22 de septiembre de 2026

Atención: la primavera en Chile debuta este martes 22, a las 21:05 horas

La primavera astronómica debutará este martes 22 de septiembre, a las 21:05 horas.

La fecha corresponde al equinoccio de primavera, fenómeno que marca el momento en que el Sol cruza el ecuador celeste y comienza oficialmente una nueva estación en el hemisferio sur.

Según consignó El Mostrador, la palabra equinoccio está relacionada con la idea de “noches iguales”, debido a que durante este fenómeno las horas de luz y oscuridad tienen una duración similar.

Los días comenzarán progresivamente a tener más horas de luz

A partir de este momento, los días comenzarán progresivamente a tener más horas de luz en el hemisferio sur, mientras las temperaturas también suelen comenzar a aumentar con el avance de la estación.

El astrónomo y académico José Maza explica que este fenómeno ocurre cuando la trayectoria aparente del Sol cruza el ecuador celeste, algo que sucede dos veces durante el año: alrededor de marzo y septiembre, consignó el  medio citado.

Roberto Rondanelli: “El Niño está muy intenso”

Roberto Rondanelli, director del Centro de Ciencia del Clima y la Resilencia CR2, dijo que “es lo normal” que en la primavera haya diferentes condiciones.

No obstante, aseveró “las lluvias y el viento que hubo en el están asociados a patrones propios de El Niño”, informó 24Horas.

“El Niño está muy intenso”, añadió.

Añadió que las jornadas serían “más cálidas y la presencia lluvias dependerá de que estos sistemas encuentren agua y precipiten”.

Pamela Henríquez, coordinadora jefa de Meteored Chile, sostuvo que “la primavera nos suele dar condiciones mezcladas y variadas. El Niño favorece la llegada de sistemas frontales en el centro y sur”.

Igualmente, Rondanelli subrayó en la necesidad de pensar más a futuro que a corto plazo y prever las posibles consecuencias del fenómeno.

“Lo importante es a largo plazo. La adaptación requiere medidas a largo y corto plazo. No debemos pensar tanto en El Niño de hoy, sino en el del 2030 o 2040″, sentenció.

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Primera muerte por dengue en Florida en casi un siglo: lo que está pasando y por qué preocupa

Primera muerte por dengue en Florida en casi un siglo: lo que está pasando y por qué preocupa

No es un caso importado. No es una persona que volvió de un viaje. Una mujer de 80 años de Tampa, Gay Small, murió el 4 de septiembre a causa de una infección de dengue que, según su familia, contrajo de mosquitos locales porque no había viajado recientemente. Es la primera muerte documentada por dengue en Florida en aproximadamente cien años, y llega en el año en que el estado acumula su mayor registro histórico de casos. Lo publica hoy Ed Cara en Gizmodo a partir de datos del Departamento de Salud de Florida y del CDC.

El caso de Small ilustra cómo el dengue puede matar de manera que no es intuiva: ella no era un caso simple. Según su familia, probablemente contrajo una primera infección hace años mientras viajaba al extranjero, sin que se diagnosticara entonces. La segunda infección por un serotipo diferente del virus es el escenario de mayor riesgo: el sistema inmune reacciona de forma exagerada, lo que puede derivar en dengue grave con sangrado interno, fallo multiorgánico y shock séptico. Exactamente lo que ocurrió.

¿Qué dice el brote de 2026 en Florida?

El dengue no es nuevo en Florida. La situación de 2026 es diferente por escala y por origen. Los últimos datos del CDC registran 332 casos en Florida en lo que va de año, con diferencia el mayor número de cualquier estado de EE.UU. El Departamento de Salud de Florida reporta al menos 152 de esos casos como adquiridos localmente, es decir, de personas que no viajaron a zonas endémicas: la transmisión ocurrió en suelo estadounidense, de mosquito local a persona.

