27 de marzo de 2025

Nadie ha adelantado a la NASA en la exploración de otros planetas desde la URSS. China planea hacerlo hasta en Neptuno

Nadie ha adelantado a la NASA en la exploración de otros planetas desde la URSS. China planea hacerlo hasta en Neptuno

Mientras la NASA aplica los recortes del departamento de eficiencia dirigido por Elon Musk, China ha presentado el programa de exploración espacial más ambicioso de su historia. Una serie de misiones científicas dirigidas por el recién creado Laboratorio de Exploración del Espacio Profundo que no solo adelantaría a EEUU en varios hitos: llegaría adonde no ha llegado nadie en el sistema solar.

Kamo’oalewa (2025). Con el lanzamiento de la sonda Tianwen-2, previsto para mayo de este mismo año, China aspira a convertirse en el tercer país en recoger muestras de un asteroide cercano a la Tierra. Solo lo habían hecho Japón (en dos ocasiones) y Estados Unidos (tras la reciente misión OSIRIS-REx).

469219 Kamo’oalewa es una "miniluna", un cuasisatélite terrestre de entre 40 y 90 metros de diámetro que China aspira a "tocar" con Tianwen-2, una misión que también estudiará el cometa-asteroide Elst-Pizarro y que servirá de aprendizaje para la futura misión de recuperación de muestras de Marte.

Marte (2028). Tianwen-3 es la misión para traer suelo de Marte que podría marcar el sorpasso simbólico de la agencia espacial china a la NASA, ya que la misión estadounidense de retorno de muestras marcianas (en la que también participa la Agencia Espacial Europea) se encuentra ahora mismo en pausa.

Tianwen-3 es más sencilla que Mars Sample Return. Si lo que quiere la NASA es ir a buscar las rocas que ha seleccionado cuidadosamente el rover Perseverance, China se conforma con llegar al planeta rojo, perforar el suelo, recolectar al menos 500 gramos de muestras y despegar con un pequeño cohete para que una sonda de retorno las traiga a la Tierra.

2015 XF261 (2028). El mismo año que China prevé lanzar Tianwen-3, lanzaría también su primera gran misión de defensa planetaria. Dos sondas chinas seguirán los pasos de las misiones DART de la NASA y Hera de la ESA. Una impactará contra el asteroide cercano 2015 XF261 y la otra observará el impacto para confirmar que la humanidad ha desviado un segundo asteroide.

Calisto y Urano (2029). La misión Tianwen-4, cuyo lanzamiento está previsto para 2029, tiene un doble objetivo. Llegaría a Júpiter en 2035. Una primera sonda orbitaría Calisto, una de las lunas del gigante gaseoso, al mismo tiempo que JUICE de la ESA orbitase Ganímedes, otra de sus lunas.

Una segunda sonda, equipada con generadores termoeléctricos de radioisótopos, aprovecharía la asistencia gravitatoria de Júpiter para llegar a Urano en 2045. Sería una de las primeras misiones científicas a Urano, que recibió la visita de la sonda Voyager 2 en 1986.

Venus (2033). Otra misión de recuperación de muestras, pero esta vez atmosféricas. Una sonda china viajaría hasta la vecina Venus y tomaría su "aire" para analizar si tiene microorganismos o posibles rastros biológicos, como sugieren algunos estudios recientes.

Neptuno (2033). China ha propuesto además una misión al último planeta del sistema solar. Con un lanzamiento en torno a 2033, la misión orbitaría el gigante helado, realizaría sobrevuelos cercanos en su luna Tritón y desplegaría una sonda atmosférica equipada con un globo.

Con una vida útil de hasta 20 años gracias a los generadores termoeléctricos de radioisótopos, sería la primera sonda enviada exclusivamente a Neptuno. Para su lanzamiento se usaría el futuro cohete CZ-9, la "Starship china".

Marte (2038). Además de una estación tripulada en la Luna, China planea desplegar una estación robótica autónoma en Marte para investigar técnicas de aprovechamiento de recursos marcianos que podrían servir para futuras misiones tripuladas. China planea pisar Marte en la década de 2040.

Tritón (2039). La segunda misión china a Neptuno y su luna Tritón es la más ambiciosa del programa porque utilizaría un reactor de fisión nuclear para alimentar los propulsores eléctricos de la nave. Toda esa energía no solo le permitiría orbitar Neptuno, sino también penetrar el hielo de la superficie de Tritón para explorar el hipotético océano subsuperficial en busca de vida.

