29 de octubre de 2026

China acaba de hacer algo difícil de imaginar: una fibra capaz de transmitir en 12 minutos el conocimiento humano hasta 2007

China acaba de hacer algo difícil de imaginar: una fibra capaz de transmitir en 12 minutos el conocimiento humano hasta 2007

China acaba de anunciar algo difícil de imaginar hace unos años: una velocidad de transmisión de datos de 3,2 petabits por segundo a través de una sola fibra óptica. Para entender la magnitud del experimento basta con una comparación. En 2007, la humanidad disponía de capacidad tecnológica para almacenar unos 295 exabytes de información, una cantidad equivalente a 315 veces el número estimado de granos de arena de la Tierra. Con la velocidad alcanzada por los investigadores chinos, transmitir ese volumen de datos requeriría minutos.

Una humanidad entera en 12 minutos. Ocurrió el pasado 26 de octubre de 2026, cuando el grupo público China Information and Communication Technologies (CICT), con sede en Wuhan, anunció que sus investigadores habían conseguido transmitir 3,2 petabits de información por segundo a través de una fibra óptica experimental.  

La velocidad equivale a 400 terabytes por segundo, suficiente, por ejemplo, para transferir más de 20.000 películas en resolución 4K en un solo segundo, según las estimaciones del equipo. También representa una capacidad equivalente a 3,2 millones de conexiones domésticas de 1 Gb/s funcionando simultáneamente. El resultado supera en un 28% los 2,5 petabits por segundo alcanzados por el mismo grupo de investigadores meses antes.

El conocimiento de la humanidad, reducido a una cifra. En 2011, los investigadores Martin Hilbert y Priscila López publicaron en la revista Science el primer gran inventario de la capacidad tecnológica mundial para almacenar, comunicar y procesar información entre 1986 y 2007. Su conclusión fue que, al final de aquel periodo, la humanidad podía almacenar unos 295 exabytes de información, de los cuales el 94% correspondía ya a soportes digitales.  

Esa capacidad equivalía a unos 295.000 millones de gigabytes y superaba 315 veces el número estimado de granos de arena del planeta. A una velocidad sostenida de 3,2 petabits por segundo, transmitir 295 exabytes requeriría aproximadamente 737,5 segundos: exactamente 12 minutos y 17,5 segundos. Y sí, la comparación es teórica y se refiere a la capacidad mundial de almacenamiento de 2007, pero la simple idea sitúa en contexto lo conseguido.

El secreto está en los 24 núcleos. Porque una fibra óptica convencional utiliza un núcleo de vidrio para transportar información mediante señales luminosas. Los ingenieros chinos han desarrollado una estructura con 24 núcleos dentro de una misma fibra, multiplicando los caminos disponibles para transmitir datos sin necesidad de tender 24 cables independientes. 

Además, han combinado tres bandas del espectro infrarrojo, conocidas como S, C y L, para transportar múltiples canales de información simultáneamente. El principal desafío consistía en evitar las interferencias entre núcleos y gestionar las diferentes características de cada banda. Cuentan que la prueba alcanzó su velocidad máxima a lo largo de 10,3 kilómetros. 

Un récord con una particularidad decisiva. La colaboración entre CICT, el laboratorio Pengcheng y FiberHome Fujikura reivindica un récord mundial de transmisión óptica en tiempo real mediante una arquitectura compatible con equipos comerciales. Para los “humanos” eso significa que las señales se codifican y decodifican mientras circulan, sin depender de un procesamiento posterior realizado en ordenadores de laboratorio. 

La distinción importa porque Japón ya había anunciado velocidades superiores en otros experimentos, incluidos los 22,9 petabits por segundo alcanzados en 2023 por el Instituto Nacional de Tecnología de la Información y las Comunicaciones (NICT). Los resultados, en todo caso, corresponden a configuraciones y condiciones diferentes, por lo que los 3,2 petabits chinos no constituyen el récord absoluto de velocidad en fibra óptica.

La IA necesita autopistas cada vez mayores. El elefante en la habitación. El desarrollo responde a una necesidad que está creciendo con rapidez: conectar los enormes centros de datos utilizados para entrenar y ejecutar modelos de inteligencia artificial. Estas instalaciones emplean miles de procesadores que deben intercambiar constantemente cantidades gigantescas de información, y la capacidad de sus conexiones puede convertirse en un cuello de botella. 

