14 de enero de 2026

EEUU ya sabe cuándo quiere volver a la Luna para ganar a China. El problema está en cómo volverá la nave

EEUU ya sabe cuándo quiere volver a la Luna para ganar a China. El problema está en cómo volverá la nave

Ya hay una fecha oficial. Tras años de retrasos y especulaciones, la NASA ha confirmado lo que se venía rumoreando en los pasillos de Washington: Artemis 2 tiene luz verde para su lanzamiento el próximo seis de febrero de 2026. ¿Y cuál es su destino? Ni más ni menos que la propia Luna. 

Puesta a punto. Con este anuncio, la NASA ya se prepara con el traslado del gigantesco cohete SLS (Space Launch System) a la plataforma 39B este mismo 17 de enero, iniciando la cuenta atrás definitiva para que el ser humano vuelva a orbitar la Luna. Algo que no ocurría desde el año 1972 con el Apolo 17

Sin embargo, esta no es una celebración exenta de polémica. La misión, que llevará a los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen a un viaje de 10 días alrededor de nuestro satélite, se ha adelantado bajo una fuerte presión política. Y lo hace con un asterisco técnico preocupante: el comportamiento del escudo térmico de la nave Orion.

Una batalla de presiones. Por un lado, Donald Trump ha mostrado de manera histórica su impaciencia con los plazos que iba dando la NASA para poder orbitar alrededor de la Luna. Todo ello con la vista puesta en China que amenazaba con ser los 'primeros' y adelantar a Estados Unidos en este hecho. 

¿Cuál ha sido la solución? Poner a Jared Isaacman como administrador de la NASA, un multimillonario, piloto y astronauta privado (conocido por sus misiones en Polaris Dawn y sus vínculos con SpaceX) para priorizar la velocidad y la asunción de riesgos calculados frente a la aversión total al riesgo que tenía la "vieja NASA". 

Por qué. El 6 de febrero de 2026 se ha fijado como inamovible por varias razones estratégicas que pesan más que las dudas de ingeniería sobre el escudo térmico. La primera de ellas es la carrera contra China, ya que el país asiático cuenta con un programa lunar muy avanzado y apunta poner taikonautas en la Luna antes de 2030. Si Artemis 2 se retrasaba para rediseñar el escudo térmico (lo que hubiera llevado años), Artemis 3 se habría ido hasta el año 2028-2029 o más, dejando la puerta abierta a que China llegara antes o muy cerca. 

Pero no se quedan aquí, ya que para esta administración la Luna es un trampolín para poder llegar a Marte, siendo esta misión una simple forma de validar los sistemas que están usando. Es por ello que cada retraso en la Luna es un retraso para la misión a Marte, que promete ser el legado histórico que buscan.

El dilema del Avcoat. El principal punto de fricción entre los ingenieros y la nueva dirección de la agencia reside en la parte inferior de la cápsula Orion. Durante la misión no tripulada Artemis 1 en 2022, el escudo térmico (fabricado con un material ablativo llamado Avcoat) se comportó de forma inesperada. Y es que en lugar de consumirse uniformemente, se desprendió en trozos, creando cráteres y grietas debido a los gases atrapados en el material durante la reentrada en la atmósfera.

La lógica de la ingeniería ante este problema marcaría hacer un diseño nuevo o un cambio de material. Pero como es algo que retrasaría todo, la NASA ha apostado por un cambio de ángulo en la reentrada para minimizar el estrés térmico en las zonas más afectadas para mantener el mismo escudo. 

Las dudas. La NASA asegura que el riesgo es "aceptable", pero esta decisión ha levantado ampollas en la comunidad de seguridad aeroespacial. A esto se suma que el sistema de soporte vital (ECLSS), provisto en parte por la ESA, nunca ha sido probado completamente en vuelo con humanos, lo que añade una capa extra de incertidumbre a la misión.

