6 de agosto de 2026

Tener hijos no te envejece: según la ciencia, hace justo lo contrario con tu cerebro

Tener hijos no te envejece: según la ciencia, hace justo lo contrario con tu cerebro

Cualquier padre o madre que se precie ha pensado alguna vez que varias de sus nuevas canas tienen el nombre y los apellidos de sus hijos. Puede parecer que a base de disgustos, los niños contribuyen a envejecer a sus padres. Sin embargo, según un estudio de 2025, ocurre todo lo contrario. Tener hijos rejuvenece el cerebro. Es un efecto que se ha observado tanto en madres como en padres, por lo que, según ha explicado la autora principal del estudio, Edwina Orchard, "no es un efecto del embarazo; en realidad es un efecto de la crianza". De hecho, el efecto se incrementa a medida que aumenta el número de hijos. Los mormones deben tener cerebros jovencísimos.

Cerebros más jóvenes. En un estudio realizado por científicos de la Universidad de California, Santa Bárbara, se analizó mediante resonancia magnética funcional el cerebro de 20.000 mujeres y 18.000 hombres inscritos en el Biobanco de Reino Unido. Se vio que, aquellos que habían criado algún hijo, tenían una mejor conectividad funcional en la red somatomotora, en comparación con aquellos que no habían sido padres. Este es un conjunto de áreas cerebrales que, entre otras funciones, se encargan de interpretar los comportamientos de otros e identificar sus deseos y necesidades. Se sabe que esta red pierde mucha funcionalidad a medida que nos hacemos mayores. Sin embargo, en quienes habían tenido hijos se mantenía joven mucho más tiempo. 

Cuantos más hijos, mejor. Según este estudio, el mero hecho de haber criado algo de descendencia ya aporta una mejor conectividad en estas regiones. Sin embargo, dicha conectividad era aún mejor a medida que incrementaba el número de hijos.

Si lo piensas, es lógico. Todo esto tiene sentido. Para criar hijos, es necesario saber interpretar sus necesidades y responder a ellas. Pero pasa algo. Por mucho que haya gurús publicando libros de crianza sin parar, no hay un manual de instrucciones único. La crianza presenta nuevos retos cada día, que dependen mucho de cada niño y de la situación de cada familia. El cerebro debe estar muy bien conectado para responder a todo esto. Por otro lado, los padres siguen siendo padres por muchos años que cumplan sus hijos. Nadie interpretará nunca mejor nuestras necesidades que nuestros padres. Al menos suele ser así, aunque a veces haya algunas tristes excepciones.

Esto indica que el cerebro del ser humano se adapta para responder a la crianza y se entrena continuamente, de modo que las redes que normalmente se deterioran con la edad lo hacen mucho menos en las personas que tienen hijos. 

Más complejidad y novedad. Las tareas complejas y novedosas, como todos los nuevos retos de la crianza, son las que mantienen el cerebro activo y ralentizan su envejecimiento. Pero lo cierto es que la crianza no es el único estímulo que nos lleva a realizar tareas complejas y novedosas. Es algo que también ocurre, por ejemplo, al aprender un nuevo idioma o cuando realizamos estudios superiores. La crianza no es lo único que nos mantendrá jóvenes; pero, al menos con este estudio en la mano, es un factor importante para ralentizar el envejecimiento cerebral.

Correlación no implica causalidad. Es importante tener en cuenta que este estudio es observacional. Se encontró una correlación muy significativa entre la crianza de hijos y el estado menos envejecido de estas conexiones cerebrales. Además, hay hipótesis sobre las causas. No obstante, no se ha podido comprobar científicamente la causa, por lo que son resultados que deben valorarse con cautela. ¿Es más que probable que haya una relación real entre criar hijos y tener un cerebro más joven? Por supuesto, pero se debe seguir investigando al respecto para saberlo con más seguridad. 

Aun así, Orchard lo tiene claro. "Hay una retórica social sobre que la paternidad es mala para el cerebro, pero los desafíos cognitivos relacionados con ella, sostenidos a lo largo de toda la vida, podrían estar resultando en un cerebro más resiliente". Por eso, la próxima vez que te veas una cana nueva, piensa que quizás no sea culpa de tus hijos. O, si lo es, al menos parece que lo compensan por otro lado. 

