7 de febrero de 2026

Lo conocemos como "el planeta rojo", pero hace 3.370 millones de años Marte era casi tan azul como la Tierra

Lo conocemos como "el planeta rojo", pero hace 3.370 millones de años Marte era casi tan azul como la Tierra

El misterio de Marte y el agua tiene un nuevo capítulo. Las misiones como Curiosity en el cráter Gale evidencian pruebas claras de la existencia de lagos de agua líquida durante miles o millones de años. Que los modelos climáticos mostraran que el primigenio Marte era un lugar gélido con temperaturas notablemente inferiores al punto de congelación se dilucidó con los escudos de hielo estacionales. Sin embargo, entre las asignaturas pendientes de la astronomía de Marte está saber cuánta agua hubo y cuándo estuvo allí.

Marte fue (medio) azul. Un estudio reciente publicado en la revista científica npj Space Exploration se hace eco del hallazgo de una "línea de marea" que explica que en algún tiempo hubo un sistema hídrico interconectado. Ignatius Argadestya, el autor principal del estudio, explica que aunque hoy Marte sea un planeta seco y rojizo: "nuestros resultados muestran que en el pasado fue un planeta azul parecido a la Tierra". 

De hecho, han sido capaces de demostrar la existencia del océano más profundo y extenso que haya existido en Marte hasta la fecha, cuenta el científico que medio planeta rojo era en otros tiempos azul: "un océano que se extendía por el hemisferio norte del planeta".

Celestia Valles Marineris Valles Marineris en Hi-Res

Los "deltas" de Marte. Más concretamente, han investigado unas formaciones geológicas llamadas depósitos con frente escarpado situados en la región de Valles Marineris, el sistema de cañones más grande del sistema solar. Empleando imágenes de altísima resolución procedentes de Cassis de la Agencia Espacial Europea y los CTX y HiRISE de la NASA (este último entrega una resolución máxima es de unos 25 a 30 centímetros por píxel), han podido identificar estos depósitos con idéntica morfología a los deltas fluviales que vemos en ríos como el Ebro o el Danubio cuando desembocan en el mar. 

Así, en Marte hubo un tiempo en el agua fluía desde las montañas a través de canales ramificados hasta llegar a una suerte de lago o mar, donde se depositaban los sedimentos. Estos deltas terminan en un escalón abrupto que se encuentran exactamente a la misma altitud en diferentes puntos del planeta, entre -3750 y -3650 metros respecto al nivel de referencia de Marte.

Hace unos 3.370 millones de años. Esto no es una casualidad geológica, es que en su momento hubo un cuerpo de agua como un mar que mantuvo un nivel estable durante mucho tiempo: es marca de la orilla de un Marte primigenio, ya que estos depósitos se formaron entre el periodo Hesperiano Tardío y el Amazónico Temprano. De acuerdo con el equipo de investigación, ese fue el momento de la historia de Marte con mayor disponibilidad de agua líquida en su superficie.

Por qué es importante. Ya se había postulado anteriormente la existencia y el tamaño de este océano marciano, pero sus conclusiones llegan con evidencias más precisas y directas. Además, han sido capaces de determinar cuándo se produjo el pico de agua en Marte. Los deltas hallados constituyen una base magnífica para estudiar a fondo sus sedimentos en busca de huellas de vida porque donde hay agua, pudo haber vida.

Por otro lado, entre los pasos siguientes está entender cómo Marte pasó de tener un océano que ocupaba medio planeta a ser un desierto helado. De hecho, ya hay pistas: el equipo de investigación detectaron grietas de desecación y dunas sobre esos canales, lo que indica que tras ese periodo acuático, hubo un secado progresivo hasta convertirse en árido. 


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Portada |  Javier Miranda

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La noticia Lo conocemos como "el planeta rojo", pero hace 3.370 millones de años Marte era casi tan azul como la Tierra fue publicada originalmente en Xataka por Eva R. de Luis .