Charles Camarda, astronauta veterano de la misión STS-114 ,el vuelo de retorno tras el desastre del Columbia, ha sido tajante en este sentido. En declaraciones, Camarda ha comparado la situación actual con la "cultura disfuncional" que propició las tragedias del Challenger y el Columbia. Pero para el administrador de la NASA, Artemis 2 es un paso innegociable para asegurar el liderazgo estadounidense y la futura economía cislunar.

Tensión operativa. Como si la presión sobre Artemis no fuera suficiente, la NASA enfrenta también una crisis paralela en la órbita baja. La agencia y SpaceX tienen el 14 de enero programado el undocking de la misión Crew-11 de la Estación Espacial Internacional (ISS) debido a una evacuación médica urgente

Se trata de un evento sin precedentes en la historia de la ISS: bajar a un astronauta por un problema médico no especificado (aunque se ha confirmado que está estable). Aunque Isaacman ha asegurado que este incidente operativo no afectará al calendario de Artemisa 2, añade una carga de estrés considerable a los equipos de control de misión en Houston, que ahora deben gestionar una crisis en tiempo real mientras preparan el lanzamiento más importante de la década.

Qué podemos esperar. De momento, las fechas que conocemos son el 17 de enero, donde el SLS rueda hacia su plataforma, y el seis de febrero, que se abrirá la ventana para su lanzamiento. En total se espera una misión de 10 días de vuelo, con sobrevuelo lunar y retorno a alta velocidad. En concreto, 40.000 km/h. 

La NASA se juega mucho más que una misión en febrero. Se juega la validación de su modelo de seguridad en la nueva era espacial, donde la competencia geopolítica y la prisa comercial chocan de frente con las leyes inmutables de la física y la termodinámica.

Imágenes | Pedro Lastra NASA

En Xataka | Hemos vivido engañados con las distancias del Sistema Solar: el vecino más cercano a Neptuno es Mercurio

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13 de enero de 2026

Miles de instancias de MongoDB en riesgo por una vulnerabilidad de leak de memoria

Recientemente se ha descubierto una vulnerabilidad de alta puntuación en el conocido sistema de bases de datos NoSQL, MongoDB. Esta vulnerabilidad ha sido apodada como “MongoBleed” y se le ha asignado el identificador de vulnerabilidad CVE-2025-14847.

En esencia, este riesgo de seguridad es comparable en impacto al histórico Heartbleed, ya que posibilita la extracción de datos sensibles residentes en la memoria del servidor que exponga este servicio. Esto incluye la posible sustracción de credenciales, tokens de sesión o información confidencial de clientes.

¿De qué trata MongoBleed?

El CVE-2025-14847, también conocido como MongoBleed, es una vulnerabilidad de lectura de memoria no autenticada que reside en la implementación del protocolo de compresión zlib del servidor de MongoDB. El fallo ocurre específicamente en la lógica de descompresión de mensajes en las peticiones, cuando el servidor procesa una solicitud comprimida malformada, calcula incorrectamente la longitud de los datos. Como resultado, el servidor devuelve fragmentos de memoria dinámica (heap) no inicializada.

Esto lo podemos observar en el commit https://github.com/mongodb/mongo/commit/505b660a14698bd2b5233bd94da3917b585c5728 que da solución a este problema, en el cuál se modifica el fichero message_compressor_zlib.cpp para que devuelva únicamente la longitud real de los datos descomprimidos, en vez de la totalidad de los datos almacenados en memoria.

Lo interesante de este error es que se produce antes de que se verifique la autenticación, provocando que cualquier instancia de MongoDB expuesta a Internet (o accesible dentro de una red interna) pueda ser atacada por cualquier persona sin necesidad de usuario ni contraseña. Al explotarlo, el atacante recibe «trozos» aleatorios de la memoria del servidor, que podrían contener datos residuales de otras consultas recientes, claves de cifrado o contraseñas en texto plano.

