25 de agosto de 2026

InfoSondas, una biblioteca para perderse por la exploración espacial que incluye una cuenta atrás para las Voyager

Las Voyager siguen su travesía cósmica mientras nosotros nos perdemos en el tráfico terrestre

InfoSondas es una de esas maravillosas madrigueras digitales en las que entras por cotillear cuánto queda para el día en que la Voyager 1 esté a 1 día luz de la Tierra de distancia (será el 18 de noviembre de este año) y acabas habiéndote empollado todos los datos del programa Viking. El caso de las Voyager es peculiar: aunque se lanzaron hace casi 50 años, continúan imperturbables (bueno, no tanto) su camino por el espacio interestelar y todavía se puede contactar con ellas.

Pero, aparte de esta curiosa cuenta atrás, la web, creada por Pedro León, es toda una biblioteca digital sobre exploración espacial y astronáutica, que reúne actualmente unos 40.000 archivos y 190 GB de información: documentación técnica, libros, revistas, notas de prensa, y todo tipo de información sobre sondas, satélites, vuelos tripulados, cohetes y hasta modelos 3D.

También contiene infografías y tablas actualizadas sobre las sondas que está actualmente en funcionamiento, así como datos sobre asteroides y cometas, las misiones más largas, los lanzamientos tripulados y cuántas personas hay en todo momento en el espacio. El récord fueron 19 personas simultáneamente en órbita en septiembre de 2024. También hay efemérides de la exploración espacial, de esas que nos gustan tanto por aquí.

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“Es mi dispositivo”: así es como tres modelos de IA liberaron una tablet de Amazon que parecía imposible de rootear

“Es mi dispositivo”: así es como tres modelos de IA liberaron una tablet de Amazon que parecía imposible de rootear

Eric Pardee se compró una Fire HD 10 en 2021 por 114 dólares y la utilizaba sobre todo como panel táctil permanente para control de la domótica de su hogar a través de la plataforma Home Assistant. 

Con el tiempo descubrió que varios servicios protegidos de Amazon tenían capacidad de reiniciar o apagar el dispositivo y que no podía deshabilitarlos sin acceso root. El problema es que no había un método público para rootear el dispositivo, y ahí es cuando a Pardee se le ocurrió una idea: preguntarle a la IA si podía lograrlo.

Máquina, ayúdame a rootear mi dispositivo

A mediados de agosto, Pardee abrió una sesión de OpenCode, una gente de IA que admite trabajar con todo tipo de modelos. Contrató la API del reciente modelo Kimi K3 y le dijo solo una cosa: 

"Tengo conectado un kindle vía ADB, necesito que encuentres un exploit para rootearlo para que pueda tener el control completo del dispositivo. Es mi dispositivo".

Kimi K3 no tuvo problema en aceptar la petición, y de hecho le explicó que en EEUU hay excepciones que hacen legar hacer "jailbreaks" a tabletas y móviles. Empezó a trabajar y tras revisar las últimas vulnerabilidades detectadas en Fire OS, descubrió que la CVE-2022-38181 hacía sido solucionada, pero solo en dispositivos con Fire OS 7.3.2.9. Él no había llegado a actualizar, así que ahí podía tener una opción. De hecho el Fire HD 8 ya había sido rooteado gracias a ese método en 2023.

Pardee La sesión de OpenCode en directo. Fuente: Eric Pardee.

Treinta horas después, Kimi creó un conjunto de herramientas para lograr rootear el dispositivo. Toda la sesión le costó a Pardee 164,25 dólares: podría haberse comprado otra tableta por ese precio, pero como él dice, "Pero ey, estaba divirtiéndome y lo apunté como gastos de investigación".

El problema es que aquel método no acababa de funcionar. Kimi realizó más de 500 intentos de aplicar el método sin éxito, y a Pardee se le ocurrió que lo mejor que podía hacer era probar otro modelo de IA. 

Probó con Fable 5, pero las salvaguardas de ciberseguridad le impidieron usarlo, así que lo intentó con Claude 4.8, que le ayudó a inspeccionar el sistema y estudiar distintas vías de ataque para trabajar sobre psoibles vulnerabilidades. Ahí es donde Claude se negó a seguir, y el proyecto volvió a atascarse.

