Cuando se discute sobre política, las diferencias de opinión pueden ponernos muy nerviosos. ¿Por qué? Según una investigación llevada a cabo en el Centro de Psicología Evolutiva de la Universidad de California en Santa Bárbara (UCSB) la causa estaría en nuestro cerebro, evolutivamente preparado para percibir a otros partidos políticos y a sus afines como “coaliciones rivales”.
Cuando familiares o amigos hablan sobre los grupos musicales o las películas que más les gustan y, con respecto a estos, tienen diferentes opiniones, no se pelean. Sin embargo, no suele pasar lo mismo cuando de lo que se habla es de política y las ideas de unos y otros no coindicen.
En estos casos, las diferencias resultan en incomodidad y malestar e, incluso, pueden suponer una amenaza para las relaciones. De hecho, en el sentido contrario, solemos elegir pareja con opiniones y afiliaciones políticas similares a las nuestras, tal y como demostró en 2011 [un estudi...
En estos casos, las diferencias resultan en incomodidad y malestar e, incluso, pueden suponer una amenaza para las relaciones. De hecho, en el sentido contrario, solemos elegir pareja con opiniones y afiliaciones políticas similares a las nuestras, tal y como demostró en 2011 [un estudi...
Tendencias 21 (Madrid). ISSN 2174-6850
☛ El artículo completo original de Marta Lorenzo lo puedes ver aquí

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