30 de julio de 2026

La herramienta de inventario con IA de Starbucks no falló en un piloto: falló en 11.300 tiendas ya abiertas

La herramienta de inventario con IA de Starbucks no falló en un piloto: falló en 11.300 tiendas ya abiertas

La investigación de Fast Company publicada el 28 de julio de 2026 reconstruye con detalle cómo Starbucks desplegó una herramienta de inventario con IA llamada Automated Counting en todos sus 11.300 cafés de Norteamérica — y cómo la canceló después, dejando a NomadGo, la startup de 30 personas que la construyó, con su equipo técnico desintegrado en días.

NomadGo era una startup de Redmond, Washington, con 30 empleados. Starbucks les comunicó el 3 de abril de 2026 que cancelaba el proyecto. La startup recortó «una gran parte» de su plantilla en los días siguientes, incluyendo el equipo técnico que gestionaba la cuenta de Starbucks. Los baristas no supieron hasta el 18 de mayo, seis semanas después, cuando les pidieron que quitaran los códigos QR de seguimiento de los estantes y volvieran a contar a mano.

«No hay nada que puedas hacer cuando el liderazgo y la estrategia cambian», dijo David Greschler, CEO de NomadGo. Llamó a la decisión una sorpresa completa.

Qué falló y por qué el modelo de IA no fue el problema

La precisión del modelo de visión computacional de NomadGo era del 99% en pruebas controladas. El problema no fue el modelo. Fueron las condiciones del mundo real.

Un supervisor de turno cerca de Seattle apuntó el iPad a una nevera de acero. La cámara capturó el reflejo y registró diez cartones de leche de avena cuando solo había cinco. En otras ubicaciones, la app marcó leches del tipo equivocado, confundió siropes y en una fotografía contó un contenedor de basura como si fuera comida. En un local de Graham, Texas, el WiFi deficiente borró el conteo a mitad del proceso. Los jefes ya habían prohibido el conteo manual como alternativa. Resultado: ningún número usable para el sistema de pedidos.

Greschler señala la causa más estructural: la visión computacional lucha cuando el inventario cambia constantemente. Los vasos de temporada y los envases de edición limitada de Starbucks podían necesitar hasta seis semanas de reentrenamiento del modelo. Los desarrolladores de NomadGo a veces se enteraban de los nuevos productos solo cuando llegaban a los estantes.

La segunda restricción estructural: el backend de Starbucks corre sobre un sistema IBM AS/400 de la década de 1990, lo que dificulta mover datos de tienda en tiempo real. Ningún modelo de IA moderno puede compensar una infraestructura de datos que no permite la sincronización necesaria.

El coste estimado del programa a lo largo de varios años: más de $10 millones.

El patrón que hace este fracaso diferente al típico «piloto que no escaló»

Los fracasos de IA enterprise se describen habitualmente como pilotos que nunca salieron del laboratorio. Este es el caso opuesto. Automated Counting llegó a los 11.300 cafés en Norteamérica al final de septiembre de 2025. Desapareció antes del 18 de mayo de 2026. No fue un piloto fallido: fue un despliegue completo que falló a plena escala, lo que lo hace significativamente más caro — tanto para Starbucks como para NomadGo.

El MIT NANDA encontró que el 95% de los pilotos de IA generativa enterprise no producen impacto medible en beneficios. La mayoría de las organizaciones siguen teniendo su inversión en IA confinada al laboratorio. Starbucks hizo lo contrario — desplegó directamente a escala nacional — y eso convirtió el error en mucho más costoso de lo que habría sido si hubieran iterado en grupos de tiendas progresivamente.

Las herramientas de creación de contenido y gestión con IA han avanzado rápidamente en 2026, pero el caso de Starbucks ilustra la brecha entre lo que los modelos pueden hacer en condiciones controladas y lo que pueden hacer en entornos físicos caóticos con inventario cambiante, infraestructura heredada y decenas de miles de ubicaciones con condiciones diferentes.