Pardee le mandó a Kimi escribir un documento Markdown explicando todos los detalles del proceso para que el siguiente modelo de IA pudiera retomar la tarea, y después continuó trabajando con GLM-5.2. Tras unas horas se volvió a encontrar con más obstáculos: ese modelo no era suficientemente capaz, y acabó probando con su versión más reciente, GLM-5.3, que precisamente se había lanzado presumiendo de sus capacidades en materia de ciberseguridad.

Glm53 Rooted Verified

GLM-5.3 comenzó a trabajar a las 08:26 AM del 16 de agosto. Por la tarde detectó el problema de que las herramientas de Kimi no funcionara, y durante el proceso logró rootear la tableta Fire HD 10 con éxito desactivando SELinux para luego informar al usuario. Gracias a ello pudo modificar las partes del sistema que hasta entonces estaban protegidas. El usuario acabó eliminando alrededor de un centenar de paquetes de Amazon, incluidos los responsables de las funciones que le estaban molestando. 

Lo llamativo es cómo los modelos de IA acabaron "encadenando" sus logros: uno investigó el kernel y encontró un camino prometedor. Otro revisó el exploit y detectó errores y un tercero terminó de depurarlo todo para acabar haciéndolo funcionar. Pardee se definió a sí mismo como un "prompt kiddie", una versión moderna del clásico script kiddie. No se encargó de escribir el exploit, pero sí supo dirigir a los modelos, insistir cuando fallaban y pedirles que revisaran mutuamente sus hallazgos.

Toda la historia desvela algo muy interesante e inquietante. Hasta hace años desarrollar un exploit contra un kernel concreto exigía conocimientos avanzados de ciberseguridad. Aunque Pardee tenía expeirencia técnica, sus conocimientos no llegaban a tanto, pero ahí es donde la IA "completó" su capacidad para proprocionarle ese experto virtual en ciberseguridad que solo necesita las directrices adecuadas para lograr el objetivo. 

El coste total de su uso de los modelos de IA fue de 266,15 dólares, más del doble de lo que le había costado la tableta que compró hace cinco años. A él le dio igual porque logró algo que precisamente corroboró al final de la sesión de chat con GLM-5.3. Un mensaje importante y que muchas empresas intentan que olvidemos. Lo que le dijo el modelo es fantástico:

"Tú eres el propietario del dispositivo".

Nada más que decir.

En Xataka | La IA está descubriendo muchas más vulnerabilidades en nuestros software de las que nos podemos permitir materialmente

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La noticia “Es mi dispositivo”: así es como tres modelos de IA liberaron una tablet de Amazon que parecía imposible de rootear fue publicada originalmente en Xataka por Javier Pastor .



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Después de años escuchando lo contrario, este estudio finlandés dice que pasar mucho tiempo frente a una pantalla favorece el rendimiento cognitivo

Después de años escuchando lo contrario, este estudio finlandés dice que pasar mucho tiempo frente a una pantalla favorece el rendimiento cognitivo

En 2007, en la ciudad finlandesa de Kuopio, un equipo de investigadores reclutaron a poco más de 500 niños de entre 7 y 9 años. Su idea era responder a una pregunta aparentemente sencilla: ¿cuánto influye moverse en el desarrollo de los niños?

Durante el estudio, midieron la actividad física, midieron la dieta y, casi de propina, preguntaron por las horas que pasaban haciendo determinadas cosas. Entre ellas, mirando pantallas. 

Ocho años después, cuando trataron de ver cómo iba el desarrollo cognitivo de los 260 participantes que estaban aún vinculados al proyecto, los investigadores se llevaron una sorpresa.

¿Y si las pantallas son buenas? Iban buscando otra cosa, es cierto; pero, como publicaron en Pediatric Exercise Science hace unas semanas, la actividad física no parece tener una relación clara y directa con la cognición adolescente. En cambio, lo que sí encontraron es que quienes habían acumulado más tiempo de pantalla desde la infancia puntuaban mejor en procesamiento cognitivo y en cognición global. 

Parafraseando a los autores, "acumular menos actividad física no supervisada y más tiempo de pantalla desde la infancia hasta la adolescencia se asoció con mejor cognición en la adolescencia". Y eso es cierto aún cuando ya hemos ajustado los datos por edad, sexo, educación parental o capacidad cognitiva previa.