Imágenes | Magnific

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"Estamos cerca que la IA resuelva un problema y los humanos no puedan explicarlo": los matemáticos opinan sobre la IA

"Estamos cerca que la IA resuelva un problema y los humanos no puedan explicarlo": los matemáticos opinan sobre la IA

Los modelos de IA han demostrado que pueden resolver problemas matemáticos que llevan décadas sin solución, pero ¿qué pasa si ningún matemático humano entiende realmente cómo lo ha solucionado? Esa es la posibilidad que planteó Terence Tao en una reciente conferencia celebrada en Filadelfia. Argumentó que "Estamos muy, muy cerca de que un resultado [matemático] importante quede demostrado y verificado sin que ningún humano pueda comprenderlo y explicarlo". Es una afirmación inquietante, y otros matemáticos han participado en el debate.

Esto ya no va de aprobar exámenes. Hace tres años hablábamos de que la IA planteaba el fin de los deberes pero también de cómo la IA fallaba en operaciones aritméticas elementales. Las cosas, por supuesto, cambiaron rápidamente. Tras superar a sus contrincantes en las olimpiadas de matemáticas, los modelos acabaron resolviendo problemas complejísimos con los que los matemáticos llevaban décadas atascados. La trayectoria de esta tecnología es innegable, y da pie a un futuro inquietante en que la IA domine las matemáticas como acabó dominando el ajedrez.

La supremacía de la IA en matemáticas puede llegar pronto. Un periodista especializado en IA, Kai Williams, entrevistó a varios matemáticos en la citada conferencia de Filadelfia y pudo obtener sus impresiones. Uno de ellos es Jacob Tsimerman, reciente ganador de la Medalla Fields y que acaba de fichar por OpenAI. Según él, la IA pronto será "robustamente sobrehumana" en el ámbito de las matemáticos. Yu Deng, otra medallista, fue algo más optimista, y apuntó que serán los humanos los que creen teorías e ideas mientras que las máquinas se ocupan de los detalles técnicos. 

De momento, un (espectacular) copiloto. En realidad de momento el uso cotidiano que los matemáticos hacen de la IA es bastante menos apocalíptico. Así, la utilizan por ejemplo para consultar bibliografía poco conocida, para buscar ejemplos difíciles de construir o para revisar borraadores. Terence Tao describió ese cambio en su forma de trabajar,  y su trabajo con Tanya Klowden defiende esa visión de que la IA debe asistir y ampliar el pensamiento humano, no sustituirlo.

"Compilador" matemático. Hay ya lenguajes específicamente destinados a este propósito como Lean, convirtiendo argumentos matemáticos en objetos que un ordenador puede validar. Eso permite saber si dadas unas premisas se produce una conclusión determinada aun cuando la prueba es especialmente extensa o compleja. Lean casi "compila" demostraciones matemáticas, pero no sirve para explicar por qué lo hace. Es decir: valida que una demostración matemática funciona, pero no ayuda a entender cómo y por qué esa solución es válida. 

Del dicho al hecho sigue habiendo trecho. Estos días OpenAI publicó un post en el que indicaba cómo sus modelos más avanzados habían logrado resolver o impulsar la solución de diez complejísimos problemas matemáticos. La revisión oficial y de la comunidad de expertos reveló que al menos una de las diez demostraciones era errónea, y los responsables de OpenAI admitieron que el proceso no había estado tan controlado como hubieran deseado. Eso ha dejado claro que una cosa es crear una demostración matemática convincente y otra muy distinta establecer su validez.

Cuidado con las futuras generaciones. Los matemáticos no aprenden la disciplina trabajando sobre las conjeturas de Erdos o los grandes problemas del milenio. Se forman tratando de encontrar solución a problemas "manejables", cometiendo errores y construyendo poco a poco su propia intuición matemática. Si la IA absorbe ese trabajo intermedio, puede desaparecer la forma en la que una persona se convierte en investigadora en esta disciplina. Y si además gobiernos e instituciones creen que la IA puede sustituir a los matemáticos, podrían reducir el apoyo a universidades o grupos de investigación —en España ya tenemos bastantes problemas con esto—.

