Las manifestaciones protorreligiosas que dieron origen a la espiritualidad humana aparecen también en seres vivos no humanos, por lo que la evolución natural no ha reservado a una única especie una herramienta tan útil para la supervivencia y adaptación. Por Federico Gómez Costa (*).

El orgullo de especie es un sentimiento muy tramposo. Esto de etiquetar al ser humano como la única especie capaz de vivir experiencias espirituales y religiosas tiene ya muchos años, incluso nos hemos autodenominado Homo religious como queriendo distinguirnos del resto del reino animal precisamente por esta característica. Y sin embargo, se ha constatado que algunos seres vivos no humanos muestran señales de una cierta vida espiritual o religiosa.
Sería ingenuo intentar identificar una doctrina dogmática en un delfín: evidentemente, los signos de trascendencia se adecúan al alcance y los límites del ser en los que se manifiestan y, por tanto, no son iguales en humanos qu...
Sería ingenuo intentar identificar una doctrina dogmática en un delfín: evidentemente, los signos de trascendencia se adecúan al alcance y los límites del ser en los que se manifiestan y, por tanto, no son iguales en humanos qu...
Tendencias 21 (Madrid). ISSN 2174-6850
☛ El artículo completo original de Federico Gómez Costa. lo puedes ver aquí

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