física de la USM, quien participa en la fabricación de las soluciones poliméricas y en la operación del equipo de electrohilado construido por la propia universidad.

«La solución está compuesta por un polímero que sirve de soporte para la miel. Se mezcla con agua y miel, logrando que el material final conserve las propiedades medicinales del producto natural. Actualmente estamos enviando muestras a cultivos celulares para seguir validando el avance de la investigación», señaló.

Proyección clínica y transferencia tecnológica

Aunque la investigación continúa en fase experimental, los resultados obtenidos permiten proyectar futuras evaluaciones clínicas y, posteriormente, avanzar hacia procesos de transferencia tecnológica.

El objetivo es desarrollar una solución innovadora para pacientes con heridas de difícil cicatrización o quemaduras, al mismo tiempo que se agrega valor a un recurso natural característico del sur de Chile.

Para el equipo investigador, esta tecnología también representa una oportunidad para impulsar futuros emprendimientos basados en biomateriales avanzados, fortaleciendo el vínculo entre investigación científica, innovación y desarrollo productivo.

Este desarrollo demuestra cómo un recurso natural chileno puede transformarse, mediante nanotecnología y biomateriales, en una solución con potencial para mejorar la atención de pacientes y, al mismo tiempo, generar innovación de alto valor agregado a partir de la biodiversidad nacional.

La entrada Miel de Ulmo chilena inspira parche inteligente para regenerar heridas se publicó primero en Revista Ecociencias.



☞ El artículo completo original de Revista Ecociencias lo puedes ver aquí

"La IA cambia el modo de trabajar y cómo se sienten las personas": el 30% de los trabajadores se sienten menos útiles

"La IA cambia el modo de trabajar y cómo se sienten las personas": el 30% de los trabajadores se sienten menos útiles

Según el último estudio de Ionos, el 41% de las pymes en España ya usa alguna herramienta de IA en sus procesos diarios. Eso, sobre el papel debería implicar un incremento de la productividad en esas tareas. Sin embargo, la realidad es bastante más obstinada.

El informe anual 'People at Work 2026' que elabora la consultora ADP Research señala que pese a ese incremento en el uso de las herramientas de IA para la automatización, los empleados sienten que rinden menos.

El espejismo de la productividad. El informe de ADP preguntó a 39.000 empleados de 36 países sobre cómo les afecta la IA en su día a día. El resultado muestra que entre quienes usan la IA a diario, el 30% dice sentirse muy comprometido con su trabajo. Pero ese mismo grupo también afirma sentirse menos productivo que antes.

Los usuarios habituales de IA tienen cuatro veces más probabilidades de sentir que rinden poco. El propio estudio admite que no hay forma sencilla de medir la productividad real de estas personas. En realidad, es posible que trabajen más como ya se ha demostrado en otros ámbitos como en los ingenieros de software, pero sienten que logran menos por sí mismas.

El miedo a perder el puesto sigue ahí. Según la misma encuesta, en España, el 15% de los trabajadores usa IA todos los días, y el 11% cree que esa herramienta acabará por sustituirle en su puesto. Solo el 14% de los participantes en nuestro país ve el avance con buenos ojos.

El temor no se reparte igual entre generaciones. Casi dos de cada diez jóvenes de 18 a 26 años usan la IA a diario. Entre los mayores de 55, el 33% jamás la ha probado. Un informe de Funcas calcula que, entre 2025 y 2035, la IA podría acabar con hasta 2,3 millones de empleos en España. Sobre todo, en tareas administrativas y de gestión de datos.

Lo que dicen los datos oficiales. El Banco Central Europeo lleva meses observando el fenómeno de cerca y, según su propio análisis, las empresas que más invierten en IA no son las que luego despiden más. De hecho, tienden a incrementar el número de contrataciones. Por ahora, la tecnología actúa como complemento del trabajo humano, no como su sustituto. Por mucho que algunas empresas la pongan como excusa.

Otro estudio, del Banco Europeo de Inversiones, calcula que la IA ha subido la productividad laboral europea un 4%. La subida viene sobre todo de la inversión en herramientas y formación, no de recortes de plantilla. No obstante, pese a estos indicios, los expertos apuntan a que todavía es pronto para ver el posible incremento de la IA en los datos de productividad por su baja implantación y atribuyen ese incremento al otro gran impacto en el mercado laboral de los últimos años: el teletrabajo.

