21 de septiembre de 2026

China presenta el tokamak HL-4: el primer reactor de fusión de estado estacionario con superconductores de alta temperatura

China presenta el tokamak HL-4: el primer reactor de fusión de estado estacionario con superconductores de alta temperatura

China ha desvelado en la Conferencia de Energía de Fusión de Shanghái el diseño conceptual de su próximo tokamak, el HL-4: el primer reactor de fusión del mundo diseñado para funcionar en estado estacionario continuo con superconductores de alta temperatura (HTS, por sus siglas en inglés). La diferencia frente a todos los reactores anteriores no es cuestión de escala: es de paradigma.

Lo reporta Aman Tripathi en Interesting Engineering hoy, 18 de septiembre. El HL-4 está actualmente en construcción en Shanghái y representa el siguiente paso del programa de fusión chino, que lleva más de 50 años trabajando con la familia de tokamaks Huanliu —cuyo nombre significa «flujo toroidal» o «circulación».

¿Qué diferencia al HL-4 de todos los reactores anteriores?

La limitación histórica de los tokamaks es la misma desde los años 50: los electroimanes de cobre se sobrecalientan. Eso significa que el plasma —el estado del hidrógeno a millones de grados en el que ocurre la fusión nuclear— solo puede mantenerse durante períodos cortos antes de que el sistema necesite enfriarse. El HL-3, el tokamak chino actual —el que en 2023 mantuvo plasma a 120 millones de grados durante 403 segundos— opera con bobinas de cobre y tiene esa limitación.

El HL-4 la elimina. Sus electroimanes son íntegramente de superconductores de alta temperatura, que no se sobrecalientan. Eso le permite operar de forma continua —estado estacionario— en lugar de en pulsos. El campo magnético generado será de 25 teslas, una intensidad que permite reducir el tamaño del reactor sin perder confinamiento del plasma.

China Fusion Energy, el consorcio que lidera el proyecto, identifica tres ventajas clave: los imanes HTS, la gestión operativa basada en IA y el estudio de comportamiento del plasma bajo condiciones inaccesibles con reactores anteriores.

¿Para qué sirve exactamente?

El HL-4 no es un reactor comercial ni una planta de demostración. Es lo que los físicos llaman un dispositivo de validación de ingeniería a escala reducida: su misión es demostrar que los imanes HTS funcionan de forma fiable en condiciones de fusión real. Si funciona, el programa pasa a construir un reactor de demostración comercial. Si ese funciona, el paso siguiente es un reactor comercial.

El director adjunto de ingeniería de fusión en China Fusion Energy, Chen Zhe, fue explícito: «La siguiente etapa es el reactor de demostración: demostrar comercialmente lo que se ha validado. Solo después vendrá el reactor comercial».

El HL-4 comparte ADN conceptual con Commonwealth Fusion Systems (CFS), la startup americana respaldada por Bill Gates que también trabaja con imanes HTS y cuyo tokamak SPARC —nombre diferente al español— tiene un roadmap de planta piloto para los años 2030. La diferencia es que CFS opera con capital privado y el HL-4 con el respaldo del Estado chino, lo que implica líneas de tiempo y recursos distintos.

¿Qué lugar tiene China en la carrera de la fusión nuclear?

El contexto es el de una competición que ya no tiene un único líder. ITER, el megaproyecto internacional en Francia con participación de 33 países, sigue siendo la mayor apuesta pública por la fusión, pero su calendario se ha retrasado repetidamente y su first plasma no llega antes de 2030. El sector privado americano —CFS, TAE Technologies, Helion— avanza con financiación récord. Y el programa chino, que no participa plenamente en ITER pero que tiene el EAST, el HL-3 y ahora el HL-4, lleva años marcando hitos propios.

Lo interesante del HL-4 no es solo la tecnología HTS, que ya tiene paralelos en Estados Unidos. Es la combinación de ese enfoque con la integración de IA para la operación del reactor, una apuesta que el equipo de Shanghái lleva desarrollando con el HL-3. Si los algoritmos de control aprenden a optimizar el confinamiento del plasma en tiempo real, el estado estacionario puede ser no solo factible sino eficiente.

En junio del año que viene, el equipo de I+D del HL-4 se trasladará a una nueva superfábrica de 500 metros de longitud en Shanghái para comenzar la fabricación y prueba de los imanes a escala completa. La cuenta atrás ya ha empezado.


¿Cómo se compara con ITER y con el sector privado?

La fusión nuclear tiene en 2026 tres vías paralelas que avanzan sin coordinarse entre sí, y eso es tanto una muestra de la energía del campo como un riesgo de duplicación.

ITER, el proyecto internacional en Cadarache (Francia) en el que participan 33 países —incluyendo China pero no en los roles más centrales—, sigue siendo la apuesta científica más grande de la historia de la fusión. Pero sus retrasos acumulados —el first plasma se ha desplazado repetidamente y ya no llega antes de 2030— y su coste, que ha superado los 22.000 millones de euros, han dado argumentos a quienes dicen que la fusión tiene que explorar caminos más ágiles.

Commonwealth Fusion Systems (CFS) en Estados Unidos trabaja con la misma tecnología HTS que el HL-4 y tiene como objetivo construir su tokamak SPARC antes de 2030. Con financiación de Bill Gates, Google, Eni y otros inversores, CFS ha demostrado que los imanes HTS funcionan a la intensidad de campo que necesitan. La diferencia con el HL-4 es de escala y gobernanza: CFS es privado y más pequeño; el HL-4 tiene el respaldo del Estado chino y aspiraciones de mayor escala.

Lo relevante del HL-4 no es que vaya a ganar la carrera de la fusión —ITER, CFS y el propio programa japonés JT-60SA tienen trayectorias distintas— sino que China ha construido capacidad técnica propia en el área más crítica: los imanes superconductores. Si el HL-4 valida sus magnets a escala completa, China tendrá una tecnología que no depende de nadie más. En un mundo donde los semiconductores y las baterías han demostrado que la dependencia tecnológica es un riesgo geopolítico real, la fusión nuclear no es la excepción.




☞ El artículo completo original de Natalia Polo lo puedes ver aquí

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