8 de noviembre de 2026

Sabíamos que el exceso de azúcar era malo para engordar. Ahora también puede dar demencia muchos años antes de que te des cuenta

Sabíamos que el exceso de azúcar era malo para engordar. Ahora también puede dar demencia muchos años antes de que te des cuenta

En septiembre de 1953, el Reino Unido puso fin al racionamiento de azúcar instaurado durante la Segunda Guerra Mundial. De la noche a la mañana, el consumo medio diario de los británicos prácticamente se duplicó, pasando de unos discretos 41 gramos a más de 80 gramos. Este gran cambio creó, sin pretenderlo, un experimento que nos permite tener una idea sobre el impacto que tiene el azúcar en el deterioro cognitivo. 

El cerebro de los niños. Los datos de la gigantesca cohorte UK Biobank han permitido a dos equipos de investigación distintos analizar las consecuencias de aquel fin del racionamiento. Parte de estos resultados dio lugar a un estudio publicado este mismo año donde se analizó a más de 64.000 participantes, de los cuales unos 40.000 vivieron el racionamiento durante su etapa fetal o sus primeros dos años de vida. 

Lo que vieron. El hecho de haber estado sometido a esa restricción de azúcar en los primeros mil días de vida (e incluso mientras estaban en el vientre materno) se asoció con un 23% menos de riesgo de desarrollar demencia por cualquier causa. Pero concretamente se redujo un 28% el riesgo de padecer Alzheimer. 

Una segunda mirada. De forma paralela, otro análisis que estudiaba la misma población del UK Biobank apuntó que los expuestos al racionamiento tenían cerebros que en las neuroimágenes aparentaban ser 0,39 años más jóvenes que su edad biológica, además de registrar un 11% menos de depresión.

Sin embargo, los propios autores y la Academia Estadounidense de Neurología advierten que el fin del racionamiento en 1953 coincidió con un boom de recuperación económica, grandes cambios en la atención sanitaria materna y la introducción de nuevos alimentos infantiles. De esta manera, hay asociación biológica, pero probar una causalidad directa en estudios observacionales con 70  años es bastante difícil. 

Su progresión. Aunque hay un efecto demostrable en las etapas tempranas del desarrollo, el impacto del azúcar sobre el cerebro ya desarrollado también es interesante de estudiar. En este caso, un estudio de 2025 siguió a 158.000 adultos durante una década y sus conclusiones apuntaron a un aumento del 43% de riesgo al comparar a las personas que más azúcar libre consumían con las que menos. Y además, el efecto podía ser más pronunciado en las mujeres. 

Una distinción. No todos los azúcares se comportan igual, puesto que el matiz más importante para la nutrición diaria lo aportó un estudio publicado en 2023 donde se apuntaba que el riesgo de demencia sube de forma casi lineal con el consumo de bebidas azucaradas, pero no muestra una asociación significativa cuando el azúcar proviene de alimentos sólidos.

Esto encaja perfectamente con datos clásicos de la cohorte Framingham, donde se constató que la ingesta frecuente de refrescos y zumos azucarados correlacionaba con una peor memoria y un menor volumen total del hipocampo, que es la región del cerebro donde reside el aprendizaje. 

Porque daña el cerebro. La respuesta parece estar en el propio metabolismo, puesto que en el estudio que mencionábamos al inicio, comprobó que el 25,5% de la asociación entre el azúcar y la demencia se explicaba por el desarrollo de diabetes tipo 2 e hipertensión a lo largo de la vida. 

El problema es que el daño comienza antes de que la enfermedad metabólica haga acto de presencia, como apuntó un estudio publicado en 2013 hecho sobre personas sin diabetes. En este caso es determinó que tener una glucosa media en sangre de 115 mg/dl aumentaba el riesgo de demencia en un 18% frente a los que tenían una concentración un poco menor. 

El problema. Llega cuando el páncreas no puede funcionar correctamente y el reloj cognitivo se acelera, haciendo que, por cada cinco años que se adelanta el diagnóstico de diabtes el riesgo de demencia aumente, se dispare en un 24%. 

