24 de febrero de 2026

Un relato de ciencia ficción económica ha hundido a Visa, Mastercard y American Express en bolsa. Y lo más inquietante es por qué

Un relato de ciencia ficción económica ha hundido a Visa, Mastercard y American Express en bolsa. Y lo más inquietante es por qué

Citrini Research, un hedge fund estadounidense ha publicado esta semana un texto escrito como si fuera un memorando macroeconómico de junio de 2028. No es una predicción, advierten sus autores. Es un ejercicio especulativo. Un escenario factible. Ha conseguido 24 millones de impresiones, y subiendo. No es un tuit anecdótico.

Los mercados han respondido hundiéndose. Visa ha caído un 4,4%. Mastercard, un 6,3%. American Express, casi un 8%. Y Capital One, un 8%.

Esto merece una explicación. Y no es la que parece.

Entre líneas. La reacción del mercado no se explica por el contenido concreto del informe de Citrini Research, que incluye argumentos tan discutibles como que los agentes de IA abandonarán las tarjetas para pagar con stablecoins en Solana. Antonio Ortiz, analistas tecnológico, lo ha señalado con precisión: parte del argumentario "es de primero de Twitter AI-hype". La idea de que un agente comparará veinte apps de comida a domicilio vibecodeadas para encontrar la más barata huele a caricatura del futuro.

Pero el pánico no es irracional. Es, precisamente, el pánico a no saber dónde está el límite.

Por qué es importante. Lo que ha movido el mercado no ha sido tanto la tesis sobre los pagos sino la tesis sobre la destrucción de valor. Y esa sí es sólida: muchos miles de millons de dólares de capitalización bursátil se han construido sobre un único cimiento: que los humanos somos lentos, impacientes, olvidadizos y leales por inercia. Que no comparamos precios. Que renovamos suscripciones que no usamos. Y que pagamos comisiones que no negociamos.

Un agente de IA no tiene ninguna de esas debilidades. Y eso lo cambia todo.

El telón de fondo. El informe de Citrini llega en un momento en que el llamado "saaspocalypse" ya no es metáfora. El WSJ recoge que los inversores están aterrados ante la posibilidad de que la IA acabe haciendo el trabajo que hoy facturan las grandes empresas de software. ServiceNow, Salesforce, las plataformas de gestión empresarial... todas construidas sobre la premisa de que las empresas necesitan software para que sus empleados hagan su trabajo. Pero... ¿qué ocurre cuando los empleados desaparecen? ¿Y si el propio software puede ser replicado en semanas con herramientas de codificación agéntica?

La ficción de Citrini empieza exactamente ahí, a principios de 2026, cuando un desarrollador competente puede reproducir la funcionalidad central de un SaaS de mercado medio en pocas semanas, y construye un escenario de colapso sistémico.

La gran pregunta. El argumento más inquietante del informe es que en todos los ciclos tecnológicos anteriores, la destrucción de empleo creó empleos nuevos que solo los humanos podían hacer. Esta vez, la IA ya está ocupando también esos puestos nuevos. Si eso es cierto (si la IA mejora más rápido de lo que los trabajadores pueden reorientarse) el mecanismo de autocorrección que siempre ha evitado que la destrucción creativa se convierta en destrucción a secas no funcionaría.

Ese es el escenario que los mercados han descontado esta semana, aunque sea de forma parcial y especulativa gracias a un creepypasta financiero.

Sí, pero. El escenario requiere asumir una velocidad de adopción que no está garantizada, una respuesta política completamente ausente y una ausencia total de nuevos sectores económicos. Ninguna de las tres condiciones está escrita en piedra. Además, como apunta Antonio, hay algo de histeria colectiva en la reacción: cada anuncio o "cuento de miedo epata, llama la atención y mueve a los inversores". Los mercados están operando con pánico ante lo desconocido.

Pero hay una diferencia importante entre decir "este escenario no ocurrirá" y decir "este escenario es imposible". Y esa diferencia es exactamente lo que tiene al mercado nervioso.

La señal de alarma. Lo más llamativo de esta semana es que un texto especulativo, escrito en formato de ciencia ficción económica, ha bastado para mover miles de millones en capitalización bursátil.

Eso dice mucho sobre el estado de la certidumbre en los mercados respecto a la IA: es prácticamente nula. Nadie sabe realmente cuánto vale una empresa cuyo moat es la fricción humana en un mundo donde esa fricción está desapareciendo.

El canario sigue vivo. Pero los inversores han dejado de fiarse del canario.

En Xataka | La IA prometió revolucionar todos los sectores. Solo ha revolucionado la programación mientras el resto sigue esperando

Imagen destacada | Avery Evans

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La noticia Un relato de ciencia ficción económica ha hundido a Visa, Mastercard y American Express en bolsa. Y lo más inquietante es por qué fue publicada originalmente en Xataka por Javier Lacort .



☞ El artículo completo original de Javier Lacort lo puedes ver aquí

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