Las matemáticas de Babel. Uno de los matemáticos entrevistados, Timothy Gowers, indicaba que esta trayectoria puede hacer que en el futuro dispongamos de una literatura matemática enorme, pero sin apenas expertos humanos que compartan o comprendan su significado. Así, podríamos tener miles o millones de resultados formales que nadie conoce lo suficiente para utilizarlos. Es como si produjésemos matemáticas a destajo, pero solo entendiéramos una ínfima parte de esas pruebas.

O justo lo contrario. El profesor de la Universidad de Toronto, Daniel Litt, abogaba por construir una biblioteca con demostraciones de todos los teoremas, pero en los que además se añadan guías que permitan explicar paso a paso esas respuestas. La IA aquí no acabaría con las matemáticas, sino que convertiría cada solución encontrada en un nuevo objeto de estudio. Nos ayudaría a entenderlas.

Poniendo límites. El intento más claro de articular una respuesta humana al impacto de la IA en las matemáticas es la llamada Declaración Leiden, en la que se incluían "valores característicos de la investigación matemática" que era recomendable preservar. Por ejemplo, la autonomía intelectual, la atribución, la diversidad de métodos o la transparencia. En Nature Machine Intelligence resumían el debate actual: los avances están transformando las matemáticas, y es la comunidad la que debe decidir qué valores no quiere delegar.

Imagen | Vitaly Gariev

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La noticia "Estamos cerca que la IA resuelva un problema y los humanos no puedan explicarlo": los matemáticos opinan sobre la IA fue publicada originalmente en Xataka por Javier Pastor .



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Hiperconectados: el costo invisible de vivir siempre en línea

Chile nunca había estado tan conectado. Según la XII Encuesta de Acceso y Uso de Internet de la Subtel, el 96,6% tiene acceso a internet desde su hogar, el 87,3% usa WhatsApp, el 76,1% participa en redes sociales y el 75,6% consume contenidos audiovisuales en línea.

¿Qué efectos tiene permanecer conectados de forma permanente? Para académicos de la Universidad Católica de Temuco (UCT), la respuesta involucra tanto el funcionamiento de las plataformas digitales como cambios en la manera en que las personas aprenden, descansan e interactúan.

Para el académico de Ingeniería Informática de la UCT, Julio César Rojas, detrás de cada video recomendado o lista de reproducción personalizada existe un sistema de algoritmos que aprende de nuestros hábitos. “Lo que hacen estas plataformas es construir un perfil de cada usuario. En informática hablamos de clustering. Agrupan a las personas según sus intereses y, a partir de eso, personalizan el contenido”.

Este proceso forma parte de la llamada economía de la atención, un modelo donde las plataformas compiten por mantener al usuario conectado el mayor tiempo posible. “Para nosotros no hablamos de adicción, hablamos de atención. Todo está pensado para que permanezcas consumiendo información”. El investigador añade que estos sistemas también ponen constantemente a prueba los gustos de los usuarios.

“Estamos hiperconectados cuando la participación con pantallas sobrepasa las experiencias presenciales”

Para la académica de la Escuela de Psicología de la UCT, Ana María Salinas, la hiperconectividad comienza cuando el tiempo frente a pantallas reemplaza experiencias esenciales para el desarrollo y el bienestar. “Estamos hiperconectados cuando la participación con pantallas sobrepasa las experiencias presenciales, las relaciones interpersonales y otras actividades reales. El problema no es la tecnología, sino cuando desplaza esos espacios de equilibrio”.

Uno de los principales impactos se observa en niños y adolescentes. La exposición constante a contenidos breves y altamente estimulantes modifica la capacidad de mantener la atención: “Si un niño crece acostumbrado a videos muy cortos, sus redes neuronales se organizan para responder a ese tipo de estímulos. Después resulta mucho más difícil sostener la atención en una clase o en la lectura”, explica.