El vector principal es Aedes aegypti, el mosquito urbano que prolifera en agua estancada en recipientes pequeños —cubos, neumáticos, macetas— y que se adapta bien a las ciudades. Florida ha tenido brotes previos en años recientes, incluyendo casos de un nuevo serotipo de dengue poco frecuente en las Américas. La bióloga Kristi Miley, de la Universidad del Sur de Florida, confirma que la muerte de Small es la primera documentada en el estado en aproximadamente cien años.

El dengue rara vez mata: de los aproximadamente 14 millones de casos registrados en 2024 en todo el mundo, fallecieron unas 9.000 personas. Pero esa tasa baja se aplica a poblaciones donde el sistema de salud detecta y gestiona las complicaciones. Los ancianos, personas con condiciones previas y los que sufren una segunda infección están en un riesgo significativamente mayor.

¿Por qué está llegando el dengue a Florida?

La respuesta no es nueva pero sigue siendo incómoda: el cambio climático. La Organización Mundial de la Salud estima que aproximadamente la mitad de la población mundial está en riesgo de contraer dengue. Hace veinte años era una cuarta parte. El vector —el mosquito— necesita temperaturas cálidas para sobrevivir y para que el virus complete su ciclo en el insecto. Inviernos más suaves y veranos más largos en zonas antes templadas amplían el rango geográfico viable para Aedes aegypti.

Florida ya era calurosa. Lo que cambia es la combinación de temperatura, densidad urbana y movimiento de personas que conecta poblaciones con reservorios virales. No hay vacuna universalmente disponible para el dengue: existe una vacuna aprobada en algunos países, pero con limitaciones importantes (no se recomienda a quienes no han tenido una infección previa porque puede empeorar el riesgo de dengue grave). El tratamiento sigue siendo de soporte: líquidos, monitorización, gestión de síntomas.

Las autoridades de Florida recomiendan usar repelentes con registro EPA, ropa holgada de manga larga en exteriores cuando sea posible, y eliminar cualquier agua estancada en el entorno del hogar. Las medidas son simples, la aplicación masiva es difícil.

Existe una vacuna aprobada contra el dengue —Dengvaxia, de Sanofi— pero con una indicación muy específica: solo para personas que ya han tenido una infección previa confirmada, porque en personas seronegativas puede agravar el riesgo de dengue grave si se infectan después. Eso la hace inútil como herramienta de vacunación masiva en una población con baja seroprevalencia como Florida. Hay candidatas en desarrollo clínico, pero ninguna con aprobación amplia a corto plazo. Mientras tanto, el control del vector —reducción de criaderos, fumigación preventiva, mosquitos modificados genéticamente para reducir poblaciones de Aedes aegypti— es la principal herramienta disponible.

Los datos de salud móvil y los registros de ubicación que startups como SpaceX están comprando para entrenar modelos de IA abren un debate sobre qué tipo de vigilancia sanitaria y epidemiológica puede construirse con esos datos —para identificar focos, predecir brotes— y sobre quién controla esa información. El dengue en Florida es también un recordatorio de que las consecuencias de los problemas ambientales y epidemiológicos son profundamente humanas y concretas, con independencia de cuánto procesamiento computacional se aplique en el análisis. La cámara del iPhone 18 Pro y su apertura variable, diseñada para captura médica entre otras aplicaciones, apunta a cómo los dispositivos de consumo se convierten progresivamente en herramientas de monitorización de salud: pero ninguna app detecta los síntomas de dengue mejor que el conocimiento de los signos de alarma —caída brusca de la fiebre combinada con deterioro clínico, petequias, dolor abdominal— que sigue siendo la formación que salva vidas.

El brote de 2026 no es una alarma de pandemia. Es una señal de que los sistemas de salud pública de regiones con presencia de vectores como Florida necesitan actualizar sus protocolos de detección, comunicación y respuesta a enfermedades que hace una generación eran raras aquí y que ya no lo son. La vigilancia entomológica —trampas para mosquitos, análisis de poblaciones de Aedes aegypti— y el monitoreo clínico activo en urgencias son las herramientas que permiten pasar de reacción a anticipación, pero ambas requieren inversión sostenida y no solo movilización reactiva.




