12 de julio de 2026

La UIT lanza un grupo de expertos para establecer estándares globales de confianza para los agentes de IA: primer paso en territorio sin mapa

La UIT lanza un grupo de expertos para establecer estándares globales de confianza para los agentes de IA: primer paso en territorio sin mapa

La Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), la agencia digital de la ONU, anunció ayer en la cumbre AI for Good de Ginebra que pondrá en marcha un grupo de trabajo específico para que los agentes de IA sean identificables, estén bajo control humano y rindan cuentas por sus acciones. La primera reunión del grupo se celebrará en París en noviembre de 2026; la segunda, en Ginebra en enero de 2027. El resultado esperado son recomendaciones técnicas, no regulación vinculante.

Lo publica Ana Maria Constantin en TheNextWeb el 10 de julio.

Por qué los agentes de IA necesitan estándares propios

Un chatbot espera instrucciones. Un agente de IA actúa: puede buscar información, enviar mensajes, reservar reuniones, comprar servicios, modificar documentos y ejecutar código sin que nadie le dé el OK paso a paso. Esa autonomía es su valor diferencial y también su riesgo principal.

El problema es doble. Los agentes pueden tomar decisiones que nadie autorizó explícitamente, o pueden impersonar a personas reales con gran eficacia. Y muchas organizaciones que ya los usan no saben exactamente cuántos tienen activos ni qué está autorizado cada uno a hacer. La UIT lo describe con precisión: la ausencia de reglas compartidas para identificar y limitar los agentes se está convirtiendo en un riesgo sistémico.

Llevamos siguiendo el mercado de agentes de IA desde los primeros despliegues de AutoGPT en 2023, y la situación que describe la UIT es la que documentamos en nuestro análisis estratégico de principios de año. El informe sobre la industrialización de la IA agéntica en Europa que publicamos en enero identificaba exactamente ese punto ciego: las empresas despliegan agentes antes de tener la gobernanza para gestionarlos.

China ya ha publicado normas nacionales que regulan cómo los agentes deben identificarse ante los usuarios. En el resto del mundo, la aproximación es fragmentada: la UE trabaja bajo la EU AI Act pero sin reglas específicas para agentes; EE.UU. opera con directrices del NIST y marcos sectoriales. El resultado es una patchwork de regulaciones incompatibles para la misma tecnología.

Qué propone hacer la UIT y cuáles son sus límites

El grupo de expertos reunirá especialistas técnicos, de política y legales para desarrollar marcos que aborden tres problemas concretos: cómo identificar a un agente como tal —que no pueda hacerse pasar por persona sin declararlo—, cómo garantizar que actúa dentro de límites predefinidos, y cómo asegurar que hay rendición de cuentas ante las personas en cuyo nombre opera.

La metodología de la UIT es consenso multi-stakeholder: no emite mandatos sino que intenta que industria y gobiernos lleguen a acuerdos que luego adopten voluntariamente. Es el mismo modelo que explica que las telecomunicaciones modernas, el internet y el espectro radioeléctrico funcionen con cierta coherencia global: décadas de acuerdos que nadie está obligado a seguir pero que todo el mundo sigue porque es la alternativa al caos.

El caso del agente que gastó 31.000 dólares en una noche sin que su dueño se enterara es exactamente el tipo de incidente que hace que organizaciones como la UIT se pongan en movimiento. No fue un ataque: fue un agente haciendo lo que se le pidió, sin los límites adecuados. Y cuando los agentes empiezan a comunicarse entre sí en cadenas multiagente, el riesgo de errores en cascada y acciones no autorizadas crece de forma no lineal.

El precedente: el internet necesitó décadas de estándares

La UIT es la misma organización que pasó décadas negociando los protocolos de las redes telefónicas, el reparto del espectro de radio y los sistemas de transmisión de datos. La mayor parte de ese trabajo es invisible para el usuario final pero es lo que hace posible que un móvil español funcione en Japón o que una llamada de vídeo entre continentes use la misma señal sin que nadie tenga que configurar nada.

