9 de junio de 2026

“El chat ha muerto”: OpenAI quiere convertir ChatGPT en una superapp. Los usuarios temen lo peor

“El chat ha muerto”: OpenAI quiere convertir ChatGPT en una superapp. Los usuarios temen lo peor

Declaraciones internas citadas en The Financial Times revelan cómo en OpenAI están preparando el que podría ser el mayor cambio para ChatGPT desde su lanzamiento en noviembre de 2022. La empresa tiene ya 1.000 millones de usuarios de la versión gratuita de sus modelos, pero quiere aumentar el número de los que pagan, y la clave es el cambio de enfoque.

El chat ha muerto. El resumen del enfoque está en la frase "El chat ha muerto", pronunciada por un alto cargo de la compañía bajo anonimato. Mantener a 1.000 millones de usuarios usando el chatbot de forma gratuita requiere una enorme capacidad de cómputo y por tanto de dinero. Eso no parece tener de momento un retorno claro, así que la empresa ya no ve ChatGPT como el producto final, sino como una pasarela para enganchar al usuario y convencerlo gradualmente de que utilice servicios de pago de la compañía, como ChatGPT Plus.

Una superapp en el horizonte. El objetivo, afirman fuentes cercanas a la empresa, es poner en marcha una superapp que combina tanto herramientas de programación como agentes de IA, lo que permitirá sumar suscriptores de pago a una plataforma que necesita como el comer los ingreso. Sobre todo teniendo en cuenta que su salida a bolsa es inminente —acaba de enviar documentación a la SEC para preparar ese movimiento.

Codex como centro de todo. La idea aquí es convertir a Codex en ese motor de ingresos que no ha sido ChatGPT. Tras el lanzamiento de la aplicación de escritorio en febrero de 2026, Codex ya ha multiplicado por seis su base de usuarios activos semanales, y supera ya los 5 millones. Mientras que ChatGPT tiene poca proporción de usuarios de pago, la inmensa mayoría de usuarios de Codex pagan una suscripción.

Apps y servicios de terceros. Se espera que el rediseño de la interfaz de ChatGPT comience a desplegarse en las próximas semanas tanto en la web como en aplicaciones móviles. En una primera fase ChatGPT "dirigirá" a los usuarios a servicios de terceros como Canva o Booking, afirman en FT. La idea es que con el tiempo OpenAI se deshaga de los prompts para que sus modelos entiendan la intención de sus usuarios cuando usen la web o la app.

Agentes al poder. El nuevo planteamiento considera que el valor real del mercado no está en redactar poemas o resumir textos, sino en usar agentes que nos ayuden tanto en lo personal como en lo profesional. Según esos responsables citados en el diario, la distinción clásica entre buscador web, chatbot y un agente de IA para programar desaparecerá para que ese futuro ChatGPT sea todorreno sin que nos demos cuenta. Thibault Sottiaux, que sí habló oficialmente, confirmó que estaban preparando "un agente personal que sea capaz de ayudarte en cualquier faceta de tu vida, sea personal o profesional".

Críticas razonables. Los usuarios de fotos como Reddit han reaccionado con críticas claras a esta noticia. Los suscriptores de ChatGPT Plus actuales disfrutan de un acceso conversacional casi ilimitado y, por separado, de "créditos" mediante la API para programar en Codex. Si se fusiona todo dentro de una nueva superapp, estos usuarios temen que ese teórico agente unificado acabe consumiendo mucho más rápido los tokens de una cuenta y el modelo de pago por uso los perjudique a todos. Si algo nos ha enseñado la evolución de estos modelos es que en efecto los agentes han hecho que usar la IA sea (bastante) más caro para usuarios intensivos.

La adopción masiva ya no basta. Cuando la carrera de la IA se inició, OpenAI parecía estar encantada de lograr captar el mayor volumen de usuarios posible aun a costa de poner en riesgo los ingresos. Creían que esa parte la acabarían captando tarde o temprano, pero apareció en escena Anthropic. La empresa de Amodei ha logrado atraer a los usuarios que sí pagan —los empresariales— y ahora OpenAI ve cómo su estrategia inicial no parece funcionar.

