2 de abril de 2025

¿Puede la inteligencia artificial aprender a respetar los derechos de autor? El reclamo de los autores británicos a Meta

Desde wwwhatsnew.com creemos que este tipo de debates son claves para el futuro del contenido digital. Y hoy queremos contarte, de forma clara y sencilla, qué está pasando, por qué los autores están tan molestos y qué podría venir después.


¿Qué reclaman los autores británicos?

La Society of Authors, una de las organizaciones más representativas de escritores en el Reino Unido, ha alzado la voz. Lo hizo a través de una carta abierta dirigida a la Secretaria de Estado británica, Lisa Nandy. En ella piden que se investigue y se responsabilice a Meta por un posible uso indebido de obras protegidas por derechos de autor para entrenar su inteligencia artificial.

Entre los firmantes hay nombres muy conocidos: Richard Osman, Kazuo Ishiguro (Premio Nobel de Literatura), Val McDermid y Sarah Waters, entre otros. Todos comparten una preocupación común: que sus libros hayan sido usados sin su consentimiento en el entrenamiento de Llama 3, el modelo de lenguaje de Meta.


¿Cuál es el origen del conflicto?

Todo comenzó con un artículo publicado el 20 de marzo en The Atlantic. El reportaje reveló que Meta habría utilizado una base de datos llamada LibGen (Library Genesis), una gigantesca colección de libros pirateados (más de 7,5 millones de títulos) para entrenar sus modelos de lenguaje.

Esto desató una tormenta. En redes sociales comenzaron a circular vídeos de autores sorprendidos y visiblemente dolidos al descubrir que sus obras estaban en esa base de datos. Para muchos, no se trata solo de un tema económico, sino de respeto y reconocimiento.

En paralelo, una demanda en Estados Unidos acusa a Meta de haber usado deliberadamente estos contenidos, con la supuesta aprobación directa de su CEO, Mark Zuckerberg. Entre los demandantes están también escritores como Sarah Silverman y Ta-Nehisi Coates.


¿Por qué es tan grave este uso?

Desde un punto de vista técnico, los modelos de IA como Llama 3 necesitan grandes volúmenes de texto para «aprender». Pero, como ocurre con un estudiante que copia un libro entero sin pedir permiso, el problema no está en aprender, sino en hacerlo sin respetar las normas.

Los autores sienten que su trabajo está siendo explotado por gigantes tecnológicos sin que se les reconozca ni se les compense. Como dice la carta de la Society of Authors:

“Estas prácticas reflejan un comportamiento sin escrúpulos, donde se explota contenido protegido con la idea de que no habrá consecuencias legales”.

Y es que demandar a una empresa como Meta no es sencillo. Los costes, la complejidad legal y la diferencia de poder económico hacen que los autores estén casi indefensos ante este tipo de situaciones.


¿Qué piden exactamente los escritores?

En concreto, los firmantes del manifiesto piden:

  • Que Meta comparezca ante el Parlamento británico.

  • Que se reconozca formalmente que han infringido derechos de autor, si así se prueba.

  • Que se compense a los autores por el uso de sus obras.

  • Y que el Gobierno proteja el futuro del sector creativo, asegurando que este tipo de situaciones no se repitan.

No se trata solo de una batalla legal, sino también de una lucha ética. ¿Puede una IA construirse sobre material creativo sin permiso? ¿Debe regularse el uso de datos para entrenar inteligencia artificial?


El problema se extiende a otros sectores

Este conflicto no es exclusivo de la literatura. Músicos, periodistas, guionistas y artistas visuales también están alzando la voz. En febrero, más de 1.000 músicos británicos publicaron un álbum protesta titulado Is This What We Want?. Cada una de sus 12 canciones formaba parte de un mensaje claro: “El gobierno británico no debe legalizar el robo de música para beneficiar a empresas de IA”.

En paralelo, la News Media Association lanzó su campaña Make It Fair, que busca proteger los derechos de los creadores en el entorno digital. Incluso figuras como Paul McCartney o Helen Fielding firmaron una carta en contra de los planes del Gobierno para facilitar a las IA el uso de obras protegidas.

El temor de fondo es que una propuesta del gobierno británico —que permitiría a las empresas de IA usar contenido con un modelo de «opt-out», es decir, a menos que el autor diga explícitamente que no— acabe legalizando la apropiación masiva de material creativo.


¿Qué puede pasar ahora?

En mi opinión, estamos en un momento crítico. La inteligencia artificial avanza a pasos agigantados, pero las leyes aún caminan a paso lento. Si no se actúa pronto, podríamos ver un futuro donde crear contenido original sea cada vez menos viable económicamente para los humanos.

Desde wwwhatsnew.com creemos que la innovación debe ir siempre de la mano con el respeto a los derechos de quienes crean. La tecnología puede ser una aliada increíble para los creativos, pero nunca debe reemplazarlos ni aprovecharse de su trabajo sin consentimiento.

Como sociedad, necesitamos un debate serio y profundo sobre cómo proteger la creatividad en la era digital. ¿Queremos que las máquinas aprendan a escribir como los humanos, pero a costa de robarles sus palabras? ¿O podemos construir un sistema justo donde todos ganen?


¿Y si las IA pagaran licencias como cualquier otra empresa?

Una posible solución sería establecer un modelo de licencias, como ya ocurre en el mundo de la música o el cine. Si una IA quiere usar el contenido de un autor, debe pagar una tarifa justa, igual que una emisora de radio paga derechos para emitir canciones.

Esto no solo es justo, sino que también incentivaría a los autores a participar, sabiendo que su trabajo es valorado. La tecnología avanza mejor cuando hay colaboración, no cuando uno impone su poder sobre los demás.




☞ El artículo completo original de Juan Diego Polo lo puedes ver aquí

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