Compromiso sí, rendimiento no siempre. Bárbara Gómez, directora de operaciones de ADP Iberia asegura en un comunicado de la compañía que " la IA está transformando la forma de trabajar, pero su sola adopción no garantiza una mayor productividad. Los trabajadores deben mejorar sus habilidades y familiarizarse con las herramientas de IA, comprendiendo cómo se integran en sus flujos de trabajo". La tecnología cambia y automatiza los procesos, pero no cambia resultados por sí sola.

Nela Richardson, economista jefe de ADP, va un poco más allá. "La IA cambia el modo de trabajar pero también el cómo se sienten las personas que están en las empresas", explica en el informe. Su receta pasa por dejar de ver la IA como una amenaza y tratarla como "un compañero, un miembro más del equipo".

Del dicho al hecho. España no es una excepción en el sentir improductivo de los empleados que usan IA. El patrón se repite en casi todos los países de la encuesta de ADP. Los usuarios habituales de IA muestran menos estrés, mejor relación con sus compañeros de equipo, pero casi ninguno afirma sentirse más eficiente en su trabajo.

Puede que la clave esté en la curva de aprendizaje de estas herramientas. Cambiar de herramienta cuesta tiempo, aunque a la larga compense y las empresas necesitan un plazo de implementación para mejorar sus procesos. Mientras tanto, millones de trabajadores siguen atrapados entre dos sensaciones: usar más tecnología que nunca y sentir que rinden menos que antes.

En Xataka | Bill Gates: "A medida que la IA asuma más trabajos, podrás jubilarte antes y trabajar semanas laborales más cortas"

Imagen | Unsplash (Flipsnack)

-
La noticia "La IA cambia el modo de trabajar y cómo se sienten las personas": el 30% de los trabajadores se sienten menos útiles fue publicada originalmente en Xataka por Rubén Andrés .



☞ El artículo completo original de Rubén Andrés lo puedes ver aquí

La población de Corea del Sur está envejeciendo tanto que el país ha abierto un debate: qué es un "viejo" hoy en día

La población de Corea del Sur está envejeciendo tanto que el país ha abierto un debate: qué es un "viejo" hoy en día

En Corea del Sur diciembre de 2024 marcó algo más que el cambio de año. 2025 llegó acompañado de una noticia que, aunque esperada, no deja de ser relevante: tras décadas con una tasa de natalidad en números rojos, su sociedad se declaró oficialmente "súper envejecida", una etiqueta que revela que la quinta parte de la población (20%) ha rebasado los 65 años. De hecho los últimos datos ya sitúan ese grupo demográfico en el 21%, lo que equivale a casi 11 millones de personas. 

Con semejante datos sobre la mesa, en Seúl cada vez suena con más fuerza una pregunta: ¿Qué es un anciano? ¿A qué edad se alcanza ese estatus?

"¿A qué edad se es 'anciano'?" La pregunta quizás parece algo ingenua (incluso intrascendente), pero ese es el titular con el que en 2024 The Korea Times, uno de los periódicos más importantes en lengua inglesa publicados en Corea del Sur, encabezaba un amplio reportaje sobre la nueva realidad y los desafíos demográficos que afronta el país: "How old is 'elderly?'"

¿A qué edad puede considerarse una persona "anciana"? ¿Qué implica ser "anciano"? Y sobre todo… en una nación que lleva años arrastrando un grave problema de natalidad, envejecida, en la que la esperanza de vida es cada vez mayor y dos de cada diez personas pasan ya de los 65 años… ¿Convendría redefinir los parámetros? ¿Le toca a Seúl replantearse qué es un "viejo"?

e

¿Qué dicen los datos? Que la etiqueta de sociedad "súper envejecida" que Corea del Sur se ganó en 2024 oculta una realidad más poliédrica y desafiante. A cierre de 2025 el 21,21% de los habitantes del país tenían 65 o más años. Eso se traduce en 10,8 millones de personas de un total de 51,1 y (sobre todo) 580.000 más que un año antes. Lo preocupante es que todo indica que ese porcentaje seguirá creciendo y para 2050 más del 40% de la población será ya "mayor".

Ese peso creciente de los sexagenarios, septuagenarios y octogenarios en el padrón se explica por varios factores. Sobre todo dos. El primero es la crisis demográfica que arrastra desde hace tiempo el país. Aunque sus últimos datos resultan esperanzadores, con dos años consecutivos con indicadores de natalidad positiva, es pronto aún para hablar de un cambio de tendencia sólido. Además 24 meses no solucionan las décadas que el país se ha pasado perdiendo bebés.

