15 de mayo de 2026

Investigadores de desinformación llevan a los tribunales la política de visas que amenaza con deportarlos por su trabajo

Investigadores de desinformación llevan a los tribunales la política de visas que amenaza con deportarlos por su trabajo

Académicos, periodistas de verificación y expertos en moderación de contenido argumentaron el 13 de mayo de 2026 ante un tribunal federal en Washington D.C. que una política de visas del gobierno de EE.UU. viola la Primera Enmienda al amenazar con la deportación a no ciudadanos por el simple ejercicio de su trabajo de investigación.

El caso es Coalition for Independent Technology Research v. Rubio, presentado el 9 de marzo de 2026 por el Knight First Amendment Institute y Protect Democracy en representación de CITR (Coalition for Independent Technology Research). Los demandados son el secretario de Estado Marco Rubio, la exsecretaria de Seguridad Nacional Kristi Noem y la fiscal general Pam Bondi.

La política impugnada y su alcance

La política fue anunciada por el secretario de Estado Marco Rubio en mayo de 2025. Permite al gobierno negar visas, revocarlas o iniciar procedimientos de deportación contra no ciudadanos que el gobierno considere «cómplices en la censura de americanos» online.

En la práctica, la política habilita a los funcionarios consulares a escrutar las solicitudes de visa en busca de evidencias de trabajo en áreas como la investigación de desinformación, la verificación de datos, la moderación de contenido y el trabajo de «trust and safety» en plataformas digitales.

La demanda describe el alcance como «expansivo e increíblemente vago»: el término «censurar a americanos» no tiene definición legal precisa y puede abarcar desde investigadores académicos que estudian algoritmos hasta trabajadores de ONGs que etiquetan discurso de odio o investigadores de IA que publican trabajo sobre tecnologías de vigilancia en sistemas militares autónomos.

Cinco personas han sido formalmente sancionadas bajo la política: el ex-comisario europeo de Mercados Digitales Thierry Breton; Imran Ahmed, director del Center for Countering Digital Hate (CCDH) y residente permanente en EE.UU.; Clare Melford, directora ejecutiva del Global Disinformation Index; y otros dos europeos con roles en regulación de plataformas.

Los efectos documentados sobre la comunidad investigadora

La demanda no se queda en los cinco casos nombrados. CITR aporta evidencias de un «efecto amedrentador» (chilling effect) que ya está cambiando el comportamiento de investigadores:

Un profesor en el Sur de EE.UU. que estudia el papel de los medios en la política americana canceló la presentación pública de un libro sobre desinformación y dejó de publicar artículos de opinión por miedo a perder su visa H-1B.

Un experto en moderación de contenido con residencia permanente cambió de área de investigación a temas «políticamente neutrales» y dejó de viajar internacionalmente.

Un profesor adjunto que estudia daños online a menores abandonó el país porque no es ciudadano americano y teme ser detenido o deportado.

La abogada Carrie DeCell del Knight First Amendment Institute lo resumió en la rueda de prensa posterior a la audiencia: «El gobierno está sometiendo a miembros de CITR y otros no ciudadanos a exclusión, detención y deportación simplemente por informar sobre el discurso en redes sociales y los daños que podrían derivarse de él.»

La demanda cuenta con apoyo de amicus curiae del Integrity Institute, la Electronic Frontier Foundation y el Poynter Institute.

Los argumentos legales

La demanda argumenta que la política constituye discriminación de punto de vista (viewpoint discrimination), lo que es inconstitucional bajo la Primera Enmienda: el gobierno no puede penalizar a las personas por la perspectiva que expresan en su trabajo, aunque ese trabajo consista en criticar cómo las plataformas gestionan el discurso.

El gobierno argumenta que tiene autoridad plena sobre las decisiones de inmigración, incluyendo la denegación de visas por razones de política exterior, sin que la Primera Enmienda limite ese poder discrecional cuando se aplica a no ciudadanos fuera del territorio de EE.UU.

El debate legal central es si la Primera Enmienda protege a los no ciudadanos frente a decisiones de visas motivadas por sus posiciones académicas o de investigación, o si el poder migratorio del ejecutivo prevalece sin límites constitucionales.

