25 de abril de 2026

El 95% del tráfico intercontinental de internet va por cables submarinos. China acaba de probar que puede cortarlos a 3.500 metros

El 95% del tráfico intercontinental de internet va por cables submarinos. China acaba de probar que puede cortarlos a 3.500 metros

El mundo está conectado a través del "invisible", casi omnipresente y en apariencia omnipotente internet. Pero resulta que el 95% del tráfico de datos corren por unos cables que aunque no estén a la vista, son bien tangibles: los cables submarinos de fibra óptica que recorren el mundo. Esta infraestructura estratégica es inherentemente vulnerable debido a su vasta extensión en entornos no monitorizados. Hasta hace poco, las amenazas se limitaban a accidentes fortuitos en aguas poco profundas, pero los sabotajes están a la orden del día.

En ese escenario China acaba de marcar un hito técnico que es todo un aviso a navegantes: ha probado con éxito un cortador de cables submarinos que juega en otra liga. Así, es capaz de cercenar con alta precisión y operar en profundidades de hasta 3.500 metros. 

La herramienta. El sistema que China a través de su buque científico Haiyang Dizhi 2 es un actuador electro-hidrostático (EHA, por sus siglas en inglés), un dispositivo compacto que integra el sistema hidráulico, el motor eléctrico y la unidad de control en una sola pieza, un combo que según explica el South China Morning Post permite librarse de la tubería de aceite externa habitual en este tipo de sistemas. El Ministerio de Recursos Naturales de China explica para el medio chino que el pasado sábado 15 de abril se llevó a cabo su primera misión en aguas profundas.

Este no es el primer cortacables submarino a gran profundidad que vemos de China, de hecho los tiene para cortar en lechos marinos todavía más profundos: el Centro de Investigación Científica Naval de China (CSSRC) y el Laboratorio Estatal Clave de Vehículos Tripulados de Aguas Profundas también desarrolló hace poco más de un año una embarcación que utiliza una muela abrasiva recubierta de diamante,  capaz de operar a profundidades de 4.000 metros.

Por qué es importante. Ya hemos vislumbrado en la intro que en la actualidad, prácticamente la totalidad del tráfico de datos intercontinental viaja por cables submarinos. El Center for Strategic and International Studies da un ejemplo de su importancia: en el entorno financiero, mueven aproximadamente 22 billones de dólares por día laborable a través de estos sistemas. Cualquier interrupción puede desatar el caos en países al completo, llevándolas a un aislamiento digital, colapsar sistemas financieras, degradar capacidades militares... mucho más que un simple ciberataque. 

Los cables submarinos son inherentemente vulnerables por su exposición y con este tipo de sistemas ni siquiera la profundidad es una garantía. Además, la reparación a 3.500 metros de profundidad resulta lenta y costosa, requiriendo de unos buques específicos que no abundan.  

Contexto. Desde 2024 China y sus embarcaciones se han convertido en sospechosas habituales en casos de presunto sabotajes. Dos ejemplos: este en el Báltico y este en aguas próximas a Taiwán. Estos sucesos han generado una creciente preocupación en la OTAN sobre la seguridad de estos cables submarinos esenciales frente a tácticas de guerra híbrida. 

China por su parte justifica este desarrollo como parte de su programa de investigación científica y minería de aguas profundas a través de la Academia China de Ciencias: la habilidad de cortar cables es necesaria para la recuperación de equipos atascados, limpieza de desechos marinos y la preparación del lecho marino para la minería de aguas profundas. Sin embargo, es irremediable pensar en la dualidad de sus funciones. 

Cómo lo hacen. En 2020, un equipo de ingenieros de la Universidad de Lishui, en la provincia costera de Zhejiang, frente a Taiwán, desarrolló un dispositivo de corte de cables submarinos por arrastre (una de las varias patentes de los últimos años made in China) y en la solicitud de patente el equipo contaba que "El método de corte tradicional requiere primero detectar la posición de los cables, luego excavarlos y recuperarlos para cortarlos. El proceso es complejo, se necesita mucho equipo costoso y el costo es demasiado alto. Se necesita un aparato de corte rápido y de bajo costo para cables submarinos que permita realizar esta tarea". Estas nuevas herramientas buscan solucionarlo en tanto en cuanto operan directamente sobre el cable en el fondo marino sin necesidad de extracción.

