29 de septiembre de 2026

En 1971, un astronauta llevó 500 semillas hasta la Luna. Medio siglo después son árboles gigantes repartidos por la Tierra

En 1971, un astronauta llevó 500 semillas hasta la Luna. Medio siglo después son árboles gigantes repartidos por la Tierra

En 1971, cuando la NASA preparaba el Apollo 14, alguien decidió aprovechar el viaje para enviar hasta la Luna un cargamento bastante más extraño que cualquier instrumento científico: cientos de semillas de árboles. Viajaron hasta allí, dieron 34 vueltas alrededor de nuestro satélite y regresaron a la Tierra después de sobrevivir incluso a un accidente que hizo pensar que habían quedado destruidas. Más de medio siglo después, aquella diminuta carga se ha convertido en algo enorme. 

Semillas rumbo a la Luna. La idea nació de una colaboración entre la NASA y el Servicio Forestal de Estados Unidos. Stuart Roosa, piloto del módulo de mando del Apollo 14, había trabajado como smokejumper, uno de los bomberos forestales que se lanzaban en paracaídas para combatir incendios en zonas remotas, y el Servicio Forestal propuso aprovechar su viaje para enviar semillas al espacio. 

Se eligieron cinco especies: pino taeda, sicómoro americano, liquidámbar, secuoya costera y abeto de Douglas, mientras otros lotes idénticos permanecieron en la Tierra para poder compararlos después.

34 vueltas alrededor. Las semillas despegaron el 31 de enero de 1971 dentro de un pequeño recipiente metálico guardado en el equipaje personal de Roosa. Cinco días después, Alan Shepard y Edgar Mitchell descendieron hasta la superficie lunar mientras su compañero permanecía en el módulo de mando Kitty Hawk, desde donde completó 34 órbitas alrededor de la Luna con aquel pequeño bosque potencial a bordo. 

Las semillas, por tanto, nunca pisaron la superficie: llegaron hasta la Luna, la rodearon repetidamente y emprendieron el viaje de regreso.

Goddard Tree Planting Recorte de la edición de septiembre de 1977 del boletín *Goddard News*, del Centro de Vuelo Espacial Goddard

El accidente. El momento más peligroso para las semillas no ocurrió en el espacio, sino después del amerizaje. Durante los procedimientos de descontaminación, una diferencia de presión provocó que sus bolsas se abrieran y el contenido quedara disperso y expuesto al vacío, hasta el punto de que inicialmente se pensó que el experimento se había perdido. 

Stanley Krugman, genetista del Servicio Forestal responsable del proyecto, recuperó las semillas y las envió a instalaciones de Mississippi y California, donde muchas terminaron germinando con normalidad.

Bicentennial Moon Tree Árbol Lunar del Bicentenario, plantado en 1975 en Washington Square, Filadelfia

Árboles gigantes. A mediados de los años 70, los pequeños árboles comenzaron a distribuirse por Estados Unidos, especialmente durante las celebraciones del bicentenario de 1976. Acabaron plantados en centros de la NASA, universidades, parques y otros espacios públicos.

Uno llegó a los jardines de la Casa Blanca y otros viajaron a países como Brasil y Suiza, además de regalarse un ejemplar al emperador de Japón. El viaje espacial no produjo árboles mutantes ni diferencias apreciables frente a los ejemplares de control que nunca abandonaron la Tierra: lo extraordinario no estaba en cómo crecían, sino en dónde habían estado antes de germinar.

El astronauta Stuart A. Roosa fue el piloto del módulo de mando de la misión de alunizaje del Apolo 14. En 1971, cientos de semillas de árboles fueron incluidas en su kit personal como parte de un proyecto conjunto de la NASA y el USFS. El astronauta Stuart A. Roosa fue el piloto del módulo de mando de la misión de alunizaje del Apolo 14. En 1971, cientos de semillas de árboles fueron incluidas en su kit personal como parte de un proyecto conjunto de la NASA y el USFS

La NASA les perdió la pista. Sin embargo, había un problema: nadie elaboró un inventario completo de dónde terminaba cada Moon Tree. Con los años, algunos ejemplares murieron, desaparecieron placas y la historia cayó en tal olvido que incluso trabajadores veteranos de la NASA desconocían el proyecto. 

