7 de julio de 2026

"Vamos a ver cada vez más casos como este”. Hay seis misteriosas esferas en una playa de Australia, y todo apunta a que vinieron del espacio

"Vamos a ver cada vez más casos como este”. Hay seis misteriosas esferas en una playa de Australia, y todo apunta a que vinieron del espacio

En 1979, la estación espacial Skylab se desintegró sobre Australia Occidental y dejó tantos restos repartidos por el terreno que las autoridades de la localidad de Esperance decidieron multar a la NASA con 400 dólares australianos por "tirar basura". La sanción nació como una broma, pero terminó convirtiéndose en uno de los episodios más curiosos de la historia de la exploración espacial.

Un hallazgo que nadie esperaba. Los vecinos de Forrest Beach, una pequeña localidad del estado australiano de Queensland, pensaron primero en una broma, luego en un accidente y hasta hubo quien hizo chistes sobre ovnis. 

Sin embargo, la aparición de seis grandes esferas metálicas en la orilla terminó movilizando a bomberos, especialistas en materiales peligrosos y a la Agencia Espacial Australiana. Lo que parecía un objeto extraño arrastrado por el mar apuntaba, en realidad, hacia un origen mucho más insólito.

Del espacio. Las primeras inspecciones indican que las esferas son recipientes a presión utilizados en cohetes espaciales para almacenar gases y propelentes durante el lanzamiento o las operaciones en órbita. Aunque las autoridades todavía trabajan para identificar de forma definitiva el vehículo del que proceden, consideran que son compatibles con restos de un lanzador extranjero que reentró recientemente en la atmósfera. 

Esa hipótesis explica tanto su forma como el material con el que están fabricadas y el hecho de que aparecieran varias piezas similares en la misma zona costera.

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Space Balls. Los expertos creen que podrían tratarse de las conocidas como "space balls", unos depósitos esféricos fabricados con aleaciones de titanio capaces de soportar temperaturas extremadamente elevadas.

A diferencia de la mayor parte de un cohete, que suele desintegrarse durante la reentrada, estos recipientes pueden sobrevivir al calor y terminar cayendo sobre la Tierra incluso años después del lanzamiento. De hecho, constituyen uno de los tipos de basura espacial que con más frecuencia aparecen en distintos lugares del planeta.

El verdadero riesgo. Al parecer, las autoridades no acordonaron la playa por miedo a un meteorito ni por temor a un artefacto explosivo. La preocupación estaba en que estos depósitos podrían conservar restos de hidracina, un combustible para cohetes extremadamente tóxico. 

Por ese motivo, los equipos especializados recuperaron las esferas utilizando protocolos para materiales peligrosos y pidieron a la población que no manipulara ningún objeto similar que pudiera aparecer en los próximos días.

Cada vez caerán más. El incidente también refleja un fenómeno mucho más amplio. En los últimos cinco años se han realizado más lanzamientos espaciales que en toda la historia anterior de la exploración espacial, lo que implica un aumento paralelo del número de reentradas de etapas de cohetes y satélites. 

La mayoría de esos restos termina desintegrándose o cae al océano, pero algunos componentes especialmente resistentes logran sobrevivir y alcanzar tierra firme.

Australia ya lo conoce. Porque no es la primera vez que Australia recibe la visita inesperada de restos espaciales. En 1979, fragmentos de la estación espacial Skylab cayeron sobre Australia Occidental y, en 2022, aparecieron piezas identificadas como parte de una cápsula Dragon de SpaceX. 

La diferencia es que las seis esferas de Forrest Beach llegaron todas juntas y despertaron tal curiosidad que los comercios locales aprovecharon el revuelo para vender cajas de comida inspiradas en la "basura espacial". Entre bromas sobre extraterrestres y fotografías para las redes sociales, el episodio ha servido para recordar que, con la creciente actividad espacial, encontrar objetos llegados del cielo será probablemente cada vez menos excepcional. 

Como zanja la arqueóloga Alice Gorman: "Vamos a ver cada vez más casos como este: cuantos más cohetes se lancen, más basura espacial habrá".

