
Se ha hablado mucho sobre la gran contaminación lumínica que generan los satélites Starlink de SpaceX. Sin embargo, no se ha hablado tanto de algo que, si lo pensamos, es mucho más evidente. La contaminación atmosférica derivada de los lanzamientos. Cualquier lanzamiento espacial, en realidad, puede generar este tipo de contaminación. Sin embargo, los trenes de satélites requieren de tal cantidad de lanzamientos que no es raro que, hoy por hoy, preocupen especialmente a los científicos.
15.000 satélites y subiendo. Un equipo de científicos británicos y estadounidenses ha llevado a cabo recientemente un estudio con el que se saca a la palestra este problema y se predicen cuáles pueden ser los efectos en el corto plazo. En dicha investigación se señala que actualmente hay alrededor de 15.000 satélites de telecomunicaciones en órbita, más de 10.000 de los cuales pertenecen a SpaceX. Esto supone el triple de satélites que en 2020 y lo peor es que la cifra no deja de aumentar.
Como consecuencia, según las simulaciones de estos investigadores, para 2029, estos satélites podrían suponer el 40% de la contaminación atmosférica derivada de la actividad espacial. También han calculado que para entonces este sector estará liberando anualmente a la atmósfera alrededor de 870 toneladas de hollín. Sería más o menos la misma cantidad que liberan todos los coches de Reino Unido, por lo que hay que tomar medidas cuanto antes.
Problemas en el lanzamiento y la reentrada. Los dos puntos clave en los que estos trenes de satélites pondrán contra las cuerdas el clima de nuestro planeta son el lanzamiento y la reentrada. Con el primero, se libera una gran cantidad de carbono negro. Estas son partículas finas de carbono que proceden de la combustión incompleta de combustibles fósiles. En cuanto a la reentrada, libera principalmente óxidos de aluminio. Los satélites deben cambiarse cada 5 años. Después, cuando las condiciones orbitales son propicias, se puede producir esa reentrada, cuyo precio para el planeta también es muy caro.
Los efectos. El carbono negro es perjudicial para el clima terrestre a dos niveles. Por un lado, las partículas que lo componen tienen una gran capacidad para retener el calor del Sol. Es por eso que tienen un papel muy importante en el calentamiento global de nuestro planeta. Por otro lado, pueden afectar a la formación de nubes de dos formas distintas. A veces impiden su formación, provocando sequías, y en otras ocasiones desencadenan precipitaciones extremas. Con respecto a los óxidos de aluminio, pueden deteriorar la capa de ozono, con todos los efectos perjudiciales que esto supone.
El lugar importa. El principal problema de la liberación de estas sustancias contaminantes es que se produce en las capas más altas de la atmósfera. La contaminación a esta altura, si no existiera la actividad espacial, sería residual. Sin embargo, los lanzamientos depositan ahí ese carbono negro, que se mantiene durante 2 a 3 años, reteniendo calor y afectando a las nubes. Es por eso que se calcula que el carbono negro derivado de la actividad espacial tiene un efecto sobre el clima mucho mayor que el de los barcos, los coches o las centrales eléctricas, por ejemplo.
Lo que está por llegar es muy peligroso. Se dice que Elon Musk quiere lanzar un millón de satélites al espacio. Esta, posiblemente, sea una cifra exagerada. Pero sí que está claro que SpaceX tiene fijados objetivos descomunales. De hecho, ya está incluso buscando plataformas de lanzamiento fuera de Estados Unidos, pues en su país natal no da abasto para tanta ambición. A todo esto hay que sumar que otras empresas tienen objetivos cada vez más ambiciosos con sus propios trenes de satélites. Es, por ejemplo, el caso de Amazon con Leo.
La situación puede llegar a ser muy preocupante si no se buscan alternativas, como combustibles menos contaminantes para los lanzamientos o satélites más duraderos, que requieran menos reentradas. Probablemente la ciencia nos lleve hasta ahí en algún momento; pero, mientras tanto, las consecuencias para el planeta serán cada vez peores. Estamos a tiempo de solucionarlo, pero hay que actuar ya.
Imágenes | Gwendolyn Kurzen
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La noticia Starlink lleva años arruinando las noches de los astrónomos. Ahora resulta que sus lanzamientos están dejando huella en el clima fue publicada originalmente en Xataka por Azucena Martín .
☞ El artículo completo original de Azucena Martín lo puedes ver aquí

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