27 de enero de 2026

Entrevista a Felipe Paredes: Tratado de Alta Mar, un hito histórico para la gobernanza oceánica internacional y una oportunidad para Chile

El pasado 17 de enero entró en vigor el Tratado de Alta Mar, también conocido como BBNJ por sus siglas en inglés, marcando un hito histórico para el cuidado del océano en aguas internacionales. Ya son más de 80 países los que ratificaron el tratado, promoviendo la protección y trabajo científico en la alta mar.

Felipe Paredes

En entrevista con Revista Ecociencias, el Dr. Felipe Paredes, director de las campañas de protección de hábitats de Oceana Chile, abordó las oportunidades e implicancias de este nuevo acuerdo, así como la propuesta de Chile de crear la primera área marina protegida bajo este marco legal en las cordilleras submarinas de Salas y Gómez & Nazca.

¿Cuál es la importancia de las áreas marinas protegidas para Chile?

Las áreas marinas protegidas son, como su nombre lo indica, una herramienta para proteger la biodiversidad marina; ese es su principal objetivo. Al conservar esta biodiversidad y sus ecosistemas, directa e indirectamente también se benefician los humanos y sus sociedades.

Se sabe científicamente que las áreas marinas protegidas, por ejemplo, pueden recuperar
especies que se veían amenazadas, pueden aumentar la cantidad y el tamaño de los peces que hay en el agua y, por lo mismo, la naturaleza comienza a “trabajar bien”. Esto, finalmente genera oportunidades de turismo, se beneficia la pesca y se ayuda a la regulación del cambio climático. También aumenta la resiliencia a desastres naturales como tormentas o huracanes, lo que termina beneficiando incluso a la economía.

¿Cuál es la principal importancia del Tratado de Alta Mar y qué implica?

El Tratado de Alta Mar es un acuerdo de alcance global que se discutió durante décadas y que finalmente se concretó, lo que representa una muy buena noticia para el océano. Más allá de las 200 millas náuticas de la zona económica exclusiva de los países, ahora existen herramientas concretas para conservar la biodiversidad.

Existen otros instrumentos legales a nivel global que, por ejemplo, regulan la pesca, la
navegación o la minería submarina, pero no había ninguno que se hiciera cargo de la
biodiversidad. Este tratado, por ejemplo, regula qué se hará con los materiales genéticos de ciertas especies y nos dará la posibilidad de que estos beneficios científicos sean compartidos equitativamente entre los países.

Para nosotros, lo que trabajamos en conservación, esto es tremendamente importante, ya que se darán las oportunidades de crear áreas marinas protegidas en la Alta Mar.

¿Qué acciones ha llevado adelante Chile para proteger la cordillera submarina de Salas y Gómez y Nazca?

Salas y Gómez & Nazca es uno de los sitios prioritarios para proteger en la Alta Mar. Quizás es uno de los lugares que más se conocen en aguas internacionales y eso en parte gracias al liderazgo de Chile, no solamente del Estado, sino también de los académicos que están
haciendo ciencia en esta área. De hecho, hay que destacar las expediciones científicas
lideradas por ESMOI, de la Universidad Católica del Norte, que recientemente se llevaron a
cabo a bordo del buque Falkor too del Schmidt Ocean Institute y que reveló un gran número de nuevas especies para las ciencias.

Chile ya tiene protegidos los extremos de esta “cordillera marina”, ya que se ubican dentro de nuestra zona económica exclusiva, pero falta todo el centro y eso es lo que estamos haciendo como Oceana en esta campaña, apoyando al Estado de Chile. Estamos trabajando en la Organización Regional de Pesca del Pacífico Sur para proponer un cierre pesquero, o sea, que no se extraiga ningún tipo de recurso de manera permanente en la cordillera de Salas y Gómez & Nazca.

¿Cuál es la importancia del cierre pesquero en el sector?

Lo que se trata de hacer es limitar o eliminar actividades humanas destructivas o de gran
escala. La pesca industrial, la minería submarina, u otras acciones no son permitidas en general en las áreas marinas protegidas. Se sabe que lamentablemente la pérdida de diversidad o la degradación de los ecosistemas es básicamente por actividades humanas destructivas, no sustentables y, reitero, a gran escala.

No estamos diciendo que no se necesita pesca, pero hay lugares que son únicos, especiales, ahí están especies maravillosas, muy amenazadas y quedan pocas. Ahí tenemos que decir, cuidémosles, y no hagamos pesca industrial.

¿Por qué Valparaíso debería ser la sede del Tratado de Alta Mar?

Valparaíso representa a Chile, es sitio mundial de la Unesco, un puerto histórico y estratégico, y sede de instituciones clave como la Armada de Chile y la Subsecretaría de Pesca. Entonces, la actividad marítima, oceánica, pesquera chilena tiene como sede esa ciudad.

Además, dicho puerto tiene otras condiciones logísticas: está a una hora y media de un
aeropuerto internacional que conecta con capitales de todo el mundo. También se cuenta con buena infraestructura de carreteras y una de las conexiones a internet más rápidas de
Latinoamérica.

Finalmente, la ciudad tiene buena conexión al mar, centros de estudios como universidades, buena logística. Sumándole a esto el rol de Chile como nación entre las top 10 en desembarques pesqueros, y líder en materias oceánicas a nivel internacional, hace de esta ciudad el lugar indicado.

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