2 de julio de 2026

Un museo con 5,8 millones de obras, muchas de ellas de dominio público, para buscar, disfrutar y descargar

Un museo con 5,8 millones de obras, muchas de ellas de dominio público, para buscar, disfrutar y descargar

The Last Museum es un buscador especializado en arte de museos que permite explorar más de 5.800.000 obras usando el lenguaje natural en la caja de búsquedas. No hace falta saber el autor, el título ni el museo exacto; se puede buscar por tema, estilo, época, objeto, ambiente o incluso por una descripción algo poética, tipo «póster de propaganda», «retrato renacentista» o «sueños surrealistas».

Esa búsqueda semántica funciona como si se dijera «búscame algo con esta pinta», lo cual resulta más práctico que el típico catálogo cuadriculado de museo. Hay un selector de fechas que, la verdad, funciona regulero para acotar las fechas: entre el 3000 a. C. y el 2026. Me pregunto cuál será la obra más antigua.

Qué se puede curiosear en su interior:

  • Artistas: ordenados por número de obras indexadas.
  • Museos: clasificados según el tamaño de sus colecciones.
  • Culturas: agrupadas por tradiciones y cantidad de obras.
  • Obras concretas: con enlaces a la fuente original, que suele ser un museo o colección concreta donde está expuesta.

Lo mejor de The Last Museum es que es totalmente gratuito, no requiere cuenta y actúa como buscador «independiente»: no está afiliado a museos ni galerías y no es propietario de las imágenes. Según se explica en el Acerca de lo que hace es indexar obras disponibles públicamente, y muchas de ellas en dominio público, por ejemplo las más antiguas (calcula unos 70/80 años desde que murió el artista). Cuando las obras tienen copyright está indicado y las imágenes se muestran solo a resolución de navegación, como herramienta educativa y de referencia, no como sustitutas de la obra original.

Aunque las búsquedas funcionan de una forma un tanto peculiar el sitio también es tremendamente ágil y rápido, lo cual siempre se agradece en webs de este tipo. Puede que no esté está libre de fallos, pero es una herramienta útil para encontrar mucho material sobre ciertos temas visuales, artistas olvidados o simplemente para perder una tarde cotilleando entre millones de obras. Una madriguera cultural-museística, podríamos decir.

Relacionados:

# Enlace Permanente



☞ El artículo completo original de alvy@microsiervos.com (Alvy) lo puedes ver aquí

El gran salto tecnológico contra el cáncer: China estrena la primera fábrica de vacunas personalizadas con inteligencia artificial

El gran salto tecnológico contra el cáncer: China estrena la primera fábrica de vacunas personalizadas con inteligencia artificial

El tratamiento del cáncer está a las puertas de una revolución histórica impulsada por la hiperpersonalización de la medicina. Hasta ahora trabajábamos con la idea de fabricar medicamentos generales para tratar el cáncer, pero la idea de fabricar un medicamento único y exclusivo para la genética del tumor de cada paciente lleva años sonando en los laboratorios, pero el gran cuello de botella siempre ha sido el tiempo de fabricación y, lógicamente, los inmensos costes. 

Un nuevo paso. China acaba de dar luz verde a la primera línea de producción mundial de vacunas contra el cáncer impulsada enteramente por inteligencia artificial. Ubicada en Pekín, esta instalación es propiedad de Likang Life Sciences, una firma que ha invertido aproximadamente 16,1 millones de dólares en montar una fábrica pensada para operar a una velocidad sin precedentes. 

Su producto más avanzado es la vacuna de neoantígenos LK101 y delega en la inteligencia artificial la compleja tarea de secuenciar el ADN tumoral, prometiendo sintetizar las dosis a medida en apenas un día. El objetivo definitivo de este despliegue tecnológico es que los pacientes reciban su inyección personalizada pocos días después de haberse sometido a la biopsia.

