18 de octubre de 2026

Meta confirma que unos atacantes entraron en sus repositorios de GitHub con credenciales robadas y se llevaron código y datos de 1.500 personas

Hojas con código abstracto salen de una carpeta, metáfora del código y los datos personales sustraídos a Meta.

Meta ha confirmado que un grupo externo accedió a algunos de sus repositorios de GitHub usando las credenciales robadas de un empleado y se llevó código y datos personales de unas 1.500 personas, la mayoría empleados de la compañía en Estados Unidos. Lo contó un portavoz a SecurityWeek el 13 de octubre; Meta no ha publicado ningún comunicado oficial sobre el incidente, como señala The Next Web.

Así que todo lo que se sabe procede de esa declaración. Y lo más llamativo no es el código robado, sino que hubiera datos personales donde no debían estar.

Qué se llevaron

Según Meta, el 99 % de lo sustraído era información de negocio, incluido código de algunos productos, y el 1 %, datos personales. La compañía no ha detallado qué tipo de datos ni qué productos se han visto afectados.

Esos datos personales, según el portavoz, se habían subido a los repositorios por error y en contra de la política interna de la empresa, y buena parte eran datos sintéticos o anonimizados usados para pruebas. Meta empezó a notificar a los afectados el 13 de octubre y les ofrece monitorización de crédito y de la dark web. También dice estar avisando a los reguladores, sin precisar cuáles.

«No fue una vulnerabilidad en ningún producto de Meta, y los sistemas internos de Meta no fueron vulnerados», aseguró el portavoz. La empresa detectó el acceso hace unas semanas, lo cortó, avisó a GitHub y a las fuerzas de seguridad y cree, según su investigación, que el grupo no iba específicamente a por sus datos.

Qué ha cambiado Meta

Tres cosas, según su declaración: ha rotado los secretos (claves y credenciales) que había en los repositorios, ha implantado controles para impedir que se guarden datos de usuarios en GitHub, escanea de forma preventiva las subidas en busca de datos personales añadidos por error y ha trabajado con la plataforma en medidas adicionales de protección.

Hay muchas incógnitas. No se sabe cuándo exactamente se produjo el acceso, cómo se robó la credencial del empleado, quién está detrás, cuántos de los 1.500 afectados no son empleados ni si hay usuarios europeos entre ellos. Ninguna fuente menciona a la autoridad irlandesa de protección de datos, que supervisa a Meta en la UE.

Por qué importa

Porque es el patrón que se repite en muchas brechas recientes: no un fallo técnico sofisticado, sino una credencial robada. Es lo que vimos con los ciberdelincuentes que roban sesiones con programas espía para revender el acceso o con el robo de bóvedas de contraseñas de Dashlane. Y GitHub se ha convertido en un objetivo en sí mismo, como demostró el gusano Miasma en 73 repositorios de Microsoft.

Mi lectura es que Meta ha elegido bien sus palabras. «Los sistemas internos no fueron vulnerados» es defendible si se considera GitHub un servicio externo, pero el resultado es el mismo: alguien se llevó código de la empresa y datos de 1.500 personas. Lo preocupante es lo segundo. Que una compañía de este tamaño tuviera datos personales en repositorios de código, aunque fuera por error, dice más de sus controles internos que del atacante. Y que la información solo se conozca por una declaración a un medio especializado, sin comunicado público, tampoco ayuda.




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17 de octubre de 2026

Las células zombis están detrás del envejecimiento: así es como los científicos pretenden eliminarlas

Las células zombis están detrás del envejecimiento: así es como los científicos pretenden eliminarlas

El paso del tiempo deja huella en nuestro organismo, y uno de los principales responsables son las llamadas "células senescentes", también conocidas como células zombis. Y su nombre va ni que pintado, puesto que estas células han dejado de dividirse, pero no mueren nunca, sino que se van acumulando en tejidos y liberando sustancias inflamatorias que contribuyen al envejecimiento y a diversas enfermedades.  

En nuestro cuerpo. Lógicamente, el organismo no es tonto, puesto que uno de sus objetivos es lidiar con estas células rebeldes. Pero el problema que tenemos aquí es que no consigue eliminar estas células rebeldes porque el mecanismo de 'limpieza' va fallando conforme se van cumpliendo años. 

Se investiga. Un equipo de investigadores este mismo año ha trabajado cómo termina lidiando nuestro organismo con estas células, y aquí los protagonistas parecen ser los macrófagos, un tipo de glóbulo blanco que actúa como el equipo de limpieza de nuestro cuerpo, devorando todas las células muertas o dañadas. Sin embargo, se ha visto que, a medida que envejecemos, la eficiencia de estos macrófagos disminuye drásticamente. 