La decisión del juez federal está pendiente. El resultado podría redefinir hasta dónde puede llegar el gobierno federal para usar la política de inmigración como herramienta de presión sobre el debate académico y periodístico sobre tecnología y plataformas digitales.

Mi valoración

Este caso tiene consecuencias directas para la infraestructura de conocimiento sobre la que se toman decisiones de política tecnológica. Los investigadores de desinformación, moderadores de contenido y expertos en trust and safety son quienes documentan empíricamente cómo funcionan los algoritmos, qué daños generan y qué políticas los reducen. Si ese campo se vacía de investigadores no ciudadanos por miedo a represalias migratorias, el debate público sobre plataformas digitales pierde la base de evidencia sobre la que debería apoyarse.

Lo que más me convence del argumento legal de CITR es la documentación del chilling effect. No hace falta que el gobierno deporta masivamente a investigadores para dañar la investigación: basta con que los investigadores tengan miedo suficiente para autocensurarse o emigrar. Los ejemplos documentados en la demanda muestran que ese efecto ya está ocurriendo.

Lo que más me preocupa es la ambigüedad del término «censurar a americanos». En su definición más amplia, cualquier investigación que concluya que una plataforma debería moderar más contenido podría leerse como «complicidad en la censura». La vaguedad no parece accidental.

Lo más significativo es el precedente potencial. Si la demanda prospera y el tribunal establece que la Primera Enmienda limita el uso de la política de visas para presionar a investigadores por su trabajo académico, el resultado es un límite claro al uso del poder migratorio como herramienta de política de discurso. Si el gobierno gana, el poder ejecutivo tiene carta blanca para usar la frontera como instrumento de presión sobre debates académicos.

Preguntas frecuentes

¿Qué es CITR y contra qué política presenta este caso?

CITR (Coalition for Independent Technology Research) es una organización no partidista de investigadores, académicos y periodistas especializados en tecnología y medios digitales. La demanda impugna una política del secretario de Estado Marco Rubio, anunciada en mayo de 2025, que permite negar o revocar visas y deportar a no ciudadanos que el gobierno considere «cómplices en la censura de americanos», lo que incluye el trabajo de investigación sobre desinformación, moderación de contenido y trust and safety en plataformas.

¿Cuáles son los principales casos documentados de personas afectadas?

Las personas formalmente sancionadas incluyen al ex-comisario europeo Thierry Breton, a Imran Ahmed (director del Center for Countering Digital Hate, residente permanente en EE.UU.) y a Clare Melford (directora ejecutiva del Global Disinformation Index). La demanda documenta también efectos más amplios: investigadores con visa H-1B que han dejado de publicar, expertos que cambiaron de área de investigación para evitar represalias, y académicos que abandonaron el país.

¿Qué argumenta el gobierno en su defensa?

El gobierno argumenta que tiene autoridad discrecional plena sobre las decisiones de inmigración, incluyendo la denegación de visas por razones de política exterior, y que esa autoridad no está limitada por la Primera Enmienda cuando se aplica a no ciudadanos fuera del territorio nacional. El debate legal central es si la Primera Enmienda protege a los no ciudadanos frente a decisiones de visas motivadas por sus posiciones académicas.




☞ El artículo completo original de Natalia Polo lo puedes ver aquí

La historia de la escritura parecía intocable. Hasta que unos investigadores descubrieron una tablilla en la Isla de Pascua

La historia de la escritura parecía intocable. Hasta que unos investigadores descubrieron una tablilla en la Isla de Pascua

La Isla de Pascua es conocida sobre todo por los moáis, enormes esculturas con forma de cabeza que los nativos tallaron en toba volcánica y llevan décadas fascinando a los científicos. En la ínsula polinesia hay sin embargo otro enigma arqueológico mucho menos visible pero igual (o incluso más) importante para la humanidad: el rongo rongo, el sistema de escritura pictográfico empleado por el pueblo Rapa Nui. Los lingüistas aún no han podido descifrar sus signos, pero sobre todo les inquieta una duda: ¿Cuándo se inventó?

Quizás parezca algo anecdótico, pero la respuesta supondría un hito que trascendería la Polinesia y nos ayudaría a comprender mejor cómo la humanidad alumbró uno de los inventos que más ha influido en la historia: la escritura.