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'Hijos de los Hombres' está dejando de ser un distopía: el recuento mundial de espermatozoides lleva años hundiéndose

'Hijos de los Hombres' está dejando de ser un distopía: el recuento mundial de espermatozoides lleva años hundiéndose

Hubo un tiempo en que la película 'Hijos de los hombres' parecía una distopía bastante lejana, pero hoy en día la ciencia nos obliga a mirarla con otros ojos debido a la gran bajada de la natalidad que estamos viendo. Aunque en principio se podía achacar a cuestiones sociales como por ejemplo el difícil acceso a la vivienda o incluso se podía llegar a mirar a la mujer como responsable de esto. Pero cada vez vemos más claro que la calidad del esperma humano está en declive

La calidad va hacia abajo. De esta manera, no es que tengamos menos hijos solo porque decidimos tenerlos más tarde (que también), sino que biológicamente nuestra capacidad para engendrarlos está cayendo en picado. La evidencia científica nos muestra en este caso que entre 1973 y 2018 el recuento total de espermatozoides ha caído en un 62,3%. Y lógicamente, si los hombres tenemos menos espermatozoides en general, esto lleva a una reducción de la posibilidad de concebir

Aunque no se queda en este dato. Los estudios que han seguido a los hombres durante varios años muestran también que la concentración media de espermatozoides ha pasado de 101 millones por ml en los años 70 a apenas 49 millones por ml de eyaculado en la actualidad.

De manera generalizada. Este no es un fenómeno que está ocurriendo únicamente en Europa o Norteamérica, sino que también se ha confirmado por los estudios recientes en América Latina, Asia y África que sufren el mismo desplome. 

Aunque lo más alarmante no es la caída acumulada que estamos viviendo, sino la velocidad. En concreto, vemos que desde el año 2000 el ritmo de descenso se ha acelerado, superando el 2,6% anual sin que haya signos de estabilización en el tiempo. 

No es solo la cultura. Es fácil culpar a los cambios sociales que hemos vivido para justificar la caída de la natalidad, como el retraso en la formación de parejas o en el estrés económico que se vive. Y es cierto que todo influye en la tasa de natalidad, pero no explica el porqué la calidad seminal cada vez es peor en nuestro entorno. 

Para ponerlo en contexto, un hombre de 30 años hoy tiene, de media, la mitad de concentración espermática que la que tenía su abuelo a la misma edad.

Por qué. Para entender qué está ocurriendo, hay diferentes revisiones científicas que apuntan al estilo de vida como un enemigo. La obesidad, el tabaquismo, el sedentarismo o las dietas que tienen una importante presencai de ultraprocesados destruyen la calidad del esperma. Un estudio publicado en PMC en 2024 también vincula directamente la obesidad con el estrés oxidativo y el desequilibrio hormonales con la destrucción de la calidad del esperma. 

Pero no todo se centra en los que comemos, sino en lo que respiramos y tocamos de nuestro ambiente. La exposición a microplásticos, pesticidas y disruptores endocrinos está alterando la producción hormonal masculina que deriva en este grave problema. 

Nuevos factores biológicos. Las investigaciones hechas en 2025 señalan aquí dos nuevos frentes para poder atacar en este caso. El primero es la edad paterna, puesto que a partir de los 35 años no solo baja el movimiento de los espermatozoides sino que aumenta la fragmentación del ADN espermático haciendo que sea de peor calidad. 

Además, el desequilibrio en las bacterias del semen está detrás de muchos casos de infertilidad que antes considerábamos "de causa desconocida". Si es cierto que conocer que el patógeno llamado Ureaplasma es uno de los responsables, nos puede dar pie a tratamientos personalizados. 

¿Colapso inminente? La respuesta corta es que no estamos ante un escenario apocalíptico donde la humanidad se vuelve estéril de la noche a la mañana, pero la tendencia sí que es preocupante. En el caso de que la concentración de espermatozoides siga con esta tendencia bajista, una gran parte de la población masculina podría caer por debajo del umbral de la fertilidad natural, haciendo que la reproducción asistida deje de ser una opción para convertirse en una necesidad estructural para perpetuar la especie. 

