Científicos de la Universidad Griffith (Australia) demostraron en ratones que la bacteria Chlamydia pneumoniae (que puede infectar humanos y causar neumonía) viaja desde la cavidad nasal hasta el cerebro a través del nervio olfativo en solo 24-72 horas. Y cuando hay daño en el epitelio nasal (el tejido fino que recubre la cavidad nasal, exactamente lo que se daña al hurgarse la nariz), las infecciones nerviosas empeoran y el cerebro deposita más proteína beta-amiloide, la misma que se acumula en los cerebros de pacientes con alzhéimer.
Una revisión posterior de la Universidad de Western Sydney avanzó la hipótesis: el sistema olfativo representa «una ruta plausible para la entrada de patógenos, dada su conexión anatómica directa con el cerebro y su implicación en las etapas tempranas del alzhéimer». Los signos de alzhéimer se detectan frecuentemente primero en el bulbo olfatorio.
Las advertencias son importantes: la investigación hasta ahora es en ratones, no en humanos. No se ha confirmado que los mismos procesos ocurran en personas. Y las placas beta-amiloides pueden ser una respuesta inmune natural, no necesariamente la causa del alzhéimer. Pero los investigadores planean estudios en humanos.
Mi valoración: suena absurdo, pero la lógica científica es sólida. Tus dedos llevan patógenos. Tu nariz tiene un camino directo al cerebro. Si dañas el tejido nasal, facilitas la entrada. Los investigadores lo resumen con sensatez: «Mejorar la higiene de manos podría ser un paso de prevención fácil». No es alarmismo; es un hallazgo preliminar que merece seguimiento y cautela. Si tienes el hábito, quizá vale la pena reconsiderarlo.
Preguntas frecuentes
¿Hurgarse la nariz causa alzhéimer? No se ha demostrado en humanos. En ratones, dañar el epitelio nasal facilita que bacterias lleguen al cerebro y generen placas similares al alzhéimer. ¿Qué bacteria? Chlamydia pneumoniae, encontrada en la mayoría de cerebros con demencia tardía. ¿Hay que preocuparse? Los investigadores sugieren mejorar la higiene de manos y evitar dañar el tejido nasal. Estudios en humanos están en planificación.
☞ El artículo completo original de Natalia Polo lo puedes ver aquí

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