Imagen | Forrest Beach Takeaway

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5 minutos de sueño, 2 de ejercicio y media ración de verdura: el macroestudio que avala un gran 'hack' de longevidad

5 minutos de sueño, 2 de ejercicio y media ración de verdura: el macroestudio que avala un gran 'hack' de longevidad

La ciencia y la sociedad en general no cesan en su intento por lograr una fórmula para poder alargar un poco más la vida, o al menos llegar a tener una edad más avanzada con una mejor calidad de vida. En este sentido, hay numerosos artículos que prometen este tipo de mejoría, aunque lógicamente aquí no hay nada milagroso, sino que influyen muchos factores diferentes. 

Una nueva regla. Un truco que ha comenzado a tener presencia entre los especialistas del mundo de la sanidad es la regla del 5-2-½. Según esta premisa, basta con dormir cinco minutos más, hacer dos minutos extra de ejercicio y comer media ración más de verduras al día para ganar matemáticamente un año entero de esperanza de vida. 

Su origen. Esta afirmación está respaldada por la ciencia, y concretamente por un estudio publicado recientemente en The Lancet. El trabajo en este caso buscaba responder a una pregunta muy concreta: ¿cuál es el cambio mínimo en nuestros hábitos diarios que logra un impacto medible en la longevidad?

Para averiguarlo, los investigadores no cogieron una docena de voluntarios, sino que acudieron al UK Biobank, una de las bases de datos médicas más completas, para analizar en total 59.078 participantes con un seguimiento medio de 8,1 años. 

El análisis. Con toda esta gente decidieron medir el tiempo de sueño, la actividad física de intensidad moderada a vigorosa y la calidad de la dieta mediante un sistema de puntuación dietética. 

Las matemáticas. Al cruzar los datos y aplicar modelos estadísticos, los científicos encontraron una "combinación mínima" que se asociaba estadísticamente con añadir un año a la esperanza de vida. Los números exactos del estudio fueron:

  • 5 minutos más de sueño al día.
  • 1,9 minutos más de actividad física moderada-vigorosa diaria, que se redondea a dos minutos. 
  • 5 puntos de mejora en el índice de calidad dietética, que equivale aproximadamente a media ración extra de verduras al día. 

La letra pequeña. Al igual que ocurre con otros estudios similares, estamos ante un estudio observacional sobre una población sobre la que estudiaban sus hábitos de vida. Pero no es un ensayo que estuviera 100% controlado, donde a un grupo se le obligara a dormir cinco minutos más y a otro no para comparar lo que ocurría. Y esto le quita un poco de peso. 

Además, el "año extra de vida" es un modelo estadístico a nivel poblacional. Esto significa que, si toda una sociedad aplicara estos ligeros cambios, la esperanza de vida global subiría en los modelos matemáticos. El problema es que a nivel individual, la biología no es tan matemática y por eso no puedes compensar el tabaquismo o una enfermedad genética severa comiendo medio tomate más en la cena.

Los microhábitos. A pesar de los matices, el mensaje de fondo del estudio es tremendamente positivo. Históricamente, los mensajes de salud pública han sido abrumadores al anunciar frases como "haz 150 minutos de deporte a la semana", "cambia radicalmente tu dieta", "duerme 8 horas sin falta". Este estudio viene a demostrar científicamente el inmenso poder de los microhábitos.

Nos dice básicamente que no hace falta prepararse para una maratón ni abrazar dietas extremas para que nuestro cuerpo lo note. Añadir un puñado de espinacas a tu comida, bajar una parada de metro antes para caminar dos minutos a buen ritmo o irte a la cama un poco antes son acciones de fricción casi nula.

Imágenes | Vitaly Gariev

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Illinois aprueba la ley de IA más estricta de EE.UU. y obliga a las grandes empresas a someterse a auditorías independientes

Illinois aprueba la ley de IA más estricta de EE.UU. y obliga a las grandes empresas a someterse a auditorías independientes

Illinois se ha convertido en el primer estado de EE.UU. que exige auditorías externas e independientes de las prácticas de seguridad de los grandes desarrolladores de IA. El gobernador JB Pritzker firmó el pasado 7 de julio la Ley de Medidas de Seguridad de Inteligencia Artificial (Artificial Intelligence Safety Measures Act, SB 315), que entra en vigor el 1 de enero de 2027 y establece los requisitos más exigentes del país para los laboratorios de IA de frontera. La ley pasa antes de que el gobierno federal haya sido capaz de articular una regulación nacional coherente.

