10 de julio de 2026

He Tingbo, de Huawei: "Es la primera vez que China propone un nuevo principio para la industria de chips". No todos están convencidos

He Tingbo, de Huawei: "Es la primera vez que China propone un nuevo principio para la industria de chips". No todos están convencidos

El camino de Huawei estos últimos años ha sido de lo más curioso. Tras ser condenada al ostracismo por Occidente y ser el blanco de la guerra comercial entre la EEUU del primer mandato de Trump y China, ha pasado a ser la empresa que da las gracias a Estados Unidos por cómo los vetos han impulsado la tecnología china. Porque Huawei se ha convertido en uno de los pilares de todas las tecnológicas del país y no se conforman con hacer chips: quieren liderar un nuevo paradigma con una Ley Tau que desafíe a la Ley de Moore.

Pero tras las promesas, hay quien sólo puede ver una cosa: marketing.

La Ley Tau. Mi compañera Laura lo ejemplificaba a la perfección. Si el chip es una ciudad, los transistores son los edificios y los cables las carreteras, la Ley de Moore dice: "haz los edificios más pequeños para meter más en el mismo espacio". Lo que propone Huawei, sin embargo, va en otra dirección: "los edificios ya no pueden ser mucho más pequeños, así que en lugar de eso hagamos que los coches circulen más rápido por las carreteras, y rediseñemos el trazado urbano para que recorran menos distancia".

La apuesta de Huawei es que los coches tarden mucho menos en ir de un edificio a otro, reduciendo los tiempos una barbaridad para que el chip, sin necesidad de trabajar en litografías más pequeñas, sea mucho más rápido. Dentro de esa Ley Tau, Huawei propone la arquitectura LogicFolding, enfocada en acortar el cableado de las rutas críticas para subir la densidad de los transistores.

Pioneros. Y la compañía está tremendamente orgullosa de esto hasta el punto de que He Tingbo, la directora de chips de Huawei, afirma que "es la primera vez que China propone un nuevo principio para la industria global de chips". Porque, hasta ahora, la Ley de Moore era la que se imponía en los saltos de litografía, pero si en lugar de concentrarse en conseguir el complicadísimo objetivo de hacerlo todo más pequeño, las empresas se enfocan en acortar las "rutas", se puede conseguir el objetivo de densidad por otras vías.

De hecho, Huawei sostiene que, antes de LogicFound, tardaron tres años en pasar de 126 a 155 millones de transistores por mm2. En 2026, y ya con la nueva arquitectura, saltaron directamente a 238 por mm2. 

Equivalencia, no paridad. Y si la pregunta es por qué Huawei está empujando esto cuando ya había otra forma viable, la respuesta es que esa forma probada no era tan viable para las empresas chinas. Debido al veto tecnológico, no pueden acceder a las máquinas más sofisticadas de la europea ASML, por lo que no pueden "imprimir" chips en litografías avanzadas tan fácilmente como sí puede hacerlo TSMC, por ejemplo. 

Así, han buscado otra vía para alcanzar esa densidad, pero algo importante es los términos. Porque se habla de que Huawei alcanzaría una densidad de transistores "equivalente" a la de los procesos de 1,4 nm, para 2031, y ahí está la clave. Serían "equivalentes" en densidad y no habría una paridad litográfica.

Con la ceja levantada. De la manera que sea, Tingbo está orgullosa del logo y considera que puede beneficiar a todo el ecosistema tecnológico chino, pero hace un llamamiento. La directiva afirma que "siguen existiendo muchas cuestiones abiertas que ninguna organización puede abordar en solitario. La cadena de herramientas, los estándares y los modelos económicos requieren contribuciones de más de uina empresa".

Por su parte, y como vemos en The Register, hay quien no ve en la Ley Tau esa revolución. Si bien ven interesante lo que proponen desde la compañía china, afirman que es más un movimiento híbrido entre realidad y marketing porque "Huawei tenía que ponerse creativa" para superar las limitaciones y "van en la dirección correcta, pero esta densidad se crea vía empaquetado y no por hacer transistores más pequeños". Efectivamente, es lo que ya contábamos, pero apuntan que el resultado no equivaldrá a un verdadero nodo de 1,4 nm de TSMC o Intel en cuestiones como la eficiencia energética y la temperatura.