¿Y el segundo factor? Es el aumento de la esperanza de vida. Las tablas de Statista muestran que los bebés que nacen hoy en Corea del Sur vivirán de media entre 81 y 87 años, dependiendo de si son niños o niñas. En 1980 ninguno de esos indicadores llegaba a los 70 años y las proyecciones muestran que en 2100 ambos rebasarán los 90. Son solo eso, proyecciones, pero resultan elocuentes.

¿Por qué es un problema? Porque esas cifras reflejan mucho más que una simple curiosidad demográfica. Un país envejecido, con cada vez más ancianos retirados y menos jóvenes en edad de trabajar, deriva en una serie de desafíos a los que España no es ajena. Tampoco Seúl. Ese desequilibrio afecta directamente al sistema de pensiones básicas del que disfrutan los mayores de 65 años del país y abre un debate que va más allá de cómo mantener su arquitectura financiera.

"Hay jóvenes que ganan menos que los ancianos que reciben las pensiones básicas. Imponerles impuestos para financiar las pensiones de los mayores plantea inevitablemente problemas de equidad", reconoce el profesor Kim Woo-chang a The Korea Times. "El sistema debe reformarse gradualmente para limitar los pagos a los mayores que viven por debajo del umbral de la pobreza".

¿A qué se arriesga el país? Lee Joong-keun lo exponía con claridad en octubre de 2024, durante un acto celebrado en la Cámara de Comercio e de Corea, en Seúl: "El número de ciudadanos mayores es ahora de 10 millones, pero aumentará a 20 millones en 2050. Excluyendo a los 10 millones de menores, los dos millones restantes (en edad laboral) deberán mantener a los ancianos".

La reflexión es interesante por su contenido, pero sobre todo por quién lo plantea. Lee Joong-keun es un octogenario y hablaba en calidad de presidente de la Asociación de personas Mayores de Corea, entidad que incluso ha puesto una propuesta sobre la mesa: elevar progresivamente de 65 a 75 años la edad a partir de la que se puede acceder a las prestaciones sociales de la tercera edad.

"Para mantener el número de ciudadanos mayores en alrededor de 12 millones, propongo al Gobierno la idea de aumentar la edad (legal de la vejez) en un año cada década", abogó Jonng-keun. En el país han surgido otros debates similares, como elevar el umbral para la jubilación o revisar a partir de qué momento la población puede acceder gratis al metro, subiendo el mínimo de 65 a 70 años.

¿Es una idea nueva? No. La asociación de mayores no es la única que ha tocado el tema. Llega un repaso a la prensa coreana, o incluso internacional, para comprobar que en el país hay varios debates abiertos, todos conectados entre sí: ¿Toca redefinir la edad a partir de la cual una persona se considera "anciana" en una sociedad "súper envejecida"? ¿Se ha quedado desfasada la referencia de 65 años recogida en la ley de bienestar de 1981 y que sirve de referencia en el país?

Si es así... ¿Dónde situar la nueva edad? ¿En los 70 años, como plantean algunos? ¿Mejor en los 75? ¿Es ese el primer paso para ampliar la edad de jubilación? ¿Hay que reformar sí o sí el sistema de pensiones? ¿Debe seguir el resto del país el ejemplo de algunas organizaciones gubernamentales surcoreanas que han empezado a elevar selectivamente la edad de retiro a 65 años?

¿Son solo propuestas? Para nada. El Gobierno Metropolitano de Seúl ha anunciado que planea elevar la edad mínima para acceder al transporte público gratis, situándola en 70 años. Algo similar han hecho en Daegu, que desde 2024 ha ido incrementando de forma progresiva esa barrera, subiéndola un año cada 12 meses. Encuestas recientes de Gallup Korea muestran que el 59% de la gente cree que el criterio para considerar a una persona mayor debe subirse a 70 años. En 2015 estaba a favor el 46%, frente a un 47% que se pronunciaba en contra.

Hay sindicatos que han pedido al Gobierno que retrase la jubilación, amenazando incluso con huelgas, y el tema se ha abordado durante negociaciones salariales.

Pero… ¿Por qué? Por varias razones. Y no solo por el aumento del capítulo de gastos al que se enfrenta el Estado. El 'colchón' que ofrece a día de hoy Corea del Sur a sus mayores está muy lejos de ser el ideal. Y la mejor prueba es que su tasa de pobreza entre ancianos es una de las más altas si se observan las principales economías, algo que reflejan medios como Forbes o el instituto KDI.

