El hombre que lleva Instagram desde 2018 y que tiene más que nadie que explicar sobre cómo se diseñó esa plataforma tomó el estrado el martes 25 de agosto en el tribunal federal de Oakland. Adam Mosseri, director de Instagram, testificó ante el jurado en el caso que enfrentan a Meta con 29 fiscales generales de estados americanos, el mayor test legal que el diseño de plataformas sociales ha enfrentado en la historia de EE.UU.
La diferencia entre «uso problemático» y «adicción clínica» fue el epicentro de su declaración. Los fiscales presentaron una entrevista de podcast de 2020 en la que el propio Mosseri dijo: «Existe algo como ser adicto a una plataforma de redes sociales.» Confrontado con esa cita bajo juramento, Mosseri respondió que había hablado «sin cuidado» y que en realidad piensa que existe «algo como usar una plataforma más de lo que te hace sentir bien». Eso, insistió varias veces, no equivale a «adicción clínica». También reveló que ha recibido más de 45 millones de dólares en compensación desde que se unió a Meta en 2008.
El contexto del juicio: 29 estados, 200.000 millones en juego
El caso en Oakland es el más grande de los múltiples procesos legales activos contra Meta por el impacto de sus plataformas en menores. Cuatro estados —California, Colorado, Nueva Jersey y Kentucky— presentan los argumentos en nombre de la coalición de 29 fiscales generales estatales, en un caso registrado originalmente en octubre de 2023 en el Tribunal de Distrito Norte de California ante la jueza Yvonne Gonzalez Rogers.
Los estados acusan a Meta de: diseñar Instagram y Facebook deliberadamente para crear dependencia en usuarios jóvenes, recopilar ilegalmente datos personales de menores de 13 años en violación de la ley federal COPPA, y mentir públicamente sobre la seguridad de sus plataformas mientras los documentos internos mostraban que la empresa conocía los daños. Las sanciones civiles potenciales, si los fiscales prueban sus argumentos, rondan los 200.000 millones de dólares —cerca de 2 dólares por infracción multiplicados por el número estimado de violaciones.
Meta ha rechazado las acusaciones, afirmando que «no existe un vínculo claro entre el uso de redes sociales por adolescentes y la falta de bienestar».
¿Por qué Mosseri es un testigo clave?
Mosseri, que lleva Instagram desde 2018 y supervisa los equipos de diseño e ingeniería de la plataforma, es la persona que puede responder con autoridad a la pregunta central del caso: ¿sabía Instagram que sus decisiones de diseño causaban daños en usuarios jóvenes, y las tomó igualmente? El scroll infinito, los sistemas de notificación diseñados para maximizar el retorno, los algoritmos de recomendación que amplifican el contenido más reactivo: todas esas características tienen un responsable de diseño, y Mosseri es ese responsable.
Antes de su testimonio del martes en Oakland, el director de diseño de producto de Instagram, Francesco Fogu, testificó sobre una presentación interna sobre adolescentes en la que se habían descartado ajustes de seguridad por defecto. El investigador de Instagram George Volichenko también testificó sobre rechazo de configuraciones de seguridad en cuentas de menores. Esos testimonios previos construyen el argumento de los fiscales de que Meta tenía conocimiento del problema y eligió no resolverlo.
El precedente de febrero de 2026
Mosseri ya había testificado en febrero de 2026 en el Tribunal Superior de Los Ángeles, en uno de los procesos bellwether que precedieron al caso federal de Oakland. En ese proceso, un jurado condenó a Meta a pagar 4,2 millones de dólares a una joven de 20 años que alegó haberse vuelto dependiente de Instagram y YouTube desde la infancia. Google/YouTube fue condenado a pagar los 1,8 millones restantes del total de 6 millones.
El juicio de Oakland es diferente en escala —29 estados contra uno— y en estructura —tribunal federal con juez federal decidiendo la responsabilidad y las sanciones, con el jurado emitiendo un veredicto consultivo—. Se espera que continúe hasta bien entrado septiembre. El mismo argumento jurídico de que el diseño de plataformas constituye un «producto defectuoso» —que esquiva el escudo de la Sección 230 de la ley de telecomunicaciones que normalmente protege a las plataformas del contenido de terceros— funcionó en Los Ángeles y es la estrategia de los estados en Oakland. La evolución de este caso conecta directamente con lo que escribimos el 20 de agosto sobre el juicio de Oakland cuando se abrió con los argumentos iniciales. Los pasos del proceso judicial —testimonios de diseñadores de producto, directores de ingeniería y el propio Mosseri— son exactamente la capa de evidencia que los fiscales necesitan para pasar del argumento teórico («diseñado para enganchar») al documental («aquí está el correo donde discutimos no implementar esa protección»). La acusación de la UE a TikTok bajo el DSA por diseño ilegalmente adictivo sigue la misma lógica regulatoria que los fiscales generales americanos, pero con instrumentos diferentes: multas administrativas en lugar de litigios civiles. Y la eliminación del cifrado E2E en Instagram en 2026 para alimentar la IA de Meta añade un capítulo más a la historia de Meta tomando decisiones de diseño que priorizan los datos sobre la privacidad de los usuarios.
La estrategia de defensa de Meta y lo que podría pasar después
Meta ha adoptado una estrategia de defensa doble en el juicio de Oakland. Por un lado, cuestiona la ciencia: afirma que «no existe un vínculo claro» entre el uso de redes sociales y el bienestar de los adolescentes, apuntando a estudios que muestran resultados mixtos sobre el impacto de las redes sociales en salud mental. Por otro lado, cuestiona la teoría legal: argumenta que Instagram es una plataforma de contenidos protegida por la Sección 230, no un «producto defectuoso» bajo la teoría de responsabilidad de producto que usan los estados. Si Meta consigue que el juicio falle a su favor, o que el juez Gonzalez Rogers reduzca drásticamente las sanciones potenciales, habría establecido un precedente que protegería a las plataformas sociales de litigios similares durante años. Si los estados ganan con las sanciones máximas que piden —cerca de 200.000 millones—, Meta enfrentaría el mayor pago de responsabilidad civil en la historia corporativa de EE.UU. El fallo del juez —no del jurado, que emite un veredicto consultivo— se espera antes de fin de 2026.
☞ El artículo completo original de Natalia Polo lo puedes ver aquí

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