25 de septiembre de 2016

La historia de los wearables: cinco siglos intentando vestir tecnología

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Desde el inicio de los tiempos el ser humano ha tratado de mejorar su cuerpo. Ya sea por motivos estéticos –como los tatuajes o los piercings- o por motivos prácticos, aunque estas últimas han tardado un poco más en llegar. Hoy estamos viviendo como muchas empresas tecnológicas, en su esfuerzo por abrir nuevos mercados, se han lanzado a vendernos wearables, pero la historia de la tecnología ponible tiene, en realidad, varios siglos.

Estamos viviendo un momento en el que la palabra wearable está en boca de todos. Para muchos era el gran mercado post-smartphone, aunque parece que no acaba de despegar tan rápido como se podía esperar. Sin embargo, nos hemos hartado quedar fascinados por películas de ciencia ficción gadgets que formaban parte de la vestimenta de los protagonistas. ¡Ay, aquel reloj de James Bond en GoldenEye!

Los accesorios más raros con los que los fabricantes quieren que paguemos la compra
Aunque los pagos con el móvil todavía no han despegado, ya hay ideas de wearables para pagar que van desde uñas postizas hasta perros. Sí, perros.

Esto es un punto que demuestra el interés del ser humano –como colectivo- en mejorar nuestras capacidades a través de tecnología que se viste. El tiempo que llevamos intentando hacerlo también refuerza esta idea.

Los huevos de Nuremberg

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Medir el tiempo siempre ha sido una de las principales preocupaciones del ser humano. Es algo que facilita la organización, y que en gran medida nos ha ayudado a convertirnos en la civilización que somos hoy. Los huevos de Nuremberg fue uno de los primeros intentos de hacer esto posible de forma portable.

Eran unos dispositivos que se llevaban alrededor del cuello, como un collar. Inventados por el relojero Peter Henlein en la ciudad de Nuremberg a principios del Siglo XVI. No eran demasiado precisos, pero lograron ser bastante populares a partir de la década de 1580, unas décadas después de muerte de su inventor.

El anillo-ábaco

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En una época en la que no existían las calculadoras los ábacos eran la principal herramienta usada para realizar cálculos. En algún momento del Siglo XVII, en la China de la Dinastía Qing, alguien decidió que sería cómodo tener un ábaco en miniatura en su anillo. Y lo hizo.

Últimamente hemos visto muchos intentos de llevar la tecnología portable también a los anillos –especialmente con algunos ejemplos como el de Visa, que permite pagar-. Este anillo de  1,2 centímetros de ancho y 7 milímetros de ancho era completamente funcional, si bien era imposible de manipular con los dedos, necesitándose pinzas para hacer los cálculos.

El primer reloj de pulsera

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El reloj de bolsillo ya llevaba mucho tiempo siendo un accesorio habitual, pero no fue hasta 1812 cuando se fabricó el primer reloj de pulsera. Lo hizo Abraham Louis Breguet, quien lo regaló a Carolina Bonaparte, reina de Nápoles y Sicilia y hermana pequeña de Napoleón, quien por aquel momento era el gran dominador de Europa.

Aunque los relojes de pulsera se pusieron de moda entre las mujeres, la mayoría de hombres siguió usando el reloj de bolsillo, y no sería hasta después de la Primera Guerra Mundial que se pupularizarían. Primero los aviadores –que necesitaban acceder de forma rápida al reloj para realizar cálculos- y más tarde los artilleros y el resto de especialidades militares adoptaron el reloj de pulsera, que pasó también a ser un habitual de la población civil.

La cámara paloma

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Hoy las cámaras de acción son un mercado en boga gracias a marcas como GoPro, pero sus orígenes también se remontan a la Primera Guerra Mundial, cuando se usaban palomas con una cámara acoplada para tomar imágenes aéreas de más allá de las líneas enemigas. También se podría considerar un antepasado de los drones.