La razón parece estar en una molécula llamada prostaglandina E2 y su receptor EP2. Esta es una vía de señalización que parece desviar el metabolismo de los macrófagos, ya que en lugar de utilizar la glucosa como energía para devorar las células zombis, esta señal provoca que almacenen la glucosa en forma de glucógeno, dejándolos sin la energía necesaria para cumplir su función. 

Los precedentes. Ya en 2021 hubo un equipo de investigación que demostró que bloquear esta vía restauraba la memoria en los ratones más envejecidos. Pero este nuevo estudio va más allá y demuestra que, en ratones viejos, reducir la señal EP2 en los macrófagos residentes no solo mejoró su capacidad para eliminar estas células zombis, sino que también evitó el deterioro cognitivo, la fragilidad, la pérdida de masa muscular o la inflamación general. 

Además, los investigadores probaron la inhibición farmacológica de EP2 y observaron las mismas alteraciones en tejidos humanos envejecidos y enfermos. 

El camino a seguir. La relación entre la inflamación y las enfermedades asociadas a la edad no es nueva, puesto que ya en 2001, el Estudio de Rotterdam, publicado en The New England, sugirió que el uso prolongado de antiinflamatorios no esteroideos podría estar asociado con un menor riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, es fundamental destacar que el ensayo aleatorizado ADAPT posterior no confirmó este efecto protector, lo que subraya la complejidad de trasladar este sistema a los humanos. 

El futuro. La idea de eliminar las células zombie como terapia antienvejecimiento cobró impulso con diferentes trabajos de investigación, quienes demostraron en ratones que eliminar las células senescentes retrasaba los trastornos asociados al envejecimiento y aumentaba la esperanza de vida saludable. 

Ahora, la buena noticia que tenemos encima de la mesa es que estas investigaciones sobre terapias antienvejecimiento, incluidos los senolíticos, se encuentran en una etapa de transición crucial hacia los ensayos clínicos. Pero el desafío que tenemos encima de la mesa es que se deben traducir estos prometedores descubrimientos de laboratorio en terapias seguras y eficaces para los humanos, con el objetivo no solo de vivir más tiempo, sino de vivir mejor, libres de las enfermedades crónicas asociadas al envejecimiento. 

Imágenes | qimono!

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Un puñado de rocas de Sudáfrica tiene en sus manos resolver el gran misterio del oxígeno en la Tierra

Un puñado de rocas de Sudáfrica tiene en sus manos resolver el gran misterio del oxígeno en la Tierra

Hace unos 2.400 millones de años, tuvo lugar la Gran Oxidación, un proceso en el cual el oxígeno se acumuló en la atmósfera en una cantidad suficiente para promover la aparición de formas de vida complejas. Sin embargo, en nuestro planeta había muchos procesos que funcionaban como sumideros para este oxígeno: gases volcánicos, descomposición de la materia orgánica, minerales que se oxidan… 

La aparición de oxígeno podría haber sido un visto y no visto, pero no fue así. Ocurrió algo que hizo que ese gas se mantuviese, permitiendo que la vida compleja avanzase más y más hasta llegar a nuestros días. El mecanismo que favoreció todo esto ha sido un misterio durante mucho tiempo, pero ahora podríamos tener la respuesta que buscábamos, gracias al estudio publicado a partir del análisis de unas rocas en Sudáfrica.

El reciclaje que hizo proliferar la vida. Tras la Gran Oxidación, muchos de los sulfuros que se encontraban en los continentes se combinaron con oxígeno, para dar lugar a otras moléculas conocidas como sulfatos. Estos, a su vez, fueron arrastrados hasta el mar, donde pusieron a trabajar a las bacterias sulfatorreductoras, unos microorganismos que descomponen la materia orgánica, extrayéndole electrones que luego van a parar a los sulfatos. Sin esos sulfatos, no pueden trabajar adecuadamente. Por eso, proliferaron muchísimo, descomponiendo una gran cantidad de la materia orgánica que se depositaba en el mar. Dicha descomposición liberó mucho fósforo, un nutriente que permitió que proliferasen aún más seres vivos en los océanos.

