16 de febrero de 2026

Tras analizar más de 4.000 genomas antiguos, lo que sabíamos de los neandertales cambia: hubo una "zona híbrida" de 4.000 kilómetros

Tras analizar más de 4.000 genomas antiguos, lo que sabíamos de los neandertales cambia: hubo una "zona híbrida" de 4.000 kilómetros

Durante años teníamos en nuestra mente una narrativa bastante clara de lo que había ocurrido con nuestros antepasados. El relato concreto es que los Homo sapiens salieron de África, se encontraron con unos cuantos neandertales en algún lugar de Oriente Próximo, tuvieron un par de encuentros fortuitos de pulsos de hibridación y siguieron su camino para conquistar el mundo.

Un cambio. Sin embargo, un nuevo estudio masivo que acaba de aparecer en el servidor de preimpresión bioRxiv sugiere que esa imagen es demasiado simplista. No fueron encuentros puntuales, sino que fue una interacción continua a lo largo de una inmensa "zona híbrida" que abarcó desde el Próximo Oriente hasta Asia Central y Europa.

Para llegar hasta aquí, el estudio ha analizado una cantidad sin precedentes de ADN antiguo para dibujar el mapa más detallado hasta la fecha de cómo nos mezclamos con nuestros primos extintos. Y el resultado es un gradiente de mestizaje que se extiende por casi 4.000 kilómetros. 

Mucho volumen. El estudio no se ha limitado a unos pocos huesos que se hayan encontrado de manera aislada, sino que han utilizado simulaciones informáticas y un conjunto de datos de 1.264 de paleogenomas. Algo que corresponde a miles de individuos con una antigüedad superior a los 10.000 años. 

Su conclusión. Los patrones de ADN neandertal que llevamos hoy en día en nuestro material genético no se explican bien con modelos de "pulsos aislados", sino que la simetría encontrada entre los genomas de Europa y Asia indica que hubo un contacto prolongado. 

De esta manera, a medida que los humanos modernos se expandían fuera de África, que es lo que conocemos como Out of África, hace unos 60.000 años, fueron empujando una frontera demográfica. En ese frente de avance, el flujo génico fue moderado pero constante. Es por ello que no fue un evento de un día, sino un proceso geográfico largo. 

El cómo. Para entender esto hay que mirar estudios complementarios que apuntan a que la clave está en los gradientes espaciales. Para visualizar el concepto, podemos imaginar una ola que avanza como si fueran los sapiens que se iban moviendo y encontrándose con los neandertales. Pero la clave es que la ascendencia neandertal no es uniforme. 

Esto quiere decir que los primeros sapiens en Europa contaban con un nivel alto de ADN neandertal, pero posteriores expansiones, como la llegada de los agricultores neolíticos desde Anatolia, "aguaron" esa herencia neandertal, especialmente en Europa, creando una diferencia notable con las poblaciones de Asia. Aquí es donde el estudio presentado en este 2026 confirma que solo un modelo de expansión persistente con flujo génico puede explicar por qué encontramos señales de mestizaje a casi 4.000 km del punto de origen en el Próximo Oriente.

¿Cuándo ocurrió? Aquí es donde la cosa se pone interesante al cruzar los datos con otros estudios recientes, como el publicado en Nature en 2024. Y es que aunque la zona fue amplia, la ventana de tiempo fue crítica.

El análisis de más de 300 genomas humanos tempranos apunta a una "ventana única" de hibridación principal hace entre 47.000 y 43.000 años. Esto excluye teorías anteriores que sugerían múltiples pulsos muy antiguos. Y para ir un poco más allá, hubo un momento, cuando nuestra especie estaba asegurando su dominio en Eurasia, en el que la barrera entre especies se difuminó en una franja geográfica enorme.

Un mapa de interacciones. Lo que sugiere este cuerpo de investigación es que la zona híbrida abarca casi todos los yacimientos neandertales conocidos como Eurasia occidental, por lo que implica interacciones geográficamente extensas. 

No obstante, como suele ocurrir en ciencia, hay que mantener la cautela. Este estudio aún tiene que pasar una revisión completa y tiene limitaciones al basarse en supuestos demográficos y que no modela la selección natural que tenemos en el mundo genético. Aun así, la imagen es cada vez más nítida: no somos el resultado de una especie que reemplazó a otra de golpe. Somos, en parte, el resultado de una larga frontera de contacto donde, durante milenios, la línea entre "ellos" y "nosotros" fue mucho más borrosa de lo que creíamos.

Imágenes | Marc Tremblay 

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La noticia Tras analizar más de 4.000 genomas antiguos, lo que sabíamos de los neandertales cambia: hubo una "zona híbrida" de 4.000 kilómetros fue publicada originalmente en Xataka por José A. Lizana .



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