La historia del sponsor ejecutivo que nadie nombra

Greschler culpó a un «cambio de liderazgo y estrategia» sin dar nombres. La secuencia temporal está en el registro público. Deb Hall Lefevre, directora de tecnología de Starbucks, apareció en el comunicado de lanzamiento de NomadGo elogiando la herramienta el 3 de septiembre de 2025. Renunció el 29 de septiembre de 2025, el mismo mes en que el despliegue llegaba a su totalidad. Starbucks contrató a un reemplazante permanente procedente de Amazon en diciembre.

La herramienta sobrevivió a su sponsor ejecutivo por aproximadamente seis meses.

La expansión de Alexa Plus de Amazon a hardware de terceros como los altavoces Bose muestra el tipo de despliegue controlado que Starbucks no hizo: Amazon escala sus herramientas IA gradualmente a través de un ecosistema de partners, no en un salto de todo-o-nada a miles de ubicaciones simultáneamente.

Mi valoración

Lo que más me convence de la investigación de Fast Company es el detalle sobre la visión computacional y el inventario en constante cambio. El fallo de Starbucks no fue de adopción apresurada ni de falta de inversión — fue de desajuste entre lo que la tecnología puede hacer bien (reconocer objetos en catálogos estáticos con alta precisión) y lo que necesitaba hacer (reconocer objetos en catálogos que cambian semanalmente con packaging que el modelo no ha visto antes). Es un problema técnico real que ningún nivel de precisión en pruebas controladas puede predecir completamente.

Lo que más me preocupa es la asimetría de riesgo para las startups. NomadGo construyó exactamente lo que Starbucks necesitaba, alcanzó el 99% de precisión en pruebas, desplegó en 11.300 locales y perdió el contrato cuando cambió el CTO. La factura de ese fracaso la pagó principalmente la startup de 30 personas que no tenía ninguna forma de protegerse de un cambio de estrategia del cliente.

El escáner de ultrasonidos médico de Midjourney demuestra que las startups pueden construir herramientas IA en sectores físicos complejos, pero el caso Starbucks-NomadGo es el recordatorio de que en contextos de despliegue a escala masiva, el riesgo operacional de que el cliente cambie de opinión es tan o más importante que el riesgo técnico.

Preguntas frecuentes

¿Por qué Starbucks desplegó a escala nacional en lugar de expandir gradualmente?

No hay una respuesta oficial de Starbucks a esta pregunta específica. Lo que está en el registro público es que la herramienta tardó varios años en desarrollo antes del despliegue masivo de septiembre de 2025, lo que sugiere que había un nivel de confianza interna suficiente como para ir directamente a escala nacional. El cambio de CTO (Deb Hall Lefevre renunció el mismo mes del despliegue completo) puede haber acelerado la decisión de completar el despliegue antes de que llegara el nuevo liderazgo.

¿Starbucks sigue usando IA en sus operaciones?

Sí. El comunicado de la empresa menciona que mantiene en funcionamiento otras iniciativas de IA, incluyendo Green Dot Assist (herramienta para baristas) y una integración de ChatGPT para clientes. La cancelación de Automated Counting fue específica de esa herramienta, no una retirada general de la IA en operaciones.

¿Qué pasó con NomadGo después de la cancelación de Starbucks?

Según GeekWire, NomadGo recortó una parte significativa de su plantilla en los días posteriores al 3 de abril, incluyendo el equipo técnico que gestionaba la cuenta de Starbucks. No hay información pública sobre si la startup encontró nuevos clientes o si el negocio siguió operando. Greschler, el CEO, no indicó en sus declaraciones públicas si NomadGo continuaría operando con una base de clientes diferente.




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29 de julio de 2026

Llevamos décadas dando por hecho que la expansión del universo se acelera por la energía oscura. Un estudio dice que todo fue un espejismo estadístico

Llevamos décadas dando por hecho que la expansión del universo se acelera por la energía oscura. Un estudio dice que todo fue un espejismo estadístico

Los astrónomos llevan décadas intentando desentrañar los misterios de la materia y la energía oscura. Sin embargo, ahora un equipo de científicos de la Universidad de Oxford ha lanzado la más controvertida de las soluciones: no hay nada que buscar, porque la energía oscura no existe. Y se han quedado tan panchos. Lógicamente, las reacciones no se han hecho esperar. Algunos investigadores creen que es una solución interesante en la que vale la pena seguir indagando. Otros, en cambio, consideran que no tienen pruebas suficientes para tirar por tierra todo un modelo cosmológico. Al fin y al cabo, hay muchos más indicios de la existencia de energía oscura que los que ellos se han encargado de desmentir.

