4 de mayo de 2026

El COVID nos recordó por las malas lo poco que sabemos del olfato: acabamos de descubrir su propio "Google Maps"

El COVID nos recordó por las malas lo poco que sabemos del olfato: acabamos de descubrir su propio "Google Maps"

Sabemos desde hace décadas cómo funciona lo que vemos, lo que oímos y lo que tocamos. La ciencia lleva un siglo cartografiando esos sentidos, de modo que cada señal sensorial tiene una dirección conocida, un recorrido trazado desde el órgano hasta el cerebro. Un par de ejemplos: este mapa de la retina o este de la cóclea. Había una asignatura pendiente: el olfato. 

No porque nadie lo hubiera buscado sino porque el sistema olfativo tiene una complejidad descomunal: más de mil tipos distintos de receptores y veinte millones de neuronas en la nariz de un ratón. Un caos biológico al que un equipo de investigación de Harvard ha logrado dibujarle un mapa.

Lo que dice el mapa. El equipo científico ha descubierto que las neuronas olfativas no están distribuidas al azar en la cavidad nasal, sino que forman un código espacial basado en franjas solapadas organizadas por el tipo de receptor y que se distribuyen de la parte superior a la inferior de la nariz. Este patrón es prácticamente idéntico en todos los animales estudiados, de modo que se trata de una arquitectura biológica conservada y reproducible.

Lo más sorprendente es que esta disposición en bandas es un espejo del mapa del bulbo olfativo en el cerebro. Es decir, existe una continuidad topográfica: la posición de una neurona en la nariz determina exactamente a qué zona del cerebro enviará su señal. Esto significa que el cerebro "lee" los olores basándose en parte en la ubicación geográfica de la célula que detectó la molécula.

Mapaaa Havard

Por qué es importante. Porque es la pieza que faltaba para entender la neuroplasticidad y la regeneración del olfato. En la práctica, porque la pérdida del olfato carece en la actualidad de tratamientos eficaces: al conocer el diseño original del sistema, los investigadores pueden ahora entender por qué fallan las conexiones tras un traumatismo o una infección viral, algo que puso de manifiesto el COVID-19. Si no se entiende la arquitectura del sistema, la regeneración va a ciegas. Como destaca Sandeep Robert Datta, neurobiólogo del Blavatnik Institute de Harvard e investigador principal del paper, sin entender este mapa, los intentos de desarrollar nuevos tratamientos están condenados al fracaso.

Contexto. El olfato de los mamíferos es un sistema complejo. En el caso del ratón, cuenta con 20 millones de neuronas olfativas, cada una expresando uno de más de un millar de tipos de receptores distintos. Para hacernos a la idea, la visión en colores humana apenas se sustenta en tres tipos de fotorreceptores. Esta complejidad hizo que durante décadas la ciencia tendiera a asociar la distribución de los receptores de forma aleatoria.

A Linda Buck y Richard Axel descubrir los receptores olfativos en 1991 les valió el Premio Nobel de medicina en 2004, pero eso nos dijo qué detectaba los olores, no dónde ni cómo se organizaban. La buena noticia es que con los avances de la biología molecular hoy en día es posible analizar células individuales en su posición original mediante técnicas como la transcriptómica espacial.

Cómo lo han hecho. El equipo de Harvard analizó aproximadamente 5,5 millones de neuronas procedentes de más de 300 ratones combinando dos técnicas: la secuenciación unicelular para saber qué receptor expresa cada neurona y la transcriptómica espacial para saber exactamente dónde está situada en el tejido.

El estudio también identificó el mecanismo que construye ese mapa: el ácido retinoico. Al manipular los gradientes químicos de ácido retinoico durante el desarrollo embrionario, observaron que las franjas de estos receptores se desplazaban, confirmando que este ácido funciona como una especie de GPS molecular que indica a cada neurona dónde posicionarse y qué receptor expresar.

Sí, pero. La primera gran limitación del estudio es evidente: se ha hecho en ratones, por lo que como el propio equipo de investigación reconoce, aún no saben si la misma organización aplica en humanos. Aunque el sistema olfativo de los mamíferos se conserva en su mayoría, los seres humanos tenemos significativamente menos receptores funcionales (aproximadamente 350 frente a los más de 1.000 del ratón) y una anatomía nasal distinta, por lo que la existencia de estas franjas en humanos aún debe ser validada experimentalmente. 

Además, aunque el mapa explica el dónde, aún no explica totalmente el porqué de ese orden específico. No sabemos si las franjas están agrupadas por la estructura química de los olores o por su relevancia biológica, por ejemplo el olor de la comida frente a olores de peligro. Resolver qué lógica obedece ese orden es el siguiente gran reto.