Puede haber dudas. El rompecabezas que hay en torno al deterioro cognitivo es bastante complejo, y es por ello que todavía falta mucha investigación por delante para tener claro qué ocurre en nuestro organismo. Pero lo que parece claro es que mantener a raya el azúcar es una de las estrategias más efectivas para evitar la diabetes tipo 2 y la hipertensión. Y al proteger la maquinaria metabólica y vascular del cuerpo, estamos construyendo el mejor escudo para tener un cerebro sano. 

Imágenes | Towfiqu barbhuiya

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La noticia Sabíamos que el exceso de azúcar era malo para engordar. Ahora también puede dar demencia muchos años antes de que te des cuenta fue publicada originalmente en Xataka por José A. Lizana .



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Cientos de chips en un banco de imágenes microscópicas para amantes de los procesadores

Cientos de chips en un banco de imágenes microscópicas para amantes de los procesadores

Every processor die es una colección de 356 fotografías de los circuitos integrados que se esconden dentro de otros tantos procesadores, desde 1972 hasta 2024. Son imágenes microscópicas de su interior, más concretamente la pastilla de silicio principal (en inglés, die) que normalmente está encapsulada y oculta. Detrás de esta arqueología electrónica están aficionados como Pauli Rautakorpi, Fritzchens Fritz y John McMaster, entre otros.

¿Cómo se hacen estas fotografías? Para conseguirlas hay primero que retirar cuidadosamente las capas protectoras del chip mediante abrasión o productos químicos. Luego hay que utilizar un juego de lentes macro apropiado o un microscopio; algunos de los procesadores antiguos son de varias micras (8 µm, como el mítico 6502) pero también los hay más compactos (6 nm, como en el Ryzen 5 9600X). Esa minúscula distancia se refiere al tamaño de los transistores que los componen, a veces a la distancia entre ellos.

La galería permite explorar los chips por fabricante, modelo y año, ampliarlos y consultar sus dimensiones. Ojito que hay imágenes colosales; encontré un Pentium 4 EE [debajo] de 27.500 × 16.000 píxeles, que no está nada mal. También ofrece una vista a escala real para los 114 procesadores cuyas medidas se conocen. Entre las pequeñas maravillas históricas aparecen el Intel 8008 de 1972 (4,4 × 3,2 mm), el legendario MOS 6502 de 1975 (3,1 × 2,7 mm), el Zilog Z80 de 1976 (3,5 × 3,4 mm) y el Motorola 68000 de 1979 (7,1 × 6,2 mm). También hay procesadores de consolas, ordenadores personales y servidores modernos.

Pentium 4 EE

▼ (ampliación de la esquina superior izquierda) ▼

Pentium 4 EE (detalle)

Las imágenes conservan sus licencias originales, todas ellas Creative Commons de diversos tipos, y enlaces a sus autores y a las versiones completas, generalmente archivadas en la Wikipedia. La colección llega hasta los AMD Zen 5 de 2024. Una galería de lujo donde los paisajes son de silicio y los edificios que parecen componer esas ciudades en miniatura funcionan a miles de millones de ciclos por segundo.

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Un satélite japonés ha visto cómo se aceleraban electrones asesinos en una zona donde se suponía que no podía pasar

Un satélite japonés ha visto cómo se aceleraban electrones asesinos en una zona donde se suponía que no podía pasar

No somos suficientemente conscientes de lo bien protegidos que estamos en la Tierra. Multitud de barreras protectoras, desde el campo magnético hasta la capa de ozono nos protegen de todo tipo de amenazas externas que convertirían nuestro planeta en un lugar muy hostil. Dentro de una de esas barreras se encuentran los cinturones de Van Allen, que se encargan de retener un tipo de electrones, conocidos coloquialmente como electrones asesinos. Estos no suponen un peligro en la superficie terrestre, pero sí podrían ser muy peligrosos para satélites y astronautas. 