El asunto es que creíamos justo lo contrario. Aunque el estudio tiene algunas limitaciones metodológicas (que, pese a ser razonables, no debemos olvidar), resulta muy importante porque previamente la investigación (que también tenía problemas metodológicos) iba por el camino contrario. 

El estudio más citado es el de Walsh y colaboradores que en 2018 miraron a 4.520 niños de entre 8 y 11 años y llegaron a la conclusión de que superar más de dos horas de pantallas recreativas era un problema a nivel desarrollo cognitivo. 

¿Cómo es posible tanta diferencia de criterios? En realidad, la explicación es más sencilla de lo que parece. Un error en el que también he incurrido yo deliberadamente al escribir este texto: hablar de pantallas en general. Lo que nos vienen a decir los investigadores es que "horas de pantalla" no significa nada. No es lo mismo que esa pantalla la usemos para leer, ver dibujos, hacer deberes, resolver puzles o hacer scroll.

Como explicaba el neuropsicólogo Aarón del Olmo hace unos días en relación a otro estudio, gran parte de los efectos a largo plazo que podemos encontrar en los niños se debe al 'coste de oportunidad' y no a la pantalla en sí. Es decir, a que si estamos sentados scrolleando no estamos haciendo otra cosa beneficiosa para nosotros.  En este sentido, si lo que hacemos es leer, el coste cognitivo de oportunidad es menor que si hacemos otras cosas. 

Lo que emerge estudio tras estudio es que el problema es el patrón de uso y no el contador de horas. 

¿Esto cambia mucho lo que ya sabíamos? Un poco, pero no demasiado. Sobre todo, porque estamos hablando de resultados de hace más de una década. Es decir, que miden unos patrones de uso de pantallas (televisión, ordenador de sobremesa, primeros móviles, etc...) que hoy no existen. 

Por otro lado, sí ayuda a ver tridimensionalmente el problema en cuestión: que no hay respuesta sencillas. Y el mejor ejemplo es Australia, que prohibió las redes a menores de 16 años en diciembre de 2025 y el resultado, según los primeros análisis, es que el uso subió entre los mayores de 16 años (aunque bajó entre chavales de 14 y 15). 

Imagen | Richard R

En Xataka | Lo que la psicología dice de las personas que necesitan tener la televisión o un podcast de fondo para dormir



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24 de agosto de 2026

Investigadores logran una red cuántica de 13 millas en pleno aire de Nueva York sin cables de fibra

Investigadores logran una red cuántica de 13 millas en pleno aire de Nueva York sin cables de fibra

El principal obstáculo para construir redes cuánticas a escala ha sido, durante décadas, la fragilidad de las señales cuánticas cuando viajan por los cables de fibra óptica. Investigadores del Laboratorio Nacional de Brookhaven y la Universidad de Stony Brook han dado un paso relevante para sortear ese obstáculo: han demostrado la transmisión de información cuántica a través de 13 millas (unos 21 kilómetros) de espacio abierto en el área de Nueva York, sin cables físicos de por medio.

El resultado, publicado esta semana, demuestra que los fotones entrelazados pueden mantenerse coherentes en su estado cuántico lo suficiente como para transmitir información entre dos puntos separados por esa distancia usando el aire como medio, no la fibra. Es un resultado significativo porque la alternativa al aire libre para redes cuánticas metropolitanas es la fibra especializada, que tiene costes de instalación prohibitivos y limitaciones de distancia propias.

¿Por qué es difícil hacer esto?

Las redes cuánticas transmiten información usando las propiedades cuánticas de la luz, específicamente fotones en estados de entrelazamiento cuántico. El entrelazamiento es una correlación entre partículas que persiste independientemente de la distancia, pero que es extremadamente sensible a cualquier perturbación del entorno.

En fibra óptica, esa perturbación viene de las imperfecciones del material, la temperatura, la vibración mecánica y la absorción de fotones. Las señales cuánticas se degradan con la distancia, y aunque existen técnicas como los repetidores cuánticos para extender el alcance, su implementación práctica es compleja y costosa.