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21 de septiembre de 2026

SweepLED: el complemento de móvil de 7 dólares que detecta cámaras ocultas con un 94% de precisión

SweepLED: el complemento de móvil de 7 dólares que detecta cámaras ocultas con un 94% de precisión

El problema de las cámaras ocultas en alojamientos turísticos, hoteles y habitaciones de alquiler es real, documentado y no resuelto. Airbnb anunció la prohibición global de cámaras interiores hace unos años; la prohibición no elimina el problema, solo lo desplaza fuera de la vista de la empresa. Lo que falta desde hace tiempo es un detector que funcione: barato, portátil y con una tasa de precisión que lo haga útil y no solo tranquilizador.

Un equipo del Instituto Avanzado de Ciencia y Tecnología de Corea (KAIST), en colaboración con la Universidad Nacional de Singapur y la Singapore Management University, ha presentado exactamente eso. El dispositivo se llama SweepLED y funciona como un complemento para la funda del móvil: un array de 15 LEDs que cuesta en componentes aproximadamente 7 dólares (≈ 6,60 euros) y que, en pruebas con 30 objetos distintos, alcanzó una precisión de detección del 94% en unos 5 segundos por objeto. El trabajo fue presentado en la conferencia ACM MobiSys 2026.

¿Por qué los detectores actuales no funcionan?

La detección de cámaras ocultas existe como concepto desde hace tiempo: la idea básica es iluminar un objeto sospechoso y buscar el reflejo brillante que devuelve la lente. El problema es que cualquier habitación tiene docenas de superficies reflectantes —espejos, lámparas, vasos, plástico brillante— que producen exactamente el mismo efecto. Los detectores existentes se llenan de falsos positivos hasta el punto de ser inútiles en la práctica.

SweepLED resuelve esto con un enfoque diferente. En lugar de buscar dónde hay un punto brillante, analiza cómo cambia ese punto a medida que el ángulo de la luz varía. Los LEDs del dispositivo barren el objeto desde diferentes ángulos mientras el sensor del móvil registra el vídeo. La clave está en que las lentes de cámara tienen una estructura óptica característica que produce un patrón de reflexión muy específico conforme el ángulo de iluminación cambia —un patrón que los objetos reflectantes comunes no producen.

El software analiza el vídeo con un modelo de IA entrenado para rastrear esos cambios en el tiempo, no para analizar fotogramas individuales. El resultado es que distingue la reflexión de un cristal de la reflexión de una lente de cámara con una precisión que los sistemas anteriores no tenían.

¿Qué lo diferencia de las apps de detección ya existentes?

Hay aplicaciones en los mercados de iOS y Android que prometen detectar cámaras. La mayoría funcionan con la cámara del propio móvil en modo escáner, buscando brillos. El problema es el mismo que con los detectores físicos: demasiados falsos positivos y dependencia de condiciones de luz. SweepLED añade iluminación activa y controlada mediante los LEDs del complemento, lo que da al algoritmo información sobre cómo varía el reflejo en función del ángulo, en lugar de solo una instantánea estática.

La combinación de hardware barato y software de IA entrenado en patrones de reflexión específicos de lentes es el salto cualitativo. Otros sistemas han intentado usar tecnología infrarroja para detectar lentes, pero los falsos positivos con superficies metálicas comunes seguían siendo un problema. SweepLED limita el análisis a la dinámica del reflejo, que es más específica.

Llevamos cubriendo el tema de la privacidad en espacios físicos desde que los primeros casos de cámaras en apartamentos de Airbnb empezaron a aparecer en prensa. La evolución del problema en estos años sigue el mismo patrón que el resto de los problemas de privacidad digital: la detección va siempre por detrás de la instalación, y los usuarios necesitan herramientas accesibles que no requieran conocimientos técnicos para protegerse.