Supernovas demasiado débiles. La materia y la energía oscuras surgieron como solución al problema de la expansión del Universo. Este es un fenómeno por el cual las galaxias están cada vez más lejos unas de otras. Pero no porque se estén moviendo de su sitio, sino porque el espacio entre ellas se ensancha. Ocurre algo así como con un globo en el que pintamos una serie de puntitos. Cuanto más se infla el globo, más se separan los puntitos. Hoy en día no sabemos solo que el Universo se expande. También entendemos que es una expansión acelerada, ya que la velocidad a la que se expande es más rápida si medimos galaxias cercanas que si nos centramos en puntos del Universo más cercanos al Big Bang. 

Todo esto se mide como cualquier velocidad. Distancia entre tiempo. Las distancias se calculan usando como referencia las supernovas Ia, ya que tienen un brillo muy característico que actúa como un faro y sirve para mapear el Universo. Los autores del estudio que se acaba de publicar también usaron supernovas para hacer sus propios cálculos, pero se centraron en uno de los catálogos más actuales que hay sobre ellas. Ahí, vieron que las supernovas más jóvenes tienen un brillo más tenue, que podría haber llevado a los científicos a sobreestimar su distancia, dando lugar a la idea errónea de que el universo se expande de forma acelerada. 

La energía oscura como solución. En realidad, según la Teoría de la Relatividad General, lo esperable sería que la expansión del Universo se ralentizara, ya que las galaxias experimentan el tirón gravitatorio de sus propias vecinas y este debería actuar como freno. Sería algo así como ocurre con la velocidad de una pelota que se lanza hacia arriba. Poco a poco la gravedad terrestre la va ralentizando hasta que llega un punto en el que se para y cae. Sin embargo, eso no pasa. Debe haber algo revirtiendo este efecto y ahí es donde entra en juego la energía oscura, ya que ejercería una presión negativa que evita el colapso por este tirón gravitacional y, de paso, acelera cada vez más la expansión. Ahora bien, ¿de dónde viene esa energía oscura? Nadie lo sabe, como nadie ha encontrado pruebas sólidas sobre la existencia de materia oscura. 

Supernova Las supernovas ayudan a medir distancias en el espacio

No es la primera vez. En realidad, este equipo de científicos de la Universidad de Oxford ya ha ido en contra de la hipótesis de la energía oscura en el pasado. Inicialmente, señalaron que los cálculos sobre la expansión acelerada del Universo tendrían errores estadísticos y que, si estos se solventaran, no habría nada que solucionar con la existencia de la energía oscura. No obstante, no dieron muchas pruebas sobre esos supuestos errores. Ahora, sí que han arrojado algo más de luz con su nuevo estudio, de ahí que la polémica haya sido mucho más intensa.

A favor y en contra. En declaraciones a New Scientist el astrónomo de la Universidad de Bielefeld Dominik Schwarz señala que le parece una investigación muy interesante, ya que podría explicarse el origen de todas las discrepancias que hicieron necesario lanzar la hipótesis de la energía oscura. En cambio, Joshua Frieman, del Laboratorio Nacional de Aceleradores SLAC de Estados Unidos, cuenta en el mismo medio que disponemos de pruebas sobre la aceleración de la expansión del Universo provenientes de múltiples fuentes, incluyendo otros conjuntos de datos de supernovas, mediciones de la estructura a gran escala y la radiación cósmica de fondo de microondas. Por lo tanto, el análisis de supernovas por sí solo no sirve para desmentir nada. 

Lógicamente, serán necesarias más pruebas, tanto a favor como en contra de la energía oscura. De momento, parece que los defensores de su existencia ganan, mientras que los que opinan lo contrario siguen considerándose polémicos. 