Futuro. De hecho, como apuntan nuestros compañeros de Xataka Móvil, es en la gestión térmica donde Huawei se está encontrando algunos problemas importantes. Pero buneo, la intención de la compañía es que lo resultante de esta Ley Tau permita clústeres de masivos de IA que se comporten como un solo chip de cara a 2035 y que los próximos chips Kirin para consumo también se beneficien de ello.

Imagen | IBM (editada)

En Xataka | Mientras la industria se obsesiona por la potencia, TSMC tiene claro dónde está el futuro de los chips: en la eficiencia

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Llevamos años metiendo plátano en los batidos de frutos rojos. La ciencia dice que es justo lo que no deberíamos hacer

Llevamos años metiendo plátano en los batidos de frutos rojos. La ciencia dice que es justo lo que no deberíamos hacer

Aunque siempre será mejor opción tomar la fruta entera, los smoothies y batidos de frutas son una buena forma de comer saludable, especialmente con el calor del verano. A la hora de prepararlos llega el momento de experimentar y probar distintas mezclas y combinaciones de sabores. Sin embargo, según un estudio de la Universidad de California Davis, hay combinaciones que es mejor evitar. En su caso, ellos hacen referencia al plátano y las frutos rojos

La clave está en los flavanoles. Tanto el plátano como las frutos rojos son muy saludables. El primero es especialmente rico en potasio, fibra y vitaminas del grupo B. Las frutas del bosque son ricas en vitamina C y antioxidantes como los flavanoles. Justamente, es con estos con los que surge el problema. Y es que, según vieron estos científicos en su estudio, el plátano contiene una enzima llamada polifenol oxidasa que impide que se absorban los flavanoles de los frutos rojos. 

Primer experimento. Estos científicos realizaron varios experimentos para llegar a estas conclusiones. En el primero contaron con la participación de 8 voluntarios, a los que se les dio un batido de frutos rojos o una cápsula con flavanoles. En ambos casos, cuando se les tomaron muestras de sangre, se vio que en ella habían aumentado los niveles de metabolitos de flavanoles. Esto indica que su cuerpo los estaba metabolizando para extraer sus beneficios.

Sin embargo, cuando se repitió el proceso añadiendo plátano al batido, los resultados fueron muy diferentes, ya que los niveles en sangre de metabolitos de flavanoles fueron mucho más bajos. 

En busca del culpable. La culpabilidad de la polifenol oxidasa no es una sospecha. Se comprobó en un segundo experimento, en el que se dejó a temperatura ambiente un batido de plátano y frutos rojos. Después de una hora, los niveles de flavanoles habían disminuido mucho. Sin embargo, cuando se repitió el proceso con plátanos a los que se les había inhibido esta enzima, permanecieron intactos. 

Incluso por separado. En otro experimento, se le dio a los participantes un batido de solo frutos rojos y, seguidamente, uno preparado únicamente con plátano. De nuevo, los niveles de metabolitos de flavanoles bajaron. Parece ser que la polifenol oxidasa actúa incluso cuando ambas frutas se juntan en nuestro estómago en vez de en nuestra batidora. 

Hay limitaciones en el estudio. Esta investigación se llevó a cabo en 2023 con solo 8 participantes. Es un tamaño de muestra minúsculo, por lo que no puede considerarse muy concluyente. Además, todos los participantes eran hombres, de modo que sigue sin ser una muestra representativa de toda la población. Los propios autores señalaron en su momento que sería necesario llevar a cabo el estudio con más participantes. De momento, no lo han hecho. Han seguido investigando en el área de los flavanoles, pero no en relación a los inconvenientes de mezclar plátano y frutos rojos.

Batidora

Aunque sí que se han centrado en la necesidad de elegir adecuadamente las frutas que consumimos. Por ejemplo, recientemente publicaron una investigación en la que se concluía que tomar cinco piezas de fruta y verdura no basta para alcanzar la dosis adecuada de estos antioxidantes en un día. Habría que elegir las mejores opciones.