Lo cuenta el Chicago Sun-Times este 7 de julio. La norma fue aprobada con un apoyo bipartidista extraordinario: 110-0 en la Cámara y 52-5 en el Senado. No es frecuente ver ese nivel de consenso en nada relacionado con tecnología.

¿Qué exige exactamente la ley de Illinois?

La ley se aplica a los llamados «grandes desarrolladores frontier», definidos como aquellas empresas que generan al menos 500 millones de dólares anuales en ingresos y desarrollan los modelos de IA más avanzados. En la práctica, eso significa OpenAI, Anthropic, Google DeepMind, Meta y Microsoft, entre otros.

Las obligaciones son concretas. Estas empresas deberán crear, publicar y actualizar anualmente un plan de seguridad que detalle cómo identifican y mitigan riesgos catastróficos, incluyendo cualquier uso que pudiera «contribuir materialmente a la muerte de más de 50 personas» o proporcionar «asistencia experta para crear armas biológicas, químicas, radiológicas o nucleares». Hay que leer ese lenguaje para calibrar la seriedad del asunto.

La novedad más llamativa es el requisito de auditorías anuales independientes, realizado por expertos sin conflictos de interés financieros con las empresas auditadas. Hasta ahora ningún estado había impuesto ese requisito. California y Nueva York habían aprobado leyes similares en estructura, pero sin este paso específico.

También se exige notificación de incidentes críticos de seguridad al estado en un plazo de 72 horas, o de 24 horas si el incidente «supone un riesgo inminente de muerte o daño físico grave». Se crean canales confidenciales de denuncia para empleados y protecciones legales para los informantes que alerten sobre prácticas inseguras o poco éticas. Las multas civiles pueden llegar a 3 millones de dólares por infracción, aunque el fiscal general Kwame Raoul reconoció públicamente que esa cifra «quizás no sea suficiente» como disuasorio para empresas con valoraciones cercanas al billón de dólares.

El vacío federal que Illinois viene a llenar

Pritzker fue explícito: Illinois actúa porque el gobierno federal no lo está haciendo. El presidente Trump firmó en mayo una orden ejecutiva de supervisión de IA, pero con participación voluntaria y un alcance limitado. Mientras tanto, la batalla entre regulación federal y estatal de IA lleva meses escalando, con la administración Trump intentando anular las leyes estatales que considera «onerosas» para la industria.

La senadora Mary Edly-Allen, copatrocinadora de la ley, puso los números sobre la mesa: cuando Illinois se sume a California y Nueva York, el 40% del mercado americano estará cubierto por lo que de facto será un estándar nacional de seguridad de IA. Eso no es regulación marginal, es una masa crítica.

Anthropic apoyó públicamente la ley. Su responsable de relaciones con gobiernos estatales, Cesar Fernandez, dijo que SB 315 «toma las prácticas de seguridad que los laboratorios líderes ya siguen voluntariamente y ayuda a establecer una línea base que todos los grandes desarrolladores deben cumplir». En wwwhatsnew.com llevamos más de veinte años cubriendo el sector tecnológico y pocas veces hemos visto tanto consenso industrial y político en torno a una ley tecnológica.

La contraparte también existe. Varios representantes republicanos argumentaron durante el debate que regular a nivel estatal es exactamente lo que la Casa Blanca quiere evitar, y que la ley podría quedar bloqueada por litigación federal antes de entrar en vigor. Ese riesgo es real: el Departamento de Justicia creó en enero de 2026 un AI Litigation Task Force específicamente para impugnar leyes estatales de IA en tribunales federales.

¿Qué cambia para las empresas?

Para los desarrolladores frontier, el impacto es inmediato en términos de preparación. Hay que tener los planes de seguridad listos para publicación antes del 1 de enero de 2027. Hay que designar auditores independientes. Hay que establecer sistemas de reporte de incidentes que cumplan los plazos de 72 y 24 horas. Y hay que implantar canales de denuncia que protejan legalmente a los empleados.

