26 de abril de 2026

Un mecánico cubano ha convertido su coche para funcionar con carbón vegetal porque la gasolina ya no es una opción

Un mecánico cubano ha convertido su coche para funcionar con carbón vegetal porque la gasolina ya no es una opción

Juan Carlos Pino, de 56 años, ha dejado boquiabiertos a sus vecinos tras convertir su pequeño Fiat Polski de 1980 en un vehículo que se alimenta de carbón vegetal para funcionar. Lo ha hecho desde su taller en Aguacate, Cuba, un pueblo de unos 5.000 habitantes a 70 kilómetros al este de La Habana, y la noticia ha dado la vuelta al mundo.

Escasez. Cuba atraviesa una de sus peores crisis energéticas en décadas. Desde enero, cuando la administración Trump bloqueó el suministro de combustible a la isla, la gasolina se ha convertido en un bien prácticamente inaccesible para la mayoría de los cubanos. En el mercado negro, el litro llega a costar ocho dólares (unas seis veces el precio oficial), y los cortes de luz son ya una constante. A este escenario se suma el cierre del grifo del petróleo de Venezuela, que históricamente había actuado como colchón energético para La Habana.

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Por si fuera poco, el contexto global también es preocupante con el bloqueo del estrecho de Ormuz y el conflicto bélico en Oriente Medio. Los barriles que Rusia ha suministrado a Cuba le ha dado cierto alivio al país, pero según informa su ministro de Energía y Minería, Vicente de la O Levy, el suministro da para “finales de abril”, y de momento no hay confirmación sobre cuándo podría llegar el próximo cargamento. De ahí que algunos hayan optado por medidas tan creativas para impulsar los motores de sus vehículos.

Cómo funciona el invento. Pino construyó el sistema de propulsión íntegramente con piezas recuperadas y materiales de desecho. El carbón se quema en el interior de una bombona de propano reconvertida, sellada con la tapa de un transformador eléctrico. Los gases calientes pasan por un filtro fabricado a partir de un bote de leche de acero inoxidable relleno de ropa vieja, y desde ahí llegan al carburador en sustitución de la gasolina. 

Todo el conjunto (un depósito de 60 litros soldado en la parte trasera del coche) tardó dos meses en construirse. El arranque, eso sí, requiere paciencia, ya que hay que encender el carbón con alcohol y esperar unos treinta minutos antes de poder salir. "No es un coche para alguien que tiene prisa", contaba bromeando.

Cuba 3

La inspiración vino de internet. Pino no partió de cero. Según contaba, pasó horas viendo vídeos de Edmundo Ramos, un ingeniero argentino que lleva más de una década perfeccionando la tecnología de coches propulsados por biomasa. Según explicaba el propio Ramos a Reuters, desde que comenzó la crisis en Cuba ha recibido llamadas de varios cubanos pidiendo ayuda, desde un fabricante de hielo que no podía producir, a un heladero o tenderos. 

Ramos sostiene que prácticamente cualquier motor puede adaptarse a este sistema, siempre que se consiga introducir gas caliente en el carburador en lugar de gasolina.

Atracción local. Pino puso a rodar su coche por primera vez a comienzos del mes pasado. El Polski completó un trayecto de 85 kilómetros y alcanzó una velocidad punta de 70 km/h, según recogía Reuters. En Aguacate, el vehículo se ha convertido en el nova más, pues los vecinos se acercan a hacerse fotos, y algunos preguntan por curiosidad si el mecánico les puede construir uno. "Esto es Cuba. Una ensalada hecha de todo.", resumía uno de los vecinos al medio.

Angustia. Este invento tan creativo no es más que el síntoma de una economía al límite. En Cuba, la escasez ha generado toda una cultura de la improvisación que los propios cubanos llaman "inventos criollos". Apagones de hasta diecinueve horas, barrios sin agua durante semanas, familias que cocinan con leña o recogen agua de lluvia en botellas de refresco. Tal y como compartía El País, el Observatorio Cubano de Conflictos registró más de 1.200 protestas en el último mes, principalmente por los cortes de suministros.