A ello se suma un efecto sobre el descanso. Salinas advierte que muchas personas reducen sus horas de sueño por permanecer conectadas, lo que afecta la recuperación del cerebro. “Dormir menos de manera permanente no solo genera cansancio, sino que puede afectar el desarrollo cognitivo y el bienestar emocional, especialmente en niños y adolescentes”.

La académica añade que muchas conductas asociadas al uso intensivo de redes sociales responden a necesidades humanas profundas. “Muchas veces las redes reemplazan relaciones sociales, compañía o reconocimiento. Si queremos una relación más saludable con la tecnología debemos recuperar actividades como el deporte, la lectura, los hobbies y el tiempo en familia. La solución no es eliminar las pantallas, sino volver al equilibrio”.

Para ambos especialistas, el desafío no consiste en renunciar a la tecnología, sino en comprender cómo funcionan los algoritmos y desarrollar un uso más consciente. Evitando que la conexión permanente desplace espacios esenciales para el aprendizaje, el descanso y las relaciones humanas.

Desde la ingeniería informática y la psicología, la UCT impulsa investigación sobre los impactos sociales de la transformación digital, con una mirada interdisciplinaria a un fenómeno que redefine la forma en que vivimos.

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VIDEO: Corea del Sur enseña el lugar donde basura espacial de SpaceX se estrelló contra la Luna

Una pieza de basura espacial de SpaceX impactó contra la superficie de la Luna el pasado 5 de agosto, dejando un nuevo cráter en el satélite natural. El objeto correspondía a la segunda etapa de un cohete Falcon 9, que permanecía a la deriva desde el año pasado tras participar en una misión de lanzamiento.

El cohete impactó cerca del cráter Einstein

El fragmento tenía un tamaño similar al de un autobús escolar, un peso cercano a las cuatro toneladas métricas y viajaba a 8.690 kilómetros por hora. Según las imágenes difundidas por la Agencia Espacial de Corea del Sur (KASA), el impacto ocurrió cerca del cráter Einstein.

La segunda etapa del cohete había sido lanzada en enero de 2025 para poner en órbita un módulo de aterrizaje lunar de la empresa Firefly Aerospace. Tras completar esa misión, quedó sin control en el espacio hasta que terminó estrellándose contra la superficie lunar.

Imágenes muestran el nuevo cráter en la Luna

Las fotografías difundidas por la KASA permiten apreciar la marca dejada por la colisión. El episodio vuelve a poner en debate el creciente problema de la basura espacial y el destino de los restos de cohetes y satélites una vez que finalizan sus misiones.

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☞ El artículo completo original de Eduardo Córdova lo puedes ver aquí

Un país de Europa está descubriendo lo que significa llenarlo todo de centros de datos: entregarles el 23% de tu energía

Un país de Europa está descubriendo lo que significa llenarlo todo de centros de datos: entregarles el 23% de tu energía

La actualidad tecnológica pasa por dos velocidades. Por un lado, las Big Tech y startups de IA están apostando por la construcción masiva de gigantescos centros de datos. Realizan inversiones milmillonarias para ello y hay países que están intentando atraer ese dinero. Por otro lado, esos mismos países chocan con un muro: no hay energía para tanto centro de datos. 

Dentro de esa realidad, Irlanda se ha convertido en el último ejemplo gracias a una cifra: 23%.

En corto. Hace unos días, la Oficina Estadística Irlandesa, o CSO, publicó un informe en el que cifra en 7.663 GWh el consumo anual de los centros de datos instalados en el país durante 2025. El dato en solitario no nos dice mucho, pero ahí están las comparativas que ilustran que, entre 2015 y 2023, el consumo eléctrico de los centros de datos se multiplicó por cinco, pasando de 1,2 TWh a 6,3 TWh, a razón de casi 1 TWh adicional anual.

En porcentajes, el consumo de los centros de datos en 2025 fue del 23% del total frente al 5% de 2015 y, por ponerlo en perspectiva, las viviendas consumieron un 28% (18% urbanas y 9% rurales). Es decir, los centros de datos estuvieron cerca de consumir el mismo trozo del pastel que las viviendas... el año pasado. 