En la misión de 30 días de duración del buque Haiyang Dizhi 2, además de poner a prueba la herramienta de corte, también probaron un vehículo autónomo submarino denominado Hai Ma, recuperó 16 sondas de medición de desarrollo propio y desplegó el primer cabrestante chino de aguas profundas con 11.000 metros de cable coaxial.

Sí, pero. Que haya patentes y pruebas de herramientas para cortar cables marinos a gran profundidad y eficacia no significa que se hayan empleado en estos incidentes, aunque sí que indica un interés en cortarlos. China tiene una posición oficial conocida, como ya vimos el año pasado cuando saltó a la palestra una herramienta similar. En ese momento Liu Pengyu, declaraba que el dispositivo se utiliza en investigación científica marina y que tanto Estados Unidos como varios países europeos poseen tecnología similar. Asimismo, resaltaba la importancia que China le da a proteger la infraestructura submarina y su compromiso con la comunidad internacional para protegerlos. 




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En 1972, una modelo sueca posó desnuda para 'Playboy'. Años después, tenemos el formato JPEG gracias a ello

En 1972, una modelo sueca posó desnuda para 'Playboy'. Años después, tenemos el formato JPEG gracias a ello

La de Lena Sjööblom es una de las carreras más delirantes de la historia de la tecnología.

De entrada, porque cuando dejó huella en el sector no era ingeniera, ni matemática, ni física, ni nada que se le pareciera lo más mínimo. Tampoco tuvo que se sepa ningún momento "Eureka" ni aportó descubrimiento o invención alguna. No. Sjööblom era modelo. De modelo pasó a lo que entonces se conocía como "chica Playboy". Y de las páginas de la revista de desnudos saltó a la investigación de primera línea que hoy, medio siglo después, nos permite disfrutar del formato de imagen JPEG.

Vayamos por partes.

A principios de los 70, Sjööblom, una inmigrante sueca de 21 años recién aterrizada en EEUU, se ganaba la vida como modelo. Para abrirse camino y probablemente sin la menor idea del recorrido que acabaría teniendo su imagen, a finales de 1972 aceptó posar desnuda para Playboy, revista que por entonces vendía millones de ejemplares en medio mundo. En una de las fotos centrales que le sacó Dwight Hooker, uno de los retratistas más famosos de la cabecera, aparece de espaldas, ante un espejo, sin más ropa que una pamela, una boa roja, medias y tacones.

Su trabajo gustó. Mucho. Al menos eso podemos deducir si se tiene en cuenta que el número de noviembre de 1972, en el que Sjööblom era la playmate principal y Pamela Rawlings aparecía en la portada, vendió 7,16 millones de ejemplares, lo que lo convierte en el más exitoso de toda la historia de la revista. Tan famoso se hizo el posado que en 1973 Woody Allen incluso lo coló en una de sus películas. Como ocurre a menudo con la fama, aquel súbito interés del público llegó, arrasó y, con las mismas, se evaporó. Sjööblom siguió con su carrera de modelo y, ya retirada, regresó a Suecia.

Azares de la vida, uno de aquellos 7,16 millones de ejemplares de la revista de 1972 acabó en manos de una persona ligada al Instituto de Procesamiento de Señales de Imágenes (SIPI) de la Universidad del Sur de Carolina, laboratorio en el que, por entonces, trabajaban en el procesamiento de imágenes y estaban sentando los cimientos de lo que acabarían siendo los estándares JPEG y MPEG. La coincidencia no tendría mayor interés si no fuera porque aquel lector llevó su Playboy al SIPI en el momento adecuado: justo cuando estaban buscando una imagen para sus pruebas.

El lugar adecuado, en el momento justo

Hoy puede parecernos descabellado que alguien se presente en la oficina con una revista de desnudos debajo del brazo. No en los 70. Como recuerda Lorena Fernández, de la Universidad de Deusto, en The Conversation, no solo era habitual que el personal se mostrase con su Playboy en equipos que, como el de Carolina, estaban formados únicamente por hombres. Estaba incluso bien visto, igual que hacerlo hoy con The Times o la guía con la programación de los documentales de La 2. En ese contexto la llegada de las fotos de Sjööblom fue tan bien acogida como proverbial.