¿Cuándo llegará al mercado?

SweepLED es todavía un prototipo de investigación, no un producto disponible. El prototipo funciona, los resultados son prometedores, y los costes de hardware sugieren que un producto final podría ser accesible. Pero no hay empresa detrás con planes de comercialización anunciados, ni plazos concretos.

Lo que sí tiene el equipo de KAIST es una publicación académica revisada por pares presentada en una de las conferencias más importantes de sistemas móviles, lo que abre la puerta a que empresas con experiencia en hardware de seguridad o en accesorios para móvil lo licencien o desarrollen de forma independiente. El coste unitario de los componentes —7 dólares— hace que el producto final podría rondar los 30-50 euros como accesorio, un precio que lo pondría al alcance de cualquier viajero.

El verdadero obstáculo puede no ser el precio sino la distribución. Para que SweepLED llegue a los usuarios que más lo necesitan —viajeros frecuentes, periodistas de investigación, activistas en entornos hostiles, personas en situaciones de vulnerabilidad— tendría que estar disponible en las mismas tiendas de electrónica y plataformas de venta online donde se compran fundas y cargadores. Eso requiere un socio industrial con capacidad de fabricación y distribución a escala, no solo un equipo universitario con un prototipo prometedor.

El patrón habitual en este tipo de investigación académica es la adquisición de licencia por parte de empresas de seguridad o de electrónica de consumo. Dada la presión regulatoria sobre la privacidad en alojamientos de corta estancia —varios países europeos están debatiendo legislación específica sobre cámaras en Airbnb y alquileres vacacionales— el mercado para un detector asequible y fiable es real y con una necesidad claramente no cubierta.

El debate sobre la privacidad de datos que rodea a SpaceX comprando información de startups quebradas para entrenar a Grok y las modificaciones que Apple ha tenido que hacer a sus pantallas de seguimiento en cinco países europeos muestran que la privacidad es el campo de batalla del momento en múltiples frentes. SweepLED ataca uno muy específico —la vigilancia física no autorizada en espacios temporales— y lo hace con una solución que parece finalmente viable. Cuando esté disponible, debería estar en la bolsa de viaje de cualquier persona que pasa noches en espacios que no controla.




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La NASA va a mandar a la Luna tres robots que decidirán por sí solos cómo explorarla

La NASA va a mandar a la Luna tres robots que decidirán por sí solos cómo explorarla

Marte no ha sido explorado jamás por humanos. Sin embargo, puede decirse que es un planeta habitado por robots. La Luna, en cambio, sí ha recibido alguna visita de nuestra especie, aunque se nos ha resistido volver a pisarla. Igual que también se nos ha resistido lo de poblarla de robots del mismo modo que el planeta rojo. Sin contar los rovers tripulados de las misiones Apollo, únicamente China, Japón, la India y la Unión Soviética han conseguido poner alguno de estos dispositivos sobre la superficie selenita, aunque posiblemente ninguno esté ya en funcionamiento. Como mucho, puede que el chino Yutu-2 aún lo esté, aunque no hay una confirmación oficial reciente que lo asegure. 

Sea como sea, siempre han sido rovers manejados por humanos. Por eso es tan especial lo que está a punto de hacer la NASA con la misión CADRE, en la que se llevarán a la Luna tres robots, prácticamente autónomos al 100%. Será la primera vez que la NASA deposite rovers en la Luna y, además, solo necesitarán que les marquen un objetivo para trabajar y tomar todas las decisiones necesarias.

