22 de mayo de 2026

Seis buscadores que vale la pena probar ahora que Google ya no es el Google que conocías

trabajador digital” que busca domar el caos de los agentes autónomos

Google Search está cambiando de forma radical. En el I/O 2026, la compañía presentó el mayor rediseño de su cuadro de búsqueda en 25 años, con AI Mode agéntico que no solo responde sino que actúa en tu nombre, agentes de información que monitorizan el mundo en tu lugar, e interfaces generativas que se construyen en tiempo real según tu pregunta. «Es la mayor mejora que hemos realizado nunca en la Búsqueda», dijo Elizabeth Reid, directora de Search en Google. No todo el mundo lo ve como una mejora. Cuando abres el cuadro de búsqueda y antes de escribir nada ya tienes una IA esperando, cuando el AI Overview incluye un chat de seguimiento que hace que Google se parezca más a ChatGPT que al buscador que lleva décadas en tu barra de herramientas, y cuando un tribunal federal de EEUU ya declaró en 2024 que Google actuó ilegalmente para mantener su monopolio en búsqueda… la pregunta de si hay alternativas reales deja de ser una pregunta académica. Lo explica el equipo de TechCrunch el 21 de mayo de 2026. La cuota de Google cayó al 89,6% en 2025, el descenso más grande de su historia en un año. Aquí están los seis buscadores que merece la pena conocer.

Por qué 2026 es el momento adecuado para explorar alternativas

Tres cosas que antes no existían simultáneamente:

Primero, hay alternativas que funcionan. Perplexity no es una demo de laboratorio; es un servicio con millones de usuarios activos que responde preguntas complejas con citas verificables. Kagi no es un experimento; es un negocio con suscriptores de pago que prefieren pagar 5 euros al mes antes que ver anuncios. Brave Search tiene su propio índice independiente de Google y Bing.

Segundo, Google está activamente alienando a parte de su base. El AI Overview ha recibido críticas masivas desde su lanzamiento. La conversión de la búsqueda en una experiencia de chat agéntico puede ser el futuro de la búsqueda, pero no es lo que muchos usuarios quieren cuando buscan algo concreto con urgencia.

Tercero, el monopolio está bajo escrutinio. La sentencia de 2024 abre la posibilidad de remedios estructurales que podrían cambiar los términos de distribución de Google. Eso no es irrelevante para quienes están construyendo alternativas.

Perplexity lleva años intentando ser una alternativa real a Google, con resultados mixtos que incluyen problemas de precisión pero también una capacidad de síntesis que Google no tiene. La pregunta es si el modelo conversacional puede ser tan confiable como el modelo de listas de enlaces.

Los seis buscadores

Kagi — La apuesta más radical: un buscador de pago sin anuncios. 5 dólares al mes para 300 búsquedas, 10 dólares para búsquedas ilimitadas. No hay AI Overviews no solicitados. No hay anuncios. El modelo de negocio es simple: cobras a los usuarios en lugar de cobrar a los anunciantes, lo que alinea los incentivos con los usuarios. Kagi tiene su propio índice parcial y combina resultados de múltiples fuentes. Para profesionales que buscan mucho y valoran la precisión sobre la gratuidad, es la alternativa más seria. Funcionaría si la gente está dispuesta a pagar por buscar. En 2026, hay evidencia de que sí, al menos en ciertos segmentos.

DuckDuckGo — El más conocido de la lista. Sin rastreo entre sitios, sin perfil de usuario, sin historia de búsqueda vinculada a tu cuenta. Los resultados son buenos para búsquedas generales; peores para búsquedas muy locales o muy especializadas. No tiene índice propio (usa Bing y otras fuentes), lo que significa que sus resultados son buenos pero no independientes. Para alguien que quiere privacidad sin cambiar demasiado sus hábitos, sigue siendo la opción más fácil de adoptar.

Brave Search — El diferenciador clave de Brave es que tiene índice propio independiente de Google y Bing. Eso es técnicamente difícil y caro de mantener, y significa que sus resultados no son un reflejo filtrado del ecosistema de Google sino una indexación independiente de la web. Brave también tiene Leo, su asistente de IA integrado, que responde preguntas sin rastrearte. La combinación privacidad + índice propio + IA es la más completa del mercado alternativo.

