Observaciones del radiotelescopio ALMA permitieron medir por primera vez agua deuterada en un objeto interestelar. El estudio, liderado por Luis E. Salazar Manzano y Teresa Paneque-Carreño, revela que 3I/ATLAS se originó en un entorno extremadamente frío, distinto al del Sistema Solar.
El cometa interestelar 3I/ATLAS se ha convertido en una pieza clave para entender cómo se forman los sistemas planetarios en la galaxia. Nuevas observaciones realizadas con el radiotelescopio ALMA, en el norte de Chile, permitieron medir por primera vez la presencia de agua deuterada (HDO) en un objeto proveniente de otro sistema estelar.
El estudio, publicado en Nature Astronomy, fue liderado por el doctorando Luis E. Salazar Manzano, de la Universidad de Michigan, en colaboración con la astrónoma chilena Teresa Paneque-Carreño, quien además fue investigadora principal del programa de Tiempo Discrecional del Director de ALMA, una modalidad reservada para observaciones urgentes y de alto impacto.
Un fósil químico de otro sistema planetario
Los cometas son considerados cápsulas del tiempo: conservan la composición química del entorno donde se formaron. En este caso, el análisis se centró en la proporción entre agua normal (H₂O) y agua deuterada (HDO), donde uno de los átomos de hidrógeno es reemplazado por deuterio.
Los resultados fueron contundentes:
3I/ATLAS contiene al menos 30 veces más agua semipesada que los cometas del Sistema Solar y más de 40 veces la proporción presente en los océanos de la Tierra.
Esta relación isotópica —conocida como proporción D/H— actúa como una huella química del origen del cometa. Su alto valor indica que el objeto se formó en condiciones extremadamente frías, por debajo de los 30 Kelvin (−243 °C).
En términos simples, este cometa es un fósil químico que preserva intactas las condiciones de un sistema planetario mucho más frío y químicamente distinto al nuestro.
ALMA y la observación de lo imposible
El hallazgo fue posible gracias a una ventana de observación excepcional. El equipo logró estudiar el cometa apenas seis días después de su perihelio (su punto más cercano al Sol), una situación inviable para la mayoría de los telescopios ópticos debido al intenso brillo solar.
ALMA, sin embargo, opera en longitudes de onda milimétricas, lo que le permite observar en condiciones donde otros instrumentos no pueden.
Un aspecto clave del estudio es que el agua común (H₂O) no fue detectada directamente. En su lugar, los científicos detectaron agua deuterada (HDO) y utilizaron un enfoque indirecto para estimar la cantidad total de agua, basándose en la excitación de líneas de metanol y modelos físicos avanzados de la coma del cometa.
Este método permitió reconstruir con precisión la composición del objeto, demostrando las capacidades analíticas únicas de ALMA.
Una ventana al origen de otros mundos
Más allá del hallazgo puntual, el estudio tiene implicancias profundas para la astronomía.
La proporción entre deuterio e hidrógeno no es arbitraria: se estableció en los primeros momentos del universo, tras el Big Bang. Por ello, medirla en objetos como 3I/ATLAS permite acceder a condiciones fundamentales en las que se forman sistemas planetarios en distintos rincones de la galaxia.
Además, los resultados refuerzan una idea central, los sistemas planetarios pueden formarse bajo condiciones muy distintas entre sí, tanto en temperatura como en evolución química.
Como señaló el equipo investigador, este cometa ofrece una evidencia directa de que el entorno donde nació fue significativamente más frío que el que dio origen al Sistema Solar.
Chile y la ciencia en la frontera del conocimiento
El descubrimiento también destaca el rol estratégico de Chile en la astronomía mundial. No solo por albergar infraestructura única como ALMA, sino también por el liderazgo de científicos vinculados al país en investigaciones de frontera.
En palabras de Teresa Paneque-Carreño “cada cometa interestelar trae consigo un poco de su historia… Con instrumentos como ALMA podemos comenzar a entender las condiciones de ese lugar y compararlas con las nuestras”.
Repensar la diversidad del universo
El paso de 3I/ATLAS por nuestro vecindario cósmico no fue solo un evento astronómico. Fue una oportunidad única para observar directamente la diversidad química del universo.
Este cometa no solo cruzó el Sistema Solar, trajo evidencia de que los mundos pueden formarse en condiciones radicalmente distintas a las que conocemos.
La entrada ALMA revela que el cometa interestelar 3I/ATLAS se formó en un entorno mucho más frío que el Sistema Solar se publicó primero en Revista Ecociencias.
☞ El artículo completo original de Revista Ecociencias lo puedes ver aquí

No hay comentarios.:
Publicar un comentario