En la actualidad, la investigación científica en Estados Unidos se hace en instituciones de educación superior –frecuentemente financiadas por el Estado– quienes envían artículos a revistas científicas para que sean publicados (a veces incluso pagando por ello). Luego las revistas envían la información a otros académicos que la revisan –usualmente gratis–, y la editorial de la revista luego gana dinero vendiendo el acceso a la información a las bibliotecas de las mismas universidades.
Para ayudar a dimensionar las ganancias de las editoriales científicas con fin de lucro, una de las más grandes, Elsevier, logró ganancias el 2011 por US$ 1.100 millones con un margen de ganancias cercano al 35%, mientras que las bibliotecas han visto que el costo de su suscripción ha aumentado un 273% entre 1986 y el año 2004.
El jefe de la Oficina de Políticas sobre Ciencia y Tecnología de la Casa Blanca, John Holdren, anunció finalmente que el gobierno adoptaría una política donde todos los papers científicos producidos con dineros públicos van a ser puestos al alcance de toda la población transcurrido un año desde su publicación en una revista científica.
El nuevo reglamento se aplicará a todas las agencias del gobierno estadounidense que tengan un presupuesto para investigación superior a los US$ 100 millones, e incluirá medidas para preservar y divulgar todo tipo de información asociado a la investigación como imágenes y bases de datos, excluyendo los borradores de los papers
Lamentablemente, el año de diferencia entre la publicación y la disponibilidad a través de paywalls de un artículo es sólo referencial, y las agencias gubernamentales podrán modificar este límite en base a las dificultades con las que se puedan topar al investigar determinados campos.
☛ El artículo completo original de Esteban Zamorano lo puedes ver aquí

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