Según los ingenieros de CICT, los centros de computación de IA de nueva generación podrían necesitar entre cinco y diez veces más fibra óptica que los centros de datos tradicionales. La tecnología también podría utilizarse en las grandes redes de telecomunicaciones y en futuras infraestructuras asociadas a la 6G.

El siguiente desafío está fuera del laboratorio. Los investigadores han demostrado el funcionamiento de su tecnología sobre una distancia de 10,3 kilómetros, suficiente para estudiar conexiones entre instalaciones relativamente próximas. Pero su utilización en redes nacionales o internacionales exigiría resolver problemas adicionales relacionados con amplificadores, conectores, empalmes, fiabilidad y costes de fabricación. 

Plus: las fibras multinúcleo siguen siendo más complejas que las convencionales, y todavía falta demostrar que pueden desplegarse de forma competitiva a gran escala. Mientras, el equipo chino ya contempla alcanzar los 10 petabits por segundo como siguiente objetivo. Para que nos hagamos una idea, a esa velocidad, transmitir un volumen equivalente a toda la capacidad de almacenamiento de la humanidad en 2007 requeriría menos de cuatro minutos.

Imagen | INESC TEC / Wikimedia Commons 

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Gemini en Chrome y Copilot en Edge: qué ven de tus pestañas y cómo controlarlo

Gemini en Chrome y Copilot en Edge: qué ven de tus pestañas y cómo controlarlo

En resumen: los asistentes de IA integrados en el navegador leen la página que tienes abierta, y a veces más: otras pestañas, el título y la dirección de cada una e incluso tu historial. Esta guía es para quien usa Chrome o Edge y quiere saber exactamente qué comparte con Gemini o con Copilot, qué se guarda y qué interruptor lo apaga. Un dato previo para lectores en España: según la lista oficial de Google consultada el 27 de octubre de 2026, Gemini en Chrome no está disponible en España ni en ningún otro país de la Unión Europea. La documentación de Microsoft sobre Copilot en Edge consultada para esta guía no recoge una restricción equivalente.

La diferencia con un chatbot en otra pestaña es de fondo. En ChatGPT o en la aplicación de Gemini decides qué pegas. En el navegador, el contexto suele compartirse por defecto y lo que tienes que hacer es quitarlo.

¿Qué información de tus pestañas lee cada asistente?

Gemini en Chrome lee el contenido y la dirección de la pestaña actual y de las que compartas con él; Copilot en Edge puede usar la página, su título, tus pestañas abiertas y tu historial.

Gemini en Chrome. Según la ayuda oficial de Google, al abrirlo se comparte por defecto el contenido de la pestaña actual, y puedes añadir hasta 10 pestañas abiertas más. Las pestañas que abras desde el chat también se comparten. Una línea brillante bajo la pestaña indica que Gemini la está usando. El centro de privacidad de Gemini añade tres matices:

  • Si le pides buscar páginas que visitaste, también recoge las direcciones relevantes de tu historial.
  • Parte del contenido que usa puede no ser visible para ti, como texto que la página no muestra en pantalla.
  • Si compartes una página de Workspace, como un documento de Google Docs, Gemini puede acceder directamente a tu cuenta para leer el documento entero, no solo lo que se ve.

Además, por defecto puede responder preguntas sobre el audio y el vídeo que ya has reproducido en webs de contenido multimedia.

Copilot en Edge. La guía de inicio de Microsoft explica que, según la petición, Copilot puede usar la página actual, su título, tus pestañas abiertas y tu historial de navegación. Microsoft distingue dos casos. Si preguntas por el contenido de la página, Edge puede usar todo lo anterior. Si haces una petición que no tiene que ver con ella, solo usa la dirección, el título, tu petición y la conversación previa. Su página sobre las pistas de contexto precisa que los datos compartidos pueden incluir contenido de la página o capturas de pantalla. Al abrir Copilot, además, Edge usa los títulos y direcciones de tus pestañas para sugerirte preguntas. La primera vez que lo abres, Copilot te informa o te pide permiso expresamente, según tu región, antes de usar información de Edge.