Ya queda poco para el lanzamiento. Este equipo consta de tres rovers con cuatro ruedas cada uno y un cuerpo del tamaño de una maleta de mano. Todos contienen dos cámaras estéreo, sensores de navegación y un radar multistático de penetración en el subsuelo para cartografiar el terreno lunar en 3D. Además, contienen paneles solares para obtener la energía necesaria para su funcionamiento. Si todo va bien, se lanzarán a finales de este año o principios del siguiente y aterrizarán en la región de Reiner Gamma, un remolino lunar ubicado en el borde occidental de la cara visible de nuestro satélite. Allí, los robots usarán sus instrumentos y tomarán los datos necesarios.

El rover jefe y sus ayudantes. Una vez completado el alunizaje, los científicos de la misión se encargarán solo de encomendar un objetivo al equipo de rovers. Cuando recibe la orden, el rover principal diseña un plan de acción y reparte el terreno entre él y los otros dos robots, según sus recursos y condiciones. Con estas indicaciones, cada uno traza su propia ruta, esquiva obstáculos y toma las imágenes necesarias. Se pueden comunicar entre ellos, pero también con una estación base que permanece fija en su módulo de aterrizaje. 

Un lugar inhóspito para el equipo. La Luna no cuenta con atmósfera, por lo que los rovers se expondrán a radiaciones solares directas y temperaturas que pueden superar los 100ºC en algunos momentos del día. Todo esto puede sobrecalentar sus ordenadores y dar al traste con la misión. Por eso, están diseñados para apagarse cada 30 minutos y trabajar solo 30 minutos también. Con esta forma cíclica de proceder pueden enfriar sus computadoras y evitar perder la información o fallar en los cálculos.

Solo un día lunar. Estos rovers trabajarán solo durante los 14 días que dura un día lunar. No están diseñados para sobrevivir a la noche. 

Cadre

Parecido a Perseverance. En realidad, los rovers casi autónomos ya existen. El rover Perseverance, que lleva trabajando en Marte desde 2021, es autónomo más o menos a un 90%. Aunque hay una gran diferencia con los tres robots de la misión CADRE, ya que en su caso sí que se le traza la ruta que debe seguir en cada momento. Luego esquiva obstáculos y toma algunas decisiones, pero todo sobre una senda muy definida. Los robots lunares tendrán un objetivo y, después, se sacarán sus propias castañas del fuego en todo momento.

La cuestión es que Perseverance lleva 5 años a pleno rendimiento y los rovers de CADRE aún no se han lanzado ni siquiera. Habrá que ver si, de verdad, superan al famoso robot marciano. Mientras tanto, este seguirá siendo el mayor ejemplo de tecnología autónoma espacial que tenemos en funcionamiento. Dados los avances que ha alcanzado la IA en los últimos años, seguro que serán los primeros de muchos. Con todas las ventajas y quizás también las desventajas que eso conlleva. 

Imagen | NASA

En Xataka | China está cada vez más cerca de superar a la NASA en su misión marciana. Y acaba de invitar a otros países a unirse

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Un astronauta lleva 23 años fotografiando nuestras ciudades desde el espacio. Sus fotos muestran cómo hemos cambiado de color

Un astronauta lleva 23 años fotografiando nuestras ciudades desde el espacio. Sus fotos muestran cómo hemos cambiado de color

590 días de misiones y 13 horas de paseo espacial: el astronauta de la NASA Donald R. Pettit ha pasado mucho tiempo mirando a la Tierra desde ahí arriba. Ahora, ha compartido en X/Twitter el archivo visual sobre contaminación lumínica que ha creado con esa imagen a lo largo de 23 años y cuatro visitas a la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés) y ha dejado clara una cosa: nuestras ciudades han cambiado de apariencia. Al menos de noche.

París, Estambul, Lima, Osaka, Pekín, Casablanca, Riad, Maracaibo… son algunas de las fotografías tomadas por Pettit que demuestran que nuestros sistemas de iluminación no solo han cambiado cómo se ven nuestras calles, sino también el tejido urbano, desde el espacio.