La paloma mensajera, cuando la comunicación dependía de un animal
Aunque la mensajería instantánea sea reciente, la mensajería como tal lleva siglos entre nosotros. ¿Sabes cómo se comunicaban mediante paloma mensajera?

El primer ordenador vestible

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Pero no fue hasta 1961 que se pudo crear el primer ordenador para vestir. Inventado por los matemáticos Edward O. Thorpe y Claude Shannon, era un zapato que contenía un pequeño pequeño dispositivo capaz de calcular las posibilidades de dónde caería la bola en la ruleta –tenía un índice de acierto del 44%- y lo enviaba por radio al apostador. Otros aparatos similares aparecieron más adelante, hasta el punto que en 1985 el estado de Nevada los prohibió.

Relojes digitales

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El aspecto de los wearables comienza a ser más reconocible a partir de 1972. En abril de ese año, Hamilton lanzó el Pulsar P1 por el módico precio de 2.100 dólares de la época (equivalentes a unos 9.800€ actuales) y contaba con una pulsera de oro.

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Sólo tres años después, en 1976, la misma compañía lanzó el Pulsar Calculator Watch, el primero en incluir una calculadora. Sin embargo, sus botones eran demasiado pequeños para el dedo, por lo que incluía un stylus. Es curioso que el primer reloj-calculadora tuviera el mismo problema que el anillo-ábaco se había encontrado tres siglos antes.

Los 80: Seiko UC 2000 y T00I

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La japonesa Seiko es una de las que más luchó en los años 70 y 80 por la incorporación de funciones a los relojes. El Seiko UC 2000 era un dispositivo que por si solo no era excesivamente impresionante, pero contaba con dos módulos que permitían disparar sus opciones (para la época). Se podía conectar a un teclado con el que podías almacenar notas en el reloj por inducción, y un segundo módulo contaba, además con una impresora térmica.

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Seiko también lanzaría en 1982 el que muy posiblemente sea el primer reloj conectado de la historia, aunque en este caso no era a Internet, sino a la televisión. El reloj contaba con una pantalla de LCD de 1,25 pulgadas, y se podía conectar a un transistor que te permitía sintonizar distintas frecuencias de televisión. Contaba, también con una segunda pantalla más pequeña dedicada a la hora y las alarmas.

Siglo XXI: el gran salto de los wearables

pebble

A pesar de la larga historia de los wearables –palabra que fue usada por primera vez en un informe de DARPA a mediado de los 90– no sería hasta el principio del siglo XXI cuando hemos empezado a ver el auténtico potencial de estos dispositivos y la posibilidad de interconectarlos gracias a tecnologías como el Bluetooth.

En 2006 vimos Nike+, una colaboración entre Apple y Nike que permitía controlar al milímetro nuestros entrenamientos, gracias a los medidores de las zapatillas y el iPod Nano. Dos años más tarde Fitbit llegó al mercado en 2008, marcando un antes y un después en el terreno de las pulseras inteligentes.

Tras varios intentos de explotar los relojes para aumentar la experiencia de nuestro smartphone, Pebble fue un éxito en Kickstarter marcando las líneas de como debería ser un smartwatch, líneas que en muchos aspectos han seguido plataformas como Android Wear.

Y, pese a todo, es una tecnología en pañales

PokeDetector, notificaciones de Pokémons cerca en tu Android Wear

Y cinco siglos después de que Peter Henlein inventase ese collar-reloj que eran los huevos de Nuremberg, la tecnología wearable todavía no nos ha demostrado todo lo que es capaz de hacer. Todavía depende en exceso de otros dispositivos o es demasiado limitada para lo que el usuario quiere hacer con ella.

Sin embargo, lo largo de la historia de los wearables –a pesar de que muchos podrían pensar que es muy corta- es una demostración palmaria de que los humanos estamos ansiosos de poder equipar tecnología en nuestra muñeca, en nuestra ropa o en nuestro cuello. Es cuestión de tiempo que la tecnología alcance un punto de madurez en la que pueda satisfacer los intereses del público. Y en ese momento, que nadie dude de que serán un gran éxito.

