Microsoft Windows ha sido algo que ha marcado la vida de la generación que nació y creció con la computadora personal. Pero la cosa es que ahora vivimos en un mundo distinto, y quizás nada nos lo demuestra tanto –en el mundo de la tecnología, tan siquiera– como el hecho de que Microsoft se está preparando para lanzar su producto más importante en décadas.
Han tenido que pasar casi 17 años para que la gente se volviera a interesar realmente en el lanzamiento de una nueva versión de Windows. En su momento, la gente se formó fuera de las tiendas para comprar Windows 95 (acá lo mencionan en el New York Times), como si fuera un producto blanco de esquinas redondeadas cualquiera. Después de eso, años de mediocridad lo siguieron: un mal chiste llamado Windows ME, Windows 95 –básicamente Windows 95 mejorado– , Windows Vista que resultó ser un chiste del estilo de ME y Windows 7, que es lo que debió haber sido Vista — aunque con bastante retraso.
Durante ese tiempo el mercado de la computación personal ha dado muchos giros y hoy en día son Apple y Google los que han capturado la atención de los consumidores con Android y iOS (y MacOS y su experiencia cada vez más parecida a iOS).
Pero Widows 8 pretende reescribir todo. Pretende ser diferente, casi temerario diría yo. Si llega en la fecha prometida –más adelante este mismo año– podría ayudar a hacer que el público general de un paso más hacia las experiencias más móviles en la computación personal. Vamos, una visión más centrada en la computación móvil.
- La interfaz Metro. Aquí hay una tendencia, tomar lo mejor de una plataforma móvil –aquí debo confesar que WP7 me gustó– y llevarlo al escritorio. En este caso es la interfaz Metro, admirada por propios y extraños, la que hace la diferencia. Microsoft abandona un paradigma de escritorio para optar por uno más amigable con dispositivos táctiles y lo hace bien.
- Versiones de Windows 8 para procesadores ARM. Quizás a pocos les suene familiar ARM, pero aún así, sus procesadores han sido la parte central de la mayoría de las tablets y smartphones, por lo que con esto, Windows se alinea con el estándar de los sistemas móviles.
- Poder tener un escritorio normal. Esto permite una transición gradual Y no hablo de los usuarios, sino de los desarrolladores, quienes son los que más se quejan a la hora de tener que adaptar su programa si el sistema operativo nuevo no es muy parecido al anterior o si son incompatibles. Esto siempre ha sido un lastre para Windows, quien ha tenido que ir cambiando muy poco a poco la manera en que funciona para que la mayoría de los desarrolladores vayan entrando poco a poco con las novedades. Acá lo ha resuelto bien, aunque dudo que después de usar Metro un rato los usuarios quieran volver al escritorio normal.
- Windows Store. Si algo ha faltado a todos los sistemas operativos privativos es la falta de una buena manera de mantener tus programas actualizados; como pasa con los repositorios de Linux. Esto se arregla en parte si existe una tienda de aplicaciones que venderá productos compatibles con la interfaz Metro. Además creará una plataforma de distribución viable y barata que ayudará a muchos programadores a crear sus soluciones de software y ganar dinero con ellas. Digo, si al iPhone le funcionó ¿por qué a Windows no?
Microsoft quiere demostrarle al mundo que puede volver a ser grande; y no es que lo haya dejado de ser, sino que en el momento en que Apple perdió el rumbo, Bill Gates y su equipo estuvieron ahí para definir la computación personal en la década de 1990.
Ahora Apple reclama su trono en la computación personal y está haciendo que el mercado de Windows comience a decaer poco a poco. Microsoft tiene que reinventarse. Sus dos principales fuentes de dinero, Windows y Microsoft Office, están a la baja; es por eso que ahora los chicos de Redmont quiere recordarle al mundo que pueden volver a definir la computación personal.
¿Será que Microsoft por primera vez ha salido con algo único y distinto?
Desde mi punto de vista sí. No sé si estén listos para una nueva era o si es el milagro que esperaban en Redmont, pero sí sé que Microsoft me sorprendió con su Windows Phone 7 y que –aunque soy un fiel usuario de Linux– Windows 8 se ve genial y podría llegar a cambiar las reglas del juego.
Y eso siempre es bueno.
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