¿Por qué una IA?  La clave aquí está en los "neoantígenos", unas pequeñas proteínas mutadas que están exclusivamente en las células tumorales y encima en cada paciente encontramos unos antígenos concretos. Aquí la IA interviene como un motor analítico ultrarrápido al escrutar la información genética del tumor y predice qué partes del antígeno serán más efectivas para despertar y dirigir a las células del sistema inmunitario para acabar con el tumor. 

Porque aquí lo único que se busca es activar las defensas naturales que tenemos, como ya hacemos con la inmunoterapia, para que sea capaz de encontrar las células tumorales y destruirlas, al igual que hace, por ejemplo, cuando tenemos una infección. Pero este es un proceso que requiere de una gran personalización y sobre todo una gran rapidez para actuar cuanto antes en los pacientes. Y esto es algo que puede hacer una IA. 

Durante mucho tiempo la ciencia lleva allanando este camino, como vimos con un artículo publicado en 2024 que demostraba que la integración de la IA en el diseño de vacunas oncológicas de ARNm y ADN es fundamental para conocer con la máxima exactitud la composición que tiene un tumor y sus puntos débiles. Y para evitar fallos, los algoritmos se entrenan con grandes bases de datos que ya tenemos, donde se encuentran todas las posibles variantes que puede tener un tumor. 

Otra buena noticia es que publicaciones pioneras en Nature ya habían demostrado la factibilidad de las vacunas de ARN para inducir respuestas inmunitarias específicas y de memoria en pacientes con melanoma o incluso en tumores tan letales y complejos como el cáncer de páncreas

El matiz. Hay que dejar bien claro, en primer lugar, que los prometedores resultados obtenidos en animales no garantizan de forma directa el éxito en todos los pacientes, siendo la eficacia clínica en humanos todavía muy limitada. Y es que en la actualidad la inmensa mayoría de estudios centrados en este nuevo tratamiento personalizado está en etapas muy precoces. 

Por otro lado, aunque China haya construido la primera gran fábrica algorítmica, su ecosistema de investigación clínica sigue siendo muy cerrado, y es que los datos apuntan a que entre 2014 y 2024 se registraron 89 ensayos clínicos de vacunas oncológicas en este país. Algo que choca bastante con los 757 ensayos que se han hecho en Estados Unidos en este mismo periodo. 

Y más limitado. A esto se suma que los ensayos chinos tienen una vocación casi exclusivamente doméstica, con apenas un 2,2% de alcance global frente al 47,6% estadounidense. Pero además abordan una menor diversidad oncológica, centrándose en unos 5 tipos de cáncer frente a los más de 20 estudiados por la competencia norteamericana. 

Imágenes | Testalize

En Xataka | El cáncer en menores de 50 años lleva décadas creciendo. Un macroestudio apunta por fin al gran culpable: el envejecimiento biológico

-
La noticia El gran salto tecnológico contra el cáncer: China estrena la primera fábrica de vacunas personalizadas con inteligencia artificial fue publicada originalmente en Xataka por José A. Lizana .



☞ El artículo completo original de José A. Lizana lo puedes ver aquí

Fármaco chileno contra la obesidad avanza hacia ensayos clínicos tras prometedores resultados preclínicos

Tras una década de investigación, un equipo científico chileno desarrolla un innovador fármaco experimental contra la obesidad que ha mostrado resultados alentadores en estudios preclínicos. La tecnología, que busca convertirse en una alternativa oral a los tratamientos actuales, se prepara para cumplir los requisitos regulatorios que permitirían iniciar los primeros ensayos clínicos en humanos.

El proyecto es liderado por investigadores de la Pontificia Universidad Católica de Chile, el Instituto Milenio de Inmunología e Inmunoterapia y el Centro Traslacional de Endocrinología, en colaboración con el Consorcio Tecnológico en Biomedicina Clínico Molecular. La iniciativa es impulsada por la startup Thani Biotechnologies y ya cuenta con patentes registradas en distintos países, incluido Estados Unidos.

