
Un equipo de investigadores de la Universidad de Sheffield ha logrado reproducir por primera vez el vidrio dicroico, un curioso material de origen romano que cambia de color según cómo le dé la luz. La única pieza completa que se conserva de este material es la copa de Licurgo, del siglo IV después de Cristo. A pesar de su antigüedad, su ubicación desde entonces hasta el siglo XIX han sido todo un misterio. En cuanto a la forma de obtener el vidrio, comenzaron a encontrarse algunas pistas en la década de 1990, pero no se ha encontrado la receta definitiva hasta que los científicos de Sheffield se pusieron manos a la obra.
Oro y plata. Durante el siglo XX, varios expertos estuvieron estudiando la copa de Licurgo y concluyeron que, posiblemente, el vidrio dicroico se obtenía mezclando partículas de oro y plata. Sin embargo, ninguna de las pruebas que se hicieron dio buen resultado. Los científicos de la Universidad de Sheffield decidieron usar también esta técnica, pero con algunas modificaciones. Partieron de una reproducción de vidrio romano clásico y añadieron nanopartículas de oro y plata. Probaron distintas conformaciones con diferentes niveles de oxígeno y tiempo de horneado y, finalmente, lograron obtener un vidrio igual que el de la copa de Licurgo. Es decir, verde a la luz directa sobre su superficie y rojizo cuando se ilumina por detrás.
La historia. La primera vez que se hace referencia a la copa de Licurgo después de la época romana es en 1845, cuando un escritor francés aseguró haberla visto en manos de un hombre llamado M. Dubois. No se sabe quién era él ni si pasó por más manos hasta 1857, pues es en ese año en el que se conoce su primer propietario oficial: el barón Lionel de Rothschild. Él dispuso de ella hasta 1867, cuando la prestó temporalmente para una exposición en el Victoria and Albert Museum. Después volvió a manos de su familia hasta que su bisnieto, Lord Victor Rothschild, la vendió al Museo Británico en 1958 por 20.000 libras.
Muy buena conservación. Hoy en día, la copa tiene una montura de metal posiblemente fabricada en el siglo XIX. Sin embargo, el cristal que cambia de color debió fabricarse en Alejandría o Roma hacia el siglo IV después de Cristo. A pesar de ser tan antigua, cuando comenzó su ruta por los museos estaba muy bien conservada, por lo que se sospecha que no llegó a estar nunca bajo tierra. Quizás se conservó en una iglesia y fue uno de los tesoros incautados durante la Revolución Francesa. Eso, lógicamente, ayudó también a que pudiese estudiarse mejor y hoy en día se haya reproducido en el laboratorio.
Una estatua para celebrarlo. Los científicos de la Universidad de Sheffield se han asociado con un artista vidriero llamado Elliot Walker para que elabore una escultura con el nuevo cristal dicroico. Su creación está inspirada en el Atlas Farnesio, pues también es un hombre con un gran peso a la espalda. La gran diferencia es que, en vez de un globo celeste, carga con una copa similar a la de Licurgo. Así han querido homenajear la creación gracias a la que ese enigmático vidrio romano ha llegado hasta nuestros días.
La escultura estará expuesta en la Millennium Gallery de Sheffield del 6 al 15 de noviembre de 2026, dentro del Festival of the Mind, y después pasará al Turner Museum of Glass de la universidad de Sheffield. Allí podrá verse ya de forma permanente.
Imagen | Copa de Licurgo. Crédito: Wikimedia Commons
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La noticia Los romanos hacían vidrio que cambia de color hace 1.600 años. Ahora, por fin, alguien ha conseguido repetirlo fue publicada originalmente en Xataka por Azucena Martín .
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