Tampoco te desesperes. Si adoras la combinación del plátano y los frutos rojos, no sufras. No es peligrosa ni mucho menos. Simplemente, según este estudio, no se extraen los flavanoles de la mejor manera posible. Se puede recurrir a otras fuentes adicionales y el problema estaría solucionado. De todos modos, si para ti el plátano es un complemento prescindible, quizás sea mejor que no lo consumas junto a los frutos rojos. Ambas frutas son muy saludables, pero la mejor opción, en base a estas investigaciones, sería tomarlas en dos momentos distintos del día. 

Imagen | Magnific

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La cámara que te mira mientras conduces es obligatoria desde ayer en coches nuevos en la UE. Y nadie garantiza qué pasa con tus datos

La cámara que te mira mientras conduces es obligatoria desde ayer en coches nuevos en la UE. Y nadie garantiza qué pasa con tus datos

El sistema ADDW, que detecta distracciones al volante, entró en vigor el 7 de julio de 2026. La ley dice que no puede grabar más de lo necesario. El problema es que nadie define «necesario» ni verifica que se cumpla.

Desde el 7 de julio de 2026, ningún coche nuevo puede matricularse en la Unión Europea sin el sistema ADDW (Advanced Driver Distraction Warning, o Advertencia Avanzada de Distracción del Conductor), la última fase del Reglamento General de Seguridad de la UE. Lo analiza Antonio Vallejo en Xataka el mismo día de su entrada en vigor. La tecnología existe, el objetivo de seguridad vial es legítimo. El problema es el silencio regulatorio sobre qué ocurre con los datos que genera la cámara que te va a mirar a la cara mientras conduces.

Cómo funciona el ADDW y qué dice la ley

El ADDW no graba vídeo como una cámara de dash cam. Su función legal está claramente delimitada en el Artículo 6(3) del Reglamento General de Seguridad: el sistema analiza la imagen del conductor en tiempo real, detecta si la mirada está o no dirigida hacia la carretera, y genera únicamente una señal binaria: atento o distraído. En teoría, el vídeo bruto nunca sale del vehículo. La ley establece explícitamente que el sistema «no debe grabar ni conservar datos más allá de lo estrictamente necesario para cumplir su función.»

El problema está en lo que la norma no dice. «La normativa no obliga a ningún mecanismo de auditoría independiente que verifique que los sistemas ADDW instalados realmente operan en circuito cerrado», señala el análisis de Xataka. Tampoco define con precisión qué se considera «necesario» ni durante cuánto tiempo puede retenerse esa información antes de borrarse. En la práctica, la garantía de que los datos biométricos del conductor no salen del coche depende, hoy, de la palabra del fabricante.

Es un patrón que ya hemos visto en los coches conectados: el vehículo recopila datos, la ley los protege en teoría y el fabricante decide en la práctica qué hace con ellos. Un informe de la Fundación Mozilla analizó 25 marcas de automóviles y concluyó que los coches son la peor categoría de producto para la privacidad evaluada nunca: el 84% comparte o vende datos, y el 92% da a los conductores poco o ningún control.

El historial del sector no ayuda a generar confianza

La buena voluntad de los fabricantes es el único mecanismo de garantía disponible ahora mismo. Y el historial reciente no invita al optimismo.

Una investigación del New York Times reveló en 2024 que varios fabricantes, entre ellos General Motors, compartían información sobre el comportamiento de sus conductores —frenadas bruscas, velocidad, aceleración— con intermediarios de datos como LexisNexis, que a su vez los trasladaban a compañías de seguros. Los conductores ni siquiera sabían que estaban siendo evaluados, y algunos vieron subir su prima sin explicación. Otro caso: entre 2019 y 2022, empleados de Tesla compartían de forma privada, en un sistema de mensajería interno, vídeos e imágenes capturados por las cámaras de los coches de sus clientes, incluyendo escenas de accidentes, peleas de tráfico y momentos de intimidad captados en garajes particulares.

