28 de junio de 2026

El calentamiento global ha pisado el acelerador a un ritmo sin precedentes y cada vez estamos más cerca del punto de no retorno

El calentamiento global ha pisado el acelerador a un ritmo sin precedentes y cada vez estamos más cerca del punto de no retorno

En los últimos años estamos viendo cómo el clima está cambiando de manera radical, y la realidad es que sabemos bien que el sistema climático de la Tierra está acumulando calor a un ritmo sin precedentes. Y no es una estimulación que nos hacemos en nuestra cabeza, sino que es la conclusión principal de la cuarta edición del informe Indicators of Global Climate Change. 

Las cifras no dejan mucho margen de maniobra, puesto que, según el panel de más de 70 investigadores de 56 instituciones de todo el mundo que han participado en el análisis, las actividades humanas han empujado el calentamiento global hasta los 1,37 °C en 2025. Y lo más preocupante de todo es que, si la tendencia actual se mantiene, la proyección matemática indica que cruzaremos la temida línea de los 1,5 °C en aproximadamente cuatro años.

Un ritmo inédito. El análisis, sustentado en una inmensa red de observación terrestre y alineado con los datos del programa Copernicus y repositorios institucionales como NASA Earthdata, muestra que el ritmo de calentamiento inducido por el hombre se mantiene en un máximo histórico de unos 0,27 °C por década.

¿Por qué? El informe señala una combinación letal, como por ejemplo unos niveles récord de gases de efecto invernadero y, paradójicamente, una caída continua en las emisiones de dióxido de azufre. Esto último es importante porque, al reducirse los aerosoles de azufre, se ha "desenmascarado" parte del efecto de calentamiento de los gases de efecto invernadero, que antes quedaba mitigado.

Como explica Piers Forster, autor principal del estudio y director del Priestley Centre for Climate Futures de la Universidad de Leeds, la clave para entender la magnitud de la crisis está en el desequilibrio energético de la Tierra puesto que este indicador mide a qué velocidad se acumula el calor en el sistema. En palabras del investigador: 

"Sin la influencia humana, debería ser cercano a cero, pero ha estado creciendo desde la década de 1970 y ahora está en un nivel récord, duplicándose en las últimas décadas"

El contador de carbono. Quizá el dato más urgente que arroja el consorcio científico para la toma de decisiones a corto plazo es la actualización del presupuesto de carbono restante. Este concepto define la cantidad total de dióxido de carbono que la humanidad todavía puede emitir a la atmósfera antes de que sobrepasar el límite de los 1,5 °C sea inevitable.

A partir de principios de 2026, ese remanente estimado era de apenas 130 gigatoneladas de CO₂. Si tenemos en cuenta que en el año 2024 las emisiones globales de gases de efecto invernadero alcanzaron un máximo histórico de 56,8 Gt de CO₂ equivalente, las matemáticas nos dicen que al ritmo actual, ese presupuesto se agotará por completo en unos tres años.

Océanos bajo presión. Más allá de la temperatura media del aire en superficie, los indicadores climáticos actualizados retratan un impacto transversal en todos los biomas. Algo que hemos repetido bastante es que los océanos son el gran sumidero térmico del planeta, y el informe introduce un indicador de seguimiento crítico para monitorizarlos, que son los días de olas de calor marinas.

A nivel global, el año 2025 experimentó 65 días bajo estas condiciones anómalas, lo que significa que es una cifra que se ha triplicado desde 1991, perturbando gravemente el intercambio de carbono entre el océano y la atmósfera, alterando los niveles de acidez y amenazando infraestructuras costeras y hábitats marinos.

El nivel del mar sigue su avance continuo, alimentado por el derretimiento del hielo terrestre y la expansión térmica de unas aguas más cálidas. Los registros consolidados muestran un récord de 23 centímetros de aumento desde 1901 y la tasa actual de subida ronda los 1,8 mm por año y, lejos de estabilizarse, se está acelerando a pasos agigantados.

Imágenes | Marcin Jozwiak 

En Xataka | Tres días y por encima del percentil 95: la regla de oro de AEMET para declarar una "ola de calor" en España

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Un 49% de estadounidenses ya usan la IA con frecuencia. Solo un 16% cree que trae algo bueno

Un 49% de estadounidenses ya usan la IA con frecuencia. Solo un 16% cree que trae algo bueno

La gente está usando la IA sin parar, pero tienen miedo de ela. Es la gran conclusión de un estudio reciente de Pew Research Center en el que se plantea un dilema singular. La adopción se dispara, pero el pesimismo y la desconfianza con respecto a la IA, también.