La entrada La historia de los wearables: cinco siglos intentando vestir tecnología aparece primero en El Androide Libre.




☛ El artículo completo original de Javier Elío lo puedes ver aquí

23 de septiembre de 2016

Las impresionantes imágenes finalistas del concurso “Fotógrafo del Clima del Año 2016”

Las impresionantes imágenes finalistas del concurso

Imágenes del clima que quitan el aliento.

La convocatoria de la Royal Meteorological Society y la Royal Photographic Society atrajo al menos 800 imágenes que buscan convertir a sus autores en el Fotógrafo del Clima del Año 2016. El concurso tiene dos categorías: de más de 16 años y de menos de 16.

Los jueces del concurso han hecho una selección de los trabajos recibidos y el ganador será elegido por el voto del público a través de su sitio web. Los premios incluyen incentivos monetarios, cámaras y membresías a la Royal Photographic Society.

La selección realizada por los jueces, quienes son importantes fotógrafos y miembros de estas destacadas asociaciones del Reino Unido, son impresionantes imágenes que dan muestra del clima en sus diversas expresiones. La Royal Meteorological Society explica que el tiempo es:

El estado de la atmósfera en un momento específico. Es el corto plazo o variaciones instantáneas de la atmósfera, en oposición a las de largo plazo o cambios climáticos.

Es decir, las nubes, el viento, la lluvia: momentos del clima que son irrepetibles. Esto se puede apreciar en las preciosas imágenes finalistas que mostramos a continuación.

Polar Stratospheric Clouds, de Alan Tough

Alan Tough/Weather Photographer of the Year 2016

Alan Tough/Weather Photographer of the Year 2016

Estas nubes estratosféricas polares fueron captadas debido al aire estratosférico ártico inusualmente frío que se presentó a principios de año en Reino Unido. El autor explicó que realizó la fotografía con una vieja cámara y que quedó cautivado por el color nacarado de las nubes.

Escultura de hielo en Plynlimon, de Allan Macdougall

Allan Macdougall/Weather Photographer of the Year 2016

Allan Macdougall/Weather Photographer of the Year 2016

Plynlimon es una colina que se encuentra en Ceredigion, en el centro de Gales, lugar donde el autor de la fotografía acostumbra a caminar durante invierno. El frío y los fuertes vientos convirtieron estas cercas en preciosas esculturas naturales.

La niebla congelada y la escarcha, de Andrew Bailey

Andrew Bailey/Weather Photographer of the Year 2016

Andrew Bailey/Weather Photographer of the Year 2016

El autor de esta foto comentó que encontró este paisaje en un viaje a un lugar que nunca antes había visitado. Se trata de un amanecer en el que la temperatura apenas alcanzaba los 4°C y el contraste del sol, la niebla, la escarcha matutina y el molino la convirtieron en una imagen finalista.

Relámpago sprite, de Ben Cerezo

Ben Cherry/Weather Photographer of the Year 2016

Ben Cherry/Weather Photographer of the Year 2016

Este tipo de relámpagos son un fenómeno extraño y cautivador. El autor de la fotografía declaró haberse quedado "boquiabierto" al presenciar el espectacular rayo mientras realizaba una fotografía nocturna en Punta Banco, en Costa Rica. Sin duda el fotógrafo se encontró en el fugaz "momento exacto".

Choque de tormentas, de Camelia Czuchnicki

Camelia Czuchnicki/Weather Photographer of the Year 2016

Camelia Czuchnicki/Weather Photographer of the Year 2016

La autora de esta imagen dice que esta clase de espectáculo puede encontrarse en las llanuras de Estados Unidos durante el temporal de lluvias. La imagen, que fue captada en Nuevo México, muestra el choque de dos tormentas en la que cada una parece tener su propia corriente por lo que hace que luzca aún más impactante su encuentro.