Imagen | Xinhua

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Hay relación entre comer fruta, beber café y el riesgo de tinnitus. Pero seguimos sin entender de dónde sale

Hay relación entre comer fruta, beber café y el riesgo de tinnitus. Pero seguimos sin entender de dónde sale

El cuerpo humano es una máquina complejísima en la que se producen millones de interacciones, algunas intuitivas y directas, otras que no son ni lo uno ni lo otro. Esto a veces implica que encontramos fenómenos correlacionados entre sí tras los cuales podrían existir relaciones causales que aún no somos capaces de comprender.

Un ejemplo de esto lo tenemos en una curiosa conexión que une nuestro sistema digestivo y el auditivo.

Un nuevo estudio. Un equipo chino de investigadores ha estudiado la relación entre determinados alimentos y el riesgo de padecer tinnitus. El equipo halló que un mayor consumo de frutas, fibra, lácteos y cafeína se vinculaban con un  menor riesgo de padecer este molesto trastorno.

El pitido de oídos. Tinnitus no es sino un término técnico con el que nos referimos a la sensación de zumbido o pitido que percibimos en el oído. Un ruido que solo existe en nuestra cabeza y que se puede presentar en una diversidad una amplia gama de formas, cada cual con distintas características, algunas de ellas muy molestas y difíciles de tratar.

Estas formas tienen orígenes diversos, como la pérdida auditiva relacionada con la edad, posibles lesiones en el oído, o trastornos del aparato circulatorio. Puede manifestarse de forma intermitente o permanente, y también puede ser lo suficientemente intenso como para interferir con nuestra audición o limitando nuestra capacidad de concentración.

Metaanálisis. La noción de que existe una vinculación entre algunos alimentos y el riesgo de padecer tinnitus no es nueva. Pueden hallarse diversos estudios que anteriormente han indagado en la materia pero sacar conclusiones de esta literatura no es sencillo.

Es por eso que el equipo responsable del nuevo trabajo realizara un estudio de esta literatura científica, una revisión de la literatura, a partir de la cual realizó un análisis cuantitativo de los resultados identificados en esta, es decir un metaanálisis.

El equipo compiló y analizó los resultados de ocho estudios que acumulaban un total de 300.000 participantes. En ellos se analizaban los efectos de 15 factores dietéticos sobre el riesgo de aparición de este trastorno auditivo.

Distintos alimentos, distintos impactos. El estudio estimó a partir de estos ocho trabajos anteriores que un mayor consumo de fruta podía vincularse con una reducción del 35% en la reducción del riesgo de padecer tinnitus. La reducción asociada a un mayor consumo de lácteos era del 17% y la de la cafeína del 10%. También observaron una reducción del 9% en la probabilidad asociada al mayor consumo de fibra alimentaria.

Los detalles del estudio fueron publicados en un artículo en la revista BMJ Open.

¿Prevenir sí, curar no? Los resultados resultan llamativos, pero la interpretación resulta compleja. El motivo es que no tenemos ninguna pista sobre las hipotéticas conexiones de causa y efecto que pudieran estar detrás de esta relación. Es decir, que podemos observar correlación pero no podemos inferir causalidad.

Otra pista sobre esta conexión la encontramos en otra revisión de la literatura realizada hace unos años. Publicado en 2020 en la revista International Archives of Otorhinolaryngology, el trabajo también observó una vinculación entre cafeína y tinnitus pero advertía que solo se daba de forma preventiva: Es decir, observó que el consumo de cafeína se vinculaba con un menor riesgo de padecer tinnitus pero un consumo mayor de la sustancia no servía para mejorar el estado de quienes ya padecían el problema.

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Imagen | SnapbyThree MY / Kaboompics.com

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Isaac Asimov predijo en 1941 los satélites que transmiten energía a la Tierra. Ahora su idea está cerca de ser realidad

Isaac Asimov predijo en 1941 los satélites que transmiten energía a la Tierra. Ahora su idea está cerca de ser realidad

En 1941, el escritor de ciencia ficción Isaac Asimov, adelantado como de costumbre a su tiempo, publicó un relato llamado 'Reason' en el que un satélite transmite energía del Sol a la Tierra y otras colonias del sistema solar usando haces de microondas. Hoy su idea está más cerca de hacerse realidad.

