
A la hora de querer dar un poco de vida a nuestras casas, lo primero en lo que pensamos es en poner varias plantas con la idea de que, además de darle un toque más natural, también limpiarán el aire que respiramos. Y no es para menos, porque basta con dar una vuelta por internet o por los pasillos de cualquier vivero para encontrarnos con la promesa de que el poto, la lengua de suegra o la cinta son "purificadores naturales" que eliminan toxinas. Pero no es así.
El origen de la idea. Para entender por qué creemos ciegamente en el poder purificador de las plantas que podemos tener en nuestra casa, la responsabilidad está en la NASA y sus estudios clásicos publicados en los 80. Aquí, en su búsqueda por encontrar formas de limpiar el aire en estaciones espaciales, los investigadores colocaron distintas plantas en cámaras herméticamente selladas e inyectaron compuestos orgánicos volátiles que eran eliminados en parte por las plantas.
Esto fue algo muy relevante, pero la extrapolación a la población en general, no tanto. Y es que estas investigaciones se hicieron en una cámara hermética de un laboratorio, y de momento un hogar o una oficina no está cerrada de manera hermética, sino que hay posibilidad de que el aire entre y salga de manera constante a través de ventanas, puertas o grietas. Pero este detalle no ha calado tanto en la población.
Un baño de realidad. Este llegó en el año 2019, donde un estudio de la Universidad de Drexel analizó una docena de estudios previos para evaluar el rendimiento real de las plantas usando una métrica estándar: la tasa de suministro de aire limpio o CADR por sus siglas en inglés. Aquí la conclusión a la que se llegó es que las plantas en maceta no mejoran la calidad del aire en interiores de manera relevante.
Y la explicación es puramente mecánica, puesto que la ventilación normal de cualquier edificio elimina los compuestos orgánicos volátiles a un ritmo más rápido que la capacidad de absorción de una planta de interior.
El tamaño importa. Con esta premisa, para que las plantas lograran igualar la purificación que consigue el sistema de ventilación de un edificio estándar o el simple acto de abrir unas ventanas, necesitarías entre 10 y 1.000 plantas por metro cuadrado. Es decir, tendrías que convertir el salón literalmente en una selva tropical densa e intransitable para notar la diferencia.
Excepciones muy controladas. Esto no significa que todos los estudios a favor de las plantas mientan, sino que el contexto lo es todo, ya que algunos estudios apuntan a un descenso de los niveles de CO₂.
Un ejemplo notable es un estudio realizado en una escuela de Portugal, donde se introdujeron macetas en aulas y se midió una mejora en el aire. Sin embargo, los propios científicos advierten que estos son entornos altamente específicos y controlados y sus resultados no se pueden extrapolar matemáticamente a lo que ocurre en el salón de un piso normal o en una oficina estándar.
No hay evidencia. Ante todo esto que ya conocemos, las autoridades son tajantes al apuntar que no hay evidencia de que un número razonable de plantas de interior elimine cantidades significativas de contaminantes en hogares y oficinas.
Qué tenemos que hacer. Para poder mejorar la calidad del aire dentro del hogar, lo importante aquí está en reducir el uso de productos químicos y evitar fumar en interiores. Además, abrir las ventanas todos los días para renovar el aire es la medida estrella, así como la instalación de purificadores de aire que son casi obligados en muchos casos para las personas que cuentan con alergias importantes.
Imágenes | freepik
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La noticia Hay gente que compra plantas para purificar el aire de su casa. La realidad es que está perdiendo el tiempo fue publicada originalmente en Xataka por José A. Lizana .
☞ El artículo completo original de José A. Lizana lo puedes ver aquí

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