Aumento a lo loco. Habrá que esperar al informe del año que viene para ver los datos de 2026, ya que algo que también se señala en el informe es que, mientras el consumo eléctrico de todos los demás usuarios (aquí se cuenta hogares, comercio e industria convencional) apenas aumentó un 2% interanual, el de los centros de datos se disparó un 10% interanual.

Consumo de centro de datos

Cuestión de pasta. Por otro lado, otro informe reciente del Gobierno apunta que, desde 2010, la economía irlandesa había agregado 22.000 millones de euros a las arcas, se habían creado 17.000 empleos y se habían recaudado 2.800 millones de euros en impuestos debido a los centros de datos. Jack Chambers, ministro de Gastos  Públicos, tiene claro que los centros de datos son "una parte central del futuro económico y digital de Irlanda", así que habrá que adaptarse.

De hecho, como apuntan en RTE, en una reciente entrevista preguntaron cuántos centros de datos serían suficientes y Chambers argumentó que el Gobierno trabaja para integrar de manera sostenible la demanda de energía a gran escala y los objetivos de descarbonización, criticando que el debate se centre en "sólo atacar a los centros de datos".

Debate interno. El caso irlandés es interesante porque el país tuvo un periodo de potente modernización de su industria, con firmas tecnológicas representando una parte importante del tejido industrial antes de los centros de datos enfocados a la IA. Ahora, sin embargo, esos tragones centros de datos están generando un debate interno porque están generando una enorme tensión tanto en la red eléctrica como en los objetivos medioambientales del país.

Estudios diferentes estiman que entre un 2,5% y un 4% de las emisiones de gases de efecto invernadero de Irlanda ya se atribuyen a los centros de datos y la demanda de energía supera a la capacidad renovable que se añade cada año. Y desde dentro se ha intentado responder, con el regulador de energía del país adoptando una política que exige que los grandes proyectos cubran el 80% de su demanda con nueva generación renovable irlandesa en un plazo de seis años. De lo contrario, no pueden conectarse a la red.

La realidad es que es un papel complicado porque, como decimos, ahora es el Gobierno el que está intentando equilibrar el papel del país como centro digital europeo y potencia en la nube... con la estabilidad de su propio sistema eléctrico.

Lo pagan los ciudadanos. En Estados Unidos se dieron cuenta de esto hace un tiempo. La cercanía de los centros de datos a ciertas ciudades o su presencia en algunos estados estaba haciendo que la factura de la luz de los hogares que no tenían nada que ver fuera cada vez más alta. En Irlanda, un estudio de 'Amigos de la Tierra' apuntó que el consumo de electricidad de estas instalaciones es tan alto que son los hogares los que están amortizando la factura.

La cifra que apuntan es 360 euros de más en promedio por hogar entre 2015 y 2023 debido a la intensidad de la presencia de los centros de datos en la red.

Debate europeo. Esto no es algo que afecte exclusivamente a Irlanda y, de hecho, a escala europea, el caso irlandés se toma como un ejemplo extremo de cómo el crecimiento de la infraestructura de IA puede tirar por la borda la planificación energética de un país. Aquí también hay dos velocidades, con países que buscan desplegar su plumaje renovable para atraer centros de datos (España, por ejemplo) y otros que ya están frenando el desarrollo de nuevos proyectos.

Frankfurt, Londres, Ámsterdam, París y Dublín son las áreas metropolitanas conocidas en el sector de los mercados como 'FLAP-D', y fueron durante años el foco de la construcción de centros de datos "tradicionales". Tenía sentido, ya que son urbes enormes con gran industria tecnológica y el vaivén de datos era muy rápido. Sin embargo, a medida que los centros de datos dejaban de ser para ofrecer servicios en la nube y más para chupar energía para entrenar la IA, empezaron a consumir entre el 33% y el 42% de la electricidad de Ámsterdam, Londres y Frankfurt. 

En Irlanda, y en el caso de Dublín, era más extremo, elevando esa cifra de consumo hasta el 80%. Es lo que ha provocado que las gigantes de la IA miren al norte y al sur del continente para huir de la regulación y los cuellos de botella, creando los 'Juegos del Hambre' de la energía en la que hay países mejor posicionados que otros, pero todos con el mismo problema a corto o medio plazo: no hay electricidad para tanta instalación.

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