Los coches modernos ya llevaban años acumulando datos de privacidad cuestionables mucho antes de que el ADDW existiera. La diferencia con el nuevo sistema es que ahora la cámara te mira directamente a los ojos, en lugar de mirar la carretera. Los datos que genera son potencialmente más sensibles: expresiones faciales, movimiento ocular, estado de alerta. Si eso sale del vehículo, tiene valor para aseguradoras, empleadores, o cualquier actor interesado en monitorizar el estado cognitivo de las personas.

El antecedente regulatorio más reciente es de junio de 2026: la autoridad sueca de protección de datos (IMY) resolvió que la empresa Securitas Sverige había vulnerado el RGPD al instalar cámaras con IA que analizaban de forma continua el comportamiento de sus conductores de flota. El argumento de la seguridad no bastó como justificación legal. El fallo no trata exactamente del ADDW —que es obligatorio por ley, no voluntario—, pero fija un precedente incómodo: la seguridad no blanquea automáticamente la vigilancia.

Y aquí conecta con el debate más amplio sobre las cámaras en dispositivos conectados que monitorean al usuario: en las gafas inteligentes de Meta, en los coches con ADDW, la misma lógica se repite. La empresa dice que los datos son estrictamente necesarios para la función. La ley dice que no pueden usarse para más. Nadie verifica que se cumpla.

La caja negra que sí tiene sus límites: el EDR

Para contextualizar el ADDW conviene compararlo con el otro sistema de datos de seguridad que ya es obligatorio en la UE: el EDR (Event Data Recorder), comúnmente llamado «caja negra», que entró en vigor en julio de 2024.

La diferencia es reveladora. El EDR solo se activa ante una colisión, guarda apenas unos segundos de datos técnicos (velocidad, frenada, ángulo del volante), y no puede transmitirse de forma inalámbrica: hace falta conectarse físicamente al puerto OBD del vehículo para extraerlo. Su diseño deliberadamente limitado hace que el think tank de seguridad vial ETSC se quejara de que es «casi inútil para los investigadores de accidentes» porque no registra ubicación ni hora.

Es decir: el sistema pensado para investigar accidentes es tan restrictivo en datos que resulta poco útil. Y el sistema pensado para prevenir distracciones tiene potencialmente acceso a tus datos biométricos sin mecanismo de auditoría. La asimetría dice algo sobre cómo se ha pensado cada uno.

Qué puede hacer el conductor hoy

Mientras la regulación europea se pone al día con la realidad técnica, hay acciones concretas que el conductor puede tomar. Primero, revisar la política de privacidad real del fabricante, no la web comercial: buscar específicamente las secciones sobre datos del ADDW, retención de datos del habitáculo y posibles terceros con acceso. Segundo, consultar si el fabricante permite desactivar voluntariamente el análisis de imagen cuando el sistema ya ha emitido su señal binaria. Tercero, verificar si los datos del ADDW se sincronizan con la app del vehículo o con servicios en la nube.

La Comisión Europea ya ha anunciado que seguirá desarrollando el ADDW hasta 2027, añadiendo detección de distracciones cognitivas —no solo visuales— lo que implicará sensores todavía más sofisticados apuntando al interior del habitáculo.

Mi valoración

La regulación del ADDW tiene una lógica de seguridad vial perfectamente válida: la distracción al volante es una causa documentada de accidentes, y un sistema que avise en tiempo real puede salvar vidas. El debate no es si el sistema debería existir, sino si la arquitectura de privacidad que lo acompaña es suficiente.

Lo que más me convence del artículo de Xataka es la comparativa entre el EDR y el ADDW. Es reveladora: el sistema con más impacto en datos biométricos del conductor (ADDW) tiene menos garantías verificables que el sistema pensado para registrar accidentes (EDR). Eso es una decisión de diseño regulatorio, no una consecuencia técnica inevitable.

Lo que más me preocupa es la ausencia de auditoría independiente. Que la garantía de que tus datos no salen del coche dependa únicamente de la buena voluntad del fabricante, sin verificación externa, es un diseño de confianza que el historial del sector no justifica.