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Portada | Angela RomaDatta Lab



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Los adolescentes ya no fuman, beben, se drogan o tienen mucho sexo entre ellos: ahora simplemente miran el móvil

Los adolescentes ya no fuman, beben, se drogan o tienen mucho sexo entre ellos: ahora simplemente miran el móvil

Durante décadas, la imagen de la rebeldía adolescente ha estado ligada al botellón, el tabaco a escondidas o el primer porro que se va tomando. Sin embargo, los jóvenes españoles en la actualidad están reduciendo bastante el consumo de estos productos, aunque para sustituirlo están optando por tener una adicción bastante compulsiva a internet o al scroll infinito en algunas aplicaciones como, por ejemplo, TikTok. 

El declive del alcohol y tabaco. Los datos que nos dan una alegría con respecto a los consumos más nocivos entre nuestros jóvenes llegan de la encuesta ESTUDES 2025 que elabora el Ministerio de Sanidad a través del Plan Nacional sobre Drogas. Aquí se puede ver cómo, mientras en 1994 un 81,4% de los jóvenes den entre 14 y 18 años admitía haber probado el alcohol en alguna ocasión, ahora en 2025 esta cifra ha caído hasta el 73,9%, con un consumo en los últimos 30 días situado en el 51,8% de los casos.

Si nos centramos tanto en el alcohol como en el cannabis, también observamos mínimos históricos en el consumo en la franja de edad entre los 14 y los 18 años. Aunque el problema actual está centrado en los vapers de sabores o cigarrillos electrónicos que si que tienen una gran presencia en este grupo de edad frente a los intentos que se hacen para regularlo. 

La nueva droga. Si nos quedáramos solo con esta mitad de la fotografía, podríamos pensar que los adolescentes de hoy son, simplemente, los más sanos de la historia. Pero aquí el mismo Ministerio de Sanidad, a través de otro informe de investigación, apunta a la relación de los jóvenes con la tecnología, que explica, en parte, por qué están menos tiempo en la calle haciendo botellón o probando el tabaco. De esta manera, se tienen varios datos importantes aquí: 

  • Un 19,4% de los estudiantes de 14 a 18 años presenta un uso problemático de internet.
  • Un 15,3% muestra claros signos de problemas con las redes sociales, atrapados en mecánicas de diseño adictivo, que es lo que conocemos como doomscrolling
  • Un 5,2% presenta síntomas compatibles con la adicción a los videojuegos, algo que ha sido motivado también por las famosas 'loot boxes' que favorecen la adicción a los juegos de azar, ya que si buscan un cambio estético concreto, deben tener suerte para que les salga en una caja o un sobre virtual. 

Tenemos un gran reto. Lo que nos dicen estos informes no es más que el problema que sufríamos en nuestra juventud ha mutado y se ha actualizado a otro mucho más moderno y difícil de detectar. Antes, el olor a tabaco era una señal clara de que algo estaba ocurriendo, pero hoy un adolescente puede estar desarrollando una adicción severa encerrado en su habitación, mientras sus padres piensan que solo "está con el móvil". 

Esto ha hecho que las políticas públicas estén centradas ahora mismo en este tipo de adicciones, también con algunas medidas que ya van sonando, como por ejemplo el veto al acceso a las redes sociales a menores de 16 años en nuestro país para controlar estas prácticas adictivas que las aplicaciones tratan de ir reforzando.  

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Privacidad en Windows 11: qué datos recopila Microsoft y cómo reducirlo al mínimo

Una imagen minimalista y divertida que muestra a una persona relajada leyendo en un dispositivo móvil, rodeada de iconos representativos de newsletters y artículos guardados. El fondo es simple, con colores suaves y claros. La imagen transmite la idea de organización y lectura placentera de newsletters y artículos en un entorno digital libre de distracciones.

Windows 11 es el sistema operativo de escritorio más utilizado del mundo, con una cuota del 35 % en abril de 2026 (según StatCounter), sumado al 28 % de Windows 10. Pero también es uno de los que más datos recopila por defecto: telemetría del sistema, historial de actividad, datos de escritura y voz, ubicación, información de diagnóstico y uso de aplicaciones. Un estudio de la Universidad de Edimburgo (2023) reveló que una instalación limpia de Windows 11 realiza más de 5.000 conexiones a servidores de Microsoft en las primeras 24 horas. Si te preocupa la privacidad, hay bastante que puedes hacer sin dejar de usar Windows.

Lo clave: Windows 11 permite reducir significativamente la recopilación de datos desde Configuración > Privacidad y seguridad, desactivando telemetría opcional, historial de actividades, datos de diagnóstico, ID de publicidad y permisos de apps. No puedes eliminarlo todo (la telemetría «requerida» no se desactiva en la edición Home), pero puedes pasar de una hemorragia de datos a un goteo controlable.

Qué recopila Microsoft exactamente

Microsoft clasifica los datos en categorías. Datos de diagnóstico requeridos (no desactivables en Home): información sobre el dispositivo, configuración, rendimiento y registros básicos de errores. Microsoft afirma que son necesarios para mantener Windows actualizado y seguro.