En 1996, una profesora de Indiana llamada Joan Goble encontró junto a sus alumnos un árbol identificado como “Moon Tree” y preguntó a la agencia qué significaba aquello, lo que llevó al científico David Williams a reconstruir su historia mediante archivos, noticias antiguas y avisos del público hasta localizar decenas de ejemplares.

Recuperar el inventario. Los árboles supervivientes son en la actualidad monumentos vivos del programa Apollo y algunos incluso han producido una segunda generación mediante semillas y esquejes. En 2022, la NASA recuperó la idea enviando nuevas semillas alrededor de la Luna a bordo de Artemis I, cuyos plantones comenzaron posteriormente a repartirse entre colegios, museos, universidades y otras instituciones. 

Así, más de medio siglo después, el experimento había cerrado un círculo de lo más peculiar: lo que en 1971 eran cientos de semillas guardadas en el equipaje de un astronauta acabaron convirtiéndose en árboles adultos repartidos por la Tierra, mientras sus sucesores acaban de repetir el mismo viaje.

Imagen | NASA, George100 

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Hay quien dice que comer mucha proteína es malísimo. El problema es que no se puede generalizar en nutrición

Hay quien dice que comer mucha proteína es malísimo. El problema es que no se puede generalizar en nutrición

En la era de los batidos postentreno y los supermercados repletos de productos con la etiqueta 'high protein', puede ser lógico preguntarse si de verdad es bueno para el organismo hincharse a proteínas sin control alguno. Y aquí hay diferentes opiniones al respecto, que es el resultado de investigaciones que se han hecho en animales y humanos sobre qué ocurre si optamos por una dieta rica en proteínas o no. 

El origen del debate. Una de las últimas ideas que ha surgido en el plano científico es la posibilidad de que una dieta pobre en proteínas y ciertos aminoácidos podría estar vinculada con una vida más larga. Esto surge sobre todo de un estudio publicado este mismo año en la revista Cell Press Blue y que se centra en algunos aminoácidos como metionina, isoleucina o valina como claves para prolongar la vida. 

El problema es que este gran estudio se centró únicamente en los modelos animales, como son los ratones. Y aunque los mecanismos biológicos propuestos son comprensibles desde el punto de vista humano, el metabolismo, la composición corporal y la forma de envejecer de los animales difieren bastante de la de los seres humanos. 

En humanos. Si estos resultados los extrapolamos a los humanos, nos encontramos con un mar de dudas acerca de lo bueno (o no) que es consumir mucha proteína en la dieta, puesto que los estudios hechos en humanos a día de hoy son muy pocos. 

Por ejemplo, un ensayo de 2025 demostró que cinco semanas de dieta con proteína reducida en varones jóvenes elevaron la hormona FGF21 y aumentaron el gasto energético. Resultados similares se vieron en un estudio de 2016 con hombres con sobrepeso, donde se registraron mejoras en el peso o el control glucémico al disminuir las proteínas, pero ninguno de estos marcadores metabólicos rápidos equivale a una reducción de enfermedades a largo plazo o a una mayor supervivencia.

La epidemiología. La idea que puede rondar de que una dieta hipoproteica alta la vida choca de frente con la evidencia epidemiológica. Aquí, un exhaustivo metaanálisis que cubrió a 715.000 personas apuntó a que una mayor ingesta de proteína total se asocia, en realidad, con una menor mortalidad por cualquier causa. 

Y en este aspecto, el origen del alimento es fundamental, puesto que la proteína vegetal mostró la señal favorable más consistente, mientras que la proteína de origen animal no se asoció de forma significativa con la mortalidad total. Esto sugiere que los beneficios o riesgos suelen estar ligados al patrón dietético completo, como la fibra o las grasas que acompañan al alimento, y no solo al macronutriente aislado.

No hay que generalizar. Aunque a veces nos traten de vender un cambio dietético como la verdadera "panacea" para conseguir los objetivos que buscamos, hay que tener cuidado. A priori, las recomendaciones nos dictan que se debe tener un consumo de referencia de 0,83 g/kg/día para adultos sanos. Pero para personas que son muy activas físicamente si que interesa contar con una dieta rica en proteínas para poder brindar a los músculos aquello que están exigiendo. 