Una palabra: rongo rongo. No es ni de lejos tan conocido como los moáis, pero el rongo rongo es uno de los tesoros más fascinantes que les debemos a los Rapa Nui, los nativos polinesios de la isla de Pascua. Básicamente consiste en un sistema de escritura basado en pictogramas que se conserva en una serie de tablillas repartidas por el mundo. Los expertos calculan que se compone de 400 caracteres, aunque su significado y lógica sigue rodeado de incógnitas.

Los expertos no han logrado descifrarlo aún, algo comprensible si se tienen en cuenta dos datos. Primero, que aunque el rongo rongo tiene siglos de historia los europeos no se interesaron por él hasta el XIX. El mérito se lo debemos en gran medida al misionero francés Eugene Eyraud, quien poco antes de morir describió los símbolos que cubrían tablillas y bastones de madera localizados en la isla polinesia. El segundo dato es que conservamos un número bastante limitado de tablas grabadas, piezas que además se reparten por lugares como Roma, Honolulu o Nueva York.

Rapae

El gran misterio. Hace unos años Silvia Ferrara, profesora del Departamento de Filología Clásica y Estudios Italianos de la Universidad de Bolonia, explicaba a la BBC por qué el desafío es tan complicado: "Nadie ha reconstruido la correspondencia sistemática entre cada signo y los sonidos que registra". A simple vista los glifos parecen representar siluetas de animales, plantas, personas, artefactos y diseños geométricos, pero comprenderlos requiere aclarar cuestiones tan básicas como si dos signos similares entre sí, con ligeras variaciones, representan el mismo sonido.

Lo curioso es que, por complejo que resulte ese desafío, no es lo que más fascina a los expertos. Hay otra pregunta que les inquieta aún más: ¿Cuándo y cómo se creó el rongo rongo? ¿Fue algo que idearon los nativos de la Isla de Pascua o se desarrolló tras la llegada de los primeros navegantes europeos, a comienzos del siglo XVII? La clave ya no es tanto entender qué dicen los pictogramas como aclarar quiénes, cuándo, cómo y bajo qué influencia crearon el sistema.

¿Es tan importante? Sí. Y la razón es muy sencilla. Idiomas hay muchos (muchísimos), pero sistemas de escritura desarrollados desde cero, de forma independiente, hay muy pocos (poquísimos). "Para muchos la escritura representa una cualidad esencial de la civilización. Existen cuatro casos y lugares en la historia de la humanidad donde la escritura se inventó desde cero sin ningún conocimiento previo", explicaba en 2010 Christopher Woods, del Instituto para el Estudio de Culturas Antiguas de la Universidad de Chicago.

Ese 'milagro' se obró básicamente en Mesopotamia, Egipto, China y Mesoamérica. "Es probable que todos los demás sistemas de escritura hayan evolucionado a partir de los cuatro sistemas", detallaba el experto. Si el rongo rongo se desarrolló en la Isla de Pascua básicamente tras la llegada de los europeos, en el siglo XVII, esa 'foto' no cambiaría. Sería una creación valiosa, aunque no 'independiente'. Su origen se explicaría por influencias externas. 

Pero… ¿Y si fueron los Rapa Nui quienes idearon el sistema de forma totalmente autónoma? Al fin y al cabo se sabe que, pese a ser una isla remota en plena Polinesia, los nativos llegaron allí varios siglos antes que los navegantes holandeses.

Resolviendo la incógnita. Convencida de que ese es el gran enigma de la Isla de Pascua (con permiso de los máis), hace unos años Ferrara intentó aclarar la cronología de la escritura rongo rongo. El estudio, realizado junto a otros colegas y cuyas conclusiones se recogieron en Scientific Reports, se centró en cuatro tablillas grabadas que se conservan en Roma. Para averiguar de qué época eran los investigadores las sometieron a datación por radiocarbono y pidieron a un botánico que analizase sus materiales.