Hacia junio o julio de 1973 el profesor de ingeniería eléctrica Alexander Swachuk, uno de sus estudiantes de posgrado y el gerente del SIPI estaban como locos buscando una foto que pudiesen escanear e incluir en una de sus presentaciones sobre la compresión de imágenes. Disponían de su propio stock, claro, pero estaba formado por archivos heredados de los estándares para televisión de principios de los 60, aburridos y trillados. El equipo de Swachuk quería un rostro humano y una imagen que además fuera brillante para garantizar un buen rango dinámico de salida.

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¿Y qué mejor opción —pensaron— que el rostro de Sjööblom?

Saltándose todas las normas sobre los derechos de propiedad y el decoro, los investigadores echaron mano de la imagen de Playboy. Se quedaron solo con el tercio superior del póster central de la revista y lo situaron bajo su escáner Muirhead, equipado con convertidores analógico-digitales y un miniordenador Hewlett Packard 2100Jamie Hutchinson detalla que para quedarse con una sección de 512×512 píxeles escanearon 5,12 pulgadas de la parte superior de la foto, lo que en la práctica mostraba solo el rostro de Lena Sjööblom, sus hombros y parte de la espalda desnuda.

El resultado mostraba un error de software que obligó al equipo a retocarlo, pero el equipo de Swachuk trabajaba a contrarreloj y decidió quedarse con la imagen distorsionada y alterada. El caso es que gustó. Igual que había gustado la sesión de fotos de Sjööblom en la Playboy de finales del 72. "Nos pedían copias y se las dábamos para que pudieran comparar sus algoritmos de imagen con los nuestros en la misma imagen de prueba", recordaba tiempo después el propio profesor.

El proceso final

En el SIPI convirtieron el retrato de Sjööblom en una imagen de prueba para los trabajos de compresión digital y transmisión a través de Arpanet, el precursor de Internet. Y eso, con el paso del tiempo, tuvo un resultado imprevisible: la imagen de aquella modelo a la que todo el mundo empezó a referirse como "Lena" o "Lenna" y cuyo origen empezó a desdibujarse se convirtió en el estándar al que recurrían otros investigadores que querían comprimir archivos similares con sus algoritmos.

El rostro de aquella veinteañera sueca, con pamela y la espalda desnuda se replicó en libros, conferencias, artículos, viajó por el "Atapuerca" de Internet y ayudó a sentar las bases del formato de imagen JPEG. "Muchos investigadores conocen tan bien la imagen de Lena que pueden evaluar con facilidad cualquier algoritmo que se ejecute en ella. Por esa razón la mayoría de la gente del sector parece creer que Lena ha servido bien como estándar", comenta Hutchinson. Además de ser una "imagen familiar", la foto combina sombras, puntos claros y áreas borrosas y nítidas y detalles, una mezcla que la convierte en "una dura prueba para un algoritmo de procesamiento".

Quizás lo más curioso de toda la historia es que tanto Playboy como la propia Lena Sjööblom estuvieron décadas sin saber la fama desorbitada —y el importante papel— del retrato de los 70. La primera en enterarse fue la revista, que en 1991 se encontró con la sorpresa de que una publicación científica, Optical Engineering, llevaba a su "miss noviembre 1972" en plena portada. Molestos, sus responsables se dirigieron a la International Society for Optical Engineering (SPIE).

Más aún tardó en enterarse la modelo, quien —relata Wired— no supo hasta bien entrados los años 90 que su rostro había estado sirviendo de "banco de pruebas" para investigadores de medio mundo durante alrededor de medio siglo. Por entonces Lena tenía 45 años y su apellido había cambiado tras haberse casado. Hoy se conoce como Lena Forsen. Curiosamente cuando la localizaron, en los 90, trabajaba en Estocolmo ayudando a personas discapacitadas a trabajar con ordenadores.

Eso sí, sin conexión a la Red.

Desde hace décadas, con Playboy en horas bajas y una sensibilidad que, por fortuna, haría impensable que un investigador se pasease con una revista de mujeres desnudas por su laboratorio, se alzan voces que piden jubilar a Lena. Es más, si en 1991 Optical Engineering llevó su imagen a portada hoy, directamente, hay publicaciones especializadas que ya no aceptan investigaciones en las que se utilice la foto del 72. No se trata ya solo de luchar contra la cosificación de la mujer; sino de borrar las señales que las aíslan a en un campo dominado durante años por hombres.

La propia Sjööblom, alias Lena o "Lenna" para generaciones enteras de informáticos, ha sido clara: "Dejé de ser modelo hace mucho tiempo. Es hora de que también me retire de la tecnología".