Imágenes | DES Collaboration/NOIRLab/NSF/AURA/M. Zamani | NASA/CXC/Rutgers/G.Cassam-Chenaï, J.Hughes et al.; Radio: NRAO/AUI/NSF/GBT/VLA/Dyer, Maddalena & Cornwell; Optical: Middlebury College/F.Winkler, NOAO/AURA/NSF/CTIO Schmidt & DSS

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"Ya estamos en la singularidad de la IA": Sam Altman, CEO de OpenAI

"Ya estamos en la singularidad de la IA": Sam Altman, CEO de OpenAI

Sam Altman ha elegido el pódcast Relentless para soltar la frase que con toda probabilidad llevaba años preparando: "Ya estamos en la singularidad". El director general de OpenAI confesó después de pronunciar estas palabras que llevaba esperando este momento toda su vida. Esta declaración llega apenas dos semanas después de que sus propios modelos de inteligencia artificial (IA) protagonizaran uno de los incidentes de ciberseguridad más comentados de los últimos meses.

El pasado 11 de julio GPT-5.6 Sol y un modelo todavía sin publicar se escaparon de un entorno de pruebas cerrado y accedieron sin autorización a los servidores de producción de Hugging Face. Según el propio relato de OpenAI, ambos sistemas estaban "hiperconcentrados" en superar el benchmark ExploitGym, y para lograrlo fueron capaces de hacer algo que hasta ese momento parecía imposible.

Y es que en vez de resolver los ejercicios como estaba previsto, invirtieron una cantidad sustancial de esfuerzo de inferencia en buscar una vía de acceso a internet. Después encontraron una vulnerabilidad de día cero en un proxy de caché de un registro de paquetes, se movieron por la red interna de investigación de OpenAI y terminaron extrayendo las soluciones de las pruebas directamente de la base de datos de producción de Hugging Face. OpenAI tardó diez días en confirmar a la plataforma quién estaba detrás del ataque.

Estamos en la singularidad. O no

Resulta revelador que el propio Altman haya reconocido, apenas unos días antes y en un pódcast distinto, que quizá haya llegado el momento de frenar el ritmo de desarrollo de la IA. En una conversación con Patrick O'Shaughnessy para Invest Like the Best, el director general de OpenAI admitió que la industria necesita dar tiempo a la sociedad para asimilar estos nuevos niveles de capacidad, aunque reconoció no tener claro cómo lograrlo sin que parezca una toma de control regulatorio.

Llegó a describir lo sucedido con Hugging Face como un episodio propio de la ciencia ficción, y lo calificó como "el primer incidente de seguridad que he sentido de una forma muy visceral". OpenAI, de hecho, ha pausado el entrenamiento de ese modelo mientras resuelve cómo blindar su entorno de pruebas. Y, sin embargo, la definición a la que recurre para hablar de la singularidad no es precisamente nueva: la formuló el matemático británico Irving John Good en 1965, y la bautizó el matemático, informático y escritor de ciencia ficción estadounidense Vernor Vinge en 1993.

Según Good y Vinge, alcanzaremos la singularidad cuando una máquina sea capaz de diseñar una sucesora mejor que ella misma, que a su vez pueda diseñar otra todavía superior hasta dejar atrás a la inteligencia humana. Es una idea elegante, no cabe duda. El problema es que nadie, ni Altman ni sus colegas del sector de la IA, ha fijado el umbral exacto que permitiría confirmar que ya se ha cruzado.

Altman es claramente reincidente. Un año después sigue sin haber consenso sobre qué significaría exactamente cruzar esa línea

Demis Hassabis, el director general de Google DeepMind, cerró el evento Google I/O de mayo diciendo a su audiencia que se encontraban en las proximidades de la singularidad, por lo que fue más cauto que Altman. Este último situó a la humanidad más allá de este horizonte de sucesos en junio de 2025, en su ensayo "The Gentle Singularity" (La singularidad amable). Altman es claramente reincidente. Un año después sigue sin haber consenso sobre qué significaría exactamente cruzar esa línea, y las cifras económicas de OpenAI complican todavía más su relato triunfalista.