Sin embargo, hay especie para el matiz, puesto que un estudio de 2025 en EEUU sugiere que el declive podría no ser tan pronunciado en hombres cuya fertilidad ya está confirmada, lo que indica que el problema podría estar concentrado en subpoblaciones específicas o muy vinculado a esos factores ambientales que sí podemos controlar.

Qué podemos hacer. La buena noticia es que, a diferencia de otros problemas genéticos, muchos de estos factores son modificables. La ciencia en este caso sugiere que adoptar la dieta mediterránea, hacer ejercicio y controlar la obesidad es una buena forma de mitigar este declive. 

Imágenes | freestocks Mohamed Hassan

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OpenClaw y su mercado de “skills”: la cara incómoda de dar superpoderes a un agente de IA

Ilustración de un robot multitarea representando la IA de los agentes en un estilo minimalista y divertido

En apenas unos días, OpenClaw se ha convertido en uno de esos nombres que circulan por chats de trabajo y grupos de tecnología con la misma velocidad con la que se comparte una nueva app “imprescindible”. Se presenta como un agente de IA que “hace cosas”, no solo responde preguntas: puede gestionar el calendario, hacer el check-in de un vuelo o limpiar la bandeja de entrada. Ese enfoque práctico, más cercano a un asistente que se arremanga que a un chatbot conversacional, explica parte de su tirón.

La otra parte es su promesa técnica: se ejecuta localmente en el dispositivo. Para muchas personas, “local” suena a control, privacidad y menos dependencia de la nube. Es como cocinar en casa frente a pedir comida: sabes (o crees saber) qué ingredientes entran en la receta. OpenClaw, que antes se conoció como Clawdbot y después como Moltbot, también facilita el acceso por apps de mensajería como WhatsApp, Telegram o iMessage, lo que baja aún más la fricción: hablar con tu asistente donde ya hablas con tu familia o tu equipo.

La potencia de lo local… y el precio de los permisos

El problema es que un agente que “hace cosas” necesita manos, y esas manos son permisos. En este tipo de herramientas, la diferencia entre un asistente útil y un riesgo serio suele estar en el nivel de acceso que se le concede. En el caso de OpenClaw, hay usuarios que le están dando capacidad para leer y escribir archivos, ejecutar scripts y lanzar comandos de shell. Traducido a la vida cotidiana: no le estás pidiendo a alguien que te recoja un paquete en portería, le estás entregando las llaves de casa, el mando del garaje y el PIN de la alarma.

Con ese alcance, incluso si el programa base fuese impecable, la superficie de ataque crece: cualquier fallo, cualquier configuración descuidada o cualquier extensión con malas intenciones puede convertirse en una vía de entrada. Y ahí es donde aparece el siguiente ingrediente: el ecosistema de skills.

El hub de skills como “tienda de accesorios” y como vector de ataque

Una plataforma de extensiones suele venderse como una ventaja: más funciones, más creatividad de la comunidad, más rapidez para cubrir necesidades específicas. En OpenClaw, ese papel lo cumple ClawHub, el mercado donde los usuarios publican “skills” para ampliar capacidades.

Según contó Emma Roth en The Verge, la popularidad repentina de OpenClaw viene acompañada de un aviso serio: investigadores de seguridad detectaron cientos de add-ons maliciosos camuflados como habilidades legítimas. El comentario más llamativo llegó desde 1Password: su vicepresidente de producto, Jason Meller, describió el hub de skills como una “attack surface”, y advirtió de que el complemento más descargado funcionaba como un vehículo de entrega de malware. Cuando la extensión más popular puede estar repartiendo veneno, el problema deja de ser anecdótico.