De Asimov a la Guerra Fría. La primera propuesta técnica para capturar energía solar en el espacio y transmitirla a la Tierra data de 1968. Fue el ingeniero estadounidense Peter Glaser, nacido en Checoslovaquia, quien patentó en primer lugar la idea de un satélite en órbita geoestacionaria para transmitir energía solar mediante microondas.

En la década de 1970, en medio de una crisis energética por la escasez de petróleo, la NASA y el Departamento de Energía de Estados Unidos empezaron a explorar la energía solar basada en el espacio (SBSP) como una fuente de energía renovable a gran escala.

Junto con Raytheon, un desaparecido contratista del Pentágono, demostraron la transmisión inalámbrica de energía por primera vez en 1975. Una prueba de concepto en las instalaciones de la NASA en Goldstone logró transmitir 914 W con una eficiencia del 54,18%, pero a una distancia de solo metro y medio.

Idas y venidas. Aunque la NASA había diseñado enormes estaciones solares orbitales, concluyó que era un concepto demasiado caro para la tecnología de los años 70 y lo terminó archivando.

La energía solar espacial no se reavivó hasta finales de los 90, cuando la agencia espacial japonesa (JAXA) empezó a desarrollar dos conceptos basados en la órbita baja terrestre y la órbita geoestacionaria.

En 2015, Japón logró transmitir de forma inalámbrica 1,8 kW de potencia con una precisión milimétrica a una antena receptora a más de 50 metros, el récord mundial en aquel momento. Hoy en día, Japón sigue adelante con su plan de construir una estación orbital solar de 1 GW para 2030.

Atención renovada. En los últimos años, Japón ha contagiado a otros países el deseo de llenar la órbita terrestre de paneles solares. La tecnología fotovoltaica ha mejorado mucho, dando lugar a paneles más pequeños, ligeros, flexibles y potencialmente autoensamblantes. Pero la clave de este interés renovado la ha dado SpaceX.

Los cohetes reutilizables de SpaceX han demostrado que los costes de lanzamiento pueden desplomarse, eliminando a su paso el mayor obstáculo económico de la energía solar espacial. Mientras tanto, el mundo necesita energía limpia para alcanzar sus objetivos de emisiones netas, y la energía solar basada en el espacio, a diferencia de la terrestre, puede funcionar de manera continua siempre que haya paneles en órbita apuntando al Sol.

La apuesta de China. China es el país que más fuerte está invirtiendo en energía solar espacial. La Universidad Xidian construyó hace unos años una torre de 75 metros de altura para validar la transmisión de energía inalámbrica desde el espacio. Ahora son varias las estaciones terrestres en construcción.

Por su parte, la Academia China de Tecnología Espacial (CAST) ha dado a conocer un plan de desarrollo en cuatro fases. Para 2028, espera lanzar una estación de 10 kW en la órbita baja terrestre con la que demostraría la transmisión inalámbrica de energía a 400 km de distancia.

Para 2030, espera desplegar una estación de la escala de megavatios en la órbita geoestacionaria con la que demostraría la transmisión de energía a una distancia de 36.000 km. Para 2035, la estación crecería hasta los 10 MW. Finalmente, para 2050, estaría completa con una potencia de 2 GW.

Los robots de Estados Unidos. Estados Unidos está atacando el problema desde la colaboración público-privada. DARPA, la división de investigación y desarrollo de tecnologías del Pentágono, ha mostrado interés en la empresa californiana Aetherflux, que planea lanzar un prototipo a la órbita baja terrestre el año que viene. Algo que ya hizo en 2023 la universidad Caltech, demostrando con éxito la transmisión de energía desde el espacio.

Estados Unidos también ha desarrollado una tecnología que puede ser clave en el desarrollo de estas estaciones: el ensamblaje robótico de paneles solares. Las empresas Orbital Composites y Virtus Solis han diseñado paneles de 1,65 metros que los robots ensamblarían en una órbita terrestre media, lo que multiplica las opciones de construir una granja solar lo suficientemente grande para transmitir energía de forma continua.

La decisión de Europa. En Europa, la Agencia Espacial Europea mantiene desde 2022 el programa SOLARIS, que evalúa la viabilidad de la energía solar espacial en paralelo a la industria británica. SOLARIS ha adjudicado contratos a empresas como Airbus y Thales Alenia Space para estudiar el desarrollo de estaciones solares espaciales a escala comercial.