En febrero de este año esta compañía informó a sus inversores de que sus gastos de inferencia se habían multiplicado por cuatro durante 2025, lo que empujó su margen bruto del 40% al 33%. Ese mismo informe situó los ingresos de 2025 en 13.000 millones de dólares frente a un objetivo de unos 600.000 millones en gasto total de cómputo hasta 2030, y Altman se ha comprometido por separado a desembolsar 1,4 billones para 30 GW de capacidad. OpenAI, de hecho, ha renunciado en la práctica a construir centros de datos propios. Prefiere usar los de terceros.

Los datos de seguridad tampoco ayudan a sostener el argumento de la explosión de la IA. La firma Hacktron sometió a GPT-5.6 Sol Ultra, Sol Medium y Grok 4.5 a pruebas de desarrollo de exploits para Chrome hace pocas semanas, y necesitó 2.096 millones de tokens a lo largo de todo el ensayo para que uno solo de los tres modelos lograra completar una cadena de exploits entera.

Aikido Security, por su parte, probó 13 modelos frente a 26 vulnerabilidades conocidas y concluyó que GPT-5.6 lideraba con 23 aciertos, aunque Kimi K3 de pesos abiertos, el modelo de Moonshot, igualó esa cifra en pass@3 por un coste muy inferior. Una auténtica explosión de la IA debería desencadenar una capacidad por unidad de cómputo altísima. Y lo que muestran las propias cuentas de OpenAI es justo lo contrario: cada unidad de capacidad cuesta cada vez más.

Imagen | Flickr (procesada con ChatGPT)

Más información | Tom's Hardware | TechCrunch

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Un estudio decía que los árboles "sienten" los eclipses con 14 horas de antelación. La explicación real es mucho más aburrida

Un estudio decía que los árboles "sienten" los eclipses con 14 horas de antelación. La explicación real es mucho más aburrida

En 2025, un equipo de científicos italianos descubrió algo sorprendente en relación con los eclipses. Según un estudio realizado en un bosque de coníferas de los Dolomitas, los árboles pueden predecir eclipses solares a través de cambios en su actividad eléctrica interna. ¿Tiene esto alguna utilidad científica? Lógicamente no, pues hay otras formas mucho más sencillas y contrastadas de predecir un eclipse. Hay eclipses predichos a mil años vista. Aun así, el estudio tuvo muy buena acogida, ya que se trata de un gran ejemplo de ciencia curiosa. El problema es que, según el análisis de los científicos Ariel Novoplansky y Hezi Yizhaq publicado este año en Trends in Plants Science, los resultados de aquel estudio eran puramente especulativos, ya que hay otras razones por las que pudieron darse esos cambios en la actividad eléctrica de los árboles. 

Cambios en el electroma. Los científicos italianos detectaron cambios en el electroma. Es decir, el conjunto de impulsos eléctricos que se transmiten a través de los tejidos vegetales como respuesta a estímulos externos, como el estrés hídrico o los cambios de temperatura. Es algo así como la actividad eléctrica que se transmite a través de nuestras neuronas. Estos investigadores colocaron sensores de electricidad en coníferas de la especie Picea abies durante un eclipse parcial que pudo verse en los Dolomitas en 2022. Observaron que, catorce horas antes de que comenzara el eclipse, los árboles más viejos experimentaron un gran incremento de su actividad eléctrica. Además, luego se lo contagiaron a los árboles más jóvenes.

Poco sentido. Si lo pensamos, esto no tiene mucho sentido. Hemos visto que los cambios en el electroma suelen ser como respuesta a estímulos externos. Es cierto que durante un eclipse solar disminuye la temperatura, pero hay que tener dos factores en cuenta. El primero, que lo hacen justo cuando empieza el eclipse, no catorce horas antes. Por otro lado, en este eclipse parcial en concreto, en la zona de los Dolomitas, apenas se redujo la luz solar un 10% durante un par de horas. La temperatura no debió bajar apenas y los cambios de luminosidad tampoco debieron suponer un estrés para los árboles.