¿Qué averiguaron? Que tres de las tablillas parecen haberse usado en el siglo XIX, después de la llegada de los europeos a la isla. La cuarta sin embargo reservaba una sorpresa: apunta a un período comprendido entre 1493 y 1509. “Destaca como una anomalía en nuestro modelo cronológico, ya que muestra una antigüedad anterior a la llegada de los europeos”, revela la profesora Sahra Talamo, también de la Universidad de Bolonia. Ese hallazgo abre un horizonte fascinante que contradice la versión de que el rongo rongo floreció bajo la influencia de navegantes occidentales.

“La narrativa común siempre ha sido una en la que la población local fue expuesta a la escritura cuando los europeos llegaron a la isla a partir de 1722 y esto fue lo que impulsó la creación de la escritura, como una suerte de resultado de una transmisión, de exposición a un sistema de escritura preexistente”, comenta Ferrara a la BBC. Su trabajo abre otra puerta: sugiere que el rongo rongo fue una “invención original, una innovación que ocurrió porque los cerebros de gente local los llevó en esa dirección”.

Camino por recorrer. Aunque la investigación de Ferrara y Talamo es fascinante y arroja luz sobre los orígenes de la escritura de Rapa Nui, lo cierto es que no zanja el debate. No al menos de forma definitiva. El análisis por radiocarbono concluyó que una tablilla puede datarse entre finales del siglo XV y comienzos del XVI, pero eso, admite la propia docente, no significa necesariamente que el grabado que contiene sea de la misma época. Es decir, la inscripción puede haberse realizado también en el siglo XIX, solo que su autor decidió hacerla sobre una tablilla del XVI.

Es una posibilidad, aunque Ferrara desliza que sería extraño que algún nativo decidiera escribir sobre un pedazo de madera cortado varios siglos antes. ¿Qué sentido tendría? ¿Por qué iba alguien a usar un soporte que, por su antigüedad, no era el más práctico para plasmar pictogramas? “Dadas las condiciones de conservación, no podemos suponer una fecha mucho posterior a la de la tala de la madera usada para la tablilla”, reivindica. Del mismo modo, recuerda que el hecho de que las otras tres tablillas se elaborasen tras la llegada de los europeos no prueba que la escritura surgiese entonces. Se usó en el XIX, pero sus orígenes pueden ser previos.

¿Eso es todo? No. Hay otro argumento a favor de la tesis de Ferrara que, aunque no se apoya en estudios de radiocarbono, es igual de sugerente. Los glifos usados por los nativos de la Isla de Pascua difieren de cualquier otro sistema de escritura conocido. Incluso “carecen de paralelismos cercanos”, deslizan desde la Universidad de Bolonia. Eso refuerza la tesis de que el rongo rongo nació en la propia ínsula polinesia. De confirmarse, sería un hito para los nativos de Rapa Nui, pero también para la humanidad, que sumaría un nuevo caso de estudio para comprender un fenómeno fascinante: cómo nuestros ancestros crearon la escritura.

Imágenes | Sophie Laurent (Unsplash), Wikipedia y Università di Bologna

En Xataka | Cuando Colón llegó a América los rapanui ya llevaban dos siglo allí. Acabamos de encontrar la prueba definitiva

-
La noticia La historia de la escritura parecía intocable. Hasta que unos investigadores descubrieron una tablilla en la Isla de Pascua fue publicada originalmente en Xataka por Carlos Prego .



☞ El artículo completo original de Carlos Prego lo puedes ver aquí

Pingüinos papúa no serían una sola especie: estudio genómico revela cuatro linajes moldeados por el océano Austral

Una investigación internacional con participación chilena descubrió que los pingüinos papúa han seguido rutas evolutivas distintas durante millones de años. El hallazgo redefine su clasificación y advierte que algunos grupos podrían ser mucho más vulnerables al cambio climático de lo que se pensaba.

Durante décadas, los pingüinos papúa fueron considerados una única especie distribuida en distintos puntos del océano Austral. Sin embargo, una nueva investigación internacional, con participación de científicas y científicos chilenos, acaba de cambiar esa visión. El estudio demuestra que estas aves en realidad corresponden a cuatro linajes evolutivos profundamente diferenciados, cada uno adaptado a las condiciones ambientales específicas de su territorio.

La investigación fue liderada por un equipo internacional con participación de la Universidad de Los Lagos, la Universidad Andrés Bello, la Universidad de Chile y los Institutos Milenio CRG y BASE, en colaboración con la Universidad de California, Berkeley, además de instituciones de Australia, Francia, Sudáfrica, Argentina, Reino Unido y Estados Unidos.

