Trescientas personas de quince países se reunieron la semana pasada en Madrid para reivindicar un futuro para todos que no sea masculino, blanco, occidental, patriarcal, exponencial, colonizador y depredador de los recursos naturales.

No hay nadie que no piense en el futuro, aunque se trate del futuro inmediato: ¿cómo consigo comida para mañana? Ese es el pensamiento de los que no tienen nada, ni siquiera futuro.
Muchos de los que tienen la posibilidad de pensar en el futuro a más largo plazo, no en el suyo sino en el colectivo, creen que está escrito, que no tienen posibilidad de influir en él.
La inmensa mayoría de la humanidad ni siquiera llega a verbalizarlo o imaginarlo, pero lo cree. En lo más profundo de su ser está convencida de que el futuro lo hacen otros, los que tienen el poder. Pero ¿las cosas tienen que ser así necesariamente?
Para responder a esa pregunta se han reunido en Madrid un grupo de expertos y experta...
Muchos de los que tienen la posibilidad de pensar en el futuro a más largo plazo, no en el suyo sino en el colectivo, creen que está escrito, que no tienen posibilidad de influir en él.
La inmensa mayoría de la humanidad ni siquiera llega a verbalizarlo o imaginarlo, pero lo cree. En lo más profundo de su ser está convencida de que el futuro lo hacen otros, los que tienen el poder. Pero ¿las cosas tienen que ser así necesariamente?
Para responder a esa pregunta se han reunido en Madrid un grupo de expertos y experta...
Tendencias 21 (Madrid). ISSN 2174-6850
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