Datos de diagnóstico opcionales: información sobre webs visitadas en Edge, uso de apps, escritura y dictado (para mejorar autocompletado), actividad del dispositivo y errores detallados. Estos sí se pueden desactivar.

ID de publicidad: un identificador único que Microsoft asigna a tú cuenta para publicidad personalizada. Se comparte con anunciantes a través del ecosistema Microsoft Advertising. Historial de actividad: registra las apps que usas, los documentos que abres y las webs que visitas para la función «Timeline» y la sincronización entre dispositivos.

Para entender la privacidad en el contexto más amplio de internet, consulta nuestra guía sobre cómo dejar de ser rastreado.

Configuración de privacidad: paso a paso

Configuración > Privacidad y seguridad > General. Desactiva las cuatro opciones: ID de publicidad, contenido sugerido, Windows utilizando tú actividad de escritura/teclado, y permitir que las aplicaciones muestren contenido personalizado.

Configuración > Privacidad y seguridad > Diagnósticos y comentarios. Cambia «Datos de diagnóstico opcionales» a desactivado. Desactiva «Mejorar escritura y pulsación de teclas». Desactiva «Experiencias personalizadas». Activa «Eliminar datos de diagnóstico» para borrar los ya recopilados.

Configuración > Privacidad y seguridad > Historial de actividad. Desactiva «Almacenar mi historial de actividad en este dispositivo» y «Enviar mi historial de actividad a Microsoft». Pulsa «Borrar historial de actividad» para eliminar lo acumulado.

Configuración > Privacidad y seguridad > Permisos de aplicaciones. Revisa cada permiso (ubicación, cámara, micrófono, contactos, calendario, archivos) y desactiva el acceso para las apps que no lo necesiten. La ubicación, en particular, debería estar desactivada a nivel de sistema a menos que uses activamente una app de mapas. Si quieres blindar también tú cuenta de Google, nuestra guía de seguridad de Google complementa este proceso.

Herramientas de terceros para reforzar la privacidad

O&O ShutUp10++ (gratuito): la herramienta más recomendada para gestionar la privacidad de Windows. Ofrece más de 150 interruptores de privacidad organizados por categoría, con explicaciones claras de qué hace cada uno y recomendaciones sobre cuáles desactivar de forma segura. Es portable (no requiere instalación) y se ejecuta con un doble clic.

W10Privacy (gratuito): similar a O&O ShutUp10, con interfaz más técnica y opciones adicionales para servicios de Windows y tareas programadas de telemetría.

Pi-hole o NextDNS: a nivel de red, puedes bloquear los dominios de telemetría de Microsoft (cómo vortex.data.microsoft.com, settings-win.data.microsoft.com) para que ni siquiera lleguen a conectarse. NextDNS tiene una categoría predefinida «Microsoft telemetry» que se activa con un clic. Nuestra guía de DNS y privacidad amplía este enfoque.

Cuenta local vs. cuenta Microsoft

Windows 11 Home insiste en que uses una cuenta de Microsoft durante la instalación. Con una cuenta Microsoft, tus configuraciones, contraseñas de WiFi, fondos de pantalla, historial del portapapeles y más se sincronizan con los servidores de Microsoft. Con una cuenta local, todo se almacena solo en tú equipo.

Para crear una cuenta local en Windows 11 Home (que Microsoft dificulta a propósito): durante la instalación, desconecta el WiFi y Ethernet. En la pantalla «Vamos a conectarte a una red», escribe en el campo de email «a@a.com» y cualquier contraseña. Windows mostrará un error y ofrecerá crear una cuenta local. Alternativa: abre CMD con Shift+F10 durante la instalación y escribe oobe\BypassNRO.cmd.

Mi recomendación equilibrada: usa cuenta Microsoft solo si necesitas sincronización entre dispositivos. Si solo usas un PC, la cuenta local es más privada. Puedes cambiar de cuenta Microsoft a local en Configuración > Cuentas > Tú información > «Iniciar sesión con una cuenta local en su lugar».

Cortana, Copilot y asistentes de voz

Cortana fue retirada oficialmente en 2024, pero Microsoft Copilot (integrado en Windows 11 desde 2023) es su sucesor con esteroides. Copilot puede acceder a tus archivos, correos (si usas Outlook), calendario y datos del sistema para ofrecer respuestas contextuales. Toda esa información se procesa en servidores de Microsoft.

Si no usas Copilot activamente, puedes minimizar su presencia: clic derecho en la barra de tareas > desactivar botón de Copilot. En Configuración > Privacidad > Voz, desactiva el reconocimiento de voz en línea para evitar que Windows envíe grabaciones de voz a Microsoft. Para saber más sobre qué hacen los asistentes de voz con tú información, tenemos guía específica.