Esta vulnerabilidad afecta a una amplia gama de versiones de MongoDB Server, desde ramas antiguas hasta las más recientes, incluyendo las series 4.4, 5.0, 6.0, 7.0 y 8.0, a menos que se hayan aplicado los parches de seguridad liberados a finales de diciembre de 2025.

El impacto de esta vulnerabilidad

La vulnerabilidad ha sido catalogada con una severidad Alta según el sistema de puntuación estándar, alcanzando una nota base de 8.7 en la escala CVSS. Esta clasificación responde a que el fallo es explotable de forma remota a través de la red y no requiere privilegios ni interacción por parte del usuario, aunque su impacto se limita principalmente a la confidencialidad de los datos y no afecta directamente a la integridad o disponibilidad del sistema en primera instancia.

El riesgo principal de este CVE reside en la exposición de la memoria dinámica del servidor. Al enviar paquetes malformados, un atacante no autenticado puede recuperar fragmentos de datos residentes en la memoria, lo que podría incluir información altamente sensible como tokens de sesión, credenciales en texto plano o claves de cifrado utilizadas por la base de datos. La disponibilidad pública de pruebas de concepto funcionales facilita la automatización de este ataque contra instancias expuestas.

A día de la redacción de esta noticia, se pueden utilizar buscadores especializados para comprobar que existen más de 80000 servidores de MongoDB expuestos a internet que utilizan versiones vulnerables.

Soluciones y recomendaciones

La solución principal consiste en actualizar el servidor de MongoDB a las versiones parcheadas proporcionadas por el fabricante. Las versiones seguras que corrigen el manejo de zlib son:

  • MongoDB 8.2.x: Actualizar a 8.2.3 o superior.
  • MongoDB 8.0.x: Actualizar a 8.0.17 o superior.
  • MongoDB 7.0.x: Actualizar a 7.0.28 o superior.
  • MongoDB 6.0.x: Actualizar a 6.0.27 o superior.
  • MongoDB 5.0.x: Actualizar a 5.0.32 o superior.
  • MongoDB 4.4.x: Actualizar a 4.4.30 o superior.

También se aconseja limitar el acceso a la red donde se encuentra la instancia del servidor de MongoDB. En la mayoría de los casos no es necesaria su exposición a internet y, si lo fuera, se deberían implementar reglas de enrutamiento para aceptar conexiones solo desde direcciones IP o dominios que sean de confianza.

Adicionalmente, se recomienda rotar cualquier credencial, clave de API o certificado que pudiera haber estado en uso en el servidor afectado, asumiendo que podrían haber sido comprometidos antes del parcheado.

Más información
– CVE-2025-14847 Detail https://nvd.nist.gov/vuln/detail/CVE-2025-14847
– CVE-2025-14847 https://www.incibe.es/incibe-cert/alerta-temprana/vulnerabilidades/cve-2025-14847
– Vulnerability Bulletins CVE-2025-14847 https://www.ccn-cert.cni.es/en/component/vulnerabilidades/view/48485.html?search=act&Itemid=11904

La entrada Miles de instancias de MongoDB en riesgo por una vulnerabilidad de leak de memoria se publicó primero en Una Al Día.



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La ciencia está a las puertas de lograr algo que terminaría con nuestra experiencia humana tal como la conocíamos: el sufrimiento

La ciencia está a las puertas de lograr algo que terminaría con nuestra experiencia humana tal como la conocíamos: el sufrimiento

El Santo Grial de la medicina moderna contra el dolor ha sido siempre el mismo: lograr la potencia analgésica de la morfina sin sus efectos secundarios como la depresión respiratoria, la adicción o la tolerancia. Y aunque hasta ahora parecía algo imposible, un estudio ha sugerido que la clave no está en 'adormecer' el cuerpo, sino en 'atacar' la forma en la que el cerebro procesa el sufrimiento. 

El estudio. Un equipo liderado por Gregory Corder, de la Universidad de Pensilvania, ha desarrollado una terapia génica que actúa como un "interruptor" para el dolor crónico. 