Durante mucho tiempo se pensó que estos electrones no podían adentrarse en la zona más próxima a la Tierra, pues existe un límite muy nítido a unos tres radios del centro terrestre más allá del cual rara vez se aventuran. Se creía que esta era una barrera prácticamente infranqueable.  Sin embargo, unos científicos de la Universidad de Nagoya acaban de apuntar que, en realidad, esta barrera no es tan infalible. 

Era cuestión de tiempo. En 2018 ya se intuyó que, quizás, no hay una barrera infranqueable. Se señaló que la cuestión es que las tormentas geomagnéticas a las que se asocian esos electrones asesinos son muy cortas, por lo que desaparecen antes de que los electrones lleguen a penetrar más profundamente en la magnetosfera. Eso podría generar la ilusión de que existía una barrera. Ahora, estos científicos japoneses han añadido que  influye mucho la intensidad de las tormentas geomagnéticas, pues con ellas pueden formarse un tipo de ondas, llamadas ondas chorus, capaces de acelerar aún más los electrones atrapados dentro de los cinturones de Van Allen.

Protector y peligroso a la vez. El campo magnético nos protege de los efectos perniciosos de las tormentas solares. Sin embargo, también puede suponer cierto riesgo. Cuando chocan con él las partículas cargadas liberadas desde el Sol, la mayoría se desvían, pero unas pocas logran atravesarlo. Los electrones, que traían una energía moderada,se aceleran por la acción de ondas electromagnéticas hasta casi la velocidad de la luz, convirtiéndose en electrones asesinos. Son tan potentes que podrían atravesar los blindajes de los satélites y dañar su electrónica. También supondrían un riesgo para los astronautas que estén trabajando cerca. Por suerte, se creía que los electrones más energéticos no llegaban más allá de la barrera de los tres radios, lo que mantenía a salvo la zona más cercana a la Tierra. Ahora esa creencia se derrumba. 

¿Van qué? Los cinturones de Van Allen son dos regiones en forma de donut que se encuentran dentro de la magnetosfera, rodeando la Tierra. Allí, confinan una gran cantidad de electrones y protones, incluidos los electrones asesinos. 

El papel de los rayos. Los rayos procedentes de las tormentas eléctricas generan ondas que pueden viajar hasta el campo magnético, sacando esos electrones asesinos hacia la atmósfera, donde van chocando con las moléculas y perdiendo energía. Así, se van despejando los cinturones de Van Allen, de modo que puedan albergar más electrones procedentes de una nueva tormenta geomagnética. Tenemos, por lo tanto, electrones que procedían del Sol, se quedaron atrapados a medio camino y finalmente fueron liberados lentamente por los rayos, que proceden de la Tierra.

Tormenta Electrica Las tormentas eléctricas tienen un papel muy importante para mantener el equilibrio con estos electrones. Crédito: Nahuel Robledo (Pexels)

La pieza que falta. Rodeando la Tierra, dentro de la magnetosfera, está la plasmasfera, una región de gas cargado de baja energía, el llamado plasma frío. Este plasma tiene dos efectos importantes. Por un lado, amortigua las ondas electromagnéticas de alta frecuencia, absorbiendo su energía. Eso impide que ciertas ondas muy potentes, como las chorus, se desarrollen en esta zona. 

Por otro lado, otras ondas que existen dentro de esta región ayudan a sacar a los electrones de sus órbitas atrapadas y a dirigirlos hacia la atmósfera. A esto se suma la limpieza que hacen las ondas generadas por los rayos, como hemos visto anteriormente. Entre todos estos procesos se mantiene un equilibrio que, durante años, se interpretó como una barrera infranqueable. 

Y llegaron las ondas chorus. Hasta aquí todo bien. El problema llega cuando el plasma se agota a causa de una tormenta geomagnética muy potente y se forman ondas chorus, un tipo de onda capaz de acelerar aún más los electrones asesinos. 

En 2024 se produjo una tormenta geomagnética tan intensa que atacó fuertemente al plasma frío de la plasmasfera, dejándola muy mermada. Al tardar el plasma en reponerse, las chorus pudieron seguir acelerando electrones durante días . El satélite japonés Arase registró un aumento escalonado del flujo de electrones. Primero aparecieron los de menor energía, medio día después los de mayor energía, y aproximadamente un día después los de más de 3 MeV. Eso indica que los electrones ganaron energía allí mismo, en lugar de llegar desde fuera. 