Windows 11 Pro vs. Home en privacidad

Windows 11 Pro ofrece una ventaja significativa: permite desactivar la telemetría completamente mediante la directiva de grupo «Permitir telemetría» configurada en 0 (seguridad). En Home, el nivel mínimo es «Requerido», que sigue enviando datos básicos. Si la privacidad es prioridad absoluta, Pro (199 € o incluido en muchos portátiles empresariales) merece la inversión solo por esto. Las claves OEM de Windows 11 Pro se encuentran a precios significativamente inferiores en tiendas de licencias, aunque conviene verificar la legitimidad del vendedor.

Mi valoración

Windows 11 no es un sistema diseñado pensando en la privacidad, pero con 15-20 minutos de configuración puedes reducir la recopilación de datos al mínimo funcional. Mi enfoque es pragmático: desactivo toda la telemetría opcional, uso cuenta local, bloqueo dominios de telemetría con NextDNS y ejecuto O&O ShutUp10 después de cada actualización importante (porque Microsoft tiende a reactivar opciones de telemetría en actualizaciones). No es perfecto, pero es un equilibrio razonable entre usabilidad y privacidad. Si la privacidad es tú prioridad absoluta, Linux es la respuesta. Pero si necesitas Windows por software específico, estas medidas hacen una diferencia real y medible.

Preguntas frecuentes

¿Desactivar la telemetría rompe algo en Windows?

Desactivar la telemetría opcional no afecta al funcionamiento normal. Desactivar la telemetría requerida (solo posible en Pro con Group Policy o en Enterprise) puede impedir que Windows Update funcione correctamente en algunos escenarios. Mi recomendación: desactiva todo lo opcional, y solo toca la telemetría requerida si sabes exactamente lo que haces y aceptas posibles problemas con actualizaciones.

¿Las actualizaciones de Windows reactivan las opciones de privacidad?

Sí, especialmente las actualizaciones de funcionalidades semestrales (23H2, 24H2). Después de cada actualización importante, revisa Configuración > Privacidad y vuelve a ejecutar O&O ShutUp10. Es molesto pero es la realidad del ecosistema Windows.

¿Vale la pena pagar Windows 11 Pro solo por las opciones de privacidad?

Solo si vas a tocar Group Policy o necesitas BitLocker. Las ventajas concretas de Pro frente a Home en privacidad son: Group Policy Editor (gpedit.msc) para configurar telemetría a nivel de sistema, BitLocker para cifrado completo de disco, y la posibilidad de unirse a un dominio. Para usuarios domésticos que no van a tocar políticas avanzadas, Home con O&O ShutUp10 cubre el 90% de los ajustes que importan, sin pagar la diferencia (unos 100-130 euros entre licencias).


La noticia Privacidad en Windows 11: qué datos recopila Microsoft y cómo reducirlo al mínimo fue publicada originalmente en Wwwhatsnew.com por Juan Diego Polo.


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Minimalismo digital: reducir el ruido tecnológico sin volver a la edad de piedra

Persona joven absorta en su móvil rodeada de pantallas representando la sobreconexión digital

Pasamos una media de 6 horas y 58 minutos diarias frente a pantallas según el informe Digital 2025 de We Are Social, excluyendo el tiempo de trabajo. Eso son más de 100 días al año dedicados a scrollear redes, ver notificaciones, responder mensajes y consumir contenido que a menudo ni recordamos. El minimalismo digital, concepto popularizado por Cal Newport en su libro de 2019, propone una relación más intencional con la tecnología: usar menos herramientas, pero mejor elegidas, y recuperar tiempo para actividades que realmente valoras. Lo he practicado durante los últimos 3 años con resultados que me sorprendieron.

Lo clave: el minimalismo digital no es antitecnológico. Consiste en auditar tu uso tecnológico, eliminar lo que no aporta valor real y establecer límites claros para lo que conservas. El resultado no es usar menos tecnología por principio, sino usar solo la que mejora tu vida.

El coste real de la sobreconexión

El problema no es la tecnología en sí sino la atención fragmentada. Un estudio de la Universidad de California Irvine demostró que tras una interrupción digital (notificación, email, mensaje), se necesitan una media de 23 minutos y 15 segundos para recuperar la concentración plena. Con 50-80 notificaciones diarias en el smartphone medio, la concentración sostenida se convierte en un lujo.

Las redes sociales están diseñadas para maximizar el tiempo de uso, no tu bienestar. El algoritmo de TikTok, que analiza 200+ señales de comportamiento por sesión, mantiene a sus usuarios una media de 95 minutos diarios en la app (datos de 2025). Instagram y YouTube aplican estrategias similares: contenido infinito, autoplay, notificaciones de «te lo estás perdiendo».

El impacto en salud mental está documentado: el Surgeon General de EE. UU. emitió en 2023 un aviso oficial sobre redes sociales y salud mental juvenil, citando correlaciones entre uso intensivo de redes y aumento de ansiedad y depresión en adolescentes. Para entender cómo funcionan estas plataformas, nuestra guía de redes sociales 2026 analiza cada una en detalle.