Perplexity — El buscador con IA que cita fuentes. Para preguntas de investigación o síntesis —»¿qué dice la literatura reciente sobre X?»—, Perplexity sigue siendo mejor que cualquier búsqueda tradicional. Para búsquedas locales, comerciales o de noticias de última hora, sigue siendo inferior a Google. Comet, el navegador de Perplexity, ya llegó a Android en noviembre de 2025 con el motor de búsqueda integrado de la plataforma, lo que permite usar Perplexity como motor por defecto sin tener que abrir una app separada.

Open Web Engine — La recomendación más atípica del artículo de TechCrunch: un motor que prioriza resultados de fuentes independientes, filtrando los grandes medios y las webs de SEO de bajo valor. Para periodistas, investigadores y cualquiera que quiera resultados «raros» (las webs que Google entierra debajo de los grandes actores), es interesante. Es caos organizado; puede que encuentres el artículo de blog de una persona que experimentó exactamente tu problema y lo documentó en 2019, en lugar del artículo de Forbes sobre el tema.

ChatGPT Search — Si ya usas ChatGPT habitualmente, su función de búsqueda web tiene ahora acceso a datos en tiempo real y está integrada de manera nativa en la conversación. La ventaja es la continuidad: puedes preguntar algo, obtener una respuesta con citas web, y seguir la conversación sin cambiar de herramienta. La desventaja es que es OpenAI, con sus propias cuestiones de privacidad y modelo de negocio. ChatGPT procesaba 2.000 millones de consultas al día en 2026.

Open Deep Search, el proyecto open source de la Sentient Foundation, ofrece un motor alternativo que puede ejecutarse con diferentes LLMs y que en benchmarks ha superado a Perplexity en precisión de respuestas de síntesis. Para quienes quieren control total sobre su infraestructura de búsqueda con IA, es la opción más flexible.

Mi valoración

El artículo de TechCrunch no recomienda abandonar Google: recomienda diversificar. Y tiene razón. Google seguirá siendo el mejor buscador para búsquedas locales, comerciales y de noticias en tiempo real durante mucho tiempo. Pero el hecho de que en 2026 Kagi, Brave y Perplexity ofrezcan experiencias superiores a Google para casos de uso específicos es un cambio estructural.

Para la audiencia de wwwhatsnew.com, mi recomendación concreta: Brave Search como alternativa principal (índice propio + privacidad + IA), Perplexity para investigación y síntesis, y Kagi si valoráis especialmente no ver anuncios y buscáis mucho a diario. Los tres son gratuitos en versión básica excepto Kagi.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la alternativa más fácil de probar sin cambiar demasiados hábitos?

DuckDuckGo. Cambia el motor de búsqueda por defecto de tu navegador y listo. La experiencia de resultados es similar a Google sin la personalización publicitaria y sin rastreo entre sitios.

¿Kagi vale la pena a 5 dólares al mes?

Depende del uso. Si haces más de 300 búsquedas al mes (fácilmente verificable con el historial de tu navegador), el plan ilimitado de 10 dólares es razonable para alguien que trabaja buscando información diariamente. Si eres un usuario ocasional, la gratuidad de Brave o DuckDuckGo probablemente cubre tu caso.

¿Perplexity puede reemplazar a Google completamente?

No en 2026. Es superior para síntesis de información compleja con citas. Es inferior para búsquedas locales («restaurante cerca de mí»), búsquedas de navegación («web de X empresa») y búsquedas comerciales con comparativa de precios. Funciona mejor como complemento que como sustituto.




☞ El artículo completo original de Natalia Polo lo puedes ver aquí

21 de mayo de 2026

El músculo de muchos superordenadores parecía depender de las GPU: China está probando otro camino para superar al número uno de EEUU

El músculo de muchos superordenadores parecía depender de las GPU: China está probando otro camino para superar al número uno de EEUU

Cada vez que hablamos de inteligencia artificial a gran escala acabamos llegando al mismo punto: los centros de datos y sus enormes cantidades de GPU. No es casualidad. Este tipo de chips se ha convertido en una pieza central porque está especialmente bien preparado para ejecutar muchas operaciones en paralelo, justo el tipo de trabajo que exige entrenar modelos de IA y ejecutarlos a gran escala. Lo damos casi por sentado: más IA, más GPU. Pero esa equivalencia no agota todas las posibilidades. China está probando una ruta distinta, una que intenta responder a la misma pregunta desde otro lugar: qué ocurre si el músculo de la IA se construye solo con CPU.