Para quienes trabajan con IA como herramienta, no como desarrolladores, la ley tiene implicaciones menos directas pero importantes. Las multas de hasta 35 millones de euros que prevé la normativa europea de IA para incumplimientos dan el contexto de dónde se mueve el listón regulatorio global. Illinois va en la misma dirección.

Mi valoración

Lo que más me convence de SB 315 es la elección de la palanca: las auditorías independientes. No es suficiente con que las empresas publiquen planes de seguridad que ellas mismas redactan; necesitas un tercero que lo verifique. Ese es el mecanismo que faltaba en las regulaciones anteriores.

Lo que más me preocupa es el diferencial de velocidad. Los modelos de IA siguen acelerando su desarrollo mientras los organismos reguladores trabajan en ciclos de años. Cuando SB 315 entre en vigor en enero de 2027, los modelos que se van a auditar probablemente sean dos generaciones más avanzados que los que existen hoy. Las obligaciones de reporte y actualización anual mitigan parcialmente ese problema, pero no lo resuelven.

Lo más estructuralmente significativo es el precedente. Illinois demuestra que es posible legislar sobre IA de frontera con apoyo bipartidista, texto técnicamente riguroso y apoyo de parte de la industria. Eso es un manual para otros estados, y eventualmente para el Congreso.

Mi predicción a 12 meses: al menos dos o tres estados más seguirán el modelo de Illinois antes de que SB 315 entre en vigor. La presión combinada puede forzar al Congreso a actuar antes de las elecciones de 2026.

Preguntas frecuentes

¿A qué empresas afecta la ley de Illinois?

La ley se aplica a «grandes desarrolladores frontier» con ingresos anuales superiores a 500 millones de dólares que desarrollan modelos de IA avanzados. En la práctica afecta a OpenAI, Anthropic, Google DeepMind, Meta y Microsoft, entre otros. Las empresas más pequeñas que usen IA como herramienta pero no desarrollen modelos de frontera no están incluidas.

¿Qué pasa si una empresa no cumple?

La ley establece multas civiles de hasta 3 millones de dólares por infracción, más los poderes del fiscal general bajo la Ley de Protección al Consumidor y Prácticas Engañosas. La legislación también crea protecciones legales para empleados que denuncien incumplimientos internamente.

¿Cuándo entra en vigor?

La ley fue firmada el 7 de julio de 2026 y entra en vigor el 1 de enero de 2027. Eso da a las empresas afectadas aproximadamente seis meses para implementar los sistemas de cumplimiento requeridos.




☞ El artículo completo original de Natalia Polo lo puedes ver aquí

"Ahora somos SpaceXAI": las dos empresas de Elon Musk se fusionan porque a Wall Street le pirra la simplicidad

"Ahora somos SpaceXAI": las dos empresas de Elon Musk se fusionan porque a Wall Street le pirra la simplicidad

SpaceX ya no es SpaceX y xAI ya no es xAI. En lugar de eso la empresa ha decidido fusionar ambas denominaciones, y a partir de ahora pasa a llamarse SpaceXAI. Ese nuevo nombre deja algo muy claro: la empresa se está vendiendo a Wall Street como una empresa de IA que además lanza cohetes, no al revés.

Una fusión que estaba cantada. SpaceX compró xAI —y con ella, tanto el modelo de IA Grok como la red social X— a principios de febrero. Lo hizo en una operación con un movimiento de acciones al 100% que valoró a SpaceX en un billón de dólares y a xAI en 250.000 millones de dólares. El cambio de nombre es sobre todo un "remate" de marketing sobre esa fusión de facto. La estrategia tiene como uno de sus probables argumentos la una simplificación que sin duda gustará en Wall Street: Musk ha creado muchas empresas que parecían operar de forma independiente, así que irlas consolidando da esa visión de un propósito y objetivo unificado.

Esto no va solo de imagen. Tras la fusión que se produjo en febrero había una razón clara: el sueño de los centros de datos orbitales. Musk lleva tiempo hablando de cómo la infraestructura terrestre no puede satisfacer la demanda eléctrica global de la IA, y SpaceX ya ha solicitado permiso a la FCC para desplegar hasta un millón de satélites que funcionen como nodos de cómputo en órbita baja. Tener por tanto a SpaceX y a xAI totalmente fusionadas también por su denominación simplifica todo ese ecosistema.