Qué viene después. Pino ya tiene el siguiente proyecto en mente: adaptar un tractor con el mismo sistema. "Necesitamos movilidad, necesitamos poder cultivar", declaraba al medio. Para sus vecinos, se ha convertido en algo más que un manitas. "Me dicen que soy un mago", cuenta él mismo con orgullo.

Imágenes | Reuters, El País

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Un chip del tamaño de una aguja protegerá marcapasos y bombas de insulina de ataques cuánticos: la respuesta del MIT al problema más incómodo de la medicina conectada

Un chip del tamaño de una aguja protegerá marcapasos y bombas de insulina de ataques cuánticos: la respuesta del MIT al problema más incómodo de la medicina conectada

Investigadores del MIT han desarrollado un microchip de criptografía post-cuántica (PQC) específicamente diseñado para dispositivos biomédicos inalámbricos como marcapasos, bombas de insulina y biosensores ingestibles. El chip, presentado en el IEEE Custom Integrated Circuits Conference y publicado el 23 de abril de 2026 por MIT News, tiene aproximadamente el tamaño de la punta de una aguja muy fina y es más de un orden de magnitud más eficiente energéticamente que diseños anteriores. La investigación la firma Seoyoon Jang, estudiante de posgrado en EECS, junto con Saurav Maji (PhD ’23), la visitante Rashmi Agrawal, los estudiantes Hyemin Stella Lee y Eunseok Lee, el gastroenterólogo y profesor de mecánica Giovanni Traverso, y el senior author Anantha Chandrakasan, provost del MIT.

El problema que resuelve es específico pero crítico: una gran parte de los dispositivos biomédicos inalámbricos actualmente no lleva protección criptográfica fuerte porque no hay energía suficiente para ejecutarla. Marcapasos, bombas de insulina, biosensores ingestibles o parches de monitorización funcionan con baterías diminutas que deben durar meses o años. La criptografía tradicional ya consume un porcentaje significativo de ese presupuesto. La PQC, diseñada para resistir ordenadores cuánticos, puede aumentar el consumo energético en dos o tres órdenes de magnitud. Hasta ahora, los ingenieros tenían que elegir entre seguridad fuerte o autonomía razonable. El chip del MIT promete ofrecer ambas.

Por qué importa ahora y no en 2035

El calendario responde a la presión regulatoria. El NIST (Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de EE.UU.) va a empezar a eliminar progresivamente los protocolos criptográficos tradicionales a favor de algoritmos PQC más fuertes. Algunos líderes de la industria sostienen que los avances rápidos en hardware cuántico hacen que la implementación de PQC sea aún más urgente que el calendario oficial. La realidad es que el proceso está más avanzado de lo que muchos creen: el NIST ya publicó los primeros estándares oficiales de criptografía post-cuántica en 2024, incluyendo ML-KEM y ML-DSA, antes conocidos como CRYSTALS-Kyber y CRYSTALS-Dilithium. Lo que viene ahora es implementación masiva.

La amenaza real no es hipotética. Es el concepto «harvest now, decrypt later» (cosecha ahora, descifra después): un atacante puede interceptar hoy datos cifrados con algoritmos tradicionales, almacenarlos y esperar a que los ordenadores cuánticos estén disponibles para descifrarlos. Para datos médicos, que mantienen valor y sensibilidad durante décadas (historiales, diagnósticos genéticos, tratamientos), la amenaza es tangible. El plan de transición que Estados Unidos ha marcado para todos los organismos federales antes de 2035 se basa exactamente en esa lógica: empezar a migrar ahora para que los datos sensibles que circulan hoy no queden expuestos mañana.

Cómo funciona el chip: tres decisiones técnicas clave

El equipo del MIT diseñó un ASIC (circuito integrado de aplicación específica) con tres características notables. Primera, implementa dos esquemas PQC distintos en paralelo para robustez futura: si uno de los dos esquemas resulta ser comprometido en los próximos años (algo que ha ocurrido ya con candidatos del NIST que parecían seguros y luego se rompieron), el dispositivo puede seguir operando con el otro. Para aumentar la eficiencia, los dos esquemas comparten el máximo de recursos computacionales del chip.