Este último organismo estatal habla de hecho de una tasa del 34,8% si se tienen en cuenta los ingresos netos, muy por encima del 11,8% de Alemania, el 10,8% de Estados Unidos o el 9,8% de Reino Unido. Si se valora la renta neta disponible, Corea del Sur registra la mayor tasa de pobreza de toda la OCDE.

¿Hay más datos? Sí. The Chosun Daily aporta una de las claves que ha estado condicionando la economía de los ancianos: el umbral mínimo para retirarse está en 60 años, pero quienes se jubilan a esa edad afrontan un período de varios años hasta que perciben su pensión. Suelen empezar a los 63 para los nacidos entre 1961 y 1964, barrera que se eleva a los 65 para los nacidos a partir de 1969.

Eso sin contar con que el pago mensual medio para los mayores de 65 años era en 2022 de 650.000 wones, aproximadamente 490 dólares. El resultado es que un porcentaje significativo de las personas mayores del país siguen trabajando. En 2024 se calcula que la tasa de empleo entre las personas de 70 o más años era del 24,5% y Chosun precisa que en 2022 la tasa de participación en la fuerza laboral de los mayores de 65 años alcanzó el 37,3%, la mayor de los países de la OCDE.


Una versión anterior de este reportaje se publico en febrero de 2025

Imágenes | Terence Lim (Flickr), Simon Im (Flickr) y Statista

En Xataka | El peor enemigo del ejército de Corea del Sur son las matemáticas demográficas. Y van ganando

-
La noticia La población de Corea del Sur está envejeciendo tanto que el país ha abierto un debate: qué es un "viejo" hoy en día fue publicada originalmente en Xataka por Carlos Prego .



☞ El artículo completo original de Carlos Prego lo puedes ver aquí

“Nadie sabe con certeza qué va a ocurrir”: Demis Hassabis, premio Nobel, advierte del riesgo de perder el control de la IA

“Nadie sabe con certeza qué va a ocurrir”: Demis Hassabis, premio Nobel, advierte del riesgo de perder el control de la IA

Pensemos por un momento en cómo se movía el mercado tecnológico antes de noviembre de 2022. La inteligencia artificial ya estaba presente en buscadores, cámaras, recomendaciones y servicios digitales, pero todavía no era la etiqueta que las marcas trataban de colocar en cada producto ni el argumento alrededor del que giraban buena parte de sus presentaciones. La industria tenía otras prioridades visibles y repartía su atención entre múltiples frentes. Menos de cuatro años después, cuesta encontrar un gran fabricante o una plataforma que no haya reorganizado parte de su estrategia alrededor de la IA.

Basta con observar hacia dónde está fluyendo el dinero para entender la magnitud de esta carrera. Las grandes tecnológicas destinan inversiones enormes a chips, servidores y centros de datos que se extienden por distintas partes del mundo, al tiempo que buscan asegurar la energía necesaria para mantenerlos en funcionamiento. Los gobiernos tampoco se limitan a observar: Estados Unidos y China apoyan el desarrollo de infraestructura y capacidad de computación como parte de una competencia económica y estratégica. En medio de esa aceleración, uno de sus principales protagonistas ha advertido que avanzamos más rápido de lo que comprendemos.

La advertencia de quien está en primera línea de la carrera

El mensaje no llega desde fuera del sector. Demis Hassabis es cofundador y consejero delegado de Google DeepMind, uno de los laboratorios que impulsan el desarrollo de los sistemas de inteligencia artificial más avanzados. Bajo su dirección surgieron proyectos como AlphaGo, que derrotó a un campeón mundial de Go, y AlphaFold, capaz de predecir estructuras de proteínas. En 2024, Hassabis y John Jumper recibieron conjuntamente la mitad del Premio Nobel de Química por sus trabajos sobre predicción de estructuras proteicas. Sus palabras tienen peso precisamente por esa doble condición: ayuda a construir esta tecnología y, al mismo tiempo, pide mecanismos para contener sus riesgos.

Demis Hassabis Mensaje Parte del texto publicado por Demis Hassabis en X | Pulsa para ver el mensaje completo

Hassabis parte de una convicción que ayuda a entender la urgencia de su propuesta: cree que la inteligencia artificial general (AGI, por sus siglas en inglés), definida en su texto como un sistema capaz de exhibir todas las capacidades cognitivas del cerebro humano, podría llegar en apenas unos años. No lo presenta como una certeza, sino como una posibilidad cercana que obligaría a prepararnos antes de que la tecnología alcance ese punto. Su preocupación abarca la ciberseguridad, posibles riesgos biológicos y nucleares y, más adelante, sistemas cada vez más autónomos, capaces de actuar con menor supervisión y de mejorar sus propias capacidades.