Actualmente, el medicamento se encuentra en la etapa final de estudios en modelos animales, una fase indispensable para demostrar su seguridad y eficacia antes de solicitar autorización a la Food and Drug Administration para comenzar las pruebas clínicas en personas.

«En la actualidad ya tenemos patentes en varios países del mundo, incluyendo Estados Unidos. Estamos terminando la fase en animales para presentarnos a la FDA y, una vez que se apruebe, podremos iniciar los estudios en humanos, que son el paso necesario para comenzar las fases clínicas», explica el Dr. Carlos Fardella, académico del IMII y del BMRC.

El investigador destaca que, aunque aún resta un camino regulatorio importante, el mayor desafío ya ha sido superado.

«Para llegar al mercado primero tenemos que ser aprobados por la FDA y luego iniciar las fases clínicas en humanos. El trayecto es largo, pero mucho menor que lo que ya llevamos trabajando en este proyecto, que son alrededor de diez años de desarrollo científico», señala.

La iniciativa nació a partir de un proyecto FONDEF que permitió al BMRC —integrado por la Pontificia Universidad Católica de Chile y el laboratorio Abbott— licenciar esta tecnología, la que además ha recibido apoyo de Corfo mediante su programa de fortalecimiento de capacidades tecnológicas.

Resultados prometedores en obesidad y salud metabólica

Los estudios preclínicos se realizaron en modelos animales alimentados con dietas altas en grasas, una estrategia ampliamente utilizada para investigar la obesidad y sus complicaciones metabólicas.

Los resultados mostraron que los animales tratados con el compuesto evitaron el aumento de peso y la acumulación de grasa en el hígado, además de presentar mejoras en distintos biomarcadores asociados al funcionamiento hepático.

Posteriormente, el equipo —liderado también por los investigadores Pablo González y Cristián Carvajal— evaluó el medicamento en animales que ya presentaban obesidad. En estos casos, el tratamiento logró reducir significativamente el peso corporal y mejorar diversos indicadores metabólicos relacionados con la enfermedad.

«Los experimentos muestran que cuando el ratón ya es obeso también es posible generar una disminución importante de peso y una mejoría del hígado graso, lo que indica que el fármaco no solo previene el aumento de peso sino que también puede revertir parte del daño metabólico», afirma Fardella.

Según el investigador, durante el periodo de observación no se registraron efectos adversos graves.

Una alternativa oral que busca preservar la masa muscular

Uno de los aspectos más innovadores del desarrollo es su formulación oral. A diferencia de varios tratamientos actualmente disponibles para la obesidad, que requieren inyecciones periódicas, este compuesto fue diseñado para administrarse por vía oral y con una frecuencia de uso relativamente espaciada, gracias a su prolongada permanencia en el organismo.

El equipo también destaca una característica que podría representar una ventaja terapéutica importante: la preservación de la masa muscular durante la pérdida de peso.

«A diferencia de los tratamientos actuales, nuestro fármaco tiene la capacidad de preservar la masa muscular, algo que no se observa con muchas de las soluciones disponibles hoy para tratar la obesidad», explica Fardella.

El medicamento actúa inhibiendo selectivamente la enzima 11β-HSD1, responsable de regular la producción local de cortisol en el tejido adiposo visceral. Al bloquear esta vía metabólica, disminuye la formación de grasa corporal sin alterar la producción sistémica de cortisol en las glándulas suprarrenales, una función esencial para el organismo.

El siguiente desafío: iniciar estudios en humanos

Pese a los resultados obtenidos hasta ahora, los investigadores enfatizan que aún es necesario demostrar la seguridad y eficacia del fármaco en personas.

El siguiente paso será presentar una solicitud Pre-IND ante la FDA, procedimiento previo al inicio de los ensayos clínicos. Para ello, el equipo debe completar estudios regulatorios adicionales, incluyendo pruebas en una segunda especie animal y evaluaciones genéticas exigidas por las autoridades sanitarias.