CPU en lugar de GPU. HPC Wire señala que China ha empezado a desplegar en los últimos años varios superordenadores basados solo en CPU para cargas de IA y computación de alto rendimiento, en buena medida por las restricciones de EEUU que limitan su acceso a suficientes GPU avanzadas para este tipo de sistemas. La diferencia es importante: no hablamos simplemente de una preferencia técnica, sino de una respuesta condicionada por el contexto geopolítico. Cuando el acceso al hardware más codiciado se estrecha, la alternativa pasa por exprimir arquitecturas propias y reducir la dependencia exterior.

LineShine. El caso más llamativo de esta estrategia es este superordenador, vinculado al National Supercomputing Center de Shenzhen. Según South China Morning Post, se trata de una máquina construida íntegramente con CPU nacionales y diseñada para funcionar sin GPU. El medio recoge además que Huang Xiaohui, subdirectora del centro de Shenzhen, la presentó como una arquitectura integrada capaz de soportar tanto computación de alto rendimiento tradicional como cargas de inteligencia artificial. El sistema, explican, utiliza 47.000 CPU repartidas en 92 armarios de cómputo.

El chip LX2. La pieza que permite bajar esa apuesta al terreno del hardware es el procesador LX2, descrito como un chip Armv9 diseñado para cargas de IA y computación de alto rendimiento. Cada CPU integra dos chiplets y suma 304 núcleos, organizados en ocho clústeres de 38 núcleos cada uno. La arquitectura incluye unidades Arm SVE y SME, pensadas para acelerar operaciones vectoriales y matriciales, muy presentes en entrenamiento de IA y computación científica. A eso se añade una combinación poco habitual de memoria HBM en el propio paquete y DDR5 externa, una mezcla orientada a mover muchos datos con rapidez sin renunciar a capacidad.

La potencia. LineShine está diseñado para alcanzar 2 exaflops, una cifra con la que China aspira a situarlo por encima de El Capitan, el superordenador del Lawrence Livermore National Laboratory que se sitúa como actual líder mundial con casi 1,8 exaflops. Huang Xiaohui, subdirectora del centro de Shenzhen, fue más allá en una conferencia celebrada el 24 de abril. Según las declaraciones recogidas por SCMP, sostuvo que a finales de 2025 el sistema había completado su despliegue y activación, con un rendimiento sostenido superior a 2 exaflops.

No todo es positivo. La apuesta por una máquina solo con CPU puede tener sentido para ciertos trabajos, pero no elimina la gran ventaja de las GPU en inteligencia artificial. En las cargas más intensivas y fáciles de repartir en paralelo, estos aceleradores suelen completar más trabajo con la misma energía que un sistema basado únicamente en CPU. Por eso la industria sigue apostando de forma mayoritaria por arquitecturas mixtas, con procesadores para tareas generales y GPU para acelerar el cálculo más pesado. LineShine encaja mejor como una vía alternativa bajo condiciones concretas que como una prueba de que el modelo dominante haya quedado atrás.

Imágenes | Xataka con Nano Banana

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La noticia El músculo de muchos superordenadores parecía depender de las GPU: China está probando otro camino para superar al número uno de EEUU fue publicada originalmente en Xataka por Javier Marquez .



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Stanford ha encontrado al culpable del milagro de productividad de EEUU: no es la IA, es trabajar desde casa en pijama

Stanford ha encontrado al culpable del milagro de productividad de EEUU: no es la IA, es trabajar desde casa en pijama

Los datos sobre la productividad en EEUU sacan a la luz un incremento sostenido que incluso ha sorprendido al hasta ahora presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, admitió su asombro declarando que " Nunca pensé que vería un momento en el que tuviéramos cinco o seis años de crecimiento de productividad del 2%".

