17 de mayo de 2019

Enseñando a los robots a dibujar “a mano”

artistas robot

Cada vez hay menos cosas que los robots no puedan aprender, y ahora le ha llegado el turno al dibujo.

Desde la Universidad de Brown llega un algoritmo que permite que los robots dibujen usando trazos similares a la escritura humana, un paso, según dicen, para que puedan en el futuro comunicarse mejor con sus compañeros humanos.

El robot solo tiene que mirar la imagen de destino de una palabra o boceto, y comenzará a reproducir cada trazo como una acción continua. Atsunobu Kotani es el estudiante que dirigió el desarrollo del algoritmo, y asegura que el resultado es tan bueno que no podemos decidir si ha sido una persona o un robot el autor de la obra.

Para el trabajo han usado redes de aprendizaje profundo que analizan imágenes de palabras escritas a mano o bocetos y pueden deducir la serie probable de trazos de lápiz que los creó. Luego, el robot puede reproducir los trazos a la perfección.

La magia del tema es que el robot no tiene que aprender cada boceto. Podemos dibujar lo que queramos y el robot puede reproducirlo en un orden casi perfecto. Kotani entrenó su algoritmo de aprendizaje profundo utilizando un conjunto de caracteres japoneses, y demostró que podía reproducir los caracteres y los trazos que los crearon con aproximadamente el 93 por ciento de precisión. Pero para gran sorpresa de los investigadores, el algoritmo terminó reproduciendo tipos de personajes muy diferentes que nunca había visto antes: letra inglesa y cursiva, por ejemplo.

Para probarlo, pidieron al robot que escriba "hola" en los idiomas nativos de los investigadores de la Universidad, que incluyen griego, hindi, urdu, chino y yiddish, entre otros. El robot fue capaz de reproducirlos todos con una precisión razonable.

Pero la obra maestra del sistema fue la copia de la Mona Lisa de Kotani. Dibujó en un tablero y luego permitió que el robot lo copiara con bastante fidelidad en el mismo tablero, justo debajo del original de Kotani, tal y como se ve en la imagen superior.

La clave para hacer que el sistema funcione es que el algoritmo utiliza dos modelos distintos de la imagen que está tratando de reproducir. Utilizando un modelo global que considera la imagen como un todo, el algoritmo identifica un punto de partida probable para realizar el primer trazo. Una vez que el trazo ha comenzado, el algoritmo se acerca, mirando la imagen píxel por píxel para determinar dónde debe ir ese trazo y cuánto tiempo debe durar. Cuando llega al final del trazo, el algoritmo vuelve a llamar al modelo global para determinar dónde debe comenzar el siguiente trazo, y luego regresa al modelo ampliado. Este proceso se repite hasta completar la imagen.

Un gran avance para los futuros artistas robóticos.




☛ El artículo completo original de Juan Diego Polo lo puedes ver aquí.

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