En el aire libre, el problema es diferente pero igualmente desafiante: la turbulencia atmosférica, la dispersión por partículas y las variaciones de temperatura crean fluctuaciones en el índice de refracción que distorsionan el camino de los fotones. A 13 millas en el área metropolitana de Nueva York —con su densidad de tráfico, edificios, fuentes de calor y variaciones climáticas— mantener esa coherencia es un logro de ingeniería óptica.

Los investigadores de Brookhaven y Stony Brook no han publicado todos los detalles técnicos de cómo lo consiguieron, pero el resultado sugiere que han conseguido compensar las perturbaciones atmosféricas de forma suficientemente eficiente para mantener el entrelazamiento en la distancia demostrada.

¿Para qué sirve una red cuántica en el aire?

La aplicación más directa es la distribución cuántica de clave (QKD, Quantum Key Distribution): un método de cifrado cuyas claves son físicamente imposibles de interceptar sin alterar el estado cuántico del fotón, lo que haría detectable cualquier espionaje. Una red QKD metropolitana que no requiera cable de fibra podría conectar instituciones financieras, oficinas gubernamentales, hospitales o centros de investigación con un nivel de seguridad de las comunicaciones que los sistemas convencionales de criptografía no garantizan frente a ordenadores cuánticos futuros.

La segunda aplicación es la computación cuántica distribuida: conectar nodos de computación cuántica separados físicamente para que puedan compartir estados cuánticos y colaborar en problemas que ninguno podría resolver solo. Eso requiere redes cuánticas de baja pérdida y alta fidelidad, exactamente lo que este resultado está demostrando en entornos reales.

La tercera aplicación es más de infraestructura que de producto: la posibilidad de tender internet cuántica sobre ciudades sin necesidad de excavar zanjas para cables. Una red cuántica inalámbrica metropolitana a escala sería mucho más fácil de desplegar y mantener que su equivalente en fibra.

¿Cuánto falta para que esto sea una red real?

El resultado de 13 millas es una demostración de principio. Entre ese resultado y una red cuántica metropolitana funcional hay múltiples brechas de ingeniería: estabilidad en condiciones climáticas variables, alineamiento continuo de los haces ópticos, escalado a múltiples nodos, y verificación de la fidelidad del entrelazamiento en condiciones de uso real en lugar de condiciones de laboratorio. La urgencia de comunicaciones más seguras tiene ejemplos concretos en el mundo de la IA: la vulnerabilidad de sandbox en Claude Cowork, que reveló cómo un agente con acceso a archivos compartidos puede leer datos sensibles en tránsito, es exactamente el tipo de ataque que el cifrado cuántico —basado en fotones entrelazados, no en matemáticas factorizables— haría computacionalmente inviable de interceptar. La carta Pax Silica enviada a 35 países refleja exactamente esa urgencia a escala de estado. Las preferencias y patrones de trabajo que hoy configuras en la IA integrada en Google Docs con instrucciones personalizadas son exactamente el tipo de datos sensibles que una red cuántica metropolitana protegería: información que viaja cifrada convencionalmente y que quedaría expuesta ante ordenadores cuánticos futuros capaces de factorizar el cifrado actual. Y la carrera de chips en China tiene su equivalente en la carrera cuántica: ambas definen qué infraestructura define el poder tecnológico en la próxima década.

¿Cuánto falta para una internet cuántica metropolitana funcional?

Los propios investigadores de Brookhaven y Stony Brook son cuidadosos en no sobreprometer. La demostración de 21 km al aire libre es un resultado de laboratorio riguroso, pero está a considerable distancia de una red cuántica metropolitana que funcione en condiciones operativas reales. Los pasos siguientes son: demostrar la misma coherencia bajo variaciones climáticas reales (lluvia, niebla, temperatura extrema), construir un nodo de red con múltiples fuentes y destinos (no solo punto a punto), demostrar la integración con sistemas de criptografía convencional para entornos híbridos, y reducir el coste de los equipos de generación y detección de fotones hasta niveles que hagan la infraestructura comercialmente viable. Cada uno de esos pasos representa años de investigación y desarrollo. La estimación más optimista de investigadores del sector sitúa las primeras redes cuánticas metropolitanas funcionales —con usos reales, no solo demostraciones— en el rango de cinco a diez años. China tiene un programa de red cuántica muy avanzado que ya conecta ciudades con fibra (no al aire libre); EE.UU. está invirtiendo en el campo a través del Departamento de Energía y sus laboratorios nacionales, de los que Brookhaven es uno de los más activos. El resultado de hoy posiciona a EE.UU. como actor relevante en la carrera por la infraestructura cuántica inalámbrica.