Polo del barbero, de Camelia Czuchnicki

Camelia Czuchnicki/Weather Photographer of the Year 2016

Camelia Czuchnicki/Weather Photographer of the Year 2016

La autora de la fotografía anterior también es la de esta impresionante imagen de una tormenta supercélula que fue captada en Broken Bow al sudoeste de Nebraska. Las nubes con su peculiar forma en rotación dan nombre a la fotografía que, para la autora, semejan los polos de barbero.

UFO sobre el Cáucaso, de Dmitry Demin

Dmitry Demin/Weather Photographer of the Year 2016

Dmitry Demin/Weather Photographer of the Year 2016

La foto fue tomada desde el teleférico del Monte Cheget, Kabardino-Balkaria, Rusia. De nuevo las caprichosas formas de las nubes inspiran el nombre de esta fotografía.

Buque de petróleo Guanabara recibe un golpe, de Graham Newman

Graham Newman/Weather Photographer of the Year 2016

Graham Newman/Weather Photographer of the Year 2016

Esta impresionante descarga eléctrica fue captada en Australia mientras el buque Guanabara cargaba aceite en la Isla Barrow. El autor dice haber tomado la fotografía, tomar sus cosas y "correr por su vida" pues se encontraba en la costa y en dirección de la tormenta.

Misty River Dawn, de Kevin Pearson

Kevin Pearson/Weather Photographer of the Year 2016

Kevin Pearson/Weather Photographer of the Year 2016

Esta fotografía fue tomada en el River Brue en Glastonbury, Somerset. El autor explica que el frío y la bruma creada al salir el Sol por la mañana formaron este precioso paisaje.

Hail shower over Jodrell Bank, de Mark Boardman

Mark Boardman/Weather Photographer of the Year 2016

Mark Boardman/Weather Photographer of the Year 2016

Esta fotografía fue captada en Macclesfield Forest, Cheshire, es decir, en la región del Noroeste de Inglaterra, muy cerca del Observatorio Jodrell Bank. El autor indica que el clima era bastante frío al caer esta granizada sobre la región.

Snowbow, de Mat Robinson

Mat Robinson/Weather Photographer of the Year 2016

Mat Robinson/Weather Photographer of the Year 2016

Kinder Scout es una meseta que se encuentra en una reserva natural nacional en Derbyshire Peak District en Inglaterra. Esta imagen pertenece a este lugar donde el autor capturó el clima de ese momento con la tormenta de nieve, el arcoíris y el contraste dorado de la vegetación.

Mamazing, de Mat Robinson

Mat Robinson/Weather Photographer of the Year 2016

Mat Robinson/Weather Photographer of the Year 2016

El autor de esta fotografía es el mismo que el de la anterior. Él indica que para esta imagen tuvo que perseguir una tormenta para encontrar el mejor momento de la misma. El nombre de la imagen hace referencia a las nubes mastodónicas (mammatus) que aparecen en ella.

Halo de Sol sobre Halley, de Michal Krzysztofowicz

Michal Krzysztofowicz/Weather Photographer of the Year 2016

Michal Krzysztofowicz/Weather Photographer of the Year 2016

Michal trabaja en la Antártida, en el British Antarctic Survey, en la estación de investigación Halley. El grupo de científicos que vive en este lugar pertenece a el programa de observaciones meteorológicas y de la capa de ozono. El científico explica que durante ese día el fenómeno del halo de luz se dio con gran intensidad por la presencia de partículas de hielo y brisa.

Tormenta de la tarde en el Lago Mono, de Paul Andrew

Paul Andrew/Weather Photographer of the Year 2016

Paul Andrew/Weather Photographer of the Year 2016

El autor de esta imagen dice haber realizado un viaje a distintos parques nacionales con la intención de hacer fotografías. Esta pertenece a una tormenta que atravesaba el lugar en el Lago Mono en Mono County, California.

Las tormentas Cumbria, de Paul Kingston

Paul Kingston/Weather Photographer of the Year 2016

Paul Kingston/Weather Photographer of the Year 2016

En el condado de Durham, costa oeste de Cumbria, en el Reino Unido, se encuentra el puerto de Whitehaven. El autor de esta imagen capturó en momento en que dicho puerto es azotado por una ola inmensa durante una tormenta en el Atlántico que envió ondas de marea y fuertes vientos huracanados del oeste.