Una encuesta con resultados contradictorios. El conocido Pew research Center publicaba estos días su macroencuesta "Americans and AI 2026", y los resultados dan un panorama muy contradictorio. Por un lado, las herramientas de IA generativa se usan cada vez más y ya son parte de la vida cotidiana de mucha gente. Por el otro, ese éxito de popularidad convive con la preocupación que esos mismos usuarios tienen ante esta tecnología. 

About Half Of Us Adults Now Use Ai Chatbots Up From A Third In 2024

ChatGPT es el rey. En el informe se muestra cómo usar modelos de IA generativa ya es muy normal entre el público norteamericano. El 49% de los adultos estadounidenses afirman utilizar chatbots como ChatGPT, Gemini o Copilot, cuando ese porcentaje era del 33% en 2024.  La cuota de mercado de ChatGPT es la más destacable con diferencia: de todos los que usan estas plataformas, el 44% (casi la mitad) usa ChatGPT frente a otras alternativas. Gemini se sitúa en segunda posición con un 25% de cuota, y detrás están Copilot y Meta AI. El uso además y ano es anecdótico: un 12% confiesa usar la IA varias veces al día, y para un 4% el uso es "casi constante".

Chatgpt

Adiós buscador, hola IA. El uso práctico de la IA permite también entender el cambio que se está produciendo. En la encuesta los participantes indicaron que los dos ámbitos en los que más se utiliza la IA son la búsqueda de información (40%) y la automatización de tareas laborales (38% de los trabajadores activos). No solo eso: las AI Overviews (Resúmenes de IA) del buscador de  Google son un éxito absoluto: el 60% de los usuarios aprovechan esos resúmenes lo que revela una transformación total de la forma en la que consumíamos contenidos y, en este caso, búsquedas.

Negative Es llamativo que la IA se use cada vez más, pero que al mismo tiempo los usuarios tengan una percepción cada vez más negativa también.

Miedo a la IA (sobre todo, de los jóvenes). Una de las conclusiones más sorprendentes del estudio echa por tierra la idea de que las nuevas generaciones abrazan la IA con mucho más optimismo que generaciones anteriores. Es cierto que los menores de 30 años duplican en tasa de uso de IA a los mayores de 50 (57% frente a 28%). Sin embargo, son justamente esos jóvenes los que muestran un perfil más hostil hacia el impacto de esta tecnología. Estos jóvenes, los más impactados por los algoritmos de recomendación, son los mismos que creen de forma mayoritaria que la IA acabará teniendo un impacto negativo tanto en su vida personal como en la sociedad en los próximos 20 años.

Menos seguridad de los datos. El principal motivo de esa percepción negativa de la IA parece ser la seguridad de los datos. Para el 71% de los encuestados, el uso de la IA hará sus datos menos seguros. Es un descubrimiento llamativo que revela un problema real: las conversaciones que mantenemos con la IA no son privadas, porque al preguntar algo a ChatGPT, Claude o Gemini, por ejemplo, los datos son enviados a las nubes de OpenAI, Anthropic o Google (respectivamente) para ser leídos y procesados. 

Esos datos pueden ser teóricamente recolectados, guardados y consultados por personal de estas empresas, y el cifrado prácticamente no existe. Solo soluciones como Private Cloud Compute de Apple plantean una solución real a la privacidad y confidencialidad de las conversaciones con los modelos de IA. Google, por cierto, ha lanzado su propia alternativa, Private AI Compute.

Quickly

Un problema en ciernes según los usuarios de EEUU. El creciente uso de la IA parece positivo porque demuestra que efectivamente los usuarios están encontrando formas de aprovecharla, pero que ese mayor uso no contribuya a una percepción positiva es especialmente preocupante. Aquí es evidente que el actual rechazo a los centros de datos en EEUU o el miedo al impacto que la IA tendrá en el trabajo no ayudan a mejorar esa perceción, y la incertidumbre en ambos sentidos es elevada.

Captura De Pantalla 2026 06 22 A Las 16 20 47 Hay más preocupación respecto a la IA en países occidentales: curiosamente en Asia el optimismo supera a la inquietud que genera esta tecnología.