Los tres pasos del minimalismo digital

Paso 1: Auditoría digital (1 semana). Durante 7 días, registra todo tu uso tecnológico no laboral. iOS y Android tienen herramientas integradas: Tiempo de uso (iOS) y Bienestar digital (Android) muestran exactamente cuánto tiempo pasas en cada app, cuántas veces desbloqueas el móvil y cuántas notificaciones recibes. Mi primera auditoría reveló 4,5 horas diarias de pantalla no laboral y 127 desbloqueos de móvil al día. Fue un jaque.

Paso 2: Desintoxicación temporal (30 días). Elimina todas las apps opcionales: redes sociales, juegos, noticias, entretenimiento. No las borres permanentemente, solo desinstálalas durante 30 días. Mantén solo lo esencial: comunicación directa (WhatsApp, llamadas), utilidades (mapas, banco, transporte) y herramientas de trabajo. Este período revela qué echas de menos realmente y qué no.

Paso 3: Reintroducción selectiva. Tras los 30 días, reinstala solo las apps que pasaron el filtro: «¿Aporta algo que valoro y que no puedo obtener de otra forma menos invasiva?» Configura cada app reintroducida con límites estrictos: desactiva notificaciones no esenciales, establece temporizadores de uso, elimina la app de la pantalla de inicio.

Configuraciones concretas que funcionan

Notificaciones: desactiva todas las notificaciones excepto llamadas, mensajes de personas cercanas y alertas de seguridad. En mi teléfono, solo 5 apps pueden enviar notificaciones (de las 67 instaladas). El resto, silenciadas. Si quieres profundizar en este ajuste, nuestra guía para configurar un móvil nuevo incluye recomendaciones de privacidad y notificaciones.

Pantalla de inicio: mantenla limpia. Mi pantalla principal tiene solo un reloj, el widget del tiempo y 4 apps (teléfono, mensajes, cámara, navegador). Las redes sociales están enterradas en una carpeta en la segunda pantalla, accesibles pero no a un toque de distancia.

Escala de grises: activar la pantalla en blanco y negro reduce drásticamente el atractivo visual del móvil. Las apps de redes sociales pierden gran parte de su gancho cuando eliminan el color. En iOS: Ajustes > Accesibilidad > Pantalla y tamaño de texto > Filtros de color > Escala de grises. En Android: Bienestar digital > Modo hora de dormir (o Ajustes > Accesibilidad > Corrección de color).

Modos de concentración: tanto iOS (Focus) como Android (Bienestar digital > No molestar) permiten crear perfiles que silencian apps y notificaciones en horarios definidos. Configura al menos dos: «Trabajo» (solo apps de productividad) y «Noche» (solo alarma y llamadas de emergencia).

Lo que cambió en mi vida después de 3 años

Mi tiempo de pantalla no laboral bajó de 4,5 a 1,5 horas diarias. Los desbloqueos de móvil pasaron de 127 a 35. Pero lo más significativo no son los números sino la experiencia subjetiva: leo más libros (de 8 al año a 25), paso más tiempo en conversaciones presenciales sin el móvil encima de la mesa, y mi capacidad de concentración en tareas largas ha mejorado notablemente.

No fue fácil. Las dos primeras semanas de la desintoxicación sentí ansiedad real: el impulso de coger el móvil cada 10 minutos persiste como un hábito muscular. Pero después del día 15, el impulso se disipó y empecé a notar los beneficios.

Lo más sorprendente fue descubrir cuántas apps «imprescindibles» no eché de menos en absoluto. Twitter/X, Instagram y Reddit desaparecieron de mi móvil y no los he reinstalado. La información que obtenía de ellos la encuentro en newsletters curadas y RSS, de forma más eficiente y sin el scroll infinito.

Minimalismo digital para familias

Con hijos, el minimalismo digital adquiere otra dimensión. Los controles parentales son necesarios pero insuficientes: la conversación sobre hábitos tecnológicos es más importante que cualquier filtro. Nuestra guía de protección de menores en internet aborda este tema en profundidad.

En mi familia establecimos reglas simples: no pantallas durante comidas, carga del móvil fuera del dormitorio por la noche, y «hora de tecnología» definida (en lugar de «hora sin tecnología», que psicológicamente es más restrictiva). Los niños adoptaron las reglas mejor cuando vieron que los adultos también las cumplíamos.

Mi valoración

El minimalismo digital no es para puristas que rechazan la modernidad. Es para cualquiera que sienta que su relación con la tecnología ha dejado de ser voluntaria. La pregunta no es «¿uso demasiado el móvil?» sino «¿soy yo quien decide cuándo y cómo lo uso, o es la app?». Después de tres años practicándolo, puedo decir que ha sido uno de los cambios más positivos de mi vida adulta, comparable a empezar a hacer ejercicio regularmente. No volveré atrás. Y si crees que no puedes vivir sin Instagram, te invito a probarlo durante 30 días: la respuesta te sorprenderá.