En Xataka | La salida a bolsa de Anthropic se parece mucho a la que Netscape protagonizó en 1995. Eso es preocupante

-
La noticia “El chat ha muerto”: OpenAI quiere convertir ChatGPT en una superapp. Los usuarios temen lo peor fue publicada originalmente en Xataka por Javier Pastor .



☞ El artículo completo original de Javier Pastor lo puedes ver aquí

Ni drones ni misiles. El proyecto más ambicioso de Rusia cuesta 26.000 millones, y tiene más que ver con cerdos que con tanques

Ni drones ni misiles. El proyecto más ambicioso de Rusia cuesta 26.000 millones, y tiene más que ver con cerdos que con tanques

En 1928, un científico soviético convencido de que la sangre joven podía rejuvenecer el cuerpo intercambió la suya propia con la de un estudiante universitario. El experimento convirtió al alumno en un superviviente y al investigador en una de las primeras víctimas de la búsqueda moderna de la longevidad. 

La gran apuesta rusa. Si la pregunta es si se puede retrasar el envejecimiento, Rusia ha decidido responder con una iniciativa de dimensiones extraordinarias. Bajo el impulso directo de Vladimir Putin, Contaba el fin de semana el Wall Street Journal que el Kremlin ha convertido la longevidad en una prioridad nacional mediante un programa valorado en unos 26.000 millones de dólares que busca desarrollar tecnologías capaces de prolongar la vida humana y combatir el deterioro asociado a la edad. 

Lo que para muchos líderes y empresarios occidentales sigue siendo una apuesta privada financiada por fortunas tecnológicas, en Rusia se ha transformado en una estrategia de Estado que combina investigación genética, impresión de órganos, xenotrasplantes y otras tecnologías experimentales con la promesa de salvar cientos de miles de vidas antes de que termine la década.

Vladimir Putin In March 2018

Órganos nuevos para cuerpos envejecidos. Una de las ideas más ambiciosas del proyecto consiste en sustituir progresivamente las piezas defectuosas del cuerpo humano como si se tratara de una máquina compleja. Lo hemos contado antes y el propio Putin llegó a comentar públicamente la posibilidad de alcanzar una especie de inmortalidad práctica mediante el reemplazo continuo de órganos dañados. 

Para acercarse a ese objetivo, los científicos rusos trabajan en dos líneas principales: la bioimpresión tridimensional de tejidos vivos y el crecimiento de órganos humanos dentro de minipigs, una variedad de cerdo considerada especialmente compatible para este tipo de investigaciones. El objetivo declarado es lograr trasplantes funcionales de órganos producidos en laboratorio hacia 2030, una meta que, de alcanzarse, supondría uno de los avances biomédicos más importantes del siglo.

Genes, tejidos y cerdos al servicio de la longevidad. El programa también incluye el desarrollo de terapias génicas destinadas a ralentizar el envejecimiento celular. Según las autoridades rusas, estos tratamientos representan algunas de las herramientas más prometedoras para combatir el desgaste biológico que acompaña al paso de los años. Paralelamente, los investigadores afirman haber conseguido imprimir cartílago humano y una glándula tiroides de ratón mediante técnicas de bioimpresión, pasos preliminares hacia estructuras mucho más complejas. 

La combinación de ingeniería genética, órganos cultivados en animales y fabricación de tejidos artificiales dibuja una visión en la que la medicina deja de limitarse a reparar daños para empezar a reemplazar componentes enteros del organismo.

La hija de Putin y los arquitectos del proyecto. Detrás de esta estrategia aparecen algunas de las figuras más influyentes del círculo presidencial. Entre ellas destaca Maria Vorontsova, hija de Putin y endocrinóloga vinculada a diversos programas estatales de genética, así como el físico Mikhail Kovalchuk, director del histórico Instituto Kurchatov y uno de los principales ideólogos científicos del Kremlin. 

