Ojo, el tema radica en los nuevos materiales del equipo. El aluminio termina cediendo ante la fuerza impuesta sobre el aparato haciéndolo doblar, lo que representa una debilidad en la estructura y materiales del mismo. O sea, si en el iPhone 4 y 4S uno se quejaba por el vidrio trasero que se quebraba con -prácticamente- mirarlo, ahora los teléfonos se doblan.
En todo caso hay situaciones distintas fuera de la extraña curvatura, por ejemplo: usuarios que con el simple uso terminaron con máquinas dobladas y otros que usaron el equipo en el bolsillo trasero de sus pantalones y al sentarse terminaron curvos. El detalle son los efectos; algunos equipos siguen funcionando sin problemas, pero otros cuentas que dejaron de funcionar todos los botones físicos del aparato. Me refiero -directamente- al volumen, el silenciador e incluso la entrada de carga.
El problema mayor no radica en eso. En USA o países donde efectivamente hay una Apple Store, los consumidores cuentan que han ido con sus equipos y se los cambian. Ahora ¿qué pasa con los países donde no hay Apple Store y se adquieren los iPhone 5 a través de retail estándar o directamente con empresas de telecomunicaciones? ¿Responderán de la misma forma entregándote un equipo nuevo porque el actual se te dobló?
¿Casos de “Bent iPhone 5″? Mira por aquí, o acá y allá.
☛ El artículo completo original de Felipe Ovalle lo puedes ver aquí

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