27 de noviembre de 2025

Una araña de isla sorprende al perder la mitad de su genoma sin perder diversidad

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En las Islas Canarias, conocidas por ser un paraíso biológico y evolutivo, los científicos han encontrado un caso que desafía los fundamentos de la biología evolutiva: la araña Dysdera tilosensis, endémica del archipiélago, ha reducido su genoma a la mitad en solo unos pocos millones de años. Sin embargo, en lugar de volverse genéticamente más simple, esta especie ha incrementado su diversidad genética.

Este hallazgo, publicado en la revista Molecular Biology and Evolution, ha sido liderado por investigadores de la Universidad de Barcelona y del Instituto de Investigación de la Biodiversidad (IRBio). La sorpresa no solo radica en la reducción del ADN, sino en que esta transformación ocurre en un contexto que, según teorías tradicionales, debería haber producido el efecto contrario.

La paradoja de los genomas insulares

En la biología evolutiva se ha sostenido durante años que las especies que colonizan islas tienden a desarrollar genomas más grandes y llenos de secuencias repetitivas. Esto se debe a que el llamado «efecto fundador» —cuando una pequeña población se establece en un nuevo hábitat— suele generar una menor presión selectiva. Como resultado, el ADN no funcional tiende a acumularse. Sin embargo, la araña canaria rompe con este patrón.

Mientras que su pariente continental, Dysdera catalonica, tiene un genoma de 3.3 mil millones de pares de bases, D. tilosensis cuenta con apenas 1.7 mil millones. Aun así, la especie isleña presenta mayor diversidad genética, algo que parece ir contra toda lógica evolutiva clásica.

Un laboratorio natural en el Atlántico

El género Dysdera ha tenido una evolución explosiva en las Islas Canarias, que han funcionado como una suerte de laboratorio natural. Se estima que cerca del 14% de todas las especies conocidas de este género son endémicas del archipiélago. Esto ha brindado a los científicos una oportunidad única para comparar especies cercanamente emparentadas en condiciones ecológicas distintas.

Al analizar el ADN de ambas arañas, los investigadores también encontraron diferencias en su número de cromosomas. Mientras D. catalonica tiene cuatro autosomas y un cromosoma sexual X, D. tilosensis cuenta con seis autosomas y un X. Estos datos refuerzan la idea de que no solo el tamaño del genoma ha cambiado, sino también su organización estructural.

Buscando explicaciones más allá de la selección natural

La gran pregunta que emerge de este estudio es: ¿por qué una especie evolucionaría hacia un genoma más pequeño pero más diverso? Una de las hipótesis sugiere que la reducción drástica del genoma no es producto directo de la adaptación al medio, sino el resultado de un equilibrio entre la eliminación de ADN repetitivo y su acumulación.

En otras palabras, mientras algunos organismos permiten que el ADN basura se acumule por falta de presión selectiva, otros, como D. tilosensis, mantienen poblaciones suficientemente estables y numerosas como para que la selección natural elimine el exceso de material genético innecesario.

Este comportamiento contrasta con las plantas, donde el aumento del genoma por duplicaciones completas es común. Allí aparecen especies poliploides con varios juegos de cromosomas. Pero en animales, y especialmente en un intervalo de tiempo tan corto, es raro ver reducciones genómicas tan marcadas.

Un misterio evolutivo sin resolver

Este hallazgo reabre el debate sobre los factores que influyen en el tamaño del genoma. Algunos expertos apuntan a la adaptación directa al entorno, mientras otros se inclinan por mecanismos no adaptativos como el azar o la deriva genética. En este caso, la evidencia favorece una tercera vía: un juego constante entre la expansión y la limpieza del ADN repetitivo, guiado por la selección natural.

Como una biblioteca que decide deshacerse de libros duplicados y folletos inútilmente acumulados, el genoma de esta araña se ha optimizado, reduciendo volumen pero aumentando la calidad y diversidad del contenido.

Este descubrimiento podría tener implicaciones más amplias para entender cómo funcionan los genomas en otros animales y por qué algunos acumulan ADN redundante mientras otros lo depuran. En la medida que se secuencien más genomas de especies insulares y continentales, podríamos estar ante un cambio en la forma en que interpretamos la evolución genómica.


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☞ El artículo completo original de Natalia Polo lo puedes ver aquí

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