El límite obvio del proceso es la velocidad. La primera reunión es en noviembre; cualquier recomendación formal llegará probablemente en 2027 o 2028. Para entonces, los grandes proveedores de agentes —OpenAI con ChatGPT Work, Anthropic con Claude Cowork, Google con Gemini Enterprise Agent Platform— habrán establecido sus propios estándares de facto. La historia de la estandarización técnica muestra que cuando el mercado se mueve primero, los estándares formales tienden a ratificar lo que ya existe, no a cambiarlo.

Mi valoración

La iniciativa de la UIT llega en el momento adecuado: tarde para evitar los primeros accidentes, pero antes de que los patrones de implantación queden completamente fijados. Lo que más me convence es el enfoque de identidad. Si cualquier agente puede operar sin declarar que es un agente, la confianza en los intercambios digitales se erosiona de forma sistémica. Un marco técnico para que los agentes se identifiquen como tales —como las IPs se identifican con protocolos de red— tiene valor aunque no sea obligatorio.

Lo que más me preocupa es la irrelevancia potencial. Si OpenAI, Anthropic y Google han fijado sus estándares para cuando la UIT publique sus recomendaciones, el grupo habrá llegado a la fiesta con reglamentos mientras los demás jugaban a otra cosa. La pregunta a doce meses es si alguna de las grandes empresas de IA se incorpora activamente al proceso o lo trata como burocracia internacional sin consecuencias reales.

Preguntas frecuentes

¿Qué es exactamente un agente de IA y en qué se diferencia de un chatbot?

Un chatbot responde preguntas y genera texto dentro de una conversación. Un agente de IA puede ejecutar acciones en el mundo digital: enviar correos, reservar reuniones, comprar servicios, buscar información en múltiples fuentes, modificar documentos o escribir y ejecutar código. La diferencia clave es la autonomía para actuar, no solo para responder. Los agentes pueden encadenar múltiples pasos sin intervención humana en cada uno.

¿Qué tipo de estándares podría producir el grupo de la UIT?

La UIT trabaja con recomendaciones técnicas que definen cómo deben funcionar sistemas técnicos para ser interoperables. En el caso de los agentes, podrían cubrir: formatos de identificación de agentes, protocolos de verificación de permisos, esquemas de trazabilidad de acciones y mecanismos de revocación de capacidades.

¿Están participando las grandes empresas de IA en el proceso?

El anuncio del 9 de julio es el inicio del proceso. El grupo de expertos se formará con la participación de empresas, gobiernos y organizaciones técnicas que soliciten unirse. La UIT tiene mandato para convocar a todos los actores relevantes, pero la participación de las empresas privadas es voluntaria.




☞ El artículo completo original de Natalia Polo lo puedes ver aquí

Hemos construido tantas presas en los últimos 190 años que no solo hemos cambiado la duración del día: también hemos cambiado el eje de rotación

Hemos construido tantas presas en los últimos 190 años que no solo hemos cambiado la duración del día: también hemos cambiado el eje de rotación

Hace un par de décadas, científicos del Jet Propulsion Lab de la NASA estimaron que el llenado de la presa de las Tres Gargantas, el descomunal proyecto hidroeléctrico de China, implicaba el movimiento de una masa de agua tan vasta que era capaz de alargar 0,06 microsegundos el día terrestre. La presa china es un caso singular por su magnitud, pero es solo uno más de las decenas de miles de embalses que pueblan nuestro planeta.

El impacto global de estos embalses ahora se ha sometido a estudio.

Desplazando los polos. Un nuevo estudio ha hallado pruebas de los impactos geológicos que la construcción de presas puede tener a escala global. Observaron que la construcción de presas había causado un leve desplazamiento de los polos geográficos del planeta,

¿Polos geográficos? De pequeños probablemente nos enseñaran que los polos geográficos y polos magnéticos de nuestro planeta estaban ubicados en puntos distintos de sus respectivos círculos polares. Seguramente nos enseñarían que los polos magnéticos tienden a desplazarse lentamente con el paso del tiempo mientras que los polos geográficos se mantienen estáticos conformando el eje de rotación de la Tierra.