En estas “tiendas de accesorios”, el riesgo no es solo el bug técnico; también es el modelo mental del usuario. Mucha gente instala una skill con la misma ligereza con la que instala un tema de teclado o un paquete de iconos. Con un agente de IA que puede ejecutar comandos, esa ligereza es una invitación a problemas.

Lo que encontraron los investigadores: fechas, volumen y patrón

La plataforma OpenSourceMalware, dedicada a rastrear malware en el ecosistema open source, documentó un pico especialmente preocupante en ClawHub. Identificó 28 skills maliciosas publicadas entre el 27 y el 29 de enero de 2026, y luego detectó 386 add-ons maliciosos subidos entre el 31 de enero y el 2 de febrero de 2026. El patrón sugiere algo más que “un par de manzanas podridas”: cuando aparecen decenas y luego cientos en pocos días, normalmente hay intención, automatización y una apuesta clara por aprovechar el momento de crecimiento.

Este tipo de campañas se alimenta del entusiasmo. Cuando un producto explota en popularidad “la semana pasada”, como señalaba la pieza de The Verge, se crea una ventana perfecta: hay usuarios nuevos, todavía no conocen los riesgos, buscan atajos y descargan lo primero que promete resultados rápidos.

El cebo perfecto: criptomonedas y automatización

OpenSourceMalware indicó que muchas skills se hacían pasar por herramientas de automatización de trading de criptomonedas. Tiene lógica: si alguien instala un bot que “optimiza” operaciones, ya está predispuesto a concederle acceso a credenciales, a APIs y a información sensible. Es el equivalente digital de un supuesto asesor financiero que te pide “solo un momento” tu tarjeta y tu móvil “para configurarlo”.

Según el análisis citado, estas skills entregaban malware ladrón de información y empujaban a la víctima a ejecutar código malicioso. El bot, bajo apariencia de utilidad, buscaba piezas de gran valor: claves API de exchanges, claves privadas de wallets, credenciales SSH y contraseñas almacenadas en el navegador. Es un botín muy específico y muy rentable. No es “hacer travesuras” en el sistema; es ir directo a la caja fuerte.

Cuando hablamos de robo de claves privadas o API keys, conviene aterrizarlo: es como si alguien copiara tu firma, consiguiera acceso a tu banco y se llevara también la libreta donde guardas el número de la caja fuerte. No necesitas estar “metido en cripto” para entender el impacto; basta con pensar en cualquier cuenta con acceso privilegiado.

El detalle técnico que complica todo: skills en Markdown

Meller también señaló un aspecto especialmente inquietante: muchas skills se suben como archivos Markdown. A primera vista suena inocente, casi aburrido: texto con formato. El problema es lo que ese texto puede contener en un contexto de agente. Un Markdown puede incluir instrucciones pensadas para que el usuario copie y pegue comandos, o puede estar redactado de manera que el propio agente de IA lo interprete como pasos a ejecutar. Es el truco del “manual envenenado”: no necesitas colarte por una vulnerabilidad sofisticada si consigues que la víctima siga un tutorial falso.

Aquí el riesgo se vuelve híbrido: parte ingeniería social, parte automatización. Un humano lee “ejecuta esto para habilitar la función premium” y lo hace. Un agente con permisos amplios podría leer “para completar la tarea, ejecuta este script” y hacerlo con disciplina mecánica. Es como dejar una nota en la nevera que dice “si falta leche, abre la puerta a quien llame y pida entrar”; no falla la cerradura, falla la instrucción.

Qué cambia este caso para el futuro de los agentes de IA

Lo de OpenClaw no es solo una noticia puntual: es una señal de cómo cambian los riesgos cuando pasamos de “IA que conversa” a IA que actúa. Un chatbot típico puede equivocarse, inventar o confundir; un agente con acceso a archivos y terminal puede equivocarse y, al mismo tiempo, causar daño real. Por eso la discusión no debería quedarse en “había malware en una tienda”, sino en cómo se diseña la confianza.

