8 de enero de 2026

Las mujeres duermen sistemáticamente peor que los hombres. Y la ciencia ha descubierto al fin a qué se debe

Las mujeres duermen sistemáticamente peor que los hombres. Y la ciencia ha descubierto al fin a qué se debe

Durante años hemos podido tener una percepción en muchos hogares: las mujeres tienden a dormir peor, despertarse más y sentirse más cansadas que los hombres. Esto es algo que durante mucho tiempo se ha podido despechar como una percepción subjetiva, pero la ciencia ha querido cerrar ahora el debate, apuntando a que no solo es una percepción, sino que hay una brecha de género documentada. 

Los datos. La Encuesta Global del Sueño 2025, realizada sobre una muestra masiva de más de 30.000 personas en 13 países, ha arrojado una cifra clave: el 38% de las mujeres tiene problemas para conciliar el sueño más de tres veces por semana, frente al 29% de los hombres.

Algo que en España no es una situación muy diferente, ya que según los estudios transversales publicados recientemente en Nature, las mujeres presentan puntuaciones mucho más altas en el Índice de Calidad de Sueño de Pittsburgh (PSQI), lo que indica una peor calidad subjetiva. De esta manera, mientras que el 44,6% de las españolas reporta una calidad de sueño pobre, en los hombres la cifra baja hasta el 30,1%. 

Una paradoja. Las pruebas hechas con sensores de movimiento apuntan a que las mujeres a veces tienen una "eficiencia de sueño" mayor sobre el papel, pero se percibe como un mayor agotamiento. El responsable de esto es la fragmentación del sueño, que está relacionada con despertarse constantes o incluso en las madres debido a tener que levantarse a atender a un bebé por ejemplo. 

El factor hormonal. Es sin duda una de las grandes diferencias que existen entre los hombres y las mujeres, puesto que los niveles de estrógenos y progesterona van fluctuando drásticamente durante el ciclo menstrual, el embarazo o en la menopausia. 

En el caso concreto de la menopausia se puede ver como la caída del nivel de estrógenos, además de producir alteraciones en la formación de hueso, también aumenta la degradación inmediata del descanso. Los datos apuntan a que el 51% de las mujeres menopáusicas sufre trastornos del sueño, mostrado una gran diferencia: un 44% de mujeres en esta etapa reportan problemas graves frente al 33% de las no menopáusicas.

Si nos vamos al embarazo, vemos algo similar con interrupciones físicas (por la incomodidad) y hormonales que crean un patrón de alerta que a menudo no se recupera por completo hasta años después del parto.

La carga mental. Más allá de la carga hormonal, el factor social es, quizás, el más difícil de corregir. Uno de los más importantes es el papel que tiene la mujer en muchos casos con respecto al cuidado de otras personas. Según los datos recopilados por la Universidad de Michigan y diversas revisiones en BMJ Open, las mujeres empleadas se despiertan el doble de veces que sus parejas para atender a hijos o familiares dependientes, incluso cuando ellas son el principal sustento económico del hogar.

Este rol de "cuidadora" hace que el cerebro se mantenga una situación de "alerta", haciendo que esté atento a si un bebé llora de noche o un familiar dependiente tiene alguna necesidad. Esto provoca que el 76% de las cuidadoras reporten una calidad de sueño pobre, puesto que el cerebro no puede desconectarse de manera inconsciente para vigilar el bienestar el entorno. 

Sus consecuencias. Dormir mal no solo implica estar cansada al día siguiente, sino que tiene consecuencias clínicas más graves. Uno de los más importantes es el aumento de la probabilidad de tener una enfermedad metabólica, como por ejemplo diabetes. 

Además, aumenta el deterioro cognitivo acelerado y provoca que haya un aumento de trastornos de ansiedad y depresión. Y es que lo interesante en este caso es que el cerebro femenino en privación de sueño es más vulnerable a la desregulación emocional. 

La solución. La comunidad científica, desde el Instituto de Investigaciones del Sueño (IIS) hasta publicaciones en Frontiers in Psychiatry, coincide en que no basta con aumentar la "higiene del sueño" dejando el móvil antes de dormir por ejemplo. Se apunta principalmente a una terapia social, haciendo cambios en la estructura del hogar que permita evitar la fragmentación del sueño por levantarse a cuidar a alguien, por ejemplo. 

Pero lógicamente, si se está en una situación de perimenopausia, también se debe optar por acudir al médico para recibir tratamiento farmacológico siempre que exista una desregulación hormonal importante. 

Imágenes | Slaapwijsheid.nl

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La noticia Las mujeres duermen sistemáticamente peor que los hombres. Y la ciencia ha descubierto al fin a qué se debe fue publicada originalmente en Xataka por José A. Lizana .



☞ El artículo completo original de José A. Lizana lo puedes ver aquí

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