Preguntas frecuentes

¿Puedo pedir a mi fabricante que me explique qué hace con los datos del ADDW?

Sí. Bajo el RGPD, tienes derecho a solicitar información sobre qué datos personales trata el fabricante, con qué fin, durante cuánto tiempo y si los comparte con terceros. La solicitud se hace al DPO (Delegado de Protección de Datos) de la marca, que debe responderte en un plazo máximo de 30 días.

¿El ADDW está activo solo cuando arranco el coche?

Depende del diseño de cada fabricante. La regulación europea exige que el sistema funcione mientras el vehículo está en marcha, pero no especifica si debe desactivarse cuando el motor está parado. Revisa el manual de tu vehículo para saber exactamente en qué condiciones opera.

¿Puede mi aseguradora acceder a los datos del ADDW?

La ley europea prohíbe que el sistema grabe más de lo necesario para su función de alerta. Sin embargo, la falta de auditoría independiente y los antecedentes de GM y LexisNexis en EE.UU. dejan abierta la pregunta de si algunos fabricantes comparten datos derivados con aseguradoras. Es una de las preguntas que los usuarios deberían plantear directamente a sus fabricantes.




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El jefe de seguridad de Magnific avisa: el phishing con IA ya es otra cosa, y el único escudo real es la palabra secreta con tu familia

El jefe de seguridad de Magnific avisa: el phishing con IA ya es otra cosa, y el único escudo real es la palabra secreta con tu familia

Voces clonadas de familiares, videollamadas donde todos son deepfakes menos tú, intentos de suplantación del CEO por WhatsApp con audios. Daniel Púa, jefe de seguridad de Magnific (antes Freepik), lo describe desde dentro.

El phishing de siempre era fácil de detectar. Faltas de ortografía, banco que no es el tuyo, una urgencia tan exagerada que parecía una parodia. «Todos hemos recibido el típico phishing con faltas de ortografía, con casos de uso de bancos que no son los nuestros, que son muy fáciles de identificar», admite Daniel Púa en una entrevista con Amparo Babiloni en Xataka el 9 de julio de 2026. Pero Púa habla desde una posición específica: es el jefe de seguridad de Magnific, empresa de herramientas creativas de IA integrada en el ecosistema de Freepik AI Suite. Una empresa que, por el tipo de tecnología que maneja, ya está en el punto de mira de los atacantes.

«Nosotros tenemos ya muchísimos intentos de estafa haciéndose pasar por nuestro CEO, por WhatsApp, con audios y de todo», cuenta. La frase sintetiza el estado actual del phishing: ya no es spam masivo con errores de traducción. Es ingeniería social con IA, personalizada y convincente.

Del correo chapucero a la voz de tu madre

El salto cualitativo en el phishing con IA sigue una progresión lógica. La primera generación usaba texto: correos fraudulentos que imitaban a bancos o servicios de paquetería. La segunda aprovechó los modelos de lenguaje para eliminar los errores más obvios. Hoy un correo de phishing puede ser gramaticalmente impecable, usar tu nombre real y conocer detalles de tu relación con el servicio que suplanta.

Pero la tercera generación es la que preocupa a Púa: llamadas con la voz clonada de un familiar. «Van a empezar a llegar llamadas con la voz de un familiar, videollamadas con el vídeo de un familiar y ahí es cuando se va a complicar la cosa.»

Clonar una voz hoy requiere entre 3 y 30 segundos de audio del objetivo para producir un output convincente, y ese audio existe en mensajes de voz de WhatsApp, en vídeos de Instagram o en cualquier publicación con audio. Las videollamadas deepfake siguen siendo menos comunes en ataques al usuario particular, pero ya han afectado a empresas. El caso más documentado: un empleado de una multinacional en Hong Kong transfirió 25 millones de dólares en una videollamada donde todos los participantes eran deepfakes menos él.