Para el estudio, el equipo analizó el genoma completo de 64 ejemplares provenientes de diez colonias distribuidas desde las islas Malvinas hasta las cercanías de la Antártica, incluyendo también las islas Kerguelen, Crozet y Macquarie. Los resultados revelaron diferencias genéticas profundas entre los grupos, evidenciando procesos avanzados de especiación impulsados por las distintas condiciones del océano Austral.

“El ambiente no es solo el escenario donde viven los organismos, también es una fuerza que moldea su ADN a través del tiempo, dejando huellas en su genoma”, explicó la Dra. Daly Noll, académica de la Universidad de Los Lagos e investigadora asociada de los Institutos Milenio BASE y CRG.

Según la investigadora, factores como la temperatura del mar, la cobertura de hielo, la salinidad y la disponibilidad de alimento habrían actuado durante millones de años como motores de diferenciación evolutiva. “En el océano Austral, estas diferencias ambientales han impulsado que los pingüinos papúa sigan caminos evolutivos distintos e independientes, evidenciando un proceso de especiación”, afirmó.

Genes clave para la adaptación

El análisis incluyó más de nueve millones de variantes genéticas y permitió identificar diferencias concentradas en regiones específicas del ADN relacionadas con funciones esenciales, como la regulación térmica, el metabolismo energético y la comunicación.

Uno de los hallazgos más llamativos fue la detección de cambios en genes vinculados al aprendizaje vocal, lo que sugiere que las diferencias en las vocalizaciones podrían estar contribuyendo al aislamiento reproductivo entre los distintos grupos.

“En esta investigación pudimos delimitar las cuatro especies de pingüinos papúa y realizar la descripción formal completa de una de ellas utilizando datos genómicos junto a múltiples aproximaciones”, señaló la Dra. Juliana Vianna, académica de la Universidad Andrés Bello y directora alterna del Instituto Milenio CRG.

La magnitud de las diferencias genéticas observadas es comparable a la existente entre otras aves ya reconocidas como especies independientes. Por ello, el estudio propone oficialmente dividir a los pingüinos papúa en cuatro especies distintas, respaldadas por evidencia genómica, ecológica y morfológica. Una de ellas, correspondiente al grupo de las islas Kerguelen, fue descrita formalmente como una nueva especie para la ciencia.

Cambio climático y conservación

El hallazgo también tiene consecuencias directas para la conservación de estas aves frente al avance del cambio climático. Hasta ahora, todos los pingüinos papúa eran considerados una sola unidad de conservación, lo que invisibilizaba a las poblaciones más pequeñas y vulnerables.

Las proyecciones realizadas por el equipo indican que, hacia 2050, tres de los cuatro grupos podrían perder parte importante de su hábitat marino debido al calentamiento global y los cambios en el océano Austral.

“Algunos ya están en retroceso: las colonias monitoreadas en la Isla Macquarie han perdido el 50% de sus parejas reproductivas en las últimas tres generaciones”, advirtieron las y los investigadores.

Para el Dr. Elie Poulin, académico de la Universidad de Chile y director del Instituto Milenio BASE, el estudio demuestra que incluso en especies ampliamente conocidas todavía puede existir biodiversidad no reconocida. “Identificar correctamente esa diversidad es un paso fundamental para cualquier evaluación seria de conservación”, sostuvo.

La investigación se desarrolló en el marco de la tesis doctoral de Daly Noll en el Programa de Doctorado en Ciencias, mención Ecología y Biología Evolutiva, de la Universidad de Chile, y contó con apoyo del proyecto Fondecyt de Postdoctorado ANID.

La entrada Pingüinos papúa no serían una sola especie: estudio genómico revela cuatro linajes moldeados por el océano Austral se publicó primero en Revista Ecociencias.



☞ El artículo completo original de Revista Ecociencias lo puedes ver aquí

El puntero del ratón ha sido una de las grandes constantes de la tecnología. Google ha dicho que ha durado demasiado

El puntero del ratón ha sido una de las grandes constantes de la tecnología. Google ha dicho que ha durado demasiado

Google DeepMind ha publicado los principios y demos del Magic Pointer, un puntero de ratón impulsado por Gemini que entiende qué estás señalando y por qué. Sin escribir nada. Solo apuntando.