Dado el auge de la IA en estos últimos años, muchos expertos han atribuido ese incremento de la productividad a la IA. Sin embargo, Nicholas Bloom, profesor de Economía en Stanford y una de las voces más reconocidas en la investigación del teletrabajo, sostiene que la explicación más razonable no pasa por la IA, sino que tiene más que ver con el teletrabajo. El profesor defiende que el cambio de modelo hacia el teletrabajo tras la pandemia, ha tenido más peso del que muchos directivos están dispuestos a admitir.

Las cifras que llaman la atención. Según los datos del Bureau of Labor Statistics, equivalente al INE en España, la productividad del sector privado no agrícola en EEUU creció un 5,3% en 2020, un 2% en 2021, cayó un 1,5% en 2022, subió un 1,8% en 2023, avanzó un 3% en 2024 y volvió a crecer un 2,2% en 2025. Para Bloom, ese patrón cronológico es una señal bastante clara de la relación entre el crecimiento de la productividad y la forma en la que se ha trabajado desde la pandemia.

El crecimiento promedio del 2% en la productividad a partir de 2020 que registran los datos de los últimos cinco años, contrasta con el escaso 1% que se registró durante buena parte de la década de 2010. Esa comparativa es la que refuerza el argumento de Bloom que atribuye el mérito del repunte de la productividad al teletrabajo y no a la IA, teniendo en cuenta que el incremento se viene registrando desde 2020 y no a partir de 2022, cuando se lanzó ChatGPT.

Por qué el teletrabajo pesa tanto. Bloom resume la ventaja de productividad del teletrabajo con unos argumentos bastante evidentes: el teletrabajo implica menos tiempo perdido en desplazamientos, menos distracciones de oficina y más facilidad para concentrarse. A eso suma dos efectos más, también muy importantes, que son la creación de negocios y la entrada de más personas en el mercado laboral al desvincular la contratación del talento a una determinada ubicación geográfica.

En otras palabras, el teletrabajo no solo cambia desde dónde se trabaja, sino que da acceso a un mercado de contratación más amplio y ahorra costes al prescindir de oficinas. El economista defiende que esa mezcla es la que explica por qué las cifras de productividad no solo han aguantado el envite de una crisis global, sino que ha mejorado.

La obstinada vuelta a la oficina. Mientras Bloom señala que "el teletrabajo se correlaciona con un mayor crecimiento de la productividad", las grandes empresas no han hecho más que presionar a sus plantillas para que vuelvan a la oficina a tiempo completo.

El economista reconoce que la justificación tiene una cierta base: más colaboración, mejores decisiones y más aprendizaje para los empleados jóvenes. Sin embargo, cuestiona la idea de que haya que estar allí todos los días para obtener esos beneficios. Según su trabajo al frente de un equipo de investigadores, un modelo híbrido de dos días presenciales y tres en remoto es más eficiente, porque deja la colaboración para los momentos en que realmente aporta valor y traslada a casa las tareas que requieren mayor capacidad de concentración.

La IA todavía tiene que demostrar su valía. Tal y como señala Fortune, aunque los datos de productividad de los últimos años no puedan atribuirse a la IA porque todavía no se ha implementado de forma generalizada en las empresas, no se descarta que en el futuro sí pueda tener un impacto considerable.

Según publicaba Reuters, algunos economistas comienzan a ver señales de mejora en la productividad que podrían estar vinculadas a la automatización que proporciona la IA, aunque todavía se perciben de forma moderada y no justifican el incremento de los últimos cinco años. Y ahí está la clave del supuesto gran milagro productivo de EEUU que, irónicamente, podría tener menos que ver con algoritmos y mucho más con gente trabajando desde el sofá, con café al lado y sin tener que perder media vida de atasco en atasco de camino al trabajo.

En Xataka | El teletrabajo vivirá una segunda juventud, en un momento muy concreto: cuando los boomers se jubilen

Imagen | Unsplash (Flipsnack)

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La noticia Stanford ha encontrado al culpable del milagro de productividad de EEUU: no es la IA, es trabajar desde casa en pijama fue publicada originalmente en Xataka por Rubén Andrés .



