Sin embargo, una investigación reciente publicada en Nature Communications desafía esta suposición y ofrece una nueva ventana al pasado profundo de nuestro mundo. Utilizando cristales de olivino de hace 3.300 millones de años, un equipo internacional de geólogos y geoquímicos ha encontrado indicios de que la subducción y la formación de corteza continental podían estar ocurriendo mucho antes de lo que se creía.
Pequeños cristales, grandes secretos
Los protagonistas de este descubrimiento son diminutos minerales formados en una era conocida como el Eón Hadeico, que abarca los primeros 600 millones de años de la historia terrestre. Estos cristales provienen de la Formación Weltevreden, ubicada en Sudáfrica, y aunque han sufrido transformaciones a lo largo de los eones, conservan en su interior inclusiones de fusión que permiten leer las condiciones químicas del entorno en el que se formaron.
El equipo del proyecto europeo MEET (Monitoring Earth Evolution through Time) analizó la composición de isótopos de estroncio y otros elementos traza dentro de estas inclusiones. Este análisis, liderado por científicos de Grenoble (Francia) y Madison (EE. UU.), permitió identificar firmas químicas asociadas a procesos de subducción, algo que normalmente se asocia con zonas donde una placa tectónica se hunde debajo de otra.
Como si fueran mensajes embotellados provenientes del pasado, estos cristales han transmitido información que contradice la teoría de la «tapa estancada». Los datos sugieren que la Tierra temprana ya experimentaba procesos tectónicos complejos, similares a los actuales, aunque con una energía mucho más vigorosa.
Simulaciones que dan contexto
Mientras los geoquímicos examinaban los datos en el laboratorio, un grupo de modeladores geodinámicos del Centro GFZ Helmholtz de Geociencias (Alemania) desarrolló simulaciones que ayudaron a interpretar los resultados. Al integrar los patrones químicos detectados en los cristales con modelos de la dinámica interna de la Tierra primitiva, lograron reconstruir un escenario mucho más activo de lo que antes se había concebido.
Estas simulaciones respaldan la hipótesis de que, incluso durante el Eón Hadeico, la litosfera podría haber estado en movimiento, generando zonas de subducción y formando los primeros bloques de corteza continental. Esta idea sugiere un planeta que, desde sus etapas más tempranas, ya estaba encaminado hacia la compleja maquinaria tectónica que conocemos hoy.
Implicaciones para entender la evolución planetaria
Si estas conclusiones se confirman con más evidencias, se podría estar ante un cambio de paradigma en la comprensión de la evolución terrestre. Una Tierra primitiva con subducción activa implicaría que los procesos responsables de generar la diversidad química de la corteza y del manto comenzaron antes y fueron más intensos de lo que se había pensado.
Esto también podría afectar la búsqueda de exoplanetas habitables. Hasta ahora, los científicos han considerado que la tectónica de placas es una condición favorable para el desarrollo de la vida, ya que regula el clima mediante el reciclaje del carbono. Saber que este mecanismo estuvo activo desde tan temprano abre nuevas perspectivas sobre la posibilidad de encontrar condiciones similares en otros mundos.
Un nuevo capítulo en la historia geológica
La Tierra no siempre tuvo la apariencia que conocemos hoy. No había continentes definidos, ni vida visible, ni una atmósfera respirable. En ese paisaje hostil, cubierto de magma y bañado por lluvias intensas, estos cristales actúan como testigos silenciosos de los cambios que darían lugar al planeta habitable que hoy llamamos hogar.
Este descubrimiento, que combina geología, geoquímica y modelado computacional, muestra cómo la ciencia puede desenterrar los secretos mejor guardados del planeta a partir de muestras microscópicas. También recuerda la importancia de seguir apoyando disciplinas como la geología, muchas veces olvidadas, pero fundamentales para comprender nuestro origen y el funcionamiento profundo de la Tierra.
☞ El artículo completo original de Natalia Polo lo puedes ver aquí

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