El patrón: las empresas primero, luego el usuario de a pie

Púa explica la lógica del escalado: «una vez que ya se asienten en las empresas, que son como la mina de oro donde pueden explotarlo más, pasarán al siguiente, que es al usuario de a pie.» El razonamiento es económico. Un ataque exitoso contra un empleado con autorización para transferencias puede valer millones. Un ataque contra un usuario particular rinde menos por unidad, pero la escala compensa: «al ser una estafa mucho más masiva ya no es un único objetivo, pero son cientos de miles de personas y alguno picará.»

El análisis de cómo detectar el phishing y sus señales actuales sigue siendo útil, pero las señales más obvias son cada vez menos fiables como filtros cuando el mensaje viene en formato voz o vídeo. La urgencia sigue siendo la señal de alarma más fiable, pero combinada con una voz que suena exactamente como tu familiar, el cerebro tiene más dificultades para activar el escepticismo.

Cinco datos verificables: Google lanzó detección de llamadas falsas en Android en junio de 2026; el vector de vishing (phishing por voz) creció un 142% en 2025 según APWG; Magnific ya recibe intentos de suplantación de su CEO; el tiempo medio entre inicio de una llamada de vishing y la primera petición de dinero es inferior a 90 segundos; las videollamadas deepfake han costado a empresas decenas de millones de dólares en casos judiciales documentados.

La defensa práctica: segunda vía y contraseña familiar

El consejo de Púa no requiere tecnología: «todo el mundo debería tener una segunda vía de aprobación. Si viene un familiar y te pide algo extraño, confírmalo por otra vía. Por ejemplo si te ha llamado por teléfono, pues lo confirmas por WhatsApp.» La lógica es que un atacante puede clonar la voz de tu hermano, pero no puede interceptar simultáneamente dos canales de comunicación distintos salvo que haya comprometido profundamente tu entorno digital.

Los expertos elevan esa recomendación con la contraseña familiar: una palabra o frase que solo la familia conoce, usada cuando alguien contacta con una petición inusual. «En caso de que te esté pidiendo algo extraño, le dices: cuál es nuestra palabra secreta. Y te aseguras de que sea la persona correcta.» Un deepfake de voz no conoce la contraseña familiar. Un deepfake de vídeo tampoco. Es una defensa analógica contra un ataque digital.

La primera defensa nativa de Opera contra los ataques ClickFix, publicada la semana pasada, es otro ejemplo de cómo el ecosistema tecnológico va incorporando defensas específicas contra vectores de ataque modernos. Pero la defensa técnica llega siempre después que el ataque.

El discurso del miedo: Mythos como machete, no como bomba atómica

Hay un debate paralelo que Púa aborda con franqueza: el uso del miedo a la ciberseguridad como argumento de marketing. El lanzamiento de Claude Mythos de Anthropic, con su capacidad para encontrar vulnerabilidades en código, desató titulares sobre el fin de la ciberseguridad tal como la conocemos.

Púa no comparte esa lectura: «se le ha dado mucho bombo. Sí que creo que es el siguiente paso en este avance que está viendo en la IA relacionado con seguridad, pero no creo que sea un cambio de paradigma como muchos están vendiendo.» Su comparativa es ilustrativa: «si decimos que Opus 4.8 podía ser una navaja, Mythos a lo mejor es un machete. Es un poco más peligroso, pero el daño te lo podían hacer igual con los anteriores modelos.»

Donde sí ve Púa un cambio real es en el código abierto. «Casi todas las vulnerabilidades que ha descubierto Mythos son en programas open source, con acceso al código. Ahí es donde sí que veo un cambio de paradigma gordo.» Una persona puede tardar días buscando vulnerabilidades en código abierto y perderse en el proceso. Un agente de IA lo hace en segundos, con consistencia y sin fatiga.

Mi valoración

La entrevista a Púa es más interesante por lo que matiza que por lo que confirma. El mensaje de que el phishing mejora con IA no es nuevo. Lo valioso es la perspectiva desde dentro de Magnific (Freepik AI Suite): la empresa ya recibe ataques sofisticados contra su propio equipo directivo, lo que confirma que el vector está en producción, no en fase experimental.

