URL:
http://portal.bsa.org/globalpiracy2011/Generalmente el locutor dice algo como "un estudio muestra que la tasa de software pirata en nuestro país asciende al X..." seguido del monto (estratosférico) de las pérdidas que eso significa para la industria, y acto seguido se entrega una conclusión prefabricada sobre lo malo que eso es para la innovación y el desarrollo de nuestro país.
Ya que los periodistas parece que no se hacen estas preguntas, nosotros tenemos que hacerlas: (1) ¿Quién realizó el estudio? y (2) ¿Qué tan riguroso es?
La mano detrás de las cifras
Los encargados de realizar este estudio son la organización que representa a las mayores firmas de software a nivel mundial.
No resulta baladí que la fuente a la cual recurren los noticiarios cada año para informarnos sobre la tasa de software pirata y las pérdidas monetarías que ésta acarrea provengan de la misma industria del software. Toda intuición indica que un informe de esas características debería ser realizado por un agente imparcial y que no estuviese sujeto a conflictos de interés. Sin embargo, año a año se utiliza el Global Software Piracy Study para entregar las cifras de piratería a nivel mundial. Los encargados de realizar este estudio son, nada más ni nada menos que, la Business Software Alliance, organización que representa a las mayores firmas de sotware a nivel mundial (tales como Microsoft, Adobe, Apple, Siemens entre muchos otros) que hace las veces de asociación gremial, grupo de interés y lobbista.Una falta de rigor muy sospechosa
Se podría argumentar que, en la medida que el estudio esté bien hecho y refleje la realidad, no resulta relevante quién lo realice. Al final del día, cifras son cifras. A continuación pretendo presentar una serie de falencias metodológicas que manchan la credibilidad del informe en cuestión. Lo anterior en el espíritu de que resulta sumamente grave aseverar que a nivel mundial existe una tasa de piratería del 42% cuyo costo para la industria llegaría a 63 mil millones de dólares [1], ¿reflejan estas cifras la realidad?Principales falencias metodológicas:
1) La tasa de software pirata se calcula de manera negativa y residual: Esto se traduce en que, en vez de constatar la cantidad de software pirata instalado durante un año específico, el estudio realiza encuestas y a través de ellas llega a un estimado. El problema es que con ellas se estima tanto la cantidad de software promedio instalado en cada computador como el porcentaje de aquél que es adquirido legítimamente. Acto seguido (de manera particularmente simple) se resta el legítimo al total y se asume que todo el resto no puede ser otra cosa que pirata.
El informe asume que los que no pagaron por el software, si no hubiesen podido eludir el pago, hubiesen comprado el mismo software.
2) No se toma en cuenta la elasticidad de la demanda: Ya vimos como el estudio actúa sobre el supuesto de que todo el software que no cabe en sus estimaciones es automáticamente pirata. Sin embargo, el estudio trabaja sobre otro supuesto aún más grave. Este asume, de manera explícita (página 13 del año 2011), que para calcular el monto de pérdidas se entenderá en el escenario en que no fuese posible para los consumidores obtener el software sin pagar por él, estos hubiesen comprado el mismo software, en las mismas cantidades, y acudiendo al mercado para obtenerlo. No hay que tener ningún PhD para saber que la propensión a consumir nos indica que si de un momento a otro tuviese que pagar por algo que obtenía gratis podría optar por 1) Conseguir un reemplazo (software-libre) o 2) Simplemente consumir menos [2]. Esto es particularmente grave ya que se infla de manera evidente las catastróficas pérdidas que la industria misma aduce tener todos los años. Tanto es así, que el mismo John Gantz, por ese entonces co-autor del estudio del año 2004, declaró que solo uno de cada diez casos de software pirata podría ser considerado como una pérdida para la industria.3) Se excluye de manera arbitraria ciertos servicios: Para calcular el monto de las pérdidas, la BSA genera un "precio promedio del software", el que luego se multiplica (otra vez de manera particularmente simple) con la cantidad de software pirata estimado. Este promedio incluye juegos, sistemas operativos, open-software, software comprado al por mayor y servicios web. Hasta el momento todo bien (fuera del hecho de que se multiplica por un estimado exagerado). Sin embargo, de manera arbitraria el estudio decidió excluir del promedio a los servicios basados en la web que fuesen gratuitos (tales como Drive, UbuntuOne, Dropbox, Asana y otros), en condiciones que sus equivalentes pagados sí son incluidos. Esto tiene una doble repercusión. Por un lado se aumenta el precio promedio de software (al no contabilizar un servicio que es gratuito y masivo), y por otro, disminuye el denominador utilizado al dividir software pirata por el software total, lo que significa que la tasa de software pirata se termina estimando en monto mayor al que corresponde.
Al César lo que es del César
Como podemos apreciar, resulta necesario que estas cifras sean producidas por organismos imparciales, que no estén motivados por intereses particulares, sino que velen por el interés general. Sintomático de esta necesidad es que el mismo informe se basa en las cifras que él genera para concluir que es necesario fortalecer el enforcement de la propiedad intelectual, e incluso estima conveniente la persecución penal a los consumidores finales (página 15). Que un estudio sesgado, poco riguroso e interesado como éste se siga considerando como el referente oficial en esta materia es inadmisible.Dejo la pregunta abierta. Si tú tuvieses que adquirir en el mercado todo el software que generalmente usas ¿Comprarías exactamente el mismo producto y en las mismas cantidades? Yo por ejemplo debo instalar alrededor de 15 videojuegos al año, de los cuales solo termino jugando 2 (la mayoría solo los pruebo o veo si corren bien). Si estuviese obligado a adquirirlos, sólo compraría los que realmente estoy seguro de que jugaré.
[1] El informe estima que para durante el año 2011 el porcentaje de software pirata en Chile ascendió al 61% del software total instalado durante ese año, lo que supuestamente acarreó 382 millones de dólares en pérdidas para la industria en ese período.
[2] La demanda por software, lejos de ser inelástica como asume la BSA, es bastante elástica. De esta forma los pequeños negocios que utilizan solo hojas de cálculos sencillas pueden optar por usar LibreOffice en vez que comprar Microsoft Office, y muchos gobiernos del mundo han optado por utilizar sistemas operativos basado en software libre para abaratar costos. No es difícil imaginar que si no existiese ninguna posibilidad de obtener software ilegalmente el uso de software gratuito se incrementaría bastante.
☛ El artículo completo original de pviollier lo puedes ver aquí

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