Segunda, generación de números aleatorios verdaderos (TRNG) on-chip. La PQC necesita números aleatorios constantemente para generar claves secretas. El diseño tradicional depende de un chip externo que genera esos números, pero ese enlace introduce consumo energético y un vector de ataque. El chip del MIT lleva su propio generador integrado, mejorando tanto eficiencia como seguridad.

Tercera, y particularmente ingeniosa: contramedidas selectivas contra ataques de canal lateral (side-channel attacks), aplicadas solo a las partes más vulnerables de los protocolos PQC. Un ataque de canal lateral no rompe el algoritmo matemáticamente; observa el consumo de energía o los tiempos de respuesta del chip mientras procesa datos para extraer información. La protección completa contra estos ataques normalmente dobla o triplica el consumo. El MIT identifica las operaciones específicas que son vulnerables y añade redundancia solo ahí, manteniendo el resto en su diseño más eficiente.

Aplicaciones más allá de la medicina

Aunque el caso de uso que motiva el trabajo son los dispositivos biomédicos (que Jang identifica como «los objetivos de ataque más vulnerables porque las limitaciones de energía impiden tener los niveles más avanzados de seguridad»), la tecnología se extiende a cualquier dispositivo edge con restricciones energéticas: sensores industriales, etiquetas inteligentes de inventario, dispositivos IoT de consumo. La demo del MIT es la versión técnica de un problema mucho más amplio. En la era post-cuántica que se aproxima, cada cerradura inteligente, cada sensor industrial y cada dispositivo médico necesitará una solución de este tipo o quedará expuesto a los ataques futuros.

Mi valoración

Hay tres razones por las que este anuncio es más importante que la mayoría de los papers académicos sobre PQC. Primera: aborda el problema real. La PQC en servidores y portátiles es resoluble con fuerza bruta; metes más cómputo y ya. En un marcapasos que funciona con una batería que debe durar diez años, la ecuación cambia completamente. Si un órgano de regulación exige PQC en 2030 y la única manera de cumplirlo es reemplazar el marcapasos cada tres años en lugar de cada diez, el sistema de salud colapsa. Segunda: la implementación con doble esquema simultáneo es estratégicamente inteligente. Hemos visto ya que algoritmos candidatos del NIST (como SIKE) fueron rotos después de años de evaluación. Un chip que fía toda su seguridad a un único algoritmo asume un riesgo que con hardware médico implantado no deberíamos asumir. Tercera: el foco en ataques de canal lateral reconoce un problema que la industria ha subestimado durante años. La matemática de la PQC es sólida, pero el hardware donde se ejecuta sigue siendo físico y observable. Un atacante con acceso al consumo energético del dispositivo puede extraer claves sin romper la matemática. La aplicación selectiva de contramedidas es precisamente el tipo de ingeniería pragmática que diferencia entre un paper académico y un producto desplegable. Lo que queda por ver es velocidad de adopción comercial. Fabricantes de dispositivos médicos como Medtronic, Abbott o Boston Scientific operan con ciclos de certificación FDA que se miden en años. Un chip nuevo, por ventajoso que sea, tarda en llegar al mercado clínico. La noticia de hoy es el principio del calendario, no el final. Para el sector, es una luz verde. Para el paciente, la pregunta sigue siendo cuándo va a estar disponible en el dispositivo que lleve implantado.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la criptografía post-cuántica (PQC)? Un conjunto de algoritmos criptográficos diseñados para resistir ataques de ordenadores cuánticos futuros. Los algoritmos tradicionales como RSA y curvas elípticas son vulnerables al algoritmo de Shor ejecutado en un ordenador cuántico suficientemente grande. PQC usa problemas matemáticos distintos que resisten tanto a ordenadores clásicos como cuánticos.