Esto es más o menos cierto, pero no preciso del todo: los polos geográficos también pueden desplazarse. El motivo está en la estructura misma de la Tierra. Nuestro planeta no es un bloque de roca uniforme sino que se conforma por varias capas concéntricas.

Si bien la capa exterior es esencialmente sólida, las interiores no lo son. Como si fuera una colchoneta sobre una piscina, la corteza terrestre “flota” sobre el manto, lo que implica que puede desplazarse de forma más o menos independiente desplazada por las fuerzas físicas que se apliquen en cada caso.

Redistribuyendo la masa. Fuerzas que a su vez dependen en parte de la distribución de las masas que encontremos en esta parte superficial del planeta, una distribución que se altera cada vez que introducimos cambios en la geografía de nuestro planeta. Estos cambios incluyen el desplazamiento de grandes masas de agua a los pantanos, agua que en condiciones “normales” habría regresado al océano arrastrada por los ríos en los que construimos presas.

“Conforme atrapamos agua detrás de las presas, no solo eliminamos el agua de los océanos, reduciendo el nivel del mar, también se distribuye la masa de una forma distinta alrededor del mundo”, explicaba en una nota de prensa Natasha Valencic, coautora del estudio.

6.862 embalses. El equipo responsable del estudio analizó el impacto de la acumulación de agua en 6.862 embalses, una acumulación de agua que representa dos veces el volumen del Gran Cañón del Colorado. El equipo observó que entre 1835 y 2011 esta acumulación de agua podría ser responsable de casi un metro de desplazamiento en el eje de rotación terrestre con respecto a la superficie del planeta.

El desplazamiento se dividiría en dos etapas. La primera entre 1835 y 1954, en la que el polo se habría desplazado 20,5 cm hacia el meridiano 103 este a consecuencia de la construcción de presas en Europa y Norteamérica. La segunda, entre 1954 y 2011, habría estado dominada por la construcción en Asia y África del este, llevando el polo 57 centímetros hacia el meridiano 117 oeste.

Los detalles del estudio fueron publicados en un artículo en la revista Geophysical Research Letters.

Más que embalses. Las implicaciones de estos cambios geográficos no son extremas: al fin y al cabo las placas tectónicas no dejan de moverse a nuestros pies pese al hecho de que sus ritmos suelan ser más pausados. Sin embargo, conocer estos pequeños movimientos puede ayudarnos a comprender algunas de las dinámicas geológicas y el impacto del ser humano sobre ellas.

“No vamos a caer en una nueva edad de hielo porque el polo se haya modificado alrededor de un metro en total, pero sí tiene implicaciones para el nivel del mar”, aclaraba Valencic.

En Xataka | China está levantando una presa sin precedentes donde viven millones de personas. El problema es la actividad sísmica

Imagen | Ali Madad Sakhirani

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La noticia Hemos construido tantas presas en los últimos 190 años que no solo hemos cambiado la duración del día: también hemos cambiado el eje de rotación fue publicada originalmente en Xataka por Pablo Martínez-Juarez Yúbal Fernández .



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Anthropic lanza Claude Reflect, el dashboard que muestra cuánto usas la IA y te invita a usar menos: ¿bienestar o retención?

Anthropic lanza Claude Reflect, el dashboard que muestra cuánto usas la IA y te invita a usar menos: ¿bienestar o retención?

Anthropic hizo algo raro esta mañana: lanzó una herramienta diseñada, al menos en apariencia, para que uses menos su producto. Se llama Claude Reflect, está en beta, y es un panel dentro de la configuración de Claude que muestra tus patrones de uso, sugiere pausas y te pregunta qué cosas quieres seguir haciendo tú mismo sin delegar a la IA. El debate sobre si esto es genuino o marketing de bienestar ya está abierto.