Jack Frost, de Paula Davies

Paula Davies/Weather Photographer of the Year 2016

Paula Davies/Weather Photographer of the Year 2016

Jack Frost debió divertirse al congelar estas plantas capturadas por la Paula Davies durante una fría mañana en North Yorkshire, Reino Unido. La autora dice que el aspecto de estas plantas con la escarcha le recuerdan a grandes plumas.

Nube bandera Matterhorn, de Stephen Burt

Stephen Burt/Weather Photographer of the Year 2016

Stephen Burt/Weather Photographer of the Year 2016

Esta fotografía fue tomada en el imponente Matterhorn, en los Alpes suizos, mientras una nube acaricia el inconfundible pico de esta montaña.

Mama Factory, de Stephen Lansdell

Stephen Lansdell/Weather Photographer of the Year 2016

Stephen Lansdell/Weather Photographer of the Year 2016

Otro juego de palabras que incluye el nombre de las nubes mastodónicas dan título a esta imagen, tomada en Nebraska, en la que parece que la nubosidad de la tormenta supercélula es una "fábrica" de mastodónicas o mammatus clouds.

Túnel de nubes, de Steve M Smith

Steve M Smith/Weather Photographer of the Year 2016

Steve M Smith/Weather Photographer of the Year 2016

Tomada en Carneddau, al norte de Gales, este "túnel de nubes" se creó al amanecer y fue capturado en el Parque nacional Snowdonia.

Tornado on Show, de Tim Moxon

Tim Moxon/Weather Photographer of the Year 2016

Tim Moxon/Weather Photographer of the Year 2016

Los cazadores de tornados pueden apreciarse en esta fotografía, así como el tornado que están persiguiendo, esto en el estado de Colorado, Estados Unidos.

Granizada y arcoíris en el mar de Covehithe, de James Bailey

James Bailey/Weather Photographer of the Year 2016

James Bailey/Weather Photographer of the Year 2016

Esta fotografía pertenece a la categoría de "menos 16". El autor cuenta que viajó con su familia a Covehithe, Suffolk (al este de Reino Unido), con la intención de hacer fotografías. Él pudo capturar este momento en que una granizada y un arcoíris enmarcaban el oleaje del mar.

First Light, de Tomasz Janicki

Tomasz Janicki/Weather Photographer of the Year 2016

Tomasz Janicki/Weather Photographer of the Year 2016

También de la categoría de "menos de 16", esta imagen captada de Snowdon, la montaña más alta de Gales. El joven autor declaró que "fue afortunado" al poder captar los primeros rayos del Sol que iluminaban la montaña en esa mañana de invierno.

A British Summer, de Tristan Beard

Tristan Beard/Weather Photographer of the Year 2016

Tristan Beard/Weather Photographer of the Year 2016

Esta fotografía fue tomada en Cheltenham, Gloucestershire, mientras su autor iba en un autobús. La lluvia comenzó a caer y la imagen de la ciudad se "diluyó", así declara el autor en su entrada quien, además, dijo haber hecho la fotografía con su iPhone.




☛ El artículo completo original de Ivonne Lara lo puedes ver aquí

Desarrolladores se bajan de Oculus Rift luego de que su creador apoyara a Trump

Luego de que anoche The Daily Beast haya descubierto que Palmer Luckey, el millonario fundador de Oculus, estuviese financiando una campaña anti-Hillary Clinton a base de memes, varios desarrolladores y compañías creadoras de videojuegos se han alzado molestos ante el actuar del CEO de la compañía de realidad virtual y han amenazado con no seguir dando apoyo a la plataforma.

Según reporta Motherboard, ya algunas compañías y desarrolladores han dicho que no continuarán apoyando a Oculus Rifts y algunos avisaron que solo lo harán si es que/cuando Luckey de un paso al costado y abandone la compañía. Entre los nombres se encuentran Cmabian Era, Tomorrow today Labs y Scruta Games.