En este caso, el debate puede estar centrado sobre todo en esas personas que son sedentarias y que creen que por suplementar la dieta con proteínas desde diferentes fuentes ya han hecho su trabajo. Pero la realidad, como vemos, es mucho más compleja, haciendo que la individualización de la dieta sea crucial a todos los niveles. 

Imágenes | Mike C 

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China ya sabe repostar satélites a 36.000 km de la Tierra. Lo preocupante es lo que puede hacer con esa capacidad

China ya sabe repostar satélites a 36.000 km de la Tierra. Lo preocupante es lo que puede hacer con esa capacidad

Quienes quieran avanzar en la carrera espacial deben hacer cuanto antes un check muy concreto en su lista de tareas conseguidas: repostar en órbita. Esto es necesario por muchos motivos, ya que es útil para alargar la vida de los satélites, pero también sirve para emprender viajes espaciales mucho más largos, tanto en tiempo como en distancia. Por eso es tan importante el nuevo gran hito de China: el repostaje de un satélite directamente en órbita terrestre alta (casi 36.000 km). Supuestamente, todo pasó el pasado mes de febrero, pero el país asiático no lo ha dado a conocer hasta ahora, gracias al envío de un informe para su revisión por pares a la revista Chinese Journal of Deep Space Exploration.

No es la primera vez. China no es conocida precisamente por su transparencia en lo que respecta a dar a conocer sus avances espaciales. Por lo general solo los comunican cuando son exitosos y, normalmente, un tiempo después de haberlos alcanzado. Por eso, si nos ceñimos a lo que se ha comunicado desde China, esta sería la primera vez que el país asiático logra repostar en órbita. Sin embargo, sabemos que esto no es así. En 2025, Shijian-21 y Shijian-25 hicieron el primer reabastecimiento en órbita geoestacionaria (GEO) que se conoce. Fueron observadores internacionales los que dieron a conocer este hito, al detectar el acercamiento de las dos naves. Sin embargo, desde Pekín no se hizo ningún anuncio.

Ahora pasa todo lo contrario. Nadie vio lo que supuestamente ocurrió en febrero. Sin embargo, científicos chinos aseguran que un satélite cisterna se usó para transferir propelente a temperatura ambiente al satélite de navegación BeiDou.

Sin combustibles criogénicos. En realidad, otros países, como Estados Unidos, ya han logrado maniobras de repostaje en órbita. Lo que de momento no ha conseguido nadie es repostar con los peligrosos combustibles criogénicos, ya que se evaporan y tienen temperaturas y presiones muy difíciles de controlar en condiciones de microgravedad. En este caso, China sigue la misma tendencia. Se ha usado un combustible químico almacenable, más fácil de manejar bajo estas condiciones. Pero eso no hace la tarea sencilla.

Retos superados. Para poder repostar en órbita es importante que el satélite cisterna se acerque a otro que se mueve a gran velocidad, se coloque a centímetros e incluso milímetros de distancia y, sin colisiones, le transfiera combustible con cuidado de que no haya fugas ni se formen burbujas. 

Otras funciones. En este caso, se ha logrado repostar un satélite. Esto es muy útil, ya que se puede alargar su vida útil todo el tiempo que duren su hardware y su software. Sin repostaje, se deben abandonar una vez que se quedan sin combustible para ser sustituidos por satélites nuevos, con todo lo que supone en relación al gasto económico y la liberación de basura espacial. Más allá de eso, este tipo de maniobras pueden tener otras dos funciones. Por un lado, el repostaje de naves espaciales, no solo satélites. Se podrían alargar sus viajes mucho más de lo que ahora mismo es imaginable. Pero, por otro lado, el hecho de tener esta gran capacidad de acercamiento puede ser útil para la puesta en marcha de misiones antisatélite, donde se usan satélites militares para acercarse con gran precisión a los satélites enemigos y espiarlos, inactivarlos o destruirlos según sea necesario. 

De momento, parece que China solo ha puesto las bases de las gasolineras espaciales del futuro, pero también podría estar ensayando sus próximas estrategias militares en el espacio. No lo sabemos y son todo conjeturas, pero muchos países ya se han puesto a ello. Sería raro que el país asiático se quedase atrás. 

Imagen | 中国新闻社

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La noticia China ya sabe repostar satélites a 36.000 km de la Tierra. Lo preocupante es lo que puede hacer con esa capacidad fue publicada originalmente en Xataka por Azucena Martín .