¿Cuándo llegará a un marcapasos real? No hay fecha todavía. El chip está en fase de investigación académica (presentado en conferencia IEEE CICC). Los fabricantes de dispositivos médicos tienen ciclos de desarrollo y certificación FDA que pueden durar años. Realísticamente, implantación comercial no antes de 2028-2030.

¿Por qué importa si los ordenadores cuánticos no están listos? Por el concepto «harvest now, decrypt later»: atacantes sofisticados pueden almacenar hoy datos cifrados y descifrarlos cuando los ordenadores cuánticos estén disponibles. Para datos médicos con valor durante décadas, la amenaza es real aunque los ordenadores cuánticos todavía no sean operativos.




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El mundo miraba al silicio y China conquistaba el galio: así es la crisis silenciosa del chip del futuro

El mundo miraba al silicio y China conquistaba el galio: así es la crisis silenciosa del chip del futuro

Mientras el mundo tiene los ojos puestos en la carrera por el silicio tradicional y la inteligencia artificial, una crisis silenciosa se está gestando en las entrañas tecnológicas globales. Estados Unidos y Europa están invirtiendo miles de millones para recuperar la soberanía de los microchips, pero han ignorado un material que podría poner en jaque el futuro de la robótica, la defensa y la energía: el galio.

La ceguera occidental ante un monopolio absoluto. El galio no es tan mediático como el litio, ni siquiera es técnicamente una "tierra rara" —como subraya la publicación especializada China Talk—, pero es de una importancia crítica insustituible. Mientras la administración estadounidense se esfuerza por blindar sus cadenas de suministro, Pekín ha estado moviendo sus fichas en el tablero con un sigilo impecable.

Los datos son abrumadores. China controla actualmente el 99% de la producción primaria mundial de galio, mientras que Estados Unidos dejó de producirlo hace casi cuatro décadas. La gran particularidad de este material, según Geopolitical Monitor, es que no se extrae directamente de una mina, sino que es un subproducto del procesamiento del aluminio y el zinc. Esto lo hace profundamente vulnerable: su producción no puede aumentar mágicamente por mucho que suba la demanda.

Esta dependencia no es una mera teoría. China ya ha empezado a usar este dominio como arma geopolítica, imponiendo restricciones a la exportación en 2023 y escalando a una prohibición total de envíos a Estados Unidos a finales de 2024.

De dominar el mineral a conquistar la fábrica. La estrategia del gigante asiático no fue fruto del azar. Tal y como señala China Talk, desde principios de los años 2000, China obligó a sus productores de aluminio a extraer galio, logrando la autosuficiencia y el control global del mineral bruto (lo que en la industria se conoce como mercado upstream). Pero el verdadero drama para Occidente está ocurriendo ahora mismo en los productos finales (downstream).

China ha dado a luz al "TSMC del GaN": Innoscience. Esta empresa con sede en Suzhou ha reventado el mercado global de los semiconductores de potencia de Nitruro de Galio (GaN), hundiendo a sus rivales estadounidenses —como Navitas o EPC— al ofrecer precios hasta un 50% más bajos.

Semejante desplome de precios no es magia. El secreto radica en una combinación letal de músculo financiero estatal y audacia técnica. Según revela China Talk, en sus primeros años Innoscience llegó a operar con márgenes brutos negativos del 266%, sostenida por más de 350 millones de dólares en fondos gubernamentales. Estaban dispuestos a perder dinero para ganar el mundo.

A esto se suma su modelo de negocio industrial. Mientras las empresas occidentales son fabless (diseñan el chip pero pagan a terceras fábricas, como la taiwanesa TSMC, para que lo ensamblen), Innoscience fabrica sus propios chips. Fueron los primeros en producir en masa obleas de 200 mm, lo que les permite sacar un 80% más de componentes a una fracción del coste. Ante este panorama, el patrón que se dibuja es escalofriante y calcado al de la industria de los paneles solares: gigantes europeos como STMicroelectronics han terminado por rendirse ante la superioridad de Innoscience, inyectando 50 millones de dólares en la firma china a cambio de poder acceder a sus fábricas.