Preguntas frecuentes

¿El minimalismo digital implica renunciar a las redes sociales?

No necesariamente. Implica usarlas de forma intencional: en horarios definidos, con tiempo limitado, y por razones claras (mantener contacto con amigos lejanos, seguir a creadores que realmente valoras). Lo que eliminas es el uso compulsivo: el scroll sin objetivo, la revisión cada 10 minutos, las notificaciones que te interrumpen constantemente. Muchas personas que practican minimalismo digital mantienen una o dos redes con uso limitado.

¿Esto es aplicable en trabajos que requieren estar siempre conectado?

Sí, con adaptaciones. El minimalismo digital distingue entre tecnología laboral (necesaria, no opcional) y tecnología personal (auditable). Para el trabajo, la clave es establecer horarios claros de desconexión y comunicarlos al equipo. La legislación española de desconexión digital (Ley Orgánica 3/2018, art. 88) respalda este derecho. Fuera del horario laboral, las reglas del minimalismo aplican plenamente.


La noticia Minimalismo digital: reducir el ruido tecnológico sin volver a la edad de piedra fue publicada originalmente en Wwwhatsnew.com por Juan Diego Polo.


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La NASA enciende un propulsor nuclear de litio que podría llevar humanos a Marte: 120 kilovatios y 25 veces más potencia que la misión Psyche

La NASA enciende un propulsor nuclear de litio que podría llevar humanos a Marte: 120 kilovatios y 25 veces más potencia que la misión Psyche

La NASA acaba de dar el primer paso creíble hacia un sistema de propulsión que pueda llevar humanos a Marte sin convertir el viaje en una misión suicida. Lo cuenta Passant Rabie en Gizmodo este 1 de mayo. Los ingenieros del Jet Propulsion Laboratory (JPL) encendieron un prototipo de propulsor electromagnético dentro de una cámara de vacío, alcanzando potencias de hasta 120 kilovatios, el nivel más alto registrado en pruebas estadounidenses de propulsión eléctrica. Eso es más de 25 veces la potencia de los propulsores eléctricos de la misión Psyche, que se lanzó en 2023 hacia un asteroide rico en metales.

«Diseñar y construir estos propulsores en los últimos años ha sido un largo preámbulo para esta primera prueba», declaró James Polk, científico investigador senior del JPL, en un comunicado. «Es un momento enorme para nosotros porque no solo demostramos que el propulsor funciona, sino que alcanzamos los niveles de potencia que teníamos como objetivo. Y sabemos que tenemos un buen banco de pruebas para empezar a abordar los desafíos de escalado».

Cómo funciona: plasma de litio a 5.000 grados Fahrenheit

Los sistemas de propulsión eléctrica usan campos magnéticos y corrientes eléctricas para acelerar el propelente a velocidades altas. Este tipo de propulsión usa hasta un 90 por ciento menos de propelente que los cohetes químicos tradicionales de alto empuje, según la NASA. El truco está en que el ahorro de masa permite cargas útiles más grandes y misiones más largas con menos lanzamientos de reabastecimiento.

Los propulsores eléctricos actuales dependen de energía solar para acelerar el propelente, alcanzando velocidades altas a base de empuje continuo y bajo durante meses. El propulsor recién testado, en cambio, funciona con vapor de litio metálico. El propulsor magnetoplasmadynamic (MPD) usa corrientes altas interactuando con un campo magnético para acelerar electromagnéticamente plasma de litio. Si se desarrolla completamente y se empareja con una fuente de energía nuclear, podría reducir significativamente la masa de lanzamiento necesaria para soportar cargas útiles grandes en misiones tripuladas a Marte.

Durante la prueba, el propulsor se colocó dentro de una cámara de vacío refrigerada por agua de 26 pies (8 metros) de largo en el Electric Propulsion Lab del JPL. En cinco encendidos, el propulsor alcanzó temperaturas de más de 5.000 grados Fahrenheit (2.800 grados Celsius). El electrodo exterior con forma de tobera emitió un penacho rojo intenso, mientras que el electrodo de tungsteno en el centro brillaba blanco.

La NASA lleva años trabajando en propulsión nuclear para Marte. En enero de 2023, NASA y DARPA anunciaron el programa DRACO (Demonstration Rocket for Agile Cislunar Operations), una colaboración para demostrar un motor de cohete térmico nuclear en el espacio. El uso de cohetes térmicos nucleares permite tiempos de tránsito más rápidos y reduce el riesgo para los astronautas, ya que los viajes más largos requieren más suministros y sistemas más robustos. Los cohetes térmicos nucleares pueden ser tres veces más eficientes que la propulsión química convencional. La diferencia con el MPD de litio es que DRACO calienta propelente líquido por reactor; el MPD acelera plasma electromagnéticamente, una arquitectura distinta.

