Durante millones de años, los humanos y sus ancestros evolucionaron en un entorno donde la escasez era la norma. En el Pleistoceno, a cualquier homínido que no comiese cuando tuviese la oportunidad se le habría mirado como a un enfermo. Sin embargo, el desarrollo del cerebro y la aparición de la tecnología acabaron creando un nuevo entorno en el que muchos de los impulsos que nos ayudaron a sobrevivir se han convertido en una amenaza.
☛ El artículo completo original de Daniel Mediavilla lo puedes ver aquí

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