Ese «contenido que no ves» es la puerta que aprovechan los ataques que esconden órdenes en una web, explicados en qué permisos das a los agentes de IA que navegan por ti y qué es la inyección de instrucciones.

¿Qué se guarda y quién puede usarlo para entrenar?

Depende del ajuste de actividad en Google y del tipo de cuenta en Microsoft. Según su documentación, ninguno de los dos deja el contenido de la página en tu historial de conversaciones, pero algo sí se conserva.

En Gemini en Chrome, la información de las webs que visitas con el asistente, y el audio y los archivos que compartes, se guardan en la Actividad en las Aplicaciones de Gemini si tienes activado «Guardar actividad». El contenido de la página se registra en tu cuenta de Google de forma temporal y no aparece en esa actividad. Con la actividad activada, Google indica que parte de las conversaciones las leen revisores humanos y se conservan hasta tres años, y que la actividad se borra por defecto a los 18 meses.

En Copilot en Edge, Microsoft afirma que el contexto de navegación nunca se guarda en el historial de conversación: solo se guardan tu pregunta y la respuesta. Para la cuenta personal, su preguntas frecuentes de privacidad de Copilot indican que la actividad de conversación puede usarse para entrenar sus modelos, que puedes desactivarlo en cualquier momento y que se conserva por defecto 18 meses. Las imágenes que compartes con Copilot Vision no se usan para entrenar ni se guardan al terminar la sesión. Con una cuenta de trabajo de Microsoft Entra ID, la protección de datos empresariales impide que lo que compartes se use para entrenar, y el administrador puede activar o bloquear el acceso de Copilot al contenido de las páginas.

No son los únicos asistentes de navegador. Claude tiene extensión para Chrome, y Anthropic indica en su página sobre entrenamiento que, si das permiso para mejorar sus modelos, los datos recogidos con ella entran en ese uso.

Mi lectura es que Microsoft ha elegido un diseño más claro en un punto concreto: un solo interruptor corta todo el contexto y la página nunca queda en el historial. Google, en cambio, reparte el control entre el ajuste de actividad, los permisos de Chrome y la gestión de pestañas compartidas, y añade el acceso directo a Workspace. Es más flexible y también más fácil de no entender del todo.

Cómo limitar lo que comparte el navegador

Las rutas siguen la documentación oficial y pueden cambiar con nuevas versiones.

En Edge:

  1. Abre el menú (…) y entra en Configuración.
  2. Ve a Copilot y IA (Copilot and AI) y desactiva Permitir que Copilot lea pistas de contexto en la web (Allow Copilot to read context clues on the web). Copilot dejará de usar la página, el título, tus pestañas y tu historial, y sus respuestas serán más genéricas.
  3. Microsoft recomienda además cerrar pestañas y borrar el historial si quieres sacar información del contexto.

En Chrome (donde Gemini esté disponible):

  1. En Configuración, entra en Innovaciones de IA y después en Gemini en Chrome. En el apartado de permisos puedes desactivar Compartir la pestaña actual de forma predeterminada, la ubicación precisa, el micrófono y la opción de que Gemini navegue por ti.
  2. Para dejar de compartir una pestaña concreta, pulsa Mostrar pestañas compartidas encima del cuadro de texto y quítala.
  3. Desactiva la comprensión de audio y vídeo en chrome://settings/ai/gemini, con el interruptor Comprensión de contenido multimedia.
  4. Gemini en Chrome no funciona en modo incógnito ni sin iniciar sesión, algo útil cuando quieres navegar sin él.
  5. Revisa Guardar actividad en la Actividad en las Aplicaciones de Gemini si no quieres que lo que compartes se conserve en tu cuenta.

Para menores, Google limita funciones: quien tenga menos de 18 años no puede usar Gemini Live, el micrófono ni la navegación automática, y los padres pueden desactivar el acceso con Family Link. Y si quieres saber qué datos tiene una empresa de ti, siempre puedes pedirle todos los datos que guarda con el derecho de acceso del RGPD.

Creo que el error más común con estos asistentes no es técnico, sino de expectativas: la gente los abre para resumir un artículo y no piensa que en la pestaña de al lado está el correo o la banca en línea. Que Gemini en Chrome no haya llegado a la Unión Europea da a los usuarios españoles algo de margen. Cuando llegue, la configuración sensata es la misma que ya conviene en Edge: compartir pestañas a mano, no por defecto, y abrir el asistente en una ventana donde solo esté lo que quieres que lea.