Lo cuentan Ana Maria Constantin en TheNextWeb y Engadget en paralelo, con declaraciones de Ryn Linthicum, responsable de políticas de bienestar de Anthropic.

Qué muestra Claude Reflect y cómo funciona

Reflect funciona como un resumen de hábitos. Lista tus temas más frecuentes, el día de mayor actividad, la hora punta y el número total de conversaciones. Puedes revisar períodos de 1, 3, 6 o 12 meses. Puedes programar horas silenciosas y configurar recordatorios de pausa que aparecen después de cierto tiempo de uso —ambas opciones son descartables y nunca bloquean la sesión activa.

El panel también incluye un marco que Anthropic llama AI Fluency Framework, dividido en cuatro conceptos: delegación, descripción, discernimiento y diligencia. A partir del análisis de tus patrones, Reflect ofrece sugerencias concretas: si repites el mismo contexto de fondo en todas las conversaciones, sugiere crear un Proyecto para no tener que explicarlo siempre. En un caso documentado por The Verge, el sistema propuso construir una habilidad de fact-checking personalizada y generó directamente la plantilla.

En privacidad, Anthropic ha trazado líneas claras: Reflect ignora las conversaciones en modo incógnito, no accede a los archivos de las herramientas conectadas, y excluye completamente cualquier dato vinculado a integraciones de salud. Reflect está disponible ahora en beta para usuarios Free, Pro y Max que tengan activada la memoria. El soporte para Cowork y móvil llegará próximamente.

Pago la suscripción de Claude Pro desde hace meses y uso el asistente a diario para tareas editoriales. Reflect es la primera función de Anthropic que me hace pensar en lugar de simplemente usarla. Ese ya es un mérito en sí mismo.

La pregunta incómoda: ¿es esto retención disfrazada de bienestar?

TechCrunch publicó un análisis provocador el mismo día del lanzamiento: Reflect es, según esa lectura, una herramienta que «vende IA en silencio». El argumento: mostrar con detalle todo lo que Claude ha hecho por ti durante el último año —cuántos documentos redactó, cuántos errores de código resolvió, cuántos temas investigó— hace que el servicio se sienta indispensable y aumenta el coste percibido de cambiar de proveedor.

La comparativa histórica más acertada es Gmail Meter (2012): una herramienta que mostraba estadísticas de uso del correo y que, al tiempo que divertía, hacía que Gmail pareciera el centro del universo laboral de cada persona.

Linthicum respondió con una frase que invita a la doble lectura: «Fuimos muy intencionales en construirlo con el objetivo de mejorar el uso de Claude, no de alentar más tiempo con él.» Para subrayarlo, el dashboard deliberadamente no muestra el tiempo total empleado. Linthicum dijo que era un número que el equipo «no quería maximizar», aunque avanzó que llegará en una versión futura. El proyecto fue desarrollado con el MIT Media Lab, el Digital Wellness Lab del Boston Children’s Hospital y el Family Online Safety Institute.

Esta iniciativa se inscribe en el enfoque más amplio de Anthropic sobre el bienestar de los modelos y los usuarios. La capacidad de Claude para terminar conversaciones abusivas, anunciada en 2025, ya mostraba esa preocupación por el impacto de las interacciones. Y el descubrimiento del J-space de Claude publicado la semana pasada —el espacio interno donde el modelo piensa antes de responder— complica aún más la pregunta sobre si hay algo que proteger en el propio sistema.

Hay una perspectiva más amplia en la Constitución de Claude, actualizada en enero de 2026: Anthropic escribe explícitamente que el sistema debe considerar tanto el deseo inmediato del usuario como su bienestar a largo plazo. Reflect es esa filosofía convertida en interfaz.

El timing también importa. Anthropic lanza Reflect en la misma semana en que OpenAI presenta ChatGPT Work, su agente de productividad más agresivo. Mientras el rival apuesta por integrarse en más herramientas del día a día para ser indispensable, Anthropic pregunta públicamente si quieres delegar tanto. Son dos estrategias de fidelización que parten de premisas distintas sobre lo que quiere el usuario avanzado de IA en 2026. El mercado va a decir cuál tiene razón.