El adiós al silicio tradicional. Para entender la gravedad del asunto, hay que entender por qué el silicio ya no es suficiente. Como señalan desde AZOM, el silicio está llegando a sus límites físicos. El Nitruro de Galio (GaN), en cambio, es un semiconductor de "banda ancha" (wide bandgap). Frente a los 1,1 eV del silicio, el GaN tiene una banda prohibida de 3,4 eV, lo que le permite operar a voltajes y temperaturas mucho mayores sin fundirse.

Traducido en palabras más sencillas: el GaN aporta una mayor eficiencia energética, los dispositivos no se calientan y permiten reducir drásticamente el tamaño de los componentes. Por eso los cargadores de nuestros teléfonos móviles ahora son más pequeños pero cargan la batería en minutos.

Más allá de un teléfono. El Nitruro de Galio es el pilar maestro de tecnologías críticas:

  • Centros de datos de IA: Estos chips reducen las pérdidas de energía hasta en un 30%, algo vital ante el apetito eléctrico devorador de la Inteligencia Artificial.
  • Vehículos eléctricos: Son clave para los cargadores y conversores a bordo, mejorando radicalmente su autonomía.
  • Defensa y Militar: Radares avanzados, sistemas de misiles, guerra electrónica y las antenas 5G que nos conectan a todos dependen del GaN.

Un futuro dictado desde Suzhou. El mercado está a punto de explotar. Desde Geopolitical Monitor proyecta que el sector de dispositivos semiconductores GaN pasará de generar 3.060 millones de dólares en 2024 a rozar los 12.500 millones de dólares en 2030. Y la tajada del león parece tener nombre chino.

Es un error letal pensar que Innoscience gana solo porque es barato gracias a las millonarias subvenciones de su gobierno. Como aclara China Talk, la empresa innova al más alto nivel, diseñando chips en todo el espectro de voltajes (de 15V a 1200V). Su calidad es tal que se ha convertido en el único socio chino de colosos estadounidenses como NVIDIA y Google para diseñar las arquitecturas de energía de 800 voltios que alimentarán las "fábricas de IA" del futuro.

La previsión es oscura, pero hay un as en la manga. Si Occidente no reacciona, Innoscience pasará de tener una posición dominante a un monopolio absoluto. Si estalla una nueva guerra comercial, los fabricantes de coches, robots y datacenters de EEUU y Europa tendrán que pedir permiso a una sola empresa china para poder encender sus máquinas.

A pesar del pesimismo, la batalla no está del todo perdida. Las empresas occidentales y los gobiernos están ensayando varias estrategias de contención:

  • La trinchera judicial: Compañías como EPC e Infineon han demandado a Innoscience en EEUU por infracción de patentes, logrando algunas restricciones de importación. Sin embargo, esto es apenas un parche; los vetos suelen aplicar a chips sueltos, pero no a productos finales ensamblados en China, y los asiáticos pueden rediseñar sus modelos para saltarse el veto.
  • El salto tecnológico (300 mm): La gran esperanza está en cambiar las reglas del juego. Texas Instruments (EEUU) e Infineon (Alemania) están liderando el paso a obleas de GaN más grandes, de 300mm. Cuentan con la ventaja de que la maquinaria altamente especializada para fabricarlas está en manos alemanas y estadounidenses, fuertemente blindada por controles de exportación. Además, a nivel de ciencia base, la investigación occidental sigue puntera, buscando cómo perfeccionar la creación de estas capas de GaN a bajas temperaturas, un frente documentado por la revista científica ACS Publications.
  • La trampa del "Ecosistema": La idea más inteligente es crear "adherencia". Empresas como Texas Instruments no deberían vender solo un chip, sino el sistema informático completo para un robot o un coche. Si el cliente ya usa todo el entorno de software y hardware occidental, le resultará demasiado complejo y arriesgado rediseñar su producto solo para meter un chip chino un poco más barato.

La última llamada. En su reflexión final, China Talk deja un veredicto claro: no se trata de lanzar una cacería para exterminar a Innoscience, ni de iniciar una guerra de subsidios que las arcas occidentales no pueden sostener. Hay que tener la humildad de reconocer que, en esta partida, China ha jugado sus cartas de forma brillante.