Estos estudios examinan tanto satélites con emisión de microondas como conceptos alternativos como los espejos orbitales. El objetivo es fundamentar una decisión para este mismo año sobre si Europa debería implementar o no un programa completo de desarrollo de energía solar espacial.

Imagen | Airbus

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26 de marzo de 2025

Hace casi 20 años un telescopio captó un Tornado cósmico. Ahora, gracias al James Webb, sabemos que ocultaba una galaxia detrás

Hace casi 20 años un telescopio captó un "Tornado cósmico". Ahora, gracias al James Webb, sabemos que ocultaba una galaxia detrás

Las apariencias a menudo engañan. Un ojo desentrenado bien podría confundir uno de los planetas de nuestro vecindario solar, como Venus, con una distante estrella. También podríamos ver una imagen tomada por un telescopio y pensar que los dos objetos que más llaman la atención en ella forman parte de un mismo fenómeno cósmico.

Esto es precisamente lo que ocurre en la última imagen del Telescopio Espacial James Webb (JWST).

Un tornado cósmico. Si bien la nueva imagen parece mostrar una enorme nebulosa colmada por una estrella en la punta; lo que vemos en realidad es la combinación de las emanaciones expulsadas por una estrella naciente, denominada Herbig-Haro 49/50, y una galaxia ubicada muy atrás en el plano.

Herbig-Haro. Los llamados objetos Herbig-Haro son producidos por el proceso de formación de una estrella, concretamente son resultado de la expulsión de materia durante este proceso, materia que puede acumularse en regiones a varios años luz de distancia del lugar de nacimiento de la estrella. Esta materia se “enfría” emitiendo luz tanto en el espectro visible como en el infrarrojo.

Herbig-Haro 49/50 (HH 49/50) es uno de estos objetos. El apelativo de “Tornado cósmico” lo recibió después de que el telescopio espacial Spitzer lo observara en 2006. La imagen no permitía distinguir con certeza qué tipo de objeto veíamos en la punta de este tornado cósmico.

Una galaxia lejana. La nueva imagen del James Webb nos permite ver este luminoso objeto con gran definición, mostrándonos los pequeños detalles de una lejana galaxia espiral. En su centro azulado se encuentran las estrellas más antiguas. En sus espirales de tonos más rojizos se concentraría el polvo galáctico y zonas de intensa formación estelar.

Herbig Haro Comparación entre la imagen del telescopio espacial Spitzer tomada en 2006, y la última inagen captada por el James Webb. NASA, ESA, CSA, STScI, NASA-JPL, SSC

Vuelta al primer plano. Pero, volvamos a Herbig-Haro 49/50, el primer plano de la imagen. La nube de materia que vemos se encuentra dentro de nuestra galaxia, a unos 625 años luz de nuestro sistema solar. Lo que vemos son ondas de brillantes moléculas de hidrógeno, de dióxido de carbono y granos de polvo cargados de energía, tintados de rojo y naranja en esta foto en falso color.

Esta formación se encuentra en el complejo nubilar Chamaeleon I, una de las regiones con actividad de formación de estrellas más cercanas en nuestra galaxia. Los expertos estiman que este “chorro” de materia se desplaza a entre 100 y 300 kilómetros por segundo.

¿Y qué hay de la estrella de la que está emanando? Los astrónomos creen que se trata de Cederblad 110 IRS4, una protoestrella ubicada a 1,5 años luz de esta nube y visible en la imagen del JWST, abajo a la derecha. Cederblad 110 IRS4 es una protoestrella de Clase I, es decir, que se encuentra en una fase de acumulación rápida de materia.

Una imagen combinada. La nueva imagen capturada por el JWST es una combinación de varias instantáneas tomadas por este telescopio fruto de la colaboración internacional. Para crearla se combinaron observaciones de dos de los instrumentos del James Webb, NIRCam (Near-Infrared Camera), y MIRI (Mid-Infrared Instrument).

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Imagen | NASA, ESA, CSA, STScI

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China se ha convertido en la mayor amenaza del mundo en ciberseguridad. Esto es lo que la diferencia de Rusia o Corea del Norte

China se ha convertido en la mayor amenaza del mundo en ciberseguridad. Esto es lo que la diferencia de Rusia o Corea del Norte

La transformación digital que ha adquirido China a lo largo de la última década ha sido verdaderamente asombrosa hasta tal punto de infundir pavor. Prueba de ello son sus ciberataques globales que, otras superpotencias mundiales como Estados Unidos o grandes tecnológicas de Silicon Valley, los atribuyen a hackers respaldados por el gobierno chino.