Lo revolucionario no es solo que funciona, sino cómo lo hace: elimina la angustia emocional del dolor sin borrar la sensación física protectora, manteniendo al paciente a salvo pero libre de sufrimiento.

El problema no es sentir, es sufrir. El dolor tiene dos componentes muy claros: uno que es sensorial, que es necesario para la supervivencia del humano (como es retirar la mano cuando nos quemamos), y el otro es el afectivo o el emocional. Este segundo es el que genera la sensación de sufrimiento constante que puede destrozar la calidad de vida de un paciente que vive con dolor crónico o con dolor neuropático que afecta al sistema nervioso como por ejemplo la odiada 'ciática'. 

Según el estudio, titulado, los investigadores identificaron un grupo específico de neuronas en la corteza cingulada anterior (ACC). Estas neuronas son sensibles a los opioides y son las responsables de codificar la "desagradabilidad" del dolor, y es aquí donde se ha tratado de atacar, pero de manera quirúrgica y sin pastillas. 

La herramienta usada. Los científicos utilizaron una herramienta conocida como DREADD (Receptores de Diseño Activados Exclusivamente por Drogas de Diseño). Para ello, a través de un vector viral, insertaron receptores sintéticos específicamente en las neuronas de la corteza cingulada de ratones con dolor neuropático

A partir de ahí, administraron un fármaco que no tienen ningún efecto llamado DCZ. Este compuesto, pese a no hacer nada al cuerpo en los ratones, actúa como una llave que “apaga” las neuronas que se han modificado en su cerebro de manera muy específica. 

El resultado. El comportamiento del dolor crónico desapareció y comenzaron a actuar como animales completamente sanos. Sin embargo, cuando se les expuso a un estímulo térmico agudo, pudieron retirar la pata. De esta manera, su sistema de supervivencia estaba funcionando, pero el de la angustia estaba completamente apagado. 

La IA que lee el dolor. Uno de los mayores retos en la investigación del dolor es que los ratones no pueden decirnos "me duele un 7 sobre 10", y es por ello que de manera clásica los científicos dependían de pruebas sesgadas. Pero esto se ha acabado gracias a una IA llamada LUPE, que es una plataforma de Deep Learning y tiene la capacidad de analizar cientos de horas de vídeo de ratones moviéndose libremente. 

Pero lo relevante aquí es que tiene la capacidad de detectar micro-comportamientos espontáneos asociados al dolor que el ojo humano pasaría por alto. Gracias a LUPE, el equipo pudo confirmar objetivamente que el alivio de dolor era real y no un error de la interpretación humana. 

La crisis de los opioides. Lo más prometedor del estudio publicado hace escasos días es el perfil de seguridad. Al contrario que la morfina, que genera tolerancia, es decir, se necesita cada vez más dosis de medicamento para poder tener efecto, y adicción, esta terapia génica es totalmente lo contrario. 

De esta manera, no genera adicción, haciendo que el ratón no tenga que buscar una mayor dosis para mantener esa sensación y el efecto se mantuvo estable. 

La llegada de humanos. Aunque el éxito en ratones es rotundo, el salto a humanos es complejo, puesto que somos realmente diferentes y requiere de muchos más estudios de seguridad. Sin embargo, el camino está trazado. El equipo ya está planeando los siguientes pasos hacia ensayos clínicos, aunque es algo que se puede retrasar muchos años en ser una realidad en nuestro día a día. 

Imágenes | Sasun Bughdaryan 

En Xataka | Hemos aceptado que el deporte es "medicina" para el cuerpo. Ahora la ciencia está descubriendo sus efectos secundarios

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☞ El artículo completo original de José A. Lizana lo puedes ver aquí

Una piel robótica que “duele”: así es el e-skin neuromórfico que da reflejos rápidos a los humanoides

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Si apoyas la mano en una sartén caliente, no necesitas deliberar: la apartas antes de ser plenamente consciente del daño. Ese truco biológico no depende primero del cerebro, sino de un circuito rápido que convierte la señal de la piel en movimiento casi inmediato. En muchos robots humanoides, el proceso suele ser más torpe: el sensor detecta, la información viaja a una unidad central, se calcula la respuesta y, por fin, se envía la orden al motor. Ese pequeño “viaje burocrático” puede ser suficiente para que el contacto con una superficie caliente, un pellizco mecánico o un golpe termine en una avería.