Meses de recuperación. Según observaciones posteriores de Arase detalladas en este nuevo estudio, los niveles normales de electrones tardaron meses en recuperarse. Durante ese tiempo, podrían haberse dado problemas con satélites. Por eso, estos científicos alertan que es importante conocer bien este mecanismo. Estábamos tranquilos por la presencia de un escudo infalible, pero ahora sabemos que ante un clima espacial extremo no es una barrera tan buena. Es importante conocer cómo funciona para buscar formas de plantarle cara al problema antes de que llegue a causar daños en satélites o astronautas. Este nuevo hallazgo es un pequeño paso hacia ese conocimiento. 

Imagen | Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA/Universidad Johns Hopkins, Laboratorio de Física Aplicada

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La primera pantalla táctil cosida en una manga funciona tras 50 lavados. La pregunta es si la necesitamos, claro

La primera pantalla táctil cosida en una manga funciona tras 50 lavados. La pregunta es si la necesitamos, claro

Un grupo de investigadores de la Universidad de Singapur ha integrado una pantalla táctil funcional en el propio tejido de un jersey, utilizando fibras en forma de hilo que actúan tanto como píxeles como sensores táctiles. Lo curioso es que el tejido sigue siendo lavable, flexible y transpirable. El estudio fue publicado en la revista Nature el pasado mes de octubre. Bajo estas líneas te contamos todos los detalles.

Una pantalla táctil en el tejido de una prenda. Inventos locos de integrar pantallas a camisetas y otras prendas hemos visto muchos, pero pocos han conseguido integrar la pantalla realmente en el propio tejido. El equipo de la NUS, dirigido por el profesor adjunto Tural Khudiyev de su Facultad de Diseño e Ingeniería, afirma que es la primera pantalla táctil integrada en una prenda. Si el enfoque se escala, la ropa podría mostrar información y responder al tacto sin necesidad de ningún panel rígido en su interior.

En detalle. Tal y como exponen en el estudio, la manga utiliza 54 fibras de píxeles, cada una de aproximadamente un milímetro de grosor y con 96 LED. Juntas forman una pantalla de 96 por 54 píxeles que mide 168 por 105 milímetros, con una frecuencia de actualización de 30 fotogramas por segundo y una profundidad de color de 8 bits. Cada fibra tiene su propio canal de control, así que si una se acaba estropeando no afecta a las fibras vecinas, y la pantalla puede registrar varios toques a la vez.

El invento es bastante curioso, ya que además de la pantalla, hay otras versiones que incorporan micrófono, altavoz, sensores de movimiento, orientación magnética, y hasta temperatura y luz ambiental. Así que, tal y como explican en el estudio, con todas estas capacidades se pueden llegar a reproducir vídeos o mostrar fotos, ejecutar funciones como calculadora y brújula, transferir archivos, ejecutar comandos de voz, ajustar los parámetros de la pantalla o leer nuestra temperatura corporal.

Manga 1

La parte difícil. Una placa de circuito es plana, y un hilo no, así que integrar cableado en un sitio tan difícil fue uno de los mayores obstáculos de los investigadores. Comenzaron con diminutos cables aislados, utilizaron un láser para exponer los puntos exactos donde cada chip LED debía conectarse, y humedecieron parte de la superficie de forma controlada para que la soldadura fundida se adhiriera únicamente a esos puntos. Eso les permitió integrar más de 5.000 chips a través de más de 20.000 conexiones eléctricas.

Tras todo el engorro, las tira de LEDs se introducen en una fibra polimérica multicapa mediante estiramiento térmico, un proceso que estira una estructura calentada para convertirla en un hilo delgado. Una capa sensible al tacto se sitúa debajo de los LED. Presionar la fibra cierra un circuito, y el sistema determina dónde cae el dedo para modificar el comportamiento del píxel más cercano.

