1 de julio de 2026

Compartir la contraseña de ChatGPT o Claude no es como compartir la de Netflix: hay gente aprendiéndolo por las malas

Compartir la contraseña de ChatGPT o Claude no es como compartir la de Netflix: hay gente aprendiéndolo por las malas

Compartir contraseña es una práctica muy habitual en servicios de pago, una que a esos servicios no les hace ninguna gracia. Hay personas que han pensado que si compartían la contraseña de Netflix, por qué no hacer lo mismo con  ChatGPT o Claude. Hay motivos por los que es una muy mala idea. 

Adiós privacidad. La mayoría de gente (me incluyo) ha compartido contraseñas de Netflix o Spotify, donde lo peor que puede pasar es que veas el historial de reproducciones de tu amigo o familiar. Sin embargo, con un chatbot IA compartimos muchísima más información, en ocasiones muy sensible. En el Wall Street Journal cuentan casos de varias personas que han tenido situaciones de lo más incómodas por querer ahorrar dinero, como una estudiante que usaba ChatGPT para llevar un registro de los síntomas de su enfermedad de Chron. Su compañera podía ver las veces que iba al baño y hasta conocer detalles de cómo era cada deposición.

Problemas de personalización. También cuentan el problema de Olivia Martin, estudiante de enfermería que comparte una cuenta de ChatGPT Plus con al menos seis personas más. Aquí no ha habido casos de información sensible, sino que directamente el chatbot funciona fatal. El motivo es que recibe datos muy dispares ya que cada una estudia una cosa, lo que hace que a veces  responda cosas que se van del tema de su estudio. Otro estudiante intentó escribir una carta de recomendación y acabó mezclando la experiencia laboral de todos los usuarios. Lo describe así: “Se ha vuelto un poco confuso, como si pensara que soy una mezcla de todos mis amigos”.

Las empresas lo prohíben. Tanto las condiciones de uso de ChatGPT como las de Claude prohíben expresamente que se compartan las credenciales con otras personas y advierten de que somos responsables de todas las actividades que se hagan con nuestra cuenta. OpenAI sí que contempla la posibilidad de que creemos una cuenta en nombre de otra persona, siempre y cuando nos haya autorizado para ello. 

Saben demasiado de nosotros. Hace años nos sorprendía que empresas como Google lo saben todo de nosotros, pero con los chatbots de IA el nivel de información se ha multiplicado. Google necesita deducir nuestros gustos e inquietudes a partir de cosas como nuestro historial, nuestra ubicación y las búsquedas. Hay personas que hablan con ChatGPT para pedirle consejo amoroso, le cuentan sus problemas como si fuera un psicólogo y también como si fuera un doctor virtual. No son búsquedas sin contexto, son conversaciones privadas con muchos detalles. 

Conversaciones de incógnito. Compartir una cuenta de ChatGPT o Claude puede tener sentido entre personas que estén trabajando en un mismo proyecto, siempre y cuando sólo lo usemos para eso. Para consultas más personales, tanto ChatGPT como Claude permiten la creación de chats de incógnito que no se guardan en la memoria, lo que evita que el resto de usuarios puedan ver su contenido. Eso sí, no podrá recordar  nada si vuelves a sacar el mismo tema y tendrás que volver a explicarle todo de nuevo.

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Por primera vez hemos “tocado” el horizonte de sucesos de un agujero negro. Así es como lo hemos conseguido

Por primera vez hemos “tocado” el horizonte de sucesos de un agujero negro. Así es como lo hemos conseguido

El 14 de enero de 2025, se detectó la onda gravitacional más grande hasta el momento. Hoy en día, este tipo de hallazgos son mucho más frecuentes que cuando se descubrió la primera de estas ondas, hace ahora 10 años. Sin embargo, el hecho de que esta fuese especialmente intensa animó a un equipo internacional de científicos a intentar algo que llevaban tiempo queriendo probar: adentrarse en el horizonte de sucesos de un agujero negro.

Menos ruido y mucha intensidad. Desde que se detectó la primera onda gravitacional, las técnicas empleadas se han refinado mucho, por lo que se ha reducido notablemente el ruido de fondo. Por eso, hoy por hoy es posible detectar las ondas directas, un “chorro” de radiación gravitacional que se produce justo cuando los dos horizontes de sucesos de los agujeros negros que colisionaron dan lugar a uno solo. 

El estudio de estas ondas podría dar información muy interesante sobre los agujeros negros. Sin embargo, era necesaria una onda gravitacional suficientemente potente. Durante años, los autores del estudio que se acaba de publicar en Nature estuvieron explorando opciones, pero supieron que estaban ante la candidata ideal al analizar una que se detectó en enero de 2025.