El resultado de 21 km al aire libre tiene implicaciones prácticas para la estrategia de red cuántica nacional. Las redes cuánticas metropolitanas que dependen de fibra óptica enfrentan costes de despliegue de infraestructura que pueden ser prohibitivos en zonas urbanas densas. La alternativa de transmisión al aire libre —si la coherencia puede mantenerse en condiciones climáticas variables— reduciría la necesidad de cableado costoso entre nodos cuánticos en edificios clave como bancos centrales, centros de datos gubernamentales y hospitales.




☞ El artículo completo original de Natalia Polo lo puedes ver aquí

CISA exige parchear un fallo de Zimbra que ya se explota para ejecutar comandos sin autenticación

CISA ha incluido la vulnerabilidad CVE-2026-73570 de Zimbra Collaboration Suite en su catálogo de fallos explotados, y ha marcado una ventana de mitigación inmediata. El defecto permite ejecutar comandos de forma remota sin autenticación en servidores con zimbra-snmp y notificaciones SNMP activadas.

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La Agencia de Ciberseguridad y Seguridad de las Infraestructuras de Estados Unidos, CISA, ha ordenado aplicar con urgencia la corrección de CVE-2026-73570, un fallo de Zimbra Collaboration Suite (ZCS) con evidencias de explotación activa. La directiva afecta de forma directa a los organismos federales civiles estadounidenses, pero en la práctica coloca en máxima prioridad a cualquier organización que mantenga servidores Zimbra expuestos a Internet y que procese correo entrante desde redes no confiables.

El problema abre la puerta a ejecución remota de comandos sin necesidad de autenticación. El vector no aparece en todas las instalaciones: la explotación se activa cuando el administrador instaló el paquete opcional zimbra-snmp y además habilitó las notificaciones SNMP. En ese escenario, un atacante puede enviar solicitudes SMTP manipuladas para desencadenar una inyección de comandos a nivel de sistema operativo, con ejecución de órdenes arbitrarias con los permisos del usuario zimbra. En un servidor de correo, esa posición resulta especialmente delicada, porque combina exposición constante, capacidad de procesar entradas externas y acceso a componentes críticos del servicio.

Zimbra corrigió el fallo en Zimbra Collaboration Suite 10.1.20, publicada el 20 de julio de 2026. Más tarde, CISA añadió la vulnerabilidad al catálogo Known Exploited Vulnerabilities (KEV) el 21 de agosto de 2026, un paso que suele reservar para defectos con explotación constatada. La agencia fijó como fecha límite de mitigación para el entorno FCEB el 24 de agosto de 2026, un margen muy corto que funciona como termómetro del riesgo operativo.

La actualización, aun siendo prioritaria, no debería cerrar el incidente por sí sola. Se han descrito indicios que obligan a mirar a los registros y al estado del servidor: reinicios inesperados del servicio de Zimbra, actividad anómala del usuario zimbra y creación reciente de ficheros en rutas sensibles como /opt/zimbra/jetty/webapps/, /opt/zimbra/jetty_base/webapps/ y /tmp/. La recomendación práctica pasa por confirmar primero si zimbra-snmp está instalado y si SNMP envía notificaciones, para medir la exposición real, y después aplicar 10.1.20 o superior.

Tras parchear, conviene validar que la versión ha cambiado, reiniciar el servicio de forma controlada y comprobar que todo queda estable. Si hay sospecha de intrusión, el siguiente paso consiste en ampliar la respuesta: búsqueda de persistencia, revisión de anomalías de autenticación, análisis de conexiones salientes inusuales y, si procede, rotación de credenciales asociadas al servidor. En fallos preautenticación como este, llegar tarde no significa solo ‘actualizar’, también implica confirmar que nadie entró antes.

Más información

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