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La IA está resucitando a una Nokia muy distinta de la que recordamos. Ahora quiere conectar centros de datos, no personas

La IA está resucitando a una Nokia muy distinta de la que recordamos. Ahora quiere conectar centros de datos, no personas

Este año, entre las empresas que han sido “tocadas” por la fiebre de la IA y el gasto en infraestructura para centros de datos se encuentra Nokia. La cotización de sus acciones acumula una gran subida, y nada tiene que ver con su marca de teléfonos móviles que, poco a poco, HMD Global ha ido retirando. Y es que la compañía está sumida en un proceso de reconversión en el que sus equipos de telecomunicaciones pretenden jugar un papel importante en el desarrollo de la IA.

Por qué importa. La mayoría de los ganadores del boom de la IA son fabricantes de chips y gigantes de la nube. Eso queda claro. Pero Nokia demuestra que la fontanería que hay detrás de ellos también puede ser un negocio. Bloomberg señalaba en mayo que las acciones subieron más de un 140 % en lo que iba de año, convirtiendo a Nokia en uno de los valores de mejor rendimiento del Stoxx Europe 600 y llevándola a precios no vistos desde 2008.

En detalle. El negocio de redes ópticas de Nokia conecta los centros de datos entre sí y con la nube, y es el motor de su recuperación. Según el WSJ, la actividad relacionada con los centros de datos ya representa cerca del 30 % de los ingresos, y las ventas totales crecieron un 8 % en el segundo trimestre. Dos movimientos propiciaron esto:

  • La adquisición de Infinera. El especialista en redes ópticas le ha dado a Nokia más peso en el segmento.
  • Un nuevo CEO. Justin Hotard, que anteriormente dirigía la unidad de centros de datos e IA de Intel, asumió el cargo el año pasado.

El respaldo de Nvidia también ha acelerado las cosas, pues en octubre de 2025 anunció una inversión de 1.000 millones de dólares para adquirir aproximadamente una participación del 3 %. El acuerdo incluía el trabajo en “AI-RAN”, un diseño de red móvil que introduce el cálculo de IA dentro de la propia red. En la práctica, la red puede decidir por sí misma cómo compartir la capacidad entre los usuarios, buscando más velocidad sin necesidad de construir nuevas antenas.

Microsoft también se ha sumado, anunciando Nokia una oferta de datos para operadores de telecomunicaciones creada sobre Microsoft Fabric para respaldar la IA agéntica, según apuntaba el Wall Street Journal.

Entre líneas. Nokia también está saliendo de China. Ya en agosto contábamos que sus ingresos allí cayeron de 2.200 millones de euros en 2018 a 913 millones de euros en 2025, comprando además la parte de su socio chino en Nokia Shanghai Bell. También cerraron su centro de I+D de Hangzhou, con unos 1.600 empleos afectados.

A pesar de que los costes enturbian las cifras trimestrales, encajan en una estrategia de centrarse en los mercados occidentales y en la cadena de suministro de la IA, y de competir por la próxima generación de redes (6G) contra Huawei y ZTE.

La pega. Tampoco es que Nokia haya abandonado las redes móviles. De hecho, es un negocio que para la compañía sigue generando algo más de la mitad de sus ingresos, tal y como señala el WSJ, mientras que el segmento de IA y nube representaba solo el 8 % de las ventas del primer trimestre, según contaba Bloomberg en su informe en mayo. El mercado está pagando hacia dónde se dirige Nokia. Y esa historia se apoya en algunas incertidumbres:

  • Valoración. Bloomberg situaba el PER prospectivo (forward P/E, un indicador que determina si la acción está cara o barata en el mercado de valores basándose en su potencial de crecimiento económico) en torno a 36, más del doble de los aproximadamente 17 de principios de año. UBS sostiene además en su último informe, citado por CincoDías, que el crecimiento esperado ya está descontado en el precio.
  • Volatilidad. Tras alcanzar un máximo de 14,8 euros en junio, la acción ha caído alrededor de un 37 %. Ahora cotiza cerca de los 9 euros, pero el WSJ cita que aún acumula una subida de alrededor del 70 % este año.
  • Demanda. La unidad óptica de Nokia depende de la rapidez con la que se construyan los centros de datos. UBS advierte que las propuestas de regulación de centros de datos en EEUU y España, y las llamadas a frenar el desarrollo de la IA, podrían enfriar el gasto de las grandes tecnológicas.
  • Competencia. Ciena lidera las redes ópticas a nivel mundial, con Nokia muy cerca por detrás. Tal y como comparten en CincoDías, Deutsche Bank indicaba a sus clientes que los proveedores con capacidad para dar servicio a hiperescaladores como Amazon, Microsoft y Google están ganando cuota de mercado, y considera que Nokia está mejor posicionada que Ciena.

