En julio de 2010, cuando medio planeta estaba pendiente del mundial de fútbol de Sudáfrica, la bióloga española Silvia G. Acinas luchaba contra vientos huracanados, rayos y truenos a bordo de un frágil velero en ruta entre Madagascar y la sudafricana Ciudad del Cabo. Los cinco científicos en el buque de vela tenían una misión más preciada que los futbolistas de La Roja: estudiar el plancton, ese grupo de organismos generalmente microscópicos que viven en suspensión en el océano. Cuando Iniesta metió el gol de la victoria en la final frente a Holanda y el planeta gritó gol, la mitad del oxígeno que respirara cualquier persona procedía del plancton.
☛ El artículo completo original de Manuel Ansede lo puedes ver aquí

No hay comentarios.:
Publicar un comentario