Hoja de servicio no le falta desde luego.

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Alexa, Google y Siri te escuchan: cuánto saben los asistentes de voz y cómo limitar lo que oyen

Ilustración de un cerebro digital conectado a dispositivos inteligentes representando la IA de los asistentes de voz

«Oye Siri», «OK Google», «Alexa»: cada vez que pronuncias una de estas frases, activas un micrófono que envía lo que dices a un servidor en la nube donde un modelo de IA procesa tu voz. Pero ¿qué pasa con todo lo que se graba antes, durante y después de la activación? ¿Los asistentes escuchan cuando no los llamas? ¿Quién tiene acceso a esas grabaciones?

Tras usar altavoces inteligentes de las tres plataformas (Echo, Nest Hub, HomePod) durante más de tres años, hemos comprobado que la comodidad es real, pero el precio en privacidad también. Y en 2025-2026, ese precio ha subido: Amazon ha eliminado la opción de no enviar grabaciones a la nube con la llegada de Alexa+.

¿Los asistentes escuchan siempre?

Técnicamente, sí y no. Los dispositivos mantienen el micrófono activo permanentemente para detectar la palabra de activación, pero ese procesamiento ocurre localmente. Cuando la detectan, empiezan a grabar y envían el audio al servidor. El problema real: las activaciones falsas. Un estudio de la Universidad Northeastern y el Imperial College de Londres (2020) encontró que los altavoces se activan erróneamente entre 1,5 y 19 veces al día, grabando fragmentos de conversación que no iban dirigidos al asistente. Amazon ha confirmado que guarda las grabaciones de forma indefinida.

Qué datos recopila cada uno

Amazon Alexa. La más agresiva. Almacena todas las interacciones indefinidamente. Amazon fue multada con 25 millones de dólares por almacenar grabaciones de niños. Con Alexa+, la nueva versión con IA generativa, ha eliminado la opción de evitar el envío a la nube.

Google Assistant. Almacena grabaciones vinculadas a tu cuenta. Permite eliminación automática tras 3, 18 o 36 meses. Puedes desactivar el almacenamiento de audio (solo transcripción).

Apple Siri. La más restrictiva. Desde iOS 15, el procesamiento ocurre mayoritariamente en el dispositivo. Las grabaciones se anonimizan (identificador aleatorio, no Apple ID). No usa grabaciones para publicidad.

Cómo limitar la escucha: guía práctica

Paso 1: Silencia cuando no uses. Echo y Google Home tienen botón físico de silenciar (indicador rojo). Silencia por la noche y cuando no estés en casa.

Paso 2: Configura eliminación automática. En Alexa: App > Privacidad > eliminar automáticamente (3 o 18 meses). En Google: myaccount.google.com > Eliminación automática (3 meses recomendado). En Siri: desactiva «Mejorar Siri y Dictado».

Paso 3: Revisa y borra periódicamente. Te sorprenderá lo que encuentras: activaciones falsas, fragmentos de conversaciones privadas, preguntas olvidadas.

Paso 4: Desactiva en el móvil si no lo usas. Android: Ajustes > Google > Voice Match > desactiva «Hey Google». iPhone: Ajustes > Siri > desactiva «Escuchar Oye Siri». También conviene blindar la seguridad de tu cuenta Google para una protección más completa.

Paso 5: Alternativa local. Home Assistant con procesamiento de voz local (Wyoming + Whisper de OpenAI) permite domótica por voz sin enviar audio a la nube. Requiere más configuración técnica pero tu voz nunca sale de tu casa. Para explorar esta opción, nuestra guía de Matter y Thread para casa inteligente es un buen punto de partida.

Mi valoración

Después de tres años con altavoces inteligentes en casa, mi posición es pragmática: uso Google Nest Hub en la cocina (temporizadores, recetas, música) y lo silencio siempre que no lo estoy usando activamente. No tengo altavoces inteligentes en dormitorios ni baños. He configurado la eliminación automática a 3 meses en todas las plataformas. Y reviso el historial de voz una vez al mes. El ranking de privacidad es claro: Apple > Google > Amazon. Si la privacidad es tu prioridad, Siri con procesamiento on-device es la opción más respetuosa.

Preguntas frecuentes

¿Los asistentes envían conversaciones a terceros?

