2 de diciembre de 2017

Las ostras no tienen orejas, pero son sensibles al ruido submarino

Investigadores franceses han descubierto que, aunque no tienen orejas, las ostras son sensibles a los ruidos submarinos, que modifican el ritmo de apertura y cierre de sus valvas, condicionan su alimentación y pueden afectar a su crecimiento. Otros invertebrados pueden ser sensibles también a la contaminación sonora del fondo del mar, considerada por la ONU como una de diez mayores amenazas para los océanos.

Las ostras no tienen orejas, pero son sensibles al ruido submarino
Las ostras no tienen orejas ni sentido del oído, pero sí son sensibles al ruido, ha descubierto un estudio desarrollado en la estación marina de Arcachon que investiga la contaminación sonora submarina. Arcachón es una localidad y comuna francesa situada en el departamento de Gironda, en la región de Aquitania, al sur del país.

Las ostras son un género de moluscos. Se llaman bivalvos porque poseen dos valvas casi circulares y desiguales. El investigador principal de este trabajo, Jean-Charles Massabuau,  explica en un
Tendencias 21 (Madrid). ISSN 2174-6850



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