El camino al megavatio: el verdadero billete a Marte

La NASA ha desarrollado el propulsor MPD durante los últimos dos años y medio en colaboración con la Universidad de Princeton y NASA Glenn Research. El trabajo está financiado por el proyecto Space Nuclear Propulsion de la NASA, con el objetivo declarado de soportar un programa de propulsión eléctrica nuclear de clase megavatio para misiones tripuladas a Marte.

«En la NASA trabajamos en muchas cosas a la vez, y no hemos perdido de vista a Marte», declaró Jared Isaacman, administrador de la NASA. «El éxito del rendimiento de nuestro propulsor en esta prueba demuestra progreso real hacia enviar a un astronauta estadounidense a poner pie en el Planeta Rojo».

El equipo apunta a alcanzar niveles de potencia entre 500 kilovatios y 1 megavatio por propulsor en los próximos años. Ese es el siguiente hito técnico. Una nave espacial tripulada a Marte podría requerir entre 2 y 4 megavatios de potencia, lo que significa múltiples propulsores MPD operando durante más de 23.000 horas. Ese es el desafío que falta validar: el hardware opera a temperaturas altísimas, y el equipo necesita demostrar que los componentes pueden soportar el calor durante operaciones continuas de meses, no minutos.

La carrera espacial hacia Marte se está reconfigurando. Blue Origin lanzó en noviembre de 2025 dos pequeñas sondas marcianas de la NASA con su cohete New Glenn, logrando además el primer aterrizaje controlado de la primera etapa. Las sondas Blue y Gold, parte del programa ESCAPADE, están en una trayectoria elíptica que les permitirá llegar a Marte en septiembre de 2027 mediante asistencia gravitatoria. La estrategia de usar lanzadores comerciales reutilizables y construir sondas económicas y flexibles complementa el desarrollo de propulsión nuclear: cohetes baratos para meter equipo en órbita, propulsión nuclear para mover masas grandes en el espacio profundo.

Por qué importa la potencia

El benchmark conviene aterrizarlo. Los propulsores eléctricos de la misión Psyche operan a unos 4,5 kilovatios por unidad. El nuevo propulsor de litio alcanza 120 kilovatios. Eso es 26 veces más potencia, suficiente para que la diferencia no sea solo cuantitativa sino cualitativa. Misiones que con propulsión eléctrica solar tardan años pueden hacerse en meses. Una vez se llegue al rango de megavatios y se empareje con un reactor nuclear, las matemáticas del transporte interplanetario cambian.

La diferencia con la propulsión química tradicional es operativa. Un cohete químico genera empuje altísimo durante minutos y luego deja a la nave en trayectoria balística. Un propulsor eléctrico de plasma genera empuje moderado pero continuo durante meses. La aceleración acumulativa es comparable o superior, con drásticamente menos propelente. La traducción a Marte: misiones más cortas (4-6 meses en vez de 7-9), menos exposición a radiación cósmica para la tripulación, capacidad para llevar más carga útil y suministros, y posibilidad de repetir misiones sin esperar ventanas planetarias rígidas.

SpaceX y Blue Origin compiten por la arquitectura de transporte a la Luna y Marte, pero la propulsión nuclear opera en una capa distinta. Elon Musk anunció en febrero de 2026 un giro hacia la Luna primero como paso intermedio, citando la frecuencia de ventanas de lanzamiento (cada 26 meses para Marte vs continuo para la Luna). La propuesta de Musk de manufactura lunar usando un electromagnetic mass driver para lanzar material desde la superficie es tecnológicamente análoga al concepto MPD: aceleración electromagnética de masa, pero a escala distinta. Si los MPD de la NASA escalan a megavatios, la dependencia de la Luna como base intermedia podría reducirse.