Mi valoración

Lo que más me convence de la propuesta es la pregunta que hace el dashboard: «¿Qué es una cosa que quieres seguir haciendo tú mismo, aunque Claude pudiera hacerlo más rápido?» Es una pregunta que nadie en la industria de la IA te había hecho todavía.

Lo que más me preocupa es exactamente lo que señala TechCrunch: que el panel te haga sentir que sin Claude te falta algo. La función de horas silenciosas es genuinamente útil. El resumen de «todo lo que Claude hizo por ti» puede ir en la dirección contraria.

La pregunta a doce meses es si Reflect acaba siendo la característica que diferencia a Anthropic entre los usuarios que piensan en su relación con la IA, o si termina siendo otro elemento del onboarding que nadie usa después del primer vistazo.

Preguntas frecuentes

¿Reflect está disponible para usuarios del plan gratuito de Claude?

Sí. Reflect está en beta para usuarios de los planes Free, Pro y Max que tengan activada la función de memoria en su cuenta. No está disponible para usuarios Enterprise ni para conversaciones en modo incógnito.

¿Anthropic puede ver lo que muestro en Reflect?

Reflect muestra datos que Anthropic ya gestiona: el historial de conversaciones vinculado a tu cuenta. No añade nueva vigilancia. Las conversaciones en modo incógnito quedan excluidas del dashboard, y los datos de integraciones de salud tampoco aparecen.

¿Qué es el AI Fluency Framework?

Es el marco conceptual que Anthropic usa para organizar las sugerencias de Reflect. Divide el uso de la IA en cuatro dimensiones: delegación (qué tareas le confías a la IA), descripción (cómo le explicas lo que necesitas), discernimiento (cómo evalúas sus respuestas) y diligencia (cómo revisas y verificas los resultados). A partir de tus patrones, el dashboard señala en qué dimensión podrías mejorar.




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Lovecraft lo creó como una broma, pero el Necronomicon ha existido en muchas formas y, de hecho, ha vuelto a las librerías

Lovecraft lo creó como una broma, pero el Necronomicon ha existido en muchas formas y, de hecho, ha vuelto a las librerías

En 1922, un joven escritor de Providence introdujo en un cuento un libro maldito que no existía en ninguna biblioteca del mundo. Un siglo después, esa broma privada ha generado sectas reales, denuncias de plagio entre ocultistas neoyorquinos y una nueva edición española de más de 600 páginas. El Necronomicón nunca se escribió, pero se sigue publicando, aunque la insistencia con la que vuelve una y otra vez, desde luego, hace pensar que algún misterio real hay entre sus páginas.

Neonomicón. Duomo Ediciones ha lanzado este verano una nueva edición española del Necronomicón, el libro de magia negra cuyas páginas atormentan a los protagonistas de decenas de relatos tanto de Lovecraft como de muchos de sus discípulos. El volumen reúne en 648 páginas casi todas las menciones al Libro Negro repartidas por la narrativa lovecraftiana, con ilustraciones de Greta Grendel y sin disimular en ningún momento que estamos ante un voluminoso artefacto de ficción. 

La selección corre a cargo del italiano Giuseppe Lippi, que divide el material en tres bloques (el sueño, el mito y el terror) y firma el prólogo, situando al Necronomicón junto a otros libros imposibles de la literatura, como el 'Quijote' de Pierre Menard que concibió Jorge Luis Borges o 'El Rey de Amarillo' de Robert W. Chambersl. El libro es un auténtico atlas, un mapa de todas las veces que el escritor de Providence decidió citar, de pasada, un libro que nunca estuvo entre sus planes escribir.