Sin embargo, el objetivo irrenunciable debe ser la protección de la competencia. El mundo necesita que sobreviva al menos una alternativa occidental viable. La historia reciente está plagada de lecciones amargas: Occidente inventó la tecnología de los paneles solares y revolucionó el vehículo eléctrico, para terminar cediendo el trono absoluto de su manufactura a Asia. El galio es la nueva frontera tecnológica. Si Occidente quiere asegurar las cadenas de suministro que sostendrán el siglo XXI, tiene que dejar de obsesionarse únicamente con el silicio y empezar a salvar, antes de que sea demasiado tarde, al Nitruro de Galio.

Imagen | FreePik

Xataka | China aparenta dominar el mercado mundial de las baterías para coches eléctricos. Tiene un talón de Aquiles evidente



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La noticia El mundo miraba al silicio y China conquistaba el galio: así es la crisis silenciosa del chip del futuro fue publicada originalmente en Xataka por Alba Otero .



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La NASA acaba de lanzar un guante a las empresas: una lista de deseos con todo lo que necesita para montar una base en la luna

La NASA acaba de lanzar un guante a las empresas: una lista de deseos con todo lo que necesita para montar una base en la luna

Cuando la NASA todavía no sabía cómo iba a ir el periplo de Orión en el marco de la misión Artemis II (partió el 1 de abril y retornó con éxito diez días después), la agencia espacial norteamericana presentaba su proyecto "Ignition" con un ambicioso objetivo: establecer una base permanente en el Polo Sur lunar.

El planteamiento para lograrlo pasa por gastar 20.000 millones de dólares en siete años y realizar 81 lanzamientos. No es solo una hoja de ruta, sino también una lista de deseos para la industria y socios internacionales donde identifica las brechas tecnológicas que deben cerrarse para convertir la exploración lunar puntual en presencia humana permanente.

El plan de la NASA. La estrategia para montar una base en la luna se divide en tres etapas claras y es iterativo:

  • La Fase 1 se centra en demostrar que se puede llegar de forma fiable, validar los sitios de aterrizaje y llevar a los primeros astronautas. Se alcanzará el tope de cuatro toneladas por viaje. Hay previstos 25 lanzamientos y 21 alunizajes.
  • La Fase 2 tiene como objetivo establecer la infraestructura inicial, misiones tripuladas cada semestre y aumentar la capacidad de carga a 60 toneladas. Con 27 lanzamientos y 24 alunizajes.
  • La Fase 3 ya pretende la presencia humana continua, tener capacidad para mover 150 toneladas de carga y preparar el territorio lunar. Con 29 lanzamientos y 28 alunizajes.

Por qué es importante. Para empezar, porque el Polo Sur de la luna permite el acceso a volátiles congelados (principalmente hielo de agua) en regiones de sombra permanente, lo que podría posibilitar la utilización de recursos in-situ, un paso esencial para la autonomía espacial. Pero aunque la base lunar es todo un logro para la humanidad per se, no hay que perder de vista que la NASA lo hace con otro objetivo en mente: Marte. 

La luna es su campo de pruebas. De hecho, esta base en la luna será un laboratorio de ensayo para siete áreas críticas antes de establecer una base humana allí: reactores nucleares que funcionen en el espacio, operar sin ayuda constante desde la Tierra, entender cómo afectan las misiones largas al cuerpo humano, crear cadenas de suministro espaciales, protegerse del polvo abrasivo, evitar contaminar otros mundos y diseñar sistemas que sirvan tanto en la Luna como en Marte. Por otro lado, con la luna la NASA pretende abrir un mercado donde la industria privada asuma algunos servicios, reduciendo los costes para la organización norteamericana (y por ende, para la ciudadanía). 