☞ El artículo completo original de Natalia Polo lo puedes ver aquí

Unos científicos "culpan" a un virus de colarse en el ADN de los chimpancés e impedirles desarrollar un cerebro humano

Unos científicos "culpan" a un virus de colarse en el ADN de los chimpancés e impedirles desarrollar un cerebro humano

Los chimpancés tienen un parentesco increíble con los humanos. Solo tenemos un 1,2% de ADN diferente. Pero entonces, ¿por qué somos aparentemente tan distintos? Es cierto que los chimpancés son animales muy inteligentes, pero no tanto como los humanos. Nuestro cerebro está más desarrollado, por lo que puede que, hace mucho tiempo, sucediese algo que hiciera divergir el desarrollo de nuestros cerebros . Qué pudo ser eso que tanto nos alejó ha sido una incógnita durante mucho tiempo, pero ahora unos científicos de la Universidad de Lund han dado una posible respuesta: quizás se trató de un virus.

El virus que lo cambió todo. Existen algunos virus que no solo invaden las células ajenas y utilizan su maquinaria para reproducirse. También son capaces de insertar su propio ADN en medio del ADN del huésped. Si esto ocurre en las células germinales, la inserción puede pasar de generación en generación. Por eso, los científicos de la Universidad de Lund examinaron el ADN de chimpancé en busca de fragmentos virales que pudiesen resultar sospechosos. Les llamó especialmente la atención la presencia de ADN de un virus llamado Pan troglodytes endogenous retrovirus-1 (PTERV1), ya que se encuentra en estos y otros simios africanos, pero no en los humanos. Era un gran candidato.

Invasión al cerebro. El segundo motivo por el que les llamó la atención este virus fue porque su ADN se encontraba insertado cerca de un gen no codificante llamado LINC00662, que tiene un papel muy importante en el desarrollo del cerebro. Que sea no codificante significa que no tiene las instrucciones para sintetizar proteínas, sino que regula a otros genes de algún modo. En este caso, cuando se activa en el cerebro, regula positivamente los genes que favorecen que las neuronas maduren y desarrollen las extensiones necesarias para poder conectarse.

Estos científicos tenían una sospecha, pero necesitaban confirmarla, así que cultivaron en el laboratorio una especie de minicerebros experimentales, llamado organoides cerebrales humanos, y comprobaron qué ocurría si se inhibe LINC00662. Como se podía intuir, las neuronas y sus conexiones maduraron mucho menos. En cambio, cuando se eliminó la inserción viral del ADN de células madre de chimpancé, LINC00662 comenzó a funcionar con normalidad en el cerebro y las neuronas se desarrollaron mucho más. Eso sí, es importante destacar que estas son pruebas de laboratorio. No sabemos cómo afectaría a los humanos la inserción del ADN viral, ya que el comportamiento resultante depende también del resto del ADN. 

Más factores implicados. Los autores del estudio insisten en que posiblemente la ralentización del desarrollo cerebral de los chimpancés con respecto al nuestro sea multifactorial. No obstante, parece que el papel del virus PTERV1 podría ser bastante relevante.

¿Por qué no nosotros? Algo que llama la atención de estos científicos es que, siendo en nuestro pasado tan parecidos a los chimpancés, el virus PTERV1 pudiese infectarles a ellos, pero no a nosotros. Hay varias hipótesis para intentar explicar esto. Una apunta a que quizás alguna de nuestras moléculas inmunitarias, como la proteína antiviral TRIM5α, pudieron actuar como escudo. La otra señala que, quizás, no coincidimos geográficamente con los chimpancés en el momento de este supuesto brote viral. 

Ninguna de las hipótesis está clara, como tampoco es seguro que LINC00662 sea tan relevante en la brecha que nos separa de los chimpancés. No obstante, es una buena pista en torno a la que vale la pena seguir investigando. 

Imagen|Giles Laurent

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La noticia Unos científicos "culpan" a un virus de colarse en el ADN de los chimpancés e impedirles desarrollar un cerebro humano fue publicada originalmente en Xataka por Azucena Martín .