La salida a bolsa ayuda. La decisión llega poco después de que SpaceX debutara en bolsa en junio con la mayor OPV de la historia. Recaudó 75.000 millones de dólares y obtuvo una valoración de 1,77 billones de dólares. 

¿El cuento de la lechera? Antes de salir a bolsa SpaceX habló del "mercado direccionable" (Total Addressable Market, TAM), una estimación del tamaño total del negocio al que podrían acceder si capturasen el 100% de la demanda y la cifra es colosal: 28,5 billones de dólares, de los cuales 26,5 billones corresponderían a la IA, 1,6 billones en conectividad (Starlink) y solo 370.000 al segmento espacial.

Spacexai 2 Parte de la animación de la "fusión" entre ambos nombres mostraba este aspecto.

Grok y Cursor como piezas de futuro. Grok sigue y seguirá operando bajo el paraguas de SpaceXAI, y por supuesto también se mantienen los acuerdos de infraestructura ya firmados. El más importante, el que Anthropic firmó recientemente y por el que pagará 1.250 millones de dólares mensuales a SpaceXAI por acceso a cómputo en los centros de datos Colossus. Google pagará 920 millones mensuales por lo mismo. La otra pieza de futuro es Cursor, el agente de IA para programar que es clave para que la compañía logre infiltrarse en empresas.

Y Tesla, ¿qué? Desde que se cerró la fusión con SpaceX, se especula en Wall Street con un futuro plausible: que Tesla sea la siguiente en desaparecer como empresa independiente. La propia presidenta de SpaceX, Gwynne Shotwell, reconoció el día de la salida a bolsa que existe una clara "convergencia" entre ambas compañías, aunque evitó hablar de fechas. Ambas colaboran ya en proyectos como el ambicioso Terafab, y Tesla mantiene una inversión de 2.000 millones de dólares en SpaceX que, tras la fusión con xAI, ya ha generado una plusvalía sobre el papel de en torno al 64% debido a la subida del valor de las acciones de SpaceX. 

Una opción muy fuerte. Esa "fusión" con Tesla parece ciertamente probable. El analista de la consultora Wedbush Dan Ives estima que hay un 80% de probabilidades de que el movimiento llegue a producirse, y la plataforma de apuestas Kalshi maneja en estos momentos una probabilidad del 51% de que ese movimiento llegue antes de mayo de 2027. Parte del trabajo previo está ya hecho en la práctica: ambas empresas comparten ingenieros y ambas se enfrentan a cuellos de botella en forma de suministro de energía y refrigeración para sus sistemas de IA. 

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La noticia "Ahora somos SpaceXAI": las dos empresas de Elon Musk se fusionan porque a Wall Street le pirra la simplicidad fue publicada originalmente en Xataka por Javier Pastor .



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“Claude ha desarrollado un mecanismo para el acceso consciente”: Anthropic acaba de abrir una grieta en la caja negra de la IA

“Claude ha desarrollado un mecanismo para el acceso consciente”: Anthropic acaba de abrir una grieta en la caja negra de la IA

Estamos acostumbrados a pensar que quien construye algo sabe explicar cómo funciona por dentro. Un motor, un procesador, una pieza de software: puede haber complejidad, capas y decisiones técnicas difíciles de seguir, pero existe una arquitectura diseñada, un plano, una lógica que sus creadores pueden reconstruir. Con la inteligencia artificial generativa ocurre algo bastante distinto. Hemos levantado modelos cada vez más capaces, les hemos confiado tareas cada vez más delicadas y, aun así, seguimos sin ver del todo qué sucede dentro cuando razonan, deciden o procesan algo que nunca llega a la respuesta final.

Anthropic acaba de poner nombre a una parte de ese problema. En una investigación publicadas hace apenas unas horas, la compañía afirma haber identificado en Claude un pequeño espacio interno, formado por patrones neuronales, que el modelo puede activar para representar conceptos antes de escribirlos o incluso sin que aparezcan en la respuesta final. Lo llama J-space y lo conecta con una idea tomada de la neurociencia y la filosofía: el acceso consciente. Además, en un mensaje publicado en X, Anthropic lo formuló con una frase que resume el alcance: “Claude ha desarrollado un mecanismo para el acceso consciente”.