Con la llegada de los humanoides a entornos menos controlados —hogares, hospitales, espacios de atención al público— el reto deja de ser solo ejecutar tareas programadas. También importa reaccionar con naturalidad, de forma segura, cuando algo sale mal. En ese contexto se enmarca una propuesta descrita por Phys.org y respaldada por un trabajo científico en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS): una piel robótica capaz de detectar tacto, daño y algo parecido al dolor robótico, con reflejos locales que no dependen de esperar al “cerebro” del robot.

Qué falta en las pieles robóticas tradicionales

Muchas soluciones de sensores táctiles en robótica se parecen más a un timbre que a un sistema nervioso. Saben que alguien los presiona, estiman intensidad, quizá localización, pero no interpretan el significado del estímulo. Para un humano, el tacto puede ser agradable, neutro o peligroso; para un robot típico, todo queda en una cifra que debe evaluarse después en la unidad central.

Ese enfoque funciona en entornos industriales muy estructurados, donde los riesgos están acotados y el robot opera con márgenes de seguridad amplios. En un entorno cotidiano, el problema es que el “tarde” importa. Un dedo mecánico que se engancha en una tela, una muñeca que golpea un borde metálico o una mano que toca un objeto caliente son situaciones que, si se prolongan apenas un instante, pueden dañar piezas y también comprometer la seguridad de quien está cerca.

La idea clave: una e-skin neuromórfica que se comporta como nervios

El equipo que desarrolla esta e-skin neuromórfica plantea una arquitectura inspirada en el sistema nervioso humano. La metáfora útil es pensar en dos carriles: uno “normal”, en el que las sensaciones viajan al centro de decisión para ser interpretadas, y otro de emergencia, que actúa como el reflejo de retirar la mano cuando algo duele.

Según la descripción del trabajo, la piel se organiza en cuatro capas. La capa superior hace de cubierta protectora, como una especie de epidermis artificial que aguanta el día a día. Debajo viven los elementos que detectan presión y los circuitos que convierten esa presión en señales eléctricas con un comportamiento parecido al de neuronas y sinapsis. No es solo “medir y enviar”; es “medir, codificar y priorizar”.

Esa priorización es lo que permite hablar de “dolor” en términos funcionales. No se trata de que el robot sufra como una persona, sino de que el sistema marque ciertos estímulos como críticos y active una respuesta inmediata de autoprotección.

Un latido eléctrico para vigilar daños sin tocar nada

Uno de los detalles más interesantes es que la piel no espera a que ocurra algo para “hablar”. Cada cierto tiempo —del orden de decenas de segundos, según la descripción— envía un pulso eléctrico pequeño a la CPU incluso cuando no hay contacto. Es como el “OK” periódico que manda un dispositivo para confirmar que sigue conectado. Mientras ese pulso llega, el robot interpreta que el tejido está íntegro.

La consecuencia práctica es elegante: si la piel se corta o se daña, ese pulso deja de aparecer. El silencio se vuelve información. Con ello, el robot puede localizar la zona afectada y notificar el problema al propietario o al sistema de mantenimiento. En lugar de necesitar un diagnóstico complejo, la piel incorpora una especie de autovigilancia. Como cuando una tira de luces navideñas deja de encenderse a partir de un punto y sabes exactamente dónde buscar el fallo.

Tacto “normal” y tacto “peligroso”: dos rutas de señal

Cuando alguien toca al robot, la piel genera señales tipo “spike” que codifican la presión aplicada. En contactos habituales, esos spikes siguen el carril estándar hacia la CPU, donde se puede interpretar el contexto: si es un apretón de manos, si el robot está sosteniendo un objeto frágil o si un usuario necesita asistencia.

