De manera rutinaria, cada vez que un bebé nace en España se le somete a una batería de pruebas médicas para determinar su estado de salud. Ahora bien, imagine que acaba de tener un hijo y que su médico le ofrece la posibilidad de secuenciar el genoma del recién nacido. La secuenciación supondría realizar un mapa genético que revelaría la presencia de enfermedades infantiles hereditarias difíciles de detectar pero también la propensión del bebé a padecer otras enfermedades de origen genético en el futuro. ¿Querría usted tener esa información? ¿Cómo cree que el conocer esos datos afectaría la vida de su hijo? ¿Sería usted más proclive a sobreprotegerle ante ciertos riesgos? ¿Revelaría el contenido de este informe a su hijo en el futuro?
☛ El artículo completo original de Javier Barbuzano lo puedes ver aquí

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