Si un mercado de skills acepta contenido con fricción mínima, si el sistema no limita permisos por defecto y si los usuarios aprenden a “dar acceso total para que funcione”, el resultado es predecible. La seguridad deja de ser un cinturón y pasa a ser un airbag: solo lo notas cuando ya hubo golpe.

En este escenario, hay dos responsabilidades que deberían caminar juntas. La plataforma necesita controles más estrictos en publicación y distribución de skills, verificación de autores, análisis automático de comportamientos sospechosos y límites claros de permisos para que una habilidad no tenga, por defecto, acceso a todo el dispositivo. El usuario, por su parte, gana mucho si trata cada skill como trataría una app bancaria: con cautela, revisando qué pide, desconfiando de promesas rápidas y evitando ejecutar comandos que no entiende, especialmente si están orientados a criptomonedas o acceso remoto.

La popularidad de OpenClaw sugiere que los agentes locales han encontrado una fórmula atractiva. Este episodio recuerda que, cuando un asistente se vuelve útil de verdad, también se vuelve un objetivo de verdad.




☞ El artículo completo original de Natalia Polo lo puedes ver aquí

El Wayback Machine y WordPress se unen para frenar la “podredumbre” de enlaces

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Hay una forma de desgaste digital que casi nadie nota hasta que tropieza con ella: haces clic en una cita, una fuente o un documento de apoyo… y aparece un error. Ese fenómeno tiene nombre, link rot o “podredumbre de enlaces”: URLs que antes llevaban a una página válida y que con el tiempo se convierten en callejones sin salida. Es como volver a una nota que guardaste en un cajón y descubrir que la dirección escrita a mano ya no existe porque la calle cambió de nombre o el edificio fue demolido.

El impacto no es solo una molestia para el lector. Cuando un artículo pierde sus referencias, pierde parte de su credibilidad, de su contexto y de su utilidad práctica. Un texto sobre una ley, un informe o una guía técnica puede quedarse cojo si la fuente desaparece. Por eso el asunto preocupa tanto a medios, instituciones y comunidades que construyen conocimiento con piezas enlazadas.

Lo que dice la evidencia sobre la decadencia digital

La magnitud del problema se ha medido. Un estudio de Pew Research publicado en 2024 observó que una proporción muy alta de enlaces antiguos deja de funcionar con el paso de los años: casi cuatro de cada diez enlaces que existían en 2013 ya no estaban activos cuando se revisaron. Ese dato sirve para aterrizar la intuición que muchos editores tienen desde hace tiempo: internet parece infinito, pero sus rutas cambian sin avisar.

Y no ocurre solo en blogs pequeños. Esa “decadencia digital” se cuela en páginas de noticias, sitios gubernamentales, entradas de Wikipedia o publicaciones en redes. A veces el contenido se borra, otras se mueve tras un muro de pago, se rediseña el sitio y cambian las rutas, o un dominio caduca. El resultado es el mismo: el lector llega tarde a una puerta cerrada.

Qué es Internet Archive y por qué importa el Wayback Machine

Aquí entra en escena Internet Archive, una organización sin ánimo de lucro centrada en archivar la web y preservar contexto digital para el futuro. Su herramienta más conocida, Wayback Machine, funciona como una biblioteca que toma “fotos” periódicas de páginas web. Si una web cambia o desaparece, esas capturas pueden conservar una versión consultable.

Pensarlo como una hemeroteca ayuda: no evita que el periódico deje de imprimirse, pero sí te permite leer el ejemplar de aquel día aunque la edición ya no esté en el quiosco. Con la diferencia de que, en internet, el quiosco puede evaporarse de la noche a la mañana.

La alianza con Automattic y el nacimiento de Link Fixer

Según informó TechCrunch, Wayback Machine se ha asociado con Automattic, la empresa detrás de WordPress, para lanzar un plugin de WordPress llamado Link Fixer. La idea es simple de explicar y compleja de ejecutar bien: mantener saludables los enlaces de los artículos y reducir el daño cuando una fuente desaparece.