Lo que más me convence es la desdramatización de Mythos. En un momento donde el marketing de IA usa el miedo como palanca de ventas, escuchar a alguien que trabaja en seguridad decir «es un machete, no una bomba atómica» es refrescante y probablemente más cerca de la realidad operativa.

Lo que más me preocupa es la asimetría de adopción. La defensa —la contraseña familiar, la segunda vía— requiere que el usuario cambie su comportamiento deliberadamente. El ataque escala automáticamente. La mayoría de personas no cambiará su comportamiento hasta que alguien de su entorno sea víctima.

Preguntas frecuentes

¿Qué es una contraseña familiar y cómo la configuro?

Es una palabra o frase secreta acordada solo entre miembros de tu familia o círculo de confianza. Si alguien te contacta pidiendo algo urgente —dinero, datos, acceso a algo—, pides la contraseña. Si no la sabe, la petición no es de quien dice ser. Para configurarla: elige una palabra no obvia, acuérdala en persona o por videollamada directa, nunca por mensaje que pueda ser interceptado, y revísala periódicamente.

¿Cómo detectar una llamada con voz clonada por IA?

Las señales técnicas son cada vez más sutiles: pequeñas distorsiones en los cortes de silencio, respuestas que evitan preguntas muy específicas sobre recuerdos compartidos, o ligera demora al responder a interrupciones inesperadas. La señal más fiable sigue siendo contextual: si alguien te llama con urgencia extrema pidiendo algo fuera de lo habitual, aplica la regla de segunda vía independientemente de que la voz suene perfecta.

¿Están los bancos preparados para detectar fraudes basados en deepfakes de voz?

La mayoría de entidades han actualizado protocolos para no autorizar transferencias basadas únicamente en instrucciones por voz o mensaje cuando el importe supera ciertos umbrales o la instrucción es inusual para el patrón del cliente. La mejor protección es la verificación iniciada por el usuario, no por el canal del atacante.

¿Puedo usar mi asistente de voz para filtrar llamadas sospechosas?

Sí, herramientas como las funciones de detección de spam y filtrado de llamadas de los sistemas operativos actuales (como el sistema de Google lanzado en junio de 2026) son una primera barrera eficaz. Estos asistentes pueden identificar patrones de marcación automatizada o números sospechosos que no pertenecen a tus contactos. Sin embargo, no son infalibles contra ataques dirigidos o de ingeniería social avanzada, por lo que nunca deben sustituir tu juicio crítico ante una petición inusual.




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En 1962 Estados Unidos explotó una bomba atómica en órbita para crear un "muro" antimisiles. El resultado fue un caos eléctrico a 1.000 km de distancia

En 1962 Estados Unidos explotó una bomba atómica en órbita para crear un "muro" antimisiles. El resultado fue un caos eléctrico a 1.000 km de distancia

9 de julio de 1962, una aurora se dibuja en los cielos de Hawái, Tonga y Samoa. Sería extraño que se formen estos fenómenos tan lejos de los polos, aunque la experiencia nos ha demostrado que no es imposible. Aun así, en este caso las auroras no se formaron a causa de una tormenta solar, sino por Starfish Prime, un experimento de Estados Unidos que salió mal. Muy mal. Básicamente, decidieron lanzar una bomba atómica al espacio para ensanchar el anillo de radiación natural que rodea la Tierra y, con ello, crear un muro contra misiles soviéticos. Lograron distorsionarlo, sí, pero no de la forma que esperaban. Además, de paso dañaron sistemas eléctricos, satélites y teléfonos, causaron apagones a más de 1.000 kilómetros de distancia e incluso se llegó a temer por la salud de los astronautas que viajarían a la Luna 7 años más tarde.

A raíz de ese incidente, se firmó un acuerdo internacional para prohibir la realización de ensayos atómicos en la atmósfera, el espacio exterior o el fondo del mar. Desde entonces, todos los países lo han cumplido, aunque hay científicos que no confían en que se siga haciendo, por lo que han ideado un plan curiosamente relacionado con Starsfish Prime.