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Para tener las patatas frescas y sin brotes hay que guardarlas en la nevera y no en la despensa, según un grupo de expertos

Para tener las patatas frescas y sin brotes hay que guardarlas en la nevera y no en la despensa, según un grupo de expertos

Dentro de las cocinas españolas hay algunas tradiciones que no cambian, puesto que se han ido pasando entre generaciones. Una de estas es la necesidad de almacenar siempre las patatas en la despensa, en un lugar que sea fresco y alejado de la luz, pero que casi nunca es el frigorífico. Pero ahora hay algunas voces que nos están diciendo que meter este tubérculo en las neveras puede no tener repercusiones negativas. 

Un estudio. El hecho de conservar las patatas de manera diferente a lo que lo han hecho nuestras madres viene de una investigación británica que se llevó a cabo entre los años 2020 y 2022. En este se simularon las condiciones de conservación doméstica, guardando dos variedades comunes de patatas en el Reino Unido a 5º y a 18 ºC durante quince días. 

Lo que vieron. A lo largo de estos quince días en los que hubo dos escenarios diferentes, se vio que el almacenamiento en frío no produjo un aumento significativo de los azúcares reductores ni de la asparagina en la patata. Además, en algunas muestras el frío retrasó de forma considerable la aparición de los brotes, por lo que concluyeron que guardar las patatas en la nevera puede hacer que duren hasta el triple de tiempo que en un armario. 

El hecho de que no aumente la asparagina es fundamental, puesto que es un aminoácido no esencial que tiene la patata y que es el precursor de la acrilamida, un potencial cancerígeno. Y es tan importante que ahora mismo hay esfuerzos por conseguir variantes de patatas que no cuenten con este aminoácido. 

Tiene un problema. Aunque parece que los brotes tardan más que aparecer, la realidad es que hay un fenómeno conocido como "endulzamiento por frío" que puede alterar el gusto que tiene la patata. Y es que, aunque parezca algo irreal, hablamos de un proceso biológico real que hace que, por debajo de los 10 ºC, muchas variedades de patata activen una enzima que convierte su almidón en azúcares simples como la glucosa o la fructosa. Y esto hace que se sientan mucho más dulces. 

Lo que el estudio británico demostró no es que el endulzamiento por frío no exista, sino que en un plazo corto y con ciertas variedades, ese cambio no es relevante. Y esto es algo que nos importa nuevamente por la acrilamida, ya que cuando freímos a altas temperaturas una patata con muchos azúcares reductores, produce una gran concentración de este aminoácido. 

En España somos más cautelosos, puesto que mientras los británicos han priorizado la lucha contra el desperdicio de alimentos con el uso de las neveras, aquí no lo tienen tan claro. La referencia es la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, que sigue recomendando que las patatas se guarden en un lugar fresco y oscuro, pero no en la nevera, para no favorecer la liberación de azúcares. 

Brotes y luz. En este caso es importante saber que los expertos insisten en proteger a las patatas de la luz, puesto que la exposición lumínica no solo hace que la patata se vuelva verde, sino que desencadena la producción de glicoalcaloides (como la solanina), que son tóxicos y dan un sabor amargo. Es por ello que la luz no provoca brotes, provoca solanina.

De lo que depende la producción de los brotes es el fin del periodo de dormancia del tubérculo, y esto se acelera con las temperaturas cálidas de una cocina o una despensa. Es decir, el frío del frigorífico sí retrasa eficazmente que la patata "despierte" y empiece a echar raíces. 

Vía | El Economista

Imágenes | NOVA INDAH 

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La noticia Para tener las patatas frescas y sin brotes hay que guardarlas en la nevera y no en la despensa, según un grupo de expertos fue publicada originalmente en Xataka por José A. Lizana .



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Una parte de Dinamarca quiso deshacerse de Microsoft Office y usar una alternativa open source. Y el plan empezó a torcerse

Una parte de Dinamarca quiso deshacerse de Microsoft Office y usar una alternativa open source. Y el plan empezó a torcerse

Hay programas que usamos tanto que acaban volviéndose invisibles. Abrimos un documento, corregimos una frase, enviamos una presentación y seguimos adelante sin preguntarnos qué hace falta para que todo funcione. Pero esa rutina también crea dependencias: de unos formatos, de unas herramientas y de una manera de trabajar que compartimos con otras personas. Por eso, cuando una administración se propone cambiar su software de oficina, no basta con encontrar una alternativa que haga más o menos lo mismo. La verdadera prueba empieza cuando toca utilizarla cada día.