Si estas etapas concluyen exitosamente, el grupo espera reunir toda la evidencia necesaria para solicitar la autorización que permita iniciar las primeras pruebas clínicas en humanos y avanzar hacia el desarrollo de una nueva alternativa terapéutica para combatir la obesidad.

La entrada Fármaco chileno contra la obesidad avanza hacia ensayos clínicos tras prometedores resultados preclínicos se publicó primero en Revista Ecociencias.



☞ El artículo completo original de Revista Ecociencias lo puedes ver aquí

La nueva realidad de PlayStation: a partir de 2028 no comprarás el juego, solo un permiso para jugarlo mientras Sony quiera

La nueva realidad de PlayStation: a partir de 2028 no comprarás el juego, solo un permiso para jugarlo mientras Sony quiera

Sony nos dio recientemente una de las peores noticias para la industria del videojuego. Y es que la compañía dejará de fabricar discos físicos para todos los juegos nuevos de PlayStation a partir de enero de 2028. La empresa lo justifica como “una evolución natural hacia las preferencias de consumo actuales”, en las que la demanda del formato digital se ha impuesto sobre el medio físico. A partir de esa fecha, cualquier título que quieras comprar solo existirá en la nube de PlayStation Store o en versiones digitales de tiendas asociadas. Lo que toca ahora es preguntarse qué significa realmente ese cambio para quien paga por un juego.

Por qué importa. Cuando compras un disco, ese objeto es tuyo. Lo puedes prestar, lo revendes, lo guardas en una estantería durante años y sigue funcionando aunque la compañía responsable quiebre. Hay matices sobre esto, ya que cada compañía gestiona las licencias de su contenido de distintas maneras, pero lo importante es que el medio físico tiene ese valor añadido de que, en la mayoría de casos, te permite poseer el contenido.

Cuando compras un juego digital, en cambio, no adquieres el software, sino una licencia de uso sujeta a un contrato que casi nadie lee. Steam lo deja por escrito en su acuerdo de suscriptor, pues el contenido se licencia, no se vende. Esa distinción legal, que suele ser una letra pequeña que muchos ignoramos, se convierte en la norma general del ecosistema PlayStation en cuanto el disco desaparece del todo.

Y sí, podemos hablar de que hoy día, incluso comprando en formato físico, nada te garantiza de que todo el contenido esté en el disco. Además, en términos de preservación, aunque un disco puede durar muchos años si se conserva bien, no es un medio eterno y también puede deteriorarse con el tiempo. Aquí lo que está en juego es el control total de una empresa sobre lo que compras, y eso, aunque sea mínimamente, nos debe importar.

Prácticas anticonsumidor. Las compañías tienen mil motivos para abandonar el formato físico, y a lo largo de estos últimos años hemos conocido ejemplos de prácticas anticonsumidor más allá del abandono de este formato. En 2024, Ubisoft apagó los servidores de The Crew, un juego de conducción que exigía conexión permanente incluso para jugar en solitario. 

El título dejó de funcionar por completo para todos sus compradores, sin que existiera ningún parche que permitiera seguir jugando offline. Aquello fue la chispa que encendió el movimiento Stop Killing Games, que reunió más de 1,3 millones de firmas verificadas para pedir a la Unión Europea que obligara a las editoras a dejar sus juegos en un estado jugable cuando retiran el soporte.

Este mismo mes, la Comisión Europea rechazó imponer esa obligación por ley, alegando que los derechos de propiedad intelectual de los estudios pesan más que la continuidad de acceso del jugador, aunque sí se comprometió a impulsar un código de conducta voluntario para finales de año.

La letra pequeña ya es la norma. Ese mismo debate ha obligado a los propios distribuidores a ser más honestos sobre lo que venden. En Estados Unidos, una ley de California (la AB 2426) prohíbe a las tiendas digitales usar palabras como "comprar" si no ofrecen una propiedad real sobre el producto. Como consecuencia, Steam empezó a mostrar un aviso en el proceso de pago que aclara que solo se adquiere una licencia sobre el juego, no su propiedad.