Una pizarra interna para pensar sin escribir

Para entenderlo, conviene separarlo de todo lo que normalmente asociamos a un chatbot. Cuando Claude responde, nosotros solo vemos texto: una frase, una explicación, una lista, una decisión expresada con palabras. El J-space, según Anthropic, está antes o debajo de esa capa visible. Es un conjunto de activaciones internas donde ciertos conceptos pueden estar presentes sin convertirse en respuesta.

Lo llamativo no es solo que Anthropic diga haber encontrado ese espacio, sino cómo sostiene que apareció. Según la compañía, “J-space no fue diseñado ni programado por nosotros, sino que surgió por sí solo durante el proceso de entrenamiento de Claude”. Esa frase cambia el marco: no hablamos de una función añadida a mano para que el modelo piense mejor, sino de una organización interna que habría emergido mientras Claude aprendía a predecir, responder y actuar como asistente. La caja negra, en este caso, no solo oculta procesos; también parece haber organizado parte de su funcionamiento de una forma que no fue diseñada explícitamente.

El salto metodológico está en que Anthropic no se limita a mirar la respuesta final de Claude, sino que intenta observar el recorrido previo. Para hacerlo usa el J-lens, una técnica que identifica patrones internos ligados a palabras que el modelo podría usar después. Cuando esa lente se aplica durante el procesamiento, los investigadores pueden ver cómo ciertos conceptos aparecen, cambian o desaparecen antes de que Claude responda.

J Lens1

En uno de sus experimentos, Claude piensa en silencio en un deporte y el J-lens muestra “Soccer”; los investigadores sustituyen ese patrón por “Rugby” y el modelo acaba diciendo rugby. En otro caso, cambian “spider”, araña, por “ant”, hormiga, durante una pregunta sobre el número de patas del animal que teje telarañas, y la respuesta pasa de 8 a 6. Para Anthropic, estos cambios indican que el J-space no sería un simple marcador pasivo, sino una pieza que algunas respuestas consultan para razonar.

Anthropic también probó algo más cercano a nuestra experiencia cotidiana: pensar en una cosa mientras hacemos otra. En un experimento, pidió a Claude que copiara una frase sobre una pintura mientras se concentraba en frutas cítricas; la salida solo contenía la frase copiada, pero en el J-space aparecían “orange”, naranja, y “fruits”, frutas. En otro caso, le pidió resolver mentalmente 3² − 2 durante la misma tarea, y la lente mostró primero “nine”, nueve, y después “seven”, siete. Incluso cuando le indicaron que no pensara en algo, ese concepto apareció parcialmente, acompañado con frecuencia por “damn”, maldita sea, y “failure”, fracaso, como si el sistema detectara ese fallo de control.

J Lens2

El propio texto de Anthropic introduce un freno importante: el J-space no está detrás de todo lo que hace Claude. Según la compañía, cuando impidieron al modelo usar ese espacio, Claude siguió hablando con fluidez, clasificando sentimiento, respondiendo preguntas de opción múltiple y extrayendo datos de pasajes casi como antes. Lo que se deterioró fueron tareas más exigentes, como el razonamiento de varios pasos, el resumen o la escritura de poesía rimada.

Anthropic lo dice de forma explícita: “Nuestros experimentos no demuestran que Claude pueda tener experiencias o sentir las cosas como los humanos”, y añade que no está claro si algún experimento podría demostrar algo así. La compañía habla de acceso consciente en un sentido funcional: pensamientos que el modelo puede reportar, usar para razonar y emplear para guiar lo que hace. No es poco, pero tampoco equivale a decir que Claude tenga una vida interior. La grieta en la caja negra está ahí: no resuelve el debate sobre la conciencia en IA, pero sí ofrece una forma nueva de observar y quizá moldear parte de lo que ocurre dentro.

Imágenes | Anthropic

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La noticia “Claude ha desarrollado un mecanismo para el acceso consciente”: Anthropic acaba de abrir una grieta en la caja negra de la IA fue publicada originalmente en Xataka por Javier Marquez .



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