“Una fibra tiene una geometría unidimensional y simétrica axialmente, lo que dificulta la construcción de circuitos complejos utilizando enfoques desarrollados para la electrónica bidimensional convencional”, contaba Khudiyev en el comunicado de la NUS.

Manga 3

Uso diario Según los investigadores, la emisión de luz y la respuesta táctil se mantuvieron prácticamente sin cambios después de 50 lavados con detergente en una lavadora convencional y 1.000 dobleces alrededor de un radio de cinco milímetros. También informan de que la pantalla es tan transpirable como el algodón, el poliéster y el tejido vaquero, y se encuentra dentro de los límites de seguridad establecidos para el contacto con la piel.

Otras propuestas. Tal y como cuentan desde Popular Science, el intento comercial más conocido, la chaqueta Jacquard de Levi's y Google, solo ofrecía sensores táctiles y respuesta háptica en el puño, y Google cerró el proyecto en 2023. Hoy por hoy, la mayoría de los tejidos electrónicos o bien adhieren componentes electrónicos a la tela o manejan detección e iluminación sencillas.

Límites. El invento es bastante sorprendente, aunque tiene limitaciones claras. Y es que además de la evidente baja resolución, los investigadores cuentan que, de momento, el audio afecta a la fluidez del vídeo, pues caen los fotogramas cuando hay audio. Además, todavía no hay un enfoque claro sobre cómo alimentar la pantalla ni se sabe cuánto tiempo puede funcionar entre cargas. Además, cabe destacar que una fibra de un milímetro sigue siendo relativamente gruesa para la ropa.

Qué es lo siguiente. El equipo afirma que unos chips más pequeños y unas fibras más finas, ambos compatibles con su método, deberían permitir pantallas más nítidas y grandes. Dado que la electrónica discurre a lo largo de la fibra, las versiones más delgadas podrían tejerse, entrelazarse o bordarse en máquinas industriales estándar, según comparten desde la NUS. Los investigadores también están trabajando en más capacidades de detección y hasta integrar IA en el dispositivo.

Uno de los usos de los que más hablan los investigadores es en salud. “Una prenda podría recopilar continuamente información fisiológica a través de sensores basados en fibras y permitir al usuario acceder a esa información e interactuar con ella directamente a través de su ropa”, contaba Khudiyev.

Imágenes | Universidad Nacional de Singapur

En Xataka | Llevamos años intentando reinventar la rueda, y lo que había que hacer era sustituirla por pelotas de pilates

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La noticia La primera pantalla táctil cosida en una manga funciona tras 50 lavados. La pregunta es si la necesitamos, claro fue publicada originalmente en Xataka por Antonio Vallejo .



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En su empeño por ser una potencia del petróleo, China perforó el segundo pozo más profundo del mundo

En su empeño por ser una potencia del petróleo, China perforó el segundo pozo más profundo del mundo

China ha iniciado en los últimos años una cantidad considerable de proyectos que son tremendamente ambiciosos. Tiene en marcha la Nueva Ruta de la Seda, se ha propuesto liderar en la creación de baterías para coches eléctricos y también en el segmento de los paneles solares. Otro objetivo es exprimir sus desiertos. Es por ello que ha emprendido la construcción de enormes granjas solares, pero también ha empezado a hacer agujeros kilométricos.

Uno de ellos es el Shendi Take-1 que, con sus casi 11 kilómetros de profundidad en tiempo récord, es una proeza considerable.

Taklamakán. Ubicado en la región más occidental de China, este desierto no sólo es enorme: es una mina. Un yacimiento, mejor dicho, y uno que la empresa de petróleo China Petroleum & Chemical Corporation, o Sinopec, está explotando a base de bien. Se estima que en esta cuenca se encuentra una de las reservas de petróleo y gas más prometedoras de China y Sinopec tiene más de un centenar de pozos en la región.