Los fabricantes usan muestras de audio para entrenar sus modelos, y empleados humanos las escuchan para evaluación de calidad. No venden grabaciones a anunciantes directamente, pero Amazon usa datos de voz para publicidad contextual. El audio se almacena indefinidamente salvo que lo borres. Ranking: Apple (mejor) > Google (intermedia) > Amazon (peor).

¿Es seguro tener un Echo en el dormitorio?

Depende de tu tolerancia al riesgo. Las activaciones falsas ocurren (1,5-19 veces/día según estudios), y un micrófono siempre activo graba fragmentos cuando se activa por error. Si te preocupa, silencia por la noche o no pongas altavoces inteligentes en dormitorios.




☞ El artículo completo original de Juan Diego Polo lo puedes ver aquí

Llevábamos décadas equivocados sobre el fondo del mar: acabamos de encontrar todo un ecosistema escondido bajo la corteza oceánica

Llevábamos décadas equivocados sobre el fondo del mar: acabamos de encontrar todo un ecosistema escondido bajo la corteza oceánica

Durante décadas, la ciencia creyó tener claro cómo funcionaba la vida en los abismos oceánicos y apuntaba a que alrededor de los respiradores hidrotermales, que son las clásicas chimeneas volcánicas que escupen agua hirviente, florecían oasis de criaturas extrañas en la superficie del fondo marino. Pero una reciente expedición ha roto nuestros esquemas y apunta a que la vida no solo se aferra a la superficie de estas chimeneas, sino que se esconde debajo de la mismísima corteza terrestre. 

Como lo hemos visto. Para lograr esta hazaña, la expedición bautizada bajo el proyecto "VentUnderoworld" se adentró en las aguas del Pacífico a bordo del buque de investigación Falkor. Pero con los ojos de las investigadoras no bastaba, sino que tuvieron que usar el robot submarino ROV SuBastian. Y con este equipo las investigadoras hicieron algo que rara vez se intenta: levantar físicamente fragmentos de la corteza oceánica alrededor de los respiraderos hidrotermales. 

Y en ese "inframundo" submarino, prosperaba un ecosistema macroscópico vibrante.

Lo que se vio. Hasta ahora, la ciencia asumía que los animales bénticos de estas profundidades vivían exclusivamente en la interfaz entre el fondo oceánico y el agua. Sin embargo, las imágenes y muestras recogidas confirmaron la presencia de animales vivos en estas cuevas subterráneas.

Y el gran protagonista de este hallazgo es el Riftia pachyptila, que no es más que un inmenso gusano tubícola que puede llegar a medir más de dos metros. Unos organismos que son famosos por carecer de boca y estómago y depender de las bacterias que hay en el fondo marino para poder alimentarse mientras estaban viviendo y creciendo prósperamente protegidos bajo la corteza. Pero no estaban solos, puesto que también encontraron caracoles y una compleja red de animales invertebrados. 

Cómo llegaron. Uno de los grandes misterios que rondaban la biología marina era cómo los gusanos tubícolas lograban colonizar nuevos respiraderos hidrotermales de forma tan rápida tras una erupción volcánica, sobre todo por la alta temperatura que alcanza. Este descubrimiento ofrece la pieza del rompecabezas que faltaba.

Aquí el estudio concluye que existe una conexión fluida entre los ecosistemas superficiales y los subsuperficiales, y esto hace que las larvas de estos animales viajen a través de los fluidos hidrotermales por debajo del lecho marino, moviéndose a través de las grietas de la corteza oceánica para colonizar nuevas áreas desde abajo hasta arriba. Es decir, el interior de la corteza no solo es un refugio, sino una especie de "autopista" subterránea de vida.

Un nuevo paradigma. Este descubrimiento no es algo menor, puesto que si estas cavidades ocultas están habitadas en el Dorsal del Pacífico Oriental, es muy probable que este ecosistema subterráneo se extienda por gran parte de las cordilleras submarinas del mundo. De esta manera, ampliar la "biosfera" hacia el interior de la corteza significa que el volumen habitable de nuestro planeta acaba de volverse mucho más grande, demostrando que todavía hay muchos misterios aquí en nuestro planeta por descubrir. 

Imágenes | bearfotos en Freepik

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La noticia Llevábamos décadas equivocados sobre el fondo del mar: acabamos de encontrar todo un ecosistema escondido bajo la corteza oceánica fue publicada originalmente en Xataka por José A. Lizana .