La parte diferencial llega cuando el estímulo supera un umbral predefinido, interpretado como señal de dolor robótico. En ese caso, la piel emite un spike de mayor voltaje que no espera el procesamiento central: va directo a los motores. Es, en la práctica, un atajo para ejecutar un reflejo local. La reacción típica sería retirar el brazo o modificar la postura de inmediato para reducir el daño.

Visto desde fuera, es como pasar de una atención al cliente con cola a un botón de emergencia que corta la corriente. No todo necesita el modo emergencia, pero cuando algo está a punto de romperse, la latencia se vuelve el enemigo.

Seguridad e interacción: por qué importa en robots de servicio

En un robot de asistencia, la seguridad no se mide solo por “no hacer daño”, sino también por “no dañarse”, porque un robot averiado puede comportarse de forma impredecible o quedar inmovilizado en un lugar inadecuado. Una piel robótica que distingue contacto normal de contacto peligroso puede ayudar a que la interacción sea más intuitiva. Un usuario no experto no tiene por qué conocer los límites de fuerza exactos; el robot puede protegerse y, al mismo tiempo, señalizar que algo fue demasiado brusco.

El propio equipo lo enmarca en términos de una arquitectura jerárquica inspirada en redes neuronales biológicas, con detección de alta resolución y reflejos locales, orientada a una interacción humano-robot más natural. La publicación científica se atribuye a PNAS, y la noticia divulgativa fue difundida por Phys.org, lo que sugiere un interés tanto académico como aplicado.

Reparación rápida: parches magnéticos como piezas de Lego

La durabilidad es otro cuello de botella cuando se piensa en robots que conviven con personas. Una piel compleja y delicada sería un quebradero de cabeza si repararla exige desmontar medio brazo. Aquí aparece un enfoque práctico: la piel está hecha de parches modulares sujetos magnéticamente. Si una sección se daña, se puede retirar y reemplazar en segundos, “clic” mediante, como cambiar una pieza de un juguete de construcción.

Este detalle es menos vistoso que el “dolor”, pero puede ser igual de decisivo para la adopción real. En entornos de servicio, el mantenimiento tiene que ser rápido y barato. Una e-skin que se repara como quien cambia una baldosa rota evita paradas largas y reduce el coste operativo.

El siguiente obstáculo: sentir varias cosas a la vez sin confundirse

Un reto típico del tacto es que la realidad rara vez es un toque único y aislado. Imagina que sostienes una caja mientras alguien apoya la mano en tu antebrazo: tu piel y tu sistema nervioso distinguen ambos estímulos sin colapsar. En robótica, cuando se sube la resolución y la cantidad de sensores, aparece la complejidad de interpretar múltiples contactos simultáneos.

El equipo señala como siguiente paso aumentar la sensibilidad y la capacidad de manejar varios toques a la vez sin confusión. Dicho en sencillo: que el robot pueda leer su piel como nosotros leemos un teclado con varios dedos, sin que cada pulsación se convierta en ruido para las otras.




☞ El artículo completo original de Natalia Polo lo puedes ver aquí

Venezuela tiene algo mucho más valioso que el petróleo y EEUU lo sabe. El gran problema es que no sabe dónde está

Venezuela tiene algo mucho más valioso que el petróleo y EEUU lo sabe. El gran problema es que no sabe dónde está

El anuncio de que empresas estadounidenses podrían acceder al vasto petróleo de Venezuela ha reactivado una ambición mucho más amplia de la administración de Donald Trump. Porque la nación latinoamericana tiene algo que Washington busca desesperadamente, algo que a China le sobra

El quid es cómo y cuánto.