Historia del libro que nunca existió. Howard Phillips nombró el Necronomicón por primera vez en 'El sabueso', relato escrito en 1922 y publicado en la revista 'Weird Tales' en 1924, aunque un año antes ya había citado a su supuesto autor, el árabe Abdul Alhazred, en 'La ciudad sin nombre', donde podíamos leer el famoso pareado sobre la muerte que puede morir. En 1927 desarrolló la broma con 'Historia del Necronomicón', una cronología apócrifa que sitúa la redacción original del texto en el Yemen del siglo VIII, con traducción al griego hacia el año 950. El autor nunca ocultó la naturaleza inventada del libro: en una carta a Willis Conover llegó a escribir "nunca existió ningún Abdul Alhazred ni Necronomicón: yo inventé esos nombres".

Lovecraft siguió nombrando el libro a lo largo de su obra. En 'La fiesta' (1925) aparece guardado en la localidad ficticia de Kingsport, en una traducción latina atribuida al erudito Olaus Wormius y situado junto a otros títulos ocultistas "legítimos" de la época. En 'El caso de Charles Dexter Ward', escrita en 1927 y publicada póstumamente en 1941, es el brujo Joseph Curwen quien guarda un ejemplar propio, y el autor mencionará por primera vez a Yog-Sothoth. El pareado citado en 1921 reaparece, esta vez sí identificado explícitamente como cita textual del Necronomicón, en 'La llamada de Cthulhu' de 1928.

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Necronomicon superstar. El relato donde el libro alcanza mayor protagonismo es 'El horror de Dunwich', de 1929. Allí leeremos la cita más extensa jamás publicada por Lovecraft, tomada directamente de sus páginas. En el relato, Wilbur Whateley busca en vano un ejemplar completo en la biblioteca de la Universidad de Miskatonic; el bibliotecario Henry Armitage se lo niega, y Whateley muere despedazado por un perro guardián al intentar robarlo. Dos años después, en 'El que susurra en las tinieblas', el relato alude al vasto caos que se oculta bajo el nombre de Azathoth, protegido durante siglos por el propio Necronomicón. Ese mismo año (1936), en 'En las montañas de la locura', los protagonistas ya lo han leído antes de que empiece la expedición, y es en sus páginas donde encuentran la primera pista sobre los shoggoths.

Necronomicon de verdad. La ficción se convirtió en mercancía real en 1977, cuando la editorial Schlangekraft publicó el llamado Necronomicón de Simon, un pastiche de mitología sumeria y babilónica salpicado de nombres extraídos de los relatos de Lovecraft. Detrás del proyecto estaba Herman Slater, propietario de la tienda esotérica neoyorquina The Warlock Shop, cansado de explicar a sus clientes que el libro de sus fantasías juveniles no existía en ninguna biblioteca. La autoría real se atribuye habitualmente al escritor Peter Levenda, oculto bajo el seudónimo Simon. 

Cuando el libro saltó de la tirada limitada de tapa dura a la edición de bolsillo de Avon Books, William S. Burroughs firmó un texto de acompañamiento en el que pedía que "se revelen los secretos de los siglos", convencido de que ocultarlos solo beneficiaría a quienes ya los controlaban en privado. Se venía hablando desde hacía tiempo del Necronomicón real: el mago ceremonial británico Kenneth Grant, antiguo secretario de Aleister Crowley, sostenía que Lovecraft había absorbido sin saberlo enseñanzas de sectas ocultistas reales activas en Nueva Inglaterra, y que sus dioses antiguos no eran pura invención sino manifestaciones de fuerzas que un practicante versado podía llegar a invocar.

Al cine que vas. El libro sobrevivió a la muerte de su creador gracias al cine de terror más saltimbanqui y a los comics. En 'Terroríficamente muertos' de Sam Raimi, la primera secuela de su 'Posesión infernal', el Necronomicón Ex Mortis aparece grabado en una cinta de casete que despierta a un espíritu del bosque . Y Alan Moore y Jacen Burrows dedicaron doce números de 'Providence' a reconstruir (entre otras cosas) el origen del libro, como culminación de una trilogía iniciada con 'The Courtyard' y 'Neonomicon'. Todo refritos y variantes que, paradójicamente, no han aniquilado la leyenda del volumen oscuro, sino que lo han mantenido más vivo que nunca.

