21 de mayo de 2015

Una expedición saca del mar 30 millones de genes desconocidos

En julio de 2010, cuando medio planeta estaba pendiente del mundial de fútbol de Sudáfrica, la bióloga española Silvia G. Acinas luchaba contra vientos huracanados, rayos y truenos a bordo de un frágil velero en ruta entre Madagascar y la sudafricana Ciudad del Cabo. Los cinco científicos en el buque de vela tenían una misión más preciada que los futbolistas de La Roja: estudiar el plancton, ese grupo de organismos generalmente microscópicos que viven en suspensión en el océano. Cuando Iniesta metió el gol de la victoria en la final frente a Holanda y el planeta gritó gol, la mitad del oxígeno que respirara cualquier persona procedía del plancton.

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☛ El artículo completo original de Manuel Ansede lo puedes ver aquí

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