El problema es que es una zona en la que está bien enterrado y se estima que gran parte de las reservas se encuentran entre los 6.000 y los 10.000 metros. En noviembre de 2023, Sinopec anunció los primeros resultados del Project Deep Earth 1-Yuejin 3-3XC, un pozo de más de 9.400 metros de profundidad (con un desplazamiento horizontal previsto de 3.400 metros, por lo que no es vertical) para extraer petróleo en esa capa ultraprofunda. Y, aunque fue un logro por lo rápido que lo construyeron, pronto fue eclipsado por un pozo de una compañía rival.

Shendi Take-1. En el mismo desierto, la China National Petroleum Corporation, o CNPC, construyó el Shendi Take-1, un pozo vertical que se convirtió en el más profundo de Asia gracias a sus 10.910 metros de profundidad. La perforación empezó el 30 de mayo de 2023 y se completó el 20 de febrero de 2025, convirtiéndose en el pozo vertical más profundo del mundo sólo por detrás del de Kola. 

Entre sus récords está el primer hallazgo terrestre de petróleo y gas por debajo de los 10.000 metros, y el pozo tiene un doble propósito: investigación científica y exploración de hidrocarburos.

Colosa. En todos los aspectos. Un ‘hoyo’ tan profundo llama la atención por sí solo, pero es mucho más curioso si tenemos en cuenta que “sólo” tardaron 580 días de perforación en alcanzar esa profundidad. Lo más complejo fueron esos 910 metros finales y fue en lo que invirtieron más tiempo: 300 días.

La pregunta es por qué los últimos 910 metros tardaron más que en los 10.000 anteriores. La respuesta es porque, como comentó el director de la plataforma, "cada metro adicional a cierta profundidad aumenta la complejidad de perforación de forma exponencial".

Pozo petróleo china

Necesitamos otra broca. A medida que profundizamos en la corteza, la temperatura aumenta. A 10.000 metros suben por encima de los 210 grados Celsius y la presión también es enorme, lo que obligó a la CNPC a desarrollar una plataforma de perforación automatizada con potencial para alcanzar los 12.000 metros.

No sólo las cabezas, con broca de diamante, se diseñaron para aguantar las temperaturas: también se creó un refrigerante capaz de disipar el calor a esa temperatura ambiente y elementos como los tornillos también se concibieron para que mantuvieran su integridad en todo momento.

No es algo que se hiciera únicamente para este pozo, ya que la intención de China es liderar en excavaciones ultraprofundas gracias a estas herramientas de las que el 90% se han fabricado a nivel nacional, lo que permite replicar la plataforma de manera sencilla sin tener que importar demasiados elementos. De hecho, el Zhentan-1, segundo pozo perforado con esa plataforma, alcanzó los 8.345 metros en octubre de 2026 y permitió extraer un testigo de roca de unos 500 millones de años a 8.080 metros.

Pozo petróleo china

Doble propósito. Más allá de extraer petróleo y gas, el Shendi Take-1 permite la exploración geológica. Tiene todo el sentido: atravesó 12 formaciones geológicas y llegó a rocas de más de 500 millones de años.

De locos. El plan inicial era llegar a los 11.100 metros, casi el límite de lo que la plataforma de perforación puede ofrecer, pero la obra se dio por concluida a los 10.910 metros. Según han informado algunos medios, se detuvo al confirmarse la presencia de gas antes de alcanzar esa cota. Pese a no cumplir el ambicioso objetivo, China puede estar contenta.

Además de permitir estudiar mejor el interior del planeta en Asia, el país se aseguró herramientas y capacidad como para explotar una de las reservas de petróleo más complicadas del mundo: más del 80% del petróleo profundo y cerca del 64% del gas profundo de la cuenca de Tarim están por debajo de los 6.000 metros.

Y sí, China no ha logrado, aún, superar el pozo SG-3. Conocido como el pozo superprofundo de Kola, fue un pozo que los soviéticos tardaron 19 años en completar, llegando a 12.262 metros, pero a diferencia de ese, cuya finalidad era la investigación de la litosfera, el Shendi Take-1 no sólo sirve para saciar la curiosidad científica, sino para extraer oro líquido en el proceso.

Imágenes | CNPC (2), Sinopec

En Xataka | Mientras el mundo tiembla por el petróleo, China tiene otro plan: el dominio absoluto del uranio

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