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La noticia Lovecraft lo creó como una broma, pero el Necronomicon ha existido en muchas formas y, de hecho, ha vuelto a las librerías fue publicada originalmente en Xataka por John Tones .



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Heredar zapatos parece una gran idea para ahorrar. La biomecánica y los podólogos tienen muy claro que es un error

Heredar zapatos parece una gran idea para ahorrar. La biomecánica y los podólogos tienen muy claro que es un error

En muchas familias es bastante común ver cómo el hermano o la hermana mayor da un estirón y deja unas zapatillas o unas botas que parecen prácticamente nuevas sin poder darles uso. Aquí la lógica marca que pueden pasar al hermano más pequeño con el objetivo de que aprovechen el dinero que se ha gastado y no tirar algo que a priori es completamente funcional. Sin embargo, lo que sobre el papel parece una decisión financiera impecable choca frontalmente con la biomecánica infantil y la salud podológica.

Un molde personalizado. La clave del problema no está en el aspecto exterior del zapato, sino en su interior y en la suela. Según explica la podóloga Rebeca Prieto Riaño en un artículo reciente de eldiario.es, un zapato ya usado tiende a estar "moldeado" al patrón de marcha del primer niño.

Aquí hay que entender que cada persona tiene una forma única de caminar y de repartir el peso. Con el uso continuado, el calzado sufre zonas de desgaste específicas que acaban actuando como pequeñas cuñas invisibles, y cuando un segundo niño se pone ese zapato, su pie se ve forzado a adaptarse a una horma y a unas inclinaciones que no son las suyas. 

Es un problema. Esto puede alterar significativamente su pisada, favoreciendo desde problemas biomecánicos hasta lesiones tendinosas y musculares, pasando por las clásicas ampollas o rozaduras por un soporte inadecuado.

Es una recomendación. Pese a que a día de hoy no existen ensayos clínicos, la evidencia directa proviene, sobre todo, de guías clínicas y del consenso de especialistas como el documento Children’s Footwear Advice de la Suffolk Podiatry Paediatrics. 

Pero sí tenemos diferentes estudios biomecánicos que demuestran que el calzado modifica los parámetros de la marcha infantil, incluyendo la velocidad, la longitud del paso, los rangos de movimiento del tobillo y la rodilla, y el patrón de impacto.

La biomecánica. Concretamente, lo vemos en un metaanálisis publicado en 2011 que ya concluía que los zapatos afectan irremediablemente a la marcha de los niños. A esto se suman trabajos experimentales más recientes, como un estudio publicado en Gait & Posture en 2023, que demuestran cómo las alturas asimétricas en el calzado inducen cambios reactivos en la cinemática de la marcha y en la activación muscular.

Va más allá. Además de la mecánica de la marcha, hay un factor dermatológico a tener en cuenta, puesto que las guías de podología pediátrica desaconsejan el calzado de segunda mano por el riesgo de infecciones. Compartir zapatos cerrados que han acumulado sudor y humedad facilita enormemente la transmisión de patógenos cutáneos, especialmente dermatofitos, que son los hongos causantes del pie de atleta. 

La prueba del algodón. ¿Significa esto que debemos tirar automáticamente cualquier zapato que se le quede pequeño a nuestro hijo mayor? No necesariamente, puesto que los expertos en ortopedia infantil y podología establecen como excepción el calzado que ha tenido un uso residual.

Por ejemplo, unos zapatos para una boda que se han usado una tarde, o unas botas de agua que el niño se puso tres veces antes de que le creciera el pie, sí pueden heredarse. La condición indispensable es que no haya signos de adaptación a la pisada previa.

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La noticia Heredar zapatos parece una gran idea para ahorrar. La biomecánica y los podólogos tienen muy claro que es un error fue publicada originalmente en Xataka por José A. Lizana .



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