PlayStation Store no está sujeta a esa ley fuera de California, pero el principio es idéntico.

Frente legal. Además del pulso en Europa, Sony afronta en Reino Unido una demanda colectiva valorada en cerca de 2.700 millones de dólares por presunto abuso de posición dominante en la venta de juegos digitales. En paralelo, Ubisoft ya está siendo demandada en Francia y California por el cierre de The Crew, acusada de hacer creer a los consumidores que adquirían un juego de forma permanente cuando, en la práctica, su acceso terminó siendo temporal.

Son litigios distintos, pero apuntan todos a la misma pregunta. ¿Qué protección legal tiene alguien que ha pagado 70, 80 o 90 euros por algo que puede desaparecer por decisión de una empresa?

Impotencia. No hay una solución mágica realmente, pero si valoras la preservación, existen casos como el de GOG, que venden instaladores sin DRM que se pueden descargar y guardar de forma permanente, lo más parecido hoy a una propiedad real sobre un videojuego. Pero claro, eso no soluciona el problema de alguien que compra juegos físicos en el ecosistema de PlayStation.

Puede ser que estemos abocados a abandonar el formato físico. Pero no de esta manera, o al menos no teniendo que ceder nuestra posesión a una empresa. Y el problema es que nos han convencido durante todos estos años que la conveniencia y comodidad del formato digital tenía que pasar estrictamente por el control total de una empresa sobre lo que compras.

Sobre lo de PlayStation, los juegos ya publicados en disco antes de 2028 seguirán existiendo en ese formato, así que quien valore este formato todavía tiene año y medio para seguir comprando. Y conviene recordar que ni siquiera la etiqueta "físico" garantiza ya nada. El ejemplo más claro lo teníamos hace unos días con GTA VI, que su edición física incluirá solo un código de descarga dentro de la caja, sin disco alguno. Son medidas anticonsumidor.

Imagen de portada | Mahtab Mashuq Tonmoy

En Xataka | "Nunca habíamos visto que el precio de un componente subiera tanto y tan rápido": Lo de Apple, Microsoft y Valve solo es la punta del iceberg

-
La noticia La nueva realidad de PlayStation: a partir de 2028 no comprarás el juego, solo un permiso para jugarlo mientras Sony quiera fue publicada originalmente en Xataka por Antonio Vallejo .



☞ El artículo completo original de Antonio Vallejo lo puedes ver aquí

Nueve de cada diez tenemos este virus. Y prevenirlo, protege tu memoria

Antes de nada, las cuentas claras: mi conflicto de interés es cero. No me paga ninguna farmacéutica, no vendo vacunas ni cobro por nombrarlas. Esto se sostiene única y exclusivamente con lo que aportan los suscriptores. Mi único jefe eres tú. Mil gracias por mantener esto vivo.


Si tienes más de cuarenta años, hay más de un 90% de probabilidades de que ahora mismo lleves un virus escondido. Se coló cuando pasaste la varicela de pequeño y no se ha ido jamás: vive agazapado dentro de los nervios de tu columna, en silencio, como un dragón dormido.

Y lo que se ha descubierto en los últimos dos años es que, cuando despierta, a veces no se conforma con quemarte la piel. Hay pruebas bastante consistentes de que puede subir al cerebro y empezar a apagarlo.

La vuelta de tuerca es que un pinchazo que en España ya tienes gratis a partir de los 65 parece reducir el riesgo de demencia alrededor de un 20%.

Y lo más increíble no es ese número. Es cómo lo descubrieron: por accidente, por una raya en un calendario y por una simple fecha de nacimiento.

El bicho que reptaba

Empecemos por el nombre, porque ya te lo cuenta todo.

En España a esto lo llamamos culebrilla. Y no es chiste de pueblo: es una de esas veces en que la sabiduría popular clavó la biología siglos antes que el microscopio. Cuando el bicho despierta, sale a la piel dibujando una línea, una raya roja y ardiente que repta por el costado como si te hubieran pintado una serpiente con rotulador. La gente vio una culebra. Y le puso culebra.