Kovalchuk sostiene que la humanidad se acerca a una era en la que los órganos podrán repararse o sustituirse de manera rutinaria, prolongando la vida durante periodos cada vez mayores. Para sus defensores, el envejecimiento dejará de verse como un destino inevitable y empezará a tratarse como un problema técnico susceptible de intervención científica.

Moscow Red Square Russia Travel Vacation 6a3958 1024

Entre ciencia de vanguardia y dudas de la comunidad. Sin embargo, las promesas del programa están lejos de generar consenso. Numerosos investigadores señalan que gran parte de los avances anunciados por Rusia apenas han sido publicados en revistas científicas internacionales revisadas por expertos. Algunos científicos que participaron en etapas tempranas de estas investigaciones sostienen que existe una gran distancia entre los objetivos proclamados y los resultados realmente demostrados. 

Las sanciones internacionales, el aislamiento científico derivado de la guerra de Ucrania y la dificultad de colaborar con centros occidentales también limitan la capacidad rusa para validar muchos de estos proyectos. Para los críticos, parte de las afirmaciones realizadas por las autoridades deben interpretarse más como aspiraciones de futuro que como tecnologías próximas a convertirse en realidad.

La obsesión personal convertida en política de Estado. La fascinación de Putin por la longevidad no es nueva. Durante años ha cultivado una imagen pública asociada a la fortaleza física mediante exhibiciones cuidadosamente construidas de actividad deportiva, caza o aventuras al aire libre. Al mismo tiempo, su comportamiento durante la pandemia mostró una preocupación extrema por la enfermedad y el deterioro físico, con estrictas cuarentenas, protocolos de desinfección y medidas de aislamiento que llamaron la atención de todo el mundo. 

A sus 73 años, rodeado además por una élite política y económica envejecida, la lucha contra el paso del tiempo parece haberse convertido en algo más que una curiosidad personal: forma parte de una visión estratégica compartida por buena parte del entorno dirigente ruso.

La larga tradición rusa. El proyecto actual tampoco surge de la nada. Rusia y anteriormente la Unión Soviética han mostrado históricamente una fascinación recurrente por las investigaciones destinadas a prolongar la vida humana. 

Desde los experimentos con transfusiones sanguíneas rejuvenecedoras realizados por Alexander Bogdanov en los años veinte hasta las teorías de Oleksandr Bogomolets sobre una esperanza de vida de 150 años respaldadas por Stalin, distintas generaciones de dirigentes soviéticos y rusos han perseguido la idea de vencer el envejecimiento. Paradójicamente, muchos de esos pioneros murieron mucho antes de alcanzar las edades extraordinarias que defendían.

Una carrera contra una realidad demográfica incómoda. La apuesta resulta aún más llamativa porque se desarrolla en un país que sigue sufriendo algunos de los peores indicadores de mortalidad del mundo desarrollado. La esperanza de vida masculina en Rusia ronda actualmente los 68 años, muy por debajo de la de Estados Unidos o Europa occidental. 

En ese contexto, el gigantesco programa de longevidad impulsado por Putin refleja tanto una ambición científica como una necesidad nacional. La cuestión es si los órganos impresos, los tratamientos genéticos y los minipigs capaces de albergar futuros trasplantes conseguirán acercar a Rusia a esa visión de una vida cada vez más larga o si acabarán uniéndose a la larga lista de proyectos que prometieron derrotar al envejecimiento y terminaron chocando contra una realidad biológica mucho más difícil de vencer.

Imagen | IToldYa, Press Service of the President of the Russian Federation, Picryl

En Xataka | Sabíamos que vivir cerca del mar nos hacía "ganar" años de vida. Lo que no sabíamos es que era literalmente

En Xataka | La ciencia de la longevidad tiene claro que la obsesión por la carne es un callejón sin salida. La clave es otra proteína

-
La noticia Ni drones ni misiles. El proyecto más ambicioso de Rusia cuesta 26.000 millones, y tiene más que ver con cerdos que con tanques fue publicada originalmente en Xataka por Miguel Jorge .