Conceptos importantes. Antes de entender lo que hicieron estos científicos debemos tener claro qué son las ondas gravitacionales y qué es el horizonte de sucesos. Las ondas gravitacionales se producen por un evento muy violento, capaz de perturbar el espacio tiempo como una piedra que cae en el agua de un estanque. Normalmente, dicho evento violento es la colisión de dos agujeros negros, que se fusionan para dar lugar a uno solo.

Por su parte, el horizonte de sucesos es el límite teórico a partir del cual nada que se acerque a un agujero negro puede escapar. Ni siquiera la luz. Cuando se fusionan dos agujeros negros, se pasa de tener dos horizontes de sucesos a uno solo. Justo cuando eso ocurre, es cuando se forman las ondas directas.

Agujero Negro 1 El horizonte de sucesos de un agujero negro sigue siendo un gran desconocido en muchos sentidos

GW250114. La onda gravitacional que se detectó el 14 de enero, denominada GW250114, se formó cuando colisionaron dos agujeros negros muy parecidos, uno de 33,6 masas solares y otro de 32,2 masas solares. El resultado fue un agujero negro de 62,7 masas solares. Esta no es la suma exacta de los dos agujeros negros, porque hubo un sobrante que se liberó en forma de energía muy intensa. Así surgen las ondas gravitacionales.

Antes y después. Generalmente, la colisión de agujeros negros se puede observar antes y después. Se estudian las vibraciones del acercamiento y la estabilización posterior a la formación del nuevo agujero negro. Hay mucho misterio en torno a lo que sucede en el “durante”. Por eso, estudiar las ondas directas podría dar mucha información interesante.

Al encontrar la fusión ideal, estos científicos identificaron las ondas directas y procedieron a analizarlas. Como habían previsto, esto les permitió extraer datos sobre el nuevo horizonte de sucesos. A su vez, esto permite extraer datos que normalmente no pueden medirse de los agujeros negros, como su frecuencia de rotación o su gravedad superficial.

¿Einstein tenía razón? Los científicos llevan años estudiando si Einstein tenía razón. Su teoría de la relatividad abarca tantos fenómenos del Universo que, con cada uno nuevo que se descubre, se intenta comprobar si se cumplen sus predicciones. Gracias a esta primera medición de ondas directas, se cree que en un futuro se podrá estudiar si estas fusiones de agujeros negros obedecen a la Teoría de la Relatividad General. Básicamente, quieren comprobar por enésima vez si Einstein tenía razón.

Aunque para eso primero habrá que comprobar si estas ondas directas pueden detectarse junto a otras ondas gravitacionales y, de paso, si las mediciones resultantes son coherentes con las que se han hecho ahora. Esto es solo un inicio, pero al menos es un pequeño hilo sacado de la maraña de misterios que rodea a los agujeros negros. 

Imagen | NOIRLab

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La noticia Por primera vez hemos “tocado” el horizonte de sucesos de un agujero negro. Así es como lo hemos conseguido fue publicada originalmente en Xataka por Azucena Martín .



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El músculo como medicina: así protege el ejercicio de fuerza tu corazón, tu cerebro y tu esperanza de vida

El músculo como medicina: así protege el ejercicio de fuerza tu corazón, tu cerebro y tu esperanza de vida

Hace tiempo que sabemos que el ejercicio de fuerza no sirve solo para tener más músculos y un cuerpo más definido. Hoy en día entendemos que, para cuidar nuestra salud, es importante combinar tanto el ejercicio de fuerza como el aeróbico. Sin embargo, siempre viene bien tener más pruebas y más razones que nos recuerden la importancia de levantar peso.

Por eso es tan importante un estudio publicado recientemente por científicos de la Universidad de Harvard, en el que se sigue a 150.000 personas durante 30 años. Este seguimiento ha permitido a sus autores concluir que, efectivamente, quienes practicaban ejercicio de fuerza regularmente tenían más probabilidad de seguir cumpliendo años, ya que esta práctica les protegía de numerosas enfermedades, especialmente de las neurológicas y cardiovasculares. Los motivos están claros, como también lo está que, en realidad, lo ideal es combinar esto con el ejercicio aeróbico.

Tres estudios, 30 años. En realidad, este último estudio es una revisión de 3 estudios, todos ellos realizados en Estados Unidos. Durante 30 años se siguió el estado de salud de sus participantes, a la vez que se monitorizaban sus hábitos deportivos. En esas tres décadas, hubo 36.000 participantes que murieron por causas diversas. No siempre se debía a no haber practicado ejercicio. Al fin y al cabo, hay muchos factores que influyen en la salud. Sin embargo, sí que se vio que quienes hacían entre 90 y 120 minutos de ejercicio de fuerza a la semana tenían un 13% menos de riesgo de morir por cualquier causa que quienes no lo hacían. 