Los griegos vieron lo mismo. La familia de virus a la que pertenece este okupa se llama herpes, del verbo griego herpein, que significa, literalmente, reptar. De ahí viene también, agárrate, la palabra herpetólogo: el señor que estudia serpientes. Si en una cena te presentan a un herpetólogo, no es colega mío de hospital. Es un tío que se gana la vida persiguiendo víboras. Mi trabajo es raro, pero el suyo gana.

green snake on brown branch close-up photo
Photo by David Clode on Unsplash

Los romanos, más prácticos, lo llamaron cingulum: cinturón. Porque cuando la culebrilla te rodea el tronco parece justo eso, un cinturón de fuego abrochado al cuerpo. Esa palabra acabó pariendo el término médico que usamos hoy, zóster, que en griego también era el cinturón del guerrero.

Pero mi nombre favorito es el medieval. En la Europa de la Edad Media a este dolor lo llamaban el fuego de San Antón.

Y aquí la historia se pone preciosa.

La orden de los monjes del cerdo

En el siglo XI, un grupo de monjes fundó una orden hospitalaria dedicada a cuidar a la gente que ardía. Porque “fuego de San Antón” era un cajón de sastre: metían ahí varias enfermedades distintas que tenían en común una cosa, que la piel quemaba como si el demonio te hubiera puesto un soplete. Llegaron a levantar cerca de 370 hospitales por toda Europa. Una red sanitaria continental, en plena Edad Media, montada para tratar pieles en llamas.

¿Y por qué San Antonio? Porque al santo lo representaban siempre con dos cosas: el fuego, por el dolor abrasador, y un cerdo. Sí, un cerdo. Los monjes usaban grasa de cerdo para calmar la piel quemada, así que el guarro pasó a ser el animal del santo. Durante siglos, en muchos pueblos, los cerdos de los antonianos campaban libres con una campanilla al cuello y nadie los tocaba: eran sagrados.

Te lo resumo: durante mil años, la humanidad respondió a este virus con grasa de cochino y oraciones.

Hoy tenemos algo un poco mejor. Pero para entender por qué, primero hay que entender cómo se mueve el bicho.

Por qué nunca se va

Cuando un niño pasa la varicela, se cura. Las costras se caen, vuelve al cole, fin de la historia. Eso creemos. Mentira. El virus no se muere: se esconde.

Piénsalo como un ex tóxico. El virus se retira a los ganglios nerviosos (unas estaciones de relevo que tienes repartidas a lo largo de la columna) y ahí se queda quieto, fabricando lo justo para sobrevivir sin que tus defensas lo pillen. Modo sigilo total.

person holding yellow and clear tube
Photo by CDC on Unsplash

¿Por qué no lo matas y punto? Porque es buenísimo escondiéndose. Lleva millones de años evolucionando con nosotros y ha aprendido la lección: el que monta mucho escándalo acaba cazado. El que sobrevive es el que no hace ruido.

El problema llega cuando bajas la guardia. Y eso pasa, sobre todo, con la edad. Tu sistema inmunitario, que de joven tenía a este preso bien vigilado, va envejeciendo y aflojando la vigilancia. También lo despiertan un estrés bestial, una enfermedad seria, ciertos tratamientos. Y entonces el dragón abre un ojo.

Cuando despierta no repite la varicela. Hace algo más teatral: baja por el nervio en el que estaba escondido, llega a la piel de esa zona concreta del cuerpo, y dibuja su firma. La culebra. La raya de ampollas ardientes que sigue, milímetro a milímetro, el recorrido exacto de ese nervio. Por eso siempre sale en una franja y de un solo lado: está calcando el mapa del cableado de tu cuerpo.

El dolor que no se va con la piel

No es el picor tonto de la varicela infantil. Es un dolor quemante, eléctrico, de calambrazo continuo, que muchos pacientes describen como tener un mechero pegado a las costillas. Empeora de noche. No te deja ni ponerte una camiseta.