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Dar siete veces más vitamina D en el embarazo mejora la memoria de los niños a los 10 años. El problema está en la letra pequeña

Dar siete veces más vitamina D en el embarazo mejora la memoria de los niños a los 10 años. El problema está en la letra pequeña

Durante el embarazo, las recomendaciones de suplementación son un terreno donde la ciencia avanza con pies de plomo, puesto que lo más importante siempre es garantizar la seguridad. Uno de estos suplementos que más se escucha es la vitamina D, conocida tradicionalmente por su papel en la absorción del calcio y la salud ósea, pero que lleva años en el punto de mira por su posible impacto en el neurodesarrollo. 

Un nuevo estudio con origen danés ha puesto su objetivo sobre esta afirmación para poder sacar en claro lo que ocurre cuando una madre se suplementa con vitamina D durante el embarazo. A través de su publicación en JAMA, se relata cómo, para lograr unos buenos resultados, se analizó a casi 500 niños durante varios años hasta poder ver finalmente si tenían una mejora cognitiva durante su infancia. 

En qué se basaron. Para entender este descubrimiento hay que irse al pasado hasta un ensayo clínico aleatorizado titulado como COPSAC2010, cuyos resultados iniciales vieron la luz en 2016. Este ensayo buscaba evaluar si la vitamina D prevenía el riesgo de padecer asma o sibilancias persistentes en los bebés, y para comprobarlo los investigadores dividieron a las madres en dos grupos a partir de la semana 24 de gestación: 

  • Un grupo recibiría la dosis estándar recomendada de vitamina D de 400 UI al día. 
  • El otro grupo tuvo una "megadosis" de vitamina D de 2.800 UI diarias. 

El hallazgo. Aprovechando este valioso grupo de 498 niños, el equipo de investigación decidió sacarle un mayor provecho, ya que cuando estos niños llegaron a los 10 años de edad fueron sometidos a rigurosos test cognitivos para ver si el hecho de haberle dado vitamina D a la madre durante el embarazo había dejado huella en su cerebro. De esta manera, se conseguían cubrir dos objetivos con una sola investigación.

Aquí los resultados revelaron que los niños del grupo de alta suplementación mostraron una mejora modesta pero significativa de la memoria verbal y visual en comparación con los hijos de las madres que tomaron la dosis estándar de vitamina D. Aunque algo importante a destacar es que tira por tierra cualquier idea de que esta suplementación es una máquina para "crear genios", porque no hubo diferencias en el coeficiente intelectual y solo vieron que se mejoraba la capacidad de retener información. 

La letra pequeña. Ante un hallazgo así, es tentador pensar que todas las embarazadas deberían multiplicar su ingesta de vitamina D para tener a sus hijos con una ventaja sobre los demás. Pero aquí hay que poner la atención sobre diferentes problemas, como por ejemplo que el ensayo original estaba pensado para medir problemas respiratorios y no el desarrollo neurológico. Esto hace que sacar conclusiones de aquí reste robustez estadística al descubrimiento. 

Pero esto no es el único problema, ya que hemos visto que el efecto es "modesto" sin que parezca que dé una gran ventaja a los niños. Y además, en el estudio se parte de mujeres que ya tenían niveles de vitamina D normales antes del estudio, por lo que no está claro cómo actuaría esta dosis en poblaciones que verdaderamente tienen algún tipo de deficiencia crónica de la vitamina. 

¿Habrá cambios? De momento, con estos estudios no se justifica la necesidad de recomendar a todas las embarazadas complementar su dieta con vitamina D, como sí ocurre con otros suplementos como el ácido fólico. El valor real de esta investigación no es darnos una nueva receta inmediata, sino abrir la puerta a futuros ensayos clínicos diseñados específicamente para desentrañar cómo lo que ocurre en el vientre materno sigue moldeando nuestro cerebro una década después.

Imágenes | amylla Battani 

En Xataka | Llevamos décadas mandando a las embarazadas a la cama por precaución. La ciencia acaba de demostrar que es un gran error

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La noticia Dar siete veces más vitamina D en el embarazo mejora la memoria de los niños a los 10 años. El problema está en la letra pequeña fue publicada originalmente en Xataka por José A. Lizana .