Por qué es importante. El chatbot como interfaz principal lleva dos años siendo el modelo dominante en IA: abres una ventana, escribes y obtienes respuesta. Magic Pointer propone lo contrario: la IA se mueve contigo por la pantalla, lee lo que tienes delante y actúa sin que le expliques el contexto. Si funciona como promete, el cuadro de texto deja de ser la puerta de entrada a la IA.

La lógica detrás del proyecto parte de que el problema con la IA actual no es su capacidad, sino la fricción para usarla. Cada vez que quieres pedirle algo a un modelo, tienes que arrastrar tu mundo hasta él: abrir una ventana, pegar texto, explicar el contexto desde cero, etc. Magic Pointer invierte ese flujo: la IA va donde está el cursor.

En detalle. El sistema captura contexto visual y semántico alrededor del puntero. Señalas una fecha en un correo y Gemini te sugiere crear un evento. Seleccionas dos imágenes, un sofá y tu salón, y el modelo las compone. Pasas el cursor por una tabla y puedes pedir un gráfico sin abrir ninguna app más.

El objetivo es sustituir los prompts largos por lo que DeepMind llama "taquigrafía natural": señalar algo, decir lo que quieres, y que el sistema rellene los huecos.

  • Hay demos en vivo en Google AI Studio y el sistema ya llega a Chrome.
  • En otoño aterrizará en Googlebook, el nuevo portátil de Google con Acer, Asus, Dell, HP y Lenovo como fabricantes.

Entre líneas. Estamos viendo tres formas de meter la IA en un ordenador:

  1. Apple la integra dentro de cada aplicación.
  2. Microsoft pone Copilot en un panel lateral.
  3. Google mete Gemini dentro del propio dispositivo señalador: no está en segundo plano, es el cursor, es el widget, es la interfaz entre el usuario y la máquina.

Eso último es una apuesta filosófica. Y tiene implicaciones para el modelo de chatbot: si el cursor actúa como agente contextual, la ventana de chat pierde su monopolio como punto de entrada.

Sí, pero. Googlebook llega en otoño como producto premium, sin precio anunciado todavía. El ecosistema Android en escritorio sigue siendo el flanco débil: si los desarrolladores no construyen apps nativas para pantalla grande, el Magic Pointer apunta a un mundo que todavía no existe. Y en cualquier mercado donde Gemini esté restringido por normativa, la propuesta entera se vacía.

En Xataka | La industria de la IA ya sabe cómo ganar más dinero. Basta con usar la estrategia del miedo

Imagen destacada | Google

-
La noticia El puntero del ratón ha sido una de las grandes constantes de la tecnología. Google ha dicho que ha durado demasiado fue publicada originalmente en Xataka por Javier Lacort .



☞ El artículo completo original de Javier Lacort lo puedes ver aquí

Teresa Paneque y la ciencia chilena ante los recortes: “Apostar por la ciencia es apostar por el futuro del país”

En medio de la creciente preocupación de la comunidad científica por los anuncios de recortes presupuestarios impulsados por el gobierno del presidente José Antonio Kast, la astrónoma y divulgadora científica Teresa Paneque Carreño levantó la voz desde la Región del Maule durante su primera visita a la Universidad de Talca. La investigadora participó en una maratónica jornada de actividades académicas y una masiva charla pública sobre astronomía. En conversación con Ecociencias, reflexionó sobre el complejo escenario que enfrenta la investigación en Chile, especialmente para las mujeres científicas.

La visita de Paneque convocó a estudiantes, investigadores y familias completas interesadas en conocer más sobre el universo y el rol de Chile en la astronomía mundial. “Ha sido maravilloso estar en la Universidad de Talca por primera vez, interactuar con la comunidad académica, con investigadoras y también con estudiantes de colegios que vinieron a aprender del universo”, comentó. La astrónoma destacó además la alta convocatoria de la charla abierta realizada en Talca, donde cerca de 500 personas participaron de una jornada de divulgación científica.