Si hay más seres vivos, hay más materia orgánica que se acumula en el fondo marino cuando estos mueren. Llegó a haber tanta que las bacterias sulfatorreductoras no daban abasto. Parte de esa materia orgánica acababa sepultada, de modo que el carbono que la compone se enterraba con ella. Ese carbono enterrado, por lo tanto, dejó de oxidarse, favoreciendo que el oxígeno de la fotosíntesis no se consumiera y permaneciese en la atmósfera. Con todo esto, más oxígeno permitía oxidar más sulfuros continentales y el ciclo se retroalimentaba.

Las rocas que tenían las respuestas. Todo esto es una hipótesis lanzada por un equipo de científicos de la Universidad de California en Riverside después de analizar una serie de rocas recogidas en Sudáfrica. Recurrieron a una técnica que permite disolver los componentes minerales de las rocas de uno en uno, de manera que no se mide el fósforo total, sino que se puede medir de qué mineral viene cada fracción de fósforo. 

Así, vieron que una parte estaba unida a materia orgánica o a óxidos de hierro, o formó minerales en el propio fondo marino. Ese fósforo, por lo tanto, estuvo ligado al ciclo biológico y su cantidad refleja cuánto se reciclaba. Por otro lado, había fósforo presente en granos minerales arrastrados desde el continente. Este nunca estuvo disponible para los organismos, por lo que no tiene nada que ver con la proliferación de vida en la Tierra primitiva. El primero era muy abundante, por lo que todo apunta a ese reciclaje que hemos visto paso a paso. 

Aun así, la vida compleja tardó en aparecer. Tradicionalmente se ha pensado que la vida compleja tardó en aparecer porque no habría suficiente oxígeno disponible. Sin embargo, esta hipótesis apunta a que había de sobra. Por eso, para que esta pueda sostenerse, los autores del estudio sugieren que este hecho pudo deberse a otras causas ambientales o biológicas. Por ejemplo, una glaciación o problemas de disponibilidad de otros nutrientes.

Aplicaciones en el presente. Todo este hallazgo no sirve solo para comprender cómo surgió la vida en la Tierra. También puede tener aplicaciones en el presente. Por un lado, el cambio climático está limitando el oxígeno en los océanos en algunas regiones de nuestro planeta, por lo que si entendemos lo que ocurrió en el pasado podemos anticiparnos al futuro y evitar  males mayores. Por otro lado, toda esta información puede ser útil para seleccionar planetas susceptibles de albergar vida más allá de la Tierra. En definitiva, estas rocas de Sudáfrica nos han dado información útil para entender el pasado, proteger el presente y afrontar el futuro. 

Imagen | SoupePrimordiale

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China bajó 6.000 metros al fondo del Pacífico buscando metales para sus baterías. Ha encontrado 11.700 virus que desconocíamos

China bajó 6.000 metros al fondo del Pacífico buscando metales para sus baterías. Ha encontrado 11.700 virus que desconocíamos

China lleva años explorando las profundidades del Pacífico en busca de níquel, cobalto y manganeso, metales esenciales para fabricar esas baterías y dispositivos electrónicos con los que dominar el mundo. En una de las mayores reservas submarinas del planeta, situada a profundidades que alcanzan los 6.000 metros, sus investigadores han dado con algo que nadie esperaba en semejante cantidad: 11.742 grupos de virus, de los cuales 11.662 eran desconocidos en las bases de datos científicas. 

Una mina gigantesca bajo el Pacífico. Entre México y Hawái se extiende la zona de fractura de Clarion-Clipperton, una inmensa llanura abisal cubierta por miles de millones de nódulos polimetálicos, pequeñas formaciones redondeadas que recuerdan a patatas esparcidas sobre el lecho marino. En su interior se concentran manganeso, níquel, cobalto y otros elementos utilizados en baterías, vehículos eléctricos y tecnologías industriales. 

Algunas estimaciones sitúan sus reservas por encima de las conocidas en tierra firme, una perspectiva que ha desencadenado una carrera internacional por explorar la región. La Autoridad Internacional de los Fondos Marinos ha concedido 17 contratos de exploración en esta zona, cinco de ellos a entidades chinas, aunque todavía no se ha iniciado allí la explotación minera comercial.

11.742 virus que nadie había catalogado. Un equipo encabezado por Bowen Hou, de la Universidad de Chongqing y el Segundo Instituto de Oceanografía de China, analizó sedimentos recogidos durante expediciones realizadas en 2023 y 2024. Los investigadores estudiaron 60 conjuntos de muestras y reconstruyeron secuencias genéticas que permitieron identificar 11.742 unidades taxonómicas víricas, agrupaciones utilizadas para distinguir poblaciones de virus a partir de su ADN. 