¿Y en España, qué? En nuestro país la encuesta "Monitor de IA 2026' realizada por Ipsos revela datos variados para diversos países, entre los que se encuentra España. Según dicha encuesta, el 47% de la población españoal es entusiasta con el uso de la IA (8 puntos por encima de la media europea), aunque también hay inquietud respecto a esta tecnología: el 52% de los encuestados mostraron su preocupación por su impacto en la sociedad.

Imagen | Solen Feyissa

En Xataka | España acaba de poner números al impacto de la IA en el mercado laboral: 2,3 millones de empleos cambiarán para siempre

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La noticia Un 49% de estadounidenses ya usan la IA con frecuencia. Solo un 16% cree que trae algo bueno fue publicada originalmente en Xataka por Javier Pastor .



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Llevamos años cultivando lechugas en el espacio. Ahora hemos descubierto que son más propensas a enfermarnos

Llevamos años cultivando lechugas en el espacio. Ahora hemos descubierto que son más propensas a enfermarnos

Malas noticias para los astronautas que suelen comer sano. Es decir, para todos los astronautas. Hace casi diez años que los tripulantes de la Estación Espacial Internacional consumen las verduras que ellos mismos cultivan en microgravedad: lechuga, pimientos, rábanos. Algún chile picante.

Más recientemente, se han sumado al autoconsumo de vegetales los astronautas de la estación espacial china, que ya tiene lechuga, tomates cherry y cebollín, a pesar de que no lleva tanto en órbita. El problema es que las ensaladas espaciales no son tan seguras para su consumo como pensábamos.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Delaware ha descubierto que la lechuga y los demás vegetales cultivados en microgravedad son más propensos a la contaminación por bacterias como la Salmonella.

Hasta ahora, pensábamos que bajo condiciones de microgravedad, las plantas tienden a abrir más sus estomas (los pequeños poros de sus hojas y tallos) en vez de cerrarlos para impedir la invasión de patógenos.

Sin embargo, un trabajo reciente del mismo laboratorio ha descubierto que a entrada de Salmonella enterica en el tejido fue independiente de la densidad estomática, y que el factor que mejor la predice es la variedad (cultivar) de lechuga junto con la propia microgravedad. 

Las bacterias amigas pierden además su efecto protector

En estudios anteriores los investigadores exploraron el uso de una bacteria amiga, B. subtilis, como solución al problema. Sin embargo, la bacteria, que en la Tierra ayuda a las plantas a combatir patógenos, no logró protegerlas en el entorno simulado de microgravedad, lo que sugiere que el espacio cambia significativamente la interacción entre plantas y microbios.

El hallazgo es importante. No solo porque pone en duda que las ensaladas de la Estación Espacial Internacional sean totalmente seguras, sino también porque ayuda a comprender los desafíos de la agricultura en futuras colonias espaciales.

Ahora, de todas formas, tenemos otra solución: usar lechugas rojas. Probablemente, el mayor contenido en fenoles y antioxidantes las protege de la salmonela y los datos sugieren que seleccionar variedades con esos rasgos podrían mejorar la seguridad alimentaria de los cultivos espaciales.

Con el crecimiento poblacional en la Tierra y la pérdida de terrenos agrícolas, el espacio es una opción cada vez más realista para el cultivo de alimentos. Pero si quieren evitar un brote de salmonelosis, más les vale a los futuros agricultores del espacio lavarse bien las manos con agua y jabón.

Una versión anterior de este artículo se publicó en febrero de 2024

Imagen | NASA/Cory Huston

En Xataka |  Los astronautas de la NASA van a comer hoy su primera lechuga salida de una huerta en el espacio

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La noticia Llevamos años cultivando lechugas en el espacio. Ahora hemos descubierto que son más propensas a enfermarnos fue publicada originalmente en Xataka por Matías S. Zavia Javier Jiménez .



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IP Crawl, la colección de webcams abiertas que no deberían estar enseñando imágenes al mundo

'IP Crawl, la colección de webcams abiertas que no deberían estar enseñando imágenes al mundo

IP Crawl es una curiosa web de esas que dejan la sensación de que no deberías estar viendo lo que muestra: una gigantesca colección de imágenes de webcams que «alguien se ha dejado abiertas», muchas estáticas y otras en vivo, de todas partes del mundo: oficinas, tiendas, calles, portales… imagina.

La idea es tan sencilla como inquietante: la web recopila feeds accesibles, pero sin explotar vulnerabilidades ni saltarse protecciones para ello. Sencillamente, muestra lo que hay. Además, permite buscar, filtrar y ver por país, ciudad, proveedor de acceso o incluso fabricante de la cámara.

