20 de octubre de 2026

La generación Z no puede escapar de la IA. Tiene que aprender a dominarla

La generación Z no puede escapar de la IA. Tiene que aprender a dominarla

Casi ocho de cada diez estadounidenses pertenecientes a las generaciones Z y millennial afirman, según una encuesta de Operation HOPE y Beyond Finance que se ha hecho entre el 16 y el 18 de marzo de 2026 a 2.000 personas que nacieron entre 1981 y 2008, que suelen aplicar la estrategia de “gasto de supervivencia” (gasta ahora, ahorra más tarde) y que consideran que la creación de patrimonio es cada vez menos alcanzable (en concreto, un 71 %).

Conviene recordar que Beyond Finance es una empresa de consolidación de deudas. Sabiendo este dato, David Carroll Orr, un creador multidisciplinar con intereses en medios digitales, poesía, arquitectura y narrativa (así se define), argumenta que los jóvenes no actúan por apatía, sino que hacen una evaluación racional de un sistema que no les da dónde agarrarse, y que la inteligencia artificial está eliminando los puestos de entrada.

¿Se está cerrando el paso a la primera oferta de trabajo de forma definitiva?

Orr recurre a los datos del Burning Glass Institute sobre la contratación en puestos de nivel de entrada, que se ha ralentizado, y cita a responsables del sector de la inteligencia artificial que afirman que la mitad de los puestos de nivel júnior se automatizará.

No menciona nombres, pero la opinión más conocida al respecto es la de Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, quien en una entrevista concedida ya avisó de que la IA podría eliminar la mitad de los empleos de oficina de nivel inicial en el plazo de entre uno y cinco años y de que el paro en Estados Unidos podría subir al 10-20 %.

El propio Burning Glass Institute había publicado en julio de 2025 el informe The Expertise Upheaval, donde identificó el impacto de la inteligencia artificial en la pérdida de los primeros peldaños de la escalera de la experiencia. Era aquel espacio en el que, según Orr, el becario redactaba memorandos, revisaba documentos o escribía código y aprendía equivocándose.

Para Orr, esos peldaños corresponden al Lore (en inglés, el ensayo y error de la experiencia humana), en contraposición al Ledger (libro mayor), el registro rígido de la administración. Los puestos de entrada son el Lore de una carrera profesional, mientras que la IA generativa sería una nueva evolución del Ledger.

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“Lanzar proyectiles contra la fábrica automatizada no nos devolverá los puestos de trabajo en los peldaños más bajos”, escribe Orr. Basándose en sus investigaciones sobre los archivos de la frontera estadounidense del siglo XIX, propone una salida, la “persistencia forense”: aquellas comunidades aprendieron a moverse entre los registros de tierras y los juzgados para ganar margen dentro del sistema.

Así pues, tanto la educación universitaria como la formación en el trabajo tienen que dejar de preparar a los jóvenes para comportarse como “software humano” y enseñarles a dirigir y auditar las herramientas automatizadas. “Estamos utilizando tecnología del siglo XXI para imponer una perspectiva del siglo XIX sobre el valor humano”, remata.

Las nóminas revelan, con cifras reales, los efectos de los que habla la columna. El Stanford Digital Economy Lab trabaja con datos de nóminas que ADP pone a disposición de los investigadores. Erik Brynjolfsson, Bharat Chandar y Ruyu Chen publicaron el 12 de agosto de 2026 una actualización de su estudio que calcula que los trabajadores júnior (22-25 años) en los puestos más expuestos a la inteligencia artificial tienen un nivel de empleo un 19 % inferior al esperado frente a sus homólogos en áreas menos expuestas. Con datos de julio de 2025, esa brecha era del 15 %.

Según el estudio, el empleo de esos trabajadores jóvenes en los puestos más expuestos cayó casi un 11 % entre noviembre de 2022 (lanzamiento de ChatGPT) y junio de 2026, en contraste con un aumento de alrededor del 10 % en los empleos menos expuestos. En el caso de los trabajadores más experimentados, no se aprecia una brecha comparable. En el conjunto de datos, los cambios observados se deben principalmente a que se contrata a menos gente, y no a despidos.

Los autores no son catastrofistas: no ven un desplazamiento generalizado del empleo y advierten de que sus datos describen un patrón, pero no demuestran que la inteligencia artificial lo cause. Además, el nivel educativo desempeña un papel significativo, ya que la brecha se reduce al tenerlo en cuenta. Y hay un matiz que encaja con lo que defiende Orr: en los casos en los que la inteligencia artificial refuerza a los trabajadores en lugar de sustituirlos, el empleo se mantiene o crece.

En España, los datos sobre la reducción de oportunidades en puestos de entrada también son evidentes. Según el Barómetro de Talento Digital 2026 del Observatorio del Talento Digital de DIGITALENT Group, presentado el 24 de septiembre de 2026, el 51,7 % de las empresas prevé que se reduzcan las oportunidades para perfiles júnior debido a la inteligencia artificial.

El 39,6 % sitúa el pensamiento crítico y el criterio profesional como prioridad, y solo el 2,4 % señala la programación. Solo el 20,8 % de las organizaciones considera que su plantilla está bastante o muy preparada para trabajar con IA, y solo el 29,5 % cuenta con un marco formal y comunicado sobre el uso de la inteligencia artificial.

Estos datos revelan, en línea con lo que plantea Orr, una brecha significativa en la preparación de las empresas para trabajar con inteligencia artificial. Las personas sin experiencia, aquellas que entran en el mercado laboral para adquirir el Lore en la empresa, se encuentran en una situación de incertidumbre. Según datos de la patronal DigitalES de mayo de 2026, las ofertas de trabajo para programadores júnior se han reducido un 33 % en España en un año, en comparación con un aumento del 13 % en las de perfiles sénior.

La capacitación en inteligencia artificial en el trabajo ya está regulada

En Europa, existe un reglamento que establece que las empresas que utilicen sistemas de inteligencia artificial deben ocuparse de formar a sus trabajadores en el tema desde el 2 de febrero de 2025, fecha en la que empezó a aplicarse el artículo 4 del Reglamento de IA. Esta disposición ha sido modificada por el Reglamento (UE) 2026/1744 de 8 de julio de 2026, en vigor desde el 27 de julio de 2026. Ya no exige a las empresas que garanticen un nivel concreto de capacitación, sino simplemente que adopten medidas para apoyar la formación de su plantilla y de quienes usan los sistemas en su nombre.

Las empresas ya no están obligadas a garantizar el logro de objetivos de aprendizaje, pero la obligación de poner medios sigue existiendo. Si su empresa utiliza asistentes de inteligencia artificial en el trabajo, pregunte qué formación ofrece y solicítela. Ninguno de los estudios mencionados resuelve quién formará dentro de diez años a los perfiles sénior si se reduce el número de personas que aprenden el oficio en los puestos de nivel bajo.

Imágenes | Pexels con edición

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