12 de octubre de 2026

La gran paradoja de la IA es que creará más empleo del que destruye. El problema es que casi nadie está preparado

La gran paradoja de la IA es que creará más empleo del que destruye. El problema es que casi nadie está preparado

A principio de los años 80, los contables vieron amenazados sus puestos de trabajo por la llegada de una nueva herramienta que lo cambiaría todo: la hoja de cálculo. El trabajo que un empleado antes hacía a mano en un día, con la nueva herramienta salía en segundos. Los departamentos de cálculo manual desaparecieron, pero los contables, que parecían los siguientes en extinguirse, se quedaron desarrollando otros roles.

Casi medio siglo después, la IA reabre aquel miedo, y esta vez la amenaza apunta a todo el mercado laboral a la vez. Un informe de McKinsey ha intentado medir ese impacto y sus conclusiones nos llevan a los mismos resultados que ya descubrieron los contables al principio de la era informática.

Las cuentas salen a favor. McKinsey calcula que, hasta 2035, la automatización que permitirá la IA restará una demanda equivalente a 36 millones de empleos solo en EEUU. Esa cifra es una equivalencia en horas de trabajo que ya no harán falta debido al ahorro de tiempo que proporciona esa automatización, no a personas despedidas.

De esos 36 millones de empleos, unos 25 millones se compensan dentro de la misma profesión. Es decir, las tareas que desarrolla cada empleado en su puesto cambia, pero quien lo ocupa sigue en él. Según los datos de McKinsey, 11 millones de esos empleos, el equivalente a un 6,5% de la población activa de EEUU, tendrían que volver a formarse y cambiar de profesión. Por eso McKinsey sostiene que "el desafío de la próxima década es la movilidad [de empleo], no la escasez".

Automatizar no siempre acaba en despido. Las conclusiones del estudio de McKinsey coinciden con las del estudio de 2025 del Foro Económico Mundial en concluir que, más que afrontar una destrucción neta de empleo, el impacto de la IA irá dirigido al desplazamiento de unos 92 millones de empleos en todo el mundo, que necesitarán formarse en nuevas habilidades y roles.

Un trabajo no se limita a una sola tarea, sino que se compone de un paquete de ellas. Si la IA elimina las más rutinarias y repetitivas, el resto sigue en manos humanas. Es el caso del criterio, la supervisión o el trato con el cliente. Además, cuando una tarea se abarata, el mercado tiende a demandarla más. Los economistas lo llaman efecto Jevons.

Para McKinsey, el desarrollo de software es un buen ejemplo de lo que se avecina. Tras desplomarse desde 2022, las ofertas de programador en la plataforma de empleo Indeed repuntaron casi un 15% desde febrero de 2025, mientras que el total de empleo bajó un 7%. Aun así, el sector sigue un 27,5% por debajo de los niveles previos a la pandemia, y el 71% de ese incremento de demanda se centra en puestos sénior. Es decir, el repunte favorece a quien ya tiene experiencia, mientras que los júnior son los que más notan la caída porque la IA asume aquellas tareas básicas con las que antes aprendían.

Pocos tienen un camino directo. No obstante, que haya trabajo no basta si no hay forma de llegar a él. McKinsey clasifica las rutas de cambio de empleo en tres tipos:
directa, indirecta y sin pavimentar.

La vía directa implica poca formación y no baja el sueldo ya que son puestos muy similares de base, con cambios en las tareas. La ruta sinuosa exige al candidato una nueva formación para adaptarse a un puesto completamente distinto y aceptar un salario inferior al del puesto anterior. La más complicada es aquella que no está pavimentada, que suma grandes brechas de habilidades, más esfuerzo en la obtención de certificados y nuevos conocimientos y recortes de sueldo.

El estudio estima que solo uno de cada siete empleados tendrá acceso directo a un nuevo puesto, mientras el 41% de los empleados afrontará la indirecta y el 45% asumirá la vía sin pavimentar.

Los más afectados son los que menos ganan. Los datos del estudio apuntan a que más del 75% de quienes deberían cambiar de oficio trabajan en administración, comercio y transporte, puestos en su mayoría mal pagados. Un trabajador con sueldo bajo tiene 7,6 veces más probabilidades de verse en ese caso que uno bien pagado. Y solo el 10% del tramo más bajo tendría una ruta directa hacia un nuevo puesto, frente a casi el 40% del quintil salarial más alto.

España tampoco queda al margen. El primer estudio sobre su mercado laboral calcula entre 1,7 y 2,3 millones de empleos desplazados hasta 2035. Se crearían 1,61 millones de nuevas ocupaciones, pero acceder a ellas exige más estudios. El estudio de Funcas admite que el saldo final de empleo "depende de la velocidad de los procesos de formación y reasignación laboral", es decir, de la rapidez con la que empresas y empleados afronten ese cambio de roles y competencias profesionales.

En Xataka | El cine, los libros y la música tienen un problema común: 200.000 empleos menos desde que usamos ChatGPT

Imagen | Unsplash (Compagnons)

-
La noticia La gran paradoja de la IA es que creará más empleo del que destruye. El problema es que casi nadie está preparado fue publicada originalmente en Xataka por Rubén Andrés .



☞ El artículo completo original de Rubén Andrés lo puedes ver aquí

No hay comentarios.:

Publicar un comentario