Según sus estadísticas, el catálogo incluye más de 14.000 cámaras de todo el mundo, de las que 2.250+ estaban respondiendo en vivo y en directo en el último recuento. Están repartidas en 120 países. Entre los que alojan más cámaras que permiten entrar hasta la cocina están Estados Unidos, Japón y México. Los sistemas más detectados como «inseguros» son los de Hikvision, D-Link, servidores Apache y otros chismes de tipo IoT (la famosa «Internet de las cosas»), algo que nunca decepciona cuando se trata de dejarse las puertas abiertas. Para los más geeks: los puertos favoritos por los que entrar son 554, 80, 81, 443 y 8080.

La parte técnica también tiene su interés: IP Crawl usa un crawler programado que consulta fuentes públicas de internet y comprueba las rutas típicas de cámaras de los fabricantes, conservando solo lo esencial: ubicación física aproximada en el mapa, proveedor de acceso y última imagen. Cuando se abre una cámara para cotillear, un proxy intenta obtener una imagen actual; si no responde, muestra la última captura disponible. Un selector permite también ver las imágenes en vivo si acaso están disponibles. Como precaución para no empeorar las cosas, las IP no se publican y hay filtros automáticos para ocultar contenido especial como desnudos o posibles honeypots.

Este proyecto se le ocurrió a Alec Armbruster, quien lo plantea como una forma de hacer visible el desastre de seguridad que suponen muchas webcams e instalaciones IoT. En el fondo no es tanto una web para mirar cámaras como una prueba de seguridad: si tu cámara aparece ahí, el problema no es IP Crawl, sino que estás mostrando más de lo que deberías.

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Creíamos que el aire acondicionado era la única forma de combatir el calor. Un arquitecto mexicano lleva décadas enfriando casas con pintura

Creíamos que el aire acondicionado era la única forma de combatir el calor. Un arquitecto mexicano lleva décadas enfriando casas con pintura

En 1973, durante la crisis del petróleo, muchos países descubrieron de golpe que refrigerar edificios se había convertido en un lujo energético. La arquitectura bioclimática volvió entonces al centro del debate y muchos miraron hacia soluciones antiguas: patios, muros gruesos, sombra y ventilación cruzada. Curiosamente, décadas antes, un arquitecto ya había construido casas siguiendo esa lógica, obsesionado con algo que hoy suena extrañamente moderno: que una vivienda debía ofrecer serenidad y refugio frente a la agresividad del exterior. 

El calor también entra por los ojos. Durante décadas hemos asumido que combatir el calor en casa pasa por un gesto casi automático: bajar persianas y encender el aire acondicionado. Es una solución mecánica, directa y, sobre todo, cara. Mucho antes de que eso se convirtiera en norma, el arquitecto Luis Barragán ya trabajaba otra idea en Ciudad de México: que la temperatura de una casa no depende solo de sus grados, sino de cómo el cuerpo la percibe. 

Su arquitectura, levantada entre muros rosas, amarillos, azules y sombras densas, llevaba décadas explorando algo que hoy empieza a sostener la neuroarquitectura: el color, la luz y la materia alteran la sensación física del espacio. No enfrían el aire, pero sí pueden enfriar la experiencia.

Luis Barragan House And Studio 115241 Casa-Taller de Luis Barragán

Barragán entendió la importancia del color. En la obra de Barragán, el color nunca fue decoración. Los estudios sobre su arquitectura muestran que lo trataba igual que un muro o una ventana: como una herramienta estructural de percepción. Sus superficies rosas, ocres o azules estaban pensadas para reaccionar a la luz cambiante del día, transformando la profundidad, la cercanía y la temperatura visual del espacio. 

Una pared rosa bajo el sol intenso de México parece irradiar calor, mientras un patio azul profundo prolonga la sensación de cielo y distancia. Esa relación entre color y luz era parte central de su trabajo. La arquitectura se movía con el sol, y con ella también cambiaba la sensación del habitante.

Luis Barragan House And Studio 115239 Casa-Taller de Luis Barragán

La casa como laboratorio sensorial. Su mejor ejemplo sigue siendo la Casa Estudio Luis Barragán, construida en 1948 y hoy protegida por la UNESCO. Allí todo está pensado para modular la experiencia corporal: muros gruesos, patios cerrados, jardines interiores, agua, penumbra y color. 