En la mayoría de los casos se va en unas semanas, cuando cura la piel. Pero en una parte importante de la gente, no. El dolor se queda meses, a veces años, aunque en la piel ya no haya absolutamente nada que ver. A eso los médicos lo llamamos neuralgia postherpética, y es una de las pesadillas más difíciles de tratar que existen, porque el cable nervioso queda lesionado y sigue gritando aunque no le pase nada. Como una alarma de coche estropeada que aúlla a las cuatro de la mañana sin que nadie la haya tocado.

Le pasa a uno de cada tres mayores de 60 que cogen una culebrilla. Pasados los 80, si te toca, la probabilidad de dolor crónico es de una de cada dos. Y aun así, el dolor no es lo peor que puede hacer este virus.

Cuando el dragón sube al ático

A veces, cuando el virus se reactiva, no se conforma con bajar a la piel. Coge el ascensor en dirección contraria y sube hacia el sistema nervioso central. Hacia el cerebro. En los casos graves y evidentes puede provocar inflamación de los vasos del cerebro, un cuadro que se parece mucho a un ictus.

Pero lo inquietante es lo otro. Hay pruebas de que el virus puede reactivarse en silencio, sin sacar ni una ampolla, sin que nadie lo diagnostique, y aun así migrar hacia arriba y dejar al cerebro en un estado de inflamación crónica de bajo nivel. Un incendio lento durante años en el ático mientras tú haces vida normal.

Y la inflamación crónica del cerebro es uno de los sospechosos más estudiados detrás de las demencias. Cuando se lo comenté a mi padre, internista, enseguida vio la asociación.

El experimento que nadie diseñó

Aquí es donde la historia deja de dar miedo y empieza a ser una de las cosas más elegantes que he leído en años.

El gran problema de demostrar que una vacuna previene la demencia es el sesgo del santurrón (existe, aunque ese nombre se lo he puesto yo) la gente que se vacuna suele ser, de media, gente que también come mejor, anda más, va al médico y se cuida. Así que si los vacunados tienen menos demencia, ¿es por la vacuna o porque son campeones de la salud? Imposible de separar. Es el muro contra el que se estrella casi toda la investigación.

Hasta que Gales, sin querer, montó el experimento perfecto.

En septiembre de 2013, el sistema de salud galés empezó a ofrecer la vacuna contra el zóster, pero con presupuesto limitado. Así que pusieron una frontera arbitraria: solo entraban los nacidos a partir del 2 de septiembre de 1933. Si naciste un día antes, fuera de por vida. Un día después, dentro.

Pásmate con lo que pasó. Entre los que cumplían los años una semana demasiado pronto, se vacunó el 0,01%. Entre los que los cumplían una semana después, casi la mitad. Misma gente, misma vida, mismos hábitos. La única diferencia entre los dos grupos era una fecha en el DNI. El azar puro había repartido a la población en dos equipos casi idénticos, como cuando se echan a suertes los equipos en el patio.

Unos investigadores (Markus Eyting, Pascal Geldsetzer y su equipo de Stanford) se dieron cuenta de que aquello era oro y lo publicaron en Nature en abril de 2025.

¿El resultado? Los que entraron por un día en el grupo de la vacuna tuvieron, a lo largo de siete años, alrededor de un 20% menos de diagnósticos nuevos de demencia. ¡Efectivamente! Una raya en un calendario galés acabó decidiendo quién conservaba mejor la memoria.

La artillería: país por país

Y lo bonito de la ciencia de verdad es que un dato solo no vale. Hace falta que el mismo resultado aparezca una y otra vez, en sitios distintos, con métodos distintos. Y aparece:

Gales, 2025: la vacuna disminuye los nuevos diagnósticos de demencia
en torno a un 20% en siete años (Nature, experimento natural por fecha de nacimiento).