De ellas, 11.662, aproximadamente el 99,3%, no encontraron correspondencia en los registros de referencia existentes. El resultado representa uno de los grandes inventarios de diversidad vírica de esta región y pone de manifiesto hasta qué punto sigue siendo desconocida la vida microscópica de los fondos oceánicos.

Un mundo que funciona con otras reglas. La mayoría de los virus identificados pertenece a grupos relacionados con los bacteriófagos, especializados en infectar bacterias y otros microorganismos, por lo que el hallazgo no implica la aparición de miles de nuevos patógenos humanos. Estos organismos habitan un entorno sometido a una presión extraordinaria, prácticamente sin luz, con escasos nutrientes disponibles y una elevada presencia de metales. 

Los análisis genéticos indican que muchas de sus poblaciones son muy diferentes de las encontradas en otros ecosistemas oceánicos, incluidos las fosas profundas y los ambientes hidrotermales. De hecho, apenas alrededor del 4% de los grupos de proteínas identificados compartían características con los conjuntos de datos externos utilizados para la comparación.

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Los virus también gobiernan el fondo del océano. Los investigadores encontraron indicios de que estas comunidades víricas podrían influir en procesos esenciales para el funcionamiento del ecosistema. Al infectar bacterias y arqueas que participan en los ciclos del carbono, nitrógeno, fósforo, azufre y metales, los virus pueden modificar su metabolismo, provocar la liberación de nutrientes e intervenir en el intercambio de material genético. 

Algunos contienen genes que podrían ayudar a sus huéspedes a soportar las elevadas concentraciones de metales presentes en los sedimentos. Son funciones deducidas mediante análisis genómicos y asociaciones previstas entre virus y microorganismos, por lo que todavía será necesario comprobar experimentalmente su alcance real.

Extraer lo que tardó millones de años en formarse. Los nódulos que atraen a las compañías mineras crecen con una lentitud extraordinaria, en algunos casos apenas unos milímetros por millón de años. Además de concentrar minerales valiosos, proporcionan superficies sólidas sobre las que viven organismos que difícilmente encontrarían otro soporte en las extensiones de sedimento blando del fondo marino. 

Su extracción exigiría intervenir físicamente sobre ese terreno, removiendo materiales y levantando partículas que podrían volver a depositarse sobre zonas próximas. De hecho, los experimentos de perturbación realizados en ambientes semejantes indican que las alteraciones del sedimento pueden persistir durante décadas, un plazo considerable para ecosistemas caracterizados por procesos biológicos y geológicos extremadamente lentos.

Una incógnita científica. El estudio en Nature proporciona una referencia de las comunidades víricas presentes antes de que comience la explotación comercial, una información esencial para evaluar los posibles daños futuros. Con todo, los investigadores advierten de que todavía se desconoce cómo responderían estos virus y sus microorganismos huéspedes a la retirada de los nódulos, la resuspensión de sedimentos y la modificación del hábitat. También plantean que algunas poblaciones conservadas en capas profundas podrían contribuir parcialmente a la recuperación de las comunidades superficiales, una posibilidad que aún requiere pruebas. 

Sea como fuere, el hallazgo es extraordinario: mientras China y otras potencias estudian cómo aprovechar los metales del fondo del Pacífico para alimentar la transición tecnológica, la ciencia acaba de descubrir que allí existe un universo de miles de virus desconocidos cuyo papel ecológico todavía está por determinar.

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En Xataka | Creíamos que el hantavirus no saltaba entre humanos. Hasta que alguien fue a una fiesta de cumpleaños en Argentina

En Xataka | Tristan da Cunha es el lugar habitado más remoto del planeta. Y hasta allí ha llegado un contagiado por hantavirus



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Google demuestra en su chip Willow una técnica para fabricar estados cuánticos con 40 veces menos errores

Un colador separa cuentas deformes, metáfora de la reducción de errores en el chip cuántico Willow.

Google Quantum AI ha demostrado en un chip real el magic state cultivation, una técnica para preparar los llamados estados mágicos, una pieza imprescindible para que un ordenador cuántico haga cálculos útiles, con 40 veces menos errores que el método sin cultivar. Lo ha hecho en su procesador Willow y lo publica en la revista Science, según explicaron el 15 de octubre en el blog de Google la investigadora Emma Rosenfeld y el ingeniero Craig Gidney.

Es un avance real en uno de los cuellos de botella más caros de la computación cuántica. No es, sin embargo, una reducción general de los errores de los ordenadores cuánticos, ni un resultado completamente nuevo: el trabajo estaba disponible en arXiv desde diciembre de 2025.