La UNESCO destaca precisamente ese diálogo profundo entre luz, espacio y materia como una de las grandes aportaciones del siglo XX. La casa es casi un manifiesto de cómo una vivienda puede apelar a todos los sentidos a la vez. Barragán la veía como un organismo vivo, en constante evolución, y en ese organismo el confort no dependía de tecnología, sino de equilibrio.

Casa Liraldi Luis Barragan nterior de la Casa Gilardi, en Cd. de México

La media luz como refugio. Barragán desconfiaba de la arquitectura moderna de vidrio y transparencia total. Mientras gran parte del siglo XX celebraba grandes ventanales y luz a raudales, él defendía lo contrario: la “media luz”. Creía que los seres humanos necesitan espacios con sombra y penumbra para descansar, pensar y concentrarse. 

Decía que demasiada luz genera ansiedad. En sus casas, las ventanas se reducen, se esconden o se filtran con cristales de color. La luz nunca entra de golpe; se dosifica. Esa decisión no solo cambia la atmósfera emocional, también reduce la carga térmica y suaviza la dureza visual del verano. Es una solución antigua y sencilla, casi olvidada en muchas viviendas contemporáneas.

Luis Barragan House Roof1 Patio de la casa estudio de Barragan

Los colores del clima. La famosa paleta de Barragán no salió de una teoría abstracta. Sus colores nacían del paisaje mexicano. El rosa de las buganvillas, el rojo del tabachín, el violeta de las jacarandas, el ocre de la tierra y el azul del cielo. Todo formaba parte de una continuidad natural entre arquitectura y entorno. 

De hecho, el llamado “rosa mexicano”, desarrollado junto al artista Jesús Reyes, se convirtió en una de sus firmas más reconocibles. Ese color, presente en la entrada de su estudio o en patios como los de la Casa Gilardi, genera una sensación de calma y profundidad que sigue sorprendiendo a quienes la visitan. Su arquitectura demuestra que el color puede ser un regulador emocional del espacio.

Casa Eduardo Prieto Lopez Casa Eduardo Prieto Lopez

La tradición ya conocía este truco. En realidad, Barragán no inventó todo esto desde cero. Buena parte de su trabajo recoge siglos de arquitectura vernácula en América Latina. Las casas de estuco pintado, los patios interiores, los muros gruesos y los materiales transpirables formaban parte de una lógica climática anterior a la electricidad. 

El estuco, por ejemplo, permitía que las paredes respiraran mejor en climas cálidos. Pintarlas evitaba el deslumbramiento de las superficies blancas bajo el sol duro. En muchos lugares, el color no solo daba identidad, también ayudaba a habitar mejor el calor. Barragán tomó esa tradición y la llevó al lenguaje moderno.

Cuadra San Cristobal 17423058118 2 Cuadra San Cristobal

La ciencia lo explica. Sí, porque los estudios recientes sobre arquitectura emocional y percepción encarnada ayudan a poner palabras a lo que Barragán intuía. Hoy sabemos que la luz regula ritmos circadianos, afecta al estado de ánimo y modifica la percepción térmica. 

También sabemos que ciertos colores pueden hacer que una habitación se sienta más fresca o más cálida sin cambiar su temperatura real. El cuerpo procesa primero una impresión sensorial y después la traduce en confort o incomodidad. Barragán trabajaba precisamente en ese punto. Diseñaba espacios donde la percepción y la fisiología se cruzaban.

Una vieja idea para un problema nuevo. Así, en plena era del aire acondicionado y de termómetros disparados, cuando las ciudades se recalientan y el consumo energético se dispara cada verano, la arquitectura de Barragán vuelve a leerse con otros ojos

Sus casas recuerdan que enfriar no siempre significa enfriar el aire. A veces significa controlar la luz, domesticar la sombra, reducir el vidrio, usar materiales adecuados y elegir bien un color. Son soluciones lentas, silenciosas y muy anteriores a la tecnología doméstica moderna. En ese sentido, su obra parece menos una reliquia estética y más una conversación abierta con el presente.

Imagen | Anna Bertho, Francesco Bandarin, Ulises00, Ymblanter, Steve Silverman, Šarūnas Burdulis

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La noticia Creíamos que el aire acondicionado era la única forma de combatir el calor. Un arquitecto mexicano lleva décadas enfriando casas con pintura fue publicada originalmente en Xataka por Miguel Jorge .



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