Más allá del crudo. Sí, la cara “b” del “desembarco” norteamericano en Venezuela también busca explorar el potencial mineral del país como parte de “la seguridad nacional de Estados Unidos”. Los expertos señalan que, además del crudo, existirían reservas no verificadas de minerales críticos y posibles grandes cantidades de tierras raras, insumos clave para la defensa y la tecnología

Sin embargo, la falta de datos fiables, la duda sobre la viabilidad económica y los riesgos operativos en zonas con presencia de grupos armados e ilegalidad minera convierten el objetivo en una empresa mucho más compleja que la propia reapertura petrolera, con impactos ambientales significativos asociados a la minería intensiva en energía.

La cadena de suministro y el cuello de botella. Incluso si se superaran los obstáculos de extracción, el desafío decisivo aparece en el procesamiento. La refinación de tierras raras está concentrada en más de un 90% en China, un dominio construido durante décadas mediante subsidios, expansión industrial y regulaciones ambientales laxas. 

Esta posición ha convertido a las tierras raras en un punto sensible de las tensiones comerciales entre Washington y Pekín, con controles de exportación que han puesto en evidencia la fragilidad de las cadenas de suministro estadounidenses. El consenso entre analistas es que esa ventaja industrial y geopolítica no puede revertirse rápidamente, por lo que nuevos yacimientos sin capacidad de refinado propia aportarían poco a la resiliencia estratégica a corto plazo.

Diamonds

Por qué es importante. Lo hemos contado otras veces. La clasificación de “minerales críticos” abarca un conjunto amplio de materias primas esenciales para la economía y la seguridad, desde aluminio y cobre hasta un grupo específico de 17 elementos conocidos como tierras raras, indispensables para imanes de alto rendimiento, electrónica avanzada y sistemas militares. Aunque estos elementos no son escasos en la corteza terrestre, su extracción y refinado resultan técnicamente exigentes y costosos. 

En Estados Unidos existen esfuerzos para desarrollar capacidades domésticas, pero los plazos de puesta en marcha suelen medirse en años o décadas, lo que explica la tentación de buscar soluciones externas que, en la práctica, rara vez ofrecen resultados inmediatos.

Potencial geológico y límites estructurales. Ocurre que, a diferencia de otros países con reservas confirmadas, Venezuela no figura en los listados internacionales como productor relevante de tierras raras, una ausencia explicada por décadas de opacidad institucional durante los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro. Aun así, se cree que el país alberga depósitos de coltan y bauxita, fuentes de metales considerados críticos como tantalio, niobio, aluminio y galio. 

Proyectos como el Arco Minero del Orinoco pretendieron capitalizar ese potencial, pero han quedado marcados por la minería ilícita, la falta de inversión, la escasez de mano de obra cualificada y un entorno regulatorio volátil que desalienta a operadores internacionales.

Un espejismo estratégico a medio plazo. Si se quiere también, la evaluación final de los expertos es clara: aunque el subsuelo venezolano pueda esconder recursos valiosos, su contribución a la seguridad de suministro de Estados Unidos sería marginal en el horizonte cercano. Sin datos geológicos sólidos, sin garantías de seguridad y sin capacidad de procesamiento independiente del circuito chino, el interés mineral de Venezuela parece más una extensión del pulso geopolítico que una solución práctica, al menos en el corto plazo.

En ese contexto, la apuesta estadounidense enfrenta una paradoja: el país ofrece mucho sobre el papel, pero poco que pueda traducirse en ventajas reales durante la próxima década.

Imagen | Mauricio Campello, RawPixel

En Xataka | A EEUU no le hizo falta disparar para entrar en Caracas. Todo lo que necesitó fue un arma invisible y la "ayuda" inesperada de Rusia

En Xataka | Mientras todo el mundo mira al petróleo, el verdadero tesoro de Venezuela se esconde en los sótanos de Londres: su oro

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La noticia Venezuela tiene algo mucho más valioso que el petróleo y EEUU lo sabe. El gran problema es que no sabe dónde está fue publicada originalmente en Xataka por Miguel Jorge .



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