Mi valoración

Lo que más me convence del anuncio es la combinación de hito técnico verificable (120 kilovatios con plasma de litio funcionando en cámara de vacío durante cinco encendidos) con honestidad sobre lo que falta. James Polk lo dijo claro: «tenemos un buen banco de pruebas para empezar a abordar los desafíos de escalado». No es retórica de «ya casi llegamos a Marte»; es reconocimiento de que el siguiente paso (escalar de 120 kW a 1 MW por propulsor) implica mejoras en hardware que aguanten 23.000 horas de operación, no minutos. La mayoría de las plataformas espaciales que se anuncian con bombo nunca alcanzan esos requisitos de durabilidad. El camino que la NASA describe es plausible precisamente porque deja explícitas las pruebas de aguante térmico que faltan. Lo que más me preocupa es el factor político-presupuestario. La administración Trump ha sido errática con financiación científica, y proyectos de propulsión nuclear son caros, de horizonte largo y vulnerables a reasignaciones presupuestarias. El JPL, que tiene su propia historia de tensiones presupuestarias recientes, depende de que el Space Nuclear Propulsion Project mantenga financiación durante varios ciclos legislativos para que la prueba de hoy se convierta en hardware de vuelo. La declaración de Jared Isaacman («no hemos perdido de vista a Marte») suena tanto a aseguramiento al equipo como a posicionamiento ante quien controla el presupuesto. La diferencia entre que el MPD llegue a vuelo en 2032 o muera como prototipo no es técnica; es presupuestaria. Lo más estructuralmente significativo es lo que el caso revela sobre la lógica de transporte interplanetario. La propulsión química nos llevará a la Luna y nos dejará probablemente en órbita marciana, pero misiones tripuladas con masa significativa requieren un cambio arquitectónico que solo la propulsión nuclear-eléctrica puede ofrecer. La pregunta a 24 meses no es si el MPD funciona técnicamente (lo hace, hoy lo demostraron) sino si se llega al megavatio antes de 2030. Mi predicción es que veremos el siguiente hito (alcanzar 500 kW en cámara de vacío con operación sostenida durante varias horas) antes del cierre de 2027, asumiendo continuidad presupuestaria. El hito verdaderamente disruptivo, una nave demostradora con MPD funcionando en órbita real durante meses, probablemente tarde hasta 2030-2031. Si SpaceX llega a tener Starship orbital a mediados de 2027 y la NASA tiene MPD a megavatio para finales de 2028, las matemáticas de Marte tripulado se vuelven viables para principios de los 2030. Eso requiere ejecución sostenida en dos programas distintos, cada uno con sus propios riesgos. Pero la prueba de hoy es el primer hito verificable que sugiere que el camino existe.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un propulsor magnetoplasmadynamic (MPD)? Tipo de propulsor eléctrico que usa corrientes altas interactuando con un campo magnético para acelerar plasma. En el caso del nuevo propulsor de la NASA, el propelente es vapor de litio metálico. La aceleración electromagnética del plasma genera empuje con uso muy eficiente de propelente (hasta 90 por ciento menos que cohetes químicos).

¿Cuándo podría llevar humanos a Marte? No hay fecha confirmada. La NASA indica que misiones tripuladas a Marte requerirían entre 2 y 4 megavatios de potencia, lo que implica múltiples propulsores MPD operando más de 23.000 horas. El equipo apunta a alcanzar 500 kilovatios a 1 megavatio por propulsor «en los próximos años». Demostrar el sistema completo en órbita probablemente tarde hasta 2030-2031.

¿Por qué litio y no otros propelentes? El litio metálico vaporizado tiene propiedades electromagnéticas favorables para aceleración por MPD: bajo potencial de ionización, alto peso atómico (más empuje por átomo) y comportamiento estable como plasma. Los propulsores eléctricos comerciales actuales suelen usar xenón o kriptón, pero a escala de megavatios el litio ofrece mejor rendimiento por unidad de masa de propelente.

 

Preguntas frecuentes

¿Qué es un propulsor nuclear de litio y en qué se diferencia de un cohete químico?

Un propulsor nuclear eléctrico de litio usa un reactor de fisión para calentar litio metálico, ionizarlo y expulsarlo a alta velocidad como propulsante. A diferencia de los cohetes químicos (queroseno + oxígeno), no genera empuje brutal en pocos minutos: ofrece empuje moderado pero sostenido durante meses, con un impulso específico mucho mayor. Eso se traduce en menos masa de combustible para llegar más lejos.

¿Cuánto reduce el viaje a Marte respecto a la propulsión convencional?

Las simulaciones de la NASA estiman que un viaje tripulado a Marte con propulsión química y trayectoria Hohmann ronda los 9 meses. Con propulsión nuclear-eléctrica de alta potencia (clase 100-200 kW) los modelos apuntan a reducciones de hasta el 30-40%, dejando el trayecto en torno a 5-6 meses. Menos tiempo de exposición a radiación cósmica galáctica para la tripulación.

¿Qué relación tiene este propulsor con la sonda Psyche?

La sonda Psyche, lanzada en octubre de 2023 hacia el asteroide del mismo nombre, usa propulsión iónica de xenón con cuatro propulsores Hall que entregan unos 4,5 kilovatios. El nuevo propulsor de litio de la NASA opera a 120 kilovatios, unas 25 veces más potencia, y abre la puerta a misiones tripuladas que con xenón eran inviables por masa de propulsante.

¿Cuándo podría volar este sistema en una misión real?

El ensayo encendido en tierra es solo el primer hito. La NASA y el DOE trabajan en pruebas en órbita baja en la segunda mitad de la década, con un horizonte de misión cislunar tripulada en torno a 2030 y misión a Marte tripulada como objetivo de la década de 2030. Los plazos dependen de Artemis, presupuesto del Congreso y validación del reactor en condiciones reales.




☞ El artículo completo original de Natalia Polo lo puedes ver aquí