Chicago, USA 2024 vs 2003

The grid street layout of Chicago is immediately recognizable from orbit, and characteristic of many North American cities, and emphasize the change in color intensity. pic.twitter.com/JO1uRZBUyq

— Don Pettit (@astro_Pettit) September 7, 2026

Del color cálido a lo multicolor. En las imágenes que comparte, hay un cambio más que visible: nuestros núcleos urbanos han pasado de tener un color cálido y amarillento a uno más blanquecino, salpicado por algunos puntos de color. Esto se debe a la transición que ha hecho el alumbrado público de lámparas de vapor de sodio a tecnologías LED.

Las primeras son un tipo de luminarias que utilizan una descarga eléctrica a través de vapor de sodio para dar un color ámbar brillante con cierta calidez. Esta luz amarillenta ha sido el color nocturno de avenidas y calles en ciudades de todo el mundo y su aspecto era visible desde el espacio. Ahora eso está cambiando drásticamente.

Un color que esconde una decisión energética. Como observa Pettit, el cambio es notable desde que se han sustituido progresivamente las lámparas de vapor por lámparas LED que aportan un aspecto mucho más blanco, con algunos puntos de diferentes colores. La tecnología LED es mucho más eficiente y presenta enormes ventajas de relacionadas con su vida útil, regulación y mantenimiento.

Por ejemplo, estas luces, que suelen ser más compactas que sus antecesoras, son más resistentes a roturas y vibraciones y tienen un mejor rendimiento a bajas temperaturas, lo que las hace idóneas para el alumbrado público, más expuesto que el doméstico. Además, su encendido al 100% es desde el primer momento, mientras que las luminarias de vapor de sodio tardan un buen rato en alcanzar su máximo de potencia.

Estudiando la expansión urbana. Además de este curioso cambio de color, el archivo de imágenes del astronauta es realmente útil para estudiar cómo están evolucionando las ciudades del mundo en términos de distribución de la población y urbanismo. Una de las que más llama la atención de Pettit es Miami, muy cambiada desde su última misión. «¡La red eléctrica de la ciudad luce espectacular!», dice en su publicación. 

También llama la atención Monterrey, en México, de quien resalta la enorme asimetría entre el núcleo urbano y la extensión de luces que atraviesa el valle de La Estanzuela.

Pero también hemos perdido "noche". Una de las consecuencias de este tipo de iluminación tan eficiente es que la tecnología LED degrada nuestros ecosistemas. La contaminación lumínica pone en peligro el bienestar de cualquier ser vivo, afectando a sus rutinas en el caso de animales, plantas y microorganismos, e, incluso al ritmo circadiano y al metabolismo en el caso de los humanos.

¿También hemos perdido en el cine? Tiempos difíciles como los que vivimos ahora suelen hacer que aflore la nostalgia y hay quien recuerda esa iluminación amarillenta y cálida el último vestigio de un pasado mejor, aunque solo sea en el cine. 

Por ejemplo, la película Drive, protagonizada por Ryan Gosling, fue estrenada en 2011, en pleno plan de recambio de la iluminación de Los Ángeles, donde fue rodada. Para conseguir la inconfundible atmósfera nocturna de la historia, se eligieron calles cuyas luces de vapor aún no habían sido sustituidas por LED blancos. Hoy, esto ya no sería posible. Los Ángeles ha cambiado prácticamente todo su alumbrado urbano. Gracias a ello, también hay que decirlo, se ahorra unos 9 millones de dólares cada año según la Bureau of Street Lightning de la ciudad, que no está nada mal.


Imagen | Don Pettit en X/Twitter

En Xataka | Aún no hemos colonizado la Luna y ya la hemos llenado de basura: hay hasta pelotas de golf abandonadas

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La noticia Un astronauta lleva 23 años fotografiando nuestras ciudades desde el espacio. Sus fotos muestran cómo hemos cambiado de color fue publicada originalmente en Xataka por Alexandra Ramírez .



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