Hay cierta división entre los analistas sobre cuánto margen de recorrido puede quedarle a Nokia para seguir creciendo. De momento la compañía ha recuperado la atención de los inversores, pero ahora hace falta que su novedosa tecnología para conectar centros de datos se acabe materializando en ingresos.

Imagen de portada | Nokia

En Xataka | En 1962, alguien donó acciones de una empresa a los ancianos de su pueblo. La empresa era Nokia y hoy viven como millonarios

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La noticia La IA está resucitando a una Nokia muy distinta de la que recordamos. Ahora quiere conectar centros de datos, no personas fue publicada originalmente en Xataka por Antonio Vallejo .



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28 de septiembre de 2026

La sonda JUICE de la ESA sobrevuela la Tierra por segunda vez para coger impulso en su camino hacia Júpiter… Y aún le queda otra

La descripción
África vista por JUICE durante su breve visita – ESA

Hoy a las 13:45, hora peninsular española (UTC +2) la sonda JUICE de la Agencia Espacial Europea (ESA) pasaba a tan sólo 8.640 kilómetros de la Tierra sobre el Océano Índico para coger impulso en su camino hacia Júpiter. Ese era el punto álgido de una maniobra de asistencia gravitatoria que desvió la trayectoria de la sonda unos 20 grados y aumentó su velocidad en unos 3,5 km/s.

La descripción
Fases de la maniobra de asistencia gravitatoria – ESA

Esta es la segunda vez que la sonda pasa por las proximidades de la Tierra tras su lanzamiento, aunque la primera vez utilizó la gravedad de la Luna y de nuestro planeta para modificar su trayectoria antes de dirigirse a Venus para volver a pasar hoy por casa.

Y aún le queda otra pasada por la tierra en enero de 2029 para tomar ya definitivamente rumbo a Júpiter.

El motivo de hacer esto es, por una parte, que no tenemos cohetes lo suficientemente grandes como para enviar una sonda como JUICE en un rumbo directo a Júpiter. Pero es que además, aunque lo tuviéramos, la sonda tendría que llevar a cabo tal cantidad de combustible para no pasarse de largo que haría imposible que llevara nada de carga útil.

De ahí el paseo de ocho años –fue lanzada en abril de 2023– por el sistema solar que se va a pegar.

JUICE, de Jupiter Icy Moons Explorer, Explorador de las lunas heladas de Júpiter, tiene como objetivo, tal y como su propio nombre explica, estudiar las lunas de hielo de Júpiter.

A saber: Calisto, Europa y Ganímedes. Hará 21 sobrevuelos de la primera, pasando a una distancia mínima de 200 kilómetros de ella; dos de Europa, pasando a una distancia mínima de 400 kilómetros; y 12 sobrevuelos de Ganímedes a una distancia mínima de 400 kilómetros antes de entrar en una órbita polar de 500 kilómetros a su alrededor. Será la primera vez que una sonda entre en órbita alrededor de una luna que no sea la de nuestro planeta.


Impresión artística de JUICE en órbita alrededor de Ganímedes con Júpiter al fondo – ESA

Y ya que está –o estará– por allí le echará un ojo al entorno de Júpiter, incluyendo su campo magnético, Io, sus anillos, y alguna otra de las lunas menores.

Para ello cuenta con diez instrumentos que incluyen cámaras, espectrómetros, un radar capaz de «ver» por debajo del hielo, un altímetro láser, un magnetómetro, y varios receptores de ondas de radio y detectores de partículas. También colaborará en un experimento basado en mediciones con una de sus radios en colaboración con radiotelescopios en la Tierra. Y además lleva a bordo un medidor de radiaciones.

La duración prevista de la misión es de cuatro años, de los que pasará nueve meses en órbita alrededor de Ganímedes. Aunque a poco que vayan bien las cosas la misión será extendida.

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