Algunos expertos recalcan que estos ciberataques están consolidando la posición del país como superpotencia mundial en el largo plazo, utilizando el espionaje cibernético como arma para robar propiedad intelectual e información para el desarrollo de infraestructuras, sistemas y armamento.

La presencia de China en el ciberespacio está cobrando cada vez mayor fuerza

China ha experimentado un crecimiento vertiginoso en todas las áreas relacionadas con la tecnología y la ciberseguridad. Mientras el país ya destaca en la producción masiva de armamento —con buques de guerra y misiles que se fabrican a un ritmo acelerado—, en el ciberespacio la evolución es igualmente notable. La transformación digital del país no solo se refleja en hardware militar, sino también en la capacidad para llevar a cabo ciberataques a gran escala.

El espectro de la ofensiva digital china abarca varios frentes. Por un lado, se recalca su potencia en el espionaje político, especialmente a través del Ministerio de Seguridad del Estado, órgano encargado de la inteligencia exterior. A lo largo de los últimos años se han identificado operaciones como la del grupo apodado “Salt Typhoon”, que ha logrado infiltrarse en grandes tecnológicas con el fin de obtener información sobre sus desarrollos y altos cargos.

Ciaran Martin, que dirigió la agencia británica de ciberdefensa de 2016 a 2020,  compara la estrategia del país con las revelaciones de Edward Snowden, exanalista de la NSA que en 2013 filtró información clasificada sobre programas masivos de vigilancia gubernamental estadounidense como PRISM, aunque con un alcance y una audacia que han aumentado progresivamente con el tiempo.

Tal y como apuntan algunos expertos, la unidad de ciberespionaje vinculada al Ejército Popular de Liberación, conocida como “Volt Typhoon”, ha penetrado en infraestructuras clave, desde puertos hasta plantas de tratamiento de agua, extendiéndose incluso por territorios estratégicos como Guam. Microsoft ha alertado en varias ocasiones de su peligro a la hora de vulnerar empresas y facilidades a través de ciberataques.

Otra arista importante es el robo a gran escala de propiedad intelectual. El medio señala que se han identificado operaciones que, en lugar de perseguir secretos políticos o sabotear infraestructuras, se centran en sustraer planos, procesos de fabricación y estrategias empresariales de compañías estadounidenses, como fue el caso de APT-1. El Gobierno estadounidense vinculó los ataques a hackers respaldados por el Ejercito Popular de Liberación. Keith Alexander, ex director de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), describe este hecho como "la mayor transferencia de riqueza de la historia".

Durante la última década, la dinámica de las operaciones cibernéticas chinas ha experimentado importantes cambios. John Hultquist de Mandiant, empresa de ciberseguridad subsidiaria de Google, apunta que antes se podía observar un enfoque menos sofisticado, en el que los ataques eran ruidosos y fácilmente rastreables. Sin embargo, en poco tiempo, la capacidad técnica y su nivel de discreción se han elevado hasta niveles alarmantes, según citan expertos en la materia.

A veces se compara a China con el carácter de Rusia o Corea del Norte cuando hablamos de ciberespionaje o ciberataques coordinados. No obstante, Hultquist resalta que, mientras que estos últimos suelen traspasar la barrera que separa el espionaje de acciones abiertamente disruptivas y de sabotaje, la estrategia china se caracteriza por mantener un control riguroso en sus operaciones.

En concreto, aunque se evidencia un reconocimiento y una presencia notoria en la recopilación de información y en la preparación de potenciales actos de sabotaje, el experto señala que China ha optado por no “apretar el gatillo” cuando se trata de acciones de destrucción directa.

A diferencia de Rusia o Corea del Norte, que en ocasiones llevan sus ataques más allá de la mera vigilancia para causar daños palpables, la ofensiva cibernética china parece estar limitándose a la recolección de datos y al posicionamiento estratégico. Esta postura, según expertos, demuestra una mayor cautela y un enfoque orientado a la planificación y al análisis, sin recurrir a la destrucción inmediata de infraestructuras críticas.

Imagen de portada | Hanny Naibaho

En Genbeta | Japón tiene una agencia de ciberseguridad para proteger al país. Descubrió 9 meses tarde que habían sido hackeados

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