¿Qué es un estado mágico y por qué es un problema?

Un estado mágico es un recurso que el ordenador cuántico «gasta» para ejecutar un tipo de operaciones, las puertas llamadas no Clifford, que son difíciles de hacer de forma directa cuando se protege la información con corrección de errores. Sin esas puertas no hay cálculos cuánticos útiles, y cada estado mágico solo se puede usar una vez.

El problema es su coste. Google recuerda que es un cuello de botella conocido desde 2004 y que, según algunas estimaciones, hasta el 95 % de la capacidad de un ordenador cuántico podría acabar dedicada solo a fabricar estos estados. El método clásico, llamado destilación, consume muchísimos cúbits para purificarlos.

¿Qué ha demostrado Google exactamente?

El cultivo funciona de otra manera: se prepara un estado mágico imperfecto en una pequeña región del chip, se comprueba repetidamente con mediciones coordinadas si ha aparecido algún error y, si lo hay, se descarta el intento. Lo que sobrevive es un estado de mucha más calidad. Después, el estado se traslada de un código de corrección de distancia 3 a otro de superficie de distancia 5, una operación que el equipo llama «injerto».

Los números del artículo, firmado por 295 autores, son estos:

  • La fidelidad del estado preparado alcanza 0,9999, es decir, un 99,99 %, una cifra que Google presenta como récord, aunque el artículo reconoce que es similar a la lograda con iones atrapados.
  • El error baja de unos 4,4 por cada mil sin cultivo a alrededor de 1 por cada diez mil con él: un factor de 40.
  • A cambio, solo se conserva el 8 % de los intentos, frente al 76 % cuando no se cultiva.
  • Si se eliminan los ciclos de corrección de errores, el resultado empeora unas 100 veces.

Para medir una fidelidad tan alta, el equipo ha desarrollado una técnica de verificación propia que necesita unas 10.000 mediciones, frente a los cerca de 100 millones de la tomografía estándar.

La idea teórica es de 2024. Un artículo de Gidney, Noah Shutty y Cody Jones proponía «cultivar» estados mágicos tan baratos como una operación básica y proyectaba errores de hasta dos por cada mil millones, lo que podría hacer innecesaria la destilación. El experimento de Willow lleva esa idea al hardware real.

¿Cuánto falta para que esto importe fuera del laboratorio?

Bastante. El error alcanzado, del orden de uno entre diez mil, está muy lejos del uno entre mil millones que plantea la teoría, y llegar ahí exigirá chips más grandes y con menos ruido. Los propios autores lo reconocen en el blog: «todavía necesitamos demostrar el magic state cultivation a mayor escala».

El artículo enumera además limitaciones concretas: el código al que se injerta el estado aún necesita pasos adicionales que el trabajo no incluye, el modelo de ruido no contempla un tipo de fallo llamado fuga, y la deriva del propio chip introduce variaciones en cuestión de una hora. Según Quantum Computing Report, la fidelidad se ha medido con un protocolo de verificación ideado por el propio equipo, así que será importante que otros grupos reproduzcan el resultado.

Willow, conviene recordarlo, es el chip de 105 cúbits que Google presentó en diciembre de 2024 y con el que demostró que su corrección de errores mejora al aumentar el tamaño del código, algo que ya contamos al hablar del avance de Google con su chip Willow y de sus nuevas implementaciones del código de superficie.

¿Por qué es relevante en la carrera cuántica?

Porque ataca el coste, no solo la calidad. La conversación sobre computación cuántica suele centrarse en cuántos cúbits tiene un chip; este trabajo apunta a otra variable igual de importante: cuántos de esos cúbits se desperdician en tareas auxiliares. Si el cultivo escala, un ordenador cuántico útil podría necesitar muchos menos cúbits físicos de los que se estiman hoy.

Los rivales también avanzan en la gestión de errores. IBM y cinco universidades, por ejemplo, han conseguido encadenar 5.000 operaciones cuánticas con medición y reinicio en tiempo real, otro paso hacia máquinas tolerantes a fallos.

Mi lectura es que este es el tipo de avance que más importa y menos titulares merece. No hay una cifra espectacular de cúbits ni una tarea imposible resuelta en minutos, sino una forma más barata de fabricar un ingrediente imprescindible. El 99,99 % es real, pero se consigue descartando más del 90 % de los intentos, y eso solo es aceptable porque el método es mucho más económico que la alternativa. Si Google logra demostrarlo a mayor escala, el horizonte del ordenador cuántico útil se acerca más por esta vía que por cualquier récord de cúbits.




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