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La NASA ha rediseñado Artemis III de arriba abajo: ya no va a la Luna, y eso es precisamente lo que la hace más importante

La NASA ha rediseñado Artemis III de arriba abajo: ya no va a la Luna, y eso es precisamente lo que la hace más importante

El diseño de Artemis III ha cambiado mucho con respecto a lo que se concibió en un inicio. Para empezar, inicialmente el objetivo era realizar ya el alunizaje. Después se planteó la posibilidad de no alunizar, pero probar el acoplamiento con el sistema de aterrizaje en la órbita lunar. Sin embargo, esto ya no será así. Se ha decidido probar todo en la órbita terrestre baja, ya que allí se pueden hacer las pruebas igual de bien y se reducen costes y riesgos. No obstante, este no es el único cambio que se ha anunciado últimamente sobre la misión.

Todos son ventajas. El viaje a la órbita terrestre baja es más sencillo, pero también ofrece más oportunidades. En Artemis III va a haber muchos vehículos implicados, pues no solo tendremos el cohete SLS y la nave Orión como en Artemis II. También entran en juego los sistemas de aterrizaje HLS de SpaceX y Blue Origin. Para viajar a la Luna hay ventanas de lanzamiento muy reducidas, mientras que la órbita terrestre baja ofrece más oportunidades de lanzamiento para todos estos vehículos. En caso de que sea necesario posponer una primera fecha, no habría que esperar mucho. 

¿Para qué tanta propulsión? En Artemis I y II, el cohete que impulsó la nave, el SLS, contaba con una etapa superior de propulsión criogénica, que utilizaba combustibles criogénicos para dar un impulso extra al cohete y lograr escapar de la atracción gravitatoria terrestre. Pero esto ya no es necesario en Artemis III. No necesitan escapar de la Tierra, al contrario. Por eso, se ha eliminado esta etapa con el fin de ahorrar en combustible.

Ojo con el hueco. No se puede eliminar una etapa del cohete y dejarlo tal cual. El cohete está fabricado con un perfil concreto de peso y altura. Si se elimina una pieza sin más, se pierde parte de ese peso y se desequilibra. Por eso, esta etapa de propulsión se va a sustituir por un espaciador estructural. Es decir, una pieza que pesa y mide exactamente lo mismo, pero que no tiene ninguna función. La NASA ya ha avanzado mucho en su construcción.

Aquí no se tira nada. La etapa superior que se ha retirado se usará en Artemis IV, pues ahí sí que se viajará a la Luna y se necesita todo el impulso posible. Para la tercera fase será mucho más sencillo y barato volar sin él.

Orión+HLS. El principal objetivo de Artemis III será comprobar que la nave Orión y el HLS de SpaceX y Blue Origin se pueden acoplar adecuadamente. Una vez que se produzca ese acoplamiento, algunos miembros de la tripulación pasarían de Orión al HLS, para comprobar que se puede hacer el paso de un vehículo a otro y hacer las pruebas pertinentes. 

Más permanencia en el espacio. Los astronautas de Artemis III permanecerán más tiempo en el espacio que los de Artemis II. Esto les permitirá obtener datos adicionales sobre los sistemas de soporte vital del Orión bajo condiciones tripuladas prolongadas.

Despacio y con buena letra. Las misiones Apolo fueron un salto al vacío, literalmente. Se logró ir a la Luna en varias ocasiones, pero el riesgo era muy alto. Durante todos estos años se ha hecho un estudio más exhaustivo de la Luna para diseñar las mejores condiciones de viaje. El objetivo era volver a nuestro satélite, pero no a cualquier precio. El viaje de vuelta ya ha comenzado, pero no vale la pena acelerarse en el último momento. Para hacerlo de forma segura y enviar muchas más misiones tripuladas en un futuro cercano, es importante que Artemis III sea una prueba segura. 

Por eso son tan importantes estos cambios de diseño de la NASA. Eso sí, no podemos olvidarnos de que la NASA no es la única responsable. SpaceX y Blue Origin deben demostrar también que sus vehículos son seguros. El tiempo corre para todos. 

Imagen | NASA

En Xataka | Aún no hemos colonizado la Luna y ya la hemos llenado de basura: hay hasta pelotas de golf abandonadas


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La noticia La NASA ha rediseñado Artemis III de arriba abajo: ya no va a la Luna, y eso es precisamente lo que la hace más importante fue publicada originalmente en Xataka por Azucena Martín .



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