10 de febrero de 2026

Moléculas orgánicas en el espacio interestelar: claves para entender el origen de la vida

El hallazgo de moléculas complejas en el medio interestelar refuerza la idea de que los ingredientes básicos de la vida están ampliamente distribuidos en el universo. Nuevas observaciones permiten explorar la química “aromática” que habita entre las estrellas y comprender cómo nacen los sistemas estelares y planetarios.

El espacio entre las estrellas, lejos de ser un vacío absoluto, es un entorno dinámico y químicamente activo conocido como medio interestelar. En esta vasta región —que ocupa el espacio dentro de las galaxias— se concentran nubes de gas y polvo que contienen restos primordiales de la formación galáctica, material expulsado por estrellas moribundas y los componentes esenciales para la formación de nuevas estrellas y planetas.

Estudiar el medio interestelar es clave para comprender el ciclo de vida de las estrellas, la estructura de nuestra galaxia y, cada vez con más fuerza, el posible origen de las moléculas que dieron lugar a la vida.

Química orgánica entre las estrellas

Investigaciones recientes han identificado en el medio interestelar moléculas estrechamente relacionadas con los hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAHs), compuestos orgánicos formados por anillos de carbono e hidrógeno. En la Tierra, estas moléculas suelen generarse en procesos de combustión de materia orgánica, pero en el espacio parecen ser un componente común del polvo interestelar.

Utilizando observaciones en radio, científicos del Center for Astrophysics | Harvard & Smithsonian, junto al Green Bank Telescope (GBT) del National Radio Astronomy Observatory, lograron detectar estas firmas químicas en nubes moleculares densas y opacas a la luz visible. Este tipo de telescopios es fundamental, ya que la radiación de radio e infrarroja puede atravesar el polvo interestelar, revelando su composición química.

El hallazgo abre una nueva ventana para explorar la llamada química aromática interestelar, una etapa fundamental en la evolución química que podría conectar el espacio profundo con los procesos prebióticos que ocurrieron en planetas jóvenes como la Tierra.

Un medio interestelar diverso y extremo

El medio interestelar (ISM, por sus siglas en inglés) está compuesto principalmente por hidrógeno y helio, que representan cerca del 98% de su masa. El 2% restante corresponde a elementos más pesados —como carbono y oxígeno— muchos de los cuales forman polvo cósmico. Aunque este polvo representa apenas un 1% del ISM, tiene un rol crucial al absorber luz visible y facilitar reacciones químicas complejas.

Este entorno no es uniforme. Aproximadamente la mitad del gas interestelar se encuentra muy disperso, ocupando casi todo el espacio entre las estrellas. Allí, las temperaturas pueden alcanzar millones de grados, generando plasmas turbulentos que emiten radiación en rayos X y señales de radio, como la famosa línea de 21 centímetros del hidrógeno, utilizada para mapear galaxias y medir su rotación.

La otra mitad del gas se concentra en un pequeño volumen formando nubes interestelares, algunas de ellas extremadamente densas y frías: las nubes moleculares. En estos verdaderos viveros estelares, las temperaturas apenas superan los 10 grados sobre el cero absoluto y predominan moléculas como el hidrógeno molecular (H₂), el monóxido de carbono (CO) y compuestos orgánicos como el metanol.

Donde nacen las estrellas… y quizá la vida

Las nubes moleculares más densas pueden colapsar bajo su propia gravedad cuando algo las perturba —una explosión de supernova cercana o el paso de una onda de choque— dando origen a nuevas estrellas. Comprender su composición y dinámica permite reconstruir cómo se formaron sistemas como el nuestro y cómo los bloques químicos de la vida pudieron haberse distribuido por el cosmos mucho antes de que existieran planetas habitables.

Observaciones realizadas con instrumentos como ALMA, en Chile, han permitido incluso rastrear gas interestelar en galaxias formadas menos de mil millones de años después del Big Bang, demostrando que estos procesos químicos y físicos ocurrieron muy temprano en la historia del universo.

Lejos de ser un espacio vacío, el medio interestelar aparece hoy como un laboratorio cósmico, donde se mezclan física extrema, química compleja y las pistas fundamentales para responder una de las grandes preguntas de la ciencia: ¿cómo y dónde comenzó la vida?.

Estudio en Nature aquí 

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