“Es muy bonito ver cómo la ciencia levanta pasiones que a veces pensamos que son ajenas al mundo académico. Eso nos enseña la necesidad de comunicar ciencia en todos los espacios e interactuar con la sociedad que quiere aprender sobre los descubrimientos que estamos haciendo”, afirmó.

Ciencia chilena bajo presión

La conversación rápidamente derivó hacia el debate nacional sobre financiamiento científico. Para Paneque, el escenario actual resulta preocupante en un país que históricamente ha invertido poco en investigación y desarrollo.

“Chile invierte muy poco en ciencia. Incluso comparados con países de la región, somos uno de los países que menos apuesta por sus investigadores e investigadoras”, señaló. La divulgadora enfatizó que, pese a las limitaciones presupuestarias, la comunidad científica nacional ha logrado posicionarse internacionalmente gracias a la creatividad y resiliencia de sus equipos.

Teresa Paneque durante la charla Descubriendo el Universo desde Chile y Latinoamérica, en Universidad de Talca. Créditos fotografía, Cristian Toloza.

“Los investigadores e investigadoras de Chile son de primer nivel, pueden hacer maravillas con pocos recursos. Disminuirlos aún más afectaría negativamente al ecosistema científico, que no se queda solamente en la academia”, explicó.

Paneque recordó que actualmente los proyectos científicos deben cumplir estándares internacionales y además incorporar divulgación y vinculación con el medio. “Espero que esto sea algo que se replantee y que cuando hablemos de recortes se haga con una mirada a largo plazo y no desde ideologías políticas que no se sustentan en datos reales”, sostuvo.

La astrónoma enfatizó que la ciencia tiene impactos concretos en la vida cotidiana de las personas, desde investigaciones biomédicas hasta políticas públicas y estudios astronómicos desarrollados desde Chile. “No somos un libro empastado en una biblioteca; somos una acción concreta que mejora las condiciones de la sociedad”, afirmó.

El rol de las mujeres en la ciencia

Uno de los puntos más sensibles abordados por Paneque fue el efecto que los recortes podrían tener sobre iniciativas de equidad de género y participación femenina en investigación. Como una de las voces más visibles de la divulgación científica en Chile, la astrónoma defendió la necesidad de construir espacios científicos libres de barreras.

“La inteligencia, la creatividad y las buenas ideas no distinguen entre género. Las mujeres somos la mitad de la población mundial y, por ende, la mitad de las buenas ideas están en cerebros de mujeres”, expresó.

Para la investigadora, la inclusión femenina en ciencia no responde a una tendencia ideológica, sino a una necesidad estructural para resolver problemas complejos. “Necesitamos mujeres liderando proyectos porque de esa forma vamos a llegar a las mejores soluciones. No somos un capricho dentro de la ciencia, somos necesarias”, recalcó.

Paneque también advirtió que los avances en equidad aún son recientes y frágiles. “Todos los avances los hemos hecho a medias, porque hasta hace pocas décadas no se nos permitía estudiar o ingresar a estos espacios. Es lamentable pensar que recortes fundados en ideologías retrógradas puedan afectar el futuro de la equidad de género y de los equipos multidisciplinarios”, dijo.

Una ciencia conectada con la ciudadanía

Finalmente, la astrónoma hizo un llamado a fortalecer el vínculo entre academia y sociedad civil, señalando que el conocimiento científico no puede permanecer aislado.

“El desarrollo de conocimiento no puede quedar encerrado en una torre. Tiene que distribuirse y la sociedad también debe defender estos recursos y esta generación de conocimiento que les afecta positivamente”, sostuvo.

Paneque recordó que muchos de los avances que hoy posicionan a Chile internacionalmente —como campañas de vacunación, políticas públicas o investigaciones astronómicas— han sido posibles gracias al trabajo científico desarrollado desde universidades y centros de investigación.

“Ojalá podamos conversar más. Hay muchos puntos de unión entre la academia y la ciudadanía que pueden derivar en un mejor futuro para todos y todas”, concluyó.

La entrada Teresa Paneque y la ciencia chilena ante los recortes: “Apostar por la ciencia es apostar por el futuro del país” se publicó primero en Revista Ecociencias.



☞ El artículo completo original de Revista Ecociencias lo puedes ver aquí