Contexto. A diferencia de las misiones Apollo, que aterrizaron en zonas ecuatoriales, ahora interesa alunizar y establecerse en el polo sur lunar en tanto en cuanto ofrece una dualidad estratégica única: cráteres que nunca ven la luz del sol (y pueden tener hielo de agua) junto a montañas que casi siempre tienen luz solar (para paneles solares). Tener acceso a energía y volátiles congelados justifica científica, estratégica y económicamente la selección del sitio. 

Pero trabajar ahí es extremadamente difícil. El terreno es accidentado, hay montañas elevadas y cráteres profundos y además hay desafíos térmicos y de iluminación extremos. El Sol permanece bajo en el horizonte, creando sombras alargadas que dificultan la generación de energía solar y someten a los equipos a periodos de frío extremo. Para el equipo de astronautas será duro: tendrá problemas para ver peligros y hacer tareas básicas, porque el ojo humano no se adapta rápido entre luz extrema y oscuridad total y además tendrán que acceder a esos pronunciados cráteres a por hielo.

Lo que la NASA necesita. El documento identifica brechas funcionales que la industria debe ayudar a cerrar, clasificadas en seis subsistemas: 

  • Robótica: robots que descarguen y muevan carga de cientos de kilos, que se controlen desde la Tierra, y que trabajen cerca de astronautas sin peligro. 
  • Comunicaciones: conexiones rápidas (más de 500 Mbps) entre la Luna y la Tierra, que los equipos lunares se comuniquen entre sí, y GPS lunar. 
  • Logística: sistemas para conectar módulos presurizados y transferir agua, oxígeno y carga.
  • Vivienda: hábitats que funcionen desde días hasta meses, con gimnasio y sistemas médicos para que los astronautas no se debiliten, gestión de basura, y que sobrevivan vacíos entre misiones. 
  • Transporte: rovers pequeños para explorar, rovers grandes (a 10 km/h) tripulados y autónomos, que funcionen tanto en zonas con luz como en cráteres oscuros. 
  • Energía: generar y almacenar 5 kilovatios aguantando más de 5 días de oscuridad total, distribuir electricidad entre equipos.

Cómo lo van a hacer. Esencialmente van a seguir dos estrategias:

  • Pruebas previas con misiones robóticas comerciales antes de arriesgar vidas humanas. Aunque las tecnologías existen en la Tierra, funcionan diferente en la Luna, así que necesitan volar al espacio para validarlas para depurarlas. Un ejemplo: desde el sobrevuelo tripulado de Artemis II al alunizaje en la superficie habrá una misión intermedia en 2027. Los astronautas probarán el acoplamiento, los sistemas de soporte vital y las comunicaciones con módulos de aterrizaje lunares comerciales de SpaceX y Blue Origin, pero en órbita terrestre baja, donde el rescate sigue siendo posible.
  • Habrá interoperabilidad. Con estándares comunes que permitan que sistemas de diferentes proveedores funcionen juntos. El desarrollo colaborativo de estándares para energía, acoplamiento y comunicaciones habilitará asociaciones efectivas. La NASA busca socios para nueve áreas críticas: hábitats, transporte de carga, robots pequeños, rovers grandes, mapear recursos lunares, guardar muestras y navegación avanzada.

Sí, pero. La misión es ambiciosa, esencial para la colonización espacial y además el calendario es apretado, pero es que además se enfrenta a tres amenazas principales. Para empezar, sigue faltando información básica sobre la luna. Desconocemos la accesibilidad de características de interés, como rocas o cráteres ni cómo se comporta el polvo lunar o algo tan esencial como dónde está exactamente el hielo. 

Por otro lado, la política mata proyectos espaciales: según la Planetary Society hasta la fecha ya llevan 107.000 millones de dólares gastados a causa en gran parte de los continuos cambios en los programas llevados a cabo por las diferentes administraciones. Finalmente, conviene recordar que esto es una carrera. China y Rusia también quieren poner una base nuclear en el Polo Sur y quien llegue primero decidirá las reglas. Esa presión de ir a contrarreloj puede provocar que la NASA acelere y cometa el error que el plan quiere evitar: apresurarse y asumir riesgos innecesarios.