Rayos y centellas. Para los científicos que publicaron el contraanálisis de 2026, la explicación a lo que ocurrió en los Dolomitas es mucho más simple. Se sabe que, justo 14 horas antes del eclipse, hubo una gran tormenta en las inmediaciones de los Dolomitas, con lluvias intensas y una abundante caída de rayos. Eso, justamente, pudo provocar un desplome de las temperaturas y, por supuesto, una potente actividad eléctrica en la atmósfera

Los árboles actúan como antenas electromagnéticas, capaces de captar la actividad eléctrica de la atmósfera y transformarla en cambios en su propio electroma. Cuanto más grande es una antena, más potente es su actividad en este sentido. Por eso puede que los cambios en el electroma fueran mayores en los árboles más viejos. Simplemente porque son más grandes. Eso da aún más peso a la hipótesis del papel de los rayos.

Solo tres árboles. Otra limitación del estudio es que solo analizó tres árboles y cinco tocones. No podemos hacernos mucha idea del comportamiento del bosque entero. 

¿Memoria colectiva de los árboles para predecir eclipses solares? Los autores italianos apuntan también a que la intensa actividad de los árboles más viejos puede deberse a que “recuerdan” los efectos de eclipses pasados, de modo que responden con antelación a los cambios de temperatura que están por venir. No obstante, Novoplansky y Yizhaq recuerdan que es muy difícil que un eclipse se vea exactamente en un mismo sitio en un periodo relativamente corto de tiempo. En España, por ejemplo, tendremos tres eclipses en tres años, pero la totalidad, en el caso de los dos totales, será en regiones muy distintas. Es cierto que sí se podrán ver dos eclipses parciales seguidos, como el de los Dolomitas, pero los expertos insisten en que los cambios ambientales con un eclipse parcial son mínimos.

Más expertos. Si bien la publicación del estudio italiano supuso una gran oleada de aceptación, el contraanálisis de 2026 pasó algo más desapercibido a la prensa. Pero no a los científicos. Por ejemplo, fue recogido por el Science Media Centre español, en el que se publicaron las declaraciones de dos expertos. Por un lado, el astrofísico Javier Armentia señaló que “ni hay mecanismos por los que un pinar pueda reaccionar a pequeñas bajadas de luz que no se producen de manera habitual ni interfieren con los procesos vegetativos, ni las mediciones de esa conducta anticipatoria se explicaban por el eclipse sino por, probablemente, una noche fría sufrida unas horas antes” .

Por su parte, el catedrático de física de la Tierra José Manuel Vaquero explicó que un eclipse parcial de poca magnitud, como el que se estudió en los Dolomitas, “genera variaciones ambientales menores que las que produce el paso de una nube densa o de un frente”. No tendría sentido esa gran actividad que se mencionaba en el estudio de 2025. En definitiva, parece que no, los árboles no predicen los eclipses solares. Lo bueno es que nos da igual, porque, como veíamos al principio, ya sabemos cómo predecirlos.  

Imagen | Wikimedia Commons

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La ciencia ya lo ha confirmado: el cerebro de los padres también cambia al tener hijos

La ciencia ya lo ha confirmado: el cerebro de los padres también cambia al tener hijos

Se habla mucho del cerebro de las mujeres cuando tienen hijos. Nada más comenzar el embarazo, el cerebro empieza a experimentar esos cambios que, con el tiempo, las convierten en supermamis capaces de distinguir el llanto de su hijo entre el de muchos más. Incluso reaccionan más fuertemente al llanto de sus bebés que al de sus parejas. Estas supermamis desarrollan una capacidad increíble para detectar si su pequeño las necesita en mitad de la noche y pueden compartimentalizar sus tareas para que siempre haya un hueco para la crianza. El cerebro cambia muchísimo, desde luego. Pero el cerebro de los padres también cambia. Obviamente, no hay cambios hormonales debidos a ningún embarazo, pero su cerebro se adapta para atender a esa nueva vida que llega al mundo.