Australia, 2025: mismo truco de la fecha de corte, mismo resultado.
La vacuna previene o retrasa el diagnóstico de demencia.

Reino Unido, 2024: más de 200.000 personas. La vacuna recombinante
moderna baja el riesgo un 17% frente a la antigua (Nature Medicine, Oxford).

Y el detalle que casi nadie cuenta: el efecto fue mayor en mujeres (22%)
que en hombres (13%).

Cada uno es un experimento independiente que apunta a lo mismo, en cuatro poblaciones que no se conocen entre sí.

El segundo villano: el virus que despierta a otro virus

Y justo cuando crees que ya entiendes la trama, se abre una segunda puerta.

Resulta que el virus de la culebrilla quizá no actúe solo. La investigadora británica Ruth Itzhaki lleva décadas defendiendo, contra viento y marea y bastante mofa de sus colegas, que algunos virus que viven escondidos en nuestro cuerpo tienen algo que ver con el alzhéimer. Durante años la trataron poco menos que de hereje.

En 2022, su equipo enseñó algo inquietante en el laboratorio: cuando el virus de la varicela-zóster se reactiva, puede despertar a su vez a otro inquilino dormido, el virus del herpes simple, ese que vive latente en muchísima gente. Y ese despertar en cadena dispara, en el tejido cerebral, justo la acumulación de las proteínas basura que asociamos al alzhéimer.

O sea: el dragón de tu columna no solo hace ruido él. Puede llamar a la puerta del okupa del piso de arriba y montar la fiesta entre los dos.

A esto se suma un análisis de historiales médicos de más de 100 millones de personas en Estados Unidos que encontró, una y otra vez, la misma relación entre las reactivaciones del virus y la demencia.

Ruth Itzhaki tiene hoy más de 80 años. Lleva razón desde los 50. A veces la herejía solo era tener prisa.

El giro español

Y ahora la parte que más me gusta contar, porque va de nosotros.

Mientras medio mundo descubría todo esto a trompicones, ¿qué hacía España? Pues, para variar, algo bastante sensato sin hacer mucho ruido.

En 2023, el Ministerio de Sanidad metió la vacuna del zóster en el calendario público y gratuito, para toda la población a los 65 años. Y no metió cualquiera: puso la recombinante moderna (la misma que en los estudios enseñó el efecto más fuerte sobre la demencia).

Esto se ha ido implementando progresivamente desde 2023 y en 2026 ya está en la mayoría de comunidades autónomas (con variaciones según la región: Madrid, Andalucía, Castilla y León, etc.).

Entonces, ¿te vacunas o no?

Ya te veo venir con la pregunta del millón: vale, Inés, pero ¿me pincho o no me pincho?

Y aquí freno a propósito. Porque esa decisión (a quién le compensa, a qué edad, con qué matices, qué dice la evidencia de verdad y qué es ruido) no se despacha en dos líneas al final de un artículo. Se merece uno entero. Y lo va a tener: el próximo día nos sentamos a mirar, con la misma lupa de hoy, si vacunarse contra el zóster sale a cuenta y para quién.

Llevas un dragón dormido en la espalda desde los cuatro años. Está calladito. Y por primera vez en mil años de grasa de cerdo y oraciones, tenemos algo que decirle. La pregunta de qué hacemos con eso te la respondo en breves.

Y antes de irme: gracias. Por sostener todo este trabajo. Cada artículo que leo, escribo y reviso existe porque tú decidiste que valía la pena. Sin ti esto no se mantiene en pie. Nos vemos en la segunda parte.

Fuentes

El experimento natural de Gales

Confirmación en Gales y Australia

La vacuna recombinante moderna (Reino Unido)

El mecanismo: un virus que despierta a otro

La historia del nombre


Nota de la autora: este artículo se apoya en datos públicos y publicados. Si detectas un error o tienes información que lo contradiga, escríbeme. Corregir es parte del trabajo.



☞ El artículo completo original de La traumatóloga geek lo puedes ver aquí