En un extenso artículo publicado en X, el directivo intenta sostener dos ideas al mismo tiempo. La inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta extraordinaria para la ciencia, la medicina y la economía, pero ese potencial no elimina la necesidad de establecer controles y mecanismos de supervisión. Tampoco propone esperar a que aparezca una amenaza concreta para reaccionar, porque entonces las medidas podrían llegar demasiado tarde. Antes de detallar qué organismo y qué evaluaciones considera necesarios, expone el diagnóstico que sirve de base a toda su propuesta:

"En estos momentos estamos atrapados en una carrera comercial y geopolítica extremadamente intensa que se desarrolla en varios niveles. Aunque estas dinámicas competitivas impulsan rápidos avances y aceleran sus extraordinarios beneficios, los progresos en la frontera de la IA están superando nuestra comprensión de la tecnología. Nadie en el mundo sabe con certeza qué va a ocurrir a partir de ahora, y ni siquiera los expertos están de acuerdo. Cuando existe un grado tan elevado de incertidumbre y hay tanto en juego, avanzar con un optimismo prudente es la estrategia sensata y correcta".

La respuesta que plantea pasa por crear en Estados Unidos un organismo especializado en evaluar los modelos de inteligencia artificial más avanzados. Su propuesta toma como referencia una asociación público-privada o una entidad autorregulada con supervisión federal, dirigida por una junta en la que también participarían especialistas independientes y representantes del ecosistema de código abierto. Esta institución definiría qué umbrales convierten a un sistema en un modelo de frontera y diseñaría evaluaciones sobre ciberseguridad, amenazas biológicas y otros ámbitos de alto riesgo, además de pruebas para detectar intentos de eludir salvaguardas o señales de engaño. En una primera etapa, los laboratorios compartirían voluntariamente sus modelos hasta 30 días antes de lanzarlos.

La cooperación inicial podría transformarse después en un requisito obligatorio. Una vez validado el protocolo, cualquier modelo considerado de frontera tendría que aprobar la evaluación antes de llegar al mercado de Estados Unidos. Las pruebas se revisarían periódicamente para sustituir aquellas que quedaran desfasadas y para medir nuevas capacidades, mientras auditores independientes ayudarían a ampliar el sistema de control. El planteamiento llega incluso más lejos: si la gravedad de los riesgos lo justificara, el marco podría utilizarse para coordinar una ralentización del desarrollo entre los principales laboratorios.

La inquietud no es exclusiva de Hassabis. Geoffrey Hinton ha reconocido que no sabemos si podremos conservar el control de sistemas más inteligentes que nosotros, mientras Yoshua Bengio reclama más investigación y mecanismos específicos para supervisarlos. En 2023, Elon Musk firmó además una carta abierta que pedía pausar durante al menos seis meses el entrenamiento de sistemas de IA más potentes que GPT-4, aunque unos meses después anunció xAI y pasó a competir directamente en este mercado. Muchas de estas voces coinciden en pedir cautela, pero no existe consenso sobre la probabilidad de que lleguemos a perder el control.

La historia de la inteligencia artificial todavía no tiene un desenlace escrito, aunque sus primeros efectos ya hayan cambiado nuestra relación con la tecnología y las decisiones de quienes la desarrollan. Queda por ver si el organismo que propone Hassabis tendría cabida, si sus evaluaciones serían realmente eficaces y si los laboratorios y los gobiernos aceptarían someterse a ellas cuando entraran en conflicto con sus propios intereses. También puede ocurrir que algunos de los riesgos que plantea estén sobredimensionados o no lleguen a materializarse. Por ahora, su propuesta añade una hoja de ruta concreta a una discusión en la que todavía abundan más las incógnitas que las certezas.

Imágenes | Google

En Xataka | Claude tiene un espacio en el que manipula conceptos antes de su respuesta final. Y ha sorprendido a la propia Anthropic

-
La noticia “Nadie sabe con certeza qué va a ocurrir”: Demis Hassabis, premio Nobel, advierte del riesgo de perder el control de la IA fue publicada originalmente en Xataka por Javier Marquez .



☞ El artículo completo original de Javier Marquez lo puedes ver aquí