Por ese motivo, no hay excusas. Los padres están tan capacitados biológicamente como las madres para atender las necesidades de sus hijos. Si un padre no sabe el nombre del pediatra, ni dónde se guardan los pañales, posiblemente sea porque no ha querido aprenderlo. 

Reconfiguración de la materia gris en el cerebro de los padres

Este 2026, se publicó un estudio en el que se analizaba mediante resonancia magnética funcional el cerebro de 25 padres recientes en las semanas 1, 3, 6, 9, 12 y 24 después del parto. Así,se observó que en las seis primeras semanas se redujeron drásticamente el volumen de materia gris en zonas como la ínsula, el hipocampo y los lóbulos occipital, frontal, temporal y parietal. La pérdida de materia gris puede sonarnos a que se hacían más tontos, pero nada más lejos de la realidad. Estaban reconfigurando su cerebro. 

Por eso, tras esas primeras seis semanas el proceso se estabilizó, para comenzar a convertirse en un ascenso de los niveles de materia gris a partir de la semana 12, sobre todo en la corteza frontal y el cerebelo. Básicamente, se cree que se estaba dando una poda neuronal. Las conexiones cerebrales que no son útiles se eliminan para invertir más energía en reforzar aquellas que serán esenciales en esa nueva vida. Es un proceso que ocurre a todas las personas a lo largo de la adolescencia, pero que puede ocurrir en situaciones específicas como la paternidad. 

De hecho, se vio también un gran cambio en las conexiones del cerebro de los padres. Por ejemplo, la amígdala, directamente involucrada con el procesamiento emocional, reforzó mucho sus conexiones con otras regiones del cerebro.

Todo estos datos se añaden a los de otro estudio previo, de 2014, en el que se observó un aumento en el volumen de materia gris en las regiones del cerebro involucradas en la motivación y en la recompensa. Básicamente, se estaba potenciando la motivación de los padres para cuidar a sus hijos. Esto es algo que nos ha hecho crecer como especie evolutivamente. Los sistemas de recompensa nos hacen sentirnos bien ante situaciones que son buenas para nosotros, como tener sexo o comer chocolate. El sexo nos ayuda a perpetuar la especie y el chocolate nos aporta mucha energía. Cuidar a los hijos también es beneficioso para nosotros, aunque a veces puede ser muy cansado, por lo que la motivación a través de los sistemas de recompensa es esencial.

Curiosamente, todas estas reconfiguraciones en el cerebro son más intensas en los padres que se implican más en el cuidado de los hijos. Vamos, que el cerebro se puede entrenar para ser un buen padre. Cuanto más se practica, más sencillos se van haciendo los cuidados. 

Padre y bebé Los padres más implicados en la crianza son los que más cambios experimentan

También es una cuestión de hormonas

Los cambios hormonales son más intuitivos en las mujeres, ya que a menudo están asociados al embarazo. Sin embargo, en los hombres también hay cambios en sus niveles de hormonas una vez que se convierten en padres. De hecho, se ha observado que en los primeros años de vida de sus hijos caen los niveles de testosterona, mientras que aumentan los de oxitocina. Esto, lejos de ser malo o de robar la virilidad, como habrá quien se aventure a pensar, es esencial para desarrollar la paciencia y el apego hacia los hijos. 

Solo hay un pero

Cabe destacar que, generalmente, estos estudios se llevan a cabo con pocos participantes y, además, solo con padres que sí se implican en la crianza en mayor o menor medida. Los padres ausentes, esos que creen que con poner el espermatozoide ya hicieron suficiente, no se prestan voluntarios para saber cómo cambia su cerebro con la paternidad. Por suerte, cada vez hay más padres que sí que se involucran adecuadamente, pero los que no lo hacen siguen existiendo. 

Ese es el principal hándicap de estas investigaciones. De todos modos, está claro que el cerebro cambia y que se puede entrenar, así que seguro que incluso ellos podrían convertirse en superpapis si quisieran. O simplemente en padres. No es necesario ser un superhéroe ni una superheroína. Basta con implicarse en los cuidados con igualdad. El cerebro está preparado de sobra, solo hay que ponerse a usarlo. 

Imágenes | Magnific

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