I'm dropping Oculus support from Tower Underworld Online V due to Palmer Luckey's politics. If you're not familiar with TUOV, ask me.

— ✨Merisa✨ (@cambrian_era) 23 de septiembre de 2016

Hey @oculus, @PalmerLuckey's actions are unacceptable. NewtonVR will not be supporting the Oculus Touch as long as he is employed there.

— Tomorrow Today Labs (@TTLabsVR) 23 de septiembre de 2016

Until @PalmerLuckey steps down from his position at @oculus, we will be cancelling Oculus support for our games.

— Scruta Games (@ScrutaGames) 23 de septiembre de 2016

Si bien no son grandes nombres ni muy reconocidos, aún son muy pocos los estudios que se aventuran en crear software para el Oculus Rift, siendo los videojuegos su principal atractivo y el hecho de que se queden sin el apoyo de este gente podría significar problemas para la empresa en dicho apartado.

Entre los nombres más prominentes se encuentran Polytron, creadores de FEZ y Superhypercube, quienes simplemente no continuarán su relación con Oculus. Por su parte Owlchemy Labs, desarrolladores de Job Simulator, anunciaron que la situación en general les parece una "basura literal":

On a scale from 1 to LITERAL GARBAGE, today is firmly in garbage territory. #humansWhy

— Owlchemy Labs (@OwlchemyLabs) 23 de septiembre de 2016

Por su parte, hay quienes no necesariamente están en contra de que Luckey apoye a Trump, pero sí en contra de la manera inmadura e infantil en la que lo hace. También están los que creen que el tema simplemente no debería importar y que no se debe mezclar la política con los juegos, e incluso apoyan lo que está haciendo si no es ilegal.

Sin duda será un tema que dará para debate en los próximos días, más aún en una industria naciente como lo es la Realidad Virtual la cual en sus primeros meses de gestación, necesita todo el apoyo posible y no al revés.

Opinar es gratis, como siempre. No olviden seguirnos y comentar en Facebook.




☛ El artículo completo original de Victor Cardenas lo puedes ver aquí

Las sagas literarias más largas de la historia

Las sagas literarias más largas de la historia

Historias para toda una vida, casi, literalmente.

Internet ha destruido oficialmente nuestra capacidad de atención. Las notificaciones, las noticias rápidas, los tweets y por lo general un ajetreado estilo de vida hiperconectado casi no nos dejan tiempo para tomar un libro y dedicar unas horas al día a leerlo. Tanto es así que, terminar un libro sin dejarlo a la espera varias semanas, ahora es una importante hazaña que requiere requiere grandes cantidades de concentración y para algunos, hasta fuerza de voluntad.

Me puedo imaginar, por tanto, que serán pocos aquellos capaces de conseguir terminar estos monstruos de la prosa que presentamos hoy. Estos son los titanes de texto, las sagas literarias más épicamente largas jamás creadas. ¿Aceptarás el desafío?

Naturalmente, la longitud —páginas y palabras— varía un poco dependiendo de ediciones y el idioma de estas. Para medir las longitudes normalmente se atiende a las palabras, en el idioma original y en su primera edición, por lo que es una guía aproximada y en la traducción al hispano o en siguientes ediciones revisadas puede variar. Sin embargo, si alguna vez logras empezar y terminar cualquiera de estas series, aún si te libraste de cien o doscientos caracteres en la traducción, tendrás mi respeto eterno.

Marienbad my love - Mark Leach

sagas literarias

Marienbad my love - Mark Leach Complet collection.

La novela más larga del mundo. Mark Leach la comenzó en los 80 y la terminó en 2013. Tiene 17 volúmenes, 10.710 páginas y unos 17,8 millones de palabras. Si planeas tener mucho, pero mucho tiempo libre, se puede descargar legal y gratuitamente en formato .pdf en la página web del autor. La que está disponible para descarga es la versión original en inglés que empezó a publicarse a partir del 2008. La versión actual revisada del 2013 sólo está disponible para su compra en Kindle o físico en Amazon.