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SpaceX lo ha reconocido: su sueño de colocar los centros de datos para IA en el espacio probablemente no es viable

SpaceX lo ha reconocido: su sueño de colocar los centros de datos para IA en el espacio probablemente no es viable

La posibilidad de poner a punto centros de datos para inteligencia artificial (IA) en el espacio es muy atractiva. Tanto que varios directores generales de algunas de las mayores compañías de tecnología de EEUU no han dudado en mojarse y asegurar que respaldan esta estrategia. Jeff Bezos predijo a principios de octubre de 2025 que los centros de datos llegarán al espacio durante las próximas dos décadas con el propósito de resolver de un plumazo los problemas de suministro de energía que plantean actualmente estas instalaciones en la Tierra.

Elon Musk no tardó en animar todavía más la discusión. Poco después de la declaración de Bezos publicó un tuit en X en el que aseguró que SpaceX solo necesitaba escalar sus satélites Starlink V3 dotados de enlaces láser de alta velocidad para llevar a buen puerto esta idea. De hecho, cerró su tuit con una afirmación contundente: "SpaceX lo va a hacer". Sin embargo, las leyes de la física son implacables. Y a SpaceX no le ha quedado más remedio que reconocer ante sus inversores los intimidantes desafíos que conlleva este proyecto.

Es posible que los centros de datos orbitales no lleguen a buen puerto

Según Reuters, SpaceX ha entregado a sus inversores un documento oficial en el que reconoce que tanto los centros de datos para IA orbitales como el asentamiento del ser humano en la Luna y Marte dependen de tecnologías que aún no han sido ni desarrolladas ni probadas, y que, por tanto, podrían no ser viables desde un punto de vista comercial. SpaceX está preparando su salida a Bolsa, y esta evaluación pone encima de la mesa la cautela exigida por la obligación legal de ser extremadamente honesta con los riesgos para evitar futuras demandas de los nuevos accionistas.

"Nuestras iniciativas para desarrollar la computación de IA orbital y la industrialización en órbita, lunar e interplanetaria se encuentran en las etapas iniciales e implican una complejidad técnica significativa y el uso de tecnologías que aún no han sido probadas. Por estas razones es posible que no logren alcanzar la viabilidad comercial", aclara SpaceX. No cabe duda de que los retos que es necesario resolver para que los centros de datos lleguen al espacio son colosales.

Los retos que es necesario resolver para que los centros de datos lleguen al espacio son colosales

Uno de ellos es el impacto de la radiación ionizante sobre el hardware. Esta forma de radiación es un tipo de energía de alta frecuencia, como los rayos X, gamma, alfa o beta, que es capaz de arrancar los electrones de los átomos, alterando de esta forma la estructura de las moléculas. En el espacio los chips de los servidores no están protegidos por la atmósfera y el campo magnético de la Tierra, lo que los hace muy vulnerables a la radiación ionizante, que tiene la capacidad de degradarlos de una forma permanente.

Para resolver este problema será necesario desarrollar algún tipo de blindaje capaz de proteger el hardware de los servidores de la radiación cósmica. Este requisito nos lleva al siguiente desafío crítico: en el espacio no es posible refrigerar los servidores mediante convección, como en la Tierra, debido a que en el vacío espacial no hay ni aire ni agua. Además, sería necesario utilizar unos radiadores descomunales. Es posible plantear varias soluciones a estos problemas, pero no debemos pasar por alto que es crucial minimizar el peso y la complejidad del material que es necesario poner en órbita. De lo contrario su viabilidad comercial será inexistente.

Los dos retos en los que acabamos de indagar son probablemente los más difíciles de resolver, pero los centros de datos orbitales plantean más dificultades. Una de ellas es que para entregarles los gigavatios por hora que requieren sería necesario usar unos paneles solares descomunales. Además, en algunas aplicaciones la latencia que introducirían estas instalaciones espaciales probablemente sería inasumible. Y, de propina, el mantenimiento de un centro de datos orbital sería costosísimo. De hecho, probablemente ni siquiera sería factible desde un punto de vista económico, lo que obligaría a sus propietarios a introducir una redundancia masiva que lo alejaría de la rentablidad.

Imagen | Freepik

Más información | Reuters

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La noticia SpaceX lo ha reconocido: su sueño de colocar los centros de datos para IA en el espacio probablemente no es viable fue publicada originalmente en Xataka por Laura López .



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