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Portada | Pedro Lastra y NASA


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La noticia La NASA acaba de lanzar un guante a las empresas: una lista de deseos con todo lo que necesita para montar una base en la luna fue publicada originalmente en Xataka por Eva R. de Luis .



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Hemos encontrado al verdadero kraken. Midió 19 metros y reinó en los mares hace 100 millones de años

Hemos encontrado al verdadero kraken. Midió 19 metros y reinó en los mares hace 100 millones de años

El kraken ha estado durante décadas en el ideario de los mitos y se imaginaba como un monstruo marino gigantesco capaz de arrastrar a los barcos a las profundidades con uno de sus tentáculos. Pero la verdad es que era algo completamente mitológico hasta que ahora la ciencia apunta a que en realidad sí que existieron en algún momento de la historia de nuestro planeta. 

¿Cuándo? Si quisiéramos verlos, tendríamos que coger una máquina del tiempo y viajar a hace unos 100 millones de años, donde unos pulpos colosales dominaron las profundidades de los océanos, compitiendo de tú a tú con los grandes reptiles marinos de la época de los dinosaurios. Y tal y como apunta el estudio publicado en Science este hallazgo no solo confirma la existencia de estos gigantes, sino que obliga a los paleontólogos a reescribir lo que sabíamos sobre la cadena alimentaria de los mares del Cretácico. 

¿Cómo lo sabemos? Uno de los mayores problemas a los que se enfrentan los paleontólogos al estudiar a los cefalópodos es que su cuerpo es blando. Y es que, al carecer de esqueleto interno, es extremadamente raro encontrar fósiles completos de pulpos o calamares y entonces la pregunta aquí es obligada: ¿cómo sabemos que existió este gigante? La respuesta está en sus mandíbulas.

Aquí el equipo de investigadores no encontró cuerpos fosilizados, sino 27 mandíbulas conocidas coloquialmente como picos y similares a los que tienen los loros. Estos fueron encontrados en yacimientos de Japón y Canadá y mediante técnicas de prospección digital avanzadas y el análisis del desgaste de estas piezas, los científicos pudieron reconstruir digitalmente a los dueños de estas letales herramientas de caza. 

Las especies. El análisis tafonómico de estos restos ha permitido identificar a dos especies principales: Nanaimoteuthis jeletzkyi y Nanaimoteuthis haggarti. Pero es este último el que se lleva todos los focos de atención de la ciencia. 

La cuestión aquí es que al extrapolar el tamaño de las mandíbulas fosilizadas y compararlas con las proporciones de los cefalópodos actuales, los expertos estiman que N. haggarti pudo alcanzar una longitud de entre 7 y 19 metros, que superaría con creces a los pulpos gigantes que ahora mismo están en el Pacífico que rara vez superan los cinco metros. 

La cadena trófica. Hasta ahora, la visión clásica de los ecosistemas marinos del Cretácico colocaba a los grandes reptiles (como los mosasaurios o los plesiosaurios) en la cúspide indiscutible de la pirámide alimenticia, relegando a los cefalópodos al papel de ser una simple presa abundante. Sin embargo, este estudio publicado cambia las reglas del juego.

Ahora se sabe que estos pulpos no eran simple alimento, sino que eran unos grandes depredadores. Aquí el nivel de desgaste de sus mandíbulas ha sido clave para ver que tenían una dieta agresiva y que, por tanto, ocupaban un lugar en la cima de la red trófica oceánica. 

La evolución. Si miramos hacia atrás, en el periodo cámbrico encontramos al humilde Nectocaris pteryx, que no era más que un cefalópodo primitivo que apenas medía un par de centímetros y que nos sirve como línea basal para entender desde dónde vienen estos animales. A partir de aquí y pasados millones de años, la evolución había dotado a estos animales de un gran tamaño y herramientas para convertirse en los "krakens" del Cretácico. 

Imágenes | freepik

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La noticia Hemos encontrado al verdadero kraken. Midió 19 metros y reinó en los mares hace 100 millones de años fue publicada originalmente en Xataka por José A. Lizana .



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