La historia en sí es de ciencia ficción, como lo llama Leach: «la película de todos mis trabajos y todas mis inspiraciones». El argumento incluye extraterrestres, híbridos entre humanos y extraterrestres, intrigas mágicas varias, conspiraciones secretas del Gobierno con malvadas corporaciones… ¿Qué esperaban? Para hacer tantos libros tienes que divagar mucho.

The blah story - Nigel Tomm

23 covers of The Blah Story cc Oficial Autor website.

23 covers of The Blah Story cc Oficial Autor website.

Consiste en 23 volúmenes pero de 11.338.105 palabras, en 17.868 páginas. Entonces leí que el autor tenía también el récord a la palabra más larga. Concretamente la palabra más larga contiene 3.609.750 caracteres y se publica en el volumen 19. Ahí la cosa me empezó a parecer extraña, no puede existir una palabra tan larga. Me compré un volumen en Amazon (que devolví a los cinco minutos) y les comparto un extracto que demuestra por qué lo he devuelto:

Blah intimidated, they blah to blah blah, where blah and blah passed a blah blah. Blah little blah that blah blah one blah surprised to blah what blah their blah were blah.
'I always blah a blah to blah a blah,' he blah blah.
'I like blah.'

Me parece triste haberse colado en el top escribiendo algo así pero, en su defensa, Nigel en realidad es artista (músico, fotógrafo y productor de películas) y con esta serie de libros sólo estaba intentando, aparentemente, hacer una excentricidad y en ningún momento su sinopsis presume de la calidad de la obra sino únicamente de sus cifras en longitud.

Henry Darger – The Story of the Vivian Girls

Henry Darger Ilustration

Henry Darger Ilustration

Se trata de un trabajo de 15 volúmenes, 15.143 páginas y aproximadamente 9 millones de palabras. Con el añadido de haber sido hechas a puño y letra. Además, tres de los volúmenes tienen cientos de ilustraciones y pinturas en acuarela que se recogen hoy día en el American Folk Art Museum de Nueva York.

Henry Darger trazó, pintó y escribió en la oscuridad hasta el día de su muerte recluso en una guardilla de Chicago mientras trabajaba anónimamente como limpiador. Su obra no vio la luz en toda su vida ni habló a nadie de ella. Descubierta tras su muerte en su apartamento, la obra de Darger se ha convertido en uno de los ejemplos más sobresalientes de arte marginal.

La historia de las chicas Vivians tiene lugar en un gigantesco planeta alrededor del cual gira la Tierra y cuyos habitantes son todos cristianos, principalmente católicos. El grueso de la narración describe las aventuras de las Vivians, las siete princesas de la Cristiana Nación de Abbiennia, que socorren una rebelión contra el régimen de esclavitud infantil impuesto por los «glandelinianos», sus opresores.

The Wheel of time - Robert Jordan y Brandon Sanderson

la rueda del tiempo

Este es el que está tratando de incluir en su haber una servidora. Dos grandes escritores para una sola obra. «La rueda del tiempo» es una saga de literatura fantástica creada inicialmente por Robert Jordan. Comenzó a escribir el primer volumen en 1984 y se lo publicaron a principios de los 90. El autor murió en 2007 mientras trabajaba en lo que estaba previsto para ser el duodécimo y último volumen de la serie. Sin embargo, como dejó suficientes notas y el libro sin acabar, Brandon Sanderson, el conocido por ser el autor del Best Seller Elantris, continuó la saga tras el fallecimiento del primero y la acabó en el 2013. Está compuesta, en su edición original, por catorce libros, 11.308 páginas y 4.012.859 palabras. Voy por el segundo volumen y cogiendo fuerzas para el tercero, soy joven, lo lograré.




☛ El artículo completo original de Victoria Pérez lo puedes ver aquí