Los tipos de enfermedades más prevenidas. Aunque el porcentaje se calculó con respecto a muertes por cualquier causa, en este estudio destaca la protección neurológica y cardiovascular. De hecho, con esa práctica de ejercicio de fuerza se reducía en un 19% el riesgo de morir por enfermedad cardiovascular y en un 27% el riesgo por trastornos neurológicos, especialmente demencia. Por todo esto, el estudio concluye que el ejercicio de fuerza tiene un efecto positivo sobre la longevidad. 

Más no siempre es mejor. Otro dato curioso de este estudio es que quienes hicieron más de esos 120 minutos semanales de ejercicio de fuerza no experimentaron beneficios extra. Por eso, si hay más tiempo disponible, se puede aprovechar para hacer ejercicio aeróbico, ya que, en realidad, lo ideal es combinar ambos tipos de entrenamiento. 

La combinación ideal. Según este mismo estudio, 150 minutos de ejercicio aeróbico semanal disminuye el riesgo de muerte por cualquier causa entre un 26% y un 43%. Pero si esto, además, se combina con el ejercicio de fuerza mencionado anteriormente, el riesgo disminuye en un 45%. Lo ideal es combinar los dos tipos de ejercicio para comprar todas las papeletas de longevidad posibles.

Dos horas semanales de ejercicio de fuerza se pueden repartir en dos entrenamientos en el gimnasio. Se pueden hacer entrenamientos full body ambos días, para entrenar dos veces todos los grupos musculares, pero aumentando la densidad de la parte superior un día y de la inferior otro. En cuanto a los 150 minutos de ejercicio aeróbico semanal, es algo muy alcanzable. Solo con ir andando al trabajo o a hacer recados ya tendríamos buena parte conseguida. No obstante, es aconsejable añadir varias sesiones de un cardio algo más vigoroso, como salir a correr, nadar o hacer bicicleta. 

Cardio Gimnasio El cardio, mejor distribuido en varias sesiones semanales

Las causas. Este es un estudio observacional. Eso significa que se ha visto una correlación, pero no necesariamente una causalidad. Quienes hacen ejercicio de fuerza viven más tiempo, pero no se ha analizado su sangre, por ejemplo, en busca de marcadores que indiquen esa calidad de vida. Aun así, los autores de la investigación tienen sus propias hipótesis, descritas también en The Conversation por el profesor de la Universidad de East London John McNamara. 

Para empezar, el músculo es una especie de esponja que, por orden de la insulina, absorbe buena parte de la glucosa que se acumula en la sangre después de comer. Así, la glucosa actúa como fuente de energía para el músculo y no aumenta en picos ni se acumula en forma de grasa. Con todo eso, se previenen enfermedades metabólicas como la diabetes tipo 2 o la obesidad. Claramente, si hay más músculo, la esponja es más grande, por eso es tan importante el ejercicio de fuerza. 

Además, con respecto a las enfermedades cardiovasculares, las mioquinas tienen un papel esencial. Son unas proteínas que se liberan cuando el músculo se contrae y que tienen un efecto positivo en la sangre, reduciendo la inflamación crónica. Es muy beneficioso frente a las enfermedades cardíacas; pero también, de nuevo, para las metabólicas e incluso frente a algunos tipos de cáncer. Por otro lado, cabe destacar que esa cascada química potenciada por el ejercicio de fuerza ayuda a aumentar el flujo sanguíneo en órganos como el cerebro o el hígado y también reduce la presión arterial y aumenta la flexibilidad de los vasos sanguíneos.

La clave de la longevidad. Una caída puede ser leve en una persona joven, pero en ancianos puede suponer más huesos rotos, con una recuperación más lenta o incompleta. Se puede deteriorar muchísimo la salud de la persona. Por eso, una de las claves de la longevidad pasa por fortalecer los huesos. El sistema músculo-esquelético está muy bien combinado. Los músculos fuertes se suelen traducir también en huesos más fuertes. Por eso, las personas viven más años cuando realizan ejercicio de fuerza.

Limitaciones a tener en cuenta. Las personas que hacen ejercicio, ya sea de fuerza o aeróbico, a menudo también mantienen otros hábitos saludables. Además, los participantes del estudio eran sanitarios, por lo que es esperable que tengan claras las medidas para cuidar su salud. Por eso, sería ideal haber hecho otro estudio similar, con más variedad de participantes, y teniendo en cuenta otros hábitos para ver la influencia que tienen en el resultado final. Aun así, todo apunta a una rutina muy beneficiosa para cualquiera. 