El experimento danés. En junio de 2025, el entonces Ministerio de Digitalización de Dinamarca decidió comprobar hasta qué punto podía prescindir de Microsoft Office en una parte de su actividad. La prueba, iniciada el 19 de junio, reunió a 38 empleados que comenzaron a utilizar un módulo de edición de documentos basado en Collabora, integrado en el sistema de gestión de expedientes del organismo. 

Una cuestión de soberanía digital. La iniciativa no nació de una queja sobre Word o Excel, sino de una preocupación política: hasta qué punto una administración depende de las herramientas de grandes compañías estadounidenses. Caroline Stage, entonces ministra de Digitalización, defendía reducir esa dependencia y explorar soluciones que ofrecieran al sector público más margen de elección. Su intención iba más allá del piloto con Collabora: pretendía avanzar hacia una sustitución más amplia de Microsoft Office en el ministerio antes de terminar 2025. 

Qué es Collabora y cómo funciona. No estamos hablando de un programa experimental desarrollado para la ocasión. Collabora es una suite ofimática de código abierto basada en LibreOffice, con herramientas para redactar documentos, preparar hojas de cálculo y elaborar presentaciones, además de compatibilidad con formatos habituales de Microsoft. En el ministerio danés, su módulo de edición debía funcionar dentro de F2, la plataforma de gestión de expedientes desarrollada por la empresa cBrain. Y ahí estaba una de las exigencias del proyecto: comprobar si los empleados podían seguir utilizando sus plantillas, conservar el formato de los documentos al convertirlos y emplear las funciones de revisión sin alterar los procedimientos habituales de trabajo.

Los problemas aparecieron en los documentos. Lo que sobre el papel debía permitir una transición sin grandes sobresaltos empezó a complicarse en tareas muy concretas. Según correos y documentos internos obtenidos por el medio danés Ingeniøren y descritos por TechSpot, los participantes encontraron dificultades con los estilos y el formato de los archivos. Una de las plantillas utilizaba la tipografía Georgia, que inicialmente no estaba disponible, y se registraron casos de letras que aparecían en negrita de forma inesperada, saltos de línea imprevistos y documentos que se abrían en blanco. Son incidencias que pueden parecer menores hasta que toca corregir un informe o preparar un expediente con otras personas.

La prueba terminó sin consolidarse. El calendario también ayuda a entender lo sucedido. Aunque las primeras dificultades aparecieron en 2025, el personal implicado siguió trabajando con Collabora durante parte de 2026, hasta que el proyecto terminó interrumpiéndose en el contexto del proceso electoral danés y los cambios administrativos posteriores. Según recoge TechSpot, la herramienta ya no se utiliza en el ministerio y no hay planes oficiales para retomar el experimento. 

La evaluación que quedó pendiente. El experimento debía dejar algo más que una decisión sobre qué programas utilizar: también podía aportar información útil para futuras migraciones. Según la documentación interna citada por la prensa danesa, estaba prevista una evaluación en octubre de 2025, pero un portavoz del ministerio confirmó posteriormente que no llegó a realizarse. 

Dinamarca mantiene su apuesta por alternativas. El cierre de aquella prueba no ha detenido otros intentos de introducir software libre en la Administración danesa. Desde diciembre de 2025, la Autoridad de Seguridad Vial participa en SIA Open, un proyecto distinto impulsado por Statens IT para ofrecer un entorno completo de trabajo basado en tecnologías abiertas. Según la Comisión Europea, en octubre de 2026 participaban menos de diez empleados, con planes para ampliar la experiencia. Además, la Agencia de Gobierno Digital danesa señala que se han asignado 80 millones de coronas para un plan de soberanía digital entre 2026 y 2029. 

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La noticia Una parte de Dinamarca quiso deshacerse de Microsoft Office y usar una alternativa open source. Y el plan empezó a torcerse fue publicada originalmente en Xataka por Javier Marquez .



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