Este enfoque tiene algo de mantenimiento preventivo, como revisar cada cierto tiempo la presión de las ruedas. No hace el viaje por ti, pero disminuye las probabilidades de quedarte tirado en mitad de la carretera con un “404”.

Cómo funciona el plugin Link Fixer en la práctica

El comportamiento descrito por Automattic parte de una tarea concreta: el plugin analiza las publicaciones en WordPress para detectar enlaces salientes (los que llevan a páginas externas). Luego cruza esa lista con el archivo del Wayback Machine para ver si existe una copia guardada de esos destinos.

Si ya hay una versión archivada, el plugin tiene una “red de seguridad” lista. Si no la hay, el sistema puede crearla tomando nuevas capturas del contenido enlazado. Es un detalle importante: no se limita a buscar en el archivo, también intenta llenar huecos para que la siguiente caída no te pille sin copia.

Cuando un enlace deja de funcionar, el plugin redirige al lector hacia la versión archivada en lugar de mostrar un error. Para quien lee, la experiencia se parece a entrar por una puerta lateral cuando la entrada principal está cerrada: no es exactamente lo mismo que visitar la web original, pero mantiene el acceso al contenido que daba sentido a la referencia.

Hay un matiz interesante: el plugin no convierte la copia archivada en destino permanente “porque sí”. Según la descripción, comprueba de forma continua si el enlace original vuelve a estar disponible. Si un sitio “resucita” o el contenido regresa, el sistema deja de enviar al archivo y devuelve al lector a la fuente original. Es una forma de equilibrar la preservación con el respeto a la web viva y cambiante.

Archivado de tus propios contenidos: pensar en longevidad

Otra pieza del anuncio es que la herramienta no solo se preocupa por lo que enlazas, también ayuda a archivar las propias publicaciones del usuario. Para muchos editores esto suena a póliza de seguro: si tu sitio cambia de estructura, migras de servidor, sufres un fallo grave o cierras una sección, puede haber una versión preservada de esos textos.

No significa que puedas olvidarte de copias de seguridad o de una estrategia de publicación responsable. Pero sí añade una capa de resiliencia, especialmente útil para proyectos pequeños o personales que no tienen un equipo técnico vigilando el estado del sitio a diario.

Controles y personalización: el “termómetro” de tus enlaces

Un aspecto práctico, mencionado en un documento de GitHub sobre el proyecto, es la facilidad de configuración. El plugin ofrece controles para decidir cada cuánto revisar la validez de los enlaces. El valor por defecto que se menciona es una comprobación cada tres días, aunque el usuario puede ajustarlo.

Esto importa porque no todos los sitios tienen las mismas necesidades. Un medio que publica noticias a gran velocidad puede querer revisiones más frecuentes en textos muy consultados. Un blog académico o un archivo de investigación quizá priorice la estabilidad y el cuidado de fuentes a largo plazo, sin necesidad de un chequeo tan seguido. Personalizar esa cadencia es parecido a decidir cada cuánto miras la despensa: si cocinas mucho, revisas antes; si apenas usas ciertos ingredientes, te basta con menos.

Qué gana el lector y qué gana el editor

Para el lector, el beneficio es claro: menos interrupciones y más continuidad. El valor real de un enlace no está en el subrayado azul, sino en la información que respalda una afirmación. Si esa información se conserva accesible, el artículo mantiene su utilidad.

Para el editor, hay una ventaja reputacional y una de mantenimiento. Reputacional, porque un texto con referencias que siguen funcionando transmite cuidado. De mantenimiento, porque localizar enlaces rotos manualmente es un trabajo ingrato, como buscar goteras con la linterna después de una tormenta. Automatizar esa vigilancia reduce la carga y, en el mejor de los casos, evita que el problema se acumule durante años.