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El debate por el control de internet acaba de bajar al nivel más básico en Malasia: quién reparte las direcciones IP

El debate por el control de internet acaba de bajar al nivel más básico en Malasia: quién reparte las direcciones IP

Hay una parte de internet que casi nunca vemos y, precisamente por eso, tendemos a darla por resuelta. No hablamos de las webs, de las aplicaciones ni de los grandes centros de datos, sino de los números que permiten que unas redes encuentren a otras sin pisarse el terreno. Esa administración silenciosa es una de las razones por las que internet funciona como una red común y no como una suma de sistemas incompatibles. Cuando esa capa entra en disputa, lo que se discute es bastante delicado.

El movimiento. Malasia ha puesto sobre la mesa una reforma legal que apunta directamente a esa capa básica de la red. En una consulta pública se ha planteado dar a MCMC, el regulador de comunicaciones del país, autoridad legal para gestionar y administrar recursos de direccionamiento electrónico, incluidas direcciones IP, números AS y tasas asociadas. La propuesta también abre la puerta a desarrollar un Registro Nacional de Internet para Malasia.

La capa invisible. Como decimos, aquí no hablamos de dominios, sino de la numeración que sostiene el encaminamiento de internet. Una dirección IP identifica un recurso dentro de la red; un número AS identifica a una red autónoma, por ejemplo la de un operador o un gran proveedor, que intercambia rutas con otras redes. Es una distinción técnica, sí, pero con una consecuencia muy concreta: estos recursos no pueden depender de reglas que se contradigan entre sí. Su valor está precisamente en que todos los reconocen bajo un sistema común.

Ese sistema no depende, en condiciones normales, de cada Estado por separado. El modelo actual se apoya en cinco registros regionales de Internet, conocidos como RIR, que gestionan la distribución de direcciones IP y números AS en distintas zonas del mundo. APNIC es el registro correspondiente a Asia-Pacífico, mientras que ARIN cubre Norteamérica y parte del Caribe, LACNIC América Latina y el Caribe, RIPE NCC Europa, Oriente Medio y parte de Asia Central, y AFRINIC África. La lógica es evitar que una infraestructura global quede partida en decisiones nacionales incompatibles.

El precedente nacional. Hay economías que ya cuentan con un Registro Nacional de Internet, pero eso no significa que cualquier país pueda crear uno cuando quiera. En la región de APNIC existen siete casos reconocidos, asociados a China, India, Indonesia, Japón, Corea, Taiwán y Vietnam. La diferencia es que esos registros vienen de una etapa anterior, cuando algunas estructuras nacionales ya existían o estaban formándose antes de que el modelo regional quedara consolidado. Por eso la propuesta malasia no parte de cero, pero sí choca con una puerta que APNIC considera cerrada desde hace años.

APNIC sostiene que esa puerta está cerrada por una razón concreta. En 2012 dejó de aceptar nuevas solicitudes para crear Registros Nacionales de Internet y, en febrero de 2024, hizo permanente esa moratoria. También retiró el antiguo marco que servía para evaluar nuevos NIR, de modo que hoy no existe un procedimiento vigente para reconocer otro registro nacional en la región. En su correspondencia con la MCMC, APNIC insiste en ese punto: no puede tramitar una solicitud malasia bajo un modelo que ya considera superado.

La lectura malasia. Desde el lado del regulador, el argumento pasa por poner al día una norma nacida en 1998, antes de que la economía digital tuviera el peso actual. La consulta plantea dar a MCMC una autoridad más clara sobre la administración de recursos de direccionamiento electrónico y sobre las tasas vinculadas a esa gestión. APNIC, además, recoge en su correspondencia que MCMC ha defendido más control local sobre las asignaciones, un acceso más sencillo a recursos y un empuje a IPv6. El planteamiento oficial apunta a ordenar y reforzar esa administración, aunque el alcance de ese control es precisamente lo que abre la disputa.

Lo delicado es el precedente. Un Registro Nacional de Internet con más autonomía de la prevista por APNIC no solo afectaría a Malasia, también enviaría una señal a otros gobiernos interesados en gestionar desde casa recursos que hasta ahora se coordinan regionalmente. The Register apunta que, si un NIR malasio asumiera parte de las funciones de APNIC, podría reabrirse el debate sobre el papel de los gobiernos en la asignación de recursos de internet. La preocupación política existe, pero conviene formularla con cuidado: el riesgo no está en lo que la consulta dice hacer, sino en el poder que podría concentrarse si ese modelo se amplía.

