28 de mayo de 2026

La base lunar de la NASA empieza a tomar forma: Blue Origin gana el primer contrato y los rovers llegan antes que los astronautas

Base lunar futurista con cúpulas y rascacielos iluminados en la superficie de la Luna, con la Tierra visible en el cielo estrellado, representando los planes de SpaceX para colonizar la Luna antes que Marte

Menos de dos meses después de que cuatro astronautas completaran la misión Artemis II —el vuelo tripulado más profundo desde el programa Apollo— la NASA ha presentado los contratos y calendarios concretos de lo que considera la siguiente gran empresa de la humanidad: construir una base permanente en la Luna. El 26 de mayo de 2026, la administradora del programa, Lori Glaze, y el administrador Jared Isaacman convocaron una rueda de prensa en la sede de la NASA en Washington. Lo que anunciaron no son planos en papel: son contratos firmados, fechas de lanzamiento y una página web con cronograma detallado.

«La base lunar será el primer asentamiento de América y de la humanidad en otro mundo celeste», declaró Isaacman. La frase no es metáfora corporativa. La NASA quiere tener capacidad operativa en la superficie lunar entre 2029 y 2032, y una presencia semipermanente en 2032 o más tarde.

Los cuatro contratos y lo que llevarán a la Luna

La NASA distribuyó cientos de millones de dólares en contratos entre cuatro empresas, cada una con una función distinta en la cadena de infraestructura lunar.

Blue Origin se lleva el contrato más estratégico: proporcionar los módulos de aterrizaje para transportar los vehículos de terreno lunares hasta la superficie. El valor es de hasta 280 millones de dólares. Su primer módulo, el Blue Moon Mark 1 Endurance, protagonizará la misión Moon Base I, con objetivo de lanzamiento en otoño de 2026 desde Cabo Cañaveral. La misión aterrizará en el Shackleton Connecting Ridge, cerca del polo sur lunar, y llevará dos instrumentos científicos: las cámaras estéreo para estudiar el impacto de los propulsores sobre la superficie (Stereo Cameras for Lunar Plume-Surface Studies) y un array retroreflector láser para mejorar la navegación de futuras misiones.

Astrolab y Lunar Outpost se encargarán de fabricar los vehículos de terreno que los astronautas conducirán en la superficie —los sucesores modernos del Lunar Roving Vehicle del Apollo—. Astrolab llevará su rover FLIP en la misión Moon Base II, planeada para más tarde en 2026, a bordo del módulo Griffin de Astrobotic. Esa misión entregará más de 500 kg de carga en la superficie.

Firefly Aerospace —que ya logró el primer aterrizaje exitoso de una empresa privada en la Luna el año pasado— construirá la nave que transportará los cuatro drones de la misión MoonFall (2028). Esos drones volverán a lo largo de la superficie lunar cartografiando zonas de difícil acceso para identificar los mejores lugares de aterrizaje para los astronautas de las misiones tripuladas.

El calendario hacia los astronautas: 2027, 2028, y más allá

El programa Artemis tiene ahora una secuencia más precisa. Artemis III está prevista para mediados de 2027: no es un aterrizaje, sino una prueba de acoplamiento en órbita terrestre con los módulos de aterrizaje lunar que desarrollan SpaceX (Starship HLS) y Blue Origin. Artemis IV vendría después, con dos astronautas en la superficie lunar tan pronto como 2028 si todo va según el plan.

El contexto geopolítico está presente en cada decisión. China ha anunciado que quiere llevar taiconautas a la Luna antes de 2030, con el polo sur como objetivo prioritario. Ambas naciones buscan los mismos cráteres en permanente sombra donde el agua en forma de hielo podría sustentar una base de largo plazo.

La base necesitará energía nuclear para sobrevivir. El polo sur lunar tiene períodos de sombra que pueden durar meses, haciendo inviable la energía solar como fuente principal. La hoja de ruta incluye reactores nucleares para la fase permanente. Los desafíos de construir colonias en la Luna llevan años siendo analizados: soporte vital, protección de la radiación cósmica, gestión térmica en entornos con variaciones de temperatura de cientos de grados entre la luz y la sombra. La búsqueda de vehículos de terreno lunar para las misiones Artemis comenzó hace años como parte de la infraestructura de exploración de largo plazo, y los contratos de hoy son su materialización. El Starship de SpaceX, que en el vuelo 12 avanzó en estabilidad orbital pero sigue con problemas de motor, sigue siendo el vehículo designado por la NASA para los aterrizajes tripulados de Artemis IV y V.

Mi valoración

Después de décadas de anuncios lunares que quedaban en papel, lo que la NASA presentó el 26 de mayo de 2026 es diferente en un aspecto concreto: hay contratos firmados, hay dinero asignado y hay fechas de lanzamiento con nombres de misión. Moon Base I está a menos de seis meses.

Lo que más me convence es el enfoque de infraestructura progresiva: primero los instrumentos, luego los rovers no tripulados, luego los drones de cartografía, luego los astronautas. Es la lógica correcta: no enviar personas hasta que el terreno esté más o menos conocido y el hardware de soporte esté in situ.

Lo que más me preocupa es la dependencia de Starship como módulo de aterrizaje. SpaceX no ha demostrado aún la capacidad de reencendido del motor en órbita ni el acoplamiento para transferencia de combustible que requiere la misión lunar. Que Artemis III —en 2027— sea una prueba de acoplamiento (y no un aterrizaje) sugiere que la NASA también tiene dudas sobre si Starship estará listo para 2028. El factor China —que no tiene esos problemas de alineación de proveedores— es el que más acelerará o retrasará cualquier decisión política sobre el ritmo.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la misión Moon Base I y cuándo se lanza?

Moon Base I es la primera misión de la nueva fase de construcción de la base lunar de la NASA. Tiene objetivo de lanzamiento en otoño de 2026, usando el módulo de aterrizaje Blue Moon Mark 1 Endurance de Blue Origin. Aterrizará en la zona del Shackleton Connecting Ridge, cerca del polo sur lunar, y llevará instrumentos científicos que reducirán el riesgo para los futuros aterrizajes tripulados de Artemis.

¿Por qué el polo sur y no otras zonas de la Luna?

El polo sur lunar contiene agua en forma de hielo en los cráteres permanentemente en sombra. Esa agua puede descomponerse en hidrógeno y oxígeno: combustible de cohetes y soporte vital. Quien controle el acceso a esas reservas tendrá una ventaja decisiva para construir y sostener una base permanente. Por eso tanto EE.UU. como China han identificado el polo sur como destino prioritario.

¿Qué fue la misión Artemis II que la NASA menciona como catalizador?

Artemis II fue la primera misión tripulada del programa Artemis, llevada a cabo en abril de 2026. Cuatro astronautas sobrevolaron la Luna —viajando más lejos del que lo hicieran las tripulaciones del Apollo en los años 60 y 70— y regresaron a la Tierra. Fue la primera vez que humanos se acercaron tanto a la Luna desde el último Apollo en 1972. El éxito de la misión aceleró los planes de construcción de la base.




☞ El artículo completo original de Natalia Polo lo puedes ver aquí

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