Starfish prime. El proyecto Starfish Prime consistió en la detonación en la órbita terrestre baja de una cabeza nuclear de 1,44 megatones. Es decir, usaron una bomba 100 veces más poderosa que la que se lanzó sobre Hiroshima. El objetivo era estirar el cinturón de Van Allen, un anillo compuesto por enjambres de partículas cargadas muy energéticamente que se encuentran atrapadas en la red del campo magnético terrestre. Si se lograba estirar el anillo, pensaron que se podría incapacitar a los misiles soviéticos que suponían una amenaza para la nación. Lograron el objetivo. Pero el resto de consecuencias fueron demasiado graves para querer repetir. 

Más radiación. La cantidad de radiación en el anillo de Van Allen aumentó. Para 1969, cuando los astronautas del Apolo 11 viajaron a la Luna, aún había un ligero aumento de radiación que ellos podrían absorber en su trayecto hacia nuestro satélite. Se realizaron varios estudios para comprobar si se pondría en serio riesgo su salud, pero se vio que el peligro era manejable, así que se decidió seguir adelante con la misión. 

Un acuerdo internacional. En 1963, Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Soviética firmaron el Tratado de Prohibición Limitada de Ensayos Nucleares, en el que se comprometían a liberar la atmósfera, el espacio exterior y el fondo marino de ensayos nucleares. Más tarde, en 1967, se firmó el Tratado Internacional del Espacio Exterior, con el que las grandes potencias mundiales establecieron un modo de actuación para la exploración y utilización del espacio ultraterrestre. 

Desde entonces no hay constancia de que se hayan enviado armas nucleares al espacio. Sin embargo, hay científicos que no se fían de que otros países puedan estar actuando según lo acordado. Uno de ellos es Areg Danagoulian, del MIT, y la idea que ha tenido para solventarlo resulta, cuando menos, curiosa. 

Espalación de neutrones. La propuesta de Danagoulian consiste en aprovechar un fenómeno llamado espalación de neutrones, por el cual las partículas muy altas en energía son capaces de hacer que los núcleos atómicos expulsen sus neutrones. ¿Y dónde hemos visto que hay partículas cargadas con mucha energía? Efectivamente, en el cinturón de Van Allen. Este científico del MIT cree que si un satélite cargado con un dispositivo nuclear pasara a través de este anillo, algo que tiene que hacer necesariamente, sus partículas provocarían que los núcleos de los átomos de uranio perdiesen neutrones. Por eso, propone construir un detector específico para este tipo de neutrones, que se encargaría de dar la voz de alarma si detecta dicha expulsión.

Starfish Prime Aurora From Honolulu 1 Aurora vista desde Hawái

Un estudio de viabilidad. De momento, Danagoulian no ha construido nada. Ha llevado a cabo un estudio de viabilidad en el que demuestra que su proyecto es plausible. Se basa en una física sólida y las técnicas que se necesitan ya existen. Si Rusia tuviese un satélite nuclear, como temen este y otros científicos, podría ser un dispositivo útil. Ahora bien, que sea posible no quiere decir que sea sencillo. Habría que diferenciar los neutrones procedentes del uranio de los de otros elementos y, además, distinguirlos de los que pudiesen venir directamente de la Tierra. Hay mucho trabajo por delante. 

Con Starfish Prime se descubrió que las consecuencias de una liberación abrupta de radiación en el campo magnético terrestre pueden ser muy graves, tanto si ocurre de forma artificial, con una bomba atómica, como naturalmente por la actividad solar. Es importante que estemos preparados. Lo ideal sería que todo el mundo cumpla los acuerdos; pero, por si acaso, no está de mal recurrir a técnicas de detección. Sin duda, es una forma mucho más sana de aprovechar lo que nos brinda el cinturón de Van Allen. 

Imagen | U.S. Air Force 1352nd Photographic Group, Lookout Mountain Station/NASA

En Xataka | SpaceX ha lanzado 8.000 satélites Starlink en cinco años, pero no son suficientes. Y estamos empezando a entender por qué


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