No estamos, por tanto, ante una pelea por una web, una aplicación o una plataforma concreta. La disputa baja a una capa mucho más básica: quién administra la numeración que permite que internet siga funcionando como una red compartida. Si Malasia insiste en avanzar hacia un Registro Nacional de Internet, el choque con APNIC no tiene por qué ser ruidoso en el primer momento.

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30 de junio de 2026

Ford ha comprobado que la IA tiene un problema de calidad. Su solución: volver a contratar a viejos empleados

Ford ha comprobado que la IA tiene un problema de calidad. Su solución: volver a contratar a viejos empleados

Hace unos años, Ford se lanzó de cabeza a la automatización de su cadena de producción. Quería que sus sistemas de inteligencia artificial revisaran cada pieza y detectaran fallos antes de que el vehículo abandonara la factoría. Sobre el papel, parecía el plan perfecto, en la práctica, la IA mostraba algunos problemas más complicados de corregir que se traducían en un incremento en los llamamientos a revisión de sus coches.

Los problemas de fiabilidad de Ford no solo no se solucionaron con la inversión en automatización, así que la compañía tuvo que analizar a conciencia el problema y, ahora, creen que han dado con la solución ideal: volver a contratar a antiguos ingenieros para corregir las pifias de la IA.

El error de fiarlo todo a la IA. Charles Poon, vicepresidente de ingeniería de hardware en Ford, reconocía que "pensamos erróneamente que con solo introducir inteligencia artificial e incorporar los requisitos de diseño que teníamos, obtendríamos un producto de alta calidad". No fue así.

El problema no estaba solo en la tecnología que estaban usando. Estaba en lo que le habían enseñado. Una IA vale lo que valen sus datos de entrenamiento, y Ford había dejado fuera a la gente que más conocimiento y experiencia podía aportar a ese entrenamiento. Según recogía Bloomberg, la compañía reconoció que dejó de lado el conocimiento de sus ingenieros más veteranos en fases clave del proceso.

Vuelven los veteranos "con barba canosa". La respuesta de Ford fue contratar de nuevo a muchos de los ingenieros que había despedido para traer de vuelta todo ese conocimiento. En los últimos tres años ha incorporado 350 ingenieros con experiencia en desarrollo de producto y control de calidad. Kumar Galhotra, jefe de operaciones de Ford, señalaba que estos especialistas "buscan los puntos débiles", y sobre todo, encuentran soluciones antes de que se conviertan en un problema real para el cliente.

Su misión no era sustituir la IA, sino ocupar el lugar que debían haber adoptado desde el principio: ser supervisores del trabajo de la IA y corregirla cuando su resultado fuera incorrecto. Además, estos empleados expertos se encargan de la formación de los nuevos talentos, asegurando el relevo generacional. Algo que preocupaba especialmente al CEO de Ford.

El giro se nota en las cifras de calidad ¿Compensó este cambio de rumbo con la incorporación de ingenieros como supervisores de esa automatización? Los números dicen que sí. Ford pasó del puesto 15 entre marcas generalistas en 2023 a liderar esa categoría en 2026. Mejoró en 41 problemas menos por cada 100 vehículos respecto al año anterior. Ford fue la marca que experimentó un mayor avance de entre todas las marcas no premium.

Tres modelos, el F-150, el Mustang y el Super Duty, encabezaron sus segmentos por segundo año seguido. Solo Porsche y Genesis quedaron por delante de Ford en el ranking general de fiabilidad elaborado por el estudio J.D. Power, que mide los fallos detectados en los primeros 90 días de uso.

Menos garantías, menos revisiones, más ahorro. La mejora en calidad también se nota en el balance de resultados de Ford. Jim Farley, consejero delegado de Ford, habló de cientos de millones de dólares ahorrados gracias a la caída en costes de garantía. La compañía espera cerrar el año con mil millones de dólares de ahorro operativo, en parte gracias a este trabajo de calidad.

Aun así, Ford sigue siendo la marca con más llamamientos de seguridad en EEUU. Solo en 2025 emitió 153 llamamientos a revisión, casi el doble del récord previo que tenía General Motors. Esos avisos afectaron a casi 13 millones de vehículos. Los últimos datos apuntan a que Ford ha logrado cambiar su dinámica mejorando las cifras de fiabilidad.

En Xataka | Henry Ford: "Prefiero que 20.000 empleados estén contentos y bien alimentados a que unos pocos se hagan millonarios”

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La noticia Ford ha comprobado que la IA tiene un problema de calidad. Su solución: volver a contratar a viejos empleados fue publicada originalmente en Xataka por Rubén Andrés .



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