Los límites naturales de “arreglar” la web

Conviene mantener una mirada objetiva: un sistema así no puede resolver todos los casos. Hay páginas que bloquean el archivado, contenidos dinámicos que se capturan mal, recursos que cambian constantemente o piezas que dependen de bases de datos internas. También existe una tensión inevitable entre preservar y respetar decisiones de retirada de contenido. La propuesta descrita intenta moverse con prudencia: usar copias archivadas cuando hace falta y volver al original cuando reaparece.

Aun con esos límites, la dirección es significativa: tratar la web como un ecosistema en mantenimiento, no como un museo inmutable. La web envejece; herramientas como Link Fixer intentan que ese envejecimiento no se lleve por delante el contexto que hace valiosos a los textos.




☞ El artículo completo original de Natalia Polo lo puedes ver aquí

Vienna Airport hace la vida más fácil a los viajeros con "Grab This Display QRCode"

Hace unos meses os hablaba de que no entendía por qué los aeropuertos, o cualquier servicio que exige esperar un dato en un lugar físico, como la puerta de embarque en un aeropuerto, o la asignación de un mostrador en una administración pública, una tienda o una empresa, no sacaban partido de una característica que hace la vida más fácil a las personas: "Grab This Display".

Figura 1: Vienna Airport hace la vida más fácil
a los viajeros con "Grab This Display QRCode"

Pues bien, hoy quiero hablaros de cómo el Aeropuerto de Viena lo tiene perfectamente implementado, y es una gozada. Así que se merece que le dedique un post para hablar de ello. Estaba esperando con mucho tiempo en una reunión antes de buscar la puerta de embarque de mi vuelo a Lisboa, y cuando llegué a la pantalla de mi información, vi el mensaje de "Puerta a las 11:15".

Figura 2: Información aún no disponible.
¿Toca esperar de pie delante de la pantalla?

Sin embargo, en la parte inferior hay un mensaje con un QRCode que dice: "Access your flight info" y casi me pongo a llorar de la emoción. Sí, soy muy sensible con estas cosas. Sin embargo, saltaron todas mis alertas...

Figura 3:  ¿Habrá Ads & Apps para monetizar la necesitad?

¿Podría ser una implementación correcta de Grab this Display o me llevaría a descargar un app, sacarme una cuenta, validar el e-mail y todas estas cosas para hacer "Growth" a partir de una necesidad básica de un usuario? Sí, como todas esas cosas que hemos permitido hacer a las SmartTV, que han hecho que el nivel cognitivo necesario para ver la tele se haya incrementado drásticamente.

Figura 4: Vamos a jugar

Y para sorpresa mía, estaba perfectamente implementado. Ni Ads ni Apps, directamente la información para que te puedas ir a sentar a una silla tranquilamente o esperar tomándote un café o comprando en las tiendas, que esto también ayuda al negocio de las tiendas - en vez de tener a la gente delante de las patallas las tienes en la cafetería y las tiendas.
Tan bien me sentó, que me fui a ver qué compañía se encarga de la tecnología del Aeropuerto de Vienna, y aquí os lo dejo. Mis felicitaciones al equipo de T-Systems y de Flughafen Wien AG (FWAG). Que así debería ser en todos los aeropuertos.

Figura 6: Responsables de la tecnología del Aeropuerto de Vienna

Si eres responsable de la tecnología de algún aeropuerto, o conoces a la gente que lo es, y no tienen en el aeropuerto que utilizas un "Grab This Display QRCode", a ver si me ayudas a que empujen a poner esta característica en todos y hacemos que los aeropuertos de España y de Portugal sean más accesibles y piensen un poquito más en los usuarios. 

Personas mayores, gente con movilidad reducida, comercios que se quedan sin clientes por ver pantallas y el medioambiente, que con esto se pueden reducir el número de pantallas y sustituir por QRCodes everywhere te lo agradecerán.

¡Saludos Malignos!

Autor: Chema Alonso (Contactar con Chema Alonso)  




☞ El artículo completo original de noreply@blogger.com (Chema Alonso) lo puedes ver aquí