☞ El artículo completo original de Miguel Jorge lo puedes ver aquí

El James Webb acaba de hacer algo que nunca habíamos logrado con un visitante interestelar: leer su composición química

El James Webb acaba de hacer algo que nunca habíamos logrado con un visitante interestelar: leer su composición química

Cada vez que un visitante interestelar se acerca a las inmediaciones de la Tierra se genera un gran revuelo en todo tipo de sectores más o menos especializados. Hay quien lo ve como una oportunidad de oro para conocer un poquito más a nuestros sistemas planetarios vecinos y también quien los teme, por considerarlos como una posible tecnología extraterrestre. 

Lo vimos en 2017 con Oumuamua, en 2019 con 2I/Borisov y el año pasado con el cometa 3I/ATLAS. Del primero y el segundo ya no se habla tanto, pero del tercero se siguen publicado estudios. Por ejemplo, uno que se ha dado a conocer recientemente, en el que, gracias al James Webb, se ha conseguido por primera vez analizar la huella química de un objeto interestelar. 

Gases muy raros para nuestro sistema solar. Gracias al espectrógrafo de MIRI, el instrumento especializado en el infrarrojo medio del James Webb, se ha podido analizar la composición química del 3I/ATLAS. Esto es así porque las distintas sustancias químicas reflejan la luz de una forma diferente. Analizando el espectro resultante, se pueden identificar gases distintos. 

En este caso, se detectó vapor de agua más allá del núcleo, posiblemente a causa de la fusión de granos de hielo presentes en el cometa. Además, se identificaron tanto metano como dióxido de carbono muy cerca del núcleo. Es la primera vez que se identifica metano en un visitante interestelar. La proporción de estos dos últimos gases en relación con el agua es muy alta. Demasiado para lo normal en los cometas del sistema solar, por lo que se sigue apoyando la idea de que este visitante llegó de algún otro lugar muy recóndito.

Huella Quimica De 3iatlas MIRI muestra el cometa interestelar en tres longitudes de onda de luz diferentes e ilustra dónde se localizaban los distintos gases en el momento en que se observó el cometa.

Dos fechas clave. Las mediciones con el Telescopio Espacial James Webb se llevaron a cabo en dos fechas distintas. Por un lado, entre el 15 y el 16 de diciembre de 2025 y en segundo lugar el 27 de diciembre de ese mismo año. Por esa época, nuestro visitante estelar iniciaba su viaje de regreso tras dar la vuelta al Sol. 

El Sol es esencial. Se habían intentado identificar los gases de este cometa con anterioridad. Sin embargo, el metano permaneció oculto hasta este momento. Los autores del estudio creen que esto se debe a que había permanecido oculto en sus profundidades, bajo el hielo, y que hizo falta que el Sol derritiese parte de ese hielo para que emergiera a la superficie.

La búsqueda sigue. Cuando 3I/ATLAS se acercó a nuestro planeta, muchos instrumentos aprovecharon para posarse en él e intentar obtener la mayor cantidad de datos posible. Buen ejemplo de ello es el de la sonda JUICE, de la Agencia Espacial Europea. Si bien el objetivo inicial de esta misión es estudiar las lunas heladas de Júpiter, se encontraba en el lugar adecuado, en el momento adecuado, cuando recibimos a nuestro misterioso visitante. 

La ESA calculó que sería su nave más cercana en el momento del acercamiento, por lo que la usaron para tomar información sobre el cometa en noviembre de 2025. Esta se envió a la Tierra en febrero de 2026, así que desde entonces hay científicos trabajando en su análisis. El estudio que se ha publicado ahora, posiblemente, sea solo el primero de muchos. Y es que 3I/ATLAS ya se marchó, pero el interés por conocer todo lo posible sobre él se quedó entre nosotros. 

Imagen | International Gemini Observatory/NOIRLab/NSF/AURA/B. Bolin | NASA, ESA, CSA, STScI, M. Belyakov (Caltech), I. Wong (STScI), Procesamiento de Imágenes: A. Pagan (STScI)

En Xataka | Avi Loeb creía haber encontrado extraterrestres. Alguien tiene una explicación más sencilla: contaminación



-
La noticia El James Webb acaba de hacer algo que nunca habíamos logrado con un visitante interestelar: leer su composición química fue publicada originalmente en Xataka por Azucena Martín .



☞ El artículo completo original de Azucena Martín lo puedes ver aquí

Europa «descubre» el software libre y lo considera importante para la soberanía tecnológica (a estas alturas)

Europa descubre el software libre y lo considera importante para la soberanía tecnológica (a estas alturas) / Imagen: ChatGPT 5.5

La nueva Estrategia Europea de Código Abierto, presentada recientemente, sitúa al software libre en el centro de la llamada soberanía tecnológica europea. La idea es reducir la dependencia de proveedores extracomunitarios y reforzar el control sobre infraestructuras digitales críticas, desde la nube y la inteligencia artificial hasta los sistemas operativos y la ciberseguridad.

Según la Comisión, Europa tiene un ecosistema de código abierto muy activo, pero arrastra problemas de financiación, mantenimiento, visibilidad y escalabilidad. En otras palabras: muchos desarrolladores europeos crean proyectos interesantes y valiosos, pero los beneficios económicos suelen acabar lejos del continente. La estrategia pretende corregir esa situación apoyando tanto el desarrollo como el mantenimiento a largo plazo de componentes considerados estratégicos. Noble propósito, como suelen comenzar estas cosas.

Entre las medidas propuestas figuran impulsar alternativas abiertas para servicios como el correo electrónico, el software ofimático, las redes sociales o las infraestructuras cloud. Ojo que muchas de estas ya existen, aunque ciertamente sean poco conocidas.

También está fomentar el uso de código abierto en proyectos como la Cartera Europea de Identidad Digital (algo que tiene a mucha gente en contra), crear mecanismos específicos para financiar el mantenimiento de proyectos críticos y reforzar la presencia del software libre en las compras públicas (que es como debería ser, pero no como es en la realidad). Lo que durante años fue una «recomendación técnica» pasa ahora a convertirse en una política prioritaria.

Los cuatro grandes objetivos del plan

  • Soberanía tecnológica: promover alternativas abiertas en inteligencia artificial, la nube, sistemas operativos, chips y ciberseguridad.
  • Ecosistema sostenible: ayudas a startups, modelos de negocio viables y financiación para proyectos estratégicos.
  • Administración pública: más contratación de soluciones abiertas y mejores estándares de interoperabilidad.
  • Proyección internacional: exportar tecnologías europeas y aumentar su influencia en los estándares globales.

La ironía del asunto es que muchas de estas ventajas del código abierto llevan décadas existiendo; las conoce cualquiera que haya trabajando en algún proyecto con muchos datos o compilado un programa un domingo por la tarde. Es un poco decepcionante que, en Bruselas, las ideas parece que vayan a ritmo de tortuga y sólo se vean a largo plazo en vez de considerarse tecnología estratégica que a veces requiere acciones rápidas en base a conocimientos y experiencias ya probadas.

Relacionados:

# Enlace Permanente



☞ El artículo completo original de alvy@microsiervos.com (Alvy) lo puedes ver aquí

Los coches voladores necesitan baterías de estado sólido para despegar en serio: lo que dice el CEO de Govy y los números que lo explican

Los coches voladores necesitan baterías de estado sólido para despegar en serio: lo que dice el CEO de Govy y los números que lo explican

El sector de los coches voladores lleva años prometiendo. Ahora que las primeras unidades han salido de la línea de producción, la conversación ha cambiado de tono: ya no es «¿cuándo volarán?», sino «¿qué necesitan para ser seguros y rentables a escala?». La respuesta que da la industria con más frecuencia en 2026 es siempre la misma: baterías de estado sólido.

Lo recoge hoy Interesting Engineering con declaraciones de Su Qingpeng, fundador y CEO de GAC Govy, la filial de vehículos de baja altitud del gigante automovilístico chino GAC Group. El Govy AirCab —dos plazas, autonomía vertical, navegación autónoma de nivel 4, precio de referencia de 1,68 millones de yuanes (unos 233.900 dólares)— salió de la línea de producción en Guangzhou el 29 de mayo de 2026. Es la primera unidad física, no un prototipo: la empresa está en proceso de obtener la certificación de aeronavegabilidad de la aviación civil china para empezar entregas antes de finales de año.

¿Por qué las baterías de iones de litio no son suficientes para los coches voladores?

La física del despegue es el problema. Los eVTOLs —vehículos de despegue y aterrizaje eléctrico vertical— consumen durante el despegue y el aterrizaje entre 10 y 15 veces más potencia que durante el vuelo de crucero. Para un coche eléctrico, ese pico de potencia es manejable porque el motor en tierra tiene variaciones modestas. Para un vehículo que necesita levantar su propio peso contra la gravedad desde cero velocidad, esa potencia de pico es crítica.

Las baterías de iones de litio convencionales tienen un problema estructural para este uso: cuando las descargas muy rápido (alta tasa C), se degradan más rápido. Los estudios de ORNL sobre perfiles de vuelo de eVTOLs documentaron que la fase de despegue es la más destructiva para la salud de la celda. Una batería diseñada para aguantar las fases de despegue repetidas en un vehículo de uso comercial se degrada mucho antes de que el avión haya completado las horas de vuelo necesarias para amortizarlo.

Las baterías de estado sólido resuelven parcialmente este problema: su electrolito sólido (en lugar de líquido) permite tasas de descarga más altas con menor degradación, y elimina el principal riesgo de seguridad de las baterías de litio —el electrolito líquido inflamable que puede provocar incendio térmico si la celda se perfora o sobrecalienta.

Su Qingpeng lo formuló de forma directa: las baterías de estado sólido son la «ruta esencial» para los coches voladores. No una opción, sino una condición necesaria.

El argumento económico: los coches voladores pueden pagar más que los coches

El CEO de Govy hizo un argumento que no suele aparecer en las coberturas de baterías convencionales: los eVTOLs tienen una tolerancia de coste mucho mayor que los coches eléctricos. La fabricación de aviones tradicionales cuesta entre 50 y 100 veces más que la de coches. En ese contexto, pagar una prima significativa por una batería de estado sólido que garantice seguridad y durabilidad no es un obstáculo insuperable como lo sería en un coche de consumo masivo.

Esto significa que los coches voladores pueden ser clientes pioneros de baterías de estado sólido en producción pequeña mientras la tecnología madura y los costes bajan para escalar a los coches. Es el mismo patrón que siguieron los materiales compuestos de carbono: empezaron en la aviación, donde el coste extra se justificaba por las ventajas de peso, y décadas después llegaron a los coches de serie.

El estado actual del mercado lo confirma. CATL tiene producción a escala GWh de su batería Naxtra de sodio para coches, pero sus baterías de estado sólido para eVTOL están en fase de piloto. Gotion lanzó sus primeras pruebas en ruta de baterías de estado sólido en mayo de 2026. Ganfeng Lithium ha documentado 1.100 ciclos con sus celdas de 400 Wh/kg para eVTOL. El mercado existe, pero la escala industrial todavía no.

El panorama competitivo: China lidera, EE.UU. y Europa intentan seguir

Govy no está solo. El ecosistema de eVTOLs en China —parte de la «economía de baja altitud» que el gobierno ha declarado prioridad estratégica— es denso. Xpeng Aeroht está construyendo su base de manufactura. EHang, la única empresa cotizada del sector, ha entregado cientos de unidades de su EH216-S. Chery presentó su propio eVTOL con baterías de estado sólido.

En EE.UU., Joby Aviation y Archer Aviation tienen planes de servicios comerciales de taxis aéreos para 2026, pero con baterías convencionales de litio en versiones iniciales. La ventaja de China es que el gobierno ha aprobado marcos de certificación específicos para eVTOLs más rápido que la FAA americana o EASA europea, lo que acelera el ciclo de pruebas y certificación.

El AirCab de Govy tiene certificación de aeronavegabilidad pendiente. Su Qingpeng identifica 2027 como el primer año real de comercialización de eVTOLs tripulados, una fecha más conservadora que las que anunciaron las empresas americanas en 2022 y 2023 —casi ninguna de las cuales cumplió sus plazos originales.

El paralelo con los coches eléctricos es el que usa el propio CEO: en la fase de arranque del sector, CATL ya fabrica baterías de sodio a escala para coches eléctricos de consumo, pero los eVTOLs todavía esperan que esas baterías alcancen la densidad energética y las tasas de descarga que necesitan para el perfil de despegue vertical. Hay un desfase de madurez tecnológica entre los dos mercados.

Mi valoración

Lo que más me convence del análisis del CEO de Govy es la honestidad sobre el calendario. «2027 como primer año de comercialización real» es más creíble que las fechas de 2024-2025 que muchas empresas americanas daban hace tres años. El sector de eVTOLs ha aprendido la lección de que prometer vuelos comerciales antes de tener certificación no hace más que erosionar la confianza del regulador y del inversor.

Lo que más me preocupa es el cuello de botella de infraestructura. Un coche volador necesita un punto de despegue y aterrizaje —un vertipuerto— cada vez que opera. A diferencia de un coche eléctrico, no puede estacionar en cualquier parte. Shenzhen planea más de 1.000 plataformas de despegue para 2025; Guangzhou tiene cinco vertipuertos hub previstos para 2027. Esa infraestructura es el limitante real de la escala, no la batería.

Lo más estructuralmente significativo es la posición de China. Si el mercado de eVTOLs de baja altitud despega en serio en 2027-2028, China va a dominar la fabricación de hardware y las rutas iniciales de la misma forma que dominó los coches eléctricos. La historia de los coches voladores como categoría ya la cubrimos en detalle, y el estado actual del mercado confirma exactamente esa concentración en China. La pregunta a 12 meses es si alguna empresa china de eVTOL obtiene certificación de la FAA o EASA para operar en mercados occidentales antes de que lo hagan Joby o Archer en sus propios mercados. Mi predicción: no antes de 2028, pero el intento de certificación llegará antes.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta el Govy AirCab y cuándo estará disponible?

El precio de referencia es 1,68 millones de yuanes (unos 233.900 dólares). Las entregas están previstas para finales de 2026, condicionadas a obtener la certificación de aeronavegabilidad de la autoridad civil china (CAAC). La Certificación de Producción (PC) está esperada en el primer semestre de 2027.

¿Qué diferencia hay entre una batería de estado sólido y una convencional de litio?

Las baterías convencionales de iones de litio usan un electrolito líquido que conduce los iones entre ánodo y cátodo. Las baterías de estado sólido sustituyen ese líquido por un material sólido, que elimina el riesgo de incendio térmico (no hay líquido inflamable), permite mayor densidad energética y aguanta mejor las tasas de descarga altas. El inconveniente actual es el coste de fabricación y la dificultad de producción a escala industrial.

¿Para qué usará Govy el AirCab inicialmente?

El uso inicial del AirCab es turismo de baja altitud en el área del Gran Delta de la Bahía de Guangdong-Hong Kong-Macao. No está diseñado para uso urbano diario en primera instancia; el modelo de negocio inicial es el turismo aéreo premium con rutas cortas sobre paisajes atractivos, donde el precio elevado del vehículo y la ausencia de infraestructura masiva